Atsushi se encontraba en uno de los patios del hospital, finalizo la llamada que había salido a realizar y suspiro. La fortuna de ser el jefe es que no requería dar explicaciones para faltar a su trabajo, aunque claro, Todoko no estuvo muy contenta de recibir aquella llamada tan tarde, pero confiaba en que la chica se encargaría de lo necesario en la oficina. Ahora solo debía aguardar a que terminaran de atender a Karamatsu para poder retirarse a descansar. Regreso al interior del lugar para continuar aguardando en la sala de espera cuando distinguió en las bancas tres rostros muy familiares, volvió a suspirar, esta vez con fastidio por topárselos nuevamente; consideraba entre acercarse o fingir no haberlos visto.

- Atsushi –

El susodicho escucho detrás de sí y al girarse se encontró con Todomatsu – Totty – le nombro como saludo para después mirar a los hermanos y regresar su atención al de rosa – Veo que falta uno de ustedes –

- Sí, Osomatsu niisan, él está bien, creo, esperamos para verlo – respondió sin ánimo.

- ¿Qué ocurrió? –

- Estuvo en una pelea, pero llegamos a tiempo y por fortuna él es un cabeza dura así que dudo que tenga algún daño – intento reír un poco ante su comentario.

- Si puedo hacer algo… -

- Gracias, no te preocupes por ello. ¿Y Karamatsu niisan? –

- Aguardo a que terminen de revisarlo, por fortuna el material de yeso era impermeable y lo que hiciste con la secadora ayudo mucho –

Todomatsu asintió ante el comentario. El silencio permaneció un momento antes de que el menor se decidiera a hablar – Así que, ¿Te llevaras a Karamatsu niisan? –

- Él decidió acompañarme –

- ¿Cuándo se irán? –

- En unos días – Todomatsu bajo la mirada – sé que es una noticia repentina, pero Karamatsu esperaba apoyo de su parte – al notar que no había respuesta del otro prosiguió – no discutiré otra vez su forma de actuar, pero al menos podrían ir a despedirlo al aeropuerto, te enviare después los datos. Por ahora iré a comprar algo de beber – sin esperar respuesta alguna se encamino a uno de los pasillos en busca de alguna máquina expendedora junto a la cual dejar pasar el tiempo y evitar la convivencia con los hermanos de Karamatsu.

Todomatsu le observo alejarse y se dirigió con el resto para contarles que su hermano mayor se encontraba también en aquel lugar.

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Karamatsu salía de uno de los consultorios con muletas nuevas, tras la revisión de un doctor le fue indicado que era recomendable colocarle nuevamente el yeso para evitar alguna infección por causa de la humedad; sin embargo, el Matsuno se negó, lo único que deseaba ahora era volver a casa con Atsushi y descansar, eso, y dejar de pasearse por todos lados en pijama. Ante la terquedad, el doctor le hizo hincapié en estar al tanto de cualquier molestia en la piel y acudir en seguida. Karamatsu prometió estar al pendiente.

- ¡Chico lindo! –

Karamatsu se detuvo al escuchar aquello, observando a un conocido enfermero avanzar apresurado en su dirección.

- Sabia que eras tú, bueno, las muletas te delatan – le hablaba con una gran sonrisa – dime, ¿Regresaste por tu baño de esponja? La última vez ni siquiera te despediste – sujeto las mejillas del menor presionando suavemente.

- Eh… yo… - Karamatsu no sabía responder ante aquello.

- No importa, te perdono esta vez – le soltó antes de continuar – por cierto, si buscabas a tu hermano sólo debías aguardar con los demás, te aseguro que él se encuentra bien –

Karamatsu le miro confundido - ¿De qué hablas? –

- De tu hermano mayor… acaso, ¿No venias con el resto? – Cuestiono con verdadera preocupación al notar el semblante del otro – lo siento, yo creí… -

- ¿Qué ocurrió? ¿En dónde está? – pregunto apresurado, oprimiendo las empuñaduras de las muletas.

- Tranquilo, tiene algunos hematomas, pero se encuentra bien, vamos, te llevare con él – se ofreció al sentirse culpable de provocarle tal inquietud.

Osomatsu se hallaba sentado en una camilla, terminaba de vestirse con una gran calma a causa del dolor que le provocaba moverse. Tuvo suerte y no tenía ninguna lesión grave o interna, aun así, le dolía todo el cuerpo inclusive al respirar. Sólo esperaba que sus hermanos no estuviese muy enojados, ni hablar de sus padres; miro un momento la ventana, considerando escapar por la misma y volver a pedir asilo en casa de Iyami, lo que menos quería era hablar de lo ocurrido. La puerta al abrirse le distrajo de su idea para pasar a un estado de total sorpresa, en el marco, Karamatsu le miraba atentamente.

- Los dejare a solas – índico el enfermero antes de retirarse y cerrar.

- ¿Qué te paso? – el segundo hermano repaso las heridas en el rostro del mayor, notando rasguños, un par de moretones, un visible corte en la mejilla y un vendaje rodeando la frente.

- Esto… un pequeño incidente – esquivo la mirada, Karamatsu era la última persona con la que deseaba hablar y este se encontraba ahora en la misma habitación.

- ¿Qué tipo de incidente? – cuestiono avanzando poco a poco.

- No importa… - respondió manteniendo la vista en la ventana.

El menor termino de acercarse, indeciso, estiro lentamente su mano izquierda con intención de tocar el rostro del otro, como si dicha acción le confirmara que Osomatsu estaba bien.

- ¿No deberías regresar con él? –

Karamatsu detuvo su mano, colocándola ahora sobre su pecho - ¿Por qué? – preguntó en voz baja.

- Porque te está esperando, además, el resto también… -

- ¡No! – Osomatsu le miro de inmediato ante la repentina interrupción – No hablo de eso, quiero saber, ¿Por qué actúas así conmigo? Yo solamente quiero arreglar todo antes de… - oprimió los labios sin poder finalizar la frase.

- ¿De irte? –

- Quiero asegurarme de que todos estarán bien, pero tú no puedes estar lejos de los problemas ni un segundo y eso me preocupa –

- Eres tú quien me causa problemas… – murmuro con una leve sonrisa – no te preocupes, en todo caso los chicos saben cuidarse solos, no me necesitan –

El sonido de las muletas al caer provoco un leve eco en la habitación. Karamatsu se había abalanzado a sujetar por el cuello de la ropa a Osomatsu - ¡Deja de ser un idiota! Eres el mayor y confían en ti – le recrimino con gran molestia.

Osomatsu mantuvo una expresión neutral - ¿Quién podría confiar en un tipo como yo? – Colocó sus manos sobre las de su hermano - ¿Acaso olvidaste lo que te hice en el departamento de Atsushi? –

Karamatsu sintió que perdía la respiración por un momento ¿Por qué tenía que mencionarle aquello? Disminuyo el agarre mientras se formaba un nudo en su garganta al recordar lo sucedido.

El mayor aprovecho aquella distracción para en un rápido movimiento recostar al otro sobre la camilla y sostener sus muñecas contra el colchón.

- Sabes Karamatsu, el idiota eres tú. ¿Por qué demonios tenías que aparecerte? Deberías estar con tu novio planeando su viaje, entre más rápido se vayan más rápido volverá todo a la normalidad –

El menor temblaba levemente, se esforzaba en no dejar salir ni una lágrima ante lo que estaba escuchando - ¿Por qué haces esto? –

Osomatsu no respondió, su maravilloso plan parecía funcionar, pero a la vez le estaba destrozando – sin tu aura dolorosa todo es mejor, ya hay más espacio en el futón y lo mejor es que seré el único hermano mayor, aunque, no es que tú resaltaras mucho en ese puesto – sonrió de lado, toda su expresión era una clara burla.

- Tú… Estas buscando que te odie, ¿Cierto? – se sentía al borde del llanto - ¿Por qué? – trago pesado, ignorando el dolor en sus muñecas por un repentino aumento en la fuerza de agarre.

La sonrisa del mayor desapareció, su maravilloso plan, al parecer fue muy obvio - ¿Por qué no habrías de odiarme? Te he lastimado por tanto tiempo, te hice cosas horribles y aun así… - en su voz se denotaba el verdadero pesar – si me odias, lo entenderé y será más fácil deshacerme de… - detuvo sus palabras de golpe.

- ¿De qué? –

- Nada, sólo olvídalo – hizo ademan de levantarse, pero esta vez fue Karamatsu quien le sujeto por las muñecas impidiéndole huir.

- ¿Qué es lo que me ocultas? –

- Yo… no, no puedo… - murmuro. Su decisión de callar comenzaba a flaquear con tan solo sentir la mirada de su hermano menor – te… -

- Osomatsu… - pronuncio con suavidad.

Escuchar su nombre fue el golpe final a su resistencia – Te quiero… - confeso en voz baja – me di cuenta de que te quiero y no es en forma fraternal – Karamatsu se mantenía en silencio, intentando procesar lo que estaba escuchando – te quiero Karamatsu – apretó sus labios, asustado. El menor le fue soltando lentamente – por favor di algo, lo que sea, que me odias, que nunca debí decirlo, pero por favor, no te quedes callado… - suplico recargándose en el pecho de su hermano, sintiendo el acelerado latir de ambos corazones.

- Lo siento… - Karamatsu susurro abrazando al mayor – lo siento, lo siento… -

- ¿Por qué te disculpas? – Osomatsu pregunto, aun sabiendo la respuesta, necesitaba escucharlo. Aferro sus manos a la ropa del otro.

- Perdóname… n-no puedo, no puedo corresponderte… lo siento… - le abrazo con mayor fuerza sin poder frenar el llanto.

- Tonto… tú no debes disculparte – Osomatsu suspiro, pese al gran dolor que estaba experimentando por dentro, a la par sentía un gran alivio por haberse confesado. Se libró del abrazo para colocarse de pie; observo el rostro lloroso de su hermano – no quería llegar a esto, ¿Podrías, solamente olvidarlo? –

En respuesta recibió un suave golpe en el hombro a la par que Karamatsu se levantaba, recargándose en la camilla mantenía el ceño fruncido - ¿Cómo puedes pedirme eso? – Se tallo los ojos con un brazo – los sentimientos de una persona son algo importante y valioso – comenzó a gimotear – no podría ignorarlo, pero tampoco puedo corresponder, y-yo realmente quiero a Atsushi, pero no quiero verte triste… p-pero… - los sollozos fueron en aumento mientras intentaba sin éxito frenar sus lágrimas. Al final, el llanto transformo sus palabras en balbuceos.

Osomatsu sonrió levemente, ya no comprendía lo dicho, pero estaba seguro que de hacerlo se le rompería algo, claro, además del corazón. Estiro su brazo y limpio un par de lágrimas del rostro del menor – Ya, ya, tu niisan lamenta haberte hecho llorar – revolvió su cabello mientras internamente se recordaba que debía regresar a ser el hermano mayor. Solía ser un experto es esconder sentimientos importantes y ahora que por un desliz acababa de confesarse tenía que hallar la forma de solucionarlo – seguramente el medicamento que me dieron me hace decir cosas raras, sólo olvídalo ¿Si? – se alejó para levantar las muletas y entregárselas al otro – vamos, seguro el resto ya estarán cansados de esperar – le incitó a salir avanzando hacia la puerta.

- P-pero… - Karamatsu se mantenía junto a la camilla, las muletas no eran necesarias en ese momento para mantenerse de pie. ¿Cómo podía su hermano actuar como si nada hubiese ocurrido? ¿Acaso solo estaba jugando con él? Su mente era un caos y no terminaba de hilar una sola idea clara mientras el de rojo parecía no pensar más en lo ocurrido.

- ¿Karamatsu? – le llamo al notarlo distraído.

- ¿Me odias? – fue la primer interrogante que se formó en su cabeza. Después de todo, acababa de ser rechazado, seguramente Osomatsu no querría volver a verle.

- ¿Qué dices? Jamás podría odiarte – regreso a su lado y tomo con suavidad el rostro del menor con ambas manos – lamento lo que dije, no era mi intención confundirte, pero, vaya que tu hermano mayor es un idiota ¿No? Esto es algo en lo que no debes pensar más – apoyo su frente en la de Karamatsu cerrando sus ojos y respirando profundamente.

Karamatsu sostuvo las manos de su hermano y acorto la distancia de sus rostros, solo un toque, la unión de su labios fue de tan solo unos segundos – Lo lamento, no puedo darte más que esto – volvió a llorar mientras abrazaba al mayor escondiendo su rostro en el hombro del otro.

Osomatsu no pudo responder al momento. ¿Cuántas veces soñó con tan simple acto? Aun sentía una leve calidez en sus labios y una extraña mezcla de felicidad y dolor creciendo en su pecho.

- Ya es mucho llanto – hablo el mayor al separarse de su hermano – todo estará bien, así que deja de llorar y vámonos – le sonrió ampliamente, intentado mostrar una seguridad que no tenía. El menor solamente asintió, no sabiendo que más decir.

Cuando el par de hermanos mayores salieron al encuentro del resto, las preguntas no se hicieron esperar al notar la expresión llorosa del segundo. Osomatsu no tardo en decir que Kara era como un niño pequeño y que se hallaba de tal forma porque acababan de hacer las paces; los "ya era hora" no tardaron en escucharse.

Todos se hallaban cansados por lo que apresuraron las despedidas, dejando el tema del percance de Osomatsu para otra ocasión. Atsushi no desaprovecho la oportunidad para retirarse cuanto antes con su novio.

Los cinco hermanos caminaban con calma, los más jóvenes conversaban de lo que le dirían a sus padres si los atrapaban llegando a esa hora, claro que, la idea principal era culpar a Osomatsu.

Choro y Oso iban detrás del resto, en total silencio.

Al llegar a su hogar entraron con sigilo, percatándose de que sus padres parecían ya estar durmiendo. Aliviados, se encaminaron a su cuarto y alistaron para dormir; todos se recostaron a excepción de uno.

- ¿No piensas dormir? – cuestiono Choromatsu al notar que el mayor se mantenía de pie, cerca de la puerta.

- Claro, sólo iré al baño – salió ante la mirada preocupada del resto.

Choromatsu negó con la cabeza y con una seña les indico dormirse.

Osomatsu entro al pequeño cuarto y tras colocar el seguro se dejó caer lentamente al suelo. Abrazo sus piernas y no pudo contener más el llanto. Era tanto lo que había guardado y necesitaba tan solo de un momento para desahogarse, pero dolía tanto.

El mayor de los Matsuno lloro en silencio por un buen rato; sin saber que en un departamento lejano, el segundo de los sextillizos repetía la misma acción recostado junto a su ya dormida pareja.

Los dos hermanos mayores compartieron por un instante el dolor en sus pechos, cuestionándose tantas cosas sin hallar respuestas claras, pero, ¿Quién no ha tenido incertidumbre cuando se trata de amor?

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Nota: Debo dejar de escribir en la madrugada o sale puro drama XD

Pero bueno, tenía que publicar ahora o sino seria hasta el sábado, y para que hacer esperar sus lágrimas y posibles amenazas :P

Gracias por leer n_n