Al día siguiente de la petición de Atsushi, Karamatsu salió temprano en dirección a casa de su familia, conociendo la rutina del lugar llego en el momento justo en el que sólo su madre se encontraba despierta, lista para preparar el desayuno.

Matsuyo se encontraba contenta por la visita de su hijo, quien no perdió tiempo en ofrecer su ayuda para preparar los alimentos. A ella no le sorprendió ver a su hijo con muletas, al parecer él seguía accidentándose.

- ¿Y cómo te va? – cuestiono la mujer con una sonrisa.

- Bien, muy bien – sonrió ampliamente en cuanto la imagen de Atsushi pasó por su mente.

- Me alegra escucharlo, te ves muy contento, dime, ¿Cuándo conoceré a la chica? –

La pregunta provoco que Karamatsu dejara caer un plato, de inmediato se hinco para levantar los pedazos – L-lo siento, te comprare otro, te comprare una docena – hablo apresurado sin levantar la vista.

Matsuyo sonrió y se agacho junto a su hijo, levanto un par de trozos del suelo – no te preocupes – comento suavemente.

Karamatsu retiro las piezas rotas de las manos de su madre, sujetando con una mano los pedazos contra su cuerpo uso la mano libre para sostenerse de la muleta y poder levantarse, su madre le sujeto con cuidado de la cintura para ayudarle.

El sextillizo tiro el plato roto y se quedó de pie frente al bote de basura – Mamá… - le llamo sin girarse, seguro de que ella le prestaba atención – yo, yo quería presentarles a alguien, pero… tal vez, no será lo que esperan – sentía el sudor comenzando a brotar de sus manos ante el nerviosismo. Él no había planeado contarle a otros sobre su relación, no era que quisiera esconderlo, pero simplemente sus hermanos lo sabían y eso le parecía suficiente, hasta ahora.

- Karamatsu… - el nombrado seguía negándose a girar siquiera el rostro – si esa persona te hace feliz, es lo único que importa – regreso su atención a la estufa.

Kara respiro profundamente y sonrió, se acercó donde ella para continuar ayudándole – gracias – pronuncio para después inclinarse y depositar un beso en la mejilla de su madre.

Matsuyo termino antes de preparar el desayuno gracias a la ayuda extra; su hijo le indico el plan de la cena para esa noche y ella acepto gustosa mientras recibía una hoja con la dirección del lugar.

- ¿No te quedaras a desayunar? Seguramente tus hermanos estarán felices de verte –

- Eh, no, tengo algunas cosas de hacer, de hecho… ¿Podrías mantener lo de la cena en secreto? – Mordió levemente su labio inferior, temiendo que su madre se negara o cuestionara las razones de tal petición; pero ella simplemente asintió – gracias – respondió aliviado.

La madre de los sextillizos despidió a su segundo hijo desde la puerta, observándolo subir a un taxi y alejarse.

- ¿Mamá? –

La voz hizo que la mujer se girase para entrar a la casa; Osomatsu bajaba con calma las escaleras.

- Buenos días hijo – saludo ella avanzando a la cocina.

- ¿Qué hacías en la puerta? – el mayor le siguió a la par que paseaba su vista por los humeantes platillos.

- Nada – respondió con simpleza – es un milagro verte levantado antes que el resto – comento divertida y dando fin al tema anterior.

- Tenía hambre – murmuro mientras robaba un bocado aprovechando la breve distracción de su madre; tras hacerlo se quedó quieto observando el platillo – Mamá… -

- ¿Si? –

- ¿Tú preparaste esto? –

La mujer le miro con curiosidad - ¿Por qué lo preguntas? –

- Esto, sabe algo diferente – respondió con un extraño sentimiento, había algo nostálgico en aquel sabor.

Matsuyo no dijo nada más, de igual forma parecía que no importaba que ella diese explicación alguna, Osomatsu ya estaba perdido en sus pensamientos.

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Karamatsu aguardaba sentado frente a una pequeña mesa, Atsushi se había retirado para atender una llamada del trabajo. No podía evitar sentirse ligeramente nervioso en espera de que sus padres aparecieran, paso sus manos sobre el pantalón negro, cuidando que no hubiese arruga alguna; una camisa azul complementaba su atuendo, la ropa era nueva, recién comprada por su novio.

Inhalo profundamente esperando tranquilizarse, la calma le duro unos segundos en cuanto logro distinguir la voz de su padre a la entrada del lugar, no tardaron en ser guiados hasta su mesa, el sextillizo alzo la mano tímidamente haciendo el ademán de levantarse, con una seña su madre le indico que no era necesario.

- Este es un lugar hermoso – menciono Matsuyo mientras tomaba lugar frente a su hijo.

- Muy elegante – afirmo el padre al sentarse.

- S-sí, este lugar es, lindo – respondió nervioso mirando en todas direcciones, aguardando ver a Atsushi.

- Debe estar yéndote muy bien en tu trabajo para costear algo así – Matsuzo parecía orgulloso al hablar – me sorprendió cuando mamá dijo que nos querías presentar a alguien –

Karamatsu enrojeció levemente ante el comentario, de inicio quien pagaba aquello era Atsushi – no tardara, está atendiendo una llamada – se decidió a evitar el tema del trabajo.

- Ya quiero conocerla – menciono emocionada la mujer.

- Pensamos que Choromatsu sería el primero en darnos nietos, pero al parecer podrías ganarle – Matsuzo rio levemente ante su comentario.

Kara trago pesado y paso una mano por su cuello – Sobre eso… - buscaba las palabras adecuadas para darles la noticia a sus padres, pero antes de ello, el integrante faltante apareció.

- Lamento la demora – Atsushi apareció junto a Matsuzo, sonriendo con seguridad – me alegra verlos nuevamente – vestía un traje gris, una camisa blanca y una corbata del mismo tono azul que la camisa de Karamatsu.

Los padres le miraron sin expresión alguna, acto que puso más nervioso a Karamatsu.

- Oh, pero si es el amigo de Todomatsu – el padre tardo un momento en reconocerlo, sonriendo al recordar de quien se trataba – que gusto muchacho, ¿Cómo te encuentras? – pregunto de manera amistosa mientras su esposa se mantenía en silencio, observando fijamente a su hijo quien a su vez miraba atento a Atsushi.

- Muy bien señor Matsuno, gracias por preguntar – tomo lugar junto a Karamatsu, confundiendo un poco al hombre frente a él.

- Karamatsu… - Matsuyo por fin hablo en un tono monótono, no despegaba la vista de su hijo - ¿Él? – Karamatsu asintió lentamente - ¿Así que tú? – otra afirmación de parte de Karamatsu – A esto te referías en la mañana, ¿No? – el menor esquivo la mirada, apenas y pronunciando un bajo "sí"

Los otros dos personajes ante la mesa les observaban curiosos, sin comprender la totalidad de aquella conversación entre madre e hijo.

Matsuyo suspiro sin decir más.

- Bueno… - Atsushi hablo en un intento de romper el momento incomodo – me da gusto que aceptaran la invitación, les encantara la comida de este lugar –

Matsuzo paseo la vista entre Atsushi y Karamatsu, conectando lo recién dicho y logrando así unir las piezas en su mente – Un momento… - miro severamente a su hijo - ¡¿Eres gay?! – elevo la voz a la par que golpeaba la mesa y se colocaba de pie. Tal acción provoco que los comensales y algunos trabajadores no dudaran en observar con atención la escena. Karamatsu bajo la mirada sintiéndose avergonzado.

Atsushi aclaro su garganta con una clara intención de que de Matsuzo le mirase – Por favor, no levante la voz – solicito con seriedad.

El hombre estuvo a punto de quejarse, pero la suave mano de su esposa sobre su brazo le detuvo, con un murmullo inentendible volvió a sentarse.

Los cuatro se mantuvieron en silencio, el tiempo suficiente para que los mirones perdieran interés en el asunto.

- ¿Puedo tomar su orden? – un mesero se acercó con una leve sonrisa.

- Por favor – Atsushi indico con una seña para que los padres fueran atendidos primero. Los mayores intercambiaron miradas un momento para después levantar cada uno el menú y considerar lo que pedirían.

Mientras tanto, Atsushi poso su mano sobre la de Kara, causando que el menor le sonriera dulcemente.

La cena transcurrió en total silencio, la incomodidad era sobrellevada por el joven Matsuno mientras tuviera a su novio junto a él sonriéndole ocasionalmente y transmitiéndole seguridad.

Poco antes de terminar la velada Atsushi se animó a hablar – Los invite hoy para hacer las cosas de forma correcta – menciono con seguridad mientras sostenía con fuerza la mano de Kara por debajo de la mesa – realmente me gusta su hijo y no quería que pareciera que nos estábamos escondiendo –

- Yo… - Karamatsu trago pesado ates de continuar, el silencio de sus padres le estaba torturando – yo quería contarles de él, pero, no hallaba el momento, Atsushi realmente es un gran chico – sintió su rostro arder ante su declaración.

- Esto es… repentino – comento Matsuyo acomodando ligeramente sus lentes – hubiese sido bueno que conversáramos antes –

El de camisa azul pudo sentir una ligera opresión en su pecho.

- ¿Todomatsu sabe que sales con su amigo? – el padre cuestiono enarcando una ceja.

- Él está al tanto de ello – respondió Atsushi – de hecho, todos sus hermanos lo saben, por ello quería verles personalmente y aclarar lo de nuestra relación –

- ¿Y tus hermanos lo aprueban? – continuo interrogando Matsuzo.

Ante la cuestión Karamatsu se tensó y no pudo evitar oprimir sus labios, de forma inconsciente se negaba a responder, sabiendo que el mayor no estaba de acuerdo.

- Con todo respeto – Atsushi nuevamente tomo la palabra – no considero necesaria la aprobación de nadie para que Karamatsu pueda ser feliz – pese a la sonrisa leve y el tono calmado, se notaba el descontento en el trajeado. Atsushi era una persona fría y calculadora para los negocios, carente de emociones para muchos; sin embargo, ninguno de sus conocidos le reconocería ahora, inclusive él desconocía ese lado suyo, pero la aparente insistencia de la familia de su novio por arruinarle todo tipo de dicha comenzaba a cansarle.

Tras un suspiro Matsuyo respondió – No lo entenderías, ellos son sextillizos y han sido muy unidos desde su niñez, el vínculo que tienen es muy fuerte –

"Otra vez lo de ser sextillizos" pensó con molestia Atsushi al recordar palabras similares dichas por Totty; se encontraba listo para responder lo primero que le venía en mente, pero fue interrumpido por su novio.

- Papá, mamá, lamento mucho si la noticia les toma por sorpresa, pero no dejare que nadie me diga que sentir, Atsushi es lo mejor que me ha pasado en la vida, sin importar las circunstancias estoy muy agradecido de haberlo conocido –

La respuesta segura y sin titubeo del Matsuno impresiono a los tres presentes; mientras el corazón del mismo latía a toda prisa.

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Karamatsu suspiraba ocasionalmente, divagando en su mente observaba con pesar por la ventana; al final sus padres no dieron indicio alguno de aprobar la relación, aunque tampoco los condenaron por ello, hicieron comentarios sobre una posible etapa o que ambos sólo estaban experimentando. No estaba seguro si lo hecho funciono de alguna manera.

Atsushi dedicaba miradas con discreción, intentando leer a su compañero.

- Debería poder preguntarte algo más inteligente, pero no se me ocurre nada más, ¿Estas bien? – el castaño frunció un poco el ceño, realmente hubiese querido tener mejores palabras para ayudar a su novio.

El otro sonrió por inercia – Lo estoy – mantuvo el gesto al girar y observarlo – Gracias por todo –

El mayor imito la sonrisa y simplemente asintió, el ambiente en el auto parecía haberse relajado.

No tardaron en llegar al departamento, cansados, no dudaron en simplemente cambiarse y recostarse; tras un momento Karamatsu abrazo por la espalda al mayor, aquella era una costumbre que había comenzado a adquirir pero que sólo llevaba a cabo cuando estaba seguro de que Atsushi ya estaba dormido.

- Karamatsu… - murmuro el castaño asustando al otro, a nada de que el abrazo fuese deshecho se apresuró a tomar la mano del menor y sostenerla contra su vientre – está bien, quédate así – hablo conteniendo la risa al imaginar el rostro de su pareja.

Por su parte, Karamatsu no dijo nada, mantuvo su rostro totalmente rojo pegado a la espalda del otro, avergonzado de haber sido descubierto.

- Yo… - Atsushi oprimió la mano de Kara antes de proseguir – quería decirte algo importante, algo del trabajo –

Ante lo mencionado obtuvo la total atención del otro quien ligeramente se enderezo en busca de observar sus expresiones - ¿Ocurrió algo malo? – no tardo en preguntar mientras volvía a recostarse, la oscuridad en la habitación no le permitía ver más allá de lo que deseaba.

- No exactamente, de hecho, ha surgido un convenio que asegura ganancias a la empresa de cifras millonarias –

- ¡Great! Es una gran noticia – en contadas ocasiones Karamatsu no se percataba de que usaba alguna frase o palabra en inglés, era un costumbre que no parecía desaparecer.

- Lo es, pero, para cerrar el trato requieren que esté presente directamente en las negociaciones y un tiempo más para supervisar –

- ¿Trabajaras horas extras? – pregunto con un deje de tristeza al pensar que pasarían menos tiempo juntos.

Atsushi se giró sin soltar la mano del menor, acomodándose para poder mirarlo a los ojos – el convenio se hará en Inglaterra –

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Gracias por leer n_n