Atsushi mantenía su atención en el camino, sin interés alguno de iniciar una conversación con el hermano que tantos problemas había causado, por su lado, Osomatsu miraba por la ventana y ocasionalmente al conductor, peleando internamente entre mantener el silencio o cuestionar aquello que tanto le estaba molestando.

- Si tienes algo que decir, hazlo ahora – menciono Atsushi sin despegar la vista del camino, se encontraba fastidiado de sentir la mirada del otro.

Tras un murmullo inentendible del Matsuno, se dispuso a hablar – Bien, ¿Qué intención tienes con Karamatsu? –

- No me creo que preguntes eso a estas alturas, no importa, si quieres saberlo lo que más deseo en estos momentos es llevarme a Karamatsu lo más lejos de ustedes – respondió con un tono frio y directo.

- No tienes derecho – murmuro entre dientes el de rojo.

- Que absurdo, son ustedes quienes no tenían derecho a tratar a Karamatsu de esa forma – una rápida mirada al otro para asegurarse de que tenía su atención y prosiguió – sé muy bien lo que han hecho, la forma en que lo insultan y menosprecian – oprimió con fuerza el volante.

- Hablas como si mi hermanito fuera un santo – respondió con cierta ironía en su tono – te informo que Karamatsu no es para nada un ángel o similar, es exactamente como nosotros, un nini que gusta de las comodidades que tiene en casa y desperdiciar el tiempo en tonterías, lo sé muy bien, él es como yo – se jacto con orgullo de conocer al menor.

- Nunca dije que fuera un santo, he conocido suficiente de él para saberlo – sonrió ampliamente, escondiendo en aquella expresión recuerdos que ahora solo le pertenecían a Karamatsu y a él – pero no puedes negarme la manera en que lo trataban – se disolvió su sonrisa y mantuvo una expresión seria.

Osomatsu rechisto y regreso la vista a la ventana – Siempre imagine que Karamatsu sería un gran padre – hablo en un tono suave, como si fuese un simple comentario al aire pero dando pie al cambio de tema.

- No lo dudo, y si tu intención es referir que el debería estar con una mujer y formar una familia, al final es su decisión, pero mientras siga a mi lado lo apoyare en todo, incluso si él quisiera adoptar –

Osomatsu sonrió por inercia, imaginarse a su hermano cargando a un bebé le producía un sentimiento cálido.

Atsushi noto aquella expresión y volvió a hablar - ¿Por qué te opones tanto a mi relación con Karamatsu? ¿Acaso no deseas su felicidad? –

Osomatsu le miro con verdadera sorpresa, la respuesta se presentó de inmediato por su mente, pero fue incapaz de decirlo. Claro que deseaba la felicidad de su hermano, pero si eso implicaba que el menor se alejara…

Antes de continuar la conversación Atsushi se dio cuenta de que habían llegado al lugar indicado, se estaciono y sin decir más bajaron para encaminarse a donde esperaban encontrar a Karamatsu.

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El segundo hermano miraba confundido a los recién llegados, los tres chicos se acercaban a paso lento.

- Hasta que por fin te hallamos – menciono el rubio cruzándose de brazos.

Karamatsu le analizo, intentando recordar su rostro sin éxito alguno. Cerrando los ojos y posicionando una mano en su barbilla sonrió con suficiencia – Je, deben ser unos de mis Karamatsu boys que seguramente extrañaban mi presencia por estos lares, pero siento desilusionarlos, seguramente junto a otras Karamatsu girls, pero este great man ya no podrá corresponder sus nobles sentimientos, my heart pertenece ahora a una sola persona que hace brillar mis días –

Los tres tipos intercambiaron miradas que denotaban la confusión e incomodidad, ¿De qué diablos hablaba ese sujeto? Y aún más importante, ¿Por qué sintieron como si algo se quebrase en su interior?

El líder se acerca y sujeta con fuerza a Karamatsu por el cuello de la polera – No sé qué patrañas dices imbécil, pero ya me tienes harto – acto seguido le empujo haciéndole caer con brusquedad al suelo.

Karamatsu se quejó levemente ante la agresión, ahora consideraba el hecho de que aquellos no eran Karamatsu boys, o bien, la noticia de ya no estar disponible realmente les había afectado. Como fuera, no se quedaría en el suelo. Con cierta dificultad se levantó, alcanzo una de las muletas y cuando quiso tomar la otra uno de los sujetos se la arrebato lanzándola lejos ante la risa de sus compañeros.

- Esto se vuelve aburrido, ¿Qué deberíamos hacer? – cuestiono el de cabello castaño.

- Deberíamos deshacernos de él ahora que podemos – el de cabello naranja menciono mirando a su alrededor y notando la ausencia personas – ya ha tenido demasiada suerte en escaparse –

- Cierto – siguió el líder – pero se dice que la tercera es la vencida, así que ahora no tendrá la misma fortuna de antes –

Sin tiempo a que Karamatsu reaccionara, los tres sujetos se acercaron y sujetándolo con fuerza lo llevaron hasta la orilla de la barda, entre forcejeos y quejas lograron su cometido. Sostenían ahora las piernas del Matsuno manteniéndole de cabeza sobre el río.

El de azul dejo de moverse, temeroso de ser soltado en cualquier segundo – O-oigan, esto no es necesario, entiendo su molestia, pero esto no solucionara nada – intentaba razonar mientras se presentaba un ligero mareo.

- ¿Lo tiramos ahora? – pregunto burlesco uno de ellos.

Las risas de los tres tipos ponían más nervioso a Karamatsu, en definitiva parecían decididos a dejarle caer, ¿Qué había hecho para hacerles enojar? Debió regresar a casa cuando tuvo la oportunidad, pero sus inquietudes lo retuvieron demasiado tiempo en aquel puente.

Las risas de los tres tipos fueron en aumento mientras comenzaban a liberar presión de las piernas de su víctima; uno de ellos miro brevemente a su alrededor, asegurándose de que no habría testigos de su acto, sin embargo, diviso a dos jóvenes a lo lejos.

- Hey… ese tipo… – murmuro incrédulo de lo que veía. Sus compañeros miraron en la misma dirección, un joven de traje venía acompañado de otro que usaba una polera roja, siendo el segundo chico de un rostro muy similar al que ahora sujetaban.

A lo lejos Atsushi y Osomatsu se detuvieron intentando comprender la escena que se presentaba sobre el puente, tres sujetos estaban aglomerados sobre la barda y les miraban atentamente. A unos pasos de ellos se encontraba una muleta.

Fue cuestión de segundos, los tres tipos cayeron en cuenta de la posible confusión de víctima y a la par de los testigos recién llegados, sin dudar soltaron al chico y salieron corriendo; el grito de Karamatsu alerto a los otros dos presentes. Atsushi y Osomatsu llegaron a mitad del puente y se asomaron solo para confirmar que aquel que la corriente comenzaba a alejar se trataba de Karamatsu.

Ambos chicos corrieron a la par, rodeando el puente y bajando a prisa por la pendiente, sin pensar en su entorno sólo intentaban llegar hasta el menor.

El segundo Matsuno apenas y logro cubrir su cabeza con ambos brazos antes de impactar la superficie, al chocar con el agua pudo sentir un escalofrió recorrer su columna, de inmediato intento salir, pero el yeso en su pierna le dificultaba la tarea, la desesperación se apodero de él que apenas y logrando salir a la superficie comenzó a manotear e intentar captar cuanto aire pudiese con grandes bocanadas.

- ¡Karamatsu! – grito con desesperación Atsushi sintiendo que su corazón no podría latir más aprisa.

Osomatsu miro al de traje y un dolor en el pecho le estremeció, comenzó a bajar el ritmo de sus piernas, lo suficiente para que el otro le adelantara.

El Matsuno mayor se detuvo sin darse cuenta, había sentido en el grito del otro una preocupación genuina y sólo le bastó una rápida mirada para ver la determinación en su rostro. Simplemente lo sintió, Atsushi realmente amaba a Karamatsu.

El de traje se deshizo del saco y tras arrojarlo sin cuidado se lanzó al río haciendo su mayor esfuerzo para alcanzar a su novio que intentaba mantenerse a flote - ¡Karamatsu! - le llamó para hacerle ver que iba en su rescate.

Osomatsu reacciono ante el grito, retomando la carrera siguió por la orilla del río, atento a los movimientos del mayor.

Atsushi alcanzo a Kara y le sostuvo con cuidado, por fortuna la corriente no llevaba mayor fuerza, con algo de dificultad se fueron acercando a la orilla en donde Osomatsu aguardaba para ayudarles a salir.

Karamatsu se mantuvo hincado y ligeramente encorvado, tosía con fuerza, su cabeza daba vueltas y sentía gran dolor en las extremidades. A un costado Atsushi respiraba agitado y mantenía una mano sobre la espalda del menor. Osomatsu se arrodillo junto a su hermano paseando la vista por su cuerpo examinando si había alguna herida visible o buscando alguna forma de ayudarle a sobreponerse.

- ¿Estas bien? – pregunto el mayor de los Matsuno inclinándose un poco más para ver el rostro del menor, Karamatsu se giró para dejar ver su mirada cristalina. Osomatsu no pudo evitar relacionar la expresión llorosa con la última vez que estuvo en su departamento, de inmediato retrocedió.

- Estoy bien… - murmuro el de azul bajando la mirada.

- Vamos, te llevare al hospital – Atsushi se colocó de pie a la par que ayudaba a su novio.

- Yo… necesito ver al resto, debería de… tengo que decirles… – Karamatsu se giró hacia Atsushi, con una expresión suplicante – por favor, llévame con ellos – Atsushi no logro oponerse al deseo de su novio.

Osomatsu se levantó en silencio y prefirió mirar hacia otro lado.

El camino de vuelta fue en total silencio, Karamatsu en el lugar de copiloto se mantenía abrigado con el saco de Atsushi mientras su polera, aun húmeda, se encontraba entre las manos de Osomatsu. Al llegar a la residencia Matsuno, fue Atsushi quien llevo en brazos a su novio para poder entrar, ya que una de las muletas cayo en el lago y la otra simplemente fue olvidada.

Los hermanos menores les rodearon en cuanto cruzaron la puerta, ansiosos por saber lo ocurrido. Ante el bullicio los padres salieron de la cocina para averiguar lo ocurrido.

- ¿Qué es todo este escándalo? – Matsuzo cuestiono observando a cada uno de los presentes.

- Oh, pero si es Atsushi kun – Matsuyo no espero a que le respondieran a su esposo y se abrió paso hasta los recién llegados – ¿Por qué estás en ese estado? – se dirigió al hijo que traían en brazos.

- Sólo, un pequeño incidente – respondió Karamatsu sonriendo y ligeramente sonrojado al ser el centro de atención.

- Te resfriaras, es mejor que tomes un baño, mientras tanto preparare algo de té – con dicha indicación se retiró a la cocina.

- Ayudare a mamá – el padre comento mientras seguía a su esposa.

- Creo que, deberías tomar la ducha que dice mamá – menciono Choromatsu para romper el repentino silencio.

Karamatsu asintió e hizo ademan de bajar de los brazos de su novio, pero en cambio Atsushi le sostuvo con mayor fuerza - ¿Es arriba cierto? – Kara confirmo aquello en un murmullo – Bien, te llevare entonces – sin tiempo a quejas se encamino a las escaleras ante la atenta mirada del resto.

Choromatsu miro brevemente a su hermano mayor quien sin decir nada salió de la casa. Los tres menores se giraron al escuchar la puerta. El tercero suspiro y con una seña le indico a sus hermanos que se fueran a la sala.

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Osomatsu se encontraba en la banca que había fuera de casa, sostenía entre sus brazos la polera mojada y entre sus labios un cigarrillo apagado, sólo miraba al cielo; contadas eran las estrellas que se podían vislumbrar. Su atención fue atraída cuando una pequeña flama frente a su rostro apareció, giro un poco para ver a Choromatsu sosteniendo un encendedor.

En cuanto el cigarro fue encendido, el de verde tomó lugar al lado del otro - ¿Qué piensas hacer? – cuestiono sin mirarle.

Osomatsu exhalo el humo - ¿Sobre qué? –

- ¿Hablaste con Karamatsu niisan? – decidió seguir otro rumbo en la conversación.

El mayor sonrió de lado – No – la mueca se desvaneció al instante – y ahora, creo que será imposible –

- ¿Que ocurrió hoy? –

- Todo fue mi culpa – declaro antes de volver a colocar el cigarro en su boca.

- ¿Podrías ser más claro? Últimamente te gusta escondernos cosas y eso me está hartando – Choromatsu frunció el ceño mientras lo observaba seriamente.

- Bien pajamatsu, si tanto quieres saberlo te lo diré – se burló esperando que su hermano se quejara por el apodo, pero ante el silencio del menor no le quedo más que proseguir – hace unas noches estuve en un altercado con unos tipos, creo que siguen molestos y me han estado buscando – Choromatsu divago un poco en sus pensamientos, presintiendo que algo del relato le resultaba familiar – anoche note que me seguían así que tuve que tomar algunos atajos y pedir alojamiento –

- Aguarda, ¿Por eso no llegaste anoche? Podrías haber llamado idiota, además, ¿Con quién te quedaste? –

- Eh~ ¿Chororin estaba preocupado por mí? Oniichan es feliz de escucharlo - se recargo un poco en el hombro del menor.

- ¡¿Quién demonios estaba preocupado?! – Se quejó en seguida pero se abstuvo de quitar al mayor – aun no entiendo que tiene que ver todo eso con Karamatsu niisan, ni en donde estuviste anoche o de que trató el altercado que mencionas – hablo en un tono más calmado.

- Sólo son detalles irrelevantes – intentó restarle importancia.

- Si no piensas hablar te dejare aquí solo – amenazo el menor inclinándose un poco, listo para levantarse e irse.

- ¿Desde cuando eres tan malo? – pregunto haciendo un puchero y tirando el cigarro que había terminado por consumirse – esos tipos debieron confundir a Karamatsu conmigo y lo arrojaron al río – respondió con total naturalidad.

Choromatsu se levantó de golpe provocando que el mayor cayera de costado sobre la banca - ¡Sabía que era tu culpa! ¡Eres un idiota! Casi me matan – se quejó golpeando furioso el suelo con el pie. Osomatsu se mantuvo en su posición sin responder – seguramente también me confundieron contigo, ya lo sospechaba – el menor se hallaba irritado al conectar su encuentro con los pandilleros con el relato de su hermano.

- ¿También te los topaste? – pregunto con una gran sonrisa a lo que recibió un leve golpe a la cabeza - ¡Eso dolió! – volvió a sentarse mientras colocaba la mano en el lugar recién agredido.

- ¿Por qué siempre te metes en problemas y nos involucras? – se cruzó de brazos – supongo que Karamatsu niisan está bien gracias a Atsu-… - freno sus palabras al notar la expresión del mayor – lo siento… - murmuro lo último.

- No importa… - respondió bajando la mirada – soy un idiota después de todo – oprimió la polera contra su pecho. Choromatsu no supo que responder, simplemente desvió la mirada – deberíamos entrar, seguramente Karamatsu aun querrá hablar con todos nosotros – se levantó y camino hasta la entrada.

- Aguarda, sobre Karamatsu niisan, lo que te dije de que se marcharía… ¿Intentaras detenerlo? -

Osomatsu no se giró para responder – Se exactamente que hacer – sin más entro a la casa, seguido del menor al instante.

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Poco tiempo después se encontraban todos reunidos en la habitación que los ninis usaban para perder el tiempo, alrededor de la mesa se encontraban los padres, Choromatsu, Osomatsu y Atsushi; el mayor de los sextillizos se había cambiado por completo, optando por el overol rojo y la playera de manga larga blanca que ocasionalmente usaba, por otro lado, Atsushi traía un pantalón café y camisa blanca, cortesía del tercer hermano. A un lado del castaño Karamatsu, usando el pijama azul, estaba sentado con las piernas estiradas mientras Todomatsu usaba una secadora de pelo en el yeso, el menor había encontrado en internet la forma de secar el vendaje; Ichimatsu estaba en un rincón con Jyushimatsu recostado en sus piernas como si fuese un gato.

- Quizá – Atsushi inicio atrayendo la atención de todos – podríamos venir en otro momento, me gustaría llevar a Karamatsu al hospital para que revisen el yeso –

- No, es mejor ahora – Karamatsu intervino de inmediato. Todomatsu apago el secador y lo dejo a un lado, intrigado por la situación – yo… Atsushi tiene trabajo que cumplir y bueno… - trago pesado al sentir todas las miradas sobre si, la mano de su novio sobre la suya le hizo mirarle y sonreír – se mudara a Inglaterra y quiero ir con él – sentencio con seguridad. El silencio se mantuvo lo suficiente para poner nervioso al segundo hermano.

- Oh, eso es… inesperado – Matsuyo comento con sorpresa.

- Bueno, ya eres un hombre capaz de tomar tus decisiones – prosiguió el padre – es tu elección al final –

- Vaya, y yo pensando que nos contarías algo malo – el mayor hablo repentinamente con una gran sonrisa – he escuchado que es un gran lugar para vivir, espero que les vaya muy bien – Los hermanos restantes no sabían que decir.

Karamatsu se desconcertó al escuchar al mayor, sin entender bien la razón le invadió un sentimiento que le provocaba ganas de llorar, oprimió con fuerza sus labios e hizo el mayor esfuerzo por no dejar escapar ni una lagrima.

Atsushi noto aquella mueca en su novio – Bueno, ya podremos conversar más tarde, realmente me preocupa que el yeso mojado sea un problema, lamento la interrupción tan tarde, pero me llevare ahora a Karamatsu al hospital –

Nadie se opuso ante lo dicho por el de traje. La despedía fue rápida, Atsushi se encargó de agradecer las atenciones y los padres sólo intercambiaron unas cuantas palabras con su segundo hijo. Se fueron sin que alguno de los hermanos se despidiera de Karamatsu.

Los integrantes de la familia se hallaban consternados, no asimilaban por completo la noticia de la partida de Karamatsu; los padres desearon las buenas noches a sus hijos y se retiraron a su habitación. Los cinco hermanos no mencionaron nada del tema, uno a uno fueron abandonando la habitación en dirección a su recamara; al final solo quedo Osomatsu recargado en la mesa.

- Bien… es mejor arreglar el resto – murmuro mientras se colocaba de pie. Apago la luz y al salir del cuarto miro las escaleras un momento para después salir de la casa sin dar aviso.

Osomatsu se detuvo a mitad de la calle, miro en ambos lados y ladeo la cabeza - ¿En dónde podre encontrarlos? – pregunto a la nada y comenzó a andar por el solitario camino.

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Gracias por leer, saben que los amodoro por llegar hasta aquí 3