*Melissa Pov.*

Me agarré la cara con las manos y sentí que lloraría en cualquier momento. Le dije todo, me desahogué como jamás lo hice. No le había dicho a nadie lo que había pasado, a nadie. Me guardé el secreto y Chyler era la primera a quien le decía lo que estaba pasando. No sabía cómo lo tomaría. No quise mirarla, solo sabía que estaba en completo silencio.

—Mel… —Mencionó con poca fuerza en su voz y no quise verla—. Mel, mírame.

No me moví, no dije nada, solo suspiré. Sentí sus pasos y saber que se acercaba a mí hizo que algo se desatara dentro de mí, las lágrimas salieron sin que pudiera controlarlas.

—Oh, Mel… —Dijo sentándose a mi lado y abrazándome.

Me arrimó en sus brazos y ciertamente, así como nuestros personajes, ella estaba siendo una gran hermana para mí. Me quedé en silencio un momento, llorando, sintiéndome protegida. No me había dado cuenta cuánto me dolía todo esto hasta ahora. Había estado guardando todo y era demasiado para mí. Era la primera vez que hablaba con alguien de esto, era mi mayor secreto hasta ahora.

—¿Quién más sabe de esto? —Me preguntó y negué con la cabeza—. ¿Nadie más?

—Al menos de mi parte eres la primera. No sé si Katie se lo habrá dicho a las chicas.

—Lo más seguro es que lo haya hecho, sabes que ellas son sus mejores amigas y son de confiar. ¿Cómo hiciste para soportar todo esto sola?

Me alejé de sus brazos e hice un movimiento de hombros, dando a entender que ni yo sabía eso. No pude contestar y me miró seria.

—¿Qué sucede con Chris? ¿Por qué te casaste con él si te pasan cosas con Katie?

—Porque Jessica… —Me detuve, sin saber si debía decir esto o no.

—¿Qué hizo Jessica? ¿Te amenazó?

Le asentí y vi como apretaba la mandíbula, molesta.

—Tuve que seguir con Chris o se encargaría de arruinar mi carrera. Tiene… contactos… muy fuertes.

—¡Fuerte será la patada que le daré en los ovarios!

—¡Chyler! —Me quejé mirándola sorprendida pero luego sonreír—. Supongo que tienes algo de Alex después de todo.

—No me recuerdes el desastre de mi personaje. Lo están arruinando, ya no sé cómo hacer para que los fans no la odien.

—Los escritores están haciendo cualquier cosa, la verdad no lo comprendo.

—No cambiemos de tema… —Me dijo y suspiré—. Mel, tienes que ser sincera conmigo. ¿Lo que sucedió con Katie fue algo de momento o pasa algo más?

No contesté, miré mi mano y tragué saliva.

—No lo sé… —Dije con un hilo de voz.

—Pues tendrás que averiguarlo, amiga. Porque no solo estás jugando con los sentimientos de Katie, que no sabes qué siente por ti, sino los de Chris. ¡Y ni hablar los de ti misma!

Levanté mi mirada hasta ella y suspiró.

—¿Hablaste con Katie? —Me preguntó y negué con la cabeza—. Creo que deberías hacerlo. Tienen que aclarar lo que está pasando entre ustedes dos. Mira, Mel. La serie está a punto de cancelarse por todo el revuelo que los fans están haciendo. ¿Qué caso tiene estar en este mundo si en nuestra vida privada no podemos ser nosotros mismos?

—No quiero lastimar a nadie, Chy.

—Lo sé, cariño. —Me dijo y acarició mi pelo con ternura, sacando la madre que lleva dentro—. Lamentablemente uno de los dos saldrá herido, no podrás evitar eso.

—¿Y qué hago? —Le pregunté.

—Aclara lo que sientes y sé honesta, habla con Chris. Es un buen hombre y sabes que ha sido un gran amigo para ti. Le debes esa honestidad.

Miré el suelo y negué con la cabeza.

—No estoy lista para hablar con él.

—Entonces empieza por Katie. Creo que debes ser honesta con ella y ambas deben aclarar qué pasa entre las dos, de lo contrario hagan que esto nunca pasó y eviten más amenazas de Jessica. ¡Qué por cierto… cuando la vea la mato!

—¡NO! —Le grité y la miré asustada—. Ella no puede saber que tú sabes.

Tomó mi mano con cautela y asintió. Escondí mi cara entre las manos con resignación y cuando lo hice, mi teléfono sonó. Suspiré y lo tomé. Era Chris por lo que contesté. Acepté la llamada y llevé el teléfono a mi oreja mientras frotaba mi cien con la mano libre.

—Hey…

—Hey. Lo siento, cariño. Sé que estás pasando un momento con Chy, no quiero molestarte. Solo quiero avisarte que tendré que salir de viaje por unos días a New York.

—¿De viaje? ¿Por Legacies? —Le pregunté.

—No, al parecer quieren hacerme una nueva propuesta de una serie y tengo que ir ahí. No te preocupes, los perros quedan con el cuidador de siempre. No te preocupes por la hora. Te llamo cuando llegue a NY. Te amo.

Me quedé muda, me daba vergüenza contestarle.

—Cuídate por favor. Y avísame cuando llegues. Adiós.

No esperé mucho y corté. Me tiré hacia atrás en el sillón y respiré hondo. Vi que Chyler suspiró y tomó mi teléfono. Se puso de pie y comenzó a escribir algo. No me di cuenta que no había bloqueado el aparato.

—¿Qué haces? —Le pregunté ligeramente nerviosa.

—Darte un salvavidas antes de que te hundas.

—¿Qué haces? —Dije y me puse de pie para quitarle el celular y ella comenzó a alejarse de mí—. ¡Chyler! ¡No actúes como niña!

—¡Pues deja de ser tan cobarde! —Terminó de hacer lo que hacía y me dio el celular.

Lo tomé con temor y cuando desbloquee, noté que le había enviado un mensaje a Katie.

M: ¿Hay algún lugar donde podríamos vernos? Necesito hablar.

Me quedé de boca abierta observando lo que había escrito. Chyler sonreía complacida e iba a darle el insulto de su vida cuando mi celular sonó y hasta ella se acercó a leer.

K: Estoy sola en mi casa. Ven ahora si quieres, solo sé discreta para que no te reconozcan al entrar al edificio.

Miré a chyler con la sensación de los latidos de mi corazón casi en la garganta. Me asintió, animándome a que respondiera con un gesto de su cabeza y la miré.

—¿Por qué haces esto?

—Porque Katie me cae bien. Y tú te mereces ser honesta contigo misma, averiguar qué pasa con tus sentimientos.

Suspiré y miré el celular. Chyler suspiró molesta y me quitó el celular, la vi responder.

M: Estaré ahí en 20 min. Iré disfrazada.

—¿Disfrazada? —Dije cuando terminó de enviar el mensaje.

—Sí, disfrazada. ¡Sígueme!

La seguí hasta su habitación y entramos en su closet. La vi sacar una caja con pelucas y la miré sorprendida. Sacó una pelirroja y luego volvió a entrar para sacar ropa de deporte.

—Ponte esto sobre la ropa que ya tienes puesta, apresúrate.

Hice lo que me dijo, me coloqué la ropa encima. No me di cuenta lo grande que era la ropa hasta que la tuve encima. Luego me senté para ver que me ponía la peluca y tuve que reírme cuando apareció con un par de lentes de anciana. La miré extrañada y me los extendió.

—No tienen aumento. Póntelos y vete. —Asentí y ella tomó su celular—. Acabo de pedirte un Uber, te llamarán por el nombre de Linda.

—¿Por qué Linda?

Le pregunté mientras comenzaba a irme y ella me sonrió.

—Por Linda Lee, el personaje de Supergirl en los comics. En serio que debes prestar más atención. Deja tus cosas aquí, incluido tu celular. Cuando termines de hablar con Katie le pides que te envíe en un Uber para aquí.

Le asentí y con mucho temor de que me descubrieran, salí y espere al Uber en la acera. Un auto gris me esperaba y bajó la ventanilla.

—¿Linda, es usted?

Le asentí y me aguanté para no reírme. Parecía que me había coqueteado, sonó demasiado extraño. Fuimos el resto del camino en total silencio y agradecí que no me reconociera. La idea de Chyler era genial. Al llegar al destino, me bajé y esperé a que se fuera. Entré al edificio y subí las escaleras lentamente. Cuando llegué a su apartamento, toqué timbre. Escuché los ladridos de Osin y la voz de Katie me dejó sin aire.

—¡Osin! ¡Cállate! —Respiré hondo mientras la escuchaba llegar a la puerta. Sentí la cerradura y la puerta lentamente se abrió. Al verme frunció el ceño pero luego me miró levantando una ceja, típico de ella—. ¿Mel?

—Sí, soy yo. Idea de Chyler.

Se rio y me hizo un gesto para pasar. Lo hice mientras ella seguía riendo.

—Realmente no te reconocí. ¿Así que estabas con Chyler?

Me quité la peluca y sentí las patas de Osin sobre mí. Sonreí y comencé a acariciarlo.

—¡Hola, muñeco! ¿Cómo estás? —Me dio unas lamidas en el rostro y me reí para luego mirar a Katie que observaba con una sonrisa—. Sí, estaba con ella. Me… me voy mal en el set.

Dejó de sonreír al instante y me miró extrañada. Suspiró y me hizo un gesto para entrar.

—Ven, vamos a hacer café y hablamos con calma.

Le asentí y antes de seguirla la miré con suplica.

—¿Te molesta si me quito esto? Chyler me hizo ponerme esta ropa encima de la que llevo puesta para que no me reconozcan.

—¡Oh, cielos! ¡Vas a morir de sarampión, quítate eso!

Le asentí y comencé con la campera. La dejé sobre una silla que tenía cerca y seguí con el pantalón, luego de quitarme los zapatos deportivos, los cuales volví a colocarme. Me acerqué a la mesada de su cocina y me quede ahí mientras la veía hacer café.

—Es café Irlandés, espero que te guste. Me lo dio mi hermano la última vez que estuvo aquí.

—¿En serio? Jamás probé café Irlandés. ¿Tiene algún elemento especial?

Me miró y sonrió.

—Trébol de cuatro hojas. —Dijo y me reí—. Si no tienes cuidado te conviertes en un Leprechaun.

—Muy graciosa… —Le dije y me miró.

—¿Qué te pasó en el set, Mel?

Agaché la cabeza y luego miré hacia delante, al sillón de su sala que conectaba con la cocina.

—Todo... Ha sido demasiado para mí. Y bueno... Me vio llorando.

Terminó de preparar los café y nos acercamos al sillón, donde Osin se quedó recostado entre mis pies, lo cual fue demasiado adorable.

*Katie Pov.*

Respiré hondo para evitar que se notara mis nervios. ¿Qué podría querer hablar conmigo? Además está el hecho de que estaba con Chyler y esta la ayudó a llegar de incógnito. ¿Sería que le contó lo que sucedió? Tenía que averiguarlo. Así que tomé un sorbo de mi café y la miré.

—¿Y qué hacías en casa de Chyler? —Le pregunté.

—Me llevó a su casa al salir del set. —Me dijo y tomó café. La vi hacer un gesto de delicia y sonreí—. Este café es muy bueno.

—Me alegra que te guste. —Le dije y me quedé en silencio por un momento—. ¿Por qué querías hablar conmigo?

Se quedó seria y ambas bebimos nuestros cafés por un rato. Seguro estaba buscando la manera de hablar y no quería presionarla por mucho que me moría por saber qué tenía para decirme. Tenía que respetar su espacio y darle la confianza para que pudiera decirme sin sentirse tan incómoda.

—¿Qué sientes por mí, Katie? —Preguntó.

Ciertamente, no me esperaba tal pregunta. Me tomó por completo por sorpresa y no contesté por un segundo. La quedé mirando y giró su rostro para observarme con esos ojos azules que tiene. Tragué saliva y dejé la taza sobre la mesa para mirarla.

—¿Por qué me preguntas eso? —Le cuestioné.

—Porque necesito saberlo para saber si debo expresar lo que me pasa.

¿Lo que le pasa? Eso sí que era inesperado. Tomé aire y largué todo mi aliento como si lo hubiera estado reteniendo todo este tiempo.

—Pues… si hablamos de lo sentimental… y teniendo en cuenta lo que sucedió entre nosotras… creo que deberías saber que no me acuesto con mis compañeros de trabajo porque sí.

—Eso sí lo entiendo Katie. —Dijo para luego dejar su taza sobre la mesa de café—. Lo que quiero saber es si fue algo físico o porque realmente te pasan cosas conmigo.

Me quedé en silencio mirándola y sentí que se me venía el mundo encima.

—Pues para responder eso, Mel. Necesito que tú seas sincera conmigo. Ya que te recuerdo que estás casada con Chris y creo que tenemos que aclarar las cosas porque él no tiene la culpa.

Suspiró y se agarró la cabeza. La vi cubrir su rostro con sus manos en un gesto de frustración. Suspiré apenada y estiré mi mano para tocar su hombro.

—Mel… —Le dije y me miró con angustia—. Lo siento, no debí presionarte así. Es que de verdad no entiendo qué está pasando. ¿Entiendes que casi nos besamos esta mañana?

Asintió y se sentó de costado. Osin se puso de pie y se fue a su rincón para dormir.

—Estoy estresada, Katie. —Me dijo y la miré sorprendida—. Jessica me tiene amenazada, me obligó a casarme con Chris.

—¡¿Qué?! —Le dije y se puso roja, asintiendo con pena—. Iba a terminar mi relación con él cuando tú y yo pasamos esa noche. Iba a contarle lo sucedido y terminar lo nuestro, pero ella me amenazó.

—¿De qué forma te amenazó? —Le pregunté.

—Tiene contactos muy poderosos y puede arruinar mi carrera. Además que amenazó con hacer público el escándalo y sabes cómo son los malditos medios.

—Lo sé. Por algo no tengo redes sociales.

Asintió y tomó mi mano, haciendo que mi corazón latiera como loco. Me miró a los ojos y los suyos se llenaron de lágrimas.

—No quiero lastimarte, Katie. Por eso es que insisto en que me digas qué te pasa conmigo. Porque de una forma u otra, tú o Chris terminarán heridos y me siento una mierda de persona.

—No eres una mierda de persona, Mel. —Le dije tomando su mano y acaricié su rostro con la libre—. Eres una persona maravillosa, talentosa. No quiero arruinar tu carrera, entiendo lo que decidiste y no estoy enojada contigo o algo así.

—¿De verdad? —Me preguntó y asentí—. ¿Qué sientes ahora por mí?

Me quedé en silencio. Ella de verdad necesitaba escuchar la verdad y supe que se lo debía. Asentí y la miré a los ojos.

—Siempre he sentido cosas por ti. —Le confesé y me miró con la boca abierta—. Solo que no te he dicho nada porque no quiero confundirte, no quiero meterme en tu matrimonio.

Noté como su pecho subía y bajaba, revelando una clara dificultad respiratoria. La cual me contagió y comencé a sentir el aire demasiado pesado.

—Hoy le conté todo a Chyler. Y ella me dijo que tenía que aclarar lo que sentía ya que no era justo para ti, para mí o Chris.

—Lo sé… tiene razón.

Mel se acercó más a mí y sentí que me moría por dentro.

—Trato de resistirme, de hacer mi trabajo y poner mi cabeza en otro lado. Pero siempre apareces, siempre encuentro algo que me recuerda esa noche. Katie, jamás me sentí como me sentí contigo.

Y algo explotó en mí cuando me dijo eso. Algo invisible me impulsó hacia delante y con desespero y un grado de egoísmo mezclado con celos por recordar que está casada con él, hizo que tomara sus labios con los míos desesperada.
Sus manos me tomaron de mi remera con muchísima urgencia y me devolvió el beso. El calor de sus labios, su sabor, saber que la estaba besando, hizo que mi mente colapsara. Sentí sus manos abrir paso a mi ropa para poder comenzar a quitarla y el desespero nos inundó. Me puse de pie y la arrastré conmigo mientras la besaba. Choqué con la pared e incluso un mueble, tirando todo al carajo. Los gemidos se hicieron presentes en el beso junto con nuestras lenguas. Mis manos volaron por su cuerpo para acariciar su espalda y tocar su trasero. ¡Sí! ¡A la mierda todo! La quería tocar y lo hice.

Me tomó de la remera y me arrastró a donde estaba mi cuarto. Comencé a quitarle la ropa, comenzando con nuestros zapatos deportivos. Los dejamos a un lado con prisa y ataqué sus labios. Temía que se arrepintiera y disfruté cada instante. Llegamos a mi habitación y cerré la puerta de un golpe. Fuimos hasta la cama y chocamos, ella cayó hacia atrás y me tiré sobre ella. Me quitó la remera y la ayudé, luego hice lo mismo con la suya hasta que sus manos fueron a mi pantalón. Lo abrió con prisa y me alejé de ella para quitarlo sin dejar de mirarla. Sus ojos brillaban, estaban oscuros y fue como si algo nos poseyera. Me acerqué a Mel y le quité su pantalón. Ambas quedamos en ropa interior y me acomodé sobre ella. La besé ruidosamente y sin delicadeza, devorando su boca como si mi vida dependiera de ello. La vi recostarse mejor en la cama y tomar mis piernas. Hizo uso de sus hermosos músculos para sentarme sobre ella y gruñí.

—¿Te dije que me encantan tus brazos? —Le pregunté.

Se sentó en la cama y me besó mientras sus manos recorrían mi espalda baja.

—Tú y medio fandom adora mis brazos. —Dijo mordiendo mi labio y eso me hizo comenzar a mojar—. ¿Te dije que pareces una creación de los dioses? ¡Eres perfecta!

—Mejor cállate, Mel.

Sentí sus labios atacar mi cuello y luego morder. Aproveché que estaba sentada para quitar el seguro de su sostén. Se alejó de mí para dejar que le quitara la prenda y luego que la tiré a un lado ella hizo lo mismo conmigo. La tiró a un lado y gruñó desde el fondo de su garganta. Se lanzó a mi seno y me encorvé del placer. ¡Su maldita boca es excelente! ¡Su lengua es maravillosa! Succionó mis pezones ruidosamente y tomé su seno entre mis manos. Un impulso me inundó y la alejé de mí, la recosté en la cama y sostuve sus brazos para que no se pidiera mover. Me acerqué a sus senos y dejé besos para luego llevarme su pezón a mi boca. Comencé a succionarlo y el sonido de sus gemidos era música para mis oídos.

—Ahhh… ¡Mierda! —Gimió.

El desespero me ganó, me alejé y comencé a quitarle la ropa que le restaba. Ella me arrancó la mía, rompiéndola. Me quejé con un gemido, debido a que la tela rozó mi entrepierna y enloquecí. Tomé a Mel con prisa, la abrí de piernas y me coloqué entre ellas, tocando nuestros centros con desespero. Cuando su centro tocó el mío ambas gemimos demasiado sonoramente.

—¡Ahhh, sí! —Dijimos al mismo tiempo.

Me acerqué y la besé mientras comencé a moverme sobre ella, embistiéndola.

—Te extrañé, Mel. —dije comiéndome su boca.

—Te extrañé también, Katie. Te extrañé demasiado. Extrañaba esto. —Se aferró a mi espalda y me moví contra ella, sintiendo sus fluidos empaparme—. ¡Ahhh! ¡Ahhh!

—¡Ahhh! ¡Grr! ¡Ahh! No pares, Mel.

—No pares, Katie. Dejame sentirte.

Mi respiración se hizo demasiado difícil y estaba en un frenesí. Me moví más rápido, sentándome más derecha y sus manos me tomaron de las caderas para arrimarme más a ella.

—¡Oh, Mel! ¡Estoy cerca! —Me encontré con su mirada y fui sincera—. Estoy loca por ti.

—Y yo estoy loca por ti. ¡Así que toma todo de mí, Katie! ¡Todo!

Y fue mirándonos a los ojos que nos quedamos de boca abierta, expresando que estábamos en pleno orgasmo. Ambas llegamos al mismo tiempo y nos paralizamos en esa posición mientras nos quedábamos sin voz. Un gemido insonoro salió de ambas gargantas. Sentí mi cuerpo caer pesado sobre ella. Me abrazó y escondí mi rostro en su cuello, ahí la sentí comenzar a llorar. Hice lo mismo, ya que ahora sí entendía que sentía lo mismo por mí y las dos queríamos estar juntas pero la situación actual era una porquería. Me acomodé en la cama y nos quedamos llorando por largo rato hasta que nos besamos y decidimos hacerlo una vez más.

A la mañana siguiente, desperté porque escuché a Osin en la puerta. Me cubrí con una salida de cama y abrí la puerta.

—Shhh… no hagas ruido. Ven que te doy de comer.

Llevé a Osin a la comida y le serví su comida. Decidí que lo mejor era hacer un desayuno y regresé a la habitación. Me quedé en el marco, observando la espalda desnuda de Mel y su pelo desnudo colgando en sus hombros. Y viéndola me hice consciente, de que me acabo de convertir en su amante. Me acabo de meter con una mujer casada. ¡Diablos!

*Melissa Pov.*

La luz del sol asomaba por la ventana mientras sentía que todo mi cuerpo se desperezaba. Me giré y noté a Katie apoyada en el marco de la puerta, mirándome y sonriendo con pena. Le sonreí y le hice un gesto para que se acerque. Sonrió mirando el suelo y se acercó. Se tiró encima y la abracé.

—¿Qué pasa por tu cabeza? —Le pregunté.

—No quiero arruinar el momento. —Confesó con temor en su voz.

Me acerqué para darle un beso y la miré.

—Quiero que seas siempre honesta conmigo.

Suspiró y asintió. Tragó saliva y me sonrió con pena.

—¿Qué vamos a hacer, Mel? Porque teniendo en cuenta lo que hicimos toda la noche, eso me hace tu amante. ¿Lo soy? ¿O esto fue algo de una vez?

Mi corazón comenzó a latir como loco y estaba pensando qué decir cuando su celular comenzó a sonar.

—Ya regreso. —Me dijo y se fue de la habitación.

La escuché caminar y me agarré la cara entre las manos mientras la escuchaba contestar pero sin saber lo que decía. Hasta que escuché que lanzaba un grito.

—¡¿Qué?! —Gritó.

Por el tono de su voz, algo no estaba bien. Me apresuré a cubrirme con la sábana y me asomé a la sala. Se giró para mirarme con temor y escuchaba al otro lado.

—Sí, está bien. Yo me encargo. Ya sé qué hacer.

Cortó la llamada y me acerqué. Osin se acercó para morder la sábana y traté de quitármelo de encima.

—¿Qué pasa, Katie? —Le pregunté y se acercó para sacar a Osin de encima.

—Ve a vestirte. ¡YA! Jessica está buscándote. Chyler me llamó, le dijo que te quedaste en su casa. Le dijo que iba a despertarte, le dio media hora. Tenemos ese tiempo para que vayas a su casa sin que te vea.

No dudé en salir corriendo a la habitación. Tomé mi ropa interior y me temblaban las manos. Me tropecé colocándome los calzones y maldije en silencio por haberme golpeado la rodilla contra la cama. Tomé el sostén y se me estaba haciendo difícil colocármelo. Sentí que Katie entraba en la habitación. Lanzó el celular en la cama y me ayudó a prenderlo. Luego se acercó a vestirse ella mientras yo me colocaba mi ropa. Nos tomó menos de dos minutos vestirnos y luego corrimos a la sala. Me senté para colocarme los zapatos y atar los cordones mientras ella seguía descalza y me explicaba.

—Nicole iba a llevarme al set hoy. Le dije que venga y te lleve a casa de Chyler. Las dos se irán con ella. Yo me iré por mi cuenta.

Escuchamos el timbre y Katie corrió hasta la puerta. Nicole entró sin más y cerró la puerta. Me terminé de acomodar la ropa con la que había llegado y al verme con la peluca en la mano se acercó y me ayudó a colocármela. La miré avergonzada y me sonrió.

—Tranquila, Mel. Tienen mi apoyo, no deberían estar viéndose así. Jessica necesita irse al infierno. Lo que hace es homofóbico y me molesta muchísimo.

—Lamento que tengas que correr conmigo.

Una vez que terminé de arreglarme, me miró. Miró a Katie y le sonrió.

—Espero afuera.

Asentí y me acerqué a Katie. Le di un abrazo y ella me besó. Le devolví el beso y me sonrió.

—Ya veremos qué hacer. Por ahora ve y luego buscaremos la forma de vernos o sabremos si seguir o no. Ahora solo ve y… recuerda… esto no es solo de una noche.

Le asentí sonriendo y le di otro beso.

—Para mí tampoco es algo de una sola noche, tú me importas.

Me asintió y salí corriendo. Bajamos las escaleras corriendo y cuando nos metimos al auto, Nicole lo encendió agitada.

—Ustedes dos sí que están metidas en un buen lío. —Me dijo y suspiré.

Me recosté contra el asiento y el camino fue más largo de lo normal. Cuando estacionó, lo hizo lento porque notamos a Jessica más adelante, bajándose y acercándose a la puerta sin mirar, distraída. Chyler estaba en la ventana y nos hizo un gesto para que nos apresuráramos.

—Ve detrás de ese arbusto. La distraeré y tú entras sin que te vea.

Le asentí y salí con cuidado. Corrí hasta el arbusto y me agaché mientras Nicole salía con una sonrisa.

—¡Hola, Jess!

Jessica se giró y la miró sorprendida.

—¿Qué haces aquí, Nicole?

—Vine por Melissa y Chyler, hoy las llevaré al set porque vamos a tomar un café las tres.

En el momento en que noté a Nicole sonriéndole y llamando la atención de Jessica, me escabullí discretamente sin que me viera. Chyler me esperaba con la puerta abierta y jamás había corrido tan rápido. Cerró la puerta con prisa y me llevó al cuarto.

—¡Rápido! Quítate todo eso y ven descalza, con los zapatos en la mano. Trata de respirar hondo.

Hice lo que me recomendó, corrí, deje la ropa, peluca y lentes en la caja de su closet. Luego tomé los zapatos y corrí como Flash hasta el sillón donde me lancé tan fuerte que casi me caigo. Me senté y respiré hondo mientras ella abría la puerta.

—¡Hola, chicas! ¡Viniste, Nicole! ¡Hola, Jess!

Jessica entró y me miró. Frunció el ceño y se cruzó de brazos.

—Luces como si no hubieras dormido.

—Eso es mi culpa. —Dijo Chyler y nos giramos a verla—. Tuvimos noche de chicas. Aprovechamos que estábamos solas.

Asintió y suspiró.

—Solo vine para recordarte que luego del rodaje debes ir a grabar las malditas canciones. Ese capítulo debe salir perfecto. —Comenzó a irse y luego se giró—. La próxima contesta el teléfono cuando te llamo.

Le asentí con una sonrisa y la vimos irse. Chyler cerró la puerta y yo me recosté contra el sillón mientras Nicole caía de rodillas. ¡Eso había estado cerca! ¡Muy cerca!

...

Se vienen momentos interesantes. ¿Les gusta como va?

Laureen