Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.


Terciopelo.

Corría por el amplio jardín, su madre por primera vez le dejaba estar en ese lugar. En la entrada al castillo, si había un paredón que alejaba su mirada del mundo exterior.

Pero el estar en la entrada, corriendo entre los rosales blancos y flanqueado por las caballerizas se sentía libre...

-Gran duquesa. -La mujer se dio vuelta, mientras el niño concentraba su mirada en uno de los rosales- Ha llegado información del Joker…

-¿Que nos transmite esa pequeña bribona?

-Mi señora, creo que esto debemos hablarlo en privado.

-Retsu. -El niño de cabellera corta y ojos verde intenso miró con desilusión a su madre. No llevaban mucho tiempo en ese lugar y ya lo volvería a encerrar dentro de los muros de la residencia.

-Yo lo cuido, no te preocupes. -Informó una mujer de cabellera celeste y ojos del mismo tono.- Ha de ser importante… Joker no te molestaria por nada.

-Quédate con tía In… hazle caso -La mujer se dio vuelta y comenzó a caminar, en el movimiento quedó a la vista una pareja de cuchillos sujetos firmemente a sus muslos. Ocultos cuidadosamente bajo su larga gabardina marrón rojiza.

Campamento de Antares, tres días después.

-Si que le pasó cerca, su alteza… -Sísifo observaba el pequeño corte que una flecha le había hecho a Milo en el rostro. La flecha disparada durante el combate había rozado la mejilla del noble y dejado una modesta marca de su paso.

-Eh de sujetarme mejor el casco la próxima… -Informó el muchacho, luego de recordar a la gigantesca mole que le había metido un puñetazo lo suficientemente fuerte como para aturdir y arrancarle el casco en el mismo golpe.- ¿Quien me ayudo por cierto?

-Shaka de Hindis… No lo hacía tan bueno arrojando cuchillos. -Informó Sísifo, recordaba al rubio dándose vuelta, tras mirar sobre su hombro, y arrojando el cuchillo de empuñadura dorada con una velocidad increíble- Le acertó a tu contrincante más cercano, en el cuello, a una distancia de más de 8 metros.

-Sin duda fue un combate difícil… -Replicó Milo, realmente había sido de esos combates que te hacían dudar si saldrias con vida. Había arrancado poco después del amanecer, se habían topado con que el Imperio Negro les esperaba en el siguiente gran claro. La batalla había iniciado y culminado poco después de entrada la noche.

-¿Cómo está su excelencia?

-Bien, solo fue el corte. -Milo le observó de reojo- si no es molestia, quiero descansar un rato… supongo que los otros generales querrán tener un cónclave sobre las consecuencias y aciertos del combate.

Sísifo realizó una inclinación con la cabeza y se retiró, a pesar de la sutil indirecta entendió perfectamente que el joven no quería en ese instante su compañía.


-Milo… Milo… Milo… -El joven se movió dormido, estaba agotado, solo despertó cuando le dieron un tirón en el pelo- Estas para que te apuñalen, tonto.

-Estoy cansado, Geist… -Se refregó los ojos, realmente estaba agotado. Nunca había tenido un combate tan largo y agotador- ¿Qué sucede?

-No encuentro a Shura...

-¿Y…? -Pregunto dormido mientras se quitaba el pelo del rostro.

-¿Lo enviaste a algún lugar en especial?

-¿Se puede saber por qué me interrogas a mí? -Preguntó mientras contenía un bostezo.

-Se que tienes su "deuda de honor", así que está la posibilidad que lo hayas enviado a algún lado. -Le replicó con un gruñido.

-No lo envíe a ningún lado -Dejó salir un bostezo, preguntándose internamente como diablos se había metido ella sin que le vieran los guardias y como se había enterado de la deuda de honor. -¿Por qué no usas tu don para localizarlo?

-No seas idiota -Le gruño la chica- así no funciona.

-Ah de estar por ahí… -Le dio la espalda y se cubrió de vuelta con la manta- ¿Me haces el favor de recordar retar a los guardias? No deberías meterte con tanta facilidad.

-Es un juego de niños para mí, ingresar a cualquier lado. -Dijo antes de retirarse de la carpa.

Carpa médica. Al mismo tiempo.

-Auch…

-¿Que clase de espías eres qué te quejas por un dolor tan insignificante?

-Claro, como no es a ti al que le atravesaron el brazo con una espada.

-Hubieras tenido más cuidado, para algo esta el escudo. -El médico prefirió ignorar la conversación entre los hombres y concentrarse en el brazo del soldado herido.

-Que tal si para variar me cuentas algo, yo te he contado toda mi vida. -Shura frunció el ceño- Por ejemplo de esa misteriosa mujer de tu pasado…

-No.

-Ay vamos… ¿Tanto hermetismo sirve de algo?

-Es mi pasado y ahí ha de quedarse.

-Huraño… -Le miró de reojo- ni que te la fuera a robar de tus bonitos recuerdos.

-Saga, la vi morir y eso no es un bonito recuerdo… -Cada vez que quiero pensar en ella veo eso, quiere agregar- la asesinaron por mi culpa, yo la envié a ese lugar -Le atravesó con la mirada y luego salió de la carpa, ganándose miradas de todos los que estaban ahí para atender sus heridas.

-Joven, hay heridas que jamás cierran y lo peor que se puede hacer… Es abrirla aún más.

Campamento.

-Estas bien… -Shura se dio vuelta y se encontró con Geist.- Por poco y creí que…

-¿Creiste que? -Preguntó en tono helado, tratando de moderar su furia interna. Quería golpear a Saga, pero Milo le había pedido que se ganara su confianza y averiguara qué era lo que el espía buscaba realmente (y de ser posible la información que había robado en Eliseos).

-Nada… solo… idioteces mias, como diría Milo -La chica se cruzó de brazos y observó a los soldados de Antares, en más de una ocasión había contenido la necesidad de responderle sus estupideces. Y ahora más de uno les miraba de refilón, muchos creen la versión de que ellos eran los asesinos de los funcionarios.

-¿Como diría Milo? -Shura le miró de refilón- ¿Acaso Milo sabe?

-Si, su excelencia.

-¿Tienes presente lo que te puede pasar? ¿Eres idiota?

-No, señor… -Realmente el idiota le había dolido- No lo soy, pero sé que Milo no dirá a nadie…

-Nada te garantiza eso. -Se aproximo a ella- A la primera oportunidad que se presente, te regresas a Antares.

-Su excelencia… usted…

-No me contradigas Lanza fantasma. -Le ordenó en tono autoritario.- Se cuidarme solo y no necesito de tu ayuda si te arriesgas de esa manera… -Tomó un poco de aire, sabía que descargaba su rabia contra la persona incorrecta. -Por tu seguridad, Geist, regresa a Antares. -Ordenó el idioma de ese país, había algunos que les miraban de reojo a pesar de no entender ni una palabra que se había pronunciado.

-Si, su excelencia. -Hizo una pausa antes de agregar- Como usted ordene.

-Geist… ¿Que ibas a decirme?

-Le vi a usted, tendido en una cama con una venda en la frente y otras heridas… Después veo el escudo de Algiedi en un tapiz… -Le miró de reojo- Puede que regresemos a casa, pero usted resultara herido cuando lo hagamos… y para serle honesta.

-¿Que?

-No parece alguien que fuera a sobrevivir a sus heridas.

-Yo sería feliz… si mi última morada se hallará en nuestra amada patria. -Fue lo único que dijo antes de alejarse de ella, la chica dejó salir un suspiro ¿Cuantos ansiaban tener como última morada aquella montañosa nación a la que le fue arrebatada su libertad?

Carpa de Milo. Un tiempo después.

-¿Que cosa?

-Que oculta Geist, su alteza… -Los ojos de Sísifo se entornan peligrosamente- ¿Sabe usted que Aioria, Shaka y los generales de Crux dudan de Shura y Geist?

-Si, lo se.

-No podrá escudarles si ellos le culpan por las muertes de los hombres del Imperio Negro.

-Sísifo, lo que sea que me haya dicho Geist… Es asunto mío y de ella… -Milo se paró y le atravesó con la mirada, sabía que cierto par de guardias le habían ido con el chisme al general de que la mujer había ingresado sin ser vista- Y si se meten con ella o Shura, les diré la verdad. Que ellos no tienen nada que ver con todo eso… Y que ambos solo hacen lo que yo les ordeno y no les he ordenado matar a esos hombres.

-Su excelencia. -Tomo un poco de aire- Algunos de los soldados les vieron discutiendo en Algiedo. Ignoro de qué hablaban esos dos, pero es claro que era algo grave todos los testigos dijeron que parecían por demás tensos.

-Estoy en todo mi derecho de tener hombres, y una mujer, que solo me sean leales a mi -Se recargo en la mesa y le miró fijamente a los ojos- No se confunda, general, que su sobrino goce de mi estima no quiere decir que no fuera a revocarle el puesto el día que asuma. -Sísifo se mordió la lengua para no replicar esa amenaza- Esos soldados le son leales a usted, lo he notado y me lo acaba de confirmar, y supongo que una palabra tuya basta para que me asesinen mientras duermo o en pleno combate.

-Eso jamás pasará. -Replicó el general.

-El jamás y nunca, son las palabras que más se suelen traicionar… -Le replicó Milo con recelo- Que le haya dicho de Shura, no quiere decir que le vaya a transmitir toda la información que puedo o no poseer..

-Como su general le ordenó que me diga que oculta. -Apretó los dientes antes de agregar- Soldado.

-Esta bien, te lo diré. -Sonrió satírico- Geist puede ver lo que va a pasar… -Informó en tono burlón y sonrisa de infantil picardía- y me vio a mi metiendole una patada mientras lo echó del ejército -Entorno los ojos, sabía que se estaba jugando algo serio en ese momento. Si daba el brazo a torcer, Sísifo siempre esperaría que le dijera toda la información que podía poseer- por andar metiendo sus narices en donde no lo llaman.

-Excelencia, no juegue con fuego.

-Si no juegas con fuego, jamás aprenderás del dolor cuando te quemas… -Sísifo desvió la mirada, por el momento le daría la victoria al príncipe.

Campamento de Crux.

-General Aquila, no mueva un músculo. -Aioria y Dohko estaban paralizados, al igual que la mujer.- Es una serpiente terciopelo… -La mujer estaba paralizada, mientras Aioria con extremo cuidado tomaba el arco y colocaba una flecha en este- Son extremadamente venenosas… Si hace un movimiento en falso, le morderá.

La mujer sentía el sudor recorrerle todo el cuerpo. A solo unos pasos de ella estaba el cuerpo de un soldado de Crux, que había sido enviado a entregarle un cofre a la mujer. Este había abierto la caja por orden de ella y el animal le había mordido certeramente en el cuello. En la cara interna de la tapa del cofre, estaba grabado uno de los símbolos del Imperio Negro.

Aioria hizo un gran esfuerzo para que el brazo no le temblará, la mujer no llevaba su armadura. Por lo tanto no matar a la serpiente con el disparo podría traer como consecuencia dos guerreros menos al ejército de Crux. Disparó la flecha y la cabeza de la serpiente fue atravesada completamente. Entrando esta por uno de los ojos, Aioria dudaba que la flecha se incrustara a través de la piel escamosa y había apuntado a la única zona realmente frágil del animal.

-Dioses… -Marin busco una silla y se dejó caer en esta, realmente había sido un momento de gran tensión, Sísifo y Shaka entraron a los pocos minutos encontrándose con la escena.

-¿Qué sucedió? -Pregunto el rubio de larga cabellera al notar como Aioria cerraba los ojos al fallecido guerrero.

-Una serpiente, por el escudo supongo que fue obra de alguien del Imperio negro.

-Parece una barba amarilla -Informó Sísifo- La llaman la asesina de reyes en Antares, ha sido la favorita de los asesinos por mucho tiempo.

-En realidad es una Terciopelo -Informó Aioria, mientras aplastaba la cabeza y recuperaba la flecha- es oriunda de las zonas cálidas del sur del Imperio de los Leones y norte del Imperio negro…

-Dicen que las terciopelo son las favoritas de Apsu. -Comentó Dohko, mientras se cruzaba de brazos- no es de extrañar que le enviará una a Marin… -Observó a la mujer que intentaba calmar a su alocado corazón, eso realmente había estado cerca.- Ha de creer que eres la pelirroja que mató a Medea.

-Pero no fui yo… Medea fue asesinada en la capital del Imperio Negro -Marin les miró atentamente- y yo nunca he estado ahí...

-Pero él no lo sabe, General Aquila -Le dijo tranquilo Aioria mientras le tendía una copa llena de agua- Usted formó la rebelión y, desde su perspectiva, es la asesina de Medea seguramente.

-Y la serpiente lo confirma -Replicó Shaka. Guardando para sí la información que le otorgó su prima.

La asesina de Medea era una mujer a la que en el bajo mundo apodaban "Immortal Red" o simplemente "Red" y era esta la que estaba tras los asesinatos de los altos funcionarios del Imperio Negro. Aunque su prima se había negado a transmitirle las razones del actuar de esa persona, había prometido consultarle a esta hasta qué punto podría "facilitar" datos al respecto.

Al parecer ese tal Immortal Red tenia la influencia suficiente para hacer que su prima pensara dos veces antes de abrir la boca. Lo cual le hacia muy peligroso.

Continuará.


Terciopelo (serpiente)

La terciopelo (Bothrops asper) es una especie de serpiente crotalina venenosa que se encuentra en América Central y el norte de Sudamérica.

Estas serpientes han sido descritas como más excitables e impredecibles cuando son molestadas. Pueden moverse con mucha rapidez y por lo general optan por huir del peligro, pero son capaces de repentinamente invertir de dirección para defenderse vigorosamente. Los especímenes adultos deben ser considerados muy peligrosos