Capítulo 4

Estimado Lord Black

La corte de magos ha aceptado su testimonio y el juramento firmado. Se lo convoca al juicio contra su traición hacia los Potter y su asociación con El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

El juicio se realizará en tres días a las 11 horas de la mañana.

Firma

Amelia Bones

Jefa del departamento de aplicación mágica

La carta había llegado en medio del desayuno de la orden, exactamente en el momento en el que Tom Riddle desayunaba aún en cama debido a las órdenes de Madame Pomfrey. Aún no confiaba en Dumbledore ni en la suerte de Tom como para dejar al chico por su suerte en un lugar donde todos podrían considerarse enemigos.

Dumbledore aún no comparte con la orden la información que le entregó Tom. Esperaba comprobar toda la historia antes de actuar. Su actual error le hizo darse cuenta que lo que hacía tenían una consecuencia mayor de la que pensaba de tal modo que decidió estar completamente seguro. Tom estaba aliviado por ese hecho, tendría tiempo para pensar acerca de su movimiento actual.

Tenía, por una parte, la confianza de Dumbledore al haberle dado información de Voldemort y podría hacer uso del poder de la Orden para poder terminar con el terrible monstruo que le arrebató la vida. Por otra parte, podría simplemente sentarse a ver cómo ambos magos, Voldemort y Dumbledore, se mataban mutuamente y simplemente tomar lo que deseara cuando todo acabase.

Pero Tom no quería quedarse esperando y ver cómo se solucionaba entre ellos. No quería que Dumbledore matara a Voldemort. Ese era su derecho y obligación terminar a Voldemort. El maldito squib va a morir bajo su varita y sus manos, no bajo las de nadie más. Era un curso de acción muy Gryffindor, pero en estos instantes, con sus piernas aun recuperándose, lo único que lo mantenía firme en sus convicciones era la venganza contra Voldemort. Al demonio con Dumbledore y su Orden de Pavos al Horno.

Miró a la carta que llegó en su desayuno y sonrió un poco. El hecho de que la carta no fuese directamente a Sirius, se podría deber a dos razones: Orión seguía vivo y las cartas iban dirigidas a una persona de confianza del anterior Lord, es decir Tom. La segunda razón podría ser que las barreras de la casa solo admitan lechuzas ajenas por la ventana del cuarto de invitados y las lechuzas del ministerio eran lechuzas ajenas.

Sea cual fuere la razón, Tom estaba agradecido de haber recibido la carta. Podrían evitar que alguien detenga a Sirius de ganar su libertad. Sabía que mucha gente se beneficiaba con que Sirius siga siendo un fugitivo, nadie podía sacar a Harry de la casa de sus familiares abusivos si Sirius era un convicto. Manipulador Dumbledore, como siempre el salvador de dos caras. Con la cara del abuelo agradable y del manipulador sin corazón.

Tom no iba a dejar que le quitaran esta oportunidad a Sirius. Orión hubiera hecho lo mismo y no va a permitir que el hijo de Orión sea injuriado de esa manera. Después de todo, Orión le debe el apadrinamiento de Sirius. Tom debió ser el padrino de Sirius y Regulus si Voldemort no se hubiera metido en sus planes bien elaborados para el resto de su vida.

Básicamente está haciendo esto por su ahijado, que es mayor que él, mientras Tom aún no termina siquiera el colegio. Alphard ha de estarse revolcando de la risa en donde sea que esté cuando se dé cuenta de esto.

~AB~

A la hora de siempre, Sirius llegó después de Severus con su actitud normal. Severus, ya acostumbrado a las molestas visitas del perro, se resignó a pasar algunos momentos con Sirius por el bienestar mental de Tom. Al parecer el chico sabía manipular a las personas y obligarlas a convivir. Aunque ni siquiera en lo más profundo de su ser admitiría que le agradaba estar con el perro cuando no hay nadie más que una compañía agradable de por medio.

—Sirius, Profesor Snape, hoy llegó la carta del ministerio de magia referente al juicio de Sirius. Ignoro la razón por la que llegó conmigo, pero lo hizo—dijo casi al final de la charla con ambos adultos y sacó debajo de su almohada una carta entregándosela a Sirius. Decidió llamar a Severus con su título de profesor por el simple hecho que el hombre era mayor que él y le debía la vida. Lo mínimo que se puede hacer es darle respeto a quien te salvó de un maniático psicópata que chupaba tu magia.

La curiosidad de Severus pudo más que su odio hacia Sirius. Tom sonrió al verlo prácticamente pegado a Sirius leyendo la carta que lo llamaba a declarar al ministerio de magia. Eventualmente, cuando ambos acabaron de leerla, Sirius salió corriendo de la habitación aferrado a la carta. Severus miraba fijamente a Tom después de la huida dramática de Sirius.

— ¿Por qué lo hiciste? No tienes ninguna relación con el perro—preguntó rápidamente. Se refería a Sirius como perro para no confundir al chico con tantos Black que conocía. Era el único perro del que solía hablar.

—Porque Orión hubiera hecho lo mismo de no estar bajo un imperio y después en un calabozo. Al final, para los Black, no tienen a nadie más que a la familia. Aunque no comparto esa visión y tú comprendes maravillosamente mis razones—dijo el chico tranquilamente sonriendo un poco. Hace tiempo, cuando preguntó acerca de los años en Hogwarts de Severus, se dio cuenta de la animosidad entre Sirius y Severus, también acerca de su terrible vida familiar y su eterno amor por la madre de Harry. A cambio del voto de confianza, le contó acerca del orfanato, de sus revelaciones y del consecuente secuestro de Voldemort.

—Me asegurare que el perro no lo arruine—Severus se levantó y se marchó sin decir nada más tras de Sirius.

Ah, es hermoso cuando tus planes salen bien.

~AB~

Con el paso de los días, Tom comenzaba a tener la fortaleza suficiente en sus piernas como para quedarse parado unos momentos y caminar un poco. Madame Pomfrey estaba bastante satisfecha con los resultados y decía que si seguía a este ritmo, no iba a pasar mucho tiempo para que recuperara su movilidad.

Sirius le informó que el plan para librarlo de su sentencia funcionó y que lo convocaron para el juicio y su absolución. Aunque no pudiera ir, Sirius iba a mantenerlo informado de todo, además, dijo que se llevó a su amigo Remus y que su ahijado iba a acompañarlo porque Sirius le ofreció que iban a vivir juntos si logra limpiar su nombre. Otros de los miembros de la orden fueron llamados a presenciar el juicio y otros, como los Weasley, simplemente querían ir a ver y darle apoyo moral a Sirius.

Básicamente la casa estaba vacía.

Tom salió de la cama al escucharlos irse y que no hubiese ningún sonido en toda la casa y finalmente llamó a Kreacher.

— ¿Qué puede hacer Kreacher por el señor amigo de mi amo?—pregunto el viejo elfo y Tom lo miro un momento antes de hablar.

—Necesito que vigiles que no haya nadie en toda la casa y me lo informes, también, si no hay nadie, vigila la casa y me informas cuando todos estén por regresar para que me traigas de regreso aquí, ¿entendido?—dijo lo más claramente que pudo para que nadie interfiriera con lo que va a planear hacer hoy.

Al ver a Kreacher asentir y desaparecer, se dejó caer hacia atrás en la cama suspirando. Si lo que le dijo Sirius respecto a Walburga es cierto, tendría que tratar de ver una forma en la que ella pueda ayudarlo a figurar el hechizo en parsel que Voldemort usó para dejarla presa en ese cuadro.

Había creído que Wal murió o algo aun peor, pero ahora que se enteró que estaba viva, tenía una oportunidad para arreglar todo esto y si todo salía como era el plan, Abraxas y los demás están fuera del calabozo ahora mismo.

No va a ayudar al lado de la luz, ellos nunca hicieron nada por él. Pero quería la venganza contra Voldemort, no solo él, los demás también querían vengarse y no iba a dejarlos sin un trozo de esa clase de pastel.

Una vez que Kreacher ya le informó que no había nadie en toda la casa, se levantó de la cama lentamente y caminó hasta la puerta abriéndola. No iba a pedirle ayuda a Kreacher porque su orgullo se lo impedía. Era un orgulloso sin remedio. Salió hasta el pasillo y camino apoyándose de las paredes hasta las escaleras.

Sus piernas no le resistieron más y cayó sentado al borde de las escaleras. Con cuidado, comenzó a bajar las escaleras sin tratar de levantarse y quedar frente a frente con un enorme cuadro cerca de la puerta cubierto con una cortina.

Su poder mágico estaba bastante estable desde que despertó y Madame Pomfrey lo alimentaba muy bien como para estar bastante seguro de poder usar su magia para quitar las cortinas del cuadro. Cerró los ojos y se concentró un momento antes de mover sus dos manos y hacer que la cortina se corriese.

Desde que supo que tenía un poder diferente al de los niños del orfanato, trató de enseñarse a sí mismo a usarlo. Para cuando fue a Hogwarts, podía hacer lo que deseara con su magia, abrir una cortina con solo sus manos, no era tan grande. Pero agotador considerando que su magia era chupada por un maldito cara de serpiente.

— ¿Tom?—la voz que lo recibió era tan malditamente familiar que parpadeo varias veces para asegurarse que estaba viendo bien.

— ¡Wal!—exclamo sorprendido de verla exactamente como había estado el día en el que escapó con mucho esfuerzo de todos ellos. Se veía bien, parecía que estaba bien, se recuperó de sus heridas.

—Espera, ¿Qué es lo que hicimos Lucretia y yo contigo antes del baile de navidad en la mansión Malfoy en nuestro cuarto año?—pregunto y Tom por un momento se vio mirándola sin saber la razón. Luego se dio cuenta.

Walburga temía que fuera Voldemort.

—tú y Lucretia me vistieron como mujer, usaron una especie de poción rara que había estado en uno de los libros de la mansión Black para que pareciera mujer de verdad y me hicieron pasar como la amiga de Orión—dijo sin desear recordarlo realmente, ellas tomaron tantas fotografías que creyó que iban a hacerle un álbum. Alphard y Abraxas nunca se enteraron que esa chica que les gustaba era él.

Wal se relajó visiblemente y le sonrió. Tom supo que en ese momento ella se dio cuenta que él no era su enemigo, que solo era él y nada más.

—Tom, ¿recuerdas lo último que paso con Voldemort y Regulus? No sé si Regulus esté vivo, solo sé que orión sigue con vida porque la mansión Black aun no nombra a Sirius como el heredero y la magia de la familia solo lo protege como un heredero—explico Walburga y Tom cerro los ojos suspirando pesadamente antes de hablar.

—Sí, lo recuerdo. Regulus está vivo y encadenado en los calabozos de la mansión Black con Orión, abraxas y Cygnus. No sé qué le pudo pasar a Alphard. —explico suspirando un poco antes de fijar su atención de nuevo en el cuadro que estaba en la pared. — ¿sabes el hechizo que usó para meterte en ese cuadro? Necesitamos sacarte de aquí—preguntó mirando a la bruja con clara expectativa.

Walburga frunció el ceño ante la pregunta, pensativa. Finalmente habló después de un momento.

—Podría mostrarte la memoria de mi encierro, pero necesito mi varita. Está fuera del cuadro, en el marco, encerrado. No quería que usara mi varita para salir de aquí aunque supiera como así que es parte del marco, no sé en qué parte—explicó el cuadro al mismo tiempo que Kreacher aparecía para informar que los magos estaban llegando y llevar a Tom de regreso a su cuarto.

—Kreacher, cierra las cortinas—ordenó Walburga después de que el elfo informara la llegada de los magos. Esta pequeña visita había cambiado su visión del futuro. Tenía que estar atenta a lo que se decía en la orden, solo de esa manera tendría una oportunidad de informarle a Orión y los demás cuando regresen.

Con Tom afuera, que los demás regresen sería en cuestión de tiempo.

~AB~

En medio de la oscuridad de la habitación, un objeto había rodado hasta una de las grietas del piso gastado de madera que alguna vez fue de gran calidad. El objeto rodó hasta caer en la grieta y ser empujado rápidamente por la gran cantidad de ratas que habitaban esos pasajes que separan un piso de otro de una mansión. Podría ser por su magia la razón por la que el objeto no se rompía en varios pedazos en ese momento.

El objeto llegó hasta un tubo en el que después de varios intentos por parte de las ratas, logró meterse y caer hasta el piso del lugar saliendo completamente de la casa en la que había estado junto a las ratas. Rodó un poco en el claro del jardín descuidado junto a la huida despavorida de los roedores hasta que un ave de caza atrapó a una de las ratas y al objeto cerca de este.

En medio del vuelo del ave, el objeto escapó de sus garras y cayó encima de una carreta que se dirigía hasta la afueras de una ciudad a dejar vegetales para vender. En la ciudad, los vegetales fueron descargados junto con el objeto al que nadie prestó atención y cayó de las manos de los trabajadores rodando un poco hasta llegar a la calle donde los autos rodaban con velocidad.

Atrapado entre las ruedas de los autos, el objeto rodó hasta el centro de la ciudad donde se desvió del trayecto del auto cuando este curvó hacia la derecha y el objeto rodó hacia el frente y chocó contra la acera donde fue visto por un niño que lo tomó para más adelante ser desechado por una madre furiosa que regañaba al niño por recoger basura de la calle.

El objeto fue tirado al otro lado de la acera donde causó que un joven tropezara y casi cayera. El joven volvió a ver al objeto y al notar lo extraño que era tener este objeto tan cerca, lo tomó y lo guardó en el bolsillo tratando de que nadie viese lo que había tomado. Cuando el joven se acercó a su guardián le sonrió mostrando lo que encontró en el piso.

—A que no creerás lo que hallé Sirius—dijo sonriendo y su guardián solo pudo ver el color blanco hueso de lo que había visto muchas veces en las manos de un mago oscuro y malvado y no pudo contener el deseo de reír levemente.

—No, nunca podría creerlo si no me lo hubieses mostrado, Harry—Dijo el ahora libre convicto de la ley mirando hacia arriba donde un ave pasaba volando en ese momento.

El objeto no escapó de las manos del chico hasta que estuvieran en el edificio que usaban como cuartel secreto.


¿Es una mentira? ¿Es una broma? !NO¡ Es una actualización de verdad.

Sé que he dejado de lado todos mis fics y que les he fallado de una manera garrafal, pero estoy intentando actualizar y les pido una gran disculpa.

Cambiando a temas más bonitos...

¿que les pareció?

Gracias por leer