La reina roja.

El mensaje había sido enviado, dio la casualidad que el mensajero de Gioca aún permanecía en el pueblo. A Milo le preocupaba que el señor de Sakura tomara represalias contra Shura. Pero este último le aseguro que así no se maneja Ecalet Scarlett. También, como había comentado Aioria... Este ya podría saberlo por cortesía de Gioca o el boca en boca de la sociedad.

-Puede que tengamos respuestas antes de darnos cuenta -Milo observo a Geist en la ventana, por el reflejo de esta podía ver que tenía los ojos azules. -Así que no te preocupes... Esa carta te será más beneficiosa de lo que crees.

-¿Que viste ahora?

-Milo -Camus le miró de reojo, estaban ellos tres solos- ¿Ahora crees en las visiones de Geist?

-¿Tengo opción de no creerle? -Hace varias semanas que Geist le venia prediciendo cosas y ya se había acabado su poca creencia. Llevo su mirada a Geist- ¿Que viste?

-Lo mal que hicieron las cosas los de Elíseos hace cinco años... -Se recargo en la pared cercana a la ventana- Y creo que el mensajero de Gioca en realidad es mujer...

-¿Por que? -Camus le miró- ¿Le viste en tu visión?

-No, pero vi a Shaka dándole la carta a una chica... Hace unas noches y diría que era el sobre que tu le diste. -En ese momento estaban en la posada, ocupando una habitación usada para reuniones... Camus y Milo prácticamente huían a esa habitación cuando Sísifo parecía dispuesto matar a alguien.

-No creo que Sakura este tan cerca... -Replico Milo a

-No lo esta, pero la persona que va a recibir la carta si lo esta. -Informo la joven.

-¿Quien la persona?

-Puede que la mejor aliada posible...

Montañas, unas horas después.

Fue pura coincidencia que se encontraran, la mujer tomo la carta de las manos de la guerrera y la abrió sin miramientos. Podría obtener alguna información sobre que pasaba entre los aliados.

Las lágrimas surcaron sus mejillas cuando reconoció la letra... Esos kanjis solo podían pertenecer a una persona... Se sentó en una piedra, mientras los otros tomaban respetuosa distancia. Ahí estaba la verdad que Shura creía que era cierta.

Ella y el bebe estaban muertos. Shura creía que había muerto y junto con ella se había ido la posibilidad de tener a su hijo... Desde los ojos de Shura, desde su sentir... Ya nada valía la pena y le pedía a Ecarlet que acabara con su vida para poder estar de vuelta con ella.

Había una segunda carta destinada a su hermano por parte del general Dohko Libris. Llamo a todo su temple, calmo sus emociones y procedió a leer la misiva. Una vez concluida la lectura la plegó y la guardo en un bolsillo interno de su abrigo.

-Prepararse todos, iremos al pueblo de Morais... Oficialmente tenemos una entrevista esperando.

Había mostrado la misiva del general Libris para pasar el primer puesto de seguridad. Los soldados le miraron con ligera desconfianza y se hicieron a un lado. No seria raro que ya se hubiera avisado en el pueblo de los extranjeros.

Posada. tres días después.

Se dejo caer en la cama, estaba cansada y realmente quería dormir su mente era una maraña de emociones. Había enviado a uno de los guerreros de regreso con una epístola para su hermano. Dejo salir un suspiro y se tapo los ojos con el brazo.

¿Como reaccionaria Shura cuando le viera? Quito la carta del interior de su abrigo la leyó de nuevo, sin decirlo literalmente... Shura le pedía a Ecarlet que le matara. Su hermano entendería las palabras claves escondidas de la misma manera que ella las había notado. Tanto le dolía su perdida, que Shura quería morir.

Shura, Ecarlet y ella habían formado parte del mismo escuadrón... Sabían descifrar los mismos códigos ocultos en las cartas... La carta a Ecarlet, si se la leía de la forma que estipulaba la gramática y sintaxis Algieda, informaba al señor de Sakura lo sucedido en pocas palabras. Si se la leía de la otra manera, Shura informaba todo lo acontecido y revelaba la existencia de un miembro de la casa real de Algiedi en el vientre de ella.

La noche gobernaba afuera cuando alguien toco la puerta, uno de sus escoltas deseaba saber si bajaría a cenar. Tras unos suaves pasos hacia la puerta, sin abrirla siquiera, informo que solo deseaba descansar.

Fortaleza.

-Están en la posada. -Informo el soldado, ninguno decía nada- no enviaron mensaje...

-Puede que por el viaje estén cansados -Dohko lo pensó meticulosamente-Si exigimos su presencia aquí... Se abren dos únicas posibilidades: que no tengan intenciones de cooperar debido al cansancio o que lo hagan... Puede que si lo hacen pueden estar endeblez y darnos información que tal vez no pensaban compartir.

-¿Quiere que les haga venir? -Pregunto el soldado.

-Algunas bestias es mejor tratarlas cuando están cansadas. -Comento Aioria, pero estaba la posibilidad de que no fuera una "bestia" y el emisario de Sakura fuera solo un ratoncito cobarde.

-Esperemos que el señor de Sakura allá enviado alguien fácil de tratar.

Un tiempo después.

A todos al inicio les sorprendió que la emisaria fuera mujer, pero cuando su mirada escarlata de poso en ellos entendieron por que la eligieron: daba miedo.

Aioria maldijo para sus adentros, no era un ratoncito o una bestia cansada. Era claramente un lobo dispuesto a despedazarlos apenas se apagara la flama que le mantuviera alejado.

-Un placer conocerlos. -Su acento no era de Cruz, era algiedo... Podría ser que el señor de Sakura les hubiera mandado a la mismísima asesina del antiguo gobernador de Alshaim.- hubiera preferido la entrevista a primera hora de la mañana, pero en la guerra no hay oportunidad de descansar.

-¿Con quien tenemos el gusto de hablar?-Dohko al fin domino su voz, claramente la mujer no estaba de buenas y sus anteriores palabras lo decían sin ningún miramiento.

-Me llamo Milena Scarlett y el señor de Sakura me envió a cumplir funciones de intermediaria -Por el semblante de algunos de ellos es claro que saben quien soy- espero poder llevar a cabo un correcto labor para ambas partes. -Para sus adentros sonríe, si su nombre había sido pronunciado por Shura podría aprovechar cualquier duda momentánea. En este momento no es la Gran Condesa Milena, es la comandante de las fuerzas de defensa de Sakura y su objetivo es proteger a la gente y a su hermano de cualquier daño que pudiera provenir de ellos.

-Dijo que se llama Milena Scarlet, es imposible-Marín observa desde la ventana a la mujer irse con la escolta de Sakura.

-Tiene acento Algiedo, la enviaron de Sakura -Dohko cerro la carta donde la firma y sello del señor de Sakura avalan la identidad de la mujer- y dudo que el señor de Sakura deje que cualquier persona se haga pasar por su hermana... Los Scarlett son famosos por tener un honor familiar inquebrantable. -Hasta el punto de matar a las mujeres de su familia para evitarles la humillación de compromisos forzados.

-Solo Shura puede decirnos si es o no ella. -Comento Milo-aunque creo que si es ella. -Todos le miraron- Shura me dijo, que el anillo que desapareció en Alshaim, era suyo... Su esposa se lo dio el día en que se casaron...

-¿Y eso que? -Shaka le miró, no entendía por que lo traía al tema.

-juraría que era el mismo anillo, que colgaba del cuello de la señora Scarlett-Milo les miro- ¿Acaso no lo notaron? -Ninguno dijo nada. Milo lo había visto, pendía de una cadena de oro debajo del pañuelo que la mujer lleva en el cuello.

-Supongo que dejaremos el tema hasta mañana. -Soltó al fin el general Dohko, tras observar de reojo el semblante agotado de Souma.

Posada, dos horas después.

-Señora. -Milena dejo lo que escribía y observo la puerta- un enviado de Antares desea una audiencia con usted.

-Que pase. -¿El principito habrá enviado a Shura? La mujer observo a quien ingresó y le hizo un gesto al guardia de Sakura para que se retirará- Algo me dice, que el general Leonis- Sagither no esta al tanto.

-Esta es una charla que deseo quede entre nosotros -Milo le miro, lleva el casco bajo el brazo- Supongo que entenderá, que poseo algo que usted seguramente desea recuperar.

-Hay que tener agallas, para amenazarme con la vida de Shura. -Sus ojos mostraron una gran hostilidad.

-Yo hablaba de las joyas de su familia, para ser preciso la corona de novia -Milo sonrió, le había hecho pisar el palito y sin duda la mujer también capto la trampa.- Un placer conocerla, gran condesa Milena de Algiedi.

-mmm... Le reconozco que fue una gran jugada, desconocía la existencia en su poder de mi corona de novia. -La mujer realizo una reverencia- Príncipe Milo de Antares, el honor es todo mío. Espero no derribe la imagen que estoy formándome de usted. -Se paro derecha de nuevo- Ahora si, vamos al tema que le trajo aquí...

-El tema, ya está resuelto. -Milo sonrió- Solo quería confirmar mi sospecha.

-Eso era lo único que deseaba. -Milena le observo, recibió un asentimiento de Milo como respuesta- en ese caso, me gustaría pedirle un favor a su excelencia. -La mujer se pudo de rodillas e inclino la cabeza- por favor, permítame regresar con mi esposo. -apoyo la cabeza en el suelo y las palmas también- Le pido que me muestre misericordia y regrese al hombre con el que uní mi corazón. Por favor, permite regresar con Shura. -Milo le miro sorprendido, no podía tolerar ver a la mujer humillándose de esa forma- por favor, ya no soportó no verlo.

-No era necesario arrodillarse -Milo le tendió la mano- y no soy quien para privarle a Shura verte.

Continuara.