3.

Era de día cuando los dos individuos se decidieron enfrentar. Ya era de noche y nadie resultaba ser el vencedor.

Kanao y Zenitsu lo seguían mirando desde hace horas y ya aburría.

—Ahhh —bostezo el chico rubio—. ¿Es que no se cansan? —cuestionó—. Ya deberías elegir alguno de los dos, Kanao_chan.

—¿Elegir?

—Sí, seguro alguien te gusta más que otro.

—¿Gustar? —preguntó ahora Zenitsu sonreía de que no había usado la moneda para realizar estas preguntas—. ¿Cómo se siente? —cuestionó.

—¡¿No sabes lo que se siente?! —pregunto exaltado—. Déjame que te explique yo el experto—se aclaró la garganta y se preparó para dar la más grande charla de su vida—.Tu corazón late más rápido de lo usual cuando lo ves o le piensas, deseas verlo, tocarlo. Brilla para ti, huele maravilloso, escuchas una sinfonía. Miles de mariposas vuelan en tu estómago, te da nervios, sueñas con esa persona, te sonrojas, sientes un calor en tus mejillas y un sin fin de sentimientos más. ¿Entiendes Kanao_chan lo fantástico que es el amor? —La chica asintió débilmente, con su rápida y efusiva explicación. Se sentía mas perdida que antes.

Luego de lo expresado, sus ojos lo dirigieron al par que no se daba por vencido. Estaba tan concentrada la chica que no noto cuando Zenitsu acercó su mano hacia su cabeza, hasta que la vio llegar provocando que sus pupilas se dilataran.

—¡Tenias una hoja en el cabello! —espetó—. ¿Te saltó el corazón?

Ella no pudo responder y Zenitsu no pudo decir lo que detecto, cuando escuchó un gritó.

—¡Te dije que nadie podía tocarla! —bramó Inosuke dando fuertes pasos hacia ellos, para defender lo que el mismo había declarado que era suyo.

—¿La estas molestando? ¡Déjala en paz! —objetó el otro chico.

—¿Tú también Tanjiro?—sintiendo que las lágrimas iban a salir de los ojos de Zenitsu. Una cosa era el jabalí, pero también ¿el gentil Tanjiro? —. ¡No estaba haciendo nada! —gritó.

—Sí, me saltó el corazón.

Los tres pares de ojos la miraba a la chica que dejó salir eso.

—¡No hice nada! Explícale que solo...

—¡Me las pagaras! —vociferó Inosuke.

Zenitsu había sentido que perdió diez años de su vida. Antes de salir corriendo.

—¡Kanao_chan recuerda lo que dije!—gritó mientras huía por su vida.

—¿Que mierda le dijiste a MI chica? ¿Qué demonios le hiciste? —exigió saber mientras lo perseguía el jabalí—. ¡Vuelve aquí!