LEVEL 9
READY, PLAYER TWO?
El día finalmente había llegado, y Jeremy se había puesto vendas en los dedos solo para no morderse por la ansiedad.
Sería esta noche en la que era todo o nada, donde demostraría todo lo que aprendió de Christine y el resto del elenco estas semanas de ensayo, fallos, risas y canciones. El público esperaba murmurando y hablando, entre los cuales se encontraban por las primeras filas: Jon Matteson, Robert Manion, Jaime Lyn Beatty, Lauren Lopez, Corey Dorris, Joey Richter, Mariah Rose Faith, Jeff Blim… En fin, el cast de "The guy who didn't like musicals". El director musical Matt Dahan y el productor Nick Lang los acompañaban.
Michael estaba ahí, a su lado se encontraban su grupo de amigos, Tania y Lisa, Paul y Heidi, oh… Y también su tal vez futuro hermanastro Evan, su novio Connor y sus amigos Alana, Zoe y Jared estaban ahí ¡Hasta su primo Justin estaba ahí! Aún no podía creer que haya venido desde tan lejos solo para verlo en su primer debut ¿Se podía ser mejor primo que eso?
Estaba tan nervioso, observando en un espacio entreabierto de las cortinas del escenario. Todos serían testigos de su éxito o de su fracaso, pero había trabajado mucho para arruinarlo ahora. Tal vez debería seguir el consejo de Christine, ya saben… Respirar profundo, o simplemente no olvidarse de respirar.
Había estado tan concentrado muriéndose del miedo que ni había notado que Christine se acercó por detrás. –¿Jeremy?
–¡W-Wah…! A-Ah, Christine. Eres tú, qué susto. –Suspiró de alivio, mas no tanto, disimulando su ansiedad creciente dejando en paz el telón. –No te había visto ahí, solo… Woah, vino mucha gente a vernos.
Christine sonrió por lo bajo mirando de reojo al mover el telón. –Sí… Mis padres y mis tíos están ahí. –Le devolvió una mirada tranquila y cálida a Jeremy, pero entristecida a la vez. –Ojalá el tío Peter estuviera aquí para verme.
Jeremy bajó la mirada, jugando nerviosamente con las mangas de su traje. Entendía un poco cómo se sentía Christine con respecto a su tío fallecido, él a veces se sentía igual con su madre Shannon. Luego recordaba lo mucho que la odiaba y se pasaba.
Por curiosidad se asomó junto a Christine. Jake peleaba con Rich por tener el folleto de guía mientras Jared los animaba a arrancarse las cabezas y Michael intentaba calmarlos, él tenía la mala suerte de estar entre ambos. Chloe y Brooke estaban ocupadas hablando con Zoe, Evan y Connor, parecían estar llevándose muy bien. Paul y Heidi mantenían charla con las madres de Michael. Justin por otro lado se veía muy acaramelado con… ¿Alana? Christine y Jeremy tuvieron que verse de reojo como para decirse sin hablar "¿Estás viendo lo que yo estoy viendo?".
No es que creyera que su primo fuese gay, claro que no, es solo que no lo veía acercarse a las chicas desde… Bueno, Naomi Rodríguez, sin embargo verlo empezar a ponerse cursi con otra era algo bonito. Claro, quitando el hecho de que estaban hablando de una de las amigas de Evan.
El primo de Christine también estaba ahí. Para suerte de todos, el famoso Dustin Kropp no vendía drogas por esta noche y solo estaba en compañía de Madeline.
Jenna Rolan se hallaba muy fascinada sacando fotos a todo lo interesante que veía esta noche, entre ello, las peleas bobas de sus amigos. Solo se detuvo cuando la cámara de su celular apuntó hacia ellos, bajándolo solo para saludar con una sonrisa tímida y un ligero rubor. Jeremy devolvió el saludo extrañado, pero comprendió cuando se fijó en la forma apenada en la que Christine le respondía el saludo.
¡PAREN LAS PRENSAS! ¿De qué se había perdido el joven Heere?
–¿Acabas de hacerle ojitos a Jenna? ¿Hay algo de lo que me quieras hablar? –Susurró algo molesto ¿Cómo es que él no se enteró de los detalles? Se sentía indignado, no precisamente por ser el ex novio de Christine.
–No sé de qué hablas. –Dijo inmediatamente a la defensiva, soltando el telón. Ah no, pero Jeremy no se quedó así como así, tuvo la necesidad de codearle con una sonrisa pícara y un par de gestos con las cejas.
–Claaaro, no sabes… ¿Puedo sugerir un nombre para la shipp?
Christine soltó un bufido fastidiado antes de darle un empujón e ir a su lugar. –¡Cállate! ¡Ve a tu lugar, estamos por comenzar!
–¡Cinnabun suena bien, para que sepas! –Mencionó risueño antes de colocarse en el costado del escenario donde nadie lo vería.
Ah, el amor estaba en el aire ¿Tendría oportunidad de que le ocurriese lo mismo con Michael después? Él siempre era cariñoso, pero con tantos ensayos no había tenido tanto tiempo como antes que pudiese dedicarle.
Bah ¡Ya habría tiempo en casa!
El telón se abrió unos minutos después, las luces apuntaron al escenario y la música dio comienzo. Le temblaron las piernas viendo al resto del elenco cantar el inicio de la historia ¿Cómo es que le dieron el maldito papel del protagonista? ¡Lo iba a echar a perder, mierda!
No, no… Jeremy, ensayaste mucho, corregiste tus errores y aprendiste de tus compañeros ¡No puedes echarte para atrás ahora! El show no podía arruinarse tan pronto, no por la falta de su personaje principal.
Tomó la silla entre sus dedos temblorosos y se hizo camino entre sus compañeros bailarines. Aquí es donde todo empezaba.
–Why, oh why? Paul, you piece of shit!
Sí, en definitiva este sería un excelente primer debut.
. . .
–Emma… I'm sorry… YOU LOST.
Lo fue… Jesucristo, lo fue ¡Fue un jodido excelente puto debut! Todavía lo era, Christine gritaba de terror como su vida dependiera de ello mientras la arrastraban hacia el fondo del escenario con esas sonrisas tétricas mientras el telón se cerraba y los aplausos del público opacaban la música.
Su corazón latía a mil por hora incluso después de que detrás de las densas cortinas pesadas todos empezaron a gritar abrazándose en un círculo enorme. Él no decía nada, no porque no quisiera, sino porque estaba muy abrumado para hacerlo o deshacer la sonrisa acalambrada en su rostro, incluso cuando Christine le sacó el aire con un abrazo individual.
–¡Lo hicimos, Jeremy! ¡De verdad lo hicimos!
El telón no tardó mucho en re abrirse, esta vez para un verdadero recibimiento de los aplausos, no como el acto aterrador donde la pobre de Emma se negaba a su fatídico destino como alienígena musical. Todos los secundarios se acomodaron en primera fila para las reverencias, al retirarse se dieron turnos para los principales. En ello, no evitó mirar hacia sus familiares y su novio. Michael se veía tan emocionado y feliz aplaudiéndole y soltando uno que otro silbido ocasional que el pobre de Jeremy apenas reaccionó cuando Christine después de su saludo lo empujó al centro a que hiciera su reverencia.
Al regresar a la realidad, Jeremy hizo su parte y se reverenció un par de veces al público antes de hacer un acto corto y gracioso con Christine, haciéndole dar una vuelta. Todos se tomaron de las manos y volvieron a saludar en conjunto.
Nunca se había sentido tan emocionado y feliz, excepto después del desastre de la obra escolar cuando Christine lo besó, o después de empezar a salir con Michael. Pero era algo nuevo, algo maravilloso.
Todo estuvo más calmado cuando se reunieron en la entrada del teatro para hablar y descansar. Todos sus compañeros estaban acompañados de sus familias, e increíblemente los miembros del cast famoso de su obra se acercaban a felicitarlos. Era muy común que dependiendo de a quien interpretaran, se acercara cierto actor.
–¡Eso fue genial, larguirucho! ¡¿Por qué no nos dijiste que en los musicales los oficinistas son lo máximo?! –Rich preguntó exaltado, él había ganado el folleto.
–Porque no ibas a creerme… Y probablemente hubieses hecho alguna locura.
–Si crees que sería capaz de usar un traje de oficinista solo porque en un musical son la mera verga… Pues tienes razón.
Todo marchaba de maravilla. Todos se llevaban bien, Christine estaba en una pequeña contienda junto a Melanie para pedirles autógrafos a los actores del elenco original, usando vasos si era necesario. Michael había ido a comprar algo en frente, por lo visto estaba con hambre, aunque podía decir lo mismo de él. Afortunadamente había regresado rato después para hacerle compañía.
–Tengo que admitirlo, sí que me sorprendiste ahí. –Comentó Michael, jugueteando con el vaso de plástico en lo que su novio se ocupaba de reducir su emparedado hasta la nada. –No estuvo tan mal, sí que eres bastante bueno en esto.
–O-Oh, bueno… Se lo debo mucho a los chicos, son muy buenos profesores. –De no ser por ellos probablemente lo hubiese echado a perder en el desenlace, aunque Michael no parecía muy de acuerdo por el gesto serio. –De todos modos creo que mejoraré más cuando hagamos más funciones y tal.
–¿Más? ¿Habrá más funciones? –Jeremy se sorprendió al escucharlo tan decepcionado.
–Sí… Te lo mencioné ¿Recuerdas? –El plan principal era hacer varias funciones en distintos teatros de la ciudad, y si tenían suerte irían a otros estados, claro que esto último solo era un proyecto pero… ¿Qué tal sería si llegase a ocurrir? ¡Prácticamente un sueño! No era Broadway, sin embargo era mucho más de lo que alguna vez imaginó que llegaría a alcanzar. Y su mejor amiga estaría con él ¿Qué más podía pedir? Quizá una reacción menos pesimista de parte de Michael. –Existe posibilidad de que haya otros teatros. En otras calles, en otras ciudades… En otros estados.
–Creí que después de esto se terminaba. –Murmuró, notoriamente al borde de alterarse. –¿Otros estados? ¿Otros actos…? ¡Más ensayos! ¿Puedo preguntar dónde quepo yo en tu agenda? Apenas tienes tiempo para mí.
Fue inevitable la culpa. Michael no estaba equivocado, le había prometido más atención y cariño desde que pudieron conversar para arreglar su pelea sobre su cumpleaños pero… Con la escuela y los ensayos no podían pasar tanto tiempo juntos como desearía, Christine era con la que más compartía ahora que eran compañeros.
–Michael, todavía no sabemos si llegaremos tan lejos. Solo… Estamos planteándonos qué haríamos si llegase a ocurrir.
–¿Y si ocurriera? ¿En serio te irías?
Probablemente para Jeremy fue la peor decisión quedarse en silencio con la mirada caída sobre sus zapatos. Sentía la mirada de Michael, no quería verla, la soportaría menos. Detestaba cuando le echaba en cara tantas emociones que dejaba a su cargo, cuando era él quien tenía que lidiar con ese fastidio, decepción, desilusión y enojo.
–Wow… Tu jodida falta de respuesta me dice todo. Eres un egoísta, Heere.
–Michael yo no…
–Michael nada, olvídalo. Mejor voy a buscar algo que beber.
Y ahí se quedó el joven Heere, parado entre la multitud de gente como un idiota.
Se sentía un verdadero idiota ¡Ya conocía a Michael! ¡¿Para qué le mencionaba que quizá se iría?! Estaba predestinado que hiciera una escena y lo dejase ahí sufriendo con toda la culpa y remordimiento que ni siquiera debería estar sintiendo, porque… Mierda ¿Es que siempre tenía que arruinar sus buenos momentos así? ¿Haciéndolo sentir un patán?
¡Pues felicidades, Michael Mell! ¡Lograste hacer a Jeremy sentirse un gran patán!
Hubiese sido tan típico de él esconderse en el baño un rato hasta que se sintiese menos miserable, pero antes de tener la oportunidad de idearlo alguien llamó su atención tocándole el hombro. Casi le da un paro cardíaco al ver de quién se trataba.
–Hey, imagino que tú debes ser Jeremy ¿Verdad? –Oh… Por… ¡JESUCRISTO! ¡Jon Matteson le estaba hablando! ¡A él! ¡¿Qué demonios?!
–A-Ah, s-sí… Yo… E-Es un placer. –Logró hablar correctamente de milagro, no podía creer que en serio Jon Matteson estuviese hablando con él y haya sido él quien se acercó. –¿Por qué me habla? D-Digo, no es que me moleste ni nada, usted es genial, me encanta su trabajo. Estoy muy feliz de haber interpretado a Paul y… Perdone, hablo demasiado cuando estoy nervioso.
Jon no pareció sorprenderse o sentirse extrañado, por el contrario se rió por lo bajo. –No te preocupes, solo venía a decirte que lo hiciste muy bien. Y por favor no me trates de usted, me siento viejo.
–¡O-Oh! D-De acuerdo, y gracias. –Respira, Jeremy, recuerda respirar.
–Hablé con tu amiga. Christine ¿No? Me dijo que estabas casi tan metido en esto como ella. Y… Ella es un poco eufórica ¿Verdad? Me agrada.
–¿Christine? Sí, ella es así, y no miente. –Ay, ya no sabía qué haría con la azabache ¡Pero como sea, le agradecía tanto este momento! –Esto fue… Realmente increíble, ojalá pudiera seguir haciendo esto más adelante. Solo soy un novato todavía pero…
–Todos comenzamos siendo novatos, Jeremy. Hasta yo, pero déjame decirte que no me sorprendería si más adelante los veo a ustedes en alguna obra famosa más adelante. Nosotros somos un grupo independiente y aquí estamos. –Hizo una pequeña pausa para darle un sorbo a su vaso. –Oh, me olvidaba ¿Quieres? Es Mountain Dew.
–N-No gracias, yo ya no bebo eso. –Rechazó amablemente, aunque le ponía algo inquieto estar cerca de la bebida verde.
–¿Estás a dieta o algo así?... Dime que no es eso.
–N-No, no… Solo es salud. –Sí, mental sobre todo, claro que no pensaba decírselo. –Y sobre lo anterior… ¿De verdad lo crees?
–Sin duda alguna. Eligieron bien a este joven Paul.
Que estaba feliz era decir demasiado poco en este momento ¡Al demonio, ni siquiera había palabras para describirlo! Hasta cuando Jon tuvo que volver a hablar con el esto seguía con la sonrisa tatuada en su rostro ¿Estaba temblando? ¡Sí, joder, pero de emoción!
–¿Qué me cuentas, estrella? ¿Algo que quieras compartir con tu "Latte Hottie"? –Christine habló en tono juguetón cuando se acercó, siendo tomada por sorpresa cundo Jeremy la abrazó tan fuerte que casi la aplastaba. –O-Ok, sí estás feliz por lo que veo…
–¡Christine, este es el mejor día de mi maldita vida!
Luego de dejarla respirar, le explico casi a gritos y a detalle todo lo que habló con Jon. Christine chilló con él compartiendo su emoción. Ya predecía que Jeremy podría tener una charla con Jon, no por nada le habló de él, pero esto ¡Era asombroso!
–Christine, esto es tan… Genial. Y no tuve tiempo de agradecértelo.
–¿Yo?
–¡Si no nos hubieras inscripto en el concurso no estaríamos aquí!
Ella hizo un gesto enternecido. –Owww, no fue nada.
–Cuando estemos en Broadway serás la primera a la que mencione para agradecerle mi fama. –Declaró bromeando, aunque ninguno de los dos veía aquello como una posibilidad lejana.
Se sentaron juntos para seguir hablando, cada vez más imaginativos y ensoñadores sobre el mañana. Fue tanto lo que hablaron que indudablemente a Christine le dio sed, y por eso sacó su termo pequeño de su bolso.
–Uh… ¿Quieres? No bebiste nada desde que empezamos el show, seguramente tienes la garganta más seca que el desierto de Sahara. –Le tendió el termo. El que no hay bebido antes de ofrecérselo decía que la cuidadosa y saludable Christine no pasaba mucho tiempo sin beber agua tras los actos. Lo cual explicaría por qué salió disparada al baño cuando se acabó el show.
–No negaré que tienes razón, gracias. –Aceptó el termo gustosamente. No lo sabía porque el plástico era opaco, pero quizá se habría bebido la mitad en esos segundos. En fin, cuando estás en necesidad no se puede ser delicado pero… Después de haberse saciado notó algo. –Esto… Sabe familiar ¿Es jugo o algo así?
–¿Ah? Qué raro. –Ella respondió, tomando el termo. –Le pedí a Michael que la llenara con agua. Tal vez le quedó algo del jugo que le puse ayer.
Él la dejó tomar su termo, todavía pensativo. –Supongo, pero…
– . . .
El miedo le heló la sangre, observando cómo la imagen de Christine se distorsionaba y glitcheaba frente a sus ojos para dejar ver a alguien, o más bien algo, que nunca pudo borrar de su mente.
Un grito se atascó en su garganta, pero fue lo suficientemente audible como para que Christine alejara sus labios de la boquilla del termo y lo mirara confundida y preocupada.
–¿Jeremy? Estás bien.
–JEREMY.
–¡Christine, no bebas eso!
Fue su primera reacción darle un manotazo al termo para tirarlo lejos. Christine le miró como si estuviera loco, pero eso cambió cuando reconoció la bebida verde que goteaba por la boquilla de su derrapado termo. Christine también ahogó un grito moviéndose lejos, ella por poco bebía también. Ella estaba salvada por los pelos pero…
–E-Eso era… Eso era… Jeremy. Oh por Dios, dime que estás bien.
El aludido se encogió de hombros con miedo. Le dolía la cabeza, estaba sudando, temblaba, estaba muerto de miedo.
–Y-Yo… N-No lo sé, yo… –No acabó la frase porque antes de eso Christine volvió a ser reemplazada por su viva imagen de su temible fantasma tecnológico.
–¡Jeremy!
Fue reacción, y una muy exagerada, pero el susto lo hizo empujar lejos a Christine y apegarse a la pared, mirándole como presa herida. Con la presión sanguínea yendo a mil y el dolor punzante en su cabeza aumentando.
Christine se incorporó y trató de acercarse cuidadosamente. –Jeremy… Mírame, soy yo. Por favor no entres en…
–¡Jeremy, no me ignores!
–¡NO!
Actuó por impulso moviéndose lejos para evitarla, chocando de espaldas con un par de sus compañeros. Miriam y Josh le vieron preocupado al notarlo alterado.
–¿Jeremy? Hey, amigo ¿Te encuentras bien?
–¿Qué pasó?
–¡JEREMY!
Lo que prosiguió… Bueno, no fue de lo más agradable para recordar. No podía estar dos segundos recibiendo ayuda de nadie antes de que esa copia barata de Keanu Reeves volviera a aparecer delante de sus ojos para espantarlo y hacerlo gritar. Su intento de escape no duró más de unos tres minutos en los que Christine iba tras él con el objetivo de llevárselo a un lugar más alejado y ya todos estaban murmurando y preguntándose qué demonios le pasaba.
Lo intentaba, en serio. Se esforzaba con todas sus fuerzas para recordarse que él no era una persona real, que aunque lo viese frente a él no podía hacerle daño, pero… ¿A quién engañaba? Eso último no era del todo cierto, sabía bien que su Squip era capaz de muchas cosas, y que no podía huir de él, no mientras siguiese estando en un sitio del que no pudiese escapar… Su interior.
A estas alturas ya se había desorientado demasiado por la migraña y se tambaleó en su sitio mientras que a su alrededor la gente preguntaba qué estaba ocurriendo, sus amigos lo observaban con terror captando qué ocurría, y sus familiares trataban de acercarse.
Su corazón parecía una bomba de tiempo a punto de estallar. No estaba en sus cinco sentidos, tal vez ni en cuatro o tres. Solo podía quedarse débil, mareado y acorralado frente a él, que no necesitaba tener un gesto amenazante para asustarlo. De hecho, su expresión preocupada no se distinguía mucho de las demás que estaba viendo, mas eso no lo tranquilizaba.
Christine se agachó adelante, queriendo abrazarlo para darle algo de contención y calma, sin saber que su imagen no era otra que la del Squip de Jeremy. Y que, su intento de tranquilizarlo solo lo dejaba al borde del colapso.
Y así fue, de hecho, bastó con tocarle el hombro para hacerlo soltar un grito entre el terror absoluto y el dolor agudo y reconocible en su cabeza. No había sentido tanto dolor desde que su Squip se encendió, de hecho era el mismo, solo que… Era exigir demasiado a su cordura y su cuerpo que siguiese consciente para volverlo a ver.
–¡Jeremy…!
– . . .
No sabía si fue su imaginación, pero… Creyó ver a su novio observarlo con una mirada seria y severa desde la puerta antes de perder el conocimiento.
. . .
Cuando despertó todavía le dolía la cabeza, como si hubiese despertado con una resaca mortal después de una gran borrachera. Su vista nublada de lágrimas le dejaba reconocer su propio cuarto, y su olfato el aroma corriente de sus sábanas. Tenía un paño húmedo en la frente, o al menos eso supuso al sentir el frío alivianador y húmedo.
Se sentía tan calmado… Como si ese episodio le hubiese arrancado las emociones, tanto así, que no tuvo una reacción muy violenta cuando al voltear apenas su cabeza a un costado, vio a su Squip mirándole. Tenía los brazos cruzados y estaba sentado en el aire como si nada, dedicándole un gesto tranquilo y… ¿De compasión?
–Hey, Heere. Tiempo sin vernos.
Jeremy no respondió, solo puso atinar a llevarse las manos a la cara antes de largarse a llorar. Esto no tendría que ser más que una jodida pesadilla. Él había vuelto a su vida y fue culpa de su amado novio.
–Jeremy, cálmate. No quiero hacerte daño, solo hablar contigo.
Había regresado… Y no como él lo esperaba.
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