Osomatsu paseaba con suavidad sus manos por el pecho y abdomen del menor, deleitándose con la tersa piel que tenía a merced. Su mente estaba en blanco y solamente el calor de su cuerpo le hacía reaccionar.

Karamatsu mantenía sus ojos cerrados con fuerza y cubriendo su boca con ambas manos intentaba reprimir todo sonido. Dio un respingo al sentir en su cuello la lengua del otro.

El mayor empezó a besar su rostro mientras que con la mano derecha tomaba las muñecas de Karamatsu llevándolas por sobre la cabeza del mismo, presionando para evitar que el otro se moviera, su otra mano comenzaba a deslizarse hasta la entrepierna del menor.

Ante el toque Karamatsu se removió nervioso en un vano intento de ser liberado - Por favor... - suplicaba en voz baja - detente Osomatsu... -

El nombrado haciendo caso omiso comenzó a frotar por sobre la delgada tela el miembro del menor. Karamatsu emitía leves gemidos, la sensación de placer y confusión que golpeaban su mente comenzaban a marearle.

Osomatsu frotaba con mayor fuerza a la par que se dirigía a los labios de su hermano, no dudo en besarlo con frenesí.

El de rojo movía con desesperación su lengua en la cavidad del otro, embriagado por la excitación no resentía la falta de aire a diferencia de su hermano que sentía que se ahogaba.

En una acción desesperada Karamatsu solamente atino a morder el labio del otro logrando así separarse.

- ¡Mierda! - grito molesto el mayor llevando su mano izquierda hasta la reciente herida y limpiando algo de sangre en el proceso - Maldita sea Karama-... - se detuvo de golpe, no pudo pronunciar más al ver el rostro lloroso de su hermano - Kara... - susurró mientras retiraba su mano derecha de las muñecas del otro.

Karamatsu poso ambas manos sobre su rostro intentando dejar de sollozar, se colocó de lado, el temblor en su cuerpo era visible.

Osomatsu sintió una opresión en su pecho ¿Qué estuvo a punto de hacer? Con lentitud se inclinó para alcanzar el nudo que había hecho en la corbata, en cuanto libero al menor un puño dio directo a su mejilla izquierda, el mismo lado en el que había sido golpeado con anterioridad por Atsushi.

- ¡Eres un maldito idiota! – grito el menor retrocediendo con dificultad, si no fuera por el yeso de su pierna ya se habría levantado para salir corriendo.

Osomatsu no respondió, mantuvo una mano sobre su mejilla y el rostro agachado.

- Debí escuchar a Atsushi – murmuro intentando limpiar con su brazo las lágrimas que no paraban de salir – fue mala idea traerte aquí – continuo retrocediendo, manteniendo su vista fija en el mayor por si intentaba algo.

Pero Osomatsu seguía en silencio, oprimiendo con fuerza su mandíbula reprimía todo impulso de contestar lo que tenía en mente ¿Por qué Karamatsu debía que mencionar a ese tipo? Nuevamente sentía que su razón comenzaba apagarse y eso le daba miedo, le aterraba que sus sentimientos lo cegaran y terminara haciendo una estupidez. Se concentró en tratar de mantener la calma, lo que ahora necesitaba era hablar con Karamatsu, solamente eso. El mayor salió de sus cavilaciones cuando escucho la puerta azotarse, miro a todos lados solamente para descubrir que su hermano ya no estaba en la habitación - ¿Karamatsu? – le llamo en voz baja, por inercia se levantó y corrió a la habitación más cercana – Karamatsu... – golpeo repetidas veces sin obtener respuesta – tenemos que hablar, déjame explicarte – intento abrir pero ya tenía el seguro puesto - ¡Abre Karamatsu! – continuo golpeando.

Al otro lado Karamatsu estaba de pie con la frente recargada en la puerta y una mano sosteniendo el seguro, con cada golpe sentía que su corazón se aceleraba - ¡Déjame en paz! – grito sintiendo que perdía toda fuerza, deslizándose lentamente termino hincado con un nuevo nudo en la garganta formándose.

El mayor se detuvo al escucharlo – Por favor… abre, sólo quiero hablar… -

Karamatsu seguía llorando, con sus manos cubriendo su boca intentaba no ser escuchado. En cuestión de segundos se había destrozado la imagen que tenia de su hermano; si bien Osomatsu era conocido por ser un vago e idiota adicto a las apuestas, Karamatsu lo admiraba de verdad, además de ser su único hermano mayor, el conocía facetas del otro que nadie más había visto, él sabía que Osomatsu era en realidad un hermano confiable, alguien seguro, positivo y que hallaba siempre la manera de protegerlos. Ahora, todo el respeto y admiración se habían ido por la borda ante un desliz por el alcohol; porque si, Karamatsu estaba seguro que era la bebida la responsable de lo ocurrido, ya que su hermano nunca le haría daño estando en sus cinco sentidos, ¿Cierto? Pero el miedo ahora el mayor de sus problemas.

- Karamatsu… - intento nuevamente escuchar una respuesta del menor, pero todo era en vano, lo único que alcanzaba a oír eran los sollozos que parecían ir en aumento. Se sentía una basura, la peor escoria – lo siento… - susurro para después retirarse sin hacer mayor escándalo.

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Atsushi ingresaba a su apartamento con total calma, cerrando la puerta estaba por anunciar su llegada cuando logro divisar las muletas de Karamatsu en el suelo, sin tiempo que perder se asomó a la cocina y después al resto de habitaciones, al hallar cerrada la puerta de su recamara no dudo en golpear con insistencia – Karamatsu, ¿Estás ahí? ¡Karamatsu! – un par de golpes más y escucho que el seguro era retirado, dio un paso atrás esperando, en cuanto la puerta fue abierta sintió el peso sobre él, apenas y logro mantenerse de pie y sostener a Karamatsu que se aferraba con fuerza – Karamatsu, ¿Qué ocurre? – el menor no respondió. Atsushi suspiro y se limitó a abrazarlo con fuerza, había ya notado la ausencia de Osomatsu, por lo que dedujo que discutieron y el hermano simplemente optaría por marcharse.

El de traje intento que su novio accediera a comer o tomar algo, o al menos a ponerse el pijama, pero Karamatsu se negó a todo aquello y le pedía en voz baja que no lo dejara solo.

Al final, ninguno de los dos se cambió la ropa, terminaron profundamente dormidos cubiertos por una sola sabana; en ningún momento Atsushi dejo de abrazar y refugiar en su pecho a Karamatsu.

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En un callejón, entre un contenedor de basura y montones de cajas, Osomatsu estaba sentado abrazando sus piernas.

Salió sin rumbo fijo hasta cansarse de caminar, no quería ir a casa y no tenía ningún otro lado a donde ir, además, no estaba seguro de donde se encontraba.

Ahora sentía que todos las palabras de menosprecio usadas por Ichimatsu aplicaban perfectamente a él, era un bastardo que estuvo a punto de abusar de su hermano menor, seguramente Karamatsu lo odiaba; Choromatsu siempre tuvo la razón, termino alejando al segundo con sus estupideces.

¿Cómo encararía ahora a su hermano? Tan siquiera, ¿Él querría volver a verlo?

Si tan sólo pudiese regresar el tiempo, arreglar todo desde que Atsushi apareció.

Lo único que deseaba es que Karamatsu no se alejara y termino consiguiendo todo lo contrario, arrojándolo a los brazos del trajeado.

Tal vez era mejor quedarse en ese callejón y morir, así no volvería a interferir en la felicidad de nadie, en especial de Karamatsu.

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Por la mañana Atsushi fue el primero en despertar, se apresuró a ducharse e intento hacer el desayuno, fallando estrepitosamente.

Karamatsu se levantó en cuanto llego a él un extraño aroma.

El Matsuno hallo a su novio frente a la estufa con un pequeño extintor en mano, Atsushi vestía solamente una camiseta blanca y un pantalón negro, Kara sonrió al notar que sin traje era igual de atractivo; después noto la espuma por doquier y una extraña masa negra en el sartén, sin evitarlo soltó una risa ante aquella escena.

- Lo siento – Atsushi se giró de inmediato al escucharlo – no quería despertarte –

- ¿Qué se supone que hacías? – pregunto tomando lugar en la silla y dejando las muletas recargadas en la mesa.

- Es una buena pregunta, te diré si encuentro la respuesta – respondió apenado sentándose frente al otro - ¿Cómo te sientes? –

Ante la pregunta la sonrisa del menor disminuyo y Atsushi se reprendió mentalmente por ello.

- Estoy bien – respondió en voz baja.

Atsushi suspiro y se puso de pie, camino hasta un lado de Karamatsu y ayudándole a ponerse de pie se encargó de cargarlo cual "princesa", Karamatsu ni siquiera pudo protestar cuando ya era llevado hacia el baño.

- Por más que disfrute de verte vestido así, creo que es mejor si te cambias – indico mientras lo depositaba con suavidad en el suelo.

El menor se sonrojo al percatarse que seguía con el traje de Aguamarina y el saco de Atsushi.

- Iré en busca de algo comestible mientras te relajas – mencionó mientras habría las llaves de agua en la tina – No tardare – le dio un rápido beso en los labios y se retiró.

Karamatsu poso una mano sobre sus labios, tenía un sentimiento extraño, antes sonreía por inercia, pero ahora solo podía sentirse confundido al recordar a Osomatsu. Sin querer pensar más en ello comenzó a desvestirse para entrar a la tina, con algo de trabajo logro acomodarse de manera que el yeso quedara recargado en la orilla.

Un rato después apenas y escucho la puerta principal abrirse junto a su novio anunciando su llegada, sin embargo, le pareció escuchar más voces. No tuvo tiempo de intentar reconocer de quien se trataba cuando la puerta del baño fue abierta de golpe mostrando a un energético Jyushimatsu.

- ¡Encontré a Karamatsu niisan! – anuncio alegre agitando sus brazos de un lado a otro.

- Jyushimatsu, ¿Qué modales son esos? – Choromatsu aprecio detrás del menor reprendiéndole – lo siento Karamatsu niisan, de verdad intente venir solo, pero bueno, ya sabes cómo son nuestros hermanos – se cruzó de brazos sintiéndose frustrado – por favor, termina de bañarte y mientras aguardaremos en la sala – sin más, salió llevándose al quinto consigo.

Karamatsu se quedó mirando la puerta, ahora recordaba haber llamado a Choromatsu para que viniese por Osomatsu, ¿Cómo les explicaría lo ocurrido? En especial con Atsushi presente.

Maldijo por lo bajo y se preparó para salir de la tina, se colocó una bata blanca y en el mismo momento llego su novio para ayudarle a llegar hasta la recamara, cargándolo del mismo modo que había hecho con anterioridad. Lo dejo en la cama mientras le buscaba algo de ropa.

- Lamento lo de mis hermanos, olvide que Choromatsu vendría – menciono Karamatsu mientras secaba su cabello con una toalla que le mayor le había extendido.

- No te preocupes, los encontré mientras hacia las comparas así que tuve tiempo de traer suficiente comida – dejo la ropa a un lado de Kara.

- Lo siento –

- Deja de disculparte – tomo la toalla y continuo con la labor de secarle el cabello – no puedo decir que ya perdone por completo las acciones de tus hermanos, pero logramos hablar en el hospital y al menos comprendo un poco mejor la situación – termino su tarea y se inclinó para poder ver directo a los ojos del menor – prometo que intentare llevarme mejor con ellos si tú me prometes defenderte cuando te agredan o insulten –

Karamatsu sonrió, entendía bien que el mayor se preocupara por él y era difícil negar que fuera consciente de la situación con sus hermanos. Asintió sin borrar la sonrisa.

Atsushi imito el gesto y se acercó para besarlo suavemente, al separarse acaricio con suavidad el rostro del otro para después erguirse y tomar una de las prendas – bien, no los hagamos esperar – indico listo para ayudarle a vestirse.

Cuando entraron a la sala, Karamatsu se quedó sorprendido observando desde el marco a sus cuatro hermanos menores en el sofá.

Los ninis también le veían ligeramente sorprendidos, no se acostumbraban a ver al mayor sin ropa tan dolorosa; Karamatsu vestía una camisa azul cielo y un pantalón de vestir gris; "Se ve normal", los cuatro compartieron el pensamiento sin atreverse a decirle lo bien que se veía.

Choromatsu suspiro y mirando al mayor hablo – te lo dije, intente venir solo, pero cuando se proponen algo no hay manera de frenarlos, ojala así se esforzaran para conseguir empleo – bufo molesto mientras los otros tres fingían no haber escuchado lo último.

- Sera mejor desayunar – indico Atsushi con la intención de caminar a la cocina, pero fue frenado por su novio.

- Aguarda, será mejor que yo me encargue – sonrió para convencerle, no quería que se repitiera el incidente.

- Pero… - el mayor estaba por oponerse cuando Choromatsu se colocó de pie.

- Yo le ayudare, después de todo no estaba planeado que tantos vinieran y menos a desayunar – Atsushi asintió rindiéndose ante lo dicho – mientras ayudo a Karamatsu niisan no sean una molestia – advirtió a los menores, de los cuales, dos de ellos respondieron con una mueca.

Ya en la cocina Karamatsu encendía la arrocera mientras Choromatsu comenzaba a sacar de las bolsas lo recién comprado por Atsushi.

- Supongo que… Osomatsu niisan sigue dormido – comento repentinamente el menor a lo que el otro bajo el rostro y se mantuvo en silencio - ¿Karamatsu niisan? – le llamo extrañado por la reacción.

- Él… no está aquí –

- ¿Qué quieres decir con eso? ¿No me llamaste para venir por ese idiota? –

- Sí, pero, él se fue en la madrugada –

- ¿A dónde? –

- No lo sé –

- Discutieron, ¿Cierto? –

Un escalofrió recorrió al mayor al recordar lo ocurrido, ¿Discutir? Karamatsu deseaba que hubiese sido así de simple.

- ¿Estas bien? – Choromatsu se acercó preocupado por el repentino semblante sombrío en el mayor.

- …si – contestó en voz baja sin querer mirarlo – discutimos, él estaba muy ebrio y por eso… discutimos… - Karamatsu respondía de forma automática intentando a la par de creer lo que decía.

Choromatsu no pregunto más y terminaron de alistar lo necesario en silencio.

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Alrededor de la gran mesa 6 personas disfrutaban de un delicioso desayuno y conversaciones banales, los tres Matsuno menores no preguntaron por Osomatsu, ni Atsushi tuvo la intención de mencionar cuando hallo a Karamatsu refugiado en la habitación.

- Ahora que lo recuerdo… - Atsushi atrajo la atención de los presentes - ¿Quién de ustedes tenía la peluca verde y el entallado vestido azul? –

Ante la pregunta Choromatsu sintió su rostro arder, calor que aumento al sentir todas las miradas sobre él respondiendo así la interrogante.

- ¿P-por qué quieres saberlo? –

- Es sobre el incidente del hospital, espero tengas tiempo libre porque tendrás una cita con el enfermero – menciono con total naturalidad ante la mirada sorprendida del resto.

- ¿Eh? –

Choromatsu no logro decir más al ser opacado por la estruendosa risa de Ichimatsu y Todomatsu.

Karamatsu solamente observo en silencio sin lograr comprender lo ocurrido, por un breve momento se había olvidado de todo lo ocurrido con Osomatsu.

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Recién voy notando que esto ya rebaso las 3k lecturas O.O!

Muchisimas gracias por darse una vuelta en esta historia que ni yo se como ha llegado hasta aquí, los adoro o(╥﹏╥)o

Gracias por leer n_n