LEVEL 1
READY, PLAYER TWO?
START!
Si había algo que Jeremy amaba de los viernes era… ¡Todo! ¿Quién no ama los viernes? No necesitaba muchas justificaciones más allá de que comenzaba el tan esperado fin de semana. Estaba agotado de la escuela y quería darse un respiro ¿Y qué mejor que ir a casa de Michael para una piyamada?
Una piyamada con su novio… Su novio ¡Hasta pensarlo le provocaba escalofríos, y de los buenos!
No esperaba mucho más allá de una noche de arrumacos, videojuegos, comida chatarra y tal vez marihuana con Michael. Llevaban apenas un par de meses saliendo, no podía darse la libertad de pensar en otras posibilidades aún ¿O sí? A veces lo consideraba y no reaccionaba hasta que ya se le estaban por fundir los circuitos del cerebro de lo rojo que estaba. Además, las madres de Michael estarían ahí.
Bueno, un adolescente enamorado siempre puede soñar más ¿Verdad?
Tan solo rezaba para que nada lo arruinase, y por nada se refería a su mugroso Squip que hace tiempo empezaba a volver a ponerse activo por momentos para joderle la vida.
Si tenía que volver a ver a esa copia barata de Keanu Reeves otra vez… No lo soportaría, aún no estaba en condiciones para superar completamente lo ocurrido, y las cicatrices en su espalda hablaban por sí mismas.
¡Pero basta de pensamientos deprimentes!
Al llegar las madres de Michael lo recibieron cariñosamente. Estaba acostumbrado a esos tratos, pero ahora que había pasado a ser su adorado yerno… Digamos que Tania se había vuelto más fuerte abrazando, y no le molestaría de no ser por sus huesos de palillo.
Michael llegó tarde unos minutos para recibirlo, y se lo llevó casi a empujones al sótano porque quería evitar que Lisa y Tania siguiesen avergonzándolo con sus comentarios. Aquello también era costumbre desde hace años, pero ahora que Jeremy era oficialmente el novio del "pequeño Michie" todo era el doble de penoso y el triple de tierno para el de pecas, quien disfrutó tanto cada comentario que se olvidó de que Michael estaba prácticamente batallando para hacerlo bajar las escaleras.
La rutina era dulce. Antes se sentaban separados para jugar videojuegos, pero ahora podían sentarse en el mismo puf, e incluso Jeremy a veces se sentaba sobre el regazo de Michael. Al último no le molestaba mucho, Jeremy era bastante ligero, incluso como para ser un poco más alto que él. Por lo general siempre se molestaban para hacerse trampa y llevar la ventaja, y eso no había cambiado del todo, solo que habían intercambiado las patadas y codazos por besos sorpresivos y la propia distracción culpable cuando se miraban el uno al otro.
Tampoco habían abandonado el hábito de fumar, pero ahora habían tomado una "ligera" preferencia por los shutguns kisses, y no se despegaban si no era para soltar el humo. No se pudo dar en esta ocasión por la presencia de las adultas en el piso de arriba, pero no les alarmaba, ya en otro momento sería.
–Viejo, no vas a creer lo que me llegó por fin ayer. –Michael anunció cuando pusieron el juego en pausa un momento para mimarse. Se veía emocionado. –¿Te acuerdas de ese catálogo de "April fools"?
Jeremy hizo memoria, no le costó ubicarse y entender de qué estaba hablando. –¿Uh? Oh, sí, me acuerdo de eso.
Era una tontería, pero Michael estaba determinado a ser el bromista más pesado del 1ero de abril, y el año pasado chocó de suerte con una página en internet que enviaba todo un arsenal para un bromista o payaso profesional. Había de todo en el anuncio: bocinas, sodas, flores que tiran agua, pegamentos que se salen con agua, bolsas de plumas, todo lo que uno pudiese imaginar. No creyó que Michael se lo tomara tan en serio como para pedir la caja, pero al parecer lo subestimaba.
Esto le provocaba algo de interés ¿Tendría la suerte de ser escogido como su asistente en las bromas? No perdía esperanza en que eso ocurriese y ambos pudieran morirse de la risa entre cada payasada. Tenía un par de ideas que quería usar con Christine, su supuesto futuro hermanastro, y tal vez otra con Rich.
–Pues… Me llegó por error una caja llena de revisas de moda. –El de pecas pronunció un "Oh" decepcionado, concordante con la sonrisa nerviosa y desilusionada de su pareja. –Me quejé, dijeron que iban a enviar la correcta sin falta mañana y con descuento ¡Pero a lo que iba! Tenemos que ver las revistas y burlarnos de los sombreros.
–Oh, viejo, eso sí suena bien para mí. –Ambos estaban de acuerdo en que ver a alguien en vestido o ropa formal usando sombreros grandes era ridículo, salvo si eras la fabulosa Fortuna.
–Voy a buscarlas, no me tardo. –Avisó eufórico, plantándole un beso rápido en la mejilla antes de abandonar el sótano velozmente.
Jeremy se rió por lo bajo, decidiendo tirar las latas de refresco vacías de la mesa para hacer espacio. Si él no lo hacía ahora, se quedarían ahí toda la eternidad hasta que Tania y Lisa regañaran a Michael, y siendo su leal novio no quería que eso ocurriera ¿Verdad? Ya le agradecería por salvarle el trasero de esas situaciones molestas con los padres.
En lo que juntaba las latas y las tiraba en el cesto de basura cerca del televisor, miró por un momento la caja de al lado, ahí es donde Michael guardaba su colección de Mountain Dew roja de emergencia por si acaso. Le incomodaba verlas, porque le recordaban que en cualquier momento su Squip podría despertar, pero al mismo tiempo lo tranquilizaba saber que tenía una forma de callarlo más tiempo.
Michael fue realmente dulce al comprarlas para él, esperaba no acabarse todas para que al menos unas cuantas quedaran en la colección de cosas descontinuadas. Tal vez él podría comprarle algo así para compensárselo ¿Pero qué podría darle de nuevo a un coleccionista experto? Estaría días buscando en internet y con suerte encontraría algo.
Uh… Eso al menos ocultaría del mundo su historial de porno.
Se estaba por tirar en la cama de Michael para esperarlo, porque ciertamente se estaba tardando bastante, pero ni alcanzó a acercarse y la luz se apagó.
–Qué… Qué mierda ¿Un apagón? ¡¿Es en serio?!
Fabuloso, lo mejor que podía ocurrir ¡Un jodido apagón y en un maldito sótano! Y no, no es porque le diese miedo la oscuridad, es porque no le apetecía esperar ahí sentado esperando que volviese la luz, y tampoco le sonaba bien subir las escaleras a ciegas ¿Unos huesos rotos? Mejor no.
Buscó su teléfono tanteando la mesa, pero había tantas cosas arriba que terminó tanteando la pizza, los controles y quién sabe qué cosas más. Ojalá Michael no se tardara en aparecer con velas o una linterna, no quería quedarse medio ciego cuando tuviese que volver a acostumbrar sus ojos a la luz.
–Vamos… Estúpido teléfono. –Insultó a las bombillas, a la electricidad, a los trabajadores eléctricos, incluso a los electrones, insultó a todos y pudo seguir haciéndolo de no ser porque una voz sonando en la oscuridad lo congeló.
Jeremy…
Detuvo sus movimientos abruptamente al oír aquel susurro lejano.
–Qué…
Jeremy…
Ahí estaba otra vez, insistente.
–¿M-Michael…? ¿Eres tú? –Atinó a levantarse y caminar a ciegas tanteando por el camino. Esto no le gustaba esto no le gustaba para nada, no era un buen momento para que las voces en su cabeza regresaran, no era un buen momento para que esa copia barata de actor bendecido volviera.
Estaba sudando de los nervios, las manos le temblaban y a medio camino no se atrevió a seguir avanzando, sujetándose el pecho de la camiseta, esperando ansiosamente.
–¿Hola? ¿Michael…? E-Esto no es gracioso, en serio.
y…
Mierda, mierda, mierda ¿Por qué ahora? ¿Por qué a él? ¿Cómo era posible? ¿En serio su Squip escogió ese preciso instante para regresar? Volteaba a todos lados solo para buscar su forma digital, olvidando por culpa del miedo que no lo vería por más que voltease a todos lados, pues su Squip solo se mostraba como una imagen en su mente.
Su corazón bombeaba llevando oxígeno como loco ¿Cómo no hacerlo? Había empezado a hiperventilar del pánico y si aún no estaba llorando era milagro.
Ah no, que ya estaba llorando. Y lo peor es que como no veía una mierda no podía ni arrastrarse a las MTD rojas al otro lado del cuarto, esto no le dejaba mucha opción, ya empezaba a temer lo peor.
–M… ¡Michael…! ¡M-Michael, regresa! ¡Vuelve! ¡Él regresó, regresó, regresó! ¡MICHAEL! ¡MICH…! ¡E-Eek!
Pudo jurar que casi le daba un infarto ahí mismo cuando un leve y corto choque eléctrico en la parte descubierta de su nuca lo derrumbó en el suelo del susto. Su voz no colaboraba para gritar más, solo podía balbucear que lo ayudaran, abrazándose a sí mismo con fuerza y lloriqueándole al piso como si eso fuese a hacer algo.
Luego la luz se encendió.
–¡Caíste! ¡No puedo creer que en serio caíste! ¡Debiste ver tu cara! Aunque ni yo la pude ver ¡Pero debiste verla!
Apenas podía ver con la vista nublada de lágrimas, pero con solo ver el rojo característico del hoodie de Michael supo que era él quien estaba ahí riéndose y presumiendo un objeto.
–¡Un bolígrafo sorpresa! ¿No es genial? ¡Estabas como "¡Michael, entraron a la casa, haz algo!"! ¡En serio que…! E-Eh… ¿Jeremy?
El aludido no se había molestado en escucharlo, más bien no procesó sus palabras, seguía temblando del miedo en medio del llanto, más que convencido de que aquello que le había hablado y electrocutado era una pesadilla digital que no tendría que haber vuelto. Era una imagen tan lastimera que hasta Michael que había estado orgulloso de su broma pesada, perdió la sonrisa y se agachó a su lado.
–N-No, espera. Jeremy, no llores, no quería…
–V-Volvió, volvió… E-El Squip volvió…
–¿Qué? Oh… O-Oh mierda, soy un idiota. –El joven Mell no perdió un segundo más para ayudar a Jeremy a incorporarse y abrazarlo protectoramente. –S-Solo era una broma, era yo. No pretendía asustarte tanto, lo siento.
Jeremy no contesto, pero al menos se calmó bastante, hipeando un poco y mojando el hombro de su novio antes de recuperar el aire para siquiera pronunciar algo. Ahora que no estaba alterado, todo parecía menos aterrador.
–Apagué la luz mientras no mirabas y usé esta cosa que… En serio, no quería que te pusieras así.
–N-Nunca vuelvas a hacer eso, jamás. –Exigió, aunque en el tono tembloroso que lo dijo solo lo hizo parecer una súplica, y no era de menos. Esa broma pesada había hecho más que solo asustarlo superficialmente. Dios, casi sintió que se moría.
–Lo prometo, no lo haré de nuevo. –Michael suspiró, mimando a Jeremy con un par de besos en el rostro, caricias para limpiarle las lágrimas y algo de jugueteo a su cabello. Al final resultó ser efectivo, ya no se veía tan mal. –Tu novio es un grandísimo tonto, eh… Odio que llores y yo mismo lo provoco, deberías darme un golpe… A-Aunque preferiría que simplemente me pises el pie.
–N-No, no… Está bien. –Se apuró a negarse, volviéndose a aferrar a él. –No te disculpes más.
Prefería no hacer drama al respecto. Incluso si fue un momento nefasto para él, sabía que Michael no quería hacerle daño psicológico, él estaba consciente de lo mucho que le aterraba la idea de que su Squip despertara, no sería capaz de hacerle más bromas así.
Además, solo fue eso ¿No? Una broma.
Aunque a Michael sí le resultó un poco divertido a pesar de todo.
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