Capítulo 10: Crystal Cave
La tarde comenzaba a hacerse presente en Gravity Falls, ahora Dipper y Mabel se encontraban caminando por el bosque luego de haber tomado su helado, pero en ese rato en el que estuvieron en la heladería, algo incomodaba al gemelo menor. Por alguna extraña razón se sentía observado pero luego pensó que solo era su imaginación así que desecho esa idea de que alguien lo espiaba, ahora quería pasar su primer día de verano en Gravity Falls junto a su hermana.
Mientras caminaban por el bosque se formo una atmosfera silenciosa que no era incomoda, si no que era más bien agradable. Mabel estaba distraída mirando los arboles que se encontraban a su alrededor mientras caminaba, por otro lado; Dipper estaba caminando con la mirada fija en el suelo pateando algunas piedritas que había por ahí, no supo cuando su mirada se fijo en las manos de su gemela, levanto apenas su mano derecha queriendo alcanzar la mano de su hermana y sujetarla firmemente con la suya pero enseguida se contuvo, ¿Qué rayos le estaba pasando? No podía sentir ese tipo de sentimientos por Mabel, sabía que eso estaba mal, muy mal, tampoco sabía si Mabel sentía lo mismo o por lo menos correspondería a sus sentimientos. Lo más probable era que lo odiaría y no querría hablarle nunca más…no, eso era imposible, Mabel nunca lo odiaría pero temía ser rechazado.
-¡Oye, Dipper!-lo llamó Mabel mirándolo emocionada haciendo que el castaño cerrara su mano en forma de puño con algo de fuerza-estaba pensando ¿quieres ir a ver un lugar genial?-
-¿Qué? Sí, claro-respondió Dipper reaccionando del todo-¿a dónde iremos, Mabs?-
-Dip, has estado distraído todo el día. No sé qué te pasa ¿por qué no me lo dices? soy tu hermana gemela y tu mejor amiga-le dijo Mabel-quizás pueda ayudarte-
-No me pasa nada, Mabel. Estoy bien, solo… solo estaba pensando en la pesadilla que tuve anoche-mintió Dipper.
-¿De acuerdo? no debes pensar en eso, Dip ¿un consejo? intenta olvidar esa pesadilla, has de cuenta que lo que viste en tu… tu subconsciente nunca paso.
-Lo intentare, gracias-dijo el chico Pines sonriéndole a Mabel, la castaña devolvió la sonrisa pero esta era tierna.
-Bien, entonces sígueme. Debemos llegar a ese lugar genial antes de que sea de noche y tengamos que volver a la cabaña-dijo Mabel tomando la muñeca de su hermano, comenzó a correr con rapidez para llegar a aquel lugar, Dipper torpemente intentaba seguir a su gemela ya que aún seguía dudando de a qué lugar tenía pensado llevarlo Mabel. Durante el camino, Dipper pudo ver a cámara casi rápida una estatua que se le hacía familiar.
-Ese no es… no imposible, ¿ese es Bill Cipher?-pensó Dipper intentando ver la estatua de piedra clavada en la tierra aunque no pudo ver mucho ya que se estaban alejando cada vez mas de la estatua, el castaño vio a Mabel y libero su muñeca-Mabel, espera. Creo que vi una estatua y me recuerda a Bill-
-¿Qué?-Mabel no podía creer lo que su gemelo estaba diciendo-¿estás seguro de eso, bro-bro?-
-Estoy completamente seguro, Mabs. Es Bill, ¡lo vi con mis propios ojos! volvamos sobre nuestros pasos para mostrarte la estatua y ahí me creerás.
-De acuerdo, vamos a ver. Pero que sea rápido.
Ambos hermanos volvieron sobre sus propios pasos hasta llegar al rincón donde supuestamente, Dipper había visto la estatua de Bill Cipher pero cuando llegaron no vieron nada ahí. Mabel miro con una pequeña expresión seria a su hermano.
-Aquí no hay nada, Dipper-dijo Mabel, nuevamente tomo la muñeca de su hermano-creo que estabas alucinando, vámonos, debemos llegar ahí antes de que sea tarde-
Mabel comenzó a correr y su hermano la siguió, detrás de unos arbustos, la estatua de Bill Cipher se encontraba quieta, pero por alguna extraña razón comenzó a emitir esos rayos de luz de color azul que salían de las grietas formadas en su ojo de piedra y la pupila de su ojo volvió a iluminarse de color azul.
El sol estaba por ocultarse, Mabel caminaba mirando para todos lados y Dipper aun estaba detrás de ella con la muñeca firmemente sujeta en la mano de su hermana, mantenía la mirada fija en el suelo ya que estaba un poco cansado de tanto correr buscando el lugar al que Mabel tenía pensado llevarlo.
-Tiene que estar por aquí, si mi memoria no falla-Pensó la castaña en voz alta sin dejar de caminar con su hermano detrás de ella.
-Mabs ¿estás segura de que sabes a dónde vamos?-preguntó Dipper.
-Shh… ¡ya lo encontré!-dijo Mabel emocionada, soltó la muñeca de su gemelo y fue corriendo (esta vez un poco más despacio) a la entrada de lo que parecía ser una especie de gruta, la entrada estaba hecha con árboles que se cayeron por la tormenta o porque estaban muy viejos y podridos para seguir en pie. La castaña corrió las ramas con algunas hojas de pino secas que bloqueaban la entrada de la gruta.
-Bien, aquí estamos ¿quieres pasar?-preguntó Mabel a lo que Dipper miro hacia atrás preguntándose si tenía otra opción, al no tenerla decidió entrar a la gruta y su hermana entro detrás de él.
Caminaron por un estrecho y casi pequeño túnel así que los gemelos tuvieron que inclinarse un poco para no golpearse la cabeza con el techo de la gruta, a medida que avanzaban por la gruta, Dipper pudo ver unas pequeñas luces que cambiaban de color en las paredes y techo de la gruta. No sabían cuánto tiempo estuvieron caminando con la espalda inclinada por el túnel de la gruta pero se detuvieron en cuando vieron una luz que cambiaba de color iluminarlos mostrándoles el interior de la gruta. Las luces primero eran azules, luego lilas, después amarillas y por último verdes, Mabel tomo la muñeca de su hermano y Dipper la miro como diciéndole que todo estaba bien.
-¿Estas nerviosa? después de todo, tú me trajiste hasta aquí-dijo Dipper a lo que Mabel solo se limito a asentir levemente cuidando de no golpearse la cabeza con el techo del túnel-bien, aquí vamos…-
Salieron del túnel y lo que Dipper vio a continuación lo dejo sin palabras, Mabel por otro lado soltó la muñeca de su hermano y comenzó a caminar sin dejar de sonreír, las luces dejaron de cambiar de color y se pusieron amarillas; Dipper pudo ver que no eran luces comunes y corrientes…¡eran cristales! cristales casi idénticos a los que encontró en lo más profundo del bosque para crecer y encogerse.
-¿Y? ¿no te gusta este lugar, Dipingsauce?-preguntó Mabel mirando a su hermano brindándole una pequeña sonrisa.
-C-Claro que sí. Esto es increíble, Mabel-respondió Dipper-pero ¿cómo sabias de este lugar? ¿ya habías venido aquí antes?-
-Sí, vine aquí antes. Fue hace tres años atrás-dijo Mabel-¿recuerdas cuando le puse esos dientes mágicos al tío Stan para que dejara de mentir? bueno, estuve revisando tu diario para encontrarlos y me fui al bosque a buscarlos, los encontré y estaba a punto de regresar a la cabaña del misterio pero decidí ir a explorar un poco más-
-¿Revisaste el diario de Ford sin mi permiso? Mabel, sabes que eso estuvo mal-la regañó Dipper
-Sí, lo sé. Déjame terminar por favor. Como te dije antes, decidí ir a explorar un poco más antes de volver a la cabaña del misterio, vi unos árboles bloqueando la entrada de una cueva o algo así, retire las ramas, entre y comencé a caminar… después de caminar un largo rato llegue al interior de la cueva, encontré estos cristales que cambian de color, estaba tan distraída que casi me olvide que debía volver a casa-continuó Mabel mientras su gemelo escuchaba atentamente-salí de la cueva, tape la entrada y volví corriendo a casa ya que estaba anocheciendo, no quería llegar tarde-
-Interesante. Solo puedo decir que gracias por traerme aquí, no sabía de este lugar hasta ahora, Mabel-le dijo Dipper.
-No vine hasta aquí para mostrarte esto, también quiero mostrarte que la luz de los cristales cambia de color cuando cantas-dijo Mabel, dio la vuelta dándole la espalda a su gemelo, respiro profundo, solo aire y comenzó a cantar la parte de una canción de una de sus bandas favoritas. La canción hizo que la luz de los cristales cambiara de amarillo a lila y de lila a celeste fluo-ya termine, ahora es tu turno-
-¿Qué? ¿yo? Oh, no, no, no. Mabel sabes que yo no canto bien-dijo Dipper avergonzado.
-No me mientras, hermano. Cantas muy bien, lo demostraste en el karaoke. Vamos ¿qué te cuesta? solo estamos tú y yo aquí, nadie más te escuchara-dijo Mabel queriendo animarlo a cantar un poco.
-Ok, si tu insistes… cantare-dijo Dipper, se quedó callado por unos minutos, miro a su hermana quien le sonreía y hacia un ligero movimiento con su cabeza para que comenzara a cantar. El castaño se río un poco debido a los nervios, se calmo y comenzó a cantar una canción conocida de la banda británica "Queen", los cristales cambiaron de color, ahora en lugar de ponerse celeste fluo eran verdes brillantes casi de un tono manzana, Mabel se rio, se paro junto a su hermano y comenzó a cantar con él.
Pasaron el rato dentro de la gruta cantando, bailando o simplemente riéndose de las canciones que cantaban, los cristales de las paredes cambiaban de color a cada momento debido a las canciones de ambos hermanos, cuando terminaron estaban agotados, ninguno de los dos supo en qué momento se encontraban abrazados, mirándose fijamente a los ojos.
Vamos Mabel, ¿Qué esperas? corta la poca distancia entre ustedes y bésalo.
La conciencia le dictaba a Mabel que hiciera lo que por mucho tiempo había deseado, pudo ver como Dipper acortaba un poco más la distancia entre ellos haciendo que la castaña se sonrojara levemente. Eso la hizo recordar algo así que decidió poner los pies sobre la tierra.
-O-Oye, Mabel…c-creo que deberíamos volver a la cabaña-dijo Dipper arruinando esa pequeña atmosfera de confort-no sé qué hora es pero nuestros tíos deben estar preocupados-
-Es verdad, hay que volver. Ya te digo que hora es-dijo Mabel separándose de su hermano y sacando su teléfono celular-agh, no tengo buena señal aquí… te diré que hora es después de que salgamos de esta gruta-
Fuera de la gruta, la misma persona encapuchada que hace rato dibujo a Dipper en la tienda de helados se encontraba escondida detrás de un árbol perfeccionando su dibujo de la gruta sin olvidarse de los arboles que formaban parte de la entrada, vio a Dipper y a su gemela saliendo de la entrada de la gruta, conversaban pero no pudo escuchar bien de que estaban hablando así que cerro rápidamente el block de hojas en el que dibujaba y se alejo de allí antes de que los hermanos la vean. Por otro lado, Dipper y Mabel terminaron su conversación, se rieron levemente, Mabel tomó nuevamente la muñeca de su hermano gemelo y juntos comenzaron a reanudar su camino pero esta vez fueron a la cabaña donde probablemente los esperaban sus tíos.
En la cabaña del misterio, ya casi era de noche y era la hora de cerrar. Soos –quien ahora se encontraba a cargo de la cabaña- salió para comprobar que todo estuviera en orden y después cerraría la tienda, pero algo llamo su atención, unas huellas que salían de una mancha de color negro, se acerco para ver las huellas más de cerca y pudo ver que no eran huellas, sino marcas de unas manos y esas marcas se arrastraban poco a poco hasta que se volvían casi visibles para la vista humana perdiéndose en los arbustos del bosque.
Soos pensó que se trataba de alguna criatura sobrenatural, quizás podría ir a averiguar que era y tomarle fotos para exhibirlas en la cabaña del misterio como atracción, así que volvió a la cabaña a buscar una linterna y volvió con ella al lugar donde encontró las marcas, encendió la linterna apuntando la luz hacia los arboles.
-Bien Soos, se valiente. Luchaste con un demonio hace tres años atrás con Dipper y Mabel, nada malo va a salir de esto-pensó el hombre de complexión robusta mientras caminaba lentamente hacia el interior del bosque sin dejar de alumbrar el camino con su linterna. Estaba cerca pero de repente se detuvo al escuchar unos pasos correr de un lugar a otro, una figura casi visible se escondió en los arboles. Soos accidentalmente tiro la linterna, la tomo del suelo y cuando volvió a iluminar el interior del bosque con la luz vio un par de ojos similares a los de…
-¿Dipper? ¡hey! por poco me asustas, amigo-lo saludó Soos animadamente como siempre lo hacía-¿qué haces por el bosque a estas horas? y ¿dónde está la niña Mabel?-la figura similar a Dipper no respondió, a medida que Soos se aproximaba, esta retrocedía hasta que salió corriendo de ahí atemorizado-oye ¡espera!-
