No quiero, no puedo, va en contra de mí.

A pesar de todo, el tormento de vivir con alguien que pretender borrar sus errores con poemas, no viene conmigo.

No quiero. Es algo demasiado difícil para mí, pero no puedo perdonar todo el tormento que he vivido todo este tiempo.

Las ilusiones, el tiempo, sobre todo el tiempo, es algo que no vuelve jamás a latir en ti.

Poder perdonar a alguien tal vez sea fácil, lo difícil viene cuando hay que borrar las heridas que se dejaron en el proceso, y eso, creo que es imposible en cualquier situación que pongas.

Mientras camino con suma tranquilidad por la acera, contrario a lo que soy por dentro, me doy cuenta de muchas cosas que ignore por seguir al corazón.

Y es que fue como si me lanzara a un abismo en repetidas ocasiones, sabiendo que caeré con la misma fuerza ye heriré peor con cada caída. Así me siento cada que recuerdo con qué ilusión leía los poemas tan tiernos de Shaoran.

Me doy cuenta que nunca fue suficiente, y jamás lo será de nuevo...

(...)

Llegando a cada me recibe el silencio majestuoso de la incomodidad. El eco de los aparatos electrónicos me hace creer que en cualquier momento me volveré loca.

Creo que mi rostro dice lo contrario, pues cuando me veo en el espejo decorativo de nuestra sala, me encuentro con una tranquilidad que me aterra.

Comienzo a sentirme nerviosa cuando le escuchó llegar a donde estoy. Estoy dándole la espalda. Como muchas veces él ha hecho, y esta vez, no puedo evitar quedarme así y le encaró.

Ni con mucho valor, ni con muchos nervios.

—Necesito que me escuches, hasta el final —escuchó que dice con voz suplicante, y me pregunto cuántas veces yo no pensé eso y él sólo me ignoró.

—Te dejaría decir todo lo que quieras, hasta el final, pero aunque te diese mil días, jamás podrás explicarme el por qué de tu actitud todos estos años —estaba tan sorprendida de poder encararlo así de bien. Con voz precisa y neutra.

Shaoran me miró com tristeza. Creo que no supo que decir ante mí, lo que lo llevo a mantenerse en silencio.

—No somos unos niños para tener este tipo de discusiones, Sakura —dijo.

—No, no lo somos, creo que por ello puedes entender que un adulto no se esconde entre evasivas y unos cuantos poemas...

—¡Déjame explicar!

—...¡Cuando puedes hacerlo de frente, a tu esposa que te ama incluso más que a si misma! ¿No lo entiendes? Es enfermo, será enfermo si te perdonó, primero quiero perdonarme a mi misma —con la voz quebrada le estaba diciendo aquello, sintiendo como las barreras de la tranquilidad descendían violentamente de mí.

Shaoran se quedó estupefacto, viéndome con ojos brillosos. Ojos que revelaban un poco del arrepentimiento que tal vez sentía.

Pero ni eso podía mover mi decisión.

—Yo... en verdad nunca quise hacerte daño, sé que cometí errores, muchos, pero déjame demostrarte que quiero cambiar —las palabras se deslizaban de su boca con arrepentimiento y la desesperación. Moviéndose paso a paso hacía mí, y yo retrocediendo más y más.

—¿Por qué hasta hoy? ¿Por qué, Shaoran? —silencio fue lo que recibí después de aquella pregunta, eso sólo me confirmaba que él realmente no sabía lo que quería.

Tome una bocanada de aire, mientras secaba las lágrimas que habían caído de mis mejillas. Negué en su dirección, Shaoran ya no tenía nada más que decir.

—Bien... te enviaré los papeles de divorcio en cuánto los tenga y...

—¿Qué? No, no lleguemos a esto —interrumpió.

—Deja que pase, tenía que ser así —con voz algo cansada, dirigí mis pasos a la puerta de aquella casa que algún día pude llamar hogar, y que desde hoy quedaba como el recuerdo de uno.

Shaoran necesitaba pensar, y yo necesitaba recuperarme a mi misma. Era tan simple, pero a la vez tan difícil, desprenderse de todos los recuerdos, de todas las situaciones, y sobre todo, del falso amor que sentí.

Porque por un ramito de violetas no iba a dejar que mi amor propio se marchará.

Tal vez, y sólo tal vez, en un futuro nos íbamos a encontrar de nuevo, éramos jóvenes, con vida por delante.

Y tal vez... quien sabe, una segunda oportunidad, cuando estuviera sana, pudiese resurgir.


¡Aló bellos lectores! (si aun los hay en la historia jijiji), llegó después de un buen tiempo con el final de esta historia, que creo yo, siempre debio ser así, la verdad la verdad, había olvidado esta historia, y ayer viajando por aquí la vi, y me puse a trabajar en ello. espero este final les haya gustado, los estoy leyendo! espero y me acompañen en mas de mis historias, actualmente estoy trabajando en una, y espero, no tardar en publicarla por aquí. ahora bien, me despido! les mando besos y abrazos dulces!

pd: aki, no he podido encontrarte :( espero puedas comentar de nuevo para saber con exactitud como encontrarte jiji;)

yuki-meh