Unos leves golpes a la puerta despertaron al mayor de los sextillizos, con pereza se levantó y miro a su alrededor, sospechaba que estaría en problemas con tan solo abrir. Tras quitar el seguro no tardo en toparse con un rostro similar pero notablemente enojado – Buenos días – sonrió ampliamente.

- Eres un gran idiota – Choromatsu se cruzó de brazos - ¿En serio planeabas pasar toda la noche en el suelo del baño? –

- ¿Eh? Claro que no ¿Qué te hace creer eso? –

- Que son las cuatro de la madrugada y en ningún momento regresaste al futón –

- Su conversación es muy interesante y todo – se escuchó una tercera voz – pero agradeceré que dejen de acaparar el baño – Todomatsu se había mantenido detrás del tercer hermano y se quejaba con un leve puchero.

Los mayores se hicieron a un lado cediéndole paso al más joven.

- Eso explica que hacías levantado – menciono divertido Osomatsu.

- Tú… ¿Quieres hablar? – suavizo el semblante mostrando preocupación genuina.

- ¿Estas preocupado por mí? Qué lindo eres Chororin –

- ¿En serio? ¿Fingirás conmigo? –

Osomatsu suspiro – Estoy bien, de verdad – respondió con una suave sonrisa.

- ¿Realmente arreglaste todo con Karamatsu nii san? –

- Por supuesto, soy el hermano mayor después de todo – pasó sus brazos tras la cabeza y mantuvo una gran sonrisa.

Choromatsu comparo aquella expresión con la que solía hacer su hermano para ocultar alguna travesura de niños; sin embargo, ahora solo sentía que le ocultaba algo más importante – Bien, dejare el tema por ahora, pero, sabes que puedes confiar en mi – se giró avergonzado.

- Choromatsu es tan tierno~ haces feliz a tu onii chan – abrazo por la espalda al menor.

- S-suéltame, sólo lo dije porque no quiero que nos involucres en más problemas – intento zafarse del agarre.

- Gracias… - murmuro el mayor haciendo frenar todo movimiento de su hermano.

Choromatsu no respondió, se mantuvo quieto permitiendo que el mayor le continuase abrazando. Cuando se escuchó la puerta del baño abrirse, Osomatsu le soltó y emprendió el camino a la recamara.

- ¿Todo bien? – pregunto Todomatsu al acercase a Choromatsu.

- Eso espero, habrá que ver como fluye ahora la dinámica entre esos dos para saber si realmente resolvieron sus diferencias, supongo que es cuestión de tiempo – Choromatsu respondió colocando sus manos en la cintura.

- Sobre eso… creo que lo del tiempo es un tema importante –

- ¿A qué te refieres? –

- Karamatsu nii san, creo que él se ira más pronto de lo que pensábamos –

- ¿Cuándo? – cuestiono preocupado.

- Mientras volvíamos a casa, Atsushi me envió un mensaje; ellos se van en tres días –

- ¿Tan pronto? – Todomatsu simplemente asintió – Vaya, deberíamos contarle al resto por la mañana – Totty coincidió con ello y no tardó en dar un par de pasos para alcanzar a aferrarse del pijama de su hermano en un claro indicio de encaminarse a su habitación. El mayor sonrió ante la acción.

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A la mañana siguiente, Atsushi disfrutaba de su día libre en compañía de su novio; ambos descansaban recostados en la cama. El mayor vestía un pantalón gris y una camiseta blanca, sobre sus piernas reposaba una laptop; Karamatsu usaba un pantalón azul y una camiseta negra, el menor permanecía ligeramente recostado en el hombro del otro.

- ¿Qué te parece Karamatsu? – Atsushi le mostro la pantalla al menor.

- ¿Eh? – El nombrado observo la imagen, se apreciaba un departamento tan lujoso como en el que habitaba actualmente – oh, sí… es muy lindo –

- ¿Lindo? ¿Esa es tu mejor impresión de nuestro futuro hogar? Creí que te impresionaría más – menciono divertido.

- Lo siento… en verdad se ve genial, será maravilloso vivir ahí – repuso con un intento de sonrisa.

El mayor suspiro y cerro su computadora dejándola a un lado - ¿Qué ocurre? Has estado actuando de forma extraña desde anoche –

Karamatsu se enderezo un poco y bajo la mirada – no es nada, sólo estoy cansado, ayer… fue un día muy agotador –

- No lo dudo, lamento que tu familia no reaccionara como a ti te hubiese gustado – sostuvo su mano con leve fuerza – pero me tienes a mí para apoyarte en todo, ya verás que nuestra nueva vida será todo lo que mereces –

El Matsuno pudo sentir su corazón latir apresurado ante aquellas palabras, el sonrojo en su rostro era inevitable. Era tan cálido el sentimiento al escuchar "nuestra nueva vida" que no se atrevió a confesar la razón real de su malestar; no podría decirle que aún se hallaba consternado por la confesión de su hermano mayor. Claro que, el hecho de que su familia no mostrara ni un poco de apoyo ante su decisión también era algo que le estaba afectando – gracias, no estoy seguro de lo que hice para merecer conocerte, pero estoy muy agradecido –

Fue el turno de Atsushi para sentir la aceleración de su corazón, además de lo recién escuchado, el menor le sonreía de una forma que le parecía angelical. El mayor era quien se cuestionaba la fortuna de tener a ese chico a su lado, ¿Destino? Ahora comenzaba a creer en ello. Con sus manos sostuvo con delicadeza el rostro del otro y se inclinó para besarle suavemente.

Tras un breve intercambio de mimos, Atsushi se separó – quisiera quedarme recostado todo el día, pero aún tenemos cosas que hacer – confeso con pesar.

- ¿Regresaras al trabajo? – pregunto también desanimado.

- No, pero tengo que ver la cuestión del departamento, los boletos de avión y claro, revisar la situación de tu fractura –

- Sobre eso, el doctor mención que quizá, debían cambiar el yeso – hablo en voz baja, ahora recordaba no haber mencionado ese "pequeño" detalle.

- Algo así imaginaba, de igual forma consideraba hablar con el doctor para ver la opción de un cabestrillo* u otra opción para no tener dificultades en el vuelo – menciono mientras se colocaba de pie y tomaba la computadora en brazos.

- Cierto, no me has dicho cuando nos vamos –

- ¿No lo mencione? Con todo lo ocurrido debí olvidarlo, partimos en tres días –

Karamatsu no respondió, tres días le parecía poco tiempo para despedirse de los amigos y de su ciudad natal.

Atsushi noto el semblante triste de su novio. – Karamatsu, si lo deseas puedes alcanzarme después – su primer pensamiento fue decirle que no estaba obligarlo a acompañarlo, pero en realidad no deseaba dar tal opción.

- Yo… - lo medito rápidamente, si se quedaba más tiempo existía la probabilidad de acobardarse y no ir donde Atsushi; esta era su mayor oportunidad para comenzar de cero, sin mentiras ni secretos, tendría al alcance una vida con alguien que había demostrado cariño sincero en su persona – no, en definitiva iré contigo – respondió con total seguridad.

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Día uno. Karamatsu se propuso visitar a Osoko para contarle lo ocurrido hasta el momento y su inminente renuncia.

- Estaba preocupada por ti, pero ahora sé que no hay nada que temer, en serio, te has ganado la lotería con Atsushi – comento mientras abrazaba ligeramente al menor que se hallaba sentado cerca del tocador.

- Lo sabía, lo sabía – Choroko celebraba de pie cerca de la puerta – siempre apoye su relación, se notaba a simple vista que formaban una gran pareja – coloco sus manos en las mejillas totalmente emocionada – por favor Kara, si deciden casarse no olvides invitarme, con gusto seré la fotógrafa, mi experiencia en convenciones te asegurara magnificas fotos –

- Vaya que las extrañare, estoy muy agradecido por todo lo que hicieron por mi – Karamatsu sonrió levemente, abochornado por las palabras de sus amigas.

- Querido, seguiremos en contacto así que no te preocupes, además, podrás regresar aquí cuando quieras, siempre tendrás tu lugar como Aguamarina –

Karamatsu sonrió ampliamente, si no fuese por su papel de Aguamarina, jamás hubiese conocido a Atsushi, claro que, la forma en que se desarrolló todo no fue la mejor, ni lo que él hubiese imaginado para su primer relación formal; sin embargo, el otro se había ganado su corazón poco a poco.

El segundo Matsuno disfruto la tarde en compañía de sus amigas, sin saber que frente a su departamento un chico de polera roja llevaba rato tocando a su puerta.

Osomatsu se rindió tras un rato, decidió volver a casa con la decepción de no hallar a su hermano, entre sus manos mantenía una bolsa de regalo azul. Se enteró de que Karamatsu partiría pronto cuando Todomatsu se los informo durante el desayuno, ninguno dijo algo relevante sobre el tema, ni siquiera sus padres; ahora comprendía porque su hermano estaba dispuesto a alejarse de ellos. "Sólo sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" esa frase calaba en lo más profundo de su ser, ¿Cómo pudo estar tan ciego? Al inicio creyó que todo se trataba de simple desconfianza de hermano mayor sólo para terminar de darse cuenta que en realidad eran celos.

El mayor salió de aquel edificio, tanto le había costado conseguir la dirección de Kara con Totty y al final no logro su objetivo. Inicio su andar con gran calma, sin prestar atención al camino, termino tropezando con un pequeño cuerpo, ambos cayeron.

- L-lo siento – una voz melódica se dejó escuchar frente al Matsuno.

- No, soy yo quien… ¿Eh? Pero, si tú eres… - Osomatsu observo detenidamente a la joven sentada frente a él. La chica usaba un happi* azul.

- ¡Nii san! Me alegra volver a verte, en aquella ocasión no pude agradecerte – se levantó mientras sonreía animadamente; emocionada, se balanceaba sobre sus pies provocando que sus dos coletas imitaran el movimiento.

Osomatsu se colocó de pie, él era más alto que la chica por algunos centímetros – es bueno ver que te encuentras bien –

- Todo es gracias a ti, por cierto, puedes llamarme Karami – solicito juntando sus manos.

El mayor de los sextillizos no podía evitar sonreír ante la actitud de la chica, esta le miraba como si fuese un superhéroe; aunque, no estaba muy lejos de aquel ideal, después de todo fue Osomatsu quien la salvo cierta noche de tres pandilleros en un callejón.

- Bien, Karami chan – rasco su nariz de aquella forma tan característica junto a una sincera sonrisa – soy Osomatsu –

La chica no podría estar más feliz. Repentinamente recordó la razón de andar deprisa - ¡Debo irme! Me esperan en el trabajo – comento apresurada mientras revisaba sus bolsillo ante la curiosa mirada del mayor, saco un bolígrafo – veámonos en otro momento – tomo la mano de Osomatsu y le escribió un numero en el dorso – quiero agradecerte como es debido – sin tiempo a una respuesta se despidió con un ademan mientras retomaba la carrera.

Osomatsu sonrió de lado, la chica parecía simpática pero extrañamente no sentía ninguna emoción por tal encuentro, quizá, más adelante podría intentar acercarse, ya sea a Karami o a cualquier otra persona. Continúo su andar, esperando tener mejor suerte el siguiente día.

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Día 2. Atsushi llevo a Kara al hospital para una revisión, teniendo como buenas noticias un buen avance con su pierna, les informaron que la idea de un cabestrillo sería posible y llevada a cabo el siguiente día. El de traje le llevo después hasta un conocido puesto de comida, prometiendo pasar por el más tarde.

- Te has desaparecido por un buen tiempo, maldición – se quejó el cocinero con el ceño fruncido – tus hermanos apenas y vienen y ninguno me conto algo sobre ti, aunque Osomatsu llego a venir más seguido pero ya lo conoces, solo venía a emborracharse y huir cuando me descuidaba –

Karamatsu rasco su mejilla nervioso, Chibita era uno de los pocos amigos sinceros que tenía, si bien todos lo conocían desde la niñez, el lazo entre ellos se fortaleció un poco más al ser adultos. De hecho, Chibita era el único que sabía de su trabajo como bailarín y lo había mantenido oculto todo ese tiempo.

- ¿Y quién es el tipo que te trajo? ¿Conseguiste chofer o algo así? –

- Sobre eso… - Karamatsu había dejado de ver a su amigo poco después de la aparición de Atsushi, con el tiempo pasando no hallaba la forma de decirle al cocinero que era gay, pero ahora, sabiendo que se marcharía debía aprovechar el momento – Chibita, has sido un gran amigo, estoy agradecido por todo y… yo, tengo algo importante que contarte –

El más bajo enarco una ceja curioso, no tardo en servir dos tarros de cerveza y sentarse a un lado del Matsuno.

- Quien venía conmigo, él es, bueno, yo soy… entenderé si no te agrada lo que digo, pero, pronto me iré y no quiero hacerlo sin contarte –

- ¿Irte? ¿De qué hablas? Sólo dilo y ya, maldición, es demasiado suspenso, incluso para ti – refunfuño el otro.

- Soy gay… - murmuro – el chico que vino es mi novio – confeso manteniendo la vista sobre su tarro, temeroso de conocer la reacción de su amigo.

- ¿Y? – Karamatsu le miro sorprendido - ¿Esa era tu gran noticia? – Cuestiono dando un sorbo a su bebida - ¿Por quién me tomas? No me interesa el tipo de persona que te guste idiota, si es bueno para ti es suficiente para mí, maldición, somos amigos, ¿No? –

- Chibita… - Karamatsu le abrazo mientras lloraba de forma dramática y balbuceaba cosas sobre la amistad.

- Si, si, si, ahora suéltame, preparare un plato para que me cuentes más sobre tu novio y eso de que te vas – logro zafarse del agarre para colocarse en su lugar tras el puesto.

Karamatsu sentía que se había quitado un peso de encima, Chibita era la primer persona que mostraba una reacción positiva ante su relación, eso le animaba de sobremanera, aunque el resto de personas le rechazaran, sabía que contaba al menos con un amigo. Con alegría se dispuso a contarle de manera breve lo ocurrido con Atsushi y su próximo viaje.

Una hora más tarde Atsushi regreso y se presentó debidamente con Chibita, el cocinero le recibió gustoso sirviéndole uno de sus mejores platillos. Los tres conversaron tranquilamente, dejando que el tiempo pasara. Al despedirse, Kara le prometió a su amigo mantenerse en comunicación, quien, ligeramente afligido le prometió invitarle el más sabroso oden a su regreso.

Antes de dirigirse a su departamento, Karamatsu le pidió a Atsushi que le llevara a casa, el mayor cumplió la petición. Cuando llegaron, solo se hallaba Matsuyo en casa por lo que se acomodaron en la pequeña mesa de la cocina para conversar.

- ¿Mañana? – pregunto la mujer a lo que su hijo solamente asintió – Es tan pronto, de saberlo hubiésemos organizado una fiesta de despedida – comento consternada – no estoy segura de poder ir a despedirte al aeropuerto y tu padre a esa hora está trabajando –

- No te preocupes momy, mantendremos el contacto por teléfono – le sonrió levemente mientras Atsushi observaba en silencio.

- Quizá tus hermanos puedan ir, después de todo no tiene nunca nada bueno que hacer –

- Eh, no es necesario, ellos seguro tiene actividades planeadas –

- Tonterías, solo son ninis, de hecho, podemos preguntarles, ya no deben de tardar en llegar, fueron al Pachinko, pero ya sabes que la suerte no les dura mucho tiempo –

Ante lo escuchado Karamatsu no dudo en levantarse – ¿E-es así? Qué pena, pero ya debemos irnos, aún tenemos que hacer varias cosas antes de mañana, ¿Verdad? – pregunto a su novio con un rostro suplicante.

- Precisamente, será mejor apresurarnos – Karamatsu comenzó a andar hacia la puerta – muchas gracias por todo – el mayor se despidió de Matsuyo, pero antes de seguir al otro un suave agarre le detuvo por el brazo.

- Por favor, cuida de él – pidió la madre con un tono maternal.

- Por supuesto – respondió con una sonrisa el de traje.

La mujer observo desde la calle el auto alejándose, sintiendo una mezcla entre la felicidad y el dolor por ver partir a su hijo.

- ¿Mamá? –

Escucho una voz conocida y no dudo en girarse con una amplia sonrisa – Osomatsu, sabía que estaban por llegar – menciono viendo a los cinco jóvenes – es una pena, no alcanzaron a ver a su hermano, justo acaba de irse –

- ¿Karamatsu estuvo aquí? – Su madre asintió - ¿Por qué no nos esperó? –

- Tenían cosas que hacer antes de marcharse, pero no se preocupen, pueden ir a despedirlo mañana al aeropuerto –

Ichimatsu rechisto y se dio la vuelta caminando lentamente - ¿Quién querría despedirse? Regreso más tarde, iré a alimentar gatos –

- ¡Te acompaño Ichimatsu nii san! – Jyushi dio un par de saltos para alcanzar a su hermano.

El resto no dijo nada, solamente entraron y continuaron con sus actividades cotidianas.

Comenzaba a anochecer cuando Atsushi y Karamatsu recién llegaban a su hogar, el segundo hermano fue a despedirse de los amigos, a algunos le conto la razón, a otros no pareció interesarles y en el caso de Totoko, ella inclusive les dio un regalo y sus mejores deseos. Lo que la pareja necesitaba ahora, era descansar, aunque claro, se dedicaron a algo más, después de todo era su última noche en aquel departamento.

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Día 3. La joven pareja ya tenía todo preparado, había agendado una cita temprano con el doctor para que este le colocara el cabestrillo. Todoko fue su chofer, después de todo, sería la encargada del auto de Atsushi en su ausencia y le serviría para continuar sus tareas en la empresa. La joven les dejo en el aeropuerto y tuvo que retirarse para atender otros asuntos.

Atsushi llevaba consigo dos maletas. Antes de acceder al lugar, Karamatsu se detuvo en la puerta principal mirando en todas direcciones.

- ¿Qué ocurre? – Pregunto Atsushi extrañado - ¿Quieres que consiga una silla? –cuestiono preocupado de que las muletas le estuviesen molestando.

- No es necesario, es solo que… yo, sé que los evite, pero pensé que quizá alguno… -

Antes de que Atsushi dijera algo, se escuchó un grito a lo lejos. Todas las personas miraron a un curioso chico de amarillo correr con un bulto a su espalda.

- ¡Karamatsu nii san, Karamatsu nii san! – Jyushimatsu apenas y logro frenar antes de impactar con la pareja – ¡Sí llegue! – comento con característica su gran sonrisa.

- Jyushimatsu… - murmuro antes de asomarse un poco y notar aquello en su espalda - ¿Ichimatsu? –

- Te dije que llegaríamos a tiempo – hablo entre risas el quinto hermano mientras bajaba al mayor que parecía que vomitaría en cualquier segundo. En seguida un taxi se estaciono cerca de ellos y Todomatsu bajo del mismo.

- Jyushimatsu nii san, solo bromeaba cuando dije que era una carrera – observo al de morado que se tambaleaba hasta un bote de basura y desvió la atención al segundo hermano – menos mal que los alcanzamos –

- Pensé que no vendrían – Karamatsu se sentía conmovido de ver a los menores.

- Vamos, no se el resto, pero yo cuento con los modales necesarios para venir a despedirlos – le extendió a Atsushi una bolsa blanca de regalo – por cierto Atsushi, ¿Qué pasara con tu auto? Si lo deseas puedo hacerme cargo de ello – sonrió de manera tierna.

- Que amable, pero mi asistente se hará cargo – le devolvió una sonrisa que no expresaba más que burla.

El menor rechisto y les dio la espalda – demonios, y yo que vine hasta aquí – murmuro enojado.

- Nii san, esto es para ti – Jyushimatsu le extendió un pequeño peluche de tigre, el mayor lo tomo con cuidado – adentro tiene paletas escondidas – murmuro cubriendo su boca con su larga manga – disfrútalas – susurro alejándose y mirando a todos lados.

- Gracias chicos – Karamatsu abrazo el peluche. El quinto y sexto hermano se mostraron contentos. Intercambiaron una mirada cómplice y tomaron a Ichimatsu cada uno de un brazo, obligándole a pararse frente al mayor.

- ¡¿Qué demonios hacen?! – pataleo el de morado antes de ser soltado, entre sus manos mantenía una bolsa negra, miro a Karamatsu y a Atsushi un momento, rechisto con molestia y arrojo la bolsa al hermano mayor – encontré esto en la calle, seguro es de tu patético estilo – escondió las manos en los bolsillos y se dio la vuelta.

Atsushi sostuvo el peluche mientras su novio abría la bolsa, la mirada de Kara brillo al apreciar una chaqueta de cuero con estampado de tigre – E-esto es… -

- Ya te dije, lo encontré en la basura – Ichimatsu hablo sin atreverse a mirarle.

- Papá y mamá cooperaron para que pudiese comprártelo – Totty le confeso al mayor ante lo que Ichimatsu no dudo en arrojarle una de sus sandalias - ¡Ichimatsu nii san! – se quejó ante la agresión mientras Jyushimatsu reía.

- Son demasiado escandalosos – se escuchó una conocida voz, todos miraron a Choromatsu acercarse – molestan a las personas – reprendió a los menores y pasando de largo se acercó a la pareja – me alegra llegar a tiempo, espero tengan buen viaje – les extendió un paquete dorado con moño azul.

- Chicos… - Kara recibió el regalo – muchas gracias –

Atsushi no pudo evitar sonreír levemente al ver tan conmovido a su novio, pero a su pesar, debía interrumpir el momento – Debemos irnos – tomo los regalos y les busco espacio en las maletas.

Karamatsu asintió y observo a sus hermanos – Los extrañare –

Jyushimatsu no dudo en lanzarse para abrazar al mayor, logrando evitar derribarle, Totty se unió al abrazo mientras los otros dos esquivaban la mirada avergonzados.

Tras un breve intercambio de palabras, la pareja por fin cruzo la puerta mientras el resto se quedaba afuera.

- Por cierto Choromatsu nii san – Totty le llamó - ¿Cómo llegaste aquí? –

- E-eso… - Choromatsu se sonrojo al sentir las miradas curiosas de los menores – yo, pedí un favor… -

Cuando estaban por preguntarle más detalles, lograron ver a lo lejos a un conocido rubio junto a un auto gris que agitando su mano les saludaba.

- ¡N-no es lo que piensan! – intento defenderse ante las muecas de burla de los menores.

Antes de cualquier comentario un sujeto paso rápidamente entre los hermanos, los cuatro parpadearon confundidos ya que jurarían haber reconocido el color rojo pasar a toda velocidad.

Les tomo un par de segundos comprender lo ocurrido y entrar aprisa al aeropuerto.

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Atsushi y Karamatsu se hallaban formados en espera de pasar la revisión. Algunos gritos se escucharon a lo lejos atrayendo todas las miradas.

- ¡Déjenme en paz! –

Karamatsu reconoció la voz de inmediato.

- ¡Prometo irme pronto sólo debo hallarlo y…! – El mayor de los Matsuno no se detuvo, contrario a ello aumento la velocidad en cuanto lo vio - ¡Karamatsu! –

Las personas observaban curiosos al chico de polera roja que era perseguido por un par de hombres de seguridad y más atrás por cuatro chicos de rostro similar.

- ¡Karamatsu! – Osomatsu paso deprisa cerca de su hermano lanzándole una bolsa mientras continuaba su carrera, Atsushi sostuvo a su novio para evitar que este cayera al haber soltado las muletas. Observaron al mayor de los Matsuno continuar su carrera de regreso a la salida, seguido de los guardias y de los menores que se disculpaban con cuanta persona cruzaban en el camino.

Las personas permanecieron confundidas, tan pronto como llego el alboroto, este despareció de la misma forma.

Karamatsu abrió aquella bolsa y con sumo cuidado saco la polera azul. No dijo nada, simplemente abrazo la prenda contra su pecho haciendo el mayor esfuerzo por no llorar.

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Fuera del aeropuerto Choromatsu y Todomatsu habían logrado convencer a los de seguridad para que dejaran a su hermano mayor, aludiendo a que todo era culpa de su forma estúpida e impulsiva de actuar, juraron llevárselo de inmediato a casa y no causar más problemas.

Antes de emprender el camino a casa, aguardaron a que el tercer hermano se despidiera del enfermero; los dos más jóvenes no dejaban de reír y tomar fotografías de su hermano y su "conquista"

Ichimatsu se acercó al mayor - ¿Cómo crees que serán ahora las cosas? –

- Ya veremos, será algo extraño no sentir que nuestras costillas se rompen con frecuencia. Pero al menos el tiempo tendrá que servir de algo –

El de morado frunció levemente el ceño al no comprender lo dicho al final. El mayor noto la expresión y solamente despeino más el cabello de su hermanito. En cuanto Choromatsu se acercó a ellos iniciaron el retorno a casa, por suerte Osomatsu volvió a tomar "prestada" la camioneta de Iyami.

El mayor de los sextillizos aguardaría ahora a que el tiempo le ayudase con sus sentimientos no correspondidos, no tenía caso lamentarse por lo perdido y en cambio, agradecía aun tener a su hermano. "Si amas a alguien, déjalo ir…" también tendría que acostumbrarse un rato a la ocasional presencia de frases similares en su mente que ahora cobraban total sentido.

Los dos hermanos mayores seguirían adelante por su propio bien.

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*Cabestrillo: Auxiliar ortopédico. Es una opción recurrente cuando se tiene una fractura y se debe viajar en avión.

*Happi: Vestimenta tradicional japonesa, parecida a un abrigo. Suelen llevar algún tipo de distintivo en la espalda correspondiente a una organización o tienda.

No me creo que esto ocurra, de inicio llegue a poco más de 4000 palabras o_O pero simplemente no sabía cómo cortarlo y además, mínimo merecían un cap largo en compensación de todo lo demás XD

Honestamente pensaba dejar este como el final, pero aún existe un pequeño detalle que necesito plasmar o me perseguirá por siempre la idea XD

Así que aún no me despido por que pronto volveré con el epilogo w

Muchas gracias por leer n_n