Choromatsu se encontraba en el dormitorio, hincado a un lado de Osomatsu le observaba dormir; el tercer hermano se había ingeniado la manera de cambiar al mayor y colocarle el pijama, curo las heridas de su rostro y mantenía un paño húmedo sobre su frente. Su hermano mayor era un idiota, no dejaba de pensar en aquello.

Pasaron algunas horas y nadie parecía tener intención de regresar a casa, como si el destino quisiera que solo los mayores se encontraran en aquel lugar.

Osomatsu abrió lentamente los ojos, sentía un gran dolor de cabeza, náuseas y un amargo sabor en la boca. Con calma se fue sentando, en el acto el paño de su frente aterrizo sobre sus piernas; fue en ese momento que logro descifrar que se encontraba en su habitación. Apenas y tenía algunas breves escenas en su memoria sobre lo ocurrido, un callejón, ¿Un gato? ¿Ichimatsu? No, en definitiva era un simple gato, además de ello podía ver a una lida chica, luego a unos tipos y…

- ¿Qué ocurrió? – murmuró confundido al mirar a su alrededor.

- Lo mismo quisiera saber –

La voz del tercero le tomó por sorpresa, Choromatsu se encontraba ingresando en la habitación.

- ¿Y bien? ¿En dónde estuviste? – Se hinco a su lado con un vaso de agua entre manos.

Osomatsu estiro una mano para sujetar el vaso, pero este le fue negado de inmediato.

- Primero responde –

- No seas cruel, tengo sed –

- Y yo quiero respuestas – respondió de manera fría alejando el vaso.

El mayor rechisto con molestia y giro el rostro – Ya no quiero nada – volvió a recostarse y se cubrió por completo.

- Deja de comportarte así, ¿Sabes cuánto se hubieran preocupado el resto de haberte visto llegar en tal condición? – dejo el vaso a un lado y se cruzó de brazos – tienes suerte de que fuera yo quien te encontró, en verdad eres un desastre –

- No empecemos de nuevo – murmuro con fastidio – lo que haga no te concierne –

- Que descaro el tuyo, deberías agradecerme lo que hice por ti, bien pude dejarte en el suelo del baño cubierto de quien sabe cuanta cosa –

- ¿Quieres que agradezca?, bien – se destapo y le miro fijamente - gracias benevolente dios de las pajas por rescatarme de mi inmundicia, ¿Contento? – se levantó de golpe, arrepintiéndose de su acción al instante de sentir un mareo, sujeto su cabeza como si de esa forma la habitación fuese a dejar de dar vueltas.

Choromatsu se apresuró a ponerse de pie y sujetarlo por el costado - ¿Estas bien? –

- …supongo que es lo que merezco – murmuro con una sonrisa triste, respuesta que hizo al otro mirarle confundido – pobre de ustedes, tienen a un pésimo hermano mayor – ahora que lo notaba, tal vez la habitación estaba fija y era él quien daba vueltas, a este paso le daría nauseas.

- ¿De qué hablas? – Cuestiono el menor preocupado por lo que estaba escuchando - ¿Es por tu pelea con Karamatsu niisan? –

Y ahí estaba, lo que Osomatsu estuvo evitando inconscientemente por largo rato; el nombre del segundo hermano le hizo sentir como si acabase de recibir un fuerte golpe en el estómago, a nada estuvo de querer vomitar.

- Lo siento… - murmuro bajando el rostro – de verdad lo siento… - en su mente podía ver la escena en que atacaba a su hermano menor, el miedo en sus ojos y el llanto era algo que jamás olvidaría – perdóname… - en voz baja menciono por ultimo antes de volver a caer inconsciente.

Choromatsu logro sujetarlo y recostarlo nuevamente, su idiota hermano mayor seguía con la fiebre alta, razón para adjudicarle el extraño comportamiento; sin embargo, al tercer hermano se le formo un nudo en la garganta al notar las pequeñas lagrimas que se habían formado en el mayor, realmente parecía sufrir.

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Karamatsu despertó con cierta molestia reflejada en su rostro por los insistentes golpes a la puerta. Observó el espacio vacío a su lado, apenas recordando a Atsushi despidiéndose para ir a trabajar. Sujeto su cabeza resintiendo el haber bebido tanto el día anterior, los golpes a la puerta aumentaban el dolor. Su novio le había dejado un cambio de ropa en la orilla de la cama, notó así que se encontraba desnudo, tras vestirse, se levantó con cierta dificultad, agradecía tener las muletas ya que además del yeso, con el dolor en la cadera no hubiese podido estar de pie por sí solo. Vistiendo un pantalón negro y una camiseta azul se encaminó a paso lento hasta la entrada. Sin duda abrió la puerta y se mantuvo observando con sorpresa al chico frente a él.

- Ya era hora – hablo con molestia el menor de los Matsuno - ¿Sabes cuánto llevo aquí esperando? Estaba a nada de derribar la puerta – sin esperar invitación se adentró en el departamento. Karamatsu tardo un momento en cerrar la puerta y seguir a su hermano hasta el sillón.

- ¿Está todo bien en casa? – cuestiono el mayor preocupado.

- Todo bien – respondió Todomatsu logrando que el mayor suspirara aliviado.

- ¿Qué ocurre entonces? – tomo lugar junto al menor.

- Nada realmente, sólo quería estar un rato sin los fastidiosos de nuestros hermanos –

- Ya entiendo – sonrió de manera pretenciosa – extrañabas a tu fabuloso hermano mayor –

- No extrañaba el dolor en definitiva – respondió desviando la mirada – por cierto, ¿Qué ocurrió entre tú y Osomatsu niisan? – regreso la vista al mayor.

Karamatsu perdió la pose ante la pregunta y sintió un nudo formándose en su garganta - ¿Por…? – Trago pesado - ¿Por qué preguntas? –

- Osomatsu niisan se ha comportado de forma muy extraña e inclusive nos está ignorando –

- Él… - oprimió la tela de su pantalón ligeramente nervioso –… discutimos – finalizo con un pesado suspiro.

- Son unos idiotas – exclamo con total calma el menor – siempre he dicho que todos son unos sinvergüenzas, pero, tratándose de ti y Osomatsu niisan son torpes emocionalmente, tienen la pésima costumbre de cerrarse y guardarse todo – Karamatsu le observaba con atención – si no quieren hablar con nosotros, o en tu caso con Atsushi, es válido, pero en definitiva necesitan arreglarlo entre ustedes –

Karamatsu bajo la mirada lentamente, analizando lo dicho por su hermanito, ¿Hablar? ¿Realmente podría hacerlo? De tan sólo pensarlo comenzaba a sentirse incómodo.

- ¿Niisan? – El llamado del menor le saco del breve trance – ya que no podemos salir por tu pierna, ¿Qué tal ver una película? – sonrió de manera dulce.

El mayor sonrió levemente, agradecido de que Totty no insistiera con el tema – claro, preparare palomitas – tomo las muletas y se encamino a la cocina.

En cuanto el mayor desapareció de su vista, Todomatsu saco su celular y en un breve mensaje aviso a Atsushi que Karamatsu se encontraba bien.

Un rato después los hermanos disfrutaban una película de comedia con un tazón de palomitas. A poco de terminar Todomatsu se levantó de un brinco – lo siento Karamatsu niisan, ¿Puedo hacer uso del baño? –

- Por supuesto, por el pasillo, la puerta del lado izquierdo – respondió mientras pausaba la película.

Todomatsu asintió y se apresuró al cuarto, estando dentro tomo su celular y respondió a la insistente llamada.

- ¿Qué ocurre? –

/ - ¿Qué ocurre contigo? Llevo rato marcando, ¿Vendrás a comer? - /

- Choromatsu niisan, te dije que saldría –

/ - Bien, sólo quería confirmar para avisarle a mamá… ¿Sigues en casa de Karamatsu niisan? - /

- Así es… ¿Y Osomatsu niisan? –

/ - No ha regresado desde que salió en la mañana - /

- … ya veo, bien, regresare más tarde –

Tras la despedida regreso a la sala con el mayor. Todomatsu se abstuvo de comentar la ausencia del mayor en casa y la clara preocupación de los hermanos. Disfrutaría un poco más la compañía de Karamatsu.

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Horas más tarde, Choromatsu, Ichimatsu y Jyushimatsu tenían listas sus cosas necesarias para ir a los baños termales; estaban en espera de que Todomatsu llegara, el menor había pedido que no se fueran sin él.

La puerta se abrió y Totty apareció ligeramente agitado – Siento la demora, por un momento pensé que se irían –

- Otro poco y si – respondió el mayor malhumorado.

Jyushimatsu le entrego sus pertenencias al menor.

- ¿Y Osomatsu niisan? – pregunto el más joven al pasear la mirada entre sus hermanos.

Antes de obtener una respuesta el nombrado apareció en el marco.

- Al fin te apareces – Choromatsu no tardo en reclamar – Ya nos vamos, ¿Nos alcanzas allá? –

- No, vayan ustedes – contesto de forma seca y avanzo hasta las escaleras.

- No me sorprende – Totty menciono con molestia – últimamente parece que somos una molestia para ti –

- ¿Tienes un problema conmigo? – Osomatsu ladeo un poco el rostro para mirarle.

- Sí, estoy harto de tu actitud, ¿Crees que ignorándonos resolverás todo? – Recordando al segundo hermano no pudo evitar decir lo que pensaba en voz alta, pese a las miradas insistentes del resto – con razón Karamatsu niisan no quiere ni hablar de ti –

El mayor se giró de forma abrupta y sujeto con fuerza a Todomatsu por la ropa.

- Cállate – murmuro el de rojo oprimiendo la mandíbula con ira – no quiero escuchar ni una palabra más –

El menor no titubeo ante aquello – compórtate entonces como un hombre y resuelve la estupidez que has hecho –

Lo siguiente ocurrió deprisa, el puño del mayor al levantarse y en dirección al rostro de Todomatsu dejo congelados a dos de los hermanos.

Los tres menores observaron impactados a los mayores; ambos habían impactado en la mejilla contraria al mismo tiempo, manteniéndose en aquella pose por unos segundos, Osomatsu cayó sobre el primer escalón mientras Choromatsu era atrapado por Jyushimatsu e Ichimatsu.

- Deja de ser un estúpido – murmuro el tercero – no descargues tu ira con los menores, compórtate como el supuesto hermano mayor que eres – coloco una mano en su mejilla comenzando a sentir el ardor en su piel.

Osomatsu no dijo nada, se levantó y sin dirigirles una sola mirada subió en dirección a la recamara.

Los más jóvenes intercambiaban miradas preocupados.

- Choro-… -

- Vámonos – el mayor interrumpió a Totty y tras la orden simplemente obedecieron.

Mientras tanto, Osomatsu se deslizo al suelo en cuanto cruzo la puerta mirando hacia el techo sonreía levemente.

- Mierda… Choromatsu sonó igual a ti – murmuro con un sentimiento agridulce al recordar al segundo hermano cuando defendía a los menores – soy un imbécil… lo siento Karamatsu – cubrió sus ojos con una mano en un intento de evitar el llanto – lo arreglare… juro que lo hare –

El mayor se quedó en esa posición lamentándose y pidiendo perdón a la nada.

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Karamatsu coloco un plato frente a Atsushi, su novio recién había llegado del trabajo - ¿Está todo bien? – le pregunto al notarlo distraído.

- ¿Eh? Lo siento, ¿Qué decías? –

- Te hablaba de Totty, pero pareces perdido, ¿Estás cansado? –

Atsushi sonrió ante la preocupación que el otro mostraba – No, sólo… pensaba en algo importante –

- Ya veo, los negocios deben ser importantes si no puedes apartar el pensamiento de ellos – comento mientras tomaba lugar frente al otro.

- De hecho mis pensamientos tienen que ver contigo –

Aquel comentario tomo por sorpresa al menor que se sonrojo de golpe dejándole sin palabras.

- Karamatsu, quiero presentarme formalmente con tus padres –

Yo, tú… ellos – no lograba ligar una oración coherente.

- Mañana saldré un poco más temprano, me gustaría invitarles a cenar –

El joven Matsuno podría jurar que moriría por un infarto o algo similar ¿Era broma? ¿Decirles a sus padres de su relación?

La seguridad en la mirada de Atsushi no le permitió negarse.

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Gracias por leer n_n