4.

Mientras el ruido de persecución se escuchaba por la zona. Tanjiro aprovechó para sentarse al lado de Kanao.

—¿Te hizo algo? —cuestionó—. Zenitsu, él... la mayoría de veces puede ser muy hostigante con las mujeres, no es mal chico pero no creo que debí dejarte sola con él.

—Me sacó una hoja del cabello —habló Kanao—. Y me dio consejos.

—¿Solo eso? —cuestionó un poco desconfiado de que el chico no haya intentado nada. Por su historial, ya debería haberle pedido matrimonio.

—¿Tenía que hacer algo más?

Tanjiro negó con la cabeza y mientras escuchaba los gritos de terror de Zenitsu, se lamentaba de lo desafortunado que era el muchacho. En eso, se hizo un silencio que le hizo percatarse de algo muy importante.

—¡No estas usando la moneda! —exclamó sonriendo como si fuera su propia felicidad—. ¡Eso es increíble! —refutó tomando con sus manos, sus manos unidas—. ¡Eso es maravilloso, Kanao!

En ese ínterin, sintió varias cosas que había nombrado Zenitsu que le pasaba a una persona enamorada. Latidos acelerados del corazón, nervios, calor, sonrojo. Sus ojos bajaron y subieron. Al notar lo que estaba haciendo y lo que le estaba haciendo.

—¡Lo siento! —exclamó por su impertinencia—. ¡No fue mi intención! —Dejando de tocarla.

Kanao se quedó mirando sus manos. "deseas tocarlo" Posó sus ojos en los de él.

—¿Estabas compitiendo con Inosuke por mí? —preguntó curiosa.

—Eh, yo... —se rasco la nuca, nervioso. Para luego detener eso y mirarla con seriedad—. Se podría decir, creí que era fue muy demandante cuando te dijo aquella declaración —repuso—. No creí que estuviera bien que alguien te declare como suya. Tu eres tuya y de nadie más —De inmediato agregó—: Si esto te molesta porque tu... Te gusta Inosuke, ¿Verdad? Tú lo dijiste —añadió ante su mirada confusa.

—No lo sé —expresó—. No sé qué es el amor —habló—. Inosuke, me gusta su personalidad, decir las cosas honestamente, hacer lo que quieres... —hizo una pausa, suspirando—. Yo no sé lo que quiero.

—Pero estas descubriendo eso, ¡No te desanimes! —exclamó—. Mira, dejaste de usar la moneda. ¡Eso es un gran paso! ¡Estás diciendo y preguntando las cosas que quieres!

—Sabes, la personalidad de Inosuke es similar a la tuya, realmente me gusta —Y esbozó una sonrisa en sus labios.

Tanjiro no pudo apartar sus ojos de ella. Al poco tiempo, Kanao se sintió tan nerviosa en su presencia que ya no pudo mirarlo.

—Ya es tarde, voy a dormir —le dijo—. Adiós.

Él hizo una señal de despedida y no dejo de mirarla, incluso cuando desapareció de su vista. Algo raro sintió en su pecho, pero antes de que pudiera descubrir que era, el grito de Inosuke, llamándolo con un nombre que no le pertenecía se oyó.