*Melissa Pov.*
El olor de su piel llenó mis poros, así como la sensación de su brazo envolviéndome. Por lo que abrí los ojos y noté que estábamos en la habitación. ¿Cuándo vinimos para aquí? ¿Será que Katie me cargó? Me giré lentamente y la observé con una sonrisa. Estaba plácidamente dormida, aún con la ropa puesta, así que supongo que se durmió sin siquiera cambiarse. Estiré mi mano y acaricié su rostro con ternura. Su piel era blanca, típica de los europeos y podía notar las raíces rubias queriendo asomarse. Sonreí aún más al pensar que debería tintarse el pelo.
—¿Qué tanto me miras? —Dijo adormilada, aún con los ojos cerrados.
—Que tienes que tintarte el pelo. —Le dije y dejó escapar una pequeña risita, la cual fue demasiado adorable, debo destacar—. Te dormiste con la ropa puesta.
—Ajam... —Dijo asintiendo, sin abrir los ojos—. Anoche nos quedamos dormidas en el sillón, apenas pude cargarte hasta aquí. Solo me quité los zapatos.
—¿Me cargaste? —Le pregunté y asintió.
—Ajam... —Dijo apenas en un hilo.
Me acerqué más a ella y comencé a dejar besos por su mandíbula. Ella estiró sus brazos y me abrazó.
—Eso me gusta... —Dijo sonriendo y me moví hasta sus labios, dejando besos ahí también—. Y esto también me gusta.
Abrí más los labios y me dejé besar. El sonido de nuestros labios acariciándose resonó en toda la habitación. Cerré los ojos plácidamente para disfrutar del exquisito beso que me estaba brindando. Sin cortar el beso, me movió para quedar debajo de mí y me puse encima. Por instinto, se abrió de piernas y me acomodé entre ellas. A medida que el beso se intensificaba, mi corazón latía cada vez más rápido, mi respiración era cada vez más pesada y mi lengua ya estaba en su boca, acariciando la suya. Por lo que mi entrepierna mostró la necesidad dejando salir líquido. Era increíble la manera que tiene de hacerme mojar con solo un beso. Dejó escapar una risa y corté el beso para mirarla.
—¿Qué te hace reír, si se puede saber? —Le pregunté.
—Recordaba... nuestro segundo encuentro. ¿Recuerdas? ¿Dos días después de la Comic-Con? Cuando me aparecí en tu viejo apartamento.
Sonreí y asentí, jamás hablamos de ese momento... ni del que vino después.
Flashblack*
Trataba de aprenderme el guión de la nueva temporada, pero mi mente estaba en otra cosa. Jessica me llamaba cada una hora y me pedía actualización de mi ubicación, estaba paranoica. El recuerdo de esa noche me carcomía la cabeza. Los besos, las caricias, lo bien que me sentí a su lado. ¿Cómo es que ella me hace sentir tanto? El timbre de mi casa sonó y suspiré. Seguro era Jessica que vino a asegurarse que estoy aquí. Me puse de pie y miré por la ventana. ¿Estaba lloviendo? Estiré mis brazos y abrí la puerta. Cuando lo hice abrí bien mis ojos al ver quién estaba ahí.
—¡¿Katie?! —Dije y miré como estaba completamente empapada—. ¡Oh, por Dios! ¡Estás empapada! ¡¡Pasa!!
Entró sin demorar y cerré la puerta, cerrándola con llave. Cuando me giré, tomó mi rostro entre sus manos y me besó con urgencia. ¡Y claro que le devolví el beso! Permití que me empujara contra la pared y comencé a quitarle la ropa mojada. Primero su campera deportiva, que cayó pesada al piso como si tuviera plomo. Se movió a mi cuello para dejar besos mientras sus manos me quitaban el pantalón y carajo que estaba desesperada por sentirla. Gemí y la alejé para ayudarla a quitarse todo. Dejamos la ropa ahí y la arrastré de la mano hasta mi cuarto. Farley estaba acostado en la cama y le hice un gesto.
—¡Ve, Farley! ¡Ve! —Le dije y él se fue sin chistar.
Cerré la puerta y volví a los brazos de Katie, que me tomaron y llevaron a la cama. Su pelo mojado hacía caricias sobre mi piel y sus labios estaban besando cada rincón de mi piel.
—No puedo dejar de desearte, de extrañarte... —Me dijo.
—Ni yo, no te vas de mi mente. —Le dije y terminé de desnudarla.
Me quitó la ropa interior inferior mientras me quitaba la de arriba, las lancé a un costado y sus manos recorrieron todo mi cuerpo. Comenzó a devorar mis pezones y encorvé mi espalda, sintiendo que me mojaba por ella.
—¿Cuánto tiempo tenemos? —Me preguntó y cerré los ojos con fuerza.
—Quizás media hora. —Le dije, recordando que Jessica me llamaría.
—Hagamos que valga la pena... —Dijo para bajar hasta mi entrepierna.
Dibujó una serie de besos hasta mi muslo, se detuvo ahí y comenzó a morder.
—¡Ayy! —Grité, ya que mordió fuerte, pero luego comenzó a succionar—. Vas a dejarme marca.
—Quiero que recuerdes este momento, Mel. —Me dijo.
Dejé que me marcara y luego me agarré fuerte de las sábanas cuando su boca me tomó con ganas para chupar mi centro.
—¡¡Ahhh!! Ahhh... Ahhh... —Gemí.
—Estas deliciosa... empapada... —Dijo pasando su lengua y probándome—. Me excita que te mojes tanto.
La vi querer volver a la misma posición, pero no lo soporté. La tomé y recosté en la cama. La abrí de piernas y crucé nuestros centros. Prácticamente sentada en ella, comencé a embestirla.
—¡Ah! ¡Mel! —Gimió—. Ahhh... me encanta... ahhh... sí... sigue, sigue...
—Ahhh... Katie... Ahhh...
Me acerqué para besarla mientras seguí moviendo mis caderas contra ella. No me detuve ni bajé el ritmo. Sus manos me tomaban con fuerza las caderas y los senos. Se movía desesperada por mi piel mientras yo me apoyaba en la cama para mantener el ritmo.
—¡¡Ahh!! ¡Mel, estoy cerca!
—¡Ahh! Yo... también... ahhhh... ahhhh...
—¡¡Oh, Mel!! —Gritó y la vi contraerse desesperada—. ¡¡Ahh!! ¡MEL! AHHH, MEL... AHHHH...
La vi dejar de moverse y abrir la boca lanzando un grito ahogado. Me moví un par de veces más y sentí la presión en mi vientre y la sensación exquisita del orgasmo llegando a mí. Dejé de moverme y disfruté de cómo cada parte de mi cuerpo sufría el desgaste del momento. Pero no tenía tiempo de descansar, solo pude apoyarme en ella y besarla otra vez. Entrelazamos nuestros cuerpos y nos acariciamos en medio de las respiraciones pesadas hasta que quedó encima de mí. El beso fue profundo y tener la sensación de su cuerpo contra el mío era más que maravilloso.
—No sé si podremos con esto... —Me dijo y se alejó de mi beso, aún desnuda sobre mí—. No quiero dejarte, pero Jessica me tiene amarrada.
—Lo sé... a mí... —Dije y me miró seria, por lo que lo solté—. Quiere casarme antes.
Se quedó en silencio un momento y tragó saliva.
—¿Cuándo? —Me preguntó.
Cerré los ojos y se sentó en la cama, alejándose de mí.
—En unos meses... Antes de que se estrene la nueva temporada.
Nos quedamos mirando y la vi alejarse de mí. Tomó su ropa interior y fui a mi ropero. En silencio le di ropa para ponerse y me asintió mientras me ponía algo liviano. Regresamos a la sala, donde tomó su ropa y la metió en una bolsa, ya que estaba mojada. Sabía que se iría y le di un paraguas antes de abrir la puerta. Quedó mirando el paraguas y levantó la mirada. Me miró y se acercó para darme un beso con las lágrimas cayendo por su rostro. Cortó el beso y me miró.
—Nunca olvidaré lo que me hiciste sentir, Katie. —Le dije y me sonrió.
—Ni yo lo que tú a mí... —Me dijo.
Se fue de ahí y caí de rodillas comenzando a llorar. Farley se acercó para darme cariño y fue cuando sonó el celular. Vi que era Jessica, así que tomé el celular furiosa y contesté.
—¡¡Ya basta, Jessica!! ¡¡Estoy en mi casa maldita sea!! —Le grité y no la dejé decirme nada—. Voy a apagar mi teléfono así que deja de molestar. ¡Ya demasiado arruinas mi vida!
Corté la llamada y lancé el celular al piso hasta que se apagó. No sé si se rompió, solo sé que dejé que mi perro me consolara y lloré, porque esta mujer me gustaba muchísimo y jamás podría estar con ella.
End Flashback*
Katie seguía riendo y fruncí el ceño.
—¿De qué te ríes si se puede saber? —Le pregunté y se detuvo para mirarme aún con una enorme sonrisa—. Ese momento no fue gracioso.
—No... es que... yo seguía detrás de la puerta... —Dijo y la miré sorprendida—. Y escuché cuando tiraste el teléfono. Me he imaginado el gesto de Jessica desde ese entonces. Jamás te vi así de enojada.
Me reí y me arrimé a su cuerpo dándole un beso.
—No quieres verme enojada en vivo y en directo, créeme. —Le dije.
Comencé a levantarme de la cama y me tomó de los brazos, tirándome sobre ella por lo que me reí.
—¿A dónde crees que vas? —Me preguntó y me reí.
—Tenemos que levantarnos, Katie. Tenemos que filmar hoy.
—Soy la productora, te ordeno que no salgas de la cama.
La miré sorprendida y me senté sobre ella.
—¿Qué quiere que le haga, Srta. Productora?
Me sonrió, se sentó en la cama y me tomó de las caderas.
—Quiero que me hagas gemir y se lo envíes en forma de audio a Jessica.
No pude evitar comenzar a reír sin parar y la contagie. Comenzamos a reírnos y mi celular comenzó a sonar. Lo miré y era el número de Jessica. Dejé de reírme y miré. Intercambié una mirada con Katie, que me asintió, seria. Respiré hondo y contesté, no sin antes darle al botón de grabar llamada y altavoz.
—¿Qué quieres? —Le contesté.
—Oh, disculpa... ¿Te interrumpo? —Dijo irónica.
Le hice un gesto a Katie para que hiciera silencio.
—Si no me dices qué quieres voy a cortar. —Le advertí.
—Quiero que dejes a Katie. —Me dijo y comencé a reír.
—No voy a dejar a Katie, si eso es lo que pretendes.
—Lo harás, Melissa. O ya verás.
Sentí como la furia corría dentro de mí y comencé a gritar.
—¡¿Y qué vas a hacer?! ¿Decirle a todo el mundo? ¡¡Pues hazlo!! ¡Me tienes cansada! ¡¡Déjame en paz!!
—Oh, ahora te haces la mala. ¡Qué adorable!
Y ahí me cansé. Dejé el celular sobre la cama y comencé a desnudarme. Katie me miró con los ojos bien abiertos.
—¿Sabes qué, Jessica? Voy a cortar la llamada para follarme a la nueva productora. Disculpa.
Tomé el celular y corté la llamada. Katie me miró anonadada.
—¿Quién eres y qué hiciste con Mel? —Me preguntó.
Terminé de quitarle el pantalón junto con su ropa interior y me senté en la cama para quitarle lo que restaba.
—Creo que es tiempo que conozcas a tu novia, McGrath...
Le dije para luego perderme en sus senos, disfrutando de estar desnudas. Gimió y rió al mismo tiempo. Me acomodé para dejar una pierna en medio de las suyas y hacer presión a su centro mientras me devoré ese hermoso pezón rosado.
—Mmmm... me gustan los beneficios que tengo cuando te enojas con Jessica. Creo que le diré que llame más seguido.
Me reí y fui a darle un beso. Mordí su labio y me miró con deseo, comenzando a dilatar sus ojos.
—Pues la próxima dejo la llamada corriendo para que escuche como te hago gemir.
Comencé a moverme, presionando su centro con mi rodilla y comenzó a gemir en mi boca.
—Mmm... ahhh...
Sentí que levantaba una de sus piernas para hacerme lo mismo. Comenzó a presionar y me enloqueció.
—Mmm... que delicia... —dije al sentir que me presionaba en el lugar justo.
El movimiento fue cada vez más continuo y carajos que me estaba volviendo loca. Se abrió más de piernas y tomó mi cadera, acomodándome en su centro. La miré a los ojos y su verde era casi inexistente, tenía los ojos dilatados y la vista de su rostro cargado de deseo mientras que sus pezones estaban duros, era excitante. Me moví cada vez más, embistiendo y notando que sus manos me tomaron los senos. Mis pezones quedaron durísimos ante su agarre y cerré los ojos disfrutando de su tacto.
—Te ves demasiado sensual, Mel...
Me dijo y abrí los ojos para mirarla. Me observa detenidamente con una sonrisa.
Me lancé sobre ella y cerré los ojos, besándola. Seguí moviéndome y sentí sus manos en mi espalda, acariciándome y tomando mis glúteos para presionarme contra ella.
—Te amo, Katie... —Le dije y sus manos me abrazaron, dándome una sensación de protección en todo mi ser.
—Yo también te amo. Tanto que quiero que me permitas hacerte el amor. ¿Me dejas?
Le sonreí y le asentí sintiendo mis ojos llenos de lágrimas.
—Hazme el amor... Por favor...
Cambiamos de lugares rodando en la cama y levantó mi pierna con su mano y volvió a acomodarse en mí. Acarició mi muslo mientras recorría mi cuello en besos y deslizó sus manos por mi cintura, dejando que mis piernas se deslizaran lentamente por su cuerpo. Tragué saliva y me sorprendió lo que estaba sintiendo.
—Eres hermosa... —Me dijo y comenzó a dejar besos por todo mi rostro mientras se movía contra mí, haciendo fricción y me empapaba con su líquido—. Talentosa... Y quiero que tengas esa hermosa sonrisa siempre, que jamás dejes de ser así... Tan dulce... Tan niña.
—Oh, mi amor... —Le dije en un hilo de voz.
Sus palabras me llegaron hasta lo profundo de mi alma. Me miró un momento y notó que estaba llorando, sonrió y dejó besos sobre cada lágrima. La arrimé a mí, tomando sus caderas y acariciando su espalda mientras dejaba besos en su cuello.
—Mmm... Ahhh... —Gemía embistiendo.
—Mmmm... Mmm... Ahhh...
Se sentía más que antes, el placer era enorme y todo desapareció en ese instante. Ese instante en que me fundí en sus brazos y nos hicimos el amor. Tomé su rostro entre mis manos y la miré mientras me embestía.
—Estoy enamorada de ti. Muy enamorada.
Le dije y me sonrió.
—Prométeme que está vez no te irás, Mel. —Me dijo mirándome a los ojos, llorando igual que yo—. No como el día antes de tu boda.
Le asentí y me arrimé más a ella. Me dejé llegar y ambas llegamos al clímax al mismo tiempo. Cayó rendida en mis brazos y la hice abrazarme.
—No me iré más de tu lado. —Le dije y acaricié su rostro—. Esta vez lucharé por ti. Te amo.
—Yo también te amo. —Me dijo abrazándome—. Yo no volveré a alejarme de ti como lo hice después m también lucharé por esto.
Nos quedamos así abrazadas un momento, ahislando los problemas por un instante. Y yo recordé ese día.
Flashback*
¿Qué estoy haciendo? Voy a casarme mañana. ¿Por qué hago lo que ella me dice? ¿Por qué no me voy tras Katie? Miraba la sala de mi apartamento, todas durmiendo en el piso. Habíamos tenido mi despedida de soltera, que consistió en películas y mucho alcohol. Y aquí estaba, sin poder dormir con una botella de vino tinto en la mano. Suspiré y terminé la botella. ¿Así será mi vida? Estaré al lado de un hombre maravilloso que amo pero que lamentablemente no estoy enamorada y del cual no estoy segura de casarme. Quiero terminar esa relación y correr a los brazos de Katie. ¿Será que ella también desea eso? Terminé la botella y me puse de pie, fui por zapatos y me puse una camera deportiva con capucha.
—¿A dónde vas? —Dijo mi madre y le sonreí.
—Voy a caminar un rato. No digas nada que salí.
—Tranquila, te guardo el secreto. Ve...
Le asentí y me fui de ahí. Caminé en la oscuridad por la ciudad de Vancouver hasta que llegué al edificio. No podía ir por la puerta porque estaba el auto de Jessica estacionado, vigilando que alguien entrara o ella saliera en mi busca. ¡Maldita!
Aproveché la escalera de incendios y llegué hasta su ventana. Cuando llegué, estaba despierta. Estaba sentada leyendo y sonreí ante la imagen. Tragué saliva y golpeé el vidrio con cuidado. Levantó la mirada al instante y al verme dejó el libro a un lado y corrió a abrirme. Levantó la ventana y me miró.
—¿Qué haces aquí? Jessica está en la puerta del edificio, no me deja salir por miedo a que vaya por ti.
—Lo sé, la esquivé. —Le dije y me hizo espacio para pasar.
Una vez que entré, cerró la ventana y me miró.
—¿Qué haces aquí? Mañana vas a casarte.
—Lo sé... —Le dije y la miré tragando saliva—. Tenía que verte una última vez.
—Nos veremos en el set. —Me Dijo secamente y asentí.
—Pero en el set no podré hacer esto...
Y me acerqué para besarla. Me devolvió el beso y dejé que me llevará hasta su cama. Me recostó ahí y no dijimos nada. Nos besamos, acariciamos, tocamos. Nos desnudamos y follamos hasta que noté que eran las cinco de la madrugada y en cualquier momento comenzaría a salir el sol.
—¿Tienes que irte? —Me preguntó.
—Sí... —Le dije.
Me levanté de la cama y me vestí otra vez. Me acerqué a la ventana y ella estaba desnuda, sentada en la cama. Me miró y comenzó a llorar.
—No te cases, Mel...
La miré y me acerqué. Le di un beso y soporté las ganas de llorar.
—No te olvides de esto que vivimos, por favor. Me hiciste sentir una mujer de verdad y no me arrepiento de cada instante en que tú cuerpo tocó el mío.
Y sin más, me salí por la ventana y prácticamente corrí lejos. Por suerte Jessica no me vio, se veía que estaba dormida. Llegué a mi apartamento y mamá me esperaba con el desayuno mientras que todas dormían.
—¿Qué sucede, Mel? —Me preguntó.
La miré y tragué saliva.
—No me preguntes, no me hagas decirte.
Me miró preocupada pero asintió. Me entregó mis panqueques y antes de que comenzará a comer, me hizo mirarla.
—No importa lo que decidas, Mel. Pero eso debe hacerte feliz y esa debe ser tu única misión. Eres mi hija y te amo.
—Yo también te amo, mami.
Y me quedé mirando mi desayuno con pena. Sabía que estaba cometiendo el peor error de mi vida.
End Flashback*
Es una locura, teniendo en cuenta que para poder disfrutar mi noche de bodas con Chris, tuve que emborracharme hasta que imaginé que lo hacía con ella. Y eso era algo que me guardé para mí misma. Siempre amé a Katie, pero está mañana me terminó de enamorar. Me entregué a ella y le hice el amor. Fue el momento en que Katie Mcgrath se convirtió en mi pareja.
...
Bueno, bueno. Teniendo en cuenta todos los problemas que ha tenido wattpad, prefiero actualizar aquí también por las dudas.
¿Qué creen de los flashback? ¿Se habían dado cuenta al inicio de esta historia que ellas jamás dijeron que tuvieron un solo encuentro? Pronto sabrán que Jessica les mintió cuando les dijo que CW sabía lo de su relación y se tocará ese asunto en el próximo capítulo.
¿Qué creen que hará Jessica?
Laureen
