Choromatsu, vistiendo un pantalón café, zapatos negros y camisa verde, aguardaba frente a una cafetería observando ocasionalmente a su alrededor. El tercer hermano se había visto obligado a cumplir con la dichosa cita que lo libraría de un problema con el hospital, por lo que ahora estaba en espera del enfermero.
Suspiro cansado, los últimos días habían sido un desastre, las peleas con Osomatsu iban en aumento y no había tenido contacto con Karamatsu desde la última visita al departamento de Atsushi; sumado a ello, su madre le conto sobre la cena de hace un par de noches, al parecer sus padres se encontraban algo renuentes a aceptar la relación.
- ¿Pero que tenemos aquí? –
Choromatsu se giró a dónde provino la voz; tres sujetos se acercaron lentamente - ¿Cómo has estado amigo? – cuestión uno de ellos mientras pasaba un brazo por los hombros del Matsuno. Pantalón negro, camiseta blanca y una camisa a cuadros rojo con negro sin abotonar era lo que vestía el desconocido, sumado al cabello decolorado a un intento de rubio parecía ser un pandillero.
El tercer hermano les miro confundido – Creo que hay un error – intento aclarar pero fue ignorado mientras comenzaban a alejarlo de la cafetería. Choromatsu tardo en percatarse de que era llevado hasta un callejón, sin tiempo a reaccionar fue empujado al interior, quedando sobre el sucio suelo. Reprimió un quejido.
- Seguramente creíste que no volveríamos a vernos, ¿Cierto? – el mismo tipo de camisa roja se posicionó frente a él, inclinándose un poco y sonriendo con burla.
- Este bastardo nos las pagara – comento con fastidio otro de los sujetos; este traía un desgastado pantalón de mezclilla azul, camiseta negra, sudadera roja y el cabello teñido de anaranjado.
- Deberíamos romper lentamente cada uno de sus huesos – opino el ultimo integrante que traía un pantalón negro, sudadera gris, cubre bocas negro y un mechón rubio en el lado derecho de su cabello originalmente castaño.
- Me están confundiendo – aseguro el de verde con el tono más seguro que pudo.
- ¿Piensas que somos idiotas? – cuestiono el rubio quien parecía ser el líder. Choromatsu logro abstenerse de responder aquello, no necesitaba más problemas de los que ya tenía – intenta ahora vencernos, esa vez sólo nos tomaste por sorpresa –
- ¿Creíste que era buena idea jugar al héroe? – El de sudadera gris dio un par de pasos hasta quedar al costado del nini y no dudo en propinar una patada en la pierna de Choromatsu, quien retrocedió un poco ante la agresión.
- Les aseguro que están en un error – Choromatsu se levantó con cautela, intentado mantener la distancia.
- Es difícil olvidar tu rostro, aunque ahora no pareces tan ebrio, al menos no estas vomitando por doquier – ante el comentario del líder los otros dos comenzaron a reír.
Choromatsu frunció ligeramente el ceño, la imagen de Osomatsu paso por su mente, recordando de inmediato la noche que se desmayó en el baño, ¿Acaso era sólo una gran coincidencia?
- Demasiada charla, a lo nuestro – ordeno el líder mientras los otros dos obedecían comenzando a acercarse al nini.
Choromatsu se colocó a la defensiva, su probabilidad de ganarle a esos tres era mínima, pero igual debía intentarlo.
- ¡Oh, aquí estas! – La voz de una persona más en el callejón atrajo las miradas a la entrada, un joven rubio sonreía ampliamente, ajeno totalmente al escenario – Choro~ te estaba esperando en la cafetería, ¿Qué haces aquí? –
El joven Matsuno aprovecho la distracción y le propino una patada al líder directamente en el estómago. Sin tiempo que perder corrió hasta el enfermero y lo tomo de la muñeca llevándole lejos lo más rápido posible.
Ambos chicos se detuvieron agotados a mitad de un centro comercial.
- Esta no es la idea que tenia de una cita – se quejó el enfermero con un puchero.
- Lo siento – inhalo hondo el nini intentando regular su respiración.
- ¿Quiénes eran los tipos del callejón? – cuestiono el rubio mientras se encaminaba con calma a la banca más cercana.
- Ellos… debieron confundirme con alguien más – respondió mordiendo ligeramente su labio inferior, le hubiese gustado averiguar un poco más. Se acercó al otro y tomo lugar a su lado.
- Bueno, resuelto eso, ¿Te apetece que sigamos con lo nuestro? – el enfermero paso su brazo por los hombros del menor, provocándole un leve sonrojo.
- ¡E-espera! – Se apartó de inmediato – Sólo iríamos a comer algo, ese era el trato – frunció el ceño y se cruzó de brazos.
- Yo nunca dije otra cosa, a menos que tú tengas otro plan – movió las cejas de forma sugerente. Choromatsu enrojeció de golpe y podría jurar que su rostro se derretiría con tan repentino calor.
- Vayamos a comer y terminemos con esto – se giró Choromatsu mientras murmuraba algunas maldiciones.
Un momento después el par de jóvenes se encontraban disfrutando sus alimentos en un pequeño restaurante.
- Por cierto, ¿Cómo sigue Kara chan? –
- Karamatsu – recalco el nombre molesto de que el otro se adjudicara tanta familiaridad – él está mejor, gracias –
- ¿Y sigue saliendo con el trajeado? –
- ¿Eh? ¿Atsushi? Sí, hasta donde yo sé – respondió extrañado por la pregunta.
- Que pena~ esperaba tener una oportunidad –
- ¿Es broma? – Cuestiono ofendido - ¿Acaso esta cita era sólo un pretexto para acercarte a mi hermano? –
El enfermero rio ligeramente – Sólo estaba bromeando, no te pongas celoso Choro chan~ - le guiño un ojo provocando un nuevo sonrojo.
- ¡¿Q-quién demonios esta celoso?! ¡Y no me digas así! –
- Oh vaya, no me equivoque, en verdad eres muy lindo – coloco las manos en la mesa y se inclinó un poco al frente – debí pedir algo más que una cita –
Sin darle tiempo a Choromatsu de responder, tomó el menú que reposaba a un lado y usándolo para cubrir a ambos no dudo en plantarle un beso al nini.
El tercer hermano reacciono de la forma usual de los sextillizos, salió corriendo.
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Choromatsu llego totalmente agitado a su hogar, tan solo cruzar la puerta se permitió desplomarse cerca de las escaleras. Estaba agotado; en el camino tropezó un par de veces.
El teléfono comenzó a sonar y él suspiro con fastidio, habiendo notado la ausencia de zapatos a la entrada supo que era el único en casa; con pesadez se levantó para tomar la bocina.
- Residencia Matsuno –
/ - ¡Choromatsu! Me alegra que seas tú quien responde - /
- ¿Karamatsu niisan? ¿Ocurre algo? –
/ - Es sólo que… ¿Podrías venir? O si es muy complicado, quizá, ¿Podríamos vernos en algún lado? - /
Choromatsu medito la petición, al parecer su hermano tenía algo importante de que hablar, ¿Por qué otra razón le pediría ir? De hecho, ni siquiera había preguntado por el resto de la familia – Voy para allá – respondió sin dudar.
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Osomatsu se hallaba en el puente sobre el río, aquel lugar en que su hermano menor solía pasar el tiempo en busca de sus Karamatsu Girls, no pudo evitar sonreír divertido ante el pensamiento de que sus "innumerables fans" estarían con el corazón roto de saber que el chico doloroso ya tenía a alguien en su vida; tan rápido como apareció la sonrisa la misma desapareció, vaya que era un idiota, ahora se había vuelto a deprimir. Tras una maldición se decidió a sacar un cigarrillo, al menos así podría fingir que solo exhalaba el humo y no que se trataban de suspiros encubriendo sus deprimentes pensamientos.
- ¡Choro chan!~ -
El canturreo meloso llegó hasta el mayor de los ninis junto a un efusivo abrazo; confundido parpadeó varias veces antes de empujar al sujeto que además de invadir su espacio personal provoco que tirase su cigarro.
- ¿Qué demonios pretendes? – se quejó el de polera roja al instante.
- ¿Eh? ¿No eres Choro? Pero tampoco pareces ser Kara chan… ni el chico fuerte… - ladeo el rostro intentado recordar a otro hermano.
- Mi nombre es Osomatsu, soy el mayor, ¿De dónde conoces a Choromatsu y al resto? – metió las manos en sus bolsillos, sonriendo ligeramente aguardaba curioso por saber la identidad de aquel rubio.
- ¡Oh vaya! Un cuñado nuevo – sonrió emocionado ignorante de la mueca de desconcierto provocada en el otro – que divertido, ya quiero conocerlos a todos –
- Sería bueno que te expliques ahora – mantuvo un rostro serio - ¿Quién eres? –
- Lo siento, lo siento, no te enojes, puedes llamarme Akemi, no quiero formalidades con mi futura familia – junto sus manos al frente y Osomatsu podría jurar que veía flores alrededor del rubio.
- Bien, Akemi y a todo esto, ¿Qué relación tienes con mis hermanos? –
- Cierto, supongo que debí hablar contigo primero, ¿O quizá con tus padres? ¿Cuántos mayores son antes de Choromatsu? ¿A cuántas personas debería pedir permiso para salir con él? – coloco el índice en sus labios, mirando a ningún punto en particular, parecía perderse en sus pensamientos.
El mayor de los sextillizos paso una mano por su cabello, aquel tipo se distraía fácilmente; al menos tenía una ligera idea de la situación, algo habría escuchado de los menores sobre el incidente con un supuesto enfermero y ese sujeto entraba en la descripción, aunque claro, el ambiente con sus hermanos no se prestaba para tener conversaciones casuales como antes. Esta era su oportunidad para conocer los detalles de lo ocurrido en el hospital.
- ¿Te parece si vamos por un trago? – propuso el nini con una gran sonrisa comenzando a caminar, el rubio no tardo en asentir, emocionado de congeniar con su futuro "cuñado" lo siguió sin duda alguna.
No les tomo mucho tiempo llegar donde el puesto de Chibita, el dueño del lugar no reparaba mucho en la conversación de esos dos, se encontraba ocupado preparando más del oden que el joven rubio había halagado desde el primer bocado.
- Ya veo, así que Jyushi rompió algunas cosas – Osomatsu no pudo evitar reír al imaginar el desastre – en todo caso fue tu culpa por retarlo, aunque te doy puntos por haber salido vivo – un sorbo a su tarro y volvió a reír.
- No niego que tu hermanito es fuerte, pero me tomo por sorpresa – hizo un puchero ante la mueca burlona del otro – pero, debo decir que valió la pena, así logre una cita con Choromatsu – sonrió ampliamente.
- ¿Por qué mi hermano? Es decir, ni siquiera lo conoces – inquirió mientras recargaba un brazo sobre la mesa y el rostro sobre el puño.
- Bueno, para eso serían las citas, quiero conocerlo –
- ¿Por qué? –
Akemi observo un momento su bebida antes de responder – No lo sé, es una de esas ocasiones en las que te topas con una persona y un repentino sentir te hace querer conocerle –
- Suena como simple curiosidad, ¿Estas realmente enamorado de mi hermano? –
- ¿Amor? Es muy pronto para decirlo, podría ser eso, pero para ello se necesita el tiempo para descubrirlo, dime, ¿Tú has estado seguro de amar a alguien? –
Ante la pregunta Osomatsu se enderezo un poco perdiendo la pose relajada que había mantenido ¿Amar? Esa palabra le calaba en lo más profundo, ¿Qué contestar? Una respuesta fugaz pasaba por su mente gritando si y otra parte de él negaba a muerte aquello; ¿Cómo responder algo tan simple que ni su mente lograba aclarar?
El silencio se mantuvo un instante, inclusive Chibita miro extrañado a su amigo, Osomatsu trago pesado y al final simplemente suspiro.
- Vaya que es tarde – el de rojo se levantó y rebusco en su bolsillo – un gusto Akemi, conversemos en otra ocasión – dejo un par de billetes sobre la mesa dejando sin palabras al dueño del puesto, se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
- ¿Eh? ¿Te vas? – El enfermero ladeo la cabeza confundido – bien, veámonos pronto, también quiero conocer al resto de la familia, oh, ¡Yo invitare la próxima vez! – movió el brazo de forma efusiva para despedirse de quien simplemente siguió su camino.
Osomatsu sonreía de manera inconsciente, por alguna extraña razón hablar con el enfermero le había motivado; quizá, simplemente extrañaba estar al tanto de lo que ocurría con los menores, tal vez, sólo se trataba de un pretexto para encargarse de lo que debía desde un inicio; ahora estaba más que decidido, iba a encarar por fin a Karamatsu.
El mayor de los Matsuno continúo su andar sin ser consciente de las sombras que lo acechaban a lo lejos.
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Ok, antes que nada, siento haber demorado tanto y agradezco a quienes continúan por aquí; me saltare las excusas así como mis maldiciones a la computadora y torpeza propia ;w;
*Akemi: "Belleza de la madrugada"
Muchas gracias por leer n_n
