Entre al muy bien decorado Café donde almorzaría con mis amigas este día, era miércoles así que este día mi tienda no estaba abierta por lo que podía quedarme a conversar con ellas todo el tiempo que quisieran.
El lugar estaba muy bien iluminado, plantas por todas partes y pequeñas pizarras con el menú escrito con yeso de colores. Opciones gluten free por aquí, opciones veganas por allá. Encontré la mesa que siempre usamos y pude ver que Ino ya estaba sentado con su nuevo novio, Sai. Con un suspiro de melancolía me acerque a ellos y los salude a ambos.
- – ¿Cómo va todo con la tienda, Hinata? – me pregunto Ino una vez me senté.
- – Como siempre, no hay mucho movimiento, pero ya tengo algunos clientes muy dados a la causa, casi puedo decir que somos amigos. – le conteste alegre.
Yo tenía una tienda de productos sustentables, ropa, textiles, algunos ingredientes orgánicos y tenía planeado expandirla a una tienda de refil de productos para el hogar. Tenía unos 10 meses de estar funcionando y aunque la tienda nunca ha estado llena de clientes, ya tenía más de una decena de personas que me visitaban muy frecuentemente. Afortunadamente tenía mi trabajo independiente como editora de un periódico así que no dependía totalmente de la tienda.
- – ¡Me alegro mucho por ti! Se que no es fácil que este tipo de negocios despegue muy pronto, pero ya verás que toda ira mejor ahora que se acerca diciembre le recomendare a todo el mundo que compre regalos en tu tienda. – me prometió muy contenta. Estaba tan agradecida con mis amigas, eran un gran apoyo para mí.
- – Es muy dulce de su parte, Ino, se lo agradezco mucho. – le dije sinceramente.
Poco a poco llegaron las demás, Ten Ten, Temari y Sakura, ordenamos nuestro almuerzo y comenzamos a platicar. Todas mis amigas tenían novio e Ino acababa de comprometerse con Sai. Yo sonreía escuchando sus quejas, sus confesiones y de cómo sus relaciones avanzaban de etapas de enamoramiento a etapas más serias como el caso de Ino. Aunque ellas no lo hacían adrede, me lastimaba escucharlas decir cosas como:
- – ¿Cómo le preguntas a Hinata? ¡No ves que ella aún es virgen!
- – Hinata cómo desearía que ya tuvieras novio ¡Solo así entenderías por que me quejo tanto de Neji!
- – Hinata ¿Qué esperas para encontrar un novio?
- – Vamos a la fiesta de esta noche ¡Tal vez encontramos un novio para ti!
Yo solo les sonreía y me sonrojaba, no porque me sintiera tímida de lo que decían de mí, sino que a escondidas era todo lo contrario. Me sentía avergonzada de ocultar algo a mis amigas de toda la vida, pero también no quería pensar en los comentarios que ellas podrían hacer, temía que me juzgaran de tonta, de fácil, de hacer cosas que no iban conmigo.
Desde el colegio siempre fui la niña tímida, recatada, la estudiante que siempre abotonaba todos los botones de la blusa hasta el cuello, siempre perfecta en ortografía, excelente conducta, todo eso siguió igual hasta la universidad y llegó un punto en donde me avergonzaba hacer algo alocado, por pequeño que fuera, sentía, y aún sigo sintiendo, esa necesidad de mantener la misma imagen que todo el mundo espera de mí, no tomar alcohol en público porque algún conocido de mis padres podía verme, con mi ex novio nunca nos besamos en la calle porque me daba vergüenza que alguien me reconociera y esto aplicaba desde mi forma de vestir hasta mi forma de actuar. Había llegado tan a fondo de mí que tenía un fantasma dentro que me amenazaba y me decía que me vería ridícula si intentaba salir con una falda más corta este día, si me atrevía a usar ese labial rojo que me encantaba.
Cada uno tiene sus propios fantasmas.
El almuerzo termino con ellas prometiéndome que seguían buscando a alguien para presentármelo, mientras yo solo sonreía y les decía que no era necesario. Mientras caminábamos hacia la salida logré divisar a un hombre con vestimenta formal y cabello negro que me recordó a Sasuke, me puse nerviosa ante la posibilidad de que fuera él y que mis amigas notaran alguna reacción diferente en mi y sospecharan algo, desvié la mirada rápidamente y acelere el paso a la salida.
Después de despedirme del grupo, no volví la mirada al interior del local, aunque sentía una mirada sobre mí, temía ser muy obvia, no solo con mis amigas, sino también con Sasuke, pensé que él podría molestarse.
Decidí caminar hasta la tienda ya que me quedaba al paso y además tenía un gatito nuevo al que necesitaba alimentar. Mientras caminaba comencé a soñar despierta acerca de lo que acababa de suceder, si de verdad era Sasuke, si yo pudiera acércame por su espalda y sorprenderlo con un abrazo y un beso, mientras el alegre conocía a mis amigas y ellas comentaban la bonita pareja que ambos hacíamos.
Estaba tan distraída que no me percate de un ladrillo mal colocado en la acera que casi me hace tropezar. Me acomode el cabello atrás de la oreja y me obligue a dejar de soñar cosas que no iban a suceder para avanzar en el camino.
Luego de pasar por la tienda y jugar con el gato unos minutos, regrese a mi casa y me puse a trabajar en algunos archivos que el periódico me había mandado para editar, finalmente llegó la cena y baje a comer con la familia. Estábamos mis padres, Hanabi, su novio Shino que estaba de visita y yo.
- – ¿Cómo va todo en la universidad, Shino? – le pregunté interesada, él estaba estudiando ingeniería ambiental y era un tema que a mi me fascinaba.
- – Todo bien, aunque estoy de vacaciones, hay algunos proyectos de compostaje y agricultura hidropónica que estamos trabajando para México y Centroamérica que me tienen algo ocupado. – contesto mientras recibía el vaso de limonada que Hanabi le servía.
- – ¡México y Centroamérica! ¡No te atrevas a ir tan lejos sin llevarme, mi amor! – le reclamo en tono de broma mi hermana. Ellos hacían una divertida pareja, Shino muy serio y semblante de profesional y mi hermana una estudiante de artes y bailarina de ballet muy ruidosa.
- – Por supuesto que te llevaré conmigo, Hanabi. – Shino siempre evitaba llamar a Hanabi con nombres cariñosos frente a nuestro padre ya que él era algo receloso con ella.
- – Por supuesto después de haberse casado, Hanabi. – dijo mi padre haciendo que Hanabi asintiera alegre de imaginarse casada con Shino, mientras este solo reía nerviosamente.
- – Hanabi, recuerda que tu hermana debería casarse antes que tú. – dijo mi mamá después de aclararse la garganta. Y ese fue en el fin de una cena e pudo haber sido bastante bonita.
- – Cosa que no pasara pronto por lo que veo. – dijo mi padre en voz baja como queriendo que todos lo escucháramos por accidente, fingiendo que no teníamos qué contestar.
- – Papá por favor no empieces, ¿sí? – le pedí mirándolo con desgano, estaba cansada de esta platica. Pero no, mi madre continuó:
- – Amor, tu padre solo está preocupado por ti, recuerda que este año cumples veintiocho. – dijo mi mamá asintiendo con la cabeza como si hubiera sacado una increíble conclusión.
- – Si, Hinata, creo que Hanabi nos dará nietos antes que tú, será la primera vez que tal cosa ocurre en muchas generaciones de la familia. – dijo mi padre escandalizado.
Qué bueno que para Shino este tema familiar no era nada nuevo, así que comenzó una platica privada con Hanabi.
Me quedé callada el resto de la cena, deseando poder decirles que mañana mismo Sasuke cenaría con nosotros, pero me mordí la lengua porque no podía hacerlo, después de lavar los platos subí a mi habitación pensativa de los sucesos de ese día. Me sentía mal, me comencé a sentir que se me iba el tiempo y el poco tiempo que tenía lo estaba gastando en Sasuke.
Sasuke era Gerente Financiero de la empresa de su familia, un hombre establecido, apuesto, inteligente, con quien tenía una aventura desde hace casi 3 años. Nos veíamos cada jueves por la noche en el Hotel Petit Paris de la zona hotelera de la ciudad, en la misma habitación. Antes de eso, asistía a unos conversatorios para pequeños empresarios que me tomaban casi toda la noche y mi familia pensaba que aún seguía en eso.
Y esto era todo lo que sabia de él, me sorprendí que casi todo estaba saliendo como el plan inicial, pero comencé a llorar en silencio admitiendo que no era cierto, que yo me estaba enamorando de Sasuke, mis días pasaban volando, recordando todos los detalles que él tenía conmigo, eran cosas pequeñas pero que eran muy importantes, como que recordara cosas que yo le contaba de mí y que él las tomara en cuenta cuando compraba algún regalo para mí.
Recordé que solo necesité mencionar una vez que odiaba los dátiles y él hizo que el hotel modificara un postre solo para mí, que recordara que prefería una planta en maceta para cuidar que un ramo de flores que pronto se marchitaran, que me encantaba tomar café después de cenar y que ahora él también había tomado el hábito, cómo me asesoro para poder abrir la tienda, eran cosas pequeñas en las que él se había fijado y las procuraba para hacerme feliz, hablando de la parte romántica. Luego recordé que él me cuidaba mucho, desde el principio fue muy discreto, fue muy claro, siempre usábamos protección cuando pasábamos la noche juntos, me dejó a mi decidir qué método anticonceptivo continuaríamos usando, si quería que cambiáramos hotel frecuentemente o cambiar el día para vernos.
Pero continué llorando porque sabía que me estaba mintiendo a mí misma, quería ver amor donde solo había caballerosidad, a Sasuke le convenia mantenerme contenta si quería seguir acostándose conmigo, le convenia mantenernos a salvo de un embarazo no planeado… le convenia mantener las cosas como estaban y yo no podía quejarme porque todo fue muy claro desde el principio, yo no era una mujer para Sasuke Uchiha, un hombre de 39 años que se merecía a una mujer mas distinguida, no a una mujer con una tienda medio fracasada, que asistía a las protestas contra el maltrato de los animales y que nunca usaba tacones y eso me dolió.
Cuando nos conocimos en aquel bar, a la celebración a la que yo no quería ir, despidiendo a una amiga de Ten Ten que se iba de viaje a la que yo no conocía, obligada por mis amigas para poder encontrar un novio. Jamás pensé que aceptar el trago que Sasuke que mando desde su mesa sería el principio de todo esto, que retarme a mi misma esa noche para escabullirme de la fiesta y pasar la noche con Sasuke como una cualquiera terminaría con nosotros dos viéndonos durante tanto tiempo. Creo que ni Sasuke ni yo esperábamos esto, pero deseaba tanto que no terminara, era lo más emocionante que me había pasado, lo más alocado que había hecho, pero todo fue a conciencia, yo misma entre en un embrollo en el que desde el principio supe que saldría lastimada y ahora me dolía no ser esa mujer que Sasuke podría ver como una novia, como una esposa, tal vez había sido muy fácil para Sasuke conquistarme, ni siquiera tuvo que esforzarse.
Yo, la seria de la clase, la que no se tomaba de la mano de su novio porque era muy bochornoso, la educada Hinata todos los jueves se revolcaba con un hombre mayor que ella que no quería nada serio. Me sentí mal, odie el sentimiento de decepción que me lleno de repente, sentí que era una mentirosa, que le mentía a todo el mundo y me mentía a mi misma, que mis padres tenían razón, no soy una adolescente que se puede permitir tener aventuras todas las semanas, tenía que pensar en mi futuro, en formar una familia, soñaba con casarme, pero Sasuke nunca hablo si quiera de noviazgo.
Limpiando mis lagrimas con mayor fuerza de la necesaria, me dije que tenía que terminar con esto, o lo terminaba yo o Sasuke me rompería el corazón cuando él me dejara porque pronto se aburriría de mí. Salté sobresaltada en mi cama por el sonido de mi teléfono, había recibido un mensaje de WhatsApp.
Sasuke: Estoy contando las horas para verte mañana. Por favor dime que si llegaras.
Sonreí irónicamente dándome cuenta de que este hombre me tenia comiendo de su mano, por supuesto que si llegaré y terminare todo esto antes de que fuera demasiado tarde.
