Atsushi y Karamatsu se negaban a detener aquel beso, inmersos en lo grato de la sensación eran ajenos a su alrededor.

- Que bien, ¿Para esto me llamaste? – una dulce voz en el marco tomo por sorpresa a los chicos que saltaron levemente. Atsushi se levantó y miro sonriente a la recién llegada.

- Todoko, no tardaste nada en llegar –

La asistente del mayor traía un vestido rosa claro, zapatos a juego y cargaba un par de bolsas blancas.

- Bueno, su llamada de emergencia hizo que me diera prisa –

- Ya estabas en el centro comercial, ¿Cierto? – pregunto divertido al saber que la chica era una adicta a las compras.

- ¿Va a seguir burlándose o piensa presentarnos? – con un ademan de su cabeza señalo al chico que se mantenía en silencio.

- Lo lamento, Karamatsu, ella es mi asistente Sato Todoko –

La chica entro y dejando las bolsas en el suelo no dudo en recargarse sobre la cama y acercar su rostro al Matsuno.

- Vaya, hasta que te conozco, es un gusto –

- I-igualmente – respondió inclinándose hacia atrás, ¿Qué tenían hoy las personas que insistían en invadir su espacio personal? – Mi nombre es Matsuno Karamatsu –

- Bien Karamatsu, espero podamos salir algún día y tomar un café, me encantaría saber más del chico que trae a mi jefe por las nubes –

El Matsuno sonrió tímidamente, si Atsushi no estuviese presente él no habría dudo en hacer una pose galante para impresionar a la chica, pero cuando el de traje le observaba no le nacía esa necesidad de lucirse.

- ¿Trajiste todo lo necesario? – Atsushi pregunto asomándose un poco para ver las bolsas.

- Por supuesto, ¿Cuándo he fallado en una tarea? – Colocó sus manos en la cintura sonriendo confiada – traje varias cosas, igual lo que sobre podre ir a regresarlo, o mejor aún, cambiarlo –

- Gracias, espero no sea necesario –

Karamatsu miraba intrigado a los presentes intentado adivinar de lo que hablaban.

Atsushi observo la expresión de duda en su novio y suspiro.

- Karamatsu – el nombrado salió de sus pensamientos y le prestó atención – dos de tus hermanos aguardan para entrar a verte –

El menor pudo sentir que su respiración se cortaba momentáneamente, pese a lo sucedido había olvidado por completo la razón de que ahora estuviese en aquella cama. Pensamientos diversos comenzaron a golpear su mente, ¿Por qué habían ido al casino? ¿Qué pensarían ahora de él? ¿Cómo miraría a su familia ahora que lo habían descubierto? ¿Sé burlarían? ¿Lo odiarían? Y en especial le preocupaba quienes se encontraban fuera, ¿Alguno seria Osomatsu? No estaba listo para enfrentar al mayor.

Atsushi sujeto con delicadeza el rostro de Karamatsu.

- Tranquilo, si no quieres verlos no tienes que hacerlo – le hablo suavemente, observando con pena que las lágrimas amenazaban con salir.

Karamatsu se concentró en aquel rostro, Atsushi le transmitía una calma y seguridad que hasta ahora nadie había podido igualar. Respiro profundamente y apretó un momento sus labios, animándose a hablar.

- ¿Quiénes? –

Atsushi no necesito más para entender la pregunta, sin soltarle respondió – Aun confundo un poco sus nombres, pero me parece que son Choromatsu y Jyushimatsu –

Karamatsu pasó saliva analizando la situación, cabía la posibilidad de que Atsushi se equivocara en torno a los hermanos, pero en todo caso a los que reconocía sin duda eran Todomatsu y Osomatsu, claro, a menos que estos decidieran hacerse pasar por el otro.

- ¿Karamatsu? – Atsushi le llamo preocupado – No tienes que hablar con ellos, yo me encargare de que no se acerquen a ti –

El bailarín sonrió ante lo dicho, el castaño realmente se preocupaba por él, coloco sus manos sobre las del otro – Esta bien, quiero verlos –

- ¿Seguro? -

- Sí -

- Bien, no permiten a más de dos personas por visita, pero estaré cerca así que sólo tienes que llamarme si sucede algo, ¿Entendido? - el menor asintió - aprovechare para hablar con la doctora, quiero ver la opción de cuidarte en casa - comenzó a alejarse seguido de Todoko - por cierto, lo que está en las bolsas es ropa para tus hermanos - con una ultima sonrisa salieron del cuarto.

Karamatsu suspiró cansado, él sabía que debía ver a sus hermanos en algún momento, enfrentar lo que tuvieran que decirle y hallar la manera de que no le afectase.

- Karamatsu niisan - aquella suave voz en el marco hizo que el segundo hermano se tensara, reconoció que era Choromatsu pero de forma inconsciente se negó a levantar la vista - ¿Podemos entrar? -

- Claro... - respondió en voz baja, trago pesado al escucharles entrar, se armó de valor y levanto el rostro - ¿Eh? - su mente se desconectó en cuanto vio a las personas delante de él. Una chica rubia se mantenía oculta tras una peliverde.

- Por favor... - Choro coloco una mano en su frente - no digas nada, ya de por sí es humillante - declaró totalmente avergonzado.

El segundo asintió lentamente al ligar aquella voz con su hermano menor y comprendiendo lo que Atsushi había dicho sobre la ropa para sus hermanos.

Un ligero tirón en el vestido de Choro le recordó que Jyushi seguía oculto detrás - Karamatsu niisan, Jyushimatsu realmente lamenta lo ocurrido -

Kara entrecerró un poco los ojos, ubicaba en sus memorias la voz del quinto hermano llamándole, aunque él sólo había distinguido a Osomatsu cuando se giró para ver.

- Jyushimatsu... - le llamó suavemente ante lo que el aludido se asomó un poco - todo está bien - le sonrió y extendió sus brazos en una clara invitación que el menor no dudo en aceptar, Jyushi se lanzó sobre su hermano sonriendo ampliamente, Kara evitó un quejido de dolor al recibirlo.

- ¡Karamatsu niisan no está molesto conmigo! – Hablaba el quinto hermano con gran emoción – ahora podremos volver a cantar juntos en el tejado –

Karamatsu no respondió ante lo dicho, dirigió la vista a Choromatsu que le miraba con cierta tristeza.

- My Little Jyushi – el mayor sonrió suavemente hacia su hermano – podrías conseguirme algo de agua por favor –

- ¡Sí! – se levantó de inmediato y salió corriendo por la reciente petición.

Un silencio incomodo se instaló en cuanto salió el menor.

- Supongo que… - Choromatsu paso una mano por su brazo inseguro - … no volverás a casa, ¿Cierto? –

Karamatsu oprimió la sabana entre sus manos y bajó el rostro.

- Sabes… - Choromatsu suspiro antes de continuar – eres libre de elegir con quien vivir y todo, pero, la forma en que te fuiste no fue la mejor –

- Después de lo que paso… - Karamatsu se animó a responder – no sabía cómo mirarlos –

- Actúas como si hubieses hecho algo malo y es a ti a quien le estaban mintiendo… Osomat-… -

- No… - le interrumpió de inmediato el mayor – de él no quiero saber nada – frunció el ceño aun sin levantar la vista.

- Sólo deja que te explique cómo fueron las cosas –

- Si lo que quieres es calmar tu conciencia no debes preocuparte, no estoy molesto con ninguno de los menores – respondió de forma severa.

Choromatsu guardo silencio, su hermano jamás le había contestado en aquel tono.

Jyushimatsu llego con una botella de agua e ignorando el ambiente corrió hasta el mayor.

- Gracias – Karamatsu respondió de manera simple recibiendo la bebida.

El silencio volvió a instalarse en la habitación.

- Regrese~ espero estés listo – el enfermero rubio irrumpió en el cuarto con un tono cantarín y una esponja en mano. Se detuvo al ver a los visitantes – ¿Pero que tenemos aquí? – Pregunto acercándose a Choromatsu – ¿Son amigas tuyas Kara chan? –

- Somos sus hermanos – respondió de mala gana el tercero dando un paso hacia atrás y cuestionándose aquella forma en que el enfermero se dirigía a Karamatsu.

- Vaya, que familia tan liberal – se acercó nuevamente a Choro – ese vestido se ve hermoso – se inclinó cerca del rostro del menor para susurrar – y se vería mejor en el piso de mi departamento – tras guiñarle el ojo a un muy sonrojado Matsuno se alejó en dirección a la cama – Bien, hora del baño de esponja –

- Sera mejor en otro momento – respondió Karamatsu con una leve sonrisa y sintiendo el sudor correr por su frente.

- Vamos, no seas tímido – ignorándole sujetó la sabana listo para retirarla, pero una mano en su muñeca lo impidió.

- ¿Eres amigo de niisan? – Jyushi cuestiono con su gran sonrisa mientras ejercía presión.

- Eso me gustaría – respondió el rubio tratando de disimular una mueca de dolor – Eres muy fuerte, ¿No? -

- Jyushimatsu, es suficiente – le llamo Choromatsu ante lo que el menor soltó al enfermero – Por cierto, ¿Qué es esto? – pregunto levantando una de las bolsas.

- Eso es para ustedes – Karamatsu se enderezo un poco – para que puedan cambiarse –

- ¿Se quitaran esos lindos vestidos? – El enfermero camino hasta la otra bolsa levantándola y husmeando en su contenido – puedo ayudar, los llevare a un cuarto en donde puedan cambiarse – con gran entusiasmo sujeto la mano de Choromatsu – démonos prisa antes de que un doctor nos atrape – ignorando las quejas de Choromatsu lo llevo rápidamente fuera de la habitación.

Karamatsu suspiro - Jyushimatsu, será mejor que vayas a cuidar a nuestro brother el menor asintió de forma frenética y salió tras los otros dos.

El bailarín se recostó y cubrió sus ojos con un brazo, no estaba seguro de que la conversación con Choromatsu hubiese finalizado, tampoco quiso sonar grosero con el menor pero repentinamente se había sentido frustrado, necesitaba hablar con Atsushi, lo que el de traje mencionó sobre ser cuidado en casa ahora parecía la mejor opción, así no tendría que preocuparse por sus hermanos y por el extraño enfermero. Unos leves toques a la puerta interrumpieron su pensar.

- Adelante – hablo con cansancio y descubriéndose se irguió un poco para ver a su visitante.

- Te ves mejor de lo que esperaba – Osomatsu entro cerrando la puerta tras de sí y sonriendo ampliamente, aun vestía su "disfraz" a excepción de las gafas oscuras.

Ante la sorpresa Karamatsu se sentó de golpe, resintiendo un poco el movimiento en su cuerpo - ¿C-como...? –

- ¿Cómo entre? Oh vamos, dale un poco más de crédito a tu hermano mayor, esto es un hospital no una prisión – una marca roja se podía apreciar en su mejilla izquierda. Camino hasta quedar frente a la cama.

- Es mejor que te vayas – Karamatsu se esforzó en que su voz sonara decidida.

- ¿Por qué haría eso? – Avanzo hasta el costado del menor quien se tensó de inmediato – si lo que temes es que Atsushi aparezca, él esta entretenido en estos momentos con Totty –

Karamatsu frunció el ceño – Otra vez usando a nuestros hermanos… eres un imbécil –

- No es lo que piensas, Totty quería disculparse con su amigo y yo sólo aproveche el momento; así que modera tus palabras – el mayor imito la mueca de molestia – tenemos que hablar -

- Lárgate ahora mismo, no tengo nada de qué hablar contigo –

- Tu actitud me está poniendo de mal humor y bien sabes que nada bueno resultara de ello –

- Pues tú y tu carácter pueden irse al carajo –

- Estas muy altanero hermanito, ¿A qué se debe? ¿A tu noviecito? – se inclinó sobre la cama acercando su rostro al otro.

En respuesta Karamatsu dirigió su puño a la cara del mayor, pero el de rojo fue más rápido y lo detuvo por la muñeca; en un solo movimiento se posiciono sobre él.

Osomatsu sujeto con fuerza las muñecas del menor contra el colchón, con el peso de su cuerpo le impedia moverse, Karamatsu mantenía el ceño fruncido y repimia quejas de dolor – Desde que apareció ese idiota todo se arruino – Osomatsu hablaba con un tono grave – es su culpa… y tuya por caer ante él… ¿Qué se supone que es? ¿Amor?... eso es estúpido, apenas y lo conoces… sólo lo aceptas porque el fue el primero con el que te acostaste – la mirada del menor se volvia cristalina ante cada palabra dicha – ojala nunca hubieses conocido a ese hijo de pe-... - el mayor fue a dar al suelo por un fuerte cabezazo de su hermano.

- ¡No hables asi de él! - Karamatsu observó al otro en el suelo, ambos tenían una marca roja en la frente por el reciente choque - todos los problemas han sido culpa tuya, eres el único responsable... Él no ha hecho más que ser bueno conmigo -

- ¿Y que hay de tus hermanos? ¿Tu familia? ¿Nos dejaras de lado? - se levantó furioso.

- Mi familia siempre será importante, pero si debo elegir... Lo prefiero a él -

Osomatsu no respondió, se mantuvo de pie mirando al menor con una mueca indecisa entre la ira y la tristeza - Bien… - espeto molesto – quédate con él, lárguense lejos a donde no seamos un estorbo para ustedes – se dio la vuelta y salió azotando la puerta.

Karamatsu relajo lentamente su expresión, apretó sus labios con fuerza y bajo la mirada intentando reprimir el llanto.

Por su parte, Osomatsu pasó cerca de donde Atsushi y Todomatsu parecían discutir, pero ignorando el llamado de ambos continuo su andar hasta salir del hospital, con un sentimiento oprimiendo su pecho sólo continúo caminando sin curso alguno.

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