"La Corona."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: Gotham (2014).

Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne (principal). Menciones de Bruce/Selina, Bruce/Otros, Jim/Sofía, y Jim/Lee.

Rating: Adult, porque Bruce es un menor de edad involucrado en actividades de embriaguez y conductas sexuales promiscuas. Y ni siquiera son inventos míos. Agradezcánle al canon.

Resumen: Post-4x11. Después de perder la jugaba ante Sofía Falcone, Jim busca una forma de recuperar el control de la ciudad. Sin embargo, lo que empieza como un simple plan de contraer nupcias de conveniencia con Bruce Wayne, termina siendo más de lo que Jim había estado buscando.

Continuidad: Universo Alterno de las temporadas 2-4. Spoilers de 4x13 "A Beautiful Darkness."

Nota Importante: Este fic está tomando vida propia. I CAN'T STOP.


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iii.

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"Puedo doblarme.

Puedo romperme.

Puedo transformarme.

Puedo sacudirme

y abrirte un camino por la lluvia.

Puedo cambiar,

por ti. "

-Brandon Flowers.

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"El nombre de la víctima es Roland Charles. Dirigía el departamento de R&D en Wayne Enterprises. La sección de Biotecnología."

"¿Lo conocías bien, cuando trabajabas allí?"

Fox se encogió de hombros. "Sólo de pasada. Además, no es que lo haya reconocido a la primera."

En el comedor de la residencia Jim se encontró con las terribles y bizarras circunstancias de la muerte de Roland Charles. El hombre era una planta humana, vegetación saliendo su boca de la manera más grotesca. "Es como la otra víctima que encontramos la semana pasada."

"La toxina causante de la mutación entró al torrente sanguíneo mediante las cortaduras en su cuello. Si se trata de la misma causa de muerte del caso pasado, la toxina crea ramas que se alimentan del cuerpo de la víctima, mientras ataca el hipocampo, como una clase de psicodélico."

"Así que te mata y te causa alucinaciones. ¿Testigos?"

"La familia está diciendo que se trataba de dos mujeres, una pelirroja y una castaña. La pelirroja utilizó un método de hipnosis en todos ellos, y mencionan que la castaña llevaba un látigo."

Lo último que le faltaba. Jim apretó el tabique de su nariz con exasperación. "¿Selina Kyle? El Asesinato no es lo suyo."

Fox se mostró igual de dudoso. "La familia afirmó que fue la pelirroja la que asesinó a Roland. Se llevó consigo su maletín."

"Bueno, si su maletín le era tan importante, ¿tal vez todo está relacionado con su trabajo en Wayne Enterprises?"

"Lo dudo. Sus proyectos eran simples. Farmacéuticos, pesticidas..."

Ante la breve pausa de Fox, Jim alzó su ceja. "¿Qué pasa?"

"Nada."

Ajá. Jim hizo nota de aplicar presión al regresar al precinto. Las habilidades de Fox no incluían el mentir de manera convincente. "Iré a buscar a Selina." Jim prosiguió a salir del comedor, pausando lo suficiente detrás del muro que lo separaba, para escuchar a Fox dejar un mensaje en el teléfono de Bruce. -Lo sabía. La trampa había surtido efecto. Para la suerte de Fox, ir a enfrentar a Bruce Wayne por ahora, no era parte de sus prioridades.

Al llegar al Sirens, Jim se dirigió directo a la oficina de Bárbara.

"Pero, si no es otro más que el nuevo Príncipe Azul de Gotham en persona." La rubia se levantó del escritorio, doblando el periódico a la mitad. "¿Sabes? Ahora entiendo mucho, Jim. Debiste habérmelo dicho antes. Hubiéramos hecho una pijamada para hablar de nuestros sentimientos por chicos malos."

No entendiendo de lo que la mujer estaba hablando, Jim aceptó la oferta de tomar la sección de papel, para leerle con sus propios ojos. Resultó ser la primera página de la sección de Espectáculo del Gazette

Se arrepintió al medio minuto.

La foto central mostraba a Bruce en los brazos de Jim, mientras habían bailando en el evento de caridad. Aunque Bruce había usado máscara, todos habían estado enterados de su identidad, y el encabezado lo dejaba muy en claro.

¿HA ENCONTRADO HEREDERO WAYNE A SU PRÍNCIPE AZUL?

Lo peor de todo, era que el ángulo que el fotógrafo había escogido no dejaba dudas al respecto. Rodeando la cintura del Omega de forma segura, y bastante confiada, Jim había sido plasmado en papel justo como el hombre se había sentido aquella noche: bajo un conjuro.

"No creas todo lo que lees."

Bárbara le guiñó el ojo. "Te creería tu usual acto de macho sino estuvieras sonrojándote."

Jim lanzó el periódico al escritorio. "Estoy buscando a Selina. ¿Está aquí?"

"Para nada. Selina es más una gata callejera que una domesticada. Lo sabes. Pero, te prometo que si la llego a ver, le diré que pasaste a saludarla. Ahora, si ya no me necesitas… Estaba algo ocupada antes de que derrumbaras mi puerta a tu antojo."

Detrás del cubículo privado que complementaba la oficina de Bárbara, la silueta de Sofía apareció como fantasma, señalando con quién exactamente Bárbara había estado ocupada.

"No te preocupes, Bárbara. Es un placer saludar a James. ¿Podrías darnos un momento?"

Jim miró a Bárbara, y a pesar de todas las cosas que habían sucedido entre los dos, sabía que la mujer todavía podía comprender sus mensajes ocultos. -No confíes en ella.

Con un meneo de su mentón, Bárbara compartió un mensaje críptico bajo las mismas condiciones. -No lo hago.

"Portense bien, pajaritos del amor."

A solas, Jim avanzó hacia Sofia. "¿Qué tramas con Bárbara Kean?"

"¿Te preocupa que haya compartido con ella detalles de nuestro trato?" La Alfa resopló. "Sé guardar secretos." Acercándose, la mujer extendió una mano para querer tocarlo. Jim se cargó de que la acción no fuera completada, aprisionando la muñeca de Sofia con su mano derecha. Con un gruñido, Falcone arrancó su mano. "Quiero a mi socio Carmichael liberado de tu celda lo más rápido posible."

"¡Ah, no, no no!" Jim alzó un dedo acusante. "Eso no era parte del trato. Tú diriges el Inframundo, yo dirijo el GCPD. Tu dichoso socio cayó arrestado por su propia cuenta."

"Dejame aclararte las reglas de este juego, James Gordon: Nuestro trato es lo que me dé la gana hacer. A menos, claro, que quieras que todos se enteren que eres responsable de la llegada del Pyg a esta ciudad."

"Tú lo trajiste a Gotham, no yo. Yo sólo intentaba detener a Oswald-"

"Pero lo ocultaste y aceptaste el crédito de haber matado al Profesor. En cuanto el mundo se entere, estarás destruído. Junto con tu amado precinto."

"Si yo caigo, tu caes tambien." Jim avanzó un paso. Le sonrió fríamente, disfrutando la sorpresa en la expresión de Sofía. "Y te gusta demasiado ser la Reina del Inframundo para querer ponerlo en riesgo."

Sofía suspiró. "Todavía crees saber lo que haré o no. No aprendes, James."

Fue el turno de Jim de resoplar por sus narices. "Lo hago… y reconozco falsas amenazadas cuando las escucho." Detectando movimiento a través de la ventana de vidrio que daba cara al bar, alcanzó a divisar a Selina Kyle por fin a su alcance. Asi de facil, Jim no tenía tiempo de intercambiar complots con Sofia. "Tengo un trabajo que hacer."

Por supuesto, en cuanto Cat escuchó su grito, salió corriendo en dirección opuesta por la que había llegado. Jim admitió haber extrañado jugar con Selina de esta manera. Logró atraparla en el techo del edificio, justo antes de que la chiquilla saltar a otro tejado.

"¿Por qué la prisa, Selina?"

"¿Porque un loco con insignia me está persiguiendo?"

"Ah. Entonces, ¿no se debe a que estuviste anoche en la casa de Roland Charles cuando el hombre se transformó en árbol? Su familia describió a sus asaltantes como una pelirroja y una castaña, esta última cagando un látigo como el tuyo. Dime que estoy loco."

Todo el forcejeo se le fue a Selina, al ser atrapada en la mentira. "Te lo juro, sólo fui para robarles a esos ricachones."

"Menos mal." Jim rodó sus ojos. "¿Qué hay de la pelirroja? Es la segunda persona que ha matado hasta ahora. Necesito un nombre."

"Ivy Pepper."

Jim frunció su ceño. "Por favor, Selina. Conozco a Ivy."

"¡Hablo en serio, Gordon! Ha cambiado… Mucho. No sé cómo. Puede usar plantas para hipnotizar a la gente y después los envenena."

"¿Por qué querría matar a Roland Charles?"

"Porque trabajaba para Wayne Enterprises. Está obsesionada con un super proyecto que involucra plantas en ese lugar."

Maldición. La llamada de Fox regresó a su cabeza. ¿Por qué todo regresaba a Bruce Wayne?

-"Pídemelo de nuevo." Sacudiendo su cabeza, Jim no se permitió ser arrastrado con el recuerdo. Tenía que enfocarse.

Una hora después, Jim estaba arribando al precinto con Selina, dispuesto a gritarle a Lucius un buen rato sobre la importancia de trabajo en equipo.

"¿Cual es tu obsesión con agarrar a la gente del brazo, hombre?"

Jim sólo jaló más fuerte, para sacarla de sus casillas. "¡Harper! Ocupo que lleves a Selina a una de las celdas. ¿Está Lucius en su oficina?"

"¿Lucius? No, se marchó con Ivy ya hace un rato."

Tanto fue su shock, que soltó a Selina al instante. "¿Ivy Pepper estuvo aquí?"

Harper sonrió risueña. "¡Sí! Me pidió que le presentara a todo el precinto. Es maravillosa."

Jim no podía creer lo que estaba oyendo. "Es una psicópata que ya convirtió a un pobre hombre en maceta. ¿Qué pasa contigo?"

"Gordon." Selina gruñó, golpeando su hombro con el suyo en advertencia. "Está hipnotizada. Cierra el pico."

Y si Jim estaba dudando de su palabra, medio precinto se levantó de sus asientos para mirar a Gordon de manera hostil. Jim no tuvo opción más que huir de los refunfuños junto con Selina hacia la morgue. Buscó por alguna pista que le dijera del paradero de Lucius y lo encontró en la forma de una grabación. En ella, la voz de Lucius describió una dirección fuera de la ciudad, cerca de Kingpark.

"Bien hecho." Jim comenzó a guiar a la chica fuera de la morgue一

一Y Harper apareció en la puerta opuesta, acompañada de la mitad del precinto.

"Corre." Ordenó. Selina obedeció.

Jim se usó un extinguidor en su defensa bloqueando la salida con un archivero de metal. En la trifulca, perdió señal de Selina. Pero no había tiempo que perder. Se dirigió a Kingpark por su cuenta.

Era un largo viaje. Jim tomó su celular y marcó a la Mansión.

No hubo respuesta.

"Maldición, Bruce." Jim tenía un mal presentimiento. Y cuando se trataban de Bruce, sus miedos casi siempre eran justificados. Intentó contactarlo por su móvil, pero lo mandó al buzón de voz. "Bruce, puedes hacer berrinches después. Ivy Pepper tiene a Lucius, y sé que se trata del Proyecto que manejas con él. Llamame cuando escuches este mensaje."

-"Pideme de nuevo… que me case contigo."

Jim aceleró, prendiendo la sirena para facilitar su camino por el tráfico.

Aun conduciendo, su mente lo traicionaba. Jim evocó la imagen de Bruce, cabellos revueltos y pesada expectativa en su rostro.

Recordó el iceberg en el que había convertido el chico, al escuchar la respuesta de Jim.

"No."

"¿Por qué?"

"Por que me doy cuenta, que en verdad, hacerlo no solucionaría nada. No es la manera de hacerle frente a Sofía."

"No hay otra manera, querrás decir. Tú mismo lo dijiste."

Jim había mirado a Bruce con detenimiento, reconociendo esperanza en la expresión del muchacho. Sabiendo en el fondo lo que tenía que hacer para mantener a Bruce a salvo de sus problemas, se había dispuesto a destruirla. "Eso fue antes ver que tanto habías cambiado. Casarme contigo sería otro tipo de Olimpiada de juegos mentales de los cuales no estoy listo, Bruce. Ya tengo bastante con los de Sofía."

Bruce había retrocedido, actuando como si las palabras de Jim lo hubieran golpeado físicamente.

Jim había ido más allá todavía. "Estás tan perdido dentro de ti mismo, que te veo y no puedo concebir que esté viendo a alguien real." Sacar las palabras había sido como escupir fragmentos de vidrio de su garganta. "No puedes solucionar tus propios problemas. ¿Como esperar que pudieras solucionar los problemas que tiene la ciudad, a gran escala? Ni siquiera Alfred"

"一Sal de aquí."

Y eso, había sido lo que Jim había hecho.

No se sentía orgulloso. Pero había sido lo necesario. Para mantener a Bruce a distancia segura de Sofía.

O eso, era lo que Jim se había estado repitiéndose toda la semana, para dejarse sentirse como un imbécil.

Encontró a Ivy saliendo de los invernaderos de Wayne Enterprises con Fox de rehén y una botella de cristal rellena de una sustancia fluorescente en su mano.

Jim no dudó en apuntar a la mujer. Era definitivamente no la Ivy que Jim recordaba.

Al verlo, Ivy le dio un breve discurso, describiéndose como una semilla que había florecido directo en la tierra de la locura. Jim la dejó hablar, esperando que una distracción se presentara.

Esta Ivy, sin embargo, resultó más analítica que la última versión. "Tira tu arma al piso, Detective." Con sus mano alrededor del cuello de Fox. "O tu amigo se convierte en un arreglo floral."

Jim suspiró. Deslizó su arma al piso en dirección de Ivy. "¿Lucius, estás bien?"

"Me encuentro en el dulce abrazo de mi persona favorita en este mundo, Jim. No podría estar mejor."

"Aja." Jim articuló, totalmente escéptico.

"No suenes tan dudoso, Gordon. Bruce no tuvo queja alguna al encontrarse también en mi dulce abrazo."

¿Mal presentimiento? Confirmado. El Alfa en Jim despertó de golpe, un gruñido retumbando de su pecho.

"Sé que tan tenaz eres, con arma o sin arma. Me perseguirás… Pero si lo haces, Bruce Wayne morirá."

"¿Qué le has hecho?"

"Fui de visita a su Mansión y planté una semilla. Imagino que está a punto de florecer. Pero si me dejas ir…" De su escote, la mujer extrajo un pequeño tubo de vidrio con líquido dentro. "Puede que llegues a tiempo para darle el antídoto."

"Este no es el fin." Ivy no tenía idea de lo que acababa de desatar en él, al haber ido tras Bruce.

Ivy le guiñó el ojo. "No tienes idea de que certero es lo que dices." La mujer introdujo el tubo en el saco de Fox, haciéndolo suspirar como colegiala. En instantes, la mujer emprendió su huida. Jim no perdió tiempo en acercársele a Lucius para quitarle el antídoto.

"Uh, mejor esperemos a que Ivy esté a una distancia segura, ¿no crees?"

Jim gruñó. "Dame el antidoto. Ahora."

Lucius hizo pucheros.

Jim rodó sus ojos. "No me obligues a golpearte."

Lucius resopló por sus narices. "Jim, debo advertirte, soy cinta negra en jiu-jitsu."

Tristemente, Jim tenía cinta negra en Me Importa Un Bledo. "¿Desde cuando?"

"Tomo clases nocturnas."

Jim lo golpeó directo en la cara.

Para suerte de Fox, solo un puñetazo bastó.


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"¡Tienes miedo… Deberías tenerlo!"

Y la oscuridad lo devoró.

Bruce despertó con el corazón en su boca, agarrándose de lo más cercano a él.

Quien resultó ser Jim Gordon.

Bruce gimió, aún aterrorizado. Enterró sus dedos en el abrigo del Alfa, necesitando respirar de su usual manta de seguridad.

"Estás bien, Bruce. Ya pasó. Se acabó."

Bruce sintió la mano de Jim sosteniendo su nuca. Bruce conectó miradas con el hombre, y no pudo evitar sentirse aliviado por no ver ese horrible bigote en su rostro. "E-Eres real."

Recibió una suave sonrisa. "Lo soy."

Bruce cerró sus ojos. Al reabrirlos, nada cambió. Jim y Lucius siguieron rodeándolo, preocupados. Bruce extrañó la presencia de Alfred de inmediato. "¿P-odrían a-abrir una ventana?" Bruce aun sentía que no podía respirar.

Lucius se encargó de la tarea, mientras Jim le auxilió a levantarse. En cuanto estuvieron de pie, el Alfa retrocedió un par de pasos.

De golpe, Bruce recordó. Todo.

Aún sin control de sus cinco sentidos, el Omega se dirigió a la ventana, respirando hondo. No tuvo idea de cuánto tiempo permaneció viendo la noche y los arbustos del jardín, pero fue consciente de las conversaciones compuestas de susurros entre Fox y Gordon.

Tras permanecer a solas un breve momento, fue Jim quien tuvo el valor de dirigirle la palabra.

"Según Lucius, la toxina debe estar ya fuera de tu sistema por medio de sudor."

Bruce no se inmutó.

"Esta toxina ataca el cerebro como un alucinógeno. Así que, aunque dudo que haya sido placentero… Lo que sea que hayas experimentado, Bruce. No fue real."

Bruce parpadeó. "Creo… creo que vi quien realmente soy." Giró hacia el Alfa con cautela. "Sé que lo que vas a decir. Pero lo que vi… fue real."

Jim Gordon lució más preocupado que antes.

"Y tenías razón." Bruce prosiguió. "He estado completamente perdido."

"Oh, Bruce." Aquellos ojos azules se mostraron víctima de un tipo de vulnerabilidad que Bruce asimilaba por dentro. "Olvida lo que dije. Sólo estaba intentando…"

"Sé cuál fue el propósito de tu crueldad." Lamiendo sus labios, Bruce observó que sus propias manos no dejaban de temblar ligeramente.

"Eres afortunado, entonces. Porque pocas personas logran conocerse tan a fondo一"

"Soy todo menos afortunado, Jim. No lo viste. No viste… de lo que estoy hecho por dentro."

El Alfa cerró la distancia entre los dos, paulatinamente. "He enfrentado a mi propia oscuridad, Bruce."

Fue como mirarse en un espejo, entonces. Bruce tragó saliva, atrapado en la mirada del hombre. Se sintió totalmente desnudo, todos sus escudos deshechos por culpa de Ivy Pepper. Y lo peor fue que Bruce estaba demasiado cansado para volver a levantar sus barreras.

"Te diré esto." La mano del Alfa se ancló en su hombro. "Tienes personas que te rodean, a los que les importas mucho. No combatas tus demonios solo." La mano se desprendió del hombro del Omega. Bruce quiso seguirla.

"Pasaré mañana, ¿hmm? Para ver como sigues."

"Jim."

El Alfa pausó. Se rehusó a verlo a la cara, sin embargo.

Bruce no encontró obstáculo para finalmente moverse一de ir a obtener lo que quería. Vio el miedo en el rostro de Jim, al verlo acercarse. No lo comprendió.

Posó su mano en la mejilla del Detective. Fue revelador, por fin cumplir con uno de sus más antiguos deseos. Algo que había reinado la mayoría de sus fantasías一sentir la piel de Jim Gordon bajo sus yemas. "No estoy jugando. Ya no."

Jim sabía lo que estaba a punto de suceder y no huyó esta vez. No uso agresión para quitarse a Bruce de encima, como la última vez.

Al momento que los labios de Bruce hicieron contacto con los del Alfa, sus feromonas enloquecieron. Sintió la vibración del gruñido de Jim hasta sus huesos. Las manos ajenas a la suyas quemaron, al sostenerse de su cintura, inmovilizándolo mientras Jim se dedicaba a finalizar lo que Ivy había comenzado.

Se separaron brevemente, Bruce abriendo sus ojos una fracción.

El segundo beso fue radicalmente diferente.

Ahora con Jim tomando el control, Bruce fue tomado por una marea. Sus labios se partieron ante la presión de la lengua del Alfa, y ambos gimieron. Las manos de Jim cubrieron su rostro, dulce, mientras recorrió el paladar del Omega en lentos movimientos一Algo en Bruce terminó de romperse.

Nada como esto, había sucedido con Selina.

"Descansa." Jim murmuró, tras finalizar el beso y dales oportunidad de respirar. "Voy a dejar a un par de mis hombres afuera, en caso de que Ivy quiera regresar."

Ninguno mencionó que tan fútil eso sería, en contra de Ivy. Bruce le dejó tener esa falsa seguridad. Se limitó a asentir, todavía rodeado con las palmas del Alfa en su rostro y una pesada cortina de feromonas intentando darle confort.

"¡Pff, sirveme otro trago! ¡Que siga la fiesta!"

Bruce suspiró, frotando su rostro ante el humillante parloteo. Ahora que no había escapatoria, darle cara a las consecuencia de sus frivolos actos, llenó su rostro de calor.

Jim abrió su boca, mirando la jaula.

"No preguntes." Bruce repitió, justo como la primera ocasión. "Por favor."

El Detective no escondió su sonrisa llena de humor, prosiguiendo su camino al vestíbulo. "Bueno. Al menos, tienes buena compañía."


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Fin de Parte iii.

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