El par de hermanos se encontraban en la sala de aquel departamento, uno al lado del otro.

- Así que… ¿Te iras? – cuestiono el tercer hermano observando detenidamente al mayor, intentando descifrar sus expresiones.

- Tal vez, no lo he decidido por completo, primero quisiera hablarlo con nuestros padres y claro, con el resto de nuestros hermanos – sonrió levemente.

- ¿Incluyendo a Osomatsu niisan? –

Karamatsu abrió la boca para responder, pero ni una palabra se escuchó, al contrario, oprimió los labios con fuerza y esquivo la vista.

- ¿Te iras sin decirle? – Insistió el menor - ¿Tanto así es el rencor que le tienes? – pregunto con cierta molestia, ¿Qué tan fuerte habría sido aquella discusión? Era extraño que los mayores llevaran tanto tiempo enojados.

- Yo… aun no estoy listo para verlo – respondió mientras un dolor se acunaba en su pecho.

- ¿Por qué? Entiendo que nuestro hermano mayor es un idiota, pero esto es demasiado, ¿Cuánto tiempo tienen sin hablar? –

- Choromatsu, por favor, no hablemos de eso ahora – oprimió entre sus manos la tela del pantalón, sin dirigirle aun la mirada.

- La situación también es complicada en casa, Osomatsu niisan se ha comportado extraño últimamente y estoy seguro que tiene que ver con su pelea, así que si logran resolverlo todo volverá a la normalidad, yo podría ayudarles, podemos sentarnos los tres y les ayudare a mediar la… -

- ¡BASTA! – El mayor interrumpió haciendo brincar al otro ante el grito – Sólo… detente, por favor – trago pesado mientras sentía sus ojos comenzando a arder – no lo entiendes, no sabes lo que es sentir que toda la admiración y respeto que tenías por alguien se desmoronan en segundos – con su brazo intento frenar el llanto que ya había comenzado – Osomatsu… Osomatsu… él… - balbuceo palabras inentendibles por culpa de los sollozos que iban en aumento.

Choromatsu no sabía que decir, por un lado no podía negar que sentía una pequeña felicidad de saberse el hermano de confianza para el mayor, ya que hasta donde conocía, Karamatsu solo había mostrado ese lado vulnerable con él. Aunque ahora, no saber qué hacer para detener el llanto de su hermano comenzaba a ponerlo nervioso.

- Estoy de vuelta – la llegada de Atsushi privo a Choromatsu de toda acción. El de traje no tardo en acercarse al escuchar el llanto, dejando en el suelo su maletín e ignorando por completo al invitado no tardo en sentarse junto a su novio – Karamatsu, ¿Qué tienes? –

El nombrado cubrió su rostro intentando calmarse, pero no parecía funcionar – Oso… - apenas y murmuraba.

Atsushi dirigió una mirada intimidante al otro Matsuno - ¿Tú? – cuestiono con seriedad.

- ¿Eh? ¡No, no, no, no! Yo soy Choromatsu, el tercero – se levantó nervioso y presuroso aclaro no ser el mayor de los sextillizos.

Atsushi relajo el semblante, ahora que lo veía bien, en efecto no parecía Osomatsu, no podía negar que aun había momentos en que los confundía, en especial cuando asumía que habían lastimado de alguna forma a su pareja - ¿Qué ocurrió? – pregunto más tranquilo.

- Bueno, creo que tiene que ver con la pelea que tuvo con Osomatsu niisan, pero, tampoco es que me haya contado mucho – acepto con tristeza.

- Ya veo… -

El silencio se instaló de inmediato; tras un momento Karamatsu se levantó y con una disculpa se encamino al sanitario, dejando a los otros dos inseguros de cómo actuar.

En cuanto el Matsuno llego al baño, se mantuvo recargado contra la puerta, observando hacia el techo sentía todavía un par de lágrimas deslizándose por sus mejillas, el llanto había disminuido. Ahora solamente podía sentirse débil por quebrarse tan fácilmente frente a su hermano menor, peor aún, Atsushi presencio tal escena. ¿Y si Choromatsu tenía razón? Quizá lo correcto era hablar con Osomatsu, después de todo, si decidía marcharse no podía sólo irse sin verlo… ¿Qué hacer?

Mientras tanto, Atsushi y Choromatsu se mantenían en total silencio, la incomodidad era notoria.

- Así que… - Atsushi comenzó a hablar mirando ocasionalmente hacia el pasillo, en espera de su novio - ¿Cómo te fue en la cita con el enfermero? –

Choromatsu enrojeció de golpe y un instinto de querer golpear a quien preguntaba paso rápidamente por su mente – E-eso, yo, ya fue, y no tiene la menor importancia – concentro su vista en la puerta, considerando sus opciones de huir ante más interrogantes similares.

El de traje se abstuvo de preguntar más ante la clara incomodidad del otro.

- Lamento interrumpir – Karamatsu apareció en la habitación sonriendo levemente.

- No te preocupes, ¿Estas mejor? – de inmediato Atsushi se levantó para acercarse al menor quien asintió en respuesta.

- Karamatsu niisan, yo… -

- Esta bien Choromatsu, siento haberte entretenido tanto, ya es tarde y la familia se preocupara si no llegas a cenar –

Choromatsu murmuro un leve si, comprendiendo que su presencia ya no era necesaria, agradeció las atenciones y se encamino a la puerta.

- Choromatsu… - la voz de Kara le detuvo en el marco – lo siento, pero, ¿Crees que mamá se moleste si voy contigo? – la pregunta sorprendió a los presentes.

- ¿Eh? ¿Qué dices? Claro que no, ella estaría contenta de verte –

- Yo... quisiera hablar con todos –

- ¿Con todos? – repitió el tercer hermano, haciendo una clara referencia al mayor de los sextillizos.

- Si, todos – afirmo esquivando la mirada, poco convencido de sus propias palabras.

- Permíteme llevarles – Atsushi solicito sonriéndole a Kara.

- Pero… -

- Tranquilo, les dejare y de paso aprovechare para ir a recoger unos documentos a la oficina –

Karamatsu agradeció y sin más objeciones se encaminaron a la residencia Matsuno.

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Tal como Atsushi mencionó, sencillamente dejó a los hermanos y se marchó.

Los hermanos menores fueron llegando uno a uno, sin embargo, Osomatsu no parecía tener intención de aparecer. Durante la cena, Karamatsu se abstuvo de comentar la situación de Inglaterra, deseando que el mayor apareciera para poder contarles a todos.

Llego la hora de dormir, Osomatsu nunca llego.

- En serio, ¿Dónde se habrá metido ese idiota? – pregunto Choromatsu con molestia he intentado cubrir su preocupación.

- Seguramente se emborracho y está durmiendo en algún callejón – menciono con total naturalidad Todomatsu mientras terminaba de abrochar su pijama.

- Si no regresa pido su porno – Ichimatsu sonrió ampliamente tras decir aquello.

- ¡El porno de Osomatsu niisan es mucho! – Jyushimatsu agitaba brazos y piernas recostado a mitad del futón.

- Cierto, deberíamos repartirlo – Todomatsu sonrió dulcemente ante la idea.

- Ya dejen eso – Choromatsu les reprendió mientras se cruzaba de brazos – ya es hora de dormir – dirigió su vista hacia Karamatsu quien se había mantenido en silencio cerca de la puerta y ya se encontraba listo para descansar - Karamatsu niisan, ¿Todo bien? –

- ¿Eh?... sí, todo está bien – respondió de forma automática y se encamino a su lugar en el futón; por fortuna tenía experiencia para andar tramos cortos sin la necesidad de las muletas, razón para dejar dichos aparatos en una esquina.

Los cuatro hermanos intercambiaron miradas confundidos ante la actitud apagada del mayor, pero se abstuvieron de comentar al respecto. Se acomodaron listos para descansar.

Mientras tanto en una casa no muy lejana, Osomatsu se acomodaba en un viejo futón mientras se cubría con una manta que tenía varios parches a la vista. Observo a un costado a su compañero de cuarto, el hombre dormía profundamente mientras sus ronquidos inundaban el ambiente.

El mayor de los sextillizos suspiro con pesadez, no estaba en condiciones de quejarse después de que le habían dado hospedaje; sin querer pensar más en el asunto se recostó de lado para intentar conciliar el sueño, sólo esperaba no tener problemas con sus hermanos al día siguiente.

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Cerca del mediodía los hermanos recién comenzaban a despertar, entre bostezos bajaron para desayunar, cuando su madre preguntó por el hijo que faltaba no dudaron en mentir diciendo que el mayor había llegado por la noche y que aun dormía; tras la indicación de Matsuyo para que despertaran a su hermano se despidió para ir de compras.

Los jóvenes desayunaron y se alistaron para sus actividades diarias.

- Karamatsu niisan – Choromatsu le llamo antes de que el resto se marchara - ¿No querías hablarnos de algo importante? – aquella pregunta mantuvo al resto a la expectativa.

- Eh… quizá, pero, preferiría que estén todos presentes –

- ¿Significa que te quedarás un día más? – pregunto Todomatsu con verdadera curiosidad.

- No lo creo, tal vez espere sólo un rato... –

- ¿Qué hay entonces con aquello que quieres contarnos? – indago el más joven.

- No es tan importante – respondió el mayor con una sonrisa.

- ¿Hablas en serio? – Choromatsu no tardo en encararle por tal respuesta.

- Tranquilo brother, tengo todo bajo control – pese a las muletas realizo una de sus poses dolorosas, acción que sólo logro que los tres hermanos más jóvenes se marcharan.

Choromatsu compuso una mueca - ¿Por qué actúas así? El hecho de que consideres marcharte es algo de importancia –

Karamatsu mantuvo su sonrisa, con paso lento se dirigió a la salida – Iré a dar una vuelta, regresare pronto – ignorando por completo al tercero salió de la habitación.

Choromatsu no hizo nada para detenerlo, tomo lugar frente a la pequeña mesa de la habitación y se quedó observando la puerta con gran pesar.

El tercer hermano se mantuvo en casa, a diferencia del resto, él no tenía planes para el día. Su madre había regresado y marchado casi al instante para encaminarse a casa de una vecina. Habría pasado poco más de media hora desde que el de verde se quedó solo cuando escucho una voz familiar en la entrada.

- Estoy de vuelta – Osomatsu anuncio su llegada mientras se retiraba un zapato.

- Vaya costumbre que estas adquiriendo de desaparecerte – Choromatsu salió al encuentro de su hermano.

- Y que linda costumbre la tuya de venir a recibirme – respondió con una gran sonrisa.

- Karamatsu se quedó anoche – Con dicho comentario la sonrisa del mayor se borró – Dijo que daría una vuelta y regresaría, pero hay probabilidad de que me hubiese mentido –

- Ya veo –

- ¿Es todo lo que dirás? –

- No sé qué respuesta esperas – tomó lugar en el escalón de la entrada, colocándose nuevamente el zapato que se había retirado previamente.

- Su intención era venir a hablar – ante el silencio del mayor prosiguió – deben arreglar esto ahora, te arrepentirás si él se… - freno sus palabras de golpe, Osomatsu se giró a verlo enarcando una ceja.

- Él ¿Qué cosa? –

Choromatsu torció la boca ante su desliz – Da igual, supongo que es mejor decírtelo, tal vez así te dignes a reparar todo. Karamatsu está considerando irse a vivir lejos, muy lejos – hizo énfasis en las últimas palabras.

Osomatsu sintió que la respiración se le cortaba momentáneamente ¿Karamatsu se iría? ¿Perdería a su hermanito sin siquiera hablar una vez más? No, no podía permitirlo. Se levantó de golpe y no dudo en salir corriendo, ignorando por completo el llamado de su hermano menor, debía hallar a Karamatsu, tenía que verlo antes de que fuera tarde.

El mayor recién daba vuelta en la esquina cuando freno sus pasos al mismo tiempo que un auto, que conocía bien, se detenía para evitar arrollarlo.

- Tiene que ser una broma – murmuro el de rojo mientras el conductor se asomaba ligeramente.

- Osomatsu, ¿Cierto? – Atsushi pregunto poco convencido.

El nombrado asintió - ¿Y Karamatsu? – no dudo en preguntar de inmediato.

- Justamente venía a recogerlo –

- Él salió –

- ¿Sabes a dónde? – Atsushi frunció levemente el ceño al pensar en Karamatsu andando por las calles con dificultad a causa de las muletas.

- No, pero tengo una ligera idea de dónde encontrarlo –

- Vayamos entonces – ofreció al estirarse y abrir la puerta del copiloto. Osomatsu lo dudo unos segundos, pero era claro que en auto llegaría más rápido al encuentro de su hermano por lo que, sin mucho ánimo, subió al vehículo.

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Karamatsu se hallaba recargado en el puente que con anterioridad frecuentaba, las muletas reposaban a un costado; se encontraba usando su polera azul, ya que la noche anterior su decisión de ir a casa había sido precipitada, olvido considerar llevar ropa extra, por suerte, contaba con esa prenda. Observaba el movimiento del agua, intentando relajar su mente, suspiro y paso una mano por sus ojos, lamentaba el no haberse colocado sus gafas oscuras, aquel accesorio siempre le ayudaba a ocultar su mirada, en especial cuando sentía que estaba a nada de llorar.

- Y nuevamente nos encontramos –

Karamatsu giro lentamente hacia el origen de la voz, curioso de saber quién hablaba; al inicio del puente tres chicos le observaban detenidamente.

- Esta vez, no escaparas – aseguro un sujeto de cabello rubio mientras sonreía ampliamente.

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¿Saben lo que es tener el cap terminado y no poder transcribir? Tenía ganas de escanear mi cuaderno y buscar el modo de subirlo XD

Pero en fin, dejando mis excusas de lado, muchas gracias por continuar en esta historia, en serio, muchas gracias por leer 3