Los gritos de los Matsuno y algunos trabajadores que presenciaron lo ocurrido atrajeron la atención de Osoko y Atsushi.
Karamatsu se encontraba en el suelo reprimiendo un quejido, con sus brazos mantenía cubierta su cabeza sin poder salir del reciente shock.
Osomatsu fue el primero en correr hasta su hermano, hincándose a su lado reviso con la vista el cuerpo del menor en busca de alguna herida visible.
- Karamatsu, ¿Te duele algo? – acerco su mano al hombro del menor, pero se detuvo al escucharlo.
- ¿Por qué están aquí? – preguntó en voz baja el bailarín.
- Kara... – el de rojo suavizó su voz esperando que el otro le mirase.
- ¡Aléjate de él! – el grito de Atsushi llego junto a un golpe directo al rostro del nini.
Osomatsu no perdió tiempo y se levantó listo para pelear; sin embargo, Choromatsu y Jyushimatsu fueron más rápidos y alcanzaron a sujetarlo. Por su lado, Totty e Ichimatsu hacían lo mismo con Atsushi. Algunas meseras intentaban que Karamatsu les respondiera sobre su estado.
- ¡¿Qué demonios les ocurre?! – la fuerte voz de Osoko silencio a quienes insistían en pelear. Detrás de ella Choroko miraba atentamente a los involucrados.
- ¡Trap! – Grito la de lentes señalando a Todomatsu – ¡Santo Dios del Yaoi! ¡Trap y trap! – grito eufórica señalando a Choro y a Jyushi.
- Así que disfraces... – Osoko frunció el ceño. Tras un ademán con su mano varios hombres aparecieron rodeando a los hermanos.
Atsushi aprovechó el momento y logrando zafarse corrió hasta Karamatsu, se arrodillo a su lado, mantenía sus manos ligeramente sobre el cuerpo del otro, temeroso de moverlo.
- Atsushi... – murmuró el bailarín sin descubrir su rostro.
Los hermanos solamente observaban, los guardias les impedían acercarse.
- ¿Puedes levantarte? – pregunto el castaño.
- Duele... – respondió en voz baja.
- Ya viene la ambulancia – Osoko anuncio acercándose.
Los paramédicos no tardaron en aparecer, llevando a cabo el procedimiento necesario inmovilizaron al bailarín y lo llevaron fuera del establecimiento ante la atenta mirada de trabajadores y clientes.
El resto de sextillizos se encontraban en una esquina del lugar siendo custodiados por varios guardias.
Jyushimatsu estaba sentado en el suelo abrazando sus piernas y ocultando el rostro entre las mismas; a su lado Todomatsu intentaba reconfortarlo.
El resto estaba recargado contra la pared, con rostros totalmente serios se mantenían en silencio.
Atsushi se acercó y se detuvo frente a los mayores.
- Es necesario dar información sobre Karamatsu en el hospital y ya que no tengo intención de preocupar a sus padres, uno de ustedes tendrá que acompañarme – informó sin cambiar la expresión enojada que había mantenido desde que se vieron. El más joven de los Matsuno se puso de pie al escucharle – Tú no Todomatsu – Atsushi negó de inmediato sorprendiendo a su amigo – realmente no quisiera llevar a ninguno, dudo que Karamatsu siquiera desee verlos... Pero ya que no hay otra opción, te llevare a ti – indicó con un ademán hacia Choromatsu.
El tercer hermano suspiro y dio un paso al frente.
- Iré, pero Jyushimatsu viene conmigo – se cruzó de brazos para enfatizar su condición.
El quinto hermano levantó el rostro al escuchar aquello, con los labios apretados continuaba llorando en silencio.
El castaño miro un momento al de amarillo, seguramente la culpa lo estaba torturando; una parte de él quería negarse y dejar que todos sufrieran por el trato que le habían dado al segundo hermano, pero a la vez, sabía que pese a todo Karamatsu mantenía un fuerte cariño por su familia.
- Vamos, no quiero perder más tiempo – indicó dándose la vuelta, acción que tomaron como aprobación.
- Choromatsu... – Osomatsu sujeto el brazo de su hermano.
- En cuanto él esté bien les avisaré – el tercer Matsuno contesto a sabiendas de los pensamientos del mayor; se liberó con suavidad y con Jyushimatsu fueron tras el castaño.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Choromatsu estaba en el lugar del copiloto, miro una vez más por el retrovisor a su hermano menor, Jyushimatsu seguía cabizbajo, suspiro decidido a romper el silencio que se había mantenido desde que salieron del casino.
- ¿Qué tal les va viviendo juntos? – se animó a comenzar con aquella pregunta.
Atsushi se tomó su tiempo en responder.
- Nos va bien – una respuesta corta y directa.
- Ya veo... Me alegra – sin saber que más decir mantuvo la vista al frente.
- Karamatsu niisan cocina delicioso – menciono en voz baja Jyushimatsu de manera repentina.
Atsushi observó al menor por el retrovisor, este le miraba con tristeza pero al menos había dejado de llorar.
- Sí, su comida es exquisita – respondió el castaño.
- ¿Niisan es feliz contigo? –
Choromatsu se giró un poco a mirar a su hermano ante la pregunta, después fijo la vista en el conductor aguardando la respuesta.
- Eso espero, al menos yo soy muy feliz de tenerlo a mi lado –
- Lamento lo que hice – murmuró Jyushi.
- Sobre eso... – Choromatsu se apresuró a intervenir – Jyushimatsu no tuvo mala intención, fue culpa de nuestro idiota hermano mayor –
Atsushi suspiro – Sigo sin comprender el tipo de relación que existe entre Karamatsu y ustedes, su hermandad, si así puede llamársele, es muy... – trono la boca con disgusto – lo pondré de este modo, si de mí dependiera me llevaría a Karamatsu muy lejos -
Los dos Matsuno no supieron que responder. Se mantuvieron callados hasta llegar a su destino.
En el hospital, Atsushi y Choromatsu se encargaban de dar la información necesaria sobre Karamatsu mientras Jyushimatsu aguardaba en la sala de espera.
Un momento después los tres jóvenes aguardaban ansiosos por noticias de Karamatsu, la espera se estaba volviendo eterna y el ambiente se mantenía tenso. El castaño miro una vez más su celular, otro mensaje de Todomatsu que al igual que los anteriores termino por ignorar.
- Necesito llamar a casa – Choromatsu hablo y ante la nula respuesta del castaño prosiguió – necesitamos un cambio de ropa, no puedo seguir vestido de esta forma – se cruzó de brazos molesto al sentir por quinta vez la mirada de un camillero que como otros, no dudaba en detener su mirada en él.
Atsushi frunció levemente el ceño, no quería al resto de los sextillizos en aquel lugar, en especial al mayor, pero no podía negarles aquella petición, aunque el de amarillo no parecía incómodo.
- Bien, me hare cargo – respondió sacando su celular y alejándose un poco para llevar a cabo la llamada, los otros dos no alcanzaban a escuchar la conversación completa, cuando Atsushi finalizo se acercó nuevamente a ellos – Esta hecho, en brevedad podrán cambiarse –
- Gracias – respondió Choromatsu – ¿Todomatsu vendrá solo? –
- De hecho… - antes de continuar una mujer se aproximó a ellos.
- ¿Familiares del joven Matsuno? – una doctora de aspecto gentil pregunto mientras revisaba unos papeles.
- Sí, soy uno de sus hermanos – se apresuró Choromatsu, Jyushi se levantó de inmediato pero se mantuvo detrás del mayor.
- Me alegra informar que su hermano se encuentra estable – ante las palabras los tres presentes suspiraron aliviados – tiene una fractura simple en la pierna derecha, luxación de la muñeca derecha y algunos moretones. Tuvo bastante suerte, fue listo y protegió su cabeza ante la caída –
- Podemos entrar a verlo – pregunto Choromatsu.
- No más de dos personas a la vez, necesita reposo – indico con una suave sonrisa.
- Gracias – Atsushi hizo una reverencia y los otros dos le imitaron mientras la doctora se retiraba – entrare yo primero – el castaño indico de forma autoritaria – veré si el desea que entren –
Jyushimatsu bajo la mirada y Choromatsu oprimió los puños con rabia, pero ninguno protesto ante lo dicho, sólo observaron al mayor alejarse.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Karamatsu estaba ligeramente sentado en una pequeña cama, vistiendo solamente una bata azul y cubierto por una delgada sábana blanca observaba el relieve que formaba la férula en su pierna.
La puerta se abrió atrayendo la atención del Matsuno.
- ¿Cómo te sientes? – un enfermero rubio pregunto con una gran sonrisa mientras entraba al cuarto.
- Mucho mejor, gracias –
- Me alegra escucharlo – camino hasta quedar a un costado de la cama – ¿Esta bien si soy un poco indiscreto y te hago una pregunta personal? –
Karamatsu ladeo la cabeza confundido ante lo dicho pero terminó asintiendo.
- ¿Tienes pareja? – le sonrió de manera coqueta inclinándose levemente al frente – espero digas que no, porque eres realmente lindo – le guiño un ojo ante lo que Karamatsu se sonrojo de golpe.
- N-no, yo no, bueno si, tal vez… no lo sé – finalizo con voz nerviosa ante la cercanía del rubio.
- Adorable, me encanta cuando se ruborizan – tomo la barbilla de Karamatsu con un suave movimiento para evitar que huyera a su mirada.
Karamatsu se quedó inmóvil, aquellas acciones del enfermero traían a su memoria los gestos de Atsushi, pero con la diferencia de que el tipo frente a él no le provocaba un sentimiento agradable.
- Disculpa – una voz en el marco atrajo la atención de los chicos – ¿Podrías soltar a mi novio? – Atsushi sonreía pero la molestia era obvia en su rostro.
El enfermo se enderezo y miro al recién llegado – ¿Eres su novio? Que afortunado, y pensar que algunos compañeros y yo ya le habíamos echado el ojo a este chico – suspiro con resignación.
- Es una pena por ustedes – Atsushi entro con calma posicionándose al otro lado de la cama de Karamatsu, el bailarín se mantenía con la vista baja y con el rostro totalmente rojo.
- No puedes culparnos – continuo el enfermero – el trajecito que traía no dejaba nada a la imaginación… - sonrió de manera burlona al recordar aquello – ¡Eso me recuerda que necesitas un baño de esponja! – Con una gran sonrisa ignoro la mirada del castaño y se apresuró a la puerta – Ya regreso – se retiró sin esperar respuesta.
Atsushi torció la boca descontento con la actitud del enfermero.
- Me encargare de que salgas lo más pronto posible – le indico al menor que seguía en la misma posición – Karamatsu, ¿Está todo bien? – se agacho un poco preocupado por el otro.
- Si… - respondió en voz baja – es sólo que yo, nosotros, ¿Somos n-nov…? – levanto la mano derecha que se encontraba vendada y cubrió su boca sin poder terminar la pregunta.
- ¿Novios? – Completo con una sonrisa Atsushi y Karamatsu asintió lentamente – entiendo que al parecer nosotros hicimos las cosas un tanto diferentes a otras parejas, digo, tuvimos sexo, vivimos juntos y creo que lo primero debió ser pedirte formalmente que aceptaras una relación conmigo –
Karamatsu le miraba sintiendo su rostro arder, ¿Cómo podía aquel chico decir todas esas cosas con tal naturalidad?
- ¿Entonces? – Atsushi pregunto sentándose en la cama y tomando delicadamente la mano herida del menor - ¿Aceptas? –
El bailarín le miró fijamente y no pudo evitar sonreír, el castaño le había demostrado que tenía un interés real más allá de lo físico, procurándolo e intentando conocerlo a fondo, solía encontrar la manera de dedicarle tiempo y no podía negar que le era grata la atención recibida.
Karamatsu acorto la distancia y por primera vez desde que se conocieron tomo la iniciativa y beso con decisión al de traje. Atsushi no dudo en corresponder el acto, meditando si debía arruinar el momento para informarle que sus hermanos aguardaban afuera o bien, dejar que ellos siguieran esperando; la mano libre de Karamatsu posicionándose sobre la suya fue lo único que necesito para decidirse a posponer mencionar aquello y seguir disfrutando del beso de su, ahora formalmente, novio.
XXXXXXXXXX
Finalicemos esto con cursilerías para que no me maten con el cap que viene d¬.¬
Gracias por leer n_n
