Capítulo 8. QUE VIDA LA MÍA
En todo el tiempo que estuve fuera de Inglaterra, incluso, en el tiempo en el que aún estaba aquí, jamás me había sentido del modo en que me sentía ahora, tenía un sin número de pendientes relacionados con la administración y cuidado de la fortuna que mis padres me habían heredado y al mismo tiempo, había adquirido mi nuevo empleo en el Departamento de Justicia en el Ministerio de Magia, actualmente me encontraba trabajando para el Wizengamot.
El Wizengamot, a grandes rasgos, es un consejo formado por brujas y magos, dedicados a juzgar a las personas que infringen la Ley Mágica, nacional e internacional, podría decirse que eran de cierto modo "jueces"; los asuntos de importancia menor y mediana (como robos mágicos cometidos a muggles, riñas entre magos o incluso squibs, incluso algunos de ataques a muggles, que no tuvieran consecuencias fatales) eran resueltos por un solo miembro del consejo Wizengamot; pero los asuntos graves (como privación de la libertad u homicidios) eran juzgados por un Tribunal, es decir tres miembros del consejo; finalmente los asuntos que ponían en riesgo la secrecía del mundo mágico, así como los que ponían en riesgo masivamente a la comunidad en general (mágica y muggle), son resueltos por todo el consejo.
Yo, aún no era miembro del consejo, pero trabaja directamente con los miembros del mismo, elaborando todo el trabajo intelectual para cuando ellos dictaran sus "sentencias", es decir, yo pensaba y ellos se llevaban todo el crédito, un trabajo fascinante honestamente, pero en el cual últimamente no podía concentrarme; el motivo: ella.
Sin saber el cómo o el por qué, desde el primer momento que mientras bajaba la escalera de la mansión de mi padrino, la vi entre la multitud, no podía dejar de pensar en ella. Hermione Granger se había convertido en el centro de mis pensamientos. No podía dejar de recordar esos bellos ojos color marrón, sus rizos color castaño claro, casi rubios, su delicado aroma… solo Merlín sabía a qué era ese aroma, a primavera… a flores… a mujer… a Hermione.
Ese martes me fue especialmente difícil obtener concentración, ya que el sábado por la noche todo parecía ir viento en popa con la citada doncella, habíamos quedado en ir el domingo al teatro, pero sin explicación alguna recibí una nota por parte de su tía, en la cual me dijo que Hermione estaba indispuesta y no podría verme, pero a pesar de mi desilusión, yo Harry Potter envié unas flores como señal de que sigo aquí, pero tal vez no debería haberlas enviado…
Señor Potter, tiene una visita- escuché que tocó del otro lado de la puerta de mi estudio a Ginny y salí de mis pensamientos.
Ginny Prewett (apellido de soltera de Molly Weasley), era la hija del señor Arthur Prewett, quien fungía como mi contador y administrador, vivía en una pequeña casa independiente a mi mansión en los límites de la propiedad, pero por alguna extraña razón dicha muchacha pasaba más tiempo en la casa principal que en la suya. Siempre estaba al tanto de lo que se necesitaba en las casas, tanto en Londres como en el Valle de Godric, coordinaba a la servidumbre, compuesta por elfos domésticos, entre los que destacaban Kreacher en Londres y Dobby en el Valle; Ginny no tenía un salario fijo, ya que ella era simplemente la hija del administrador, sin embargo, yo le había tomado aprecio y agradecía su voluntad, indicándole a su padre que a mi cuenta corría el vestido y calzado de la chica, incluso alguna que otra joya sencilla, por eso creo que ella siempre se mostraba muy servicial y atenta conmigo, aunque a veces podría decir que se excedía.
Ginny, te he dicho muchas veces que cuando me encuentre en mi estudio está prohibido interrumpirme- reproché con enfado.
¡Tranquilo Harry!
Escuché una conocida y apreciada voz a la vez que la puerta del estudio se habría de par en par, se trataba de mi mejor amigo, Cedric Diggory. Alto, delgado y bien parecido, Cedric había estudiado conmigo los estudios de Wizengamot en París, al terminar cada uno volvió a su lugar de origen, yo a Londres y él a Manchester y habíamos acordado en visitarnos, pero no pensé que lo hiciera tan rápido.
Veo que sigues con tu mal genio, ¿eh?- me preguntó Cedric, con esa sonrisa burlona que le caracterizaba.
No que va, es solo que he estado muy ocupado con los proyectos del Wizengamot- contesté con mi habitual tono lleno de autosuficiencia.
¡No me digas! ¿tú también has conseguido empleo? - me preguntó Cedric pretendiendo estar sorprendido.
Por supuesto- contesté apaciblemente.
¡Vaya Potter, no logro ganarte una sola vez! - exclamó haciéndose el ofendido, pero yo sabía en el fondo que le daba tanto gusto por mí, como a mí me daba gusto por él.
Así era la dinámica de nuestra amistad y creo que por eso nos llevábamos tan bien. Cedric y yo habíamos dominado la escuela en París, habíamos rivalizado en quien sería el mejor estudiante de la generación, e incluso, a veces por ganar salir con alguna doncella, sin que hubiera un claro ganador, excepto por el mejor estudiante, que había ganado yo, por eso al principio habíamos sido rivales declarados, hasta que las cosas nos fueron llevando a ser los mejores amigos.
Pues esto amerita un brindis, Potter, ¡salgamos a festejar! – agregó.
Estaba esperando su propuesta, me caería muy bien salir de mi mansión, por lo cual sin tardar mucho, ya nos estábamos tomando un whisky de fuego en un pub de la ciudad. Era de decirse que los pubs eran bastante más divertidos en París, aun siendo más pequeña que Londres, sin embargo, el tipo de diversión era diferente, ya que en París había muchas más mujeres en estos lugares, en Londres las mujeres eran mucho más serias y recatadas, aun así estábamos pasado un buen rato.
El lugar no era muy grande, pero si lo suficiente para encontrar a varios conocidos, entre los cuales se encontraban varios funcionarios del Ministerio de Magia, como Remus Lupin y hasta el mismo Cornelius Fudge, y también uno que otro indeseable, como Lucius Malfoy, quien se encontraba bastante ebrio, en una lejana mesa en la esquina, con otros magos, quienes estaban jugando cartas.
Lucius Malfoy, era bien sabido por todos, tenía una gran fortuna que fácilmente rivalizaba con la mía o la de mi padrino y gran parte de esa fortuna, la había obtenido haciendo grandes préstamos de dinero y cobrando intereses muy altos, y cuando las personas no podían pagar, les quitaba sus propiedades.
No muy lejos de él, se encontraba su hijo, Draco Malfoy, quien era de mi edad y con quien jamás me había llevado para nada bien, sin embargo, pude notar en su expresión, que no le gustaba lo que veía, es decir, a su padre jugando cartas y apostando grandes cantidades de dinero; y al parecer iba perdiendo, había apostado una fuerte suma de fichas y otro mago, a quien reconocí de inmediato como Bartemious Crouch, quien sabía se había casado con una doncella de apenas diecinueve años, las tomó y llevó consigo.
Cedric vio esto como una oportunidad.
Vamos Harry, vayamos a ganarles algo de dinero a esos viejos magos ebrios- me dijo poniéndose de pie, a lo cual accedí, ya que vi una oportunidad de conocer a esas personas, quienes sabía muchos de ellos tenían fuertes influencias y a la vez hacer pasar un mal rato a Malfoy Jr.
Cuando llegamos a la mesa, dos magos cuyos nombres no conocía, se levantaron y dijeron que era todo el dinero que podían perder esa noche, lo cual nos vino bien, ya que Cedric y yo éramos dos también.
¿Podemos tomar el lugar de los caballeros? - pregunté amablemente.
Apenas en ese momento tanto Draco y Lucius Malfoy, como Bartemious Crouch, se dieron cuenta de mi presencia, asintieron amablemente y comenzamos a jugar póker. Gané un par de manos y Cedric una más y conforme avanzaba el juego, Lucius Malfoy se iba poniendo cada vez de peor humor, hasta que aparentemente se quedó sin oro, ya que lo vi buscando entre su ropa galeones para comprar más fichas, Draco se dio cuenta de esto e intentó llevárselo de ahí pero el mayor de los Malfoy solo humilló a su hijo dándole una bofetada y gritándole que el oro era suyo y si no le gustaba podía largarse de su casa esa misma noche.
Por primera ocasión sentí algo de pena por Draco, quien a pesar de haber sido humillado, no se movió ni un poco del lado de su padre, cosa que Cedric y yo advertimos de inmediato.
Pero dígame señor Potter- comenzó Barty Crouch, casualmente su charla y quien a diferencia de Lucius Malfoy, no se encontraba ebrio- he escuchado que recientemente entró a trabajar al Ministerio.
Así es señor Crouch- asentí – estoy trabajando con el Consejo Wizengamot, pretendo formar parte del mismo cuanto antes- agregué.
Ambiciosa suena su pretensión, jovencito- agregó con lo que identifiqué de inmediato, burla.
Ninguna ambición de la cual no pueda lograr, señor, siempre he logrado lo que me he propuesto, no será diferente esta ocasión, ¿quien sabe? Tal vez logro ser Ministro de Magia antes que usted- agregué con un tono supuestamente respetuoso pero que Cedric conocía a la perfección y sabía que me estaba burlando, no pudo evitar soltar una carcajada.
Barty Crouch hizo como si no se hubiera percatado y continuó con su tono casual forzado.
Hablando precisamente del tema, como sabrá, vienen elecciones para Ministro de Magia, creo que nunca había estado tan pareja la con tienda, ¿no lo cree? -
Y por supuesto que tenía la razón, en cuestión de un año a más tardar, habría elección para Ministro de Magia y los contendientes eran Albus Dumbledore y Tom Riddle.
El primero de los mencionados había sido director de Hogwarts por décadas, reconocido como uno de los mejores magos de la historia y siempre había luchado por la educación de los jóvenes, la igualdad entre los magos y por los derechos de las criaturas mágicas.
El segundo era un mago de sangre pura, también reconocido como uno de los mejores magos vivos y de la historia, quien se había rodeado de un círculo muy selecto, lleno de magos de capacidades económicas muy elevadas y algunos de ellos de reputación dudosa; aun así, contaba con muchos adeptos.
La verdad es que no me gusta hablar de política en público, señor Crouch, uno nunca sabe quien puede estarlo escuchando, ¿no lo cree? - contesté políticamente y a él no pareció agradarle mi respuesta.
Pues yo la verdad confío en la capacidad y juventud de Riddle, los mejores tiempos de Dumbledore ya quedaron atrás, es necesario que llegue sangre nueva- agregó dando un gran trago a su whisky de fuego.
Pues yo soy una buena opción de juventud, ¿no lo cree? - bromeé, pero hablaba en serio a la vez.
De repente y estrepitosamente Lucius Malfoy golpeó la mesa con su puño, para luego sacar del interior de su túnica un sobre de cuero, del cual sacó un pergamino que puso en la mesa, parecían las escrituras de alguna propiedad.
Me he quedado sin oro por el momento, pero acabo de dar un fuerte préstamo de cien mil galeones y esta escritura es la garantía de mi pago, esta es mi última apuesta- mencionó arrastrando las palabras, completamente ahogado. Draco de inmediato trató de tomar la escritura, pero de nueva cuenta, de una bofetada Lucius lo apartó. – ¿Quién juega conmigo? ¿O estoy rodeado de cobardes?
Cedric tomó de la mesa la escritura para verificar su autenticidad, la miró con detenimiento, luego me miró y asintió. Era legítima, me la extendió y al ver el nombre del propietario, el alma me dio un brinco. Era Richard Granger.
Contemplé atentamente la escritura sin poder creerlo, tratando de verificar su autenticidad, de la cual no había duda, mil preguntas surgieron en mi cabeza: ¿Por qué tenía Malfoy la escritura de la casa de Hermione? Y me contesté de inmediato, se las dieron como garantía de pago de un préstamo; ¿Qué situación estaría pasando la familia de Hermione para llegar al extremo de pedirle dinero a Malfoy, quien era conocido por arrebatar propiedades a sus deudores? Seguramente no habían tenido otra opción, de no ser así el señor no habría hecho semejante locura; pero la más importante de todas mis interrogantes fue: ¿Sabrá Hermione de esta situación? ¿estará enterada que su familia está en problemas económicos? Seguramente no, las doncellas no suelen enterarse de dichas cosas, menos siendo tan jóvenes como ella. Entonces lo decidí.
Es demasiado dinero Lucius, ¡estás loco! – le dijo Barty Crouch.
Yo, acepto su apuesta, señor- dije
Cedric de inmediato me miró como si estuviera loco, no es como que cien mil galeones fuera una cantidad impagable para mí y él lo sabía, pero apostarlos era una cosa muy diferente, jamás había sido de los que ponen en riesgo su patrimonio apostando, si algo me había enseñado Sirius era eso, cuidar mi herencia y hacerla crecer con mi trabajo y por mis méritos, si me viera apostando esa cantidad con un borracho, seguramente me habría reprendido ahí enfrente de la gente. Pero Sirius no estaba y se trataba de la casa de Hermione de la que hablábamos, pagaría cien veces esa cantidad si eso significaba salvarla.
Atrás Potter, mi padre no está en condiciones de seguir apostando, lo sabes bien- me acusó Draco y yo sabía que tenía la razón, pero tenía mis motivos y valía la pena intentarlo.
Si Harry, es mejor que nos vayamos- trató de persuadirme Cedric, pero con una simple mirada pude decirle que sería inútil que tratara de detenerme y a la vez que le explicaría luego.
He dicho que retrocedas Potter- volvió a amenazar Draco.
Basta Draco, será un juego muy sencillo, a una sola carta- dijo Lucius- la carta mayor ganará la apuesta; si yo pierdo, el señor Potter será el nuevo acreedor del General Granger, pero si yo gano, el me deberá a mí cien mil galeones y yo doblaré mí ganancia.
La situación era delicada, yo pensaba que contaría con un juego de póker y toda la estrategia que consigo existe, sin embargo, los términos de Lucius Malfoy cambiaban la situación y esto era básicamente un volado.
Draco sabía que tratar de persuadir a su padre era en vano, por lo cual dejó de intentarlo y Cedric por su parte, no entendía lo que sucedía.
¡Bartemious, tú serás mi testigo! – solicitó.
De acuerdo- aceptó Crouch.
Diggory…- pedí.
¿Qué remedio me queda? – me contestó él de mala gana.
Entonces un mesero hizo la sopa, mezcló las cartas una y otra vez hasta que no hubiera modo de adivinar lo que habría, por supuesto que encantamientos anti transfiguración y anti hechizos se habían aplicado a la mesa de juego, no había modo que alguno de los dos hiciera trampa. En ese momento vi como mi padrino, Sirius Black, entraba al pub en donde nos encontrábamos, por lo que yo deseaba que todo acabara cuanto antes, apuré el mesero en su tarea pero era demasiado tarde, mi padrino me había visto y se dirigía hacia nosotros. Llegó justo en el momento que el mesero anunciaba:
¿La carta mayor ganará la apuesta!
Sin darme cuenta, no solo Sirius había llegado a mirar, si no prácticamente todo el pub estaba expectante. Lucius Malfoy fue el primero en tomar su carta: diez de espadas. Gritó jubiloso, sabía que las posibilidades de ganarme eran altas, ya que treinta y seis cartas le darían la victoria, tres me darían el empate y apenas 16 me permitirían ganar.
Sirius miraba sin entender lo que pasaba, cuando el mesero me puso las cartas, tomé una de en medio. La miré. Reina de corazones.
La gente a nuestro alrededor gritó emocionada, Lucius Malfoy, había dado un fuerte golpe a la mesa haciéndose daño, mientras que Draco se acercó a mi entregándome el sobre con las escrituras en su interior, las cuales revisé y se encontraba todo en orden, eran las originales, no sin antes lanzar una amenaza ante la cual no sentí temor.
Esto no se quedará así Potter, me las vas a pagar- aseguró
Cuando quieras, Malfoy, sabes en donde encontrarme- contesté sin temor, intentando guardar el sobre dentro de mi túnica antes de que Sirius se diera cuenta.
¿Pero de que se trata todo esto? - me preguntó Sirius extendiendo su mano para que le mostrara el sobre, no pude negarme, jamás en la vida lo había desobedecido.
Miró con atención el documento, de inmediato supo de qué se trataba, simplemente me miró, me lo entregó y me ordenó irnos. Yo lo seguí sin pensarlo dos veces y Cedric nos siguió. Ya fuera Cedric salió eufórico, gritaba y me decía que no podía creer que hubiera tenido las agallas para atreverme a hacer eso. Sin embargo la actitud de Sirius era una muy diferente, Cedric se dio cuenta de esto y de inmediato guardó silencio.
¿Cuánto has apostado, James? – ahí estaba, solo me decía James cuando estaba enojado.
Cien mil galeones- respondí.
¿A caso te has vuelto loco? – reprendió.
Padrino, no entiendes… son las escrituras de la casa de Hermione, ¿imaginas en los problemas que debe estar su padre si fue con Malfoy por un préstamo? – me defendí.
El que no entiendes eres tú Harry, apenas has visto un par de ocasiones a esa joven, ¿sabes cuánto trabajaron tus padres para conseguir cada galeón que posees? – no había defensa ante lo que me acababa de decir, salvo una.
¿Eso fue por una mujer? – se burló Cedric.
¡Cállate Diggory! No pensaba tocar mi bóveda en Gringots, padrino, tengo esa cantidad de mis ahorros personales, de lo que me he ganado yo mismo- me defendí, ya que lo que dije era verdad.
Aun así Harry, no debiste hacerlo, ¡ella no es tu responsabilidad! –insistió enérgico.
¡Pero tal vez lo sea algún día! Padrino ¿no te das cuenta, esto que acabo de hacer, puede cambiar la vida de una familia? - seguí discutiendo.
¡NO TE DAS CUENTA QUE PODRÍAN ESTARSE APROVECHANDO DE TI?!- se acercó a mi furioso.
¡¿MALDICIÓN Y TÚ NO TE DAS CUENTA QUE NO ERES MI PADRE?! – de inmediato supe que me había excedido y me arrepentí.
En toda mi vida Sirius no había hecho otra cosa que ser eso precisamente, un padre para mí, estar presente en cada momento y jamás fallarme. Vi en sus ojos la decepción, sin decir una palabra más se dio media vuelta para subir a su carruaje conducido por su chofer y halado por dos caballos negros y desapareció al girar en la primera esquina. Y yo solo miré de reojo a Cedric quien me miraba incrédulo de lo que acababa de hacer y decir.
Pues un capítulo más aquí para ustedes, espero sea de su agrado y debo decir que la historia está quedando justo como la imaginé en un principio, le he puesto detalles que no contemplaba, pero conforme escribo, todo va cayendo en su lugar. Uno de esos detalles es Cedric, necesitaba ese personaje de mejor amigo de Harry, pero no puede ser Ron por obvias razones y simplemente creo que Draco no puede serlo, son antagonistas naturales, aunque creo que Draco tendrá un giro distinto al antagonismo, aún no tengo claro su futuro. De la que sí tengo claro el futuro es de Ginny, quien acaba de aparecer y como se pudieron dar cuenta, en mi historia NO ES HERMANA DE RON, por eso el cambio de apellido al de Molly Weasley de soltera (estoy tratando de apegarme lo más posible en cuanto a los datos que voy necesitando, como por ejemplo ese apellido).
En fin, quisiera seguir con otro episodio pero tengo que dormir, son mas de las 2 am y trabajo mañana, espero sus reviews, me gustaría saber que piensan, no sé si alguno de mis antiguos lectores se aparezca por aquí alguna vez, espero que sí y no sé si la página sigue siendo tan popular como para alcanzar muchas vistas, pero tengo el placer de hacer esto principalmente por mi.
KPCD KENT
