Capítulo 5
Tom estaba seguro que era un regalo de la magia cuando Harry volvió del juicio de Sirius mostrándole la varita blanca como el hueso que le pertenecía.
— ¿Y bien?—
Preguntó Harry con una sonrisa sentándose junto a Tom entregándole su varita. El sentimiento de calidez y confort que emitía su varita al estar una vez más con él, era exhilarante. Había extrañado mucho a su varita.
—Es…perfecto—
Murmuró Tom pasando su mano por la extensión de la varita de tejo estudiándola y recordando las noches en las que solo eran él y su varita frente al odio de los Slytherin que lo consideraban un muggle, frente al odio de los muggles que lo consideraban un fenómeno. Esa misma calidez que seguía recibiéndolo a pesar de todos estos años.
Harry sonreía mirando a Tom y sus expresiones de nostalgia y felicidad al tener la varita en sus manos. En momentos así, Tom no parecía ser el vil y despiadado muchacho que se encontró en la cámara de los secretos.
—Gracias—
Un murmullo leve y silencioso, si Harry no hubiera estado tan cerca del joven, posiblemente no lo hubiera escuchado decir eso.
—De nada. ¿Cómo estas con tus piernas?—
Preguntó Harry mirando a Tom de reojo. Madame Pomfrey decía que Tom iba a tardarse pero con todo el avance que estaba haciendo, no le sorprendería que Tom ya esté mucho mejor de lo que aparenta para no tener que ver a la Orden.
—Mejorando—
Fue la respuesta capciosa de Tom mientras despegaba su atención de su varita y la movía abriendo uno de los cajones al frente de su cama y haciendo levitar un pequeño objeto hacia sus manos.
Harry miraba con curiosidad el objeto. No sabía que Tom supiera algo de donde estaba como para que pudiera saber qué quería atraer hacia él.
—Me he quedado con los Black muchas veces y me han invitado a Grimmauld Place a celebrar mi cumpleaños y Yuletide con ellos. Siempre me han cambiado la habitación de invitados y he estado en todas ellas. Dejé en cada habitación algo para recordar en cual estoy y evitar que Alphard me deje alguna broma sorpresa en la cama—
Explicó distraídamente Tom mientras tomaba el objeto y apuntaba su varita a él. La pequeña caja en sus manos se convirtió en un reloj de bolsillo de plata.
Al abrirlo, Tom revisó la inscripción del reloj.
"Que el linaje de Slytherin se mantenga vivo por todos los siglos
Feliz cumpleaños"
Si bien la inscripción era extraña, era algo que Tom recordaba muy bien y un chiste interno entre sus amigos. Sonrió un poco antes de mirar al Niño-Que-Vivió que miraba todo con absoluta confusión.
— ¿Has escuchado acerca de los ritos que se realizan en Yuletide?—
Preguntó Tom guardando el reloj entre sus ropas y sonriendo. Mientras menos personas se pregunten de sus piernas, más posibilidades tiene de sacar a Wal y buscar a los chicos antes de que Dumbledore se dé cuenta de lo que ha hecho.
~AB~
—Padre, ¿Qué estas planeando hacer?—
Cuestionó Lucius esperando que ni Draco ni Narcisa regresaran pronto. Tendría que arreglar esto mucho más rápido de lo esperado. No sabía cómo explicárselo a ninguno de los dos.
—Planeamos encontrar a Tom, Wal y Alphard y vengarnos de ese maldito squib—
Respondió su padre sentado en uno de los sofás de la sala de estar de la mansión. Estar limpio y con ropas cómodas era bastante necesario para su salud mental. Especialmente con Orión tan desesperado por encontrar a Wal.
— ¿Y cómo planean encontrarlos?—
Cuestionó Lucius a sabiendas que él había estado buscando al muchacho que Voldemort pedía pero sin éxito. Sin un nombre o sangre, era imposible hallarlo.
La mirada que su padre le dio, le hizo entender a Lucius que hizo una pregunta estúpida. Era la misma mirada que recordaba de sus días de infancia.
—Lucius, querido hijo mío, por si no te has dado cuenta, somos Malfoy. No necesitamos mucho para lograr lo que queremos. Si en serio quiero hallar a Tom, puedo activar un hechizo inverso a la marca tenebrosa. La marca fue hecha con magia de Tom, por lo tanto, un hechizo inverso al morsmordre va a dejarme saber dónde está—
Explicó Abraxas tranquilamente llamando a un elfo y ordenándole una taza de té para él y todos los presentes.
—Aunque eso no es necesario—
Intervino Regulus suspirando un poco y aceptando con un agradecimiento la taza de té caliente.
— ¡Es obvio que Tom está en Grimmauld Place!—
Exclamó Orión con una sonrisa mirando a los presentes y tomando su taza de té antes de dar un leve sorbo. Era bueno saber que los elfos aún recordaban como tomaba su té.
—Ese es el punto, Orión. Tenemos que llegar a Grimmauld Place sin que Sirius o el resto de los que vivan con él se enteren—
Comentó Cygnus suspirando un poco y negando levemente. Orión no tiene idea de las consecuencias de sus acciones y es por esa misma razón que teme que Sirius sea igual.
—Eso es sencillo. Kreacher—
Respondió Orión sonriendo y chasqueando los dedos antes de que un elfo doméstico viejo y de aspecto andrajoso apareciera con un gesto de gratitud.
— ¡Amo Orión! ¿Qué puede hacer Kreacher para servir a mi gran Amo Orión?—
Exclamó Kreacher antes de lanzarse a los pies de Orión y murmurar acerca de sangres sucias y traidores.
—Kreacher, en cuanto te envíe de regreso a Grimmauld Place, vas a ponerte el uniforme de los elfos domésticos de la familia Black ¿entendido?—
Ordenó Orión seriamente. El elfo doméstico va a humillarlo si sigue con esos harapos que solo se le da a los elfos que no se comportan.
Kreacher miró a Orión con gratitud en sus ojos antes de asentir varias veces sin levantarse de donde estaba postrado a los pies de Orión.
—Como ordene mi gran amo Orión—
Dijo Kreacher sin soltar a su amo mientras Lucius miraba nada impresionado la situación.
—Kreacher, ¿Quiénes viven en Grimmauld Place?—
Cuestionó Regulus antes de que el elfo doméstico se postrara frente a él. Kreacher de seguro debió extrañarlo.
—Amo Regulus, en la gloriosa casa de los Black habitan ahora traidores a la sangre y sangres sucias. El amo Sirius está recapacitando. Kreacher espera que sirva de algo. El amo amigo de mi amo Orión está en la habitación de huéspedes esmeralda y no puede caminar mucho pero ya encontró a mi señora y hablaron de sacarla del cuadro—
Explicó Kreacher mirando con devoción a Regulus.
Cygnus y Abraxas intercambiaron miradas antes de asentir un poco y mirar a Orión.
—Kreacher, regresa a Grimmauld Place y no le digas de esto a nadie—
Ordenó Orión con una leve sonrisa antes de que el elfo desapareciera con una reverencia a los presentes.
—Bien, creo que tenemos que esperar un día en el que estén todos los traidores a la sangre y sangres sucias para mandarlos fuera de Grimmauld Place. No puedo esperar—
Anunció Abraxas sonriendo antes de mirar a su hijo y terminar su taza de té.
—Tú conoces al espía de Voldemort, ¿cierto? Dile que te espere en Grimmauld Place. Vas a venir con nosotros—
Declaró Abraxas antes de levantarse y caminar a su habitación. Afortunadamente, los elfos domésticos no cambiaron su habitación y solo ampliaron la habitación de Lucius porque las barreras de la casa tomaron a Lucius como Lord de la casa hasta que Abraxas apareciera a restaurar su poder como señor de la casa Malfoy.
Lucius asintió un poco antes de llamar a alguno de sus elfos domésticos y ordenarles que preparen habitaciones para todos los Black.
Tendría que llamar a Severus y hacerle entender todo lo que estaba pasando. Quizás, él tenga una idea más concreta de lo que está ocurriendo aquí.
Solo esperaba que Draco se tarde en sus vacaciones junto a Narcisa.
~AB~
El profesor Dumbledore estaba ansioso.
Tom podía sentirlo. Estaba esperando a que pudiera caminar y unirse a su orden y ayudarlo. Esperaba que, al no tener a donde ir, iba a terminar quedándose aquí esperando ordenes como un buen soldadito.
Lamentablemente, Tom es un Slytherin. Es el niño que solía causar pánico a la Sra. Cole en el orfanato y aterrorizar a toda la población de huérfanos porque lo trataban diferente. No era el soldadito de nadie y va a vengarse de Voldemort por su cuenta, va a ver como el imperio dorado de Dumbledore cae en la desgracia mientras se desmorona el estúpido imperio pura sangre de Voldemort.
Tom sabía bien lo que el profesor Dumbledore estaba haciendo preguntándole acerca de su salud y de su bienestar. Entendía el deseo innato del profesor con que pudiera estar de pie y seguir. Algunos pueden tenerlo como un corazón noble arrepentido de sus errores mientras que Tom lo veía como realmente era la idea, una simple forma de ganarse su gratitud esperando un pago por medio de información, magia y persona en su pequeña guerra.
Con una sonrisa, Tom despidió a su profesor de Transfiguración y se recostó contra las almohadas de la cama suspirando con fuerza antes de mirar el techo. Tendría que mantener las apariencias hasta lograr sacar a Wal y hallar a los chicos. Deben estar preocupados.
Lo más preocupante era el no saber nada de Alphard. Sabía que Cygnus, Orión, Abraxas y Regulus estaban juntos en la misma celda, pero no tenía idea de donde estaba Alphard. Sabe que Voldemort no lo mató o lo hubiera despertado para burlarse de eso y mostrarle el cuerpo sin vida de Alphard. Pero nunca paso eso.
Podría haber sido capturado por los aurores sospechoso de haber sido un mortífago y encarcelado en Azkaban. Pero los mortífagos de Voldemort estaban siendo liberados. Alphard debería estar libre.
Mirando la puerta de su habitación abrirse, Tom sonreía al heredero Black que entraba con emoción para contarle lo que había ocurrido ese día, al parecer, el juicio fue un éxito y tenía que arreglar todos los negocios que la familia Black dejo en pausa cuando Sirius fue a Azkaban y sus padres desaparecieron junto con Regulus.
Estaba tan emocionado de tener a alguien con quien hablar que no se había dado cuenta que se acercó la hora en la que todos los miembros de la orden volvieron y comenzaron a arreglarlo todo.
Tom se preguntaba cuando llegaría el día en el que la Orden de Dumbledore terminaría fuera de la casa.
En cuanto vio a Kreacher con el uniforme de los elfos domésticos Black, supo inmediatamente que sería muy pronto. Orión había regresado.
~AB~
Harry estaba teniendo un día terrible, primero había tenido otra discusión con Ron y Hermione acerca de Tom. Ron seguía insistiendo que Tom era malvado y que debían encargarse de él antes de que los ataque a todos. Hermione insistía en que Harry debía dejar de confiar en todo lo que le decía Tom y asegurarse que no fuera un truco de Voldemort. Harry estaba seguro de que todo lo que Tom le dijo era cierto, sus amigos no compartían la opinión y no querían verlo.
Harry terminó discutiendo una vez más y abandonándolos en la Madriguera, regresó a Grimmauld Place donde el profesor Dumbledore seguía insistiéndole a Harry que debía hacer las pases con sus amigos porque son sus grandes y queridos amigos. Harry seguía molesto con ellos y no va a hacer las pases ahora mismo. Quiere mantener su ira un tiempo antes de hacer algo.
Sin mencionar el hecho de que Ginny se sigue acercando a Harry de maneras extrañas. No quería tener nada que ver con Ginny. Se parecía demasiado a su madre como para que esté conforme con acercarse a ella de ese modo. Lamentablemente, el decirle que no fue una idea terrible. Ella cree que decirle que no está interesado en ella fue obra de Riddle. Que él le está engañando para alejarla de ella, así como el diario la manipuló.
Al parecer, todos olvidaron que Voldemort estaba peleando con el director Dumbledore cuando sacaron a Tom y todos, a excepción de Snape y Sirius, están convencidos de que Tom es un ser malvado que va a matarlos a todos cuando estén dormidos.
Finalmente, los gemelos han dejado una broma en la sala de Grimmauld Place y Harry tuvo que escuchar al profesor Dumbledore mientras estaba con la piel verde.
Subió las escaleras con cuidado de no despertar a la loca madre de Sirius esperando que su mala suerte no cause una ráfaga de gritos por parte de esa mujer banshee.
Afortunadamente, el mundo consideró que Harry sufrió bastante ese día y pudo subir las escaleras con cuidado y sin toparse con Kreacher o despertar a la madre de Sirius.
Caminando hacia su habitación, vio el cuarto de Tom abierto y a Sirius hablando animadamente con el chico. Acercándose un poco al marco de la puerta, escuchó un poco de su conversación.
—…por lo que los goblins me indicaron que si mantengo los negocios tal y como mi padre los dejó, estaba haciendo bien ya que el interés seguía subiendo. Por otro lado, dijeron que si mi padre viene a Grimmauld Place puede sacar a todos los que no sean Black aquí. Eso me dejó pensando, si Harry es mi ahijado, ¿también lo sacarían de aquí?—
Hablaba Sirius animadamente. Desde que el ministerio retiró los cargos y le dieron una suma de galeones como disculpa y agendaron sus citas con los medimagos de San Mungo para su tratamiento por los dementores, Sirius ha estado mucho más tranquilo y feliz. Ya no se siente atrapado en la casa y Harry estaba muy feliz por ello. Le alegraba que su padrino este tan contento. Por otro lado, había comenzado a pedir la custodia de Harry para que dejara de vivir con los Dursley y Harry no podía estar más feliz por ello. Sirius no olvidó su promesa y va a sacarlo de ahí para siempre.
—No pueden sacarlo. Es tu ahijado y cuando te conviertas en su guardián mágico, el lazo entre ambos va a ser bastante sólido como para que él sea considerado parte de la familia Black por adopción. Así como no van a sacarme a mí porque estoy dentro de las barreras como un aliado de la familia, no van a sacar a Harry. Despreocúpate por ello—
Respondió Tom tranquilamente con un libro en su regazo. Sirius y Snape suelen traerle a Tom libros. Snape, según le dijo Tom, le trae libros de pociones porque Tom no es uno de los tontos alumnos suyos que no pueden escribir dos oraciones coherentemente en un pergamino y puede mantener una conversación estimulante mentalmente. Sirius le trae libros porque Tom los entiende mejor que él y puede ayudarle explicándole cosas de los sangre pura que no terminó de aprender con sus padres porque huyó a la casa de los Potter.
A Tom no parecía importarle. Según decía, Orión Black tenía el mismo problema y terminó aprendiendo las costumbres sangre pura más rápido que nadie para poder enseñárselas a Orión y Alphard Black.
— ¡Genial! ¿Estás seguro de que falta poco?—
Preguntó su padrino y Harry se acercó más al marco de la puerta para tratar de entender de lo que hablaban.
—Seguro. Ya viste a Kreacher, es solo cuestión de muy poco tiempo. Ellos no van actuar a lo Gryffindor, van a tomarse su tiempo y hacerlo con calma—
Respondió Tom tranquilamente mientras Sirius asentía un poco más lento y suspirar.
—No sé cómo los demás lo tomen—
Admitió y Harry se preguntaba qué es lo que va a pasar. No era un genio, pero parece que Tom sabía mucho más de lo que le decía al Profesor Dumbledore.
—Lo tomarán mal. De eso no hay duda. El punto es que debes tener en cuenta lo mejor para ti y para Harry. Tú no quieres que él esté envuelto en una guerra de adultos y eso es lo que Dumbledore hace. Quiere meternos a todos en el desastre que hizo y, personalmente, no voy a dejar que quiera manejar mi vida. Con Voldemort fue más que suficiente—
Respondió Tom mientras Sirius asentía un poco. Harry entendía el punto de Tom, pero él se lo ha dicho tantas veces al otro chico, Voldemort no va a detenerse por la edad que tenga Harry, va a atacar hasta que alguno de los dos termine muerto.
Tom tiende a replicar con que no es su responsabilidad y que si Voldemort está obsesionado con él es porque Dumbledore le dejó saber la profecía que ni siquiera sabe si es verdadera.
Al hablar de la profecía, Harry siempre queda con una gran duda acerca de la veracidad de Tom y del profesor Dumbledore. Después de todo, el director le diría a Harry si existiera una profecía.
¿Cierto?
Bueno, sé que he tardado eras en actualizar este fic. Debo admitir que el hiatus en el que entré en este fandom me afectó bastante y en serio les ofrezco una enorme disculpa a todos por mi demora. Sé que es horrible la forma en la que me fui y espero recompenzarlos a todos por este momento.
Les ofrezco actualizar lo más pronto posible.
Muchas gracias
