Epilogo

Osomatsu se encontraba en el dormitorio, recostado en el suelo pretendía leer un manga sin mucho éxito, últimamente no dejaba de pensar en todos los cambios desde la partida de su hermano menor. Todomatsu termino mudándose al día siguiente de la despedida de Karamatsu cuando le llego una carta de Atsushi pidiéndole que cuidara del departamento, el menor ni siquiera lo pensó, inclusive consiguió trabajo en una guardería cercana. Jyushimatsu e Ichimatsu trabajaban tiempo parcial en una fábrica. Choromatsu fue recomendado por Atsushi para un puesto de oficina. Él era el único que se mantenía viviendo como un nini, aunque últimamente rondaba una idea en su mente, hace poco había visto un cartel con información para ser rescatista; salvar personas y ser visto como un héroe sumamente carismático no sonaba nada mal. Dejó el manga a un lado y se giró para observar el techo, los meses seguían pasando y no existía indicios de que Karamatsu regresaría; salvo alguna llamada ocasional para saludar por una festividad como cumpleaños o navidad, no tenían más noticias del menor.

Se escuchó el teléfono sonar, pero Osomatsu no se molestó en levantarse sabiendo que su madre se hallaba en la cocina.

- ¡Que alegría! –

Se escuchó la voz de la mujer haciendo eco, lo que despertó la curiosidad del mayor que pese a la pereza se levantó para saber la razón de que su madre sonara tan emocionada; apenas estaba a media escalera cuando Matsuyo le vio y no dudo en darle la buena nueva.

- Karamatsu llega pasado mañana – anuncio contenta mientras colgaba la bocina.

El mayor sentía que su corazón se saldría del pecho. Por fin volvería a ver a su hermano, ni siquiera se despidió debidamente cuando tuvo la oportunidad, aunque la verdad de aquella vez, fue que a propósito empujo a un guardia para ser perseguido y no enfrentar la dolorosa despedida, pero claro, eso sería un secreto que se llevaría a la tumba.

En la casa Matsuno no pudieron evitar demostrar alegría por el regreso del segundo hijo, inclusive Todomatsu se mostró contento a pesar de saber que pronto debería dejar el departamento.

Los días restantes pasaron con rapidez y esta vez organizaron una fiesta de bienvenida para la pareja, siendo que el elegido para recibirles en el aeropuerto fue el primogénito.

El de polera roja aguardaba impaciente por ver a Karamatsu, necesitaba hablarle, abrazarlo al menos una vez y confirmar si el tiempo le había ayudado en algo. Su espera tuvo fin cuando escucho que el avión por fin había arribado. Distinguió a Atsushi entre la multitud, vestía camisa blanca, saco beige, pantalón y zapatos negros; no tardo en divisar a Karamatsu, el menor traía una camiseta blanca de cuello en "V", un saco caqui, pantalón y zapatos de color café. Su hermanito se veía tan diferente, "Feliz" rectificó en su mente.

Karamatsu distinguió el color rojo a lo lejos y no pudo evitar sonreír ampliamente mientras aceleraba el paso, solo le tomo estar a poca distancia para lanzarse a abrazar al mayor I miss you pronuncio en un claro inglés que sorprendió al mayor.

- Karamatsu, que alegría verte – correspondió el abrazo y confirmo lo que tanto ansiaba, aún mantenía el lazo de hermandad que por momento temía haber roto.

Atsushi se acercó a saludar y tras una breve plática se fueron a casa de los sextillizos. En el lugar aguardaban la familia, Totoko y Chibita. Comieron, bebieron y disfrutaron del intercambio de anécdotas; siendo una de las más interesantes el hecho de que Karamatsu estuvo trabajando en una florería en donde aprendió lo suficiente para proponerse tener un negocio propio. Al final del día se fueron despidiendo poco a poco; les ofrecieron hospedaje a la pareja, pero ellos se negaron al contarles que el día siguiente justamente seria su aniversario y consideraban celebrarlo en el Sunshine City por lo que ya contaban con reservaciones en el lugar; Atsushi le dijo a Totty que después hablarían del departamento, confesándole que entre sus planes estaba comprar una casa para él y Karamatsu.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

El día de la cita el mayor le pidió a Kara que le alcanzara en un lugar previamente acordado, excusándose con unos papeles que entregar a su asistente; llevaba ideando un plan semanas antes de regresar y tenía que asegurarse de que todo estaría listo.

Atsushi se mantenía oculto tras un anuncio de los espectáculos del lugar; vestía un traje negro, corbata azul y un ramo de rosas rojas entre manos; su corazón latía aprisa y se repetía sin cesar que debía mantener la calma; pero considerando lo que estaba a punto de hacer, difícilmente recordaba siquiera su nombre – Ya está aquí – un hombre se acercó de forma sigilosa para informarle aquello mientras sostenía una fotografía de Karamatsu, Atsushi solamente asintió en respuesta, aguardando el momento para su gran entrada.

Una melodiosa tonada se comenzó a escuchar en el lugar, las personas no tardaron en acercarse a observar con curiosidad a una pareja bailando una especie de vals, la mujer con vestido blanco y el hombre de traje oscuro se movían pausadamente. Tras un momento la música cambio abruptamente a una canción moderna, saliendo la pareja de escena y entrando varias personas más a realizar una coreografía. Los presentes se emocionaron ante el flashmob* que tenían enfrente. Mientras tanto, Atsushi oprimió contra su pecho el ramo, su turno de entrar estaba cerca. Los bailarines cambiaron una vez más, entrando esta vez varias chicas con globos en forma de corazón que, tras dar un par de pasos se acercaron al público y los repartieron, regresando nuevamente al centro y continuando con su rutina.

- Es hora – un chico le indico a Atsushi.

El de traje suspiro y armándose de valor salió de su escondite, los bailarines le mantenían ligeramente oculto con su baile, él camino con relativa calma hacia el centro, de ahí hacia la multitud, no tardo en reconocer un rostro entre las personas y simplemente sintió que su alma escapaba.

La música se detuvo de golpe en cuanto los organizadores miraron atónitos que el chico de la foto había formado una "X" con sus brazos en una rotunda negativa.

El silencio se hizo presente en el lugar.

Atsushi bajo lentamente el ramo y se giró hacia los bailarines – Ese no es mi novio – pronuncio con voz apagada.

Uno de los organizadores se apresuró hasta el joven entre la multitud llevándole frente al de traje - ¿No es? – cuestiono colocando la foto junto al joven que comenzaba a irritarse.

- Él es uno de sus hermanos, siento la confusión Choromatsu – Atsushi se inclinó apenado por la situación – aunque no comprendo la razón de que estés aquí, ¿Acaso ustedes…? –

- No es lo que piensas, solo vine porque mencionaste el lugar y quería conocerlo con... bueno… – Choromatsu sentía un ligero ardor en su rostro. Traía una camisa blanca, un pantalón de tonalidad verde a juego con un chaleco del mismo color y zapatos cafés.

- ¡Esto no es justo! – Se escuchó una voz tras el Matsuno – Tú ya tienes al chico bailarín ¿Y ahora quieres a mi ranita? – un joven rubio abrazo por la espalda a Choromatsu. Vestía una playera café de mangas largas, pantalón y zapatos negros.

Las personas al rededor fueron perdiendo interés, marchándose poco a poco.

- ¡Akemi, te pedí que no me llamaras así! – el sextillizo tenia ahora su rostro completamente rojo.

- Lo siento – interrumpió el organizador – pero aún tenemos agendados otros servicios –

- Aguarde, ¿Insinúa que se marchan? – Atsushi cuestiono con molestia.

- Fue usted quien no indico que su pareja tenía un gemelo, la confusión no fue culpa nuestra, pero podemos repetir la coreografía en otro momento –

- No, no, no, debe ser hoy – Atsushi por primera vez en su vida olvido todo conocimiento sobre negociaciones y habilidad de convencimiento, sentía que estaba por perder la paciencia.

- Que problema – una voz cantarina atrajo la atención de todos – pero no te preocupes, te ayudaremos a resolverlo – Choromatsu y Atsushi no pudieron esconder la sorpresa en sus rostros al observar a Osomatsu acompañado de los tres hermanos menores; los cuatro portaban sus características poleras.

- ¿Q-que haces aquí? – Choromatsu cuestiono entre la sorpresa y el enojo.

- No te enojes Chororin, sólo teníamos un poco de curiosidad sobre tu cita –

Choromatsu juraría que su rostro estaba a nada de derretirse, la sonrisa traviesa de los menores no ayudaba en nada.

Osomatsu se acercó a Atsushi y coloco una mano en su hombro – Tranquilo, tengo una plan – aseguro con una gran sonrisa.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Osomatsu se hallaba sentado en una banca y con los brazos cruzados, estaba en una de las pocas ocasiones en que realmente intentaba concentrarse.

- No tienes ni idea de que hacer, ¿Cierto? – Todomatsu tomo lugar a su lado.

- No – confeso el mayor colocando una mano en su frente.

- Atsushi dice que ya se encontró con Karamatsu nii san – menciono mientras revisaba su teléfono.

- ¿En dónde están ahora? –

- Atsushi le llevo a comer algo para hacer tiempo –

Osomatsu suspiro y observo en dirección hacia Ichimatsu y Jyushimatsu que se mantenían entretenidos viendo uno de los hábitats del lugar. El mayor sonrió repentinamente - ¡Lo tengo! – Exclamó al ponerse de pie repentinamente - ¡Chicos, es hora de actuar! – llamó a los otros dos.

- ¿Qué planeas? – pregunto Totty.

- Ya lo veras, contacta a Choromatsu, apuesto a que deseara estar presente – solicito al recordar que el tercer hermano escapo con el enfermero en cuanto tuvo oportunidad. Los tres menores simplemente intercambiaron miradas, algo preocupados por las ocurrencias del mayor.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Atsushi había conseguido tiempo para los Matsuno, se encontraba nervioso por dejarle a Osomatsu uno de sus momentos más importantes en la vida, pero al final no había tenido muchas opciones, justo cuando intentaba lograr un acuerdo con el organizador recibió la llamada de Karamatsu que le informo que se había atrasado; los hermanos de su novio eran la única solución.

- Atsushi – Kara le llamó nuevamente. El sextillizo vestía una gabardina gris sobre una camisa negra, así como pantalón y zapatos negros.

- Lo siento, ¿Qué decías? –

- ¿Está todo bien? Pareces distraído –

- Estoy bien, solamente recordaba la primera vez que venimos –

- Ese día, ocurrieron tantas cosas – esquivó la mirada avergonzado.

El mayor no pudo evitar sonreír ante aquella expresión de su novio, su celular al vibrar en su bolsillo le distrajo, una rápida mirada al texto en pantalla y su sonrisa se amplió.

- Atsushi – El de traje presto atención ante el llamado, Karamatsu mantenía las manos tras la espalda y tenía un leve sonrojo en el rostro – Yo… bueno, sé que alguien como tú seguramente ha recibido mejores cosas, eh, regalos y eso… pero, aun así me gustaría que aceptaras un pequeño detalle – extendió las manos sosteniendo una pequeña caja rectangular envuelta con papel negro y decorada con un moño dorado.

- No debiste gastar – Atsushi sostuvo el regalo con cuidado.

- Sólo quería darte algo por nuestro aniversario, aunque no es algo muy costoso, espero te guste – rasco su cabeza mientras miraba a otro lado avergonzado.

Atsushi procedió a desenvolver el paquete, con cuidado retiro el papel y abrió la caja, en el interior hallo un brazalete de plata con una inscripción, observo detenidamente para percatarse que se trataba de una fecha.

- Quizá no lo recuerdes, pero… - Kara estaba por explicar el significado de aquello, siendo interrumpido por su novio.

- El día que nos conocimos – Karamatsu se sorprendió – la primera vez que te conocí como Aguamarina, ¿Cierto? –

- ¿L-lo recuerdas? –

- No podría olvidarlo jamás – se acercó y beso suavemente al menor – gracias, me fascina – al separarse no dudo en colocarse el regalo – ahora, yo quisiera darte tu obsequio, pero será en otro lado –

Karamatsu asintió aun sonrojado, siguiendo sin dudar al otro.

El de traje guio a su novio hasta el hábitat de los pingüinos, llevándole por las escaleras hacia la parte inferior, aquel lugar en el que se podían observar las aves acuáticas en el techo.

El sextillizo sonrió con emoción, ese lugar había sido su favorito en la primer cita, estar rodeado del líquido azulino por doquier le transmitía una gran paz. Todo era igual a la primera vez, bueno, a excepción de un par de anuncios en el fondo sobre los horarios de las próximas funciones, eso y que no había ningún pingüino a la vista, tampoco se escuchaba alguna melodía de ambientación, sólo estaban ellos en total silencio; bien, quizá no era exactamente como la primera vez, pero igual le gustaba.

- Karamatsu – Atsushi se acercó y tomo las manos del más joven, en aquel momento se comenzó a escuchar una suave melodía en el lugar, Karamatsu pensó por un breve momento que aquella canción le era familiar, pero no logro prestar más atención cuando su novio prosiguió – yo, suelo ser una persona muy elocuente, pero tras conocerte, descubrí que existen más formas de demostrar el cariño por alguien, con una mirada, un beso o pequeñas acciones – Karamatsu se mantenía en silencio, desvió un momento la vista hasta el brazalete y sonrió levemente – estoy muy agradecido por conocerte – llevo una de sus manos hasta el mentón del menor para levantarle el rostro y poder observar sus ojos – Sólo puedo pensar en una forma de demostrarte cuanto te amo –

La canción ahora la reconocía como I Love You de Yutaka Ozaki.

Karamatsu sentía su corazón latiendo aprisa, su atención se desvió al techo en donde un pingüino paso nadando, hipnotizado siguió con la vista al ave hasta el estanque. Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando a través de aquella pared de cristal distinguió, no solo a un par de pingüinos, sino a una persona en traje de baño que sostenía un cartel.

¿Te quieres casar conmigo?

El Matsuno regreso la vista a su novio, Atsushi le soltó para poder hincarse, de su bolsillo saco una pequeña caja aterciopelada de color azul marino, al abrirla dejo ver un anillo plateado con una piedra de un tono azul claro en el centro.

Karamatsu sentía que lloraría en cualquier instante, cubrió su boca y no logro emitir ningún sonido pero asintió con rapidez.

Atsushi sonrió y extendió su mano solicitando la de Kara, el menor estiro su brazo sintiendo que temblaba ligeramente. Atsushi coloco el anillo y se levantó.

- Te amo – pronunciaron al mismo tiempo antes de un beso que confirmara lo dicho.

Desde las escaleras Osomatsu observaba aquella escena, dirigió la vista hacia los carteles del fondo, Choromatsu y Totty permanecían escondidos, uno tomando fotos y el otro grabando. El de rojo subió algunos escalones y alcanzo a ver a Ichimatsu, le hizo una seña al menor quien simplemente asintió.

Ichimatsu se acercó a la orilla y aguardo a que Jyushimatsu saliera del agua, en cuanto el quinto llego a la superficie no dudo en gritar su emoción - ¡Karamatsu nii san dijo que sí! –

El de morado sonrió de lado – más le vale, no hicimos esto por nada, ¿Sabes lo que costó encontrar la canción y convencer de que la reprodujeran? – estiro su mano para ayudar a su hermano a salir del agua, le extendió una toalla que tenía cerca.

- El trajeado tiene tanta suerte – Akemi se acercó con la ropa de Jyushi entre manos – Si yo propusiera matrimonio también quisiera estar seguro de ser correspondido – menciono con un puchero.

- Si se lo propones a Choromatsu nii san sería bueno que lo hagas durante un concierto – Ichimatsu menciono mientras ayudaba a secar el cabello de su hermanito – ayudare cuando eso ocurra –

- ¿De verdad? – Cuestiono ilusionado – tú serás mi cuñado favorito – afirmo mientras se acercaba con los brazos extendidos listo para abrazarle. Ichimatsu cambio rápidamente el lugar con Jyushimatsu.

- No me gustan los abrazos – murmuro el de morado mientras el rubio abrazaba al menor que no parecía incómodo.

Osomatsu observo la escena y no pudo evitar reír un poco. Su sonrisa se fue desvaneciendo al imaginar a otro de los menores yéndose, claro que, lo de Karamatsu era más doloroso. Coloco su mano a la altura del pecho, si bien el sentimiento por su hermano no desaparecía por completo, al menos ahora podía realmente sentirse feliz por él, eso era un gran avance.

En la parte inferior se escucharon varias voces, al parecer el tercer y sexto hermano habían salido de su escondite. El mayor de los Matsuno termino de subir para juntarse con sus hermanos y el enfermero. Cuando Karamatsu subió, se quedó sin palabras para expresar su sentir, Jyushi, que ya se había vuelto a vestir, no dudo en correr para abrazar al mayor y felicitarlo efusivamente, Totty se unió al abrazo al igual que Akemi, este último sin importarle incomodar; Choromatsu e Ichimatsu intentaron mantener su distancia de aquella demostración de afecto, pero Jyushi no tardo en ir por ellos para unirlos en el abrazo.

Aprovechando aquel momento, Atsushi se dirigió hasta Osomatsu – Te estoy muy agradecido, fue perfecto –

- No hay nada que agradecer – Osomatsu miro brevemente al segundo hermano y regreso la atención al de traje – Sólo asegúrate de hacerlo feliz –

- No lo dudes – aseguro el otro.

Osomatsu se acercó al grupo que Jyushimatsu insistía en mantener unido – Hey, ya es mi turno de felicitar ¿No creen? – ante lo dicho por fin liberaron al segundo hermano – felicidades Karamatsu, tu Onii chan está muy feliz por ti –

El menor tragó pesado y se adelantó para abrazar al mayor, esta vez no logro detener algunas lágrimas – Muchas gracias Osomatsu, gracias – el de rojo correspondió el acto con una leve sonrisa. Contento por su hermanito y por sí mismo, ya que había sido honesto al celebrar la felicidad del menor. Con aquel acto ambos cerraron un ciclo que hasta hace poco desconocían, compartiendo el deseo de que el otro hallara siempre la felicidad.

Los sucesos desencadenados a partir de un simple baile podrían haber tenido cualquier tipo de conclusión, sin embargo, las decisiones de los involucrados concluyeron en aquello. Quizá no era el final feliz para todos, pero si la oportunidad para un nuevo inicio.

XXXXXXXXXX

*Flashmob: Acción organizada en la que un grupo de personas se reúne de repente en un lugar público llevando a cabo alguna coreografía. Últimamente se utiliza para propuestas de matrimonio.

Y por fin después de poco más de un año, esta historia llega a su fin. Debo confesar que conforme escribía surgían más ideas; sin embargo, ya era hora de darle un fin a esto o simplemente se me comenzaría a complicar terminarlo más adelante.

No me alcanzan las palabras para agradecerles por leer, a quienes estuvieron desde un inicio, a quienes se fueron sumando en el proceso y a quienes lleguen después; estoy muy contenta de que le dieran oportunidad a este fic.

Sé muy bien que no soy una gran escritora y que aún me faltan bastantes puntos que mejorar, pero espero poder avanzar y algún día mostrarles algo mejor.

Muchas gracias por leer, los amodoro n_n