"La Corona."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: Gotham (2014).
Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne (principal). Alfred Pennyworth/Harvey Bullock. Barbara Kean/Leslie "The Doc" Thompkins. Menciones de Bruce/Selina, Bruce/Otros, Jim/Sofía, y Jim/Lee.
Rating: Adult, porque Bruce es un menor de edad involucrado en actividades de embriaguez y conductas sexuales promiscuas. Y ni siquiera son inventos míos. Agradezcánle al canon.
Resumen: Post-4x11. Después de perder la jugaba ante Sofía Falcone, Jim busca una forma de recuperar el control de la ciudad. Sin embargo, lo que empieza como un simple plan de contraer nupcias de conveniencia con Bruce Wayne, termina siendo más de lo que Jim había estado buscando.
Continuidad: Universo Alterno de las temporadas 2, 3, y 4. Spoilers de 4x16 "One of my Three Soups."
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x.
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"Sólo soy feliz cuando llueve
Sólo soy feliz cuando es complicado
Y aunque sé que no puedes apreciarlo.
Sólo soy feliz cuando llueve."
-Garbage.
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Ochenta y un fugitivos.
Entre ellos, Jervis Tetch, Jonathan Crane, Jerome Valeska, y varios otros psicópatas.
Según reportes de testigos, los guardias de seguridad habían sido hipnotizados por Tetch, pero Jim sabía quien realmente estaba a la cabeza de esta locura. Este tipo de planeación apuntaba a Jerome.
Sofía, sin embargo, era la pieza perdida entre el caos.
Reconstruyendo lo hechos de la mañana, Jim pronto aprendió que en el momento que Arkam había sido desatado desde adentro, Sofía había estado literalmente siendo transportada fuera de la patrulla de custodia a la entrada del Manicomio. En las cámaras de seguridad había sido claro que la oportunidad de huida había sido inesperada.
Jerome había matado a los guardias en acto de azar y desinterés. Pero Sofía había arrancado en la patrulla por su cuenta.
"Quiero vigilancia en la estación de tren, así como en todas las estaciones de autobuses del área, por cualquier señal de ella." Jim escupió por radio, por teléfono y en persona, a cada uno de los oficiales a la vista, incluido Harvey. "No tiene dinero, y no tiene aliados. No hay otro lugar al que pueda escapar."
Harper había sido asignada para olfatear rastros de Sofía, mientras Bullock y su persona se encargaban del resto de los fugitivos.
"¿No mandarás una brigada con Wayne?"
Jim exhaló vapor, tras escuchar a Harvey a su costado. "No tenemos los suficientes hombres. Llamé a Alfred para que se mantengan alerta."
"¿Porque eso ha funcionado tan bien en el pasado?"
Jim esperó que su expresión dejar en claro que no tenía tiempo para más predicamentos. "Sofía no irá tras Bruce sin armas, o sin un plan. No es tan estúpida."
Entonces, Tetch llamó al móvil de Jim.
Y ya no tuvo tiempo para enfocarse en Sofía.
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En retrospectiva, Bruce sabía que pedirle a Selina robar el expediente de Jerome Valeska de la oficina de Jim, no era la mejor de sus ideas.
"¿No deberían estar todos alabándote, su brillante Majestad?"
Bruce presionó sus espaldas a lado de Selina sobre la puerta de Jim. "Formamos un sistema. Una ovalación por día es más que suficiente." Aunque sonara como broma, Bruce nunca había hablado más en serio. Era totalmente ridículo que cada vez que entrara al Precintoーun acontecimiento bastante frecuente a estas alturasーtodos los oficiales dejaran sus labores para humillarse frente a Bruce, sólo por un título. Así que, entre Jim y su persona, habían creado un cambio en protocolos reales.
La puerta hizo click al abrirse.
"No lo olvides. Jerome Valeska. Debe tener un sello rojo del Manicomio Arkham."
"¿Valeska? ¿Qué quieres con ese demente?"
"Se escapó de Arkham esta mañana."
"Sí, ¿pero qué tiene que ver contigo?"
"¿Podrías ir por el expediente antes que nos vean?"
Selina hizo su mueca usual No hemos terminado, cabeza de chorlito, pero le obedeció, deslizándose a la oficina, mientras Bruce hizo guardia.
Durante su espera, la transmisión de radio de uno de los policías llegó a sus orejas, hablando del toque de queda de esta noche, debido a la gran cantidad de criminales sueltos en la ciudad. Hasta ahora, se llevaba una cuenta de 27 muertos, víctimas de ataques aleatorios.
Luego, el tema del reporte se expandió al escape de Sofía Falcone. Bruce apretó sus dientes en instinto. La noción de que la mujer estuviera suelta por Gotham también, no le sentaba de la mejor manera. Pero ir tras ella no fue un impulso tan fuerte como el de encontrar a Jerome. Por el día de hoy, Sofía sería el problema de alguien más.
Sólo esperaba que Jim no perdiera la cabeza tratando de atraparla.
La agente Harper hizo su aparición sin aviso, subiendo las escaleras con dirección hacia la oficina de Jim.
Bruce pensó rápido.
Probablemente hubiera ganado un premio por su gran actuación de víctima aterrorizada, rogando por la protección del GCPD. Ciertamente, la Detective lució perturbada por sus súbitos cambios de actitud. Le intentó tranquilizar con un vaso de agua en la cafetería, y mientras Bruce aceptaba el cono de papel, de reojo divisó la figura de Selina escurrirse de la oficina.
"¿Sabe el estado actual de la operación en la que se encuentra el Capitán Gordon?"
Por su expresión, Harper indicó que sí. Su boca, sin embargo, no fue su cómplice. "Estoy segura que el Capitán le avisará pronto de cómo va todo, Su Majestad."
Bruce admiró su constancia. Ni porque Bruce figurativamente vistiera una Corona, lo trató menos diferente a cuando Bruce había sido encerrado en las celdas por haber chocado contra un carro de perros calientes. La mujer era acero. Leal.
Bien. Jim merecía tener gente que le fuera así de leal.
"¿Tendrá aspirina en su kit de primero auxilios?" Bruce sostuvo su cabeza con su mano libre. "¡Ugh! De repente me viene una jaqueca."
Harper rodó sus ojos, pero murmuró sobre ir a buscar. En cuanto la mujer le dio las espaldas, Bruce pegó fuga del segundo piso, dirigiéndose al callejón donde había estacionado el auto.
Selina estaba esperándolo con el expediente bien guardado dentro de su chaqueta de cuero. Bruce frunció el ceño, al examinar su rostro.
"¿Estás bien?"
"Abre la puerta. Me congelo el trasero."
Alzando una ceja, Bruce hizo exactamente eso. En cuanto ambos estuvieron dentro del auto, Bruce estiró una mano para retirarle el expediente.
Selina la abofeteó la mano. "¡Oye! ¿Que Alfred no te enseñó modales?"
"Selina, no tengo tiempo para juegos."
"¿Quién está jugando?" El rostro de la chica lo volvió a desconcertar. Selina lucía más blanca de cuando habían entrado al GCPD. Pero, típico, la chica estaba fingiendo que nada estaba fuera de lo cotidiano. "Me debes una."
"Pensé que ya estábamos a mano."
Selina le estiró el expediente, sólo par jalarlo de regreso justo cuando Bruce estaba por arrancarlo. "No esa clase de deuda, tonto." La mirada de la chica lo barrió de arriba a abajo. "No hueles igual, ¿sabes?"
Oh. Bruce tragó saliva. "Dame el expediente, Selina."
"Áh, áh. No hasta que sueltes la sopa."
Bruce carraspeó su garganta. Fuerte.
Calor se esparció por las mejillas del Omega al instante. Aun así, Bruce estiró sus dedos en espera. "Vamos, entonces. Sácalo de tu sistema."
"¿Qué no se supone que tienes que llegar virgen e inocente al altar?"
Bruce rodó sus ojos. "Ha, ha."
"Hablo en serio. ¿No es una ofensa capital de Gordon, el haberte reventado el cherry antes de tiempo?"
Ahora que Selina lo mencionaba, Bruce no estaba seguro. Luego, el chico sacudió su cabeza. ¿Qué tonterías estaba pensando? "¿Ya acabaste?"
Selina hizo un puchero. Le aventó al expediente en su dirección, ignorando por completo su mano. Bruce suspiró. Aunque por lo menos, finalmente tenía lo que quería.
Comenzó a revisar el expediente en silencio, buscando por alguna pista que le pudiera ayudar a saber algo de los planes de Valeska.
"¿Qué se siente?"
Los guantes de Bruce pausaron sobre el archivo de papel. Ladeó su cara ligeramente hacia la derecha. El perfil de Selina le recibió, mirando hacia afuera de la ventana.
"¿Es como lo pintan en las películas? ¿Con música cursi en el fondo y fuegos artificiales saliendo de tu vagina?"
Bruce sonrió. Volvió a sacudir su cabeza. "Es sólo sexo, Selina."
"Oh sí, porque eres un experto en el tema."
"Claro que no." El Omega lamió su boca. "Pero tampoco he sido un santo. Lo sabes. Me viste en el Sirens, ¿cuantas veces fuera de control?"
"Eso fue diferente." Selina se tornó hacia él. "Tus amigos ricachones no eran Jim Gordon, uno de los Alfas más famosos de la maldita ciudad." La chica jaló del zipper de la manga de su chaqueta; un sutil gesto de nervios. "Sólo tengo curiosidad."
Bruce se tomó un momento, no sabiendo cómo explicar lo que sentía actualmente. "No me he detenido a analizarlo. Todo pasó muy rápido… No sé si sucede lo mismo con otras personas, pero para mi fue… ¡No lo sé! ¿Intenso?"
"¿Sólo eso? ¿Intenso?"
"Y aterrador." Bruce no despegó su mirada del volante, recordando aquella bizarra sensación de tener a Jim adentro y en todas partes. "Porque en verdad tienes que confiar en esa otra persona."
"Mmm." Selina resopló por sus narices. "No suena tan grandioso."
"No me mal entiendas." Bruce se tornó hacia ella, un poco más ligero que antes, al inadvertidamente platicar del tema. "Ciertamente sentí los malditos fuegos artificiales."
Las cejas volaron y de la boca de la Alfa se escapó un resoplido. Cuando Bruce le guiñó el ojo, las carcajadas se soltaron por el automóvil.
"No lo sé, dicen que la primera vez es la peor, ¿cierto?" El Omega se encogió de hombros. "Supongo que con el tiempo podré comparar experiencias."
"Whoa. Hablas muy seguro, para alguien que ha robado de la oficina de su futuro esposo." Selina apuntó hacia el expediente. "Cuando Gordon se entereー"
"Lo regresaremos." Bruce masculló entre dientes. "No tiene que enterarse." Y si Jim se enteraba, Bruce lidearía con ello en su momento. "¿Sabes dónde se encuentra esta Cafetería? ¿Zach's?"
"No. ¿Por qué?" Fue la respuesta desinteresada que recibió.
"Parece que le pertenece al tío de Valeska. Podría saber a donde iría Jerome después de escapar."
"Me suena a una tarea que debería hacer alguien como Gordon."
Bruce apretó su quijada con la falta de apoyo. "Podría haber matado a Jerome después de que me secuestró y no lo hice. Cualquier daño que pueda causar esta noche o mañana, seré en parte responsable."
"¿Por qué eres el Rey?"
"Porque, de alguna manera, soy responsable de su vida a partir de ahora." Conforme salía de su boca, lo que por mucho tiempo había mantenido reprimido, más se dio cuenta Bruce de las batallas que compartía con Jim. ¿Así se sentiría respecto a Sofía y muchos otros de sus némesis, como Oswald Cobblepot? "Jim tiene sus manos llenas y no puedo esperar a ver qué harán los demás policías. Debo devolver a Jerome a Arkham por mi cuenta."
Le pareció extraño el momento de silencio de alguien a quien le sobraban siempre las opiniones.
Al tornarse a Selina, su mirada penetrante lo desconcertó. "¿Qué?"
Selina le mandó una sonrisa bastante incrédula. "Su ego, Majestad. Es enorme."
"No me llames así."
"No todo es tu culpa o tu responsabilidad. Cielos, no seas tan egocéntrico." Selina sacudió su cabeza. "Por lo menos para poder soportar tu compañía por más treinta minutos."
Bruce sólo tuvo una respuesta. En completa quietud, estiró un brazo más allá del torso de la chica, abriéndole la puerta del copiloto en la invitación más clara que podía dar. "Gracias por el consejo."
Selina lució como si quisiera escupirle veneno en la cara. Aun así, la chica tomó la oportunidad de huir, justo como Bruce sabía que lo haría. Una vez afuera, la Alfa se agachó por última ocasión.
"¿Estas escapadas para cometer misiones suicidas? No podrás hacerlas por mucho más tiempo. Lo sabes, ¿verdad? En el momento que alguien te reconozca, tu carota estará en todos los tabloides."
Bruce le sonrió. "¿Es ésa tu forma de decirme que tenga cuidado?"
Para su sorpresa, Selina fue entera seriedad. "¿Te suena El Samaritano? Gordon tiene un expediente con tu nombre también. Tiene todas tus aventuras nocturnas registradas. Yo que tú, invertiría en una máscara."
"Gracias."
La puerta fue cerrada en su cara.
Maldición.
Bruce encendió el auto y arrancó.
Lo que encontró al arribar a la cafetería fue una escena tan desquiciada, como todo lo que involucraba a Jerome. El fugitivo en cuestión estaba cubierto en sopa caliente, sujetado del pescuezo por un tipo musculoso de tez oscura. Su tío, basándose en su uniforme de cocinero, mostró ser tan sádico como Valeska, brillando de gula ante el sufrimiento que le provocaba a su sobrino.
Cuando Bruce le ordenó a Zach llamar a los policías, el grandulón no tardó en soltar a Jerome y enfocarse en Bruce.
Perfecto. Justo la pelea que Bruce necesitaba.
Forcejeó con el monumento de hombre por toda la barra de desayunos. Pronto, Bruce se percató de haber subestimado la fuerza de tanta masa muscular. Trató de usar su cuerpo delgado para ser más rápido. Eso pareció funcionarle al inicio, pero el tamaño reducido de la cafetería pronto lo tuvo demasiado contenido. De un momento a otro, el palo de escoba que Bruce había estado utilizando como arma, se volvió en su contra, siendo presionado contra su propio cuello sobre la barra.
De reojo, miró a Jerome dispararla a su tío en sangre fría. Luego, lo vio tornarse hacia ellos.
"Niño millonario, Bruce Wayne. Mi salvador." Jerome caminó hacia ellos lentamente. "Ups. ¿O es el Rey Niño Millonario? ¡Siempre me confundo! ¡Como sea, wow! ¡Esa sí que no la vi venir!"
Ni siquiera el propio Bruce lo vio venir.
Jerome tocó su rostro quemado por la sopa, siseando en dolor, al contacto. "No pongas esa cara, Brucie. Con el Tío Zach los golpes nunca se detenían. Seguían y seguían. Y nadie jamás me ayudó… Nunca. Eso me hace preguntarme: ¿Qué diablos pasa contigo?" Carcajadas explotaron de Jerome. "Lo único más gracioso que el hecho de que me salvaste la vida, sería que yo… salvara la tuya." Jerome alzó el arma hacia la cabeza del tipo que lo tenía cautivo.
"¡No!"
"Aiiiin." El arma fue desviada. "¿No? Espera, ya lo tengo. Sería más gracioso que TÚ fueras asfixiado por el tipo que quería matarme. ¡Sí! Eso tiene más sentido." Al tipo, Jerome le alentó a seguir con sus intenciones. "¡Sí, sigue con lo que estabas haciendo!"
Bruce usó todas sus fuerzas para empujar a su atacante de su pecho, aprovechando la distracción. No fue soltado por completo, pero Bruce pudo encontrar empuje en una de las mesas para aplastar al sujeto contra la barra. Su cuello fue liberado por fin. Bruce tosió, aturdido por las continuas risas de Valeska y el regreso de oxígeno a su cerebro.
La poca coordinación le costó. Una mano masivamente grande se apretó alrededor de su pescuezo. Y apretó.
¡BANG!
Bruce parpadeó. La mano se aflojó. El disparo lo dejó frío, mirando el hilo de sangre explotar del cráneo de su enemigo y salpicarle la chaqueta. "N-No."
"¿Huh?" Jerome examinó su arma, desconcertado. "¿De dónde rayos vino eso?"
Detrás suyo, Agatha Wayne le encajó la punta de su revólver en la nuca. "Arroja el arma al piso, parásito."
"¡No lo lastimes!" Bruce tosió. "¡Llama a la policía!"
"Hola, hola. No creo que nos hayamos conocido." Jerome intentó retroceder su rostro para obtener un vistazo detrás suyo. "Jerome Valeska."
"Tira el arma." Su tía enfatizó su orden con una patada a su pierna derecha para desplomarlo al suelo. "¿Esto es lo que haces en tu tiempo libre, Bruce?"
"Tía Agathaー"
"¡Ooooh! ¿Tienes una tía también?"
"Cierra la boca." Agatha pateó el arma de Jerome en la dirección de Bruce, pero el Omega no la recogió. "¿Qué sabes del escape de Sofía Falcone?"
"¿Sofía? Mmm, no me suena."
"Dudo que sepa algo, Agatha." Bruce se abalanzó hacia ambos. "Baja el arma."
"No creo en coincidencias." La mujer no separaba su mirada de Jerome. Era algo tremendamente impresionante. El porte. La facilidad con la que la mujer había sometido alguien como Jerome. Agatha era más de lo que su padre le había compartido. "Supe por una buena fuente que el abogado de Falcone estuvo visitando a Valeska en Arkham durante el juicio. ¿Qué te ofreció? ¿Qué te prometió para dejarla formar parte de tu pequeño plan de escape?"
Bruce frunció su ceño. Se agachó lentamente a la línea de visión del otro hombre. "¿Es cierto?"
"Plátanos, naranjas. ¿Qué diferencia hay?" Jerome se encogió de hombros. "Sofía, Selina, ambas empiezan con S, pero qué más podrían tener en común, ¿hmm?"
"¿Qué?" Bruce le jaló del cuello de la blusa, en cuanto el nombre de Selina penetró su cerebro. "¿Qué demonios estás diciendo?" ¿Selina? ¿Qué tenía que ver ella en este asunto?
"Mierda." Agatha, en un movimiento súbito, golpeó la nuca de Jerome con la cola de la pistola. El joven cayó inconsciente al suelo. "Mierda, Sofía lo averiguó."
"¿Averiguar qué?"
"Tenemos que irnos ya."
"¡Espera! No iré contigo a ninguna parte hasta que me digas que está sucediendo." Bruce le siguió hasta la salida trasera por la que Agatha había aparentemente entrado para emboscar a Jerome "¿Por qué mencionó a Selina Kyle?"
Agatha guardó su pistola en la parte trasera de sus pantalones de mezclilla. "¿Por qué crees que está hablando de la misma Selina que conoces?"
Bruce levantó su mentón. "Como dijiste. No creo en las consecuencias. Si Jerome la mencionó, es porque sabe que es alguien que conozco. Sabe que somos amigos."
La mujer suspiró, empujando la puerta y con su mentón dando la señal para que Bruce le siguiera. "Necesitas escoger mejores amigos, pollito."
Bruce la frenó suavemente del brazo. "Espera, no podemos dejarlo aquí solo."
"Llamé a los policías antes de entrarー¿Por qué luces tan sorprendido? ¿No es lo que querías?"
Bruce gruñó. "Lo que quería es que a nadie se le tuvieran que volar los sesos." Regresando a la barra, Bruce buscó por Jerome…
…y sólo encontró el paquete de verduras congeladas abandonada en el piso, junto a los cuerpos del Tío Zach y el matón que había estado a su servicio.
A sus espaldas, Bruce sintió a su tía acompañarlo en la escena. Hizo una mueca al escucharla gruñir a todo volumen.
"¡Debe ser una maldita broma!"
Algo blanco llamó su atención. Bruce se agachó y descubrió una servilleta con una dirección escrita en ella.
St Ignatius
4444 Lakeside
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Después de arrestar a Tetch, Jim por lo menos sintió alivio de tener a un demente menos fuera de las calles. Ahora, solo quedaban cuarenta más por poner bajo rejas.
"Necesitas un trago."
"¿Otro más?" Jim gruñó, desde su asiento en el escritorio. "No, gracias. Lo que ocupo es dormir."
"¿A dónde se fue el buen humor de esta mañana?" Bullock, como era usual, lo ignoró. En dos minuto ya tenían dos vasos con escocés listos. "Vamos, fue una victoria y ésas no vienen tan seguido."
Jim tomó un sorbo. Respiró hondo, disfrutando del sabor.
"No pertenezco aquí." Murmuró. "No merezco estar aquí. No esta oficina. No en este edificio."
"¿De nuevo con esto?"
"Debería estar en prisión."
"Hm." Harvey se tomó un momento antes de abrir la boca. Algo raro en él. "De acuerdo. No te voy a contradecir. Digamos que si estás en prisión, compadeciéndote de tí mismo…"
Jim tragó saliva.
"¿Donde estarían los miles de personas que salvaste hoy del hechizo de Tetch? ¿Dónde estaría yo?"
Jim sacudió su cabeza. "Lo que hiciste hoy fue heroico. Tú podrías haber hecho lo que hice. Cualquiera podría haberlo hecho."
Bullock se le acercó sobre el escritorio. "¿Sabes qué estaba pensando cuando me encerré en el auto, y buscaba por los canales de radio?"
Jim esperó.
"Estaba pensando: puedo hacer esta locura, porque si sale mal… Jim Gordon me salvará."
Los ojos de Jim bajaron de inmediato. Su corazón dio una voltereta que le revolvió hasta lo profundo del corazón.
"Y henos aquí, Jim."
"Quien soy… en lo que siempre he creído… es casi una mentira ahora, Harvey."
"Es difícil caminar para los ídolos con pies de barro." Harvey subió su vaso. "Para eso es el whiskey."
Jim sonrió ligeramente. "Te juzgué. Por un largo tiempo. No debí hacerlo."
Fue el turno de Harvey de bajar la mirada. "Lo que sabes de mi, Jim, es sólo la punta del iceberg. Aquí no hay héroes." Acercó su vaso al de Jim en brindis.
Jim se repitió a sí mismo -No hay héroes, hasta que retumbó por su cabeza.
Luego, se dio cuenta que los golpes venían de la puerta. De Harper, quien no tardó en abrir la puerta.
Jim gruñó. "¿Qué pasa?"
Harper carraspeó su garganta. "El Señor Wayne está en línea 3. Pidió hablar contigo, Capitán."
Por supuesto. Harvey le guiñó el ojo. Jim rodó sus ojos. "Gracias." Prosiguió a levantar la bocina del teléfono, aclarando su garganta ligeramente. "¿Bruce? ¿Estás bien?"
"¿No debería ser yo, el que te pregunta eso?"
Jim sonrió. "Estoy bien. ¿Por qué me estás llamando a la oficina?"
"Vi a Jerome esta noche. Asesinó a su tío."
"¿Qué?"
"Estaba buscando el nombre de una escuela, St. Ignatius."
"¿Para qué?"
"Iré a averiguarlo."
"¡De ninguna manera! Son las cuatro de la madrugada, Bruce. ¿Dónde demonios estás? Necesitas regresar a la Mansión."
"Valeska es mi responsabilidad, Jim. Iré tras él."
"Demonios, Bruce. Aléjate de ese dementeー"
"Te veré en St. Ignatius, Jim." Jim podía jurar que Bruce estaba sonriendo desde la otra línea. "Puedes gritarme ahí."
"Bruceー" Pero la línea se cortó. Jim casi partió el teléfono en dos partes al regresarlo a la base. Miró a Bullock directo a la cara, sintiéndose como un idiota. "Dime, ¿luzco acaso como si me gustara hablarle directo a las paredes?"
Harvey mordió su labio inferior. "¿No?"
"Porque es así como siento exactamente en estos momentos." O en específico, siempre que hablaba con Bruce Wayne. "Lo voy a matar."
"Oh, el amor joven." Harvey recitó con voz exageradamente cursi.
"Cierra la boca." Jim gruñó malhumorado, descolgando su abrigo por quinta vez en todo el maldito dia. "¡Vamos!"
St. Ignatius estaba lejos del centro de la ciudad. Para cuando llegaron una hora y media después, ya estaba amaneciendo. Jim no podía creer que la escuela estuviera abierta. Lo encontró sospechoso. Una obvia trampa.
Al entrar al edificio, ambos se dirigieron a la oficina del Director, basándose en el mapa tapizando el lobby. El lugar estaba desierto. Quieto. Le dio a Jim mala espina.
La puerta del Director estaba abierta. Enseguida, Jim miró a Bruce vestido en cuero negro, congelado en su lugar, mientras el otro hombreー
ーsostenía un interruptor y su torso estaba forrado con explosivos.
Porque las locuras no terminaban en Gotham. "Bruce, sal de aquí."
"¡Jim, está bajo el hechizo de Jarvis! ¡Mira el reloj!"
Jim comprendió al instante. Disparó directo al reloj que residida de decoración. El Director pareció salir de trance por unos momentos…
Jim lo miró levantar la mano y presionar el botón. No pensó dos veces en echársele encima a Bruce para cubrirlo con su cuerpo. "¡AGÁCHENSE!"
La detonación fue un golpe de aire caliente y polvo tóxico. Bruce luchó contra su peso, gruñendo su nombre. Jim sólo lo sostuvo con más fuerza, escudando la cabeza del Omega con su torso.
Eventualmente, sintió manos ajenas jalarle del abrigo. Harvey. Gritando.
"ーbien." Jim murmuró, mientras se arrastraban en dirección del pasillo. Raramente, sus piernas no parecían coordinarse bien. Tropezó al suelo, y estuvo agradecido de sentir alfombra y no fría loseta.
"¡Idiota!" Bruce regresó y desapareció de su visión, una vez afuera de la oficina. Jim sintió el mundo girar y girar por un largo rato. Luego agua fue arrojada a su cara de manera poco delicada.
"¡Jim! ¡Oye, reacciona!"
"Estoy bien. Demonios… Harvey." Jim limpió su rostro con la manga de su abrigo. Lentamente, fue recobrando los sentidos. Reconoció las voces de Bruce y de Harvey discutiendo sobre su cabeza.
"ーquería el nombre de uno de sus estudiantes, Xander Wilde."
"¿Para qué?"
"¡Obviamente, no lo sé, Detective Bullock!"
"¡No uses ese tono conmigo, Wayne!"
"Guarden silencio." Jim se apoyó de la pared, y en parte del brazo que se le ofreció. "Harvey, comunícate con el equipo SWAT que estaba transportando a Tetch a Blackgate. ¡Ahora!"
"Maldita sea." Exasperado, Harvey salió de la recepción en busca del radio que tenían en el auto. El hombre tenía las mismas sospechas que tenía Jim. No había duda al respecto.
"¿Quién es Xander Wilde?" Reincorporado, Jim se tornó a Bruce.
El joven lució incrédulo. "No tengo la menor idea, Jim. Lo juro. Te lo diría, de lo contrarioー"
"¿Ah, sí? ¿Lo harías?"
El entrecejo del Omega se arrugó con displacer. Cuando Bruce estiró una mano hacia él, Jim huyó del contacto, escogiendo caminar en la misma dirección por la que había salido Bullock. El golpe frío de la nieve le ayudó a obtener más claridad sobre sus sentidos. Sintió a Bruce cerca de sus espaldas, siguiéndole como sabueso.
"¿Qué quisiste decir? ¡Claro que te lo diría! Por eso te llamé, quiero trabajar contigo para encontrar a Jerome, no en tu contra!"
"Supongo que hurtar expedientes de mi oficina es para mi propio beneficio, entonces."
La persecución se detuvo. Jim giró a sus espaldas con una expresión expectante.
Bruce lució como el proverbio niño atrapado con la mano en el frasco de las galletas. Culpable, pero incapaz de asegurar que no lo volvería hacer en un futuro cercano.
"¿Qué? ¿Crees que no me daría cuenta? El expediente de Jerome fue lo primero que busqué al regresar al precinto." Sin olvidar que la nota con la letra cursiva de Selina, "Bruce me obligó", había dejado poco al aire.
Bruce miró el piso, el cielo, el monto de nieve cayendo en los arbustosーtodo menos directo a la cara de Jim. "No así de rápido."
Increíble. Jim resopló por sus narices. "¿Quieres ayudarme, Bruce? Ve a casa."
"¿A hacer qué? ¿Para convertirme en un mejor blanco para todos los psicópatas que están sueltos? Todos parecen conocer muy bien mi dirección."
-No cedas. Jim gruñó por dentro. -No cedas a su cara bonita. "Buen punto. Deberías cambiar ese hecho. ¿A donde podrías cambiar tu hospedaje por las siguientes 48 hrs?"
"Estaba bromeando." Bruce gruñó.
"Yo no. No es una mala ideaー"
"Ugh, para por un segundo." En un par de pasos, la distancia que los tenias en polos opuestos frente al porche del Colegio St Ignatius, fue reducida a nada. Bruce bajó los escalones para llegar al mismo nivel del Detective. No hubo señal de timidez alguna, cuando el chico tomó el abrigo de Jim bajo su posesión. "Quédate quieto, Jim. Respira hondo. Acabas de ser estampado contra el suelo por un explosión… ¿Cómo te sientes?"
Jim pretendió pensar detenidamente su respuesta. Luego, respondió con monótona voz: "Huh. Todavía molesto."
Bruce expandió su puchero. "Me refería a tu espalda, idiota."
"Necesito que estés en un lugar seguro, Bruce." Jim sintió su bolsillo vibrar con una llamada entrante. Extrajo el móvil para examinar el número. No lo reconoció.
La mano enguantada de Bruce sostuvo la suya alrededor del objeto, para impedirle que lo abriera. "No contestes." Una mueca torció las facciones del joven. "Es probablemente mi tía para quejarse de mi."
"¿Por qué tendría que quejarse?"
Bruce exhaló vapor, y algo parecido a pánico. "Porque… ¿puede, o no, que la haya abandonado en el restaurante del tio de Jerome, sin avisarle de la nueva pista que encontré?"
Jim sintió la continua vibración. Agatha Wayne resultó ser bastante terca. Abrió el móvil, sin importar las objeciones de Bruce. "Jim Gordon."
"¿Está contigo?"
Esta era la primera ocasión que tenía a la mujer del otro lado de línea. La familiaridad con la que fue tratado, no le sentó bien. "Lo tengo justo frente a mis ojos."
"Excelente. Haga algo útil y no lo deje vagar muy lejos, ¿quiere? Dígame su ubicación y lo libraré de sus manos, Capitán."
Para alguien como Jim, digerir aquel tono y actitud de alguien quien ni siquiera conocía, fue como aventar un fósforo a una casa bañada en gasolina. "Con el debido respeto, yo no fui quien se dejó engañar por un adolescente lo suficiente para pudiera pegar fuga."
Escuchó un sonido de incredulidad. "¿Cómo debería estar enterada de que al niño malcriado se le habia un BMW para perfeccionar dichas habilidades de huida?"
"¿Un BMW?" Jim interceptó. Frente a él, Bruce le sonrió, arrogante. Jim rodó sus ojos en blanco. "Como sea. Está conmigo, y se encuentra bien."
"¿Por cuánto tiempo? Según Pennyworth, no tiene el mejor récord con eso, Gordon."
Whoa. Intenso fue el deseo de cortar la llamada en ese justo instante. Sin embargo, Jim era un adulto. Se lo recordó con respiraciones profundas. "Bruce es más que un niño malcriado, Sra. Wayne. Estoy seguro que como Rey," Bruce lució de lo más confundido, y no fue para menos, "tiene una buena justificación para querer iniciar una investigación sobre el paradero de Jerome Valeska. Es una amenaza muy peligrosa para la Ciudad, después de todo."
"Usted y yo sabemos bien, que ser Rey es más que jugar al héroe por las calles de Gotham por su cuenta, Capitán Gordon."
Jim sólo tenía una cosa que decir al respecto. "No está por su cuenta."
Cortó la llamada.
"Pensé que estabas molesto." Bruce murmuró.
"Te lo dije, Bruce." Jim gruñó, regresando el móvil a su pantalón. "Siempre estaré de tu lado… Por más veces que pongas mi paciencia a prueba."
Se ganó una de las expresiones más bobas de la historia. Las feromonas de Bruce atravesaron el frío helado, casi derritiendo la nieve con su calor.
Afortunadamente, Bullock supo cuando atravesarse con malas noticias, antes de que Jim pensara en cometer más tonteríasーcomo taclear a Bruce contra el pasto cubierto de nieve y asaltarlo con su boca.
"Porque este es el mejor dia de nuestras vidas, Tetch escapó mientras estaba siendo transportado."
Jim frotó su nariz congelada para recuperar la sensibilidad. "¿Por qué no me sorprende?"
"Los conductores sufrieron de ataques de pánico incontrolable. ¿Te suena conocido?"
"Crane." Jim suspiró. "De acuerdo, Bruce. ¿Quieres jugar al detective? Averigua quien demonios es Xander Wilde." Apuntó hacia el edificio a sus espaldas. Para su sorpresa, Bruce asintió, y en segundos el chico ya estaba trotando de regreso a la Vicerrectoría. "¿Harvey, alguna noticia sobre el paradero de Sofía?"
"Nop. Nada."
Demonios. "Llama a Alfred. Asegúrale que Bruce se encuentra bien. Estará con nosotros un rato, pero eventualmente lo mandaré a la Mansión."
Harvey levantó dos cejas animadas, aunque hizo lo que se le ordenó. Jim se sintió agradecido. No estaba de humor para ser cuestionado sobre su inhabilidad para negarlo algo a Bruce, incluso en la línea del deber.
La escena de la explosión pronto fue rodeada por un equipo forense que arribó en breve a St Ignatius. Jim se unió a la examinación por un momento, sin embargo pronto se re-encontró con Bruce en el lobby del Colegio.
Resultó ser que Xander Wilde había sido un alumno prodigio de la institución, una década atrás. Actualmente era un reconocido Ingeniero Civil trabajando con la agencia Meyer & Hayes.
La pieza de información no sirvió de mucho. Nada tenía sentido.
"¿Qué querría Jerome con un Ingeniero?"
Bruce se encogió de hombros. "No tengo idea. ¿Tal vez busca construir algo?"
El siguiente paso lógico sería visitar la firma Meyer & Hayes. Por supuesto, Jim sospechaba que Jerome ya estaría allí, y las cosas podrían irse a la mierda fácilmente. "De acuerdo. Buen trabajo. Te avisaré si averiguo algo más."
El mentón de Bruce ya estaba abriéndose con protestas.
Jim se le adelantó, atrapando su cuerpo contra el recibidor de caoba del lobby. Plantó sus brazos alrededor de Bruce, inclinando su mentón de manera instintiva ante la cercanía. "Oye. Ya no estoy molesto por ese estúpido expediente. Pero, necesito que vuelvas a la Mansión, Bruce. Tú tía tiene razón en un punto."
"¿Cuál?"
Deliberadamente, Jim levantó su mano derecha del recibidor. Con sus yemas, delineó la curva de la oreja del joven, lento y determinado. "Sólo hay un Rey. No tenemos el lujo de que salga lastimado, si no hay necesidad de ponerlo en riesgo."
Los labios presionados, llenos de tensión, le comunicaron profunda frustración. "No puedo sólo… esperar, Jim. Sentada en mi castillo de cristal, protegido, cuando gente inocente allá afuera no puede estarlo."
"Lo sé." Jim susurró. "Pero, no es la hora correcta para arreglar esos hechos, Bruce. Ni la forma. No podremos cambiar el mundo en una semana. Tienes que mostrar más paciencia. Ser firme, y no tan impulsivo. Tienes una imagen pública que apenas está cambiando para bien… No podemos arruinarla a la primera señal de problemas."
La mirada de Bruce fue fría y caliente a la vez. Fue obvio que el chico quería argumentar hasta que la garganta se le irritara, pero Jim sabía que Bruce era una de las personas más listas en el planeta. Las palabras estaban penetrando su duro cráneo, aunque le costara a su orgullo admitirlo.
"Tienes que confiar en mi, Bruce. Déjame ser el instrumento, mientras tú piensas en la estrategia del cambio." Lamiendo sus labios, Jim divisó un hematoma alcanzar a salir del cuello del Omega. La chaqueta no podía esconder la marca, aunque lo intentara. Jim recordaba nítidamente como habia llegado ahi. "Para eso estoy aquí."
Bruce desvió su mirada, un tono rojizo robándole palidez a su rostro. "Prométeme que llamarás en caso de cualquier avance."
Jim sonrió. Miró discretamente a sus alrededores, y al encontrar el lobby desierto, empujó su cuerpo hacia el frente. Con ayuda del escritorio, se impulsó para igualar la altura entre sus cuerpos. Acercó su boca lentamente, sonriendo al ver la boca de Bruce ya abriéndose, leyendo a la perfección sus intenciones.
Después de haber presenciado a personas inocentes caer de los tejados a órdenes de Tetch, Jim sintió algo de sosiego en su pecho, por fin plantarse. Besar a Bruce se estaba volviendo algo familiar, como un tipo de retorno a la cordura, después de vivir en euforia y locura por un buen rato.
Bruce suspiró como si Jim estuviera robándole más que el aliento, y a su vez, Jim se perdió en el sabor. Hizo que el beso fuera una trampa para después, un anzuelo del que el terco adolescente estuviera dependiendo el resto del día, por haber sido tan impertinente.
Sus bocas tronaron al separarse. Bruce restregó su rostro a lo largo del cuello del Detective, ganándose una breve risa.
"Vamos." Jim le golpeó el costado para apresurarlo. "Tengo un trabajo que hacer, Su Majestad."
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"Miren que trajo el gato arrastrando."
Bruce colgó su abrigo en el gancho adecuado, y murmuró entre dientes. "Hola, Tía Agatha."
Agatha tenía los brazos cruzados en el pie de las escaleras. "Cielos, apestas."
Bruce sonrió, sabiendo perfectamente a qué se refería la mujer. "¿Prefieres el sermón aquí, o te gustaría acompañarme en la cocina, mientras Alfred sirve la cena?"
Agatha miró su reloj de muñeca. Luego se encogió de hombros.
Treinta minutos después, Bruce estaba jalándose los cabellos.
"ーte hubiera despedido tu trasero años atrás!"
"Supongo que nunca lo sabremos, ¿eh? Thomas me nombró su tutor, porque obviamente nadie más estaba calificado para la tarea, ahora no queda más que sobarse el ego y seguir con nuestras vidas."
El primer error había sido acercarle la botella de vino a Agatha. "¿Calificado? ¿Así es como te ves a tí mismo?"
Bruce cubrió una galleta salada con paté de atún. "Si ya terminaronー"
"¿Por qué? ¿Se atreve a ponerse usted en la categoría? Porque no la recuerdo peleando por la custodia del Amo Bruce, ¡mientras los cuerpos de su hermano y cuñada estaban siendo sepultado seis pies bajo tierra!"
"Suficiente." Bruce golpeó la mesa con sus dos palmas, al levantarse de su asiento. La galleta con paté saltó al piso. "No puedo creer que tenga que decirlo, pero ustedes dos se están comportando como niños."
Alfred se mostró constipado, gruñendo sobre la mezcla que aún batía con furia. En la mesa, Agatha sólo rodó sus ojos y prosiguió a servirse más vino.
"Cual sean sus diferencias, tendrán que arreglárselas, ¿porque adivinen qué? Necesito a ambos."
Silencio.
Alfred paró de batir.
Agatha miró detenidamente el interior de su copa con vino.
"Lo siento por preocuparlos, ¿pero honestamente? No necesito de su implícita aprobación para hacer lo que crea correcto. Agatha, Alfred no es mi niñero. Alfred, Agatha es parte de mi familia. Trátala con respeto."
Hubo una pausa. Luego, Alfred suspiró. "No se permite fumar dentro de la casa."
"Vete al diablo."
"Agatha." Bruce interceptó. "Hazlo donde Alfred no te pueda oler. Espacio libre sobra por aquí."
Agatha deliberadamente apagó su cigarro a medias en la copa de vino. "¿Cual es tu gran plan, entonces?"
Bruce volvió a tomar asiento acomodando sus manos sobre la mesa. Tragó saliva, con los reflectores de regreso a su persona. "¿A qué te refieres?"
"Conozco esa carita." Agatha murmuró, con la uña de su dedo pulgar raspando una suciedad imaginaria del comedor. "Estás pensando. Planeando. Luces idéntico a Thomas antes de que anunciara un nuevo proyecto que causarían muchas jaquecas a la Mesa Directiva."
Alfred hizo calar su presencia a su costado de inmediato, dejando la preparación de la cena a un lado. Bruce no levantó su mirada de sus manos, sin embargo. ¿Cómo era posible sentirse decidido y a la vez, a punto de cagarse los pantalones? "Conversé con Jim. Me hizo ver la necesidad que hay por seguir adelante con lo que prometí a la Ciudad."
-Dejame ser el instrumento, mientras tu te encargas de la estrategia del cambio.
"Alfred, he pensando en una fecha definitiva."
"¿Fecha? ¿Para qué?"
-Respira. Bruce dejó salir un resoplido nervioso, algo de pánico escénico filtrándose por su cerebro. "Para la boda."
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Hubo una larga pausa.
"Oh." Alfred articuló. "Eso será divertido."
Bruce intercaló su mirada con Agatha a través de la mesa. "Necesita ser monumental. Un evento que Gotham nunca pueda olvidar de la historia. Es la única forma de crear impacto. La Boda será la estrategia perfecta para ganarse la gracia de la alta sociedad y de las masas. Cada medio de comunicación tiene que estar cubriéndola."
La mujer bajó su mirada. "¿Puedo preguntar… por qué un Gordon? El Capitán no es el único jugador en el tablero, pollito. Hay otros personajes a escoger que te podrían ayudar a afianzar tu Reinado."
"Lo sé." Su mirada regresó al maldito anillo en su dedo. "Pero no confío en ninguno de ellos, como confío en Jim Gordon."
Agatha absorbió su respuesta. Su mirada fría lo atravesó con el filo de uno de los cuchillos de la cocina. "Con más razón ahora, que anteriormente, sabes que cambios en tu rutina serán necesarios. No más escapadas nocturnas sin decirle a nadie. No más acciones impulsivas, que te puedan poner en el ojo de los paparazzis. Si serás un Rey… No sobre espacio para ningún… Samaritano."
Bruce hizo una mueca. "Nunca me gustó ese apodo, de todas maneras."
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Fin de Parte 10.
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