No tengo palabras para que mis antiguos lectores me perdonen por haber abandonado tanto tiempo mi historia, lo único que puedo decir es que la he retomado y aquí hay un nuevo capítulo.
Me he propuesto terminarla, deben saber que ahora soy un profesionista con un trabajo en gobierno… vaya ahora soy un adulto de casi 25 años, pero que contagiado por el casi estreno del ultimo film de esta maravillosa saga que nos ha maravillado por 10 años, y con una relación de casi 4 años terminada sin que absorba el 100% de mi tiempo libre, ahora puedo continuar escribiendo.
La historia sigue en mi mente y de hecho he escrito un gran borrador en donde tengo cada detalle de la misma. He comenzado ya a escribir el capitulo 6. Sin mas que decir los dejo con este quinto capitulo, que me fue difícil de escribir dado que por mi total inclinación H/Hr.
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, pertenecen a J.K. Rowling la peor escritora del mundo por no dejar a Harry y Hermione juntos, y también pertenecen a la WB.
5. INCONSOLABLE
Hermione no podía creer lo que sus ojos veían, ahí Ronald Weasley con la mirada sombría y destrozada, de quien ha presenciado como el objeto de su amor parecía haberle olvidado, a la vez se detonaba una decepción terrible en sus ojos, y si era posible podía ver un dejo de alegría por verla. La muchacha no sabía que hacer, si moverse, si hablar o simplemente quedarse ahí parada, sentía que cualquier acción que realizara solo aumentaría el terrible dolor que padecía su novio, ese muchacho que se encontraba frente a ella.
Al diablo Harry Potter y sus millones, ella amaba a este hombre que no le había mostrado más que amor y comprensión total. Lentamente uno tras otro sus pasos fueron cortando la distancia que la separaba de Ron, puso una palma en su mejilla y la acarició, luego acercó su rostro al suyo y lo besó. Ron no opuso resistencia alguna, se limitó a responder su beso por un momento para luego separarse de ella despacio y mirarla con amor y confusión.
- Hermione, no has respondido mi pregunta.- dijo él, Hermione no sabía que responder, se decidió por la verdad, era lo mínimo que él merecía.
- Ron… él es un muchacho que conocí en el baile el día que te dejé aquí en mi casa. Las cosas salieron mucho peor de lo que pensé con mi madre, mi padre estaba en una recaída de su padecimiento y yo… Yo no tengo el valor para enfrentarla. Decidí dejar las cosas así por ese día y tratar de enmendarlo el siguiente, pero entonces apareció él. Debo admitir que hay algo en él que me cautivó a quererlo conocer, y tratar de renunciar a todo e irme por lo fácil. Sin embargo teniéndote aquí parado frente a mí, comprendo que no necesito nada más que tu amor, ya no importa, si mis papás están de acuerdo o no con lo nuestro, tampoco importa si dejo mi mundo de fantasía y comodidades, o si la sociedad me condenará.- Sentenció Hermione. - Llévame contigo ahora mismo. Desaparezcamos Ron.- Finalizó.
Ron la miró incrédulo, emocionado por lo que sus oídos acababan de escuchar.
- Mañana mismo mercaré los pasajes de tren para llegar a la costa sur, donde tomaremos la primera embarcación disponible a España y de ahí podremos ir a donde nos plazca.- Respondió Ron enérgico. Decidieron que así sería. Quedaron de verse el día siguiente en la estación de Kings Cross, al medio día. Ron la besó al final y salió de vuelta por la ventana y desapareció en la oscuridad del jardín trasero mientras Hermione lo miraba.
Ninguno de los dos se imaginaba que por consecuencia de su falta de cautela de no silenciar la habitación, o simplemente hablar mas bajo, habían sido escuchados por la peor persona posible.
El resto de la noche Hermione la paso empacando su maleta, mientras experimentaba una sensación de júbilo, aunque en ocasiones se veía nublada por una confusión y el recuerdo de un par de ojos esmeralda.
La mañana posterior es decir, el domingo, Hermione se levantó con una sensación de ansiedad total en su pecho. Se levantó con normalidad a ducharse, bajo a desayunar como si nada pasara. Para su sorpresa su madre no estaba ahí como todos los días. Solo estaban su tía y su papá quienes platicaban y se alegraron al verla llegar al comedor.
- ¿Donde esta mamá? – preguntó extrañada la joven. – No lo sé querida, dice tu padre que se levantó muy temprano alegando que tenía que ir a misa desde temprano por que en la tarde le apetecía hacer otras cosas.- contestó Hilda despreocupada. Hermione tomó asiento y comento a degustar el desayuno sin hacer mas cuestiones. Incluso se sintió un tanto aliviada, si su madre no estaba le sería mucho más fácil salir de casa sola. Y sería sola, por que ésta ocasión no sería prudente comentárselo a su tía.
A las once y media, con la ayuda de Whinky subió al carruaje su maleta, llevaba prácticamente toda su ropa, por supuesto con la ayuda de un encantamiento expansor de bolso. Dejó una carta pidiendo perdón a sus padres, bajó las escaleras y salió de la casa por la puerta trasera que estaba situada en la cocina y se dirigió a hurtadillas al carruaje. Con un encantamiento aturdidor se deshizo del chofer y ordeno a Whinky, llevarla a Kings Cross y jamás decirle a nadie a donde la había llevado.
Mientras tanto Ron salía de su casa con un pequeño bolso donde llevaba sus pocas pertenencias, entre las cuales estaba las cartas que le había dado Hermione y los boletos del tren en el cual partirían por siempre rumbo a la felicidad. Caminaba contento, silbando como lo hacen aquellas personas que son felices, cuando al dar vuelta en una calle un poco mas angosta que las demás aledañas, vio venir en dirección contraria a la que el avanzaba un par de hombres que sin duda eran magos sabía quienes eran tenían fama de frecuentar lugares como el callejón nocturno sus nombres eran Antonin Dolohov y el otro Henry Greyback, un poco alerta los miró venir hacia él e instintivamente metió su mano al bolsillo en busca de su varita, pero Dolohov fue más rápido, con un movimiento rápido de la suya, la cual ya estaba en su mano desarmó a Ron, quien trató de correr al no tener varita en mano. Ron era rápido, y a pesar de avanzar una distancia considerable lejos de sus enemigos, solo alcanzó a escuchar –Stupefy!-…
Hermione esperaba arriba del carruaje en la esquina más cercana donde se había quedado de ver con Ron, para de ahí los dos llegar hasta el anden numero uno, del cual partiría su tren. Eran casi las doce y treinta del día. Ron tenia media hora de retraso lo cual no era común en él, por la ventana miraba de un lado para otro buscándolo entre la multitud sin éxito. Así llegó la una de la tarde, luego las dos, las tres y las cuatro. Hermione se sentía de lo peor ahí en ese carruaje, una a una por sus mejillas comenzaron a correr pesadas lágrimas, no entendía que había sucedido. Ron era quién le había propuesto huir juntos, escapar de todo y de todos para iniciar una nueva vida juntos, lejos donde nada ni nadie los cuestionara o culpara.
Poco a poco las calles se iban quedando vacías, cada vez menos personas caminaban por las aceras, y un sentimiento de total depresión la invadió, sin mas que hacer ahí pidió a Whinky la llevara de vuelta a casa, la elfina obedeció. Cerca de las cinco de la tarde llegó frente a la gran reja que delimitaba los amplios terrenos de la propiedad de sus padres, con la calle. El carruaje entró conducido por la elfina, Hermione veía por la ventana la gran mansión que ahora le parecía una prisión a la cual el sol de casi las cinco de la tarde pintaba las blancas paredes de un naranja brillante. Lenta y quedamente bajó del vehículo para entrar por la gran puerta de enfrente, mientras ordenaba a Whinky aparecerse en su recamara y dejar ahí su maleta. Apenas puso un pié en el gran salón y escuchó las fuertes exclamaciones de su madre y tía Hilda.
- Pero Hermione, hija ¡¿donde has estado?- exclamó su tía, al tiempo que su madre corría rápidamente hacia ella y examinaba su rostro lleno de grandes canales formado por las lágrimas. –Hermione me preocupas hija ¿donde has estado?- Preguntó. – Nos has tenido a todos con el alma en un hilo. He vuelto a la hora de comer a casa y no te encontré, y ve la hora que es, no es normal que te desaparezcas por tanto tiempo, y menos sin avisarnos a nadie. Además recuerda que recibirías la visita del joven Potter.-
Hermione con todos los acontecimientos del día y su huida con Ron había olvidado la visita de Harry. –Por favor tía envía una lechuza a Harry dile que estoy indispuesta. No me siento bien.-
En ese instante bajando de la escalera, Whinky corría mientras exclamaba el nombre de de la joven y en sus pequeñas manos cargaba un sobre, el cual entregó a Hermione. Ésta temerosa lo tomó para abrirlo y después leer cuidadosamente la carta que contenía en su interior:
Querida Hermione:
Sé que desde el momento que leas esto estaré perdiéndote por siempre, pero simplemente no puedo huir contigo, después de verte interactuando de esa manera con quien ahora sé es Harry Potter el gran ahijado del Conde Sirius Black y heredero de no se que gran fortuna, simplemente he quedado asqueado de ti, esto que viviste hoy es solo para mostrarte mi desprecio y me alegra que hayas quedado en ridículo. Además la verdad es que hay una mujer en mi vida, una mujer que significa mucho para mí, con la que tuve algo que ver en el pasado, antes de conocerte. El caso es que esta mujer me ha informado que espera un hijo mío. Hoy mismo he emprendido el viaje de regreso a mi pueblo Hogsmeade, que es el lugar donde conocí a esta mujer. Me casaré con ella y haré mi vida lejos de Londres, no trates de buscarme por que será inútil.
Ronald Bilius Weasley.
Hermione terminó de leer la carta, miró de un lado para el otro primero a su madre, luego a su tía comenzando a sentirse mareada y caer inconsciente en el suelo.
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Kpcd Kent.
