Hola a todos!
Ya sé, después de mucho por fin traigo una segunda parte de esta historia, primero quiero agradecer por el apoyo que le han brindado desde que la publique, es por ello que traigo esta segunda parte que muchos me han pedido.
Actualmente me pueden encontrar en facebook como Natsuki fanfic, ahí estoy publicando los próximos avances, sí... habrá una tercera y última parte de esta historia. Nos seguimos leyendo, espero lo disfruten.
Natsuki
Mi hijo Bastardo
Humedad, siempre había humedad por todos lados, no era esa humedad agradable de la lluvia sobre algún bosque. Durante todo el camino no solté la mano de mi madre, ni siquiera cuando nos aparecimos en la mansión, olía a muerte, jamás había tenido tanto asco a un aroma tan fétido.
Mi padre hizo un gesto de desprecio cuando vio su reflejo en un espejo que se hallaba roto en la que alguna vez fuera nuestra sala; con mucha cautela mi madre se acercó a él soltándome en el proceso, no dijeron palabra alguna mientras ambos se contemplaban ahora en el espejo, se veían tal y como éramos en estos momentos, éramos un familia rota, sin apellido que defender, sin mansión que presumir, sin fortuna que cuidar, sin orgullo.
Un elfo doméstico se apareció sin que nadie le hubiese llamado antes, mi madre se dio cuenta de su presencia, mientras que mi padre seguía contemplándose a sí mismo, ella se obligó a salir de su propia contemplación para dar indicaciones precisas al elfo.
- Todo lo que haya tocado o pisado el Lord, debe desaparecer, quemar todo si es posible, nada de lo que hay aquí es seguro para nosotros.-
-Lo haremos enseguida ama- Dijo el elfo antes de desaparecer de inmediato, tal y como había llegado.
-Vamos por nuestras cosas Cissy, debemos irnos lo antes posible.- Dijo mi padre sin quitar la vista del espejo, de pronto me vio en ese reflejo.- Nos iremos a amanecer Draco, recuerda que nuestras vidas están en peligro, tanto mortifagos como aurores nos buscan.- asentí con la mirada, mi padre se sentía avergonzado de esta situación, aunque no dijera nada, sabía perfectamente que sus decisiones nos llevaron a esto, eso le mortificaba.
Sin decir más cada uno de nosotros se dirigió a recoger todo lo que fuera necesario llevarse, yo con paso firme me dirigí hacia mi habitación, pasar por los pasillos solo me traían recuerdos de la pesadilla que había sido vivir ahí en los últimos meses, el miedo era una parte constante en mi vida, los entrenamientos sádicos de mi tía, las muertes que se propagaban por todo el lugar, los gritos de las personas suplicando misericordia, las risas crueles de los retratos, todo había sido un cruel pesadilla, entonces recordé que todo había terminado, abrí la puerta con pesadez y note que ahora se hallaba vacía la habitación, con solo sabanas blancas encima de la gran cama que era el único mueble que quedaba junto con un baúl, los elfos se habían llevado lo demás para quemarlo como les había pedido mi madre, abrí el baúl para cerciorarme que lo indispensable se encontrará dentro: ropa, algunos libros, documentos y algo de monedas que había guardado durante varios años como hobbie, entonces lo recordé, el diario de mi padrino, el diario de Severus Snape.
Lo había ocultado en una de las paredes de mi habitación, aún recordaba el día de que me lo entregó.
-Draco, el señor tenebroso hará que te unas a nuestras filas muy pronto.- me dijo con un siseo mi padrino mientras cruzaba sus manos encima de su escritorio
-Lo sé… por la falla de mi padre, ahora me tocará reemplazarlo y será un honor servir al lord…- dije intentando sonar convincente, sin entonar ninguna emoción al respecto, pero sentía como mi cuerpo se hundía en el la silla.
-Sabes que su único objetivo es castigar tus padres a través de lo más valioso que tienen... tú.- un escalofrío me recorrió por completo mientras escuchaba atentamente lo que me decía.- él buscará la forma de ponerte a prueba en una misión imposible, aún así ¿Estarás dispuesto a realizarlo?¿Aunque pierdas la vida en ello?- me pregunto de manera solemne, cerrando los ojos mientras esperaba mi respuesta, sabía que ello igual era un prueba por parte de él.
-Sabe que haré lo que el me pida profesor, no hay duda de eso, no puedo dudar, mi vida y la de mi madre depende de ello.-
-Amor Draco… amor.- dijo abriendo los ojos de golpe para fijarlos en mi, no entendía a donde quería llegar con esas palabras.
-¿Amor?.-
-Es lo único que el lord no entiende y no posee, tus padres se aman, a pesar de ser un matrimonio arreglado por su estatus de sangre pura, ellos corrieron la fortuna de amarse mutuamente.-
-¿A dónde quiere llegar con todo esto? sé que a pesar de todo mi padre ama a mi madre, él daría la vida por ella…-
-Y por ti mocoso, no lo olvides, tú eres la prueba tangible y real del amor de tus padres, eso es lo que más desprecia el lord de ustedes, por eso si mueres, sería la burla perfecta a dicho amor que se tienen, ¿Lo entiendes?.-
-Si…- dije sin mucho ánimo.
-Pero, el lord siempre ha subestimado lo que las personas son capaces de lograr por el amor mismo, sea correspondido o no.- me dijo mientras se levantaba de su lugar y empezaba a buscar algo entre sus estantes.- ¿Sabes que Potter sobrevivió gracias al amor de su madre?.-
-¿Qué Potter qué?.- pregunté con incredulidad ante lo que decía mi padrino mientras el seguía buscando.
-Lily, la madre de Potter, era la bruja más amable y amorosa que puedas imaginar, ella con su simple presencia era capaz de transmitir calidez, sus ojos, eran especiales, había una luz en ellos que nunca he sido capaz de ver en alguna otra bruja o mago… ni siquiera en Potter que heredó eso de ella.-
-¿Eso que tiene que ver con la supervivencia del cuatro ojos?.-
-Todo.- dijo tajante.- yo llegué a la casa de los Potter aquella noche en la que perdieron la vida, yo fui quien encontró a Potter en su cuna, mientras que su madre se hallaba al pie de esta completamente muerta…- hizo una pausa mientras su espalda se tensaba por un instante.- ella y su padre se hallaban muertos, menos el bebé, fue amor, su madre se interpuso entre el hechizo del lord y Potter, sacrificándose por amor, así es como Potter sobrevivió y el lord se debilitó, por el amor de una madre.-
Se giró sobre su propio eje con una libreta entre sus manos, no pude distinguir en que momento la había cogido, pero la sostenía con fuerza con sus largos dedos, se volvió a su silla con lentitud, en ningún momento soltó la libreta, su mirada se mantenía fija en mi.
-Entonces, fue la madre de Potter la que logró derrotar al lord en aquella ocasión.-
-Así es, pero eso es algo que él jamás podrá entender, incluso si alguien le dijera sobre ello él no lo creía, nunca se debe subestimar el amor Draco.- Me dijo mientras colocaba la libreta enfrente mio.- el amor te hace actuar de manera incomprensible, en ocasiones pareciera que te pone en riesgo muchas veces, más de las que puedes imaginar, pero es un riesgo que vale la pena, aunque esa persona no te corresponda o ni siquiera sepa que le amas, el amor, te hará llegar lejos, más de lo que puedas pensar en estos instantes, no sabrás tu verdadero límite hasta que ames de verdad.-
-¿Qué es?.- pregunté señalando la libreta negra.
-Mi diario, quiero que lo tengas, lo ocultes lo mejor que puedas, nadie que no seas tú debe leerlo, ni siquiera tus padres, sería un riesgo demasiado grande, ¿Entiendes?.-
-Si.- tomé el diario sin atreverme a abrirlo.-¿por qué me lo da?.- pregunté con curiosidad.
-En ocaisones amas a la persona que no debe ser la correcta para tí, por que los demás dicen eso, pero incluso ese amor es capaz de impulsarte lejos, así sea sólo un sueño de una noche, no cometas el error que yo hice, ama de verdad.-
Tomé el diario y lo guardé en el baúl, sabía que ya no era necesario mantenerlo oculto, aquel que tenía que ganar la guerra la ganó, Potter había sobrevivido por segunda ocasión, con el favor de la protección de mi padrino, todo por el amor que este le profesaba a su madre, ahora me daba cuenta que no era tan estúpido dar la vida por algo o alguien a quien ames, ¿Por qué yo no lo hice por ella?.
Aún estaba fresca en mi memoria la tortura que sufrió en mi mansión, justo donde se hallaba aquel espejo roto, yo viéndole gritar, implorar, suplicar… yo, malditamente cobarde, esperando que alguien la rescatara, sabía que alguien lo haría, pues era ella, pero yo no podía ser ese alguien, por eso deje que Potter me desarmara tan fácilmente, quería que se la llevará lo más rápido de este lugar, no podía seguirla viendo sin sentirme culpable, asqueado de mi propia debilidad, fui un idiota a pensar que era ella quien me hacía débil.
Llame a los elfos para que se llevarán el baúl, mi recamara se hallaba completamente vacía, como si nadie hubiese habitado ahí por un largo tiempo y posiblemente así sería.
-Malfoy… ¿Dónde estás?.- esa voz, era ella, era Granger, me estaba buscando, ella me vino a buscar a mi mansión ¿Acaso estaba loca?, no podría imaginar que motivo la traía aquí, si seguía gritando mis padres se darían cuenta de su presencia, eso no sería bueno -Malfoy… Draco Lucius Malfoy ¿Dónde estás?.- su voz me estaba irritando de sobre manera, no se daba cuenta del peligro que corría de nuevo a estar aquí, tan Gryffindor de su parte, por Salazar, esa mujer esta loca.
Me aparecí en donde supuse que estaría buscándome, justo en la sala de la mansión, se encontraba cerca del espejo roto, sus ropas estaban rotas y ensangrentadas, llenas de polvo y manchas negras, ¿Tanta prisa tenías en buscarme?.- Granger…- mi voz salió algo forzada, la vi temblar por un breve momento al oírme y se giró rápidamente para verme, mis ojos se clavaron por un instante en el espejo que yacía a su lado, entonces recordé la mueca de asco de mi padre, pensé que sería la misma que pondría si llegase a verla ahí, eso me molesto.- ¿Qué haces aquí?- pregunté viéndola fijamente mientras me acercaba a ella, había demasiada tensión en mi cuerpo, estaba alerta por si alguien más llegaba a aparecerse por ahí.
-Yo… yo… tú tienes que irte.- dijo con dificultad, hizo una pausa antes de continuar, intentando aclarar sus ideas.- se tienen que ir.- dijo tajante, como si no fuera ya bastante obvio nuestra situación, pero ¿Por qué se preocupaba por nosotros?¿Por qué se preocupaba por mi?
-¿Irnos?¿A donde para ser exactos?- dije con ironía mientras veía como su mente trabaja a una velocidad impresionante, reconocía esos gestos con facilidad, en su mente ya se formularon varios escenarios donde podríamos escondernos, esa manía que tenía por defender lo que consideraba injusto me volvía loco, por que tendía a romper por completo todas mis creencias, la odiaba por ello.-lo que sea que estés pensado Granger, no lo digas- puse mi mano sobre la pared a un lado de su cabeza, fue que noté una mancha en particular sobre su manga, sabía que ese lugar era donde mi tía le había grabado la palabra "sangre sucia" con su propia varita, ella a pesar de todo regreso, regreso al mismo lugar donde fue torturada, donde la lastimaron, donde gritaba desesperada por ayuda que parecía que jamás llegaría, una ayuda que yo no pude brindarle, regreso por mi, ese pensamiento me obligo a hacer algo que no estaba acostumbrado. -Lo siento, en verdad, todo lo que he hecho, todo lo que paso, lo siento.- tenía unas ganas inmensas de acariciar su brazo, pero me contuve, sabía que no era apropiado, después de todo no fui capaz de defenderla, no fui capaz de nada por ella aunque una parte de mi lo deseara más que seguir viviendo, ahora me daba cuenta que acababa de dar un paso sin retorno, a partir de ahora no podía seguir escapando, ya no tenía ese derecho, no después de lo que le habían hecho en mi propia casa. -pero soy conciente que debo tener un castigo a igual que mis padres, lo afrontaré, no pienso huir, no está ocasión.-
Sus ojos se agrandaron cuando me escucho decir aquello, su boca intentó abrirse para intentar persuadirme pero se contuvo, ella lo sabía, sabía que era lo correcto, sin pensarlo demasiado estire mi otro brazo para poder rozar su mejilla, quería quitar una mancha que cubría las pecas que ahí se encontraban, siempre había tenido cierta fascinación por esas pequeñas manchas que adornaban tiernamente su rostro.
De pronto unos ruidos me alertaron, eran unas pisadas que se dirigen directamente hacia nosotros, no podía permitir que la vieran ahí, así que la tome del brazo y nos aparecí en mi habitación, al llegar camine lo más rápido posible hacia la puerta cerciorándome que estuviera cerrada, coloque unos encantamientos para evitar que alguien pudiese entrar, incluso la silencie para evitar que se dieran cuenta de su presencia, me quede estático por un momento intentando percibir cualquier indicio de que alguien nos hubiese seguido, pero no fue así.
Cuando gire, la vi parada enfrente de mi cama, con un semblante pensativo, la luz que se filtraba por el balcón la hacía lucir aún más bella, por un instante me pregunté si ella era consciente de su propia belleza, al mismo tiempo lo dudaba, pues muchos no eran capaces de apreciarla, como mi padre por ejemplo.
-Granger… la que se tiene que ir eres tú.- le dije intentando sonar lo más firme que se pudiera, pero una parte de mi quería quedarse a su lado y no dejarla ir, ella no giró para verme como lo tenía planeado, seguía contemplando la cama, así que me dirigí a ella hasta dejar unos cuantos pasos de distancia entre nosotros. - no debes involucrarte con mortifagos, incluso la comadreja que tienes por novio sabe que es estúpido y peligroso.- fue entonces que recordé como el idiota de Weasley había gritado en la sala de menesteres que ella era "SU NOVIA", siempre lo había considerado inferior a mi, al menos él sí pudo defenderla, me reí ante tal ironía, ¿Quién era el inferior aquí?.- quién lo diría, de los dos, él supo donde quedarse y con quien…-
-No, él también tuvo sus dudas, igual que todos Malfoy.- se giró para verme, de pronto su mirada mostraba un brillo distinto, como cuando estaba rodeada del cuatro ojos o de la comadreja, no pude apartar la vista de ella mientras seguía hablando. - tal vez no se trata de cuantas decisiones malas o buenas tomamos… al final todo se reduce a las acciones correctas en el momento indicado Malfoy.- sonreí un poco, era reconfortante oírla decir eso, aunque sabía que otros no pensarían igual.
-Intenta decirle eso a los aurores que vienen por mi Granger.- le dije con pesar, sus palabras habían calado fondo en mi, ¿Qué decisión debía tomar ahora?, lo correcto era sacarla de ahí e ir directamente a ministerio para entregarme, pero de pronto las palabras de mi padrino sonaron con fuerza en mi cabeza "así sea sólo un sueño de una noche, no cometas el error que yo hice, ama de verdad". No supe en que momento la distancia entre nosotros se había acortado tanto, ahora sentía su mano cálida sobre mi mejilla. -Solo una noche quedará- dije en un susurro sabiendo que ella me había escuchado, dándole sentido a las palabras de Snape, sea solo un sueño, yo quería amarla de verdad, aunque fuera solo una noche. -quiero pasarla contigo, ¿Te quedarás, solo esta noche, Granger?- no supe de dónde había sacado el valor para preguntarle aquello, seguramente ella se negaría, no tenía motivo alguno para acceder, la ansiedad empezaba a apoderarse de mí, por un momento contuve la respiración sin dejar de mirarle, esperaba una señal, la que fuese, justo en el momento en el que ella cerro sus ojos pude respirar de nuevo, esta noche amaría a Hermione Granger como siempre había querido hacerlo, sin prejuicios, sin miedo, sin prisa.
Pose mis labios sobre los suyos, rozandolos suavemente, deleitándome con el calor que me proporcionaban, nunca había experimentado tanta calidez, empecé a profundizar más, quería reconocer cada parte de su cuerpo para quede grabada en mi memoria por completo, mis manos viajaron hasta sujetar firmemente en su cadera pegando más mi cuerpo a de ella, se aferró a mi cuello como quién se aferra a la vida misma, sin perder tiempo la levante suavemente del suelo para poder depositarla en mi cama, ni un momento dejé de besarle, tuve la necesidad de recorrer su cuello, había pasado noches deseando poder hacerlo, la realidad superó todo lo que alguna vez pude haber imaginado.
La ropa comenzaba a estorbarnos, ella me estaba correspondiendo con la misma necesidad, sin embargo yo no podía evitar pensar que se trataba de una mujer a la que deseaba cuidar más que a mi propia vida, era como una frágil muñeca entre mis brazos, su desnudez la hacía ver mucho más hermosa, quería adorar su cuerpo por completo, por Salazar que lo haría esta noche, con mis besos recorrí desde su mandíbula hasta llegar a sus pies, entonces recordé la herida que Bellatrix le había hecho, tomé su brazo con sumo cuidado ¿Podría sustituir su dolor? deseaba poder lograrlo, acaricie con sumo cuidado su cicatriz antes de besarla, sentí su mirada estudiadome, gire para verla y ella me sonrió, era extremadamente bella, la bese con necesidad de saciarme por completo, ya no había vuelta atrás para mi, me acomode entre sus piernas esperando el momento para poder fundirme dentro de ella, poco a poco, disfrutando del calor proveniente de su interior, me sentía completo por primera vez en mi vida, solo me faltaba algo por cumplir - Hermione- dije su nombre como tantas veces soñé hacerlo, en ocasiones envidiaba a la comadreja y a cuatro ojos por poder tener el privilegio que yo no tenía, algo en ella cambio en el momento que me escucho llamarla por su nombre, pues ahora era ella quien me besaba como si su vida dependiera de ello.
Después de eso el éxtasis llegó a la par para los dos, fue el mejor orgasmo que había experimentado, no quería salir de ella, sentía que ese era mi lugar, pose mi frente junto con la de ella llenándome de su aroma antes de salir de ella. Me acomode a su lado sin soltar su mano, no supe por cuanto tiempo contemple el techo de mi habitación, sólo pensaba que me había perdido de demasiadas cosas todos estos años por seguir los complejos de mi familia, ahora podía ver con claridad cómo habría sido mi vida si hubiese hecho caso a mis instintos como siempre quise hacer, cuando me di la vuelta me di cuenta que ella se hallaba completamente dormida, parecía que el tiempo podía detenerse en ese momento, así que la abrace, haciendo que se acurrucara en mi pecho, mientras que mi mano acariciaba su espalda.
No dormí, no quería perder ni un minuto a su lado, de que me servía dormir si lo que había estado soñando ahora se encontraba entre mis brazos, sin embargo poco a poco se empezaba a filtrar la luz en mi habitación, maldije ese amanecer, sabía que tenía que dejarla, hacer lo posible por mantenerla lejos de mi, a partir de ahora mi vida se resumiría en vivir indefinidamente en los muros de Azkaban si bien me iba, en el peor de los casos moriría en manos de algún mortifago que me considerara un traidor o por el beso de un dementor. Ella no merecía que la retuviera, muchos se aprovecharán de ello y seguramente la señalaría o peor aún, la cazaran como a mi.
Salí de la cama lentamente, procurando no despertarla, le deposite un último beso en la frente antes de vestirme, me cerciore que no quedara nada mío en la habitación, limpie su ropa con mi varita y me dispuse a escribirle una nota.
"Todos estos años desee tenerte en mi cama,
estar contigo fue como un triunfo más a mi colección,
agradezco que me lo hayas brindado sin que tener que esforzarme,
mañana no sabrás nada de mi, lo juro por Salazar,
ojala esta experiencia no vuelva a ocurrir por el bien de ambos.
Draco Lucius Malfoy."
Sentí una opresión en mi pecho cuando deje la nota en el tocador, sabía que ella no entendería el mensaje oculto, así era mejor, me odiaría por "usarla" pero no importaba, ella merecía algo mejor. Me dirigí a la puerta sin voltear ni un instante, temía que a hacerlo no pudiese separarme de esa mujer, los ruidos de unas pisadas me indicaba que mi madre venía a buscarme para irnos, así que salí antes de que ella pudiese entrar.
-Draco, tu padre nos está esperando en la sala, vamos cariño, no tenemos tiempo.-
La seguí aparentando una calma que no tenía en mi interior, me sentía inquieto, esperaba que Hermione no despertará pronto, que tuviera tiempo suficiente como para alejar a mis padres de la mansión antes de que eso ocurriera. En poco tiempo alcanzamos a mi padre en la sala, su semblante no había cambiado en nada, ahora lo percibió mucho más inquieto, sin decirnos nada espero a que nos colocamos a su lado, mi madre lo tomó de la mano esperando que yo hiciera lo mismo, pero no podía, así que lo tome del hombro esperando que nos apareciera en otro lugar.
Llegamos a otra mansión que le pertenecía a los Malfoy en el otro extremo de Londres, mi madre parecía poder respirar de nuevo, mi padre por el contrario, tenso su mandíbula, la idea de tener que ser perseguidos lo estaba matando por dentro, su orgullo se sentía herido por completo, podía entenderlo. Pasaron los días sin demasiada novedad, los elfos se encargaban de mantenernos ocultos, cualquiera que se acercara no podía vernos, era como estar encerrados en una jaula de oro, quería asegurarme que mis padres estuvieran a salvo antes de entregarme, cuando no vi peligro alguno para ellos, desaparecí sin dejar rastro, sabía que si les comentaba mis intenciones se opondrían, incluso harían lo posible por que yo me quedara a su lado.
Me aparecí en el ministerio de magia, en cuanto puse un pie ahí no tardaron en sonar las alarmas, había aurores a mi alrededor, todos apuntando directamente, arroje mi varita lo más lejos posible, ellos parecían confundidos con mi actitud aún así nadie bajaba la guardia, entre la multitud que se agolpaba para verme apareció Kingsley, atrás de el Potter con la asombro en su rostro.
-Draco Malfoy, ¿Qué lo trae por aquí?.- preguntó el ministro mientras con un gesto solicitaba que bajaran las varitas.
-Vine a entregarme.-
-¿Entregarte?.- ahora Potter parecía salir de su encimamiento.
-¿No escuchas bien Potter?.- pregunté con fastidio, la mirada de todos hacia que mis nervios se pusieran alerta.
-Joven Malfoy, acompañeme, tú también Harry, supongo que querrás escucharlo también.- Kingsley habló con tono conciliador, empezó a caminar entre la multitud hasta llegar a los elevadores del ministerio, cuando nos metimos aún sentía la pesadez de la mirada de todos, incluyendo la de Potter que se colocaba a mi lado. En poco tiempo llegamos a la oficina del ministro, tomó asiento y lo yo imite, Potter continuaba de pie en la entrada.
-Bien, te escuchamos Malfoy.-
-Vine a entregarme, como parte de la organización del lord oscuro, tengo la marca.- dije sin titubear, mientras me quitaba el saco y arremangaba la camisa para dejar a la vista la marca que me vi obligado a aportar.- no diré la ubicación de mis padres, pero puedo brindar cualquier información que se me pida.
-¿A cambio de que?.-
-De nada.-
-¿Nada?.- Potter preguntaba atrás de mí, lo suficiente cerca como para percibir su respiración en mi nuca.
-Sabe algo joven Malfoy, debo admitir que me parece sorprendente que después de un mes sin tener noticias de ustedes de pronto aparezca aquí para entregarse.- Kingsley se levantó de su asiento para pararse enfrente mío.- si quisiera obtener información sobre sus padres bastaría con hacerle beber verseratium, ¿Ellos saben que está aquí?.-
-No.-
-Seguramente se llevaran una gran sorpresa, en el momento que puso un pie en el ministerio la noticia se propagó muy rápido.- sabía que había esa posibilidad ¿Por qué estábamos diciendo lo obvio?.- No puedo oponerme a las normas del ministerio, se le hará un juicio, permanecerá en una celda hasta que se dictamine su veredicto ¿Es consciente de ello?.-
-No esperaba menos.-
-Bien… Harry, llama a otro Auror y lleven a Malfoy a interrogatorio, hagan hincapié en que está prohibido por mi el usar Verseratium ¿Entendido?.-
-Claro… encontraré a alguien en el camino, sígueme Malfoy.- me levanté de mi asiento, él ya se encontraba en la puerta dándome la espalda, sabía que tenía algo que decir, solo esperaba que llegaran las preguntas. Salimos de la oficina del ministro sin decir palabra alguna hasta que doblamos en un pasillo que parecía deshabitado.
-Kingsley sabe que me ayudaron en la batalla, tu madre y tú.- me quedé helado al escuchar mencionar a mi madre.- no sé si te lo dijo pero ella fue de suma importancia para que Voldemort creyera que estaba muerto.-
No podía articular palabra alguna, ¿Por qué no me lo había dicho?, si la hubiesen descubierto habría perdido la vida, mi madre no suele hacer las cosas tan impulsivamente.
-Lo único que ella quería saber era si tú seguías con vida, el amor de una madre es sorprendente ¿No lo crees?.- me quede quieto, el también se detuvo pero no se giró, era consciente de que lo estaba escuchando con atención, era la segunda persona que me decía que el amor de una madre era lo más poderoso que había en este mundo. - Estoy seguro que no tardará en aparecer por aquí, sé que no me lo has pedido pero quiero que sepas… haré todo lo posible por que ella no ponga un pie en Azkaban.-
-¿Por qué Potter? ya tengo una deuda contigo a momento de que me salvaste en la sala de menesteres…-
-Y yo tengo una deuda con tu madre por no delatarme… eso también me habría costado la vida y la de varios seres a los que amo.-
Después de ese breve intercambio de palabras seguimos nuestro camino en silencio, otro auror que no reconocí nos acompañó hasta la sala de interrogatorio, no supe cuanto tiempo pase esperando hasta que otros aurores aparecieron en el lugar, se veían bastante conflictuados a no poder usar la poción conmigo, aún así no tenía nada que ocultar, me di cuenta que no hicieron ninguna pregunta referente a la ubicación de mis padres, supuse que igualmente kingsley les había prohibido hacerlo.
Durante un mes estuve encerrado en una celda del ministerio, los interrogatorios y los juicios eran constantes en eso momento, no se me permitían las visitas, aún así Potter me mantenía informado con respecto a mi madre, como lo había predicho ella apareció en el ministerio a los días que yo me había entregado, cumplio con su palabra y ella jamás piso una celda, mi padre no había corrido con ese privilegio, admito que me sorprendió saber que habían llegado juntos, pensé inmediatamente que mi padre cuando me viera me haría saber cuanto me despreciaba por obligarles a pasar por esto, pero ese momento nunca llegó, supe que él fue mandado a Azkaban directamente, sin juicio alguno.
Pasaron un par de meses, quizá más, no podía estar seguro, increíblemente decidieron que era mejor tenerme encerrado en el ministerio en lugar de Azkaban como mi padre, no había visto a nadie durante ese tiempo, por ello cuando me avisaron que tenía visitas estaba sorprendido.
-¿Qué haces aquí Potter?- pregunté con cautela, temía que trajera alguna mala noticia referente a mi madre.
-Vine a decir algo que jamás pensé que haría Malfoy- se sentó frente a mí con cierta pesadez.- Te necesito.-
-No me hagas reír, tú no me necesitas… eres San Potter, ¿Recuerdas?.- dije con ironía esperando ver enfado en su rostro, pero no fue así.
-Hay mortifagos sueltos por todo el mundo Malfoy, mortifagos que siguen con odio matando a quienes consideran inferiores o traidores.- su rostro era una clara muestra de acongojo e irá combinados.
-No veo cómo puedo ayudar con eso Potter.- sabía que la situación no se calmaría de la noche a la mañana después de la guerra, llevaba 3 meses encerrado aproximadamente y aún así una parte de mi mantenía la esperanza que esos malditos hubiesen desaparecido por completo.- toda la información que tenía para dar la di, no puedo ofrecer algo más.-
-¿Te suena el nombre de Greyback?.- su mirada se tornó severa al mencionar ese nombre, aún en la penumbra de mi celda podía notar sus facciones endurecidas.
-¿Sigue libre?... el debía ser el primero en recibir el beso del dementor.-
-No es fácil de atrapar, desafortunadamente no hay suficientes aurores para repartirnos en todo el mundo, apenas y podemos abarcar Londres.-
-¿Qué quieres de mi?.- pregunté sin rodeos
-Que me ayudes a protegerla…-
-¿A quién?-
-Hermione… necesito que me ayudes a protegerla.-
Todo se detuvo por un momento, había evitado a toda costa mencionar su nombre, no quería hacerlo, sabía que si lo volvía a escuchar mis instintos me llevarían a buscarla, ahora estaba ahí la oportunidad de hacer lo que debí haber hecho siempre, protegerla.
-Está detrás de ella, se ha vuelto una obsesión para él, se mudó a Estados Unidos hace algunos meses, supe que la profesora Mcgonagall ha ido a visitarla, me dice que está bien, aunque posiblemente sea bueno que vaya a verla pronto.-
-¿Cuándo iré con ella?-
-¿No tienes problema por proteger a Hermione?-
-Ya has hecho suficiente por mi, deja que yo haga algo por ti Potter.- dije intentando no sonar apremiado, si el malnacido de Greyback estaba detrás de mi mujer, no tenía tiempo que perder.
-Mañana saldrás de la celda, después haremos un juramento inquebrantable, fue la única forma que me dieran autorización para solicitar tu ayuda, el juramento lo harás conmigo, te brindare toda la información y te irás a estados unidos lo más pronto posible.-
-¿Por qué yo Potter?¿Por qué no has ido tú o la comadreja?.- ¿Por qué ella se había ido sola? como fueron tan idiotas para dejarla ir sin compañía alguna.
-Conoces mejor las debilidades de varios mortifagos, y yo…- parecía contrariado por lo que iba a decir.- Ginny está embarazada, seremos padres dentro de poco y no puedo dejarla sola, menos en esta situación, Ron no está en buenos términos con Hermione, no puedo decirte más, ya que eso solo le compete a ellos.
Asentí, sabía que había preguntas que no podría contestarme, me sentía ansioso, saber que estaba en peligro me hacía rememorar lo que no fui capaz de hacer en el pasado, odiaba esa sensación, ¿Cuando la viera que pasaría?, no podía saberlo, haría lo que fuera para que ella no sufriera de nuevo, incluso dar mi vida de ser necesario.
Tal y como había dicho Potter a día siguiente salí de mi encierro, hice el juramento e inmediatamente me empezaron a dar la información sobre Greyback, el muy maldito había viajado a estados unidos, la ventaja que teníamos era que el territorio extranjero era desconocido para él, aún así se las había arreglado para pasar desapercibido, temían que se encontrara más cerca de ella de lo que pudiesen pensar. Le avisaron a MACUSA que llegaría alguien del ministerio Inglés para solicitar su colaboración, decidieron que era mejor omitir el hecho de que ya había un mortifago confirmado en su área, temiendo que la información llegará a los oídos de Greyback.
A llegar una persona me llevó hasta el colegio Ilvermorny, diciendo que era de suma importancia que me encontrara con la secretaría que se hallaba ahí, junto con una colega que podría ayudar a la colaboración entre ambas sedes. Sabía perfectamente que se trataba de Hermione, llevaba cinco meses sin verla, mis manos sudaban y mi corazón no dejaba de latir con fuerza, mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando llegamos a colegio, me pidieron que esperara en un pasillo, no me había dado cuenta que las personas que pasaban ahí me veían de manera extraña, entonces noté que podía ver mi reflejo en un cristal de una ventana, hace mucho que no me veía, mi aspecto era tan distinto a como lo recordaba, mi cabello desacomodado, incluso aún con el traje negro puesto, no me reconocía.
Fue entonces que percibí una mancha negra con rizos cafés pasando lo más rápido posible hacia la salida, empecé a seguirla, hasta que en un momento se detuvo ¿Me habría visto? incluso de espalda podría reconocerle, su cabello peculiar, su figura oculta bajo un acapa extremadamente grande para ella, era mi bruja, por fin podía verla de nuevo.
-Tanto tiempo sin vernos Granger…- dije intendo hacer que se girara a verme pero ella no lo hizo. - ¿Ni siquiera intentaras verme, Granger?- ella no se movió, ni un centímetro, así que yo avancé hacia ella, me coloque enfrente, tenía los ojos cerrados, cuando los abrió vi su sorpresa a verme.
-Malfoy…¿Por qué…?.- no alcanzó a terminar su pregunta, su voz era como un susurro que solo estando así de cerca podía oír, había algo diferente en ella, pero no podía notar que era, sus ojos brillaban mucho, su piel se notaba con mayor luz de la que recordaba, incluso su cabello, el cambio le sentaba bien. Noté que se nos quedaban viendo, así que la tome del brazo para meternos en el salón más cercano, cerré la puerta con encantamientos en lo que ella parecía salir de su trance.
-Necesitamos hablar…-
-¿Ahora si quieres hablar conmigo?¿Una sangre sucia, Malfoy?- sus palabras eran como dagas para mi, con la furia en desborde se acercó a mi hasta que mi espalda chocó con la puerta que acababa de cerrar trás de mi.- te estuve esperando por semanas, optaste por solamente dejar una carta donde dejabas muy en claro lo insoportable que sería tener a tu lado a alguien de mi clase…- no podía mirarla directamente, sabía que mi nota era cruel, ella no pudo notar el mensaje que oculte tras esas palabras.- Yo no quiero relacionarme contigo, pero no seré tan cobarde como para escribirlo en un trozo de pergamino.- esas palabras calaron a fondo de mi ser, me lo merecía.
-Hermione déjame hablar por favor, sé que hice mal, pero tienes que entender que había un futuro seguro para mi, no vine a obligarte a nada, no sabía nada de ti por que creí que era mejor así para ambos, sobre todo para ti, ni era mi intención interrumpir tu paz, jamás pensé en buscarte.-
-Eres un verdadero imbécil Draco Lucius Malfoy…- siseaba entre dientes con la furia a flor de piel.- me importa una mierda lo que tú pienses en este momento, llegaste 5 meses tarde, apártate, tengo cosas más importantes que hacer que lidiar con una basura como tú.- dijo mientras me empujaba para abrirse paso hacia la puerta, pero algo andaba mal, se detuvo a mi lado quedándose estática, esperaba que me golpeara o algo pero nunca llegó, en su lugar un grito desgarrador salió de su garganta, sus manos se posaron sobre su estómago.
-Hermione, ¿Qué sucede?- pregunté preocupado.- respondeme, estas pálida ¿Qué sucede?.- pregunte con premura al no recibir respuesta de su parte.
-Mi… bebé...sálvalo.- ¿Un bebé? mis ojos se posaron sobre sus manos, entonces lo pude notar, ese pequeño bulto que apenas y se asomaba sobre la tela de su túnica.- Draco… por favor.- me suplicaba con lágrimas escapando de sus ojos, la sostuve con mis brazos, fue entonces que note la sangré que se acumulaba en el piso, ella recargo su espalda en mi pecho a sentir mi apoyo, sus manos jamás soltaron su pequeña barriga, sus ojos cristalizados empezaban a cerrarse.
-Hermione… no te desmayes, no debes hacerlo…- intentaba despertarla.- Vamos Hermione, no lo hagas…- en la desesperación la tome entre mis brazos para salir corriendo del salón, sentía como su respiración se iba debilitando conforme avanzabamos, alumnos me iban señalando hacía donde quedaba la enfermería.
Cuando llegamos la enfermera se levantó alarmada de su sitio.
-Señorita Granger…¿Qué le sucedió?.- me cuestionaba mientras la deposite en la camilla más cercana.
-El bebé… ella… yo…- no salían las palabras de mi boca, en ese momento lo comprendí, el bebé de Hermione era mío también, había dicho que llegaba cinco meses tarde. La enfermera aplica hechizos diestramente, pero era casi imposible parar la hemorragia, la palidez en el rostro de ella era cada vez más notable, la estaba perdiendo, estaba perdiendo a amor de mi vida junto con nuestro bebé, aquel que no sabía que venía en camino. "El amor de una madre es sorprendente ¿No lo crees?"... recordé las palabras de Potter como un eco, la nota aparecio en mi mente con el mensaje que ella nunca noto...
"Todos estos años desee tenerte en mi cama,
Estar contigo fue como un triunfo más a mi colección,
Agradezco que me lo hayas brindado sin que tener que esforzarme,
Mañana no sabrás nada de mi, lo juro por Salazar,
Ojala esta experiencia no vuelva a ocurrir por el bien de ambos.
Draco Lucius Malfoy."
...la súplica de mi bruja por proteger a nuestro hijo, ella quería tenerlo, ella quería tener a mi hijo bastardo.
¿Qué les ha parecido?¿Gustan una tercera parte?
