LEVEL 2
READY, PLAYER TWO?

START!

Ser amigo de Christine traía ventajas, Jeremy lo sabía, pero no creyó que esas ventajas irían más allá de simplemente tener una amiga fabulosa con la cual poder hablar de sus gustos.

Verán, Christine y él tenían una afición compartida por los musicales de Broadway, eso nadie se los quitaba. Ciertos días a la semana se juntaban para ver uno nuevo, o simplemente repetir otro entre palomitas y comentarios.

La última vez que fueron, ella le contó sobre un sorteo que habían lanzado hace poco, uno de ellos tenía que inscribirse con un amigo en una página en específico y esperar los resultados un mes después. Supuestamente los ganadores del primer puesto ganaban tres entradas para ir a ver Hadestown con pases VIP para después del espectáculo, los del segundo puesto ganaban la colección oficial de Wicked, más unos productos especiales y los autógrafos de los actores, y finalmente el tercer puesto tenía la chance de hacer audiciones para traer The guy who didn't like musicals a teatros más pequeños, pero con la presencia de los directores de Starkid en el primer show.

Realmente no creía que Christine lo consiguiese, pero no le bajó los ánimos cuando se inscribió ¿Qué suerte había que tener para que entre miles o millones de personas ella y él fuesen seleccionados? Bueno… La respuesta le sorprendió cuando un tiempo después ella llamó por teléfono gritando de emoción, pues había salido ganadora en el tercer puesto.

Casi se le cayó el teléfono de la impresión cuando la escuchó, y tardó un largo rato en procesarlo.

¿Se lo imaginan? Él y Christine audicionando para los papeles de Paul y Emma, o quizá otros. El del señor Davidson no estaba nada mal, pero no se imaginaba mucho a sí mismo sonriendo como el tipo de "El resplandor" con traje de ejecutivo, asustando hasta la muerte a uno de sus empleados, nah. Aunque Christine solía decirle que no sería raro escucharlo llamar por teléfono a su pareja para pedirle algo tan particular como que lo asfixiaran mientras se masturbaba.

Ese comentario siempre hacía que Christine se ganase un golpe con la almohada.

¿Pero Paul? Oh Dios, era perfecto para él. Tenía que portarse como un tipo normal y además no cantaba hasta el último acto ¡Perfecto! Porque estaba seguro de que si su credibilidad dependía de sus cuerdas vocales ya estaba fuera.

La fecha estaba fijada en un teatro que, en New Jersey no era pequeño, pero a escala mundial y nacional sí que lo era. Iría esa misma tarde, se encontraría con Christine en su casa e irían juntos. No podía desperdiciar esta oportunidad, estudiaría tanto los diálogos de Paul como nunca estudió antes para los exámenes finales.

Hacía un poco de frío ese día, y estaba en casa de Michael porque había quedado en visitarlo antes de marcharse. Desde las bocinas de la tele se escuchaba a todo volumen la película de "Marcela y Elisa", y la pantalla enseñaba en blanco y negro la emotiva escena de las cartas que se enviaban las jóvenes la una a la otra. Muy dramático, sí, y normalmente lloraría a mares junto a Michael, pero estaba tan ensimismado en su papel y el guion que no podía prestar atención.

Michael se secó las lágrimas y volteó la vista hacia él para decirle algo, pero su gesto se endureció apenas lo vio murmurar "Por favor, solo quiero un café negro" y lo llamó. –Jeremy ¿Qué demonios? ¿Estás viendo la película?

Jeremy asintió embobado, golpeando la punta del marcador resaltador en su cabeza. –Sí… Le doy a Greenpeace. –Se despertó de su trance solo cuando Michael le quitó las hojas. –¡Hey!

–¡Te pierdes de la mejor parte! ¿Qué te traes que andas estudiando?

–Es importante, es el guion para Paul. –Respondió, quitándole las hojas nuevamente. Michael alzó una ceja mostrando que no entendía nada. –Paul… ¿El chico al que no le gustaban los musicales?... El musical del que tanto te hablé hace días, para el que voy a audicionar.

–Ooooh, esa cosa. –Alargó la frase en cada palabra, como si no fuese algo muy importante. Jeremy no le prestó mucha atención a ese detalle, trataba de imaginarse cómo gestualizar correctamente cuando su jefe lo aterrara con "What do you want Paul?". –No te estreses tanto, no es hoy.

Jeremy sacó la vista de las letras solo para mirarle como quien dice "Estás de coña ¿Verdad?". –Por supuesto que es hoy, y… Oh, ya debería ir a la casa de Christine a prepararme. Nos vemos después, Michael, te prometo que enviaré videos y te diré qué tal salió todo ¿Sí? –Le besó la mejilla como tres veces a su novio, junto con un abrazo muy cariñoso y se apuró a levantarse para buscar las cosas que dejó en el sótano.

Michael reaccionó cuando Jeremy ya estaba a unos metros. –¿No vas a quedarte a dormir?

–No puedo, la audición termina tarde, me quedaré en casa de Christine.

–¿Cuándo pensabas decirme que irías hoy? –Cuestionó con notorio enfado, el cual Jeremy no pudo atender.

–Te lo dije hace una semana. Igual, no te preocupes, te llamaré cuando volvamos a la casa de Christine.

–Claro, con Christine. –Murmuró cuando Jeremy abandonó la sala, pero este no pudo oírlo.

No tardó tanto, solo quería buscar su teléfono y su abrigo, los había dejado sobre la cama del sótano de Michael cuando bajaron a fumar un rato aprovechando la ausencia de sus madres. Las manos le temblaban y una sonrisa eterna se dibujaba por su rostro ¿Se podía estar más feliz? Después de haber soñado, imaginado, cantado canciones a solas, torturando amigos con charlas infinitas y de leer fics y ver fanarts por fin participaría en aquello que amaba tanto ¡Y todos lo verían!

Él y Christine seguro deslumbrarían en el escenario, ella más que él, porque aunque era muy alegra y sonriente no dudaba en que podría ponerse en el papel de una barista amargada muy fácilmente. Sería divertido y no se sentirían incómodos interpretando a un par de enamorados, porque no era un romance meloso y ni siquiera habría un beso ¡La pasarían genial! Ya quería invitar a su padre, a su nueva novia y su hijo, a sus amigos, a su primo Justin… Vería una cara de orgullo en ellos, estaba seguro.

Y eso se lo debía a Christine, quien tanto le había preparado, con quien interpretó a solas muchos papeles, la que le ayudó a mejorar su canto aunque siguiese sin ser tan bueno… ¿Podría esto hacer que Michael se interesara más por lo que tanto le gustaba? Esperaba que sí.

–¡Nos vemos, cariño!

–Jeremy, espera. –El de gafas le llamó con voz rasposa y agotada, eso a Jeremy le extrañó mucho y se acercó solo para verlo echado en el sofá, acurrucado con la manta que tenía desde hoy, temblando y con el antebrazo sobre la cabeza. –Me duele la cabeza… Y hace frío…

–¿Eh? ¿De qué hablas? No me digas que agarraste un resfriado. –Maldijo por lo bajo, apartando el brazo de su novio para medirle la temperatura al tacto. Hizo una mueca confundida, él lo sentía normal. –Tu temperatura está bien, no debes tener fiebre, tal vez es solo un resfriado o tu abuso por la comida chatarra.

Michael soltó un sonido adolorido alargado y volteó sobre sí mismo. –Por favor trae el termómetro.

–Uh… V-Vale, ya vuelvo, no te muevas.

Subió las escaleras hasta el baño para buscar el dichoso termómetro y volvió a colocárselo a Michael en la boca. Por Dios, no iría él a enfermarse en este momento tan inoportuno ¿Verdad?

–¿Y puedes traerme agua fría? Y un paño húmedo. Por favor…

–Claro, este… ¿Me llevo tu té entonces? –Preguntó dando una mirada al té de fresa con miel a medio terminar sobre la mesita. Michael negó con la cabeza y Jeremy entendió, así que se retiró por unos minutos y volvió con el agua y el paño húmedo que le colocó en la frente. En lo que tanto dio vueltas el termómetro ya estaría listo. Se lo quitó cuidadosamente y casi se infarta al ver la temperatura marcada. –¡¿39 grados?! ¡Michael! ¡¿Acaso anduviste sin abrigo suficiente?!

–UuuUuUGHhH, mi cabeza. –Respondió él, llevándose las sábanas hasta la cabeza.

Jeremy entró en pánico ¿Qué haría ahora? No podía dejarlo solo en ese estado, Tania y Lisa estaban visitando a unas tías lejanas hoy y no volverían hasta dentro de tres días, pero por otro lado no podía renunciar a su gran oportunidad. La idea que le vino a la mente lo salvó.

–Voy a llamar a Rich y a Jake, ellos vendrán a cuidarte. –Avisó, pero Michael interrumpió antes de que pudiese marcar el teléfono de Jake.

–¿Me vas a dejar solo con la fiebre que tengo?

–Michael, no puedo faltar a esta audición ¿Quién sabe cuándo podré volver a tener una oportunidad así? Además no te dejaré solo, por eso estoy llamando a los chicos. No soy tan desconsiderado.

Michael se quedó en silencio, pero observándolo con cara de pocos amigos. Más tarde se acurrucó sobre el sofá bufando y masculló. –Claro… Ningún desconsiderado que dejaría a su novio enfermo al cuidado de un par de idiotas.

–Jake y Rich no son tan tontos, Michael. Saben tratar a una persona enferma… Eso espero. –De pronto le sonaba más tentador llamar a Brooke y Chloe. –Estarás en buenas manos.

Volteó al otro lado de la sala buscando señal con el teléfono, Michael volvió a hablar y lo que dijo lo hizo sacarse de onda. –Te importa más esa boba audición que tu propio novio.

–¿Qué…? No, Michael, sabes que no es así. –El celular dejó de ser importante, Jeremy volvió donde Michael y se agachó de rodillas para estar a su altura en el sofá. Le sonrió cariñosamente, aunque él no respondía del mismo modo. –Te amo muchísimo, me importas más que cualquier cosa.

–Entonces no vayas y quédate conmigo. –Declaró, era su oferta final, todo o nada.

Jeremy bajó la mirada mordiéndose el labio. No podía negar que sí se sentía de lo peor dejando a Michael solo. Dijo que le compensaría todo lo que hizo mal en el pasado desde el incidente del Squip, pero ahí lo estaba abandonando con un par de chicos torpes que no sabrían atenderlo como él sabía hacer. Es solo que… Esto era muy importante como para decir que no.

–Yo… N-No puedo, en serio. Es hoy o nunca, Michael.

El de gafas hizo una mueca y volteó al otro lado del sofá. –Como quieras.

–Michael, no te enojes conmigo. –Se rió por lo bajo, apoyando su cabeza contra la espalda de su novio, inclinando su cuerpo hacia adelante para abrazarle, quizá de una forma complicada, pero no por eso menos amorosa. Tal vez Michael solo estaba malhumorado por la fiebre y por eso hacía berrinche, no tenía que preocuparse tanto. –Eres el riends de mi boyf, el rojo que forma el púrpura, nada vale más que tú, pero esto es importante.

–Wow, ojalá me hubieses dicho lo mismo en la fiesta de Halloween en vez de mandarme a la mierda. Esto es casi lo mismo pero más suave, genial.

El de pecas se tensó al oír aquello, se le hizo un nudo en el estómago y se apartó rápidamente con miedo ¿Michael en serio estaba sacando el tema a colación ahora? ¿Qué tan molesto tendría que estar para hacer eso? No, peor aún ¿Qué tan abandonado lo estaba haciendo sentir? ¿Estaba siendo mal novio? ¿Realmente tenía que mandar todo al demonio y quedarse a cuidarlo? No es que no quisiera, es que…

–Está bien, Jeremy. Llama a los chicos para que me cuiden. Me acostumbré a que me dejes atrás por cosas importantes.

–N-No, no. Espera, yo… M-Me quedaré a cuidarte, no te preocupes. –Dejó el teléfono sobre la mesa sin levantarse de su sitio. –Dime qué necesitas y yo me haré cargo.

Le sabía fatal perder una gran oportunidad como la que tenía en frente, pero Michael le desgarró el corazón con esas palabras ¿Cómo podría dejarlo solo? No lo haría de nuevo, ni hoy ni nunca, se quedaría con él mientras lo necesitara.

–Solo quiero que te acurruques aquí conmigo, tonto. –Pidió en tono más tranquilo, y él asintió, aliviado de escucharlo menos molesto.

–Claro… Solo deja que le avise a Christine que no iré, no quiero dejarla esperando.

Michael no puso quejas y se acomodó para hacer espacio en el sofá. Jeremy se acurrucó con él después de explicarle a Christine lo sucedido y sugerirle que llevase a Jake con ella a la audición o que preguntara si podía ir en otra ocasión. Esta vez sí prestaría atención a la película mientras su novio y él se mimaban, y el guion descansaba lejos.

Michael nunca agradeció tanto tener una taza de té caliente cerca para calentar el termómetro a 39 grados.

LEVEL 2 COMPLETE

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