- No entiendo, ¿Por qué una cita? ¿De qué enfermero hablan? – Karamatsu miraba consternado al menor que había palidecido de golpe.
- No entremos en detalles – respondió Atsushi – sólo diré que tus hermanos y un enfermero se vieron envueltos en la destrucción de propiedad del hospital –
- ¡El enfermero era fuerte, pero yo lo era más! – grito orgulloso Jyushimatsu.
- Me di cuenta de ello – Atsushi disimulo una mueca divertida.
- Dejen de hablar de ello ¿Por qué a mí? ¿Por qué? – Choromatsu se lamentaba sin atreverse a levantar la vista.
- Ve el lado positivo Choromatsu niisan – el cuarto hermano se había levantado y posado su mano en el hombro del mayor, sorprendiéndole por la repentina preocupación.
- I-ichimatsu… - el de verde le miro esperanzado.
- Por fin podrás dejar de ser virgen y abandonaras las pajas – finalizo con una mueca burlona. Choromatsu comenzó a golpear su cabeza contra la mesa mientras Todomatsu estallaba en risas.
- Sigo sin entender… - murmuro confundido Karamatsu.
- No te preocupes, ya te lo contarán después – Atsushi se levantó y tomando su plato junto al de su novio se encamino a la cocina, Todomatsu le siguió llevando su traste.
En la cocina, el par de amigos no tardo en entablar conversación.
- No está aquí Osomatsu niisan, ¿Cierto? – Todomatsu se recargo en el fregadero.
- No, y antes de que preguntes no se en donde esta –
- Debió tener una fuerte riña con Karamatsu niisan para haberse ido –
- Supongo, Karamatsu no me ha dicho nada – menciono cabizbajo.
- Karamatsu niisan nunca ha sido de los que hablan de sus problemas, es de aquellas personas que prefieren fingir que todo está bien –
- Todomatsu, quisiera pedirte un favor –
El menor enarco una ceja curioso por el repentino cambio de tema - ¿Tú necesitas algo de mí? – pregunto con burla.
- ¿Debo recordarte que sigo molesto por tus acciones anteriores? – se cruzó de brazos.
- Ya me disculpe por ello y te dije que fue culpa de Osomatsu niisan – hizo un puchero – bien, ¿Qué es lo que quieres? –
Atsushi sonrió satisfecho de que su amigo aún se sintiera culpable – Quisiera pedirte que le hagas compañía a Karamatsu el día de mañana –
- ¿Mañana? –
- Sí, no podré estar con él hasta la tarde y preferiría que no este solo, me quedaría pera ya falte el día de hoy y aun debo resolver unos asuntos en la oficina –
- Aguarda, ¿Faltaste al trabajo? ¿Tú? – El menor estaba realmente sorprendido – Jamás has faltado, ni siquiera cuando enfermas –
- Supongo que esta vez era realmente importante – suspiro al recordar que Karamatsu no quiso separarse de él desde que lo hallo en la recamara.
Todomatsu se mantuvo un momento en silencio, su sospecha inicial de que Atsushi podría estar jugando con su hermano mayor se comenzaba a desvanecer.
- A veces estar con todos mis hermanos en casa es fastidioso, supongo que tendré que venir a ver a Karamatsu niisan –
Atsushi sonrió en agradecimiento.
Un rato después despedían en la puerta los cuatro hermanos Matsuno, quedando Atsushi en comunicarse después con Choromatsu para hablar con calma lo del enfermero.
En cuanto las visitas se fueron la pareja tomo lugar en el sillón, Karamatsu recargado en el mayor miraba un punto fijo en la pared sin pensar realmente en nada.
- ¿Estas bien? – cuestiono Atsushi preocupado pasando su brazo por detrás del otro, atrayéndole levemente.
- …si –
La respuesta tan simple no hizo más que preocupar al mayor.
- Atsushi… - se enderezo para mirar mejor al nombrado – es raro que tengas días libres, ¿Te gustaría salir conmigo? –
Atsushi se desconcertó ante la propuesta, no era como si no quisiera pasar tiempo con su novio, pero le parecía que en aquella invitación había algo más -¿Seguro? No llevas ni un día de estar fuera del hospital –
- Esto no es nada – sonrió confiado – me he encontrado en peores circunstancias, además, quisiera ser yo quien te invite esta vez –
El mayor lo medito un momento y termino accediendo, igual no planeaba regresar a la oficina así que bien podrían aprovechar la ocasión.
Karamatsu sonrió ampliamente.
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Una visita a un pequeño zoológico, un helado en la banca de un parque, un breve paseo entre las tiendas departamentales y ahora una tranquila comida en una modesta cafetería. Aquel había sido el recorrido de la pareja y parecía no tener fin aún.
Atsushi y Karamatsu realmente estaban disfrutando de la cita, ambos necesitaban un descanso, uno del estrés laboral y otro del estrés emocional.
Durante todo el paseo ninguno hizo mención de los sucesos previos ni de los hermanos Matsuno.
- Esto es delicioso – exclamo Karamatsu tras dar una probada a una rebanada de pastel - ¿Seguro que no quieres pedir uno igual? –
Atsushi negó suavemente – Nunca tuve la costumbre de pedir postres –
- Es una pena, realmente esta rico –
- Si continuas terminaras por convencerme – sonrió levemente tomando un sorbo de café.
- Bien, terminare de convencerte entonces – tomando una cucharada del pastel se levantó un poco e inclinándose al frente le ofreció el bocado con una dulce sonrisa en su rostro.
Atsushi parpadeo un par de veces ante el gesto, ¿En serio estaba pasando aquello? En su vida jamás creyó que sería participe de un acto similar. Levantándose, tomo con suavidad la muñeca del menor y procedió a probar el postre, disfrutando del dulzor cerro sus ojos un instante, grabando a la par en su memoria el gesto de su novio al ofrecerle probar.
Por su lado, Karamatsu tenía su rostro totalmente rojo, su novio no le soltaba y parecía tomarse su tiempo en disfrutar el pastel, aquella escena había atraído la atención de otros comensales y algunas meseras que parecían emocionadas por lo que veían.
- ¿S-si quieres una rebanada? – pregunto nervioso.
- No es necesario – por fin libero al otro y regreso a su lugar – me basta con lo que tú me des –
Karamatsu se sonrojo aún más y no atino que responder, solamente volvió a sentarse sin poder disimular una sonrisa.
Continuaron su cita yendo de un lado a otro y al final terminaron en un cine disfrutando de una película de acción.
En la sala se hallaban pocas personas, la mayoría eran parejas que parecían estar ahí más para flirtear que prestar atención a la pantalla; Atsushi, que había notado aquello desde el principio pensó que era un desperdicio de tiempo y dinero "¿Pagaron por entrar y no piensan ver la película?"
El mayor estaba por compartir el pensamiento con su novio, pero se mantuvo en silencio cuando Karamatsu se recargo en su hombro repentinamente.
- Atsushi… - murmuro el menor sin despegarse del otro - ¿Qué te parece si compramos unas cervezas y nos vamos a casa? –
El mayor quedo sorprendido ante la propuesta.
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En cuanto llegaron al departamento no tardaron en dirigirse a la recamara, Karamatsu ya tenía una lata abierta en mano y no dudo en terminársela en tiempo record mientras el mayor comenzaba a desvestirse.
- ¿Estás seguro de esto Karamatsu? – cuestiono Atsushi entre rápidos besos al otro. Ansioso pero a la vez inseguro de la inesperada propuesta de su novio.
- Sí, por favor… - respondió entre suspiros.
Atsushi no necesito más que esa aprobación para proseguir, después de todo, sólo había estado con Kara una vez y se encontraba deseoso de volver a hacerlo.
Entre caricias, besos y jadeos los amantes se entregaron a la pasión lo restaba de aquel día.
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En la tarde, Choromatsu era el único en casa, sus padres se hallaban de compras, los menores habían salido a sus actividades habituales y el mayor simplemente no daba señales de vida.
El tercer hermano estaba viendo televisión despreocupadamente cuando escucho la puerta siendo abierta, aguardo a que quien hubiese llegado anunciara su entrada, pero no escucho más que unos pasos en la escalera; curioso se asomó para encontrar a Osomatsu que continuaba subiendo.
- Vaya, hasta que apareces – mencionó el tercero cruzándose de brazos.
EL mayor se detuvo un momento, sin decir nada continuo su andar en dirección al baño.
Choromatsu, ofendido por ser ignorado no dudo en seguirle.
Golpeo un par de veces la puerta - ¿En dónde diablos estabas? –
- No fastidies Choromatsu – contesto tajante el mayor.
- El único que fastidia eres tú, siempre causando problemas al resto, hoy perdí tiempo valioso yendo a buscarte con Karamatsu niisan solamente para que me dijera que te habías desaparecido en la madrugada – aguardo a escuchar respuesta del mayor, pero al no obtenerla prosiguió – también tienes suerte de que nuestros padres no se dieran cuenta de tu ausencia, se hubiesen preocupado en demasía sino fuera porque Jyushimatsu sabe imitarte a la perfección – rechisto molesto – debes muchas disculpas, en especial a Karamatsu niisan, no me quiso dar detalles de su discusión pero apuesto a que toda culpa es tuya –
El silencio que mantenía el mayor aumentaba el enojo en su hermano. Choromatsu estaba por gritarle nuevamente cuando escucho un fuerte golpe al interior del baño.
- ¿Osomatsu niisan? – sin dudar tomo la perilla y abrió de golpe para hallar a su hermano tendido en el suelo - ¡Osomatsu niisan! – Corrió hasta el mayor, se hinco y noto de inmediato que el otro tenía su rostro muy rojo, además de una leve hinchazón en la mejilla izquierda y varios rasguños por el rostro – Estas ardiendo, ¿En serio andabas fuera en este estado? – cuestiono más para sí mismo – demonios, estas hecho un asco – menciono con una mueca de desagrado al notar que tenía una mancha de vomito en la camisa y lodo por el resto de la ropa - ¿En dónde estuviste? – murmuro lo último con preocupación.
Choromatsu tenía demasiadas incógnitas en su mente ¿Qué ocurrió entre los dos mayores? ¿En dónde estuvo Osomatsu por tantas horas? ¿Por qué regreso en tan deplorable estado? Eso y más se preguntaba, y ahora, sin el resto de los hermanos en casa tendría que hacerse cargo del mayor él solo.
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