"La Corona."
Por B.B. Asmodeus.
[+]+[+]
Fandom: Gotham (2014).
Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne (principal). Alfred Pennyworth/Harvey Bullock. Barbara Kean/Leslie "The Doc" Thompkins. Menciones de Bruce/Selina, Bruce/Otros, Jim/Sofía, y Jim/Lee.
Rating: Teen.
Resumen: Post-4x11. Después de perder la jugaba ante Sofía Falcone, Jim busca una forma de recuperar el control de la ciudad. Sin embargo, lo que empieza como un simple plan de contraer nupcias de conveniencia con Bruce Wayne, termina siendo más de lo que Jim había estado buscando.
Continuidad: Universo Alterno de las temporadas 2, 3, 4 y 5 (¡Así es, abarcaré la siguiente temporada!). Spoilers de 4x16 "One of my Three Soups, & 4x17 "Mandatory Brunch Meeting."
[+]+[+]
xi.
[+] + [+]
"Tengo todo el tiempo en el mundo
Para hacerte mío
Está escrito en las estrellas."
-Depeche Mode.
[+]+[+]
"Dejame entender, Jim. Primero me mandas a casa para que no intervenga en la investigación. ¿Y ahora… ocupas mi ayuda?"
"Touché."
Jim ignoró el comentario de Harvey, entrando al estudio detrás de Bruce. Quien lucía insoportablemente satisfecho. "Creo que tu padre contrató a Xander Wilde para la construcción de una de sus obras. Plaza Wayne."
Alfred ya estaba empinado sobre la escalera de la biblioteca, murmurando sobre la costumbre de Thomas de mantener sus proyectos meticulosamente ordenados. "¡Aja! Aquí está, Plaza Wayne."
En efecto, ambos, Jim y Bruce encontraron la firma de Wilde en los registros. Sobre la libreta, sus dedos rozaron con los de Wayne. Jim, pensativo, permitió que el chico jugara con la manga de su saco, jalando del botón.
Harvey, a sus espaldas, ya estaba un paso adelante en la tierra de las suposiciones. "¿Qué estás pensando?"
"Que Jerome tiene un lazo personal con Wilde. Es demasiado empeño en encontrar a alguien, ¿no crees?"
"¿Personal? ¿De qué forma?" Bruce levantó el libro en sus manos para revisar el resto del tomo.
"Comienzo a creer que tu padre estaba protegiendo a este tipo." Jim tomó el libro de las manos de Bruce para examinar la dirección adjunta a la firma de Wilde. "Supongo que tendremos que preguntar por qué cuando lo encontremos."
Bruce tuvo sólo una reacción: cruzarse de brazos, tras devolver el libro al escritorio. Jim esparció una mirada hacia Bullock y Pennyworth. Ambos hombres se escurrieron del estudio en minutos. Alfred hasta tuvo la delicadeza de cerrar las puertas deslizantes.
Jim suspiró. "¿En serio tendremos esta conversación otra vez?"
"Obtuviste la dirección gracias a mi."
"Y te lo agradezco." Jim suavizó su expresión, sonriendo entretenido. "De lo profundo de mi corazón, en serio."
"Aun así, no me permitirás acompañarlos."
"Ya fui claro al respecto."
Bruce le sorprendió con una sonrisa. "De acuerdo."
Jim se salvó de tartamudear sólo por sus buenos reflejos. "¿De acuerdo?"
El mocoso se encogió de hombros. "No pensaría en interponerme en el camino del deber."
Ajá. Jim no necesitó ser dicho dos veces, sin embargo. Salió del estudio para recuperar a Bullock y rastrear a Wilde.
Después, mucho después, recordaría que Bruce Wayne solía cobrar sus deudas.
[+]+[+]
A pesar de estar acostumbrado a las locuras que Gotham solía arrojarles, ver el rostro gemelo de Jerome Valeska en un cuerpo distinto, le pareció a Jim lo más increíble que había visto en mucho tiempo. Wilde一Jeremiah一se trató de un joven callado, arisco, limpio y ordenado. Todo lo contrario a su hermano.
Y por supuesto, que Jerome querría arrastrarlo a su mundo de locura.
Jim y Harvey hicieron lo que se debía hacer: proteger a Jeremiah.
Así que, aún atorados en un bunker subterráneo que no dejaba mucho espacio para defenderse, Jim hizo lo mejor de la situación. La batalla por el pellejo de Jeremiah fue un juego de gato y ratón a lo largo de un laberinto de 40 hectáreas. Ecco, hipnotizada, le dio a Jim una paliza que le recordó del tiempo que había pasado últimamente detrás de un escritorio y no entrenando.
En el segundo round, Bullock recibió una lección muy parecida a la de Jim, si uno se podía basar en sus constantes maldiciones.
Jim logró emboscarla antes de que mapeara el suelo con su compañero, y la noqueó en frío con su pistola. Ayudó a Harvey a levantarse, y fueron en busca de Jeremiah por segunda ocasión. El laberinto puso a prueba los nervios de Jim, así como sus sentidos. Se sintió horrible, estar atrapado como un hámster, no sabiendo que encontrarías en cada curva de concreto.
Justo así, fue como chocaron con Tetch y Crane, cara a cara.
Tetch ya tenía su boca abierta. "¡Escuchen lo que tengo que decir!"
"¡Oh, no!" Harvey fue un vikingo en completa furia, sus alaridos haciendo eco por el maldito laberinto. "¡No me volverás a hipnotizar, payaso! ¡AAAAAAHH!" Acto seguido, Jim lo miró echarse encima de ambos criminales, su tremenda emoción haciéndoles correr por sus vidas.
Jim suspiró, una vez a solas. "Esa es una manera de hacerlo."
Corrió tras ellos. Escuchó disparos. A Tetch gritando. Más disparos.
Y eventualmente, encontraron a los gemelos.
"¡Un paso más y le reviento la cabeza!" Jerome tenía a su hermano bien agarrado del cuello, su pistola apuntando a su cabeza.
Ambos Detectives retrocedieron de inmediato, cubriéndose con la última curva de concreto. "¡No te creo! ¡Si quisieras matarlo, ya lo hubieras hecho!" Jim no bajó el arma, su mirada fija en Jerome, quien dejó salir una risilla.
"Tienes razón." Un beso fue plantado en la cara de Jeremiah antes de ser liberado. "¡Te veo pronto, hermanito!"
Jerome les disparó para distraerlos. Jim y Harvey se apresuraron de su escondite, terminando en el bosque, a oscuras. El perfecto escenario para una huída misteriosa.
"Genial." Harvey estaba morado del rostro de tanto correr. "¿Ahora qué?"
Jim sólo podía pensar en una alternativa.
Una hora después, todos en el GCPD se levantaron en alerta al verlos llegar con un tipo idéntico a Jerome Valeska, sin esposas de por medio. Jaló suavemente del brazo de Jeremiah como un niño a su primer día de escuela. Observó al chico torcer su cuello en ángulos poco naturales, en el proceso de admirar la arquitectura del precinto. Jim no pudo evitar sentir algo de compasión. ¿Qué clase de vida había sido para alguien tan joven estar bajo tierra, cortado del resto del mundo?
Harper fue la primera en acercárseles, esperando por una buena explicación. Jim le dio una breve y concisa actualización del caso, y prosiguió a pasarle la custodia de Jeremiah.
En el último momento, el muchacho se tornó hacia él. "Gracias." Sus lentes se resbalaron ligeramente de su nariz. Jim lo miró empujarlos de regreso a su tabique con ligeros nervios. "Capitán Gordon, no estaría vivo si no fuera por usted."
Fue difícil digerir algo así, de alguien todavía vistiendo el rostro de uno de sus peores enemigos. Jim sólo asintió, impaciente porque Harper lo apartara de su cercanía.
"Vaya día."
"Hm."
"¿En qué piensas?"
Jim tragó saliva. "Jerome le dijo a su hermano que su plan era volver loca a Gotham… ¿Cómo demonios hará eso, Harvey?"
"No lo sé. Pensé que loca, ya lo estaba."
Jim terminó su día en su viejo departamento, sirviéndose un plato con cereal. Pocas eran las noches como éstas, donde el sonido de un partido de soccer era lo único matando el silencio. Jim colocó un bistec congelado en su sien, y una bolsa de verduras en su abdomen para bajar la hinchazón.
Se tiró sobre la cama con un gruñido.
Perdió la noción del tiempo, su cabeza reteniendo los recuerdos de las últimas 48 horas en nítida claridad. Intentó callar su cerebro, pero al no tener éxito, se levantó de la cama para cambiar de residencia a su escritorio.
Encendió la lámpara, la televisión en su directa línea de visión.
Jim nunca había sido fan de deportes. Cambió el canal con el control remoto, prefiriendo las noticias de la madrugada.
-¡Mírate nada más! Eres el perfecto modelo de un viejo ermitaño, Jim, una voz le reprochó a su mente. Jim la identificó sin problemas, agregando a la voz un rostro.
De repente, el frío del bistec no le sirvió de mucho. Jim gruñó de nuevo, pero por diferentes razones.
Bruce.
Jim aplastó la bolsa de verduras contra su rostro.
Esto estaba saliéndose de control.
Bruce era una maldita caja de Pandora. El Alfa interno no conocía de reglas sociales, ni cansancio, en el momento que los contenidos se esparcían por su cuerpo entero. Bruce fue una mecha. Jim no supo cómo apagarla.
-Busquémoslo, el Alfa rumió. -Por favor.
Jim presionó la bolsa con más ímpetu. -No.
No podía hacerlo. No era hora de acosar a adolescentes billonarios en sus mansiones. Jim Gordon era un maldito adulto. No podía seguir dejando que sus impulsos tomaran el asiento frontal sobre su mente fría.
Harvey tenía razón.
Jim no sólo terminaría con su corazón roto, pero con los pedazos barridos a las cloacas de la ciudad.
Lee, de por sí, lo había dejado despojado de algún tipo de control, después del virus de Tetch. Y ahora, la mujer era una constante cuchillo, sabiendo exactamente en donde darle punzadas cada vez que se veían.
Pensar en Wayne era como regresar al maldito laberinto de Jeremiah.
Un rechinido viniendo de la ventana le advirtió de una posible invasión a su departamento. Jim tomó su arma del escritorio en movimientos lentos, dejando la bolsa de verduras en el sofá al pasar. Justo lo que necesitaba. No podía ni lamerse sus heridas en paz.
Apuntando, se asomó de perfil a la ventana.
En las escaleras de la salida de incendios, una silueta cubierta en cuero le provocó alivio. Suspirando, Jim bajó el arma.
"¿Vienes a robarme más expedientes?"
Selina hizo un puchero. En cuclillas en los escalones, la chica lució pequeña, pero igual de letal que todos los días.
"¿Me vas a arrestar?"
"No me tientes."
La ventana estaba abierta a la mitad. Jim terminó de abrirla el resto del camino. De repente, la brisa de la madrugada fue algo que le sorprendió necesitar. Se recargó en el marco, nunca desviando su mirada de Cat.
"¿Lo vas a regresar, por lo menos?"
Selina alzó sus manos. "No es a mí a quien tienes que reclamarle."
"No me refiero al expediente de Valeska." Jim achicó su mirada. "Me refiero al otro expediente que tomaste."
Selina se levantó de la escalera metálica con gracia, y una solemne expresión de odio en su rostro redondo. Jim, preparado, endureció su porte, sabiendo que el tema a tratar sería uno que podría provocar sólo más hostilidad.
"¿Desde cuando lo has sabido, Gordon? Todo el tiempo que te estuviste revolcando con ella? Dime, ¿alguna vez pensaste en dejármelo saber?"
"Devuelveme el expediente, Selina. Es propiedad del GCPD."
"¡Es mi mamá! ¡Tengo más derecho a ese expediente que cualquier chango en uniforme trabajando en ese lugar! ¿Qué harás, si no lo quiero regresar?"
Selina acercó su mano derecha hacia el rostro del Capitán, la luz de la luna resplandeciendo en las uñas metálicas que había integrado a su guante de cuero.
"Dime, Gordon. ¿Cuando me lo ibas decir?"
Jim alzó su mentón. "Quienes sean tus padres no te definen, Selina. No eres como María. Ni tampoco como Don Falcone."
Frente a él, los ojos delineados de negro, se cristalizaron. Parecía ser que esta era la primera ocasión en que alguien se lo decía en voz alta; leer el nombre de tu progenitor en una hoja de papel, después de todo, era más fácil de ignorar. Rompías el papel y seguías con tu vida.
"Lo supe después de la muerte de Falcone. Siempre hubieron rumores de que tu madre estuvo… involucrada… con él. Teniendo el cuerpo en custodia, mandé realizar una prueba de paternidad con las muestras de ADN que tenemos registradas por tu último arresto. Resultó positivo. Así que actualicé el expediente de tu madre… En caso…"
"¿En caso, de qué?" Selina le jaló de la camiseta. "¿En caso que quisiera ser parte de la familia y unirme a la loca de Sofía? ¿Eh? ¿En caso de que quisiéramos patearte el trasero juntas?" Tan rápido como lo había atacado, la chica le soltó, sus guantes apretándose en puños que Jim imaginó que quería usar.
Jim relamió sus labios. No se molestó con negar lo innegable. Que Selina se aliara a Sofía, había sido una suposición justa. Había querido estar preparado. Lo único en lo que Jim había fe, sin embargo…
"No le harías eso a Bruce."
Una risilla frívola provino de la chica. Le recordó a Bárbara. "No tienes idea de lo que ya le he hecho. No estoy aquí para hacerle la vida a él más fácil."
"Esto no cambia quién eres." Jim reiteró, asomándose lo suficiente para tocar el hombro de la chica. "Eres Selina Kyle, quien ha sobrevivido todo este tiempo por sí sola. No necesitaste de Falcone al crecer, y al final, si esto se hubiera sabido mientras vivía, sólo te hubiera causado más problemas. No dudes que Sofía te hubiera eliminado de su camino, de una manera u otra… Un apellido no te define."
Por un momento, Jim tuvo la esperanza que las palabras estuvieran atravesando el cráneo duro de la chica. Cuando Kyle se deshizo de su mano, lastimosamente Jim tuvo evidencia de lo contrario.
"Estás lleno de patrañas." Selina se alejó lentamente de la ventana, sacudiendo su cabeza. "Fue por un apellido que fuiste a lavarle la cabeza a Bruce. Para poder usarlo en tu favor. Nunca cambias, Gordon. Eres el mismo hipócrita de siempre."
Aun minutos después de la súbita partida de Cat de las escaleras; Jim permaneció en el mismo punto, sobando su pecho por el golpe verbal directo a su esternón.
Demonios.
Jim cerró la ventana con tanta fuerza que el vidrio lo resintió.
Cambiando de parecer, recogió su abrigo y las llaves de su Mustang. No se molestó con apagar la televisión. Salió del departamento que nunca había considerado su hogar, buscando por otro tipo de anestesia para su cuerpo adolorido.
[+]+[+]
"...luego, tengo que planchar su traje azul. El que resalta sus ojos."
"Odio ese traje. ¿Qué tal el negro?"
"¿Negro? ¿Como la docena de trajes negros que ya usa a diario, Amo B?"
Un suspiro. "Como quieras. "
"¡Así es!"
Jim percibió un peso regresar a la cama. Luego, otro suspiro que no disfrazó la típica angustia adolescente que sólo Bruce Wayne podía reproducir.
"Odio ese traje."
Aun con ojos cerrados, Jim sonrió. "Tiene razón. Sí resalta tus ojos."
El colchón rebotó con movimiento. Las espaldas de Jim fueron cubiertas del calor corporal del chico en cuestión de instantes. "Sabía que Alfred te despertaría con su letanía. Lo siento."
"Mm." Acostado sobre su lado derecho, Jim se aferró a la ilusión de seguir durmiendo. Era tarde, porque el sol estaba bastante bajo y en su punto más cálido de la mañana. Probablemente cerca de las diez. "Debería llamar a Harper. Avisarle que me tomaré el día libre."
Bruce estaba cerca, más no se atrevía a tocarlo. "Puedo llamarla por ti… Si quieres seguir descansando."
Jim tenía una objeción en la punta de su lengua. Luego, re-consideró. "Dile que estoy enfermo."
"Claro. ¿Resfriado o diarrea?"
Acurrucándose en contra de la almohada envuelta en seda, Jim suspiró con delicia. "Tu escoge."
Fue irreal volver a dormir un rato más. Su cuerpo ni lo pensó. No pudo distinguir lo que Bruce respondió, guiado de regreso a un mundo sin sueños, sólo oscuridad.
Su segundo despertar fue menos abrupto que el primero.
No hubo voces. Jim despertó a solas en la recámara. Las cortinas habían sido extendidas de nuevo para garantizarle menos molestia al dormir, pero aun era de día. Jim se estiró a lo ancho de la cama, inhalando el aroma natural de Omega-Bruce-Bruce-Bruce.
Se levantó de la cama lentamente, reincorporándose en etapas. En bóxer y wifebeater, se acercó a la ventana, partiendo las cortinas. Le sorprendió ver conmoción de automóviles en la entrada del territorio Wayne.
"Es por la conferencia de prensa."
Jim parpadeó, aun confundido. "¿Huh?"
Percibió a Bruce acercarse desde la puerta de la recámara. Olió a gel de cabello mentoso; a riqueza. El acertado traje azul marino dibujó una figura estupenda en el muchacho. Aunque, la ausencia de corbata y la sencilla camisa negra debajo del saco, le hicieron sospechar a Jim que Bruce se había salido con la suya en algunos aspectos del manejo de su imagen.
Más despierto que hace cinco minutos, Jim irguió su cuerpo. "¿Qué pasa?"
Con manos en sus bolsillos, Bruce giró su cuerpo levemente hacia el Alfa. "Es tu día libre. No te apures."
"Bruce."
El Omega rodó sus ojos. "Tú anunciaste la boda; es lo justo que yo anuncie la fecha."
"¿La… fecha?"
"Los cité aquí para dar el anuncio a la prensa. Alfred preparó el antiguo salón de fiestas como punto de encuentro. Están arribando un poco más temprano de lo previsto, pero estarán bloqueados de cualquier acceso al resto de la mansión. Lo prometo. No tendrás que lidiar con ellos, Jim."
Justo entonces, las puertas frontales del ejido Wayne fueron abiertas electrónicamente. Los coches de los periodistas comenzaron a introducirse al estado, la fila de Chevrolets y Mustangs pareciendo interminable.
"¿Por qué no me dijiste?"
"Porque no necesitas exponerte de nuevo. Como dije antes, tu diste la última rueda de prensa. Ahora, es mi turno."
Una parte de Jim entró en completo pánico.
Una fecha.
Para. La. Boda.
Jim tragó saliva. Talló su frente para terminar de despertar. "¿Cuanto tiempo he estado durmiendo?"
Bruce le sonrió de manera enigmática. "Lo necesitabas."
Los carros seguían llegando. Todo indicaba que toda la ciudad estaría asistiendo al espectáculo. ¿Cómo Bruce pensaba darles la cara a tantas víboras? Un resoplido incrédulo salió de las narices de Jim. "¿Cuánto tiempo tenemos?"
Un ceño fruncido fue su respuesta.
Jim levantó sus cejas, retando de vuelta.
Lentamente, el ceño se suavizó y aquella sonrisa boba con la que Jim comenzaba a encariñarse, hizo su espectacular regreso.
"¿Cuarenta, a cuarenta y cinco minutos… tal vez?"
Suficiente tiempo. Jim se había vestido bajo circunstancias más sensitivas de tiempo. "Te veré abajo."
[+]+[+]
Alfred observó el tsunami de flashes de cámaras fotográficas desde el fondo del salón, manos detrás de su espalda, mientras su protegido se abría camino al podio. A pesar de la distancia, el Amo Bruce fue una figura que demandó atención desde el primer paso al lugar. Sólo bastó ver cómo los reporteros se tropezaron entre sí, cuando el muchacho todavía ni abría su boca.
Nadie esperó la segunda presencia que siguió a Bruce al podio.
El Capitán Gordon vestía el mismo traje con el que se había escabullido en la madrugada a la mansión. Había tenido mucha suerte que Alfred lo había lavado y secado, mientras el hombre había jugado a la Bella Durmiente la mayoría del día.
Un momentáneo shock tambaleó al ejército de flashes. Los reporteros dejaron de babear como San Bernandos al reconocer a Jim Gordon, retrocediendo visiblemente en su sed por sangre fresca. Alfred se sintió aliviado.
Amo Bruce no estaría solo frente a los tiburones.
Como había sido su idea, el Omega tomó lugar primordial frente al micrófono, permitiendo que Gordon permaneciera a sus espaldas. Antes de comenzar, ambos intercambiaron una mirada que no pasó desapercibida por nadie.
Los murmullos fueron inescapables, siendo la primera vez que la prensa los tenía a ambos frente a sus ojos. El par de tontos hicieron el ridículo en 54 canales con aquel gesto nacido de sentimientos bobos que Alfred no quería examinar muy a fondo, y pronto sufrirían las consecuencias a nivel nacional.
Entonces, el Amo Bruce abrió su boca.
Quince minutos posteriores, fue oficial.
En lugar de celebrar su cumpleaños número dieciocho en trece días, el heredero Wayne estaría celebrando sus nupcias con el Capitán James Gordon.
Los reporteros se levantaron en trifulca, las preguntas viniendo de todas direcciones.
"¡Su Majestad! ¿Es cierto que está siendo presionado por el GCPD a tener esta alianza matrimonial?"
"¿Qué cree que sus padres pensarían de este matrimonio?"
"¿Por qué casarse en primer lugar? ¡Usted es el Rey!"
"¿Piensa renunciar a la Fuerza Policíaca para servir a la Corona, Capitán Gordon?"
"Su Majestad一"
Gordon tomó un paso adelante, levantando su mano derecha para pedir orden. Bruce ancló sus manos al podio con más recelo. Su rostro se había ruborizado por la naturaleza de las preguntas. Alfred se acercó al podio en instinto inmediato, queriendo protegerlo de tanto veneno.
"El Capitán Gordon y yo nos conocemos desde hace tiempo."
Alfred se detuvo.
Gordon intercambió otra mirada con el muchacho, un obvio gesto de empuje. "Pocos lo saben, pero él fue la primera persona en socorrerme la noche del asesinato de mis padres. Nosotros siempre hemos compartido una fuerte conexión. No tengo ningún problema en unirme a él… ya sea en matrimonio, o en alianza política."
"¿Es esta una decisión sentimental de su parte, entonces, Su Majestad?" Uno de los reporteros con credenciales del Gazette levantó su mano para llamar la atención de ambos. "Porque en la rueda de prensa pasada, el Capitán Gordon fue muy claro en describir este compromiso como una alianza meramente estratégica."
Alfred presenció una transformación que le robó el aliento. El Amo Bruce sonrió como Thomas, sus dientes afilados y careta artificial bien puesta. "¿Está preguntando si estamos locamente enamorados, Señor McGinnis?"
El público fue una mezcla de risas sorpresivas, a la par de más cuchicheos.
El reportero en cuestión一McGinnis一se encogió de hombros. "La ciudad no le haría muecas a una buena historia de amor, si a ésas vamos."
"No estamos aquí para ventilar nuestras vidas privadas." Gordon miró al reportero directamente. Alfred detectó ligera hostilidad. Nada nuevo con Jim Gordon. El Alfa carraspeó su garganta, sintiendo ahora todos los ojos encima. "Pero…" La larga pausa que prosiguió provocó que hasta el Amo Bruce tornara su perfil hacia el hombre, curioso. Gordon alzó su brazo izquierdo, prosiguiendo a colocar una mano en la espalda baja del Omega. "Algunas cosas… se sienten como si ya estuvieran destinadas. Como este preciso momento."
Alfred desvió su mirada.
Los reporteros se derritieron como bocados de helado frente al calor del sol. Las explosiones brillantes de las cámaras prosiguieron. Todos cayeron redonditos a los encantos del Capitán: un hombre usualmente sombrío y famoso por su personalidad agresiva con los malhechores rutinarios, ¿ahora dispuesto a bajar la guardia frente a las cámaras?
Fue una jugada maestra.
Alfred levantó la mirada de nuevo. El Amo Bruce hacía una mueca ante otra ronda de ridículas preguntas. Jim le murmuró algo a su oído, y el chico reventó en una risa no tan falsa, como las que solía manifestar su personaje ficticio. El brazo de Gordon nunca se apartó de la cercanía de Wayne.
Alfred caminó de regreso al umbral del salón, viendo que su intervención no sería requerida, después de todo.
La rueda de prensa no se prolongó una vez que el objetivo había sido alcanzado. Antes de que más ocurrencias bizarras sucedieran, Jim cortó la corriente de preguntas con el firme anuncio de que sería todo por el día de hoy. Los reporteros hicieron sonidos en conjunto de decepción, pero el Amo Bruce prometió mantenerlos actualizados con los preparativos de la boda.
Alfred los miró desaparecer detrás del telón que Alfred había colocado específicamente para otorgar un buen y sutil escape. El Mayordomo se apresuró a salir del salón, rodeando la longitud de éste, para encontrarse con Gordon y el muchacho del otro lado.
La salida clandestina daba escape a la biblioteca de Martha, si uno seguía el pasadizo secreto. Al acercarse al lugar indicado, Alfred ya tenía su boca abierta para dar su opinión sobre el espectáculo一
一La cerró.
Irónicamente, Amo Bruce tenía su boca bien adherida a la de Gordon, sus brazos casi ahogando al hombre de tan fuerte que lo estrujaba contra sí. No que Jim se estuviera quejando, con lo resbaladizas que sus manotas estaban probando ser.
Alfred les dio las espaldas y aplaudió escandalosamente. "De acuerdo, rompan la fiesta. ¡Tenemos trabajo que hacer!"
Algo cayó al suelo y causó un estruendo. Probablemente la dignidad de ambos.
"A-Alfred." Su nombre fue producida con un chillido de alta definición. "¿Podrías… demonios… darnos un… momento?"
"¿Para que terminen de arruinar un buen traje como ese? Olvídelo. Vamos, estoy seguro que el Capitán debe estar hambriento. Apúrense, tengo que correr a esos buitres del salón antes de que pongan huevos."
Hubo una pausa donde Alfred supuso que Alfa y Omega estaban utilizando productivamente para volver a ser personas presentables. Luego, Amo B fue el primero en deslizarse de la biblioteca, retirando su saco azul en el proceso, como si la pieza de ropa lo hubiera ofendido por sólo existir.
"¡Con cuidado! Uno no maltrata un Versace así, niñito. ¡Ya sabe donde dejarlo!"
Wayne sólo siguió caminando. Probablemente para tomarse una ducha fría, o sacar sus frustración sexual en el costal de boxeo.
Eventualmente, Jim Gordon le siguió al chiquillo, saliendo de la biblioteca con manos en sus bolsillos. Casual. Como si no hubiera estado moldeando al Amo Bruce como pretzel minutos atrás.
"¿Cómo exactamente crees que terminará esto?"
Los cabellos del Detectives aún estaban húmedos con la ducha apresurada que se había tomado. Bruce había levantado ciertos mechones de la parte de atrás. Gordon, sin embargo, nunca estuvo enterado. "Bueno. No tengo una bola de cristal, Alfred."
"No puede ser un juego." De reojo, Alfred se aseguró que Jim viera la transparencia de su consternación. "Me gustaría decir que mientras haya líneas marcadas entre tú y él, la situación podría ser manejable. Pero… las líneas se ven bastante borrosas desde donde estoy parado. ¿O me equivoco?"
La quijada de Gordon se apretó visiblemente. "No."
"¿Entonces?"
Jim avanzó, posándose frente a Pennyworth. Le sorprendió ver sólo determinación. "Lo que vaya a suceder, puedes estar seguro que siempre cuidaré de él, Alfred."
Fue algo que Alfred no había estado consciente de ocupar escuchar para sentirse menos ansioso. La soga invisible se aflojó un poco, cada vez más dejando que Bruce Wayne se le escapará de su custodia.
Jim levantó su mano en ofrenda.
"Incluso si todo me explota en la cara, y las cosas se tornan para lo peor… Prometo que cortaré el vínculo entre los dos para no arrastrarlo conmigo."
Alfred no tomó la mano de inmediato. Pero, cuando lo hizo, fue un pacto entre Alfas, forjado de material bastante potente.
Asintiendo, Alfred suspiró. "Llamemoslo Plan C, entonces."
[+]+[+]
"¿Alergias?"
"No."
"¿Preferencias?"
Bruce rodó sus ojos. "¿Alfred, es esto en verdad necesario?"
"¡Claro! ¿Qué tal si decido que el pastel tenga piñas y resulta ser que Gordon es incompatible? Podríamos empezar con una boda y terminar con un funeral."
Jim dejó de masticar su porción de estofado lo suficiente para aplacar al organizador. "No tengo alergias. Aunque… no soy fan del chocolate."
Bruce frunció su entrecejo. "¿Hablas en serio? Pensé que a todos les gustaba el chocolate."
"Pues…" El hombre se encogió de hombros. "A mí no. Demasiado dulce."
"¿Vainilla?"
"¡Ugh, no!" Bruce se estiró para revisar las primeras líneas en la agenda del mayordomo. "Es el sabor más aburrido de todos, Alfred. No estoy cumpliendo de nuevo los cinco años."
"Dios mío, Su Majestad. Perdóneme la vida." Alfred rayó tres opciones que los dedos impacientes de Bruce le indicaron. "Podríamos hacer una mezcla, mitad chocolate, mitad… lo que sea que a Gordon se le antoje."
Jim se levantó del comedor, al parecer ya lleno de su estómago. "Me da igual. Es solo un pastel."
Bruce compartió una mirada frustrante con su tutor. "Debes tener una preferencia, Jim."
"La tengo." El hombre limpió su plato y tuvo la cortesía de lavarlo a mano, él mismo. Desde el sink, le arrojó a ambos una mirada aburrida. "Que no sea de chocolate."
"Gordon, eres insoportable." Alfred hizo más rayones. "Cambiemos de lista por ahora. Hablemos del lugar. Hemos sido ofrecidos cinco de los salones más galardonados de Gotham. ¡Ah! Sin olvidar que la Catedral St. Marie está dispuesta a realizar la ceremonia, Amo Bruce, para que puedan seguir el ejemplo de Martha y Thomas…. Y desde aquí puedo ver tu cara larga, Gordon, ¿ahora qué?"
Jim, ahora reposando sobre el sink con sus manos en su cintura, fue directo al grano. "Será una pesadilla asegurar el lugar. St. Marie es enorme y tiene todo tipo de escondites."
Bruce lamió sus labios. "¿Qué tal si clausuramos partes de la catedral?"
Jim abrió su boca, pensativo. "Tal vez…"
"Hazlo posible. Eres el maldito Capitán de la Fuerza, hombre." Alfred le guiñó el ojo a Bruce a escondidas. Bruce sonrió.
"Regresando a la recepción… ¿Gotham Royal Salon? ¿La Grenouille?"
Bruce intercambió una vistazo con Jim. Supo leer la incomodidad del Alfa conforme el tema de la boda continuaba. Dejó a Alfred seguir recitando lugares con títulos franceses, para levantarse y unírsele sobre el sink de la cocina. "Si estás planeando en dejarme plantado, puedes decirlo ahora para ahorrarme la humillación."
Un resoplido salió de Jim. "Lo mismo digo."
Al notar las profundas líneas de expresión en el rostro del Alfa, Bruce mordió la comisura de su labio. "Sigues preocupado por lo que dijo Jerome. ¿Sobre enloquecer la ciudad?"
Jim intentó sonreírle. No sirvió tan bien. "Sólo no quiero que esta boda se nos salga de las manos. Será una invitación abierta para todo tipo de loco en Gotham."
"Podríamos tener la misa aquí, si causará tanto problema."
Fue el turno de Jim de morder su labio inferior. Bruce se percató de ello, porque sus propios ojos no pudieron despegarse de aquella boca. "Nah. Alfred tiene razón. Tus padres se casaron allí." Jim apretó su hombro, apartándose del sink para darle la cara por entero. "Tú también mereces hacerlo."
Siempre el héroe, listo para hacer promesas casi imposibles. Bruce sintió calor brotar por todo su cuerpo, ante el gesto que Jim estaba dispuesto a dar. Pronto fue difícil mantener la mirada de Jim unida a la suya; cierta vulnerabilidad entre los dos todavía en estado crudo.
Desde aquella noche…
Bruce carraspeó su garganta, una brillante idea llegándole de golpe. "Alfred, saldremos un momento. No nos esperes."
Jim alzó sus cejas, escéptico. Aunque cuando Bruce lo sacó a empujones de la cocina, no puso muchas resistencia.
En el recibidor, ambos descolgaron sus abrigos. Bruce colocó un dedo en la boca del hombre para indicarle que se tragara sus preguntas. Le guió hacia afuera de la mansión hasta la cochera. Una vez allí, Bruce apuntó hacia el infame BMW que Agatha había mencionado.
Al ver el auto, Jim chifló con apreciación.
"¿Y las llaves?"
"Oh, no." Bruce sonrió, acercándose al lado del piloto. "Mi auto, mis reglas."
Jim gruñó, poco convencido.
Bruce abrió su puerta con un sencillo click del control del BMW. "Mete tu trasero en el auto, Gordon. Prometo no derribar carritos de hot dogs en el camino."
[+]+[+]
La música fue un fuerte déja vú.
Al ser temprano aún, no había una gran multitud en el club nocturno. Entrar no fue un obstáculo cuando tú eras el dueño del lugar. Bruce jaló del brazo de Gordon de manera incesante, hasta atravesar la pista y encontrar las escaleras que los llevarían a la azotea del edificio. Una vez allí, Bruce por fin le soltó, caminando hacia el mismo punto donde Jim lo había acosado con una descabellada propuesta de matrimonio.
Solemne, Jim le imitó, caminando hacia el filo del techo, manos encontrando asilo en los bolsillos del abrigo. "Dios, se siente… Como si hubieran transcurrido cien años."
"Estaba bastante sorprendido al verte esa noche."
"Lo supiste esconder."
"Oh, ciertamente escondí mucho. ¿Quién imaginaría que Jim Gordon podía bailar de esa forma? Estaba estupefacto por dentro."
"Idiota."
Bruce sonrió para sí, viendo a Gotham comenzar a disfrutar de otra noche. "Amo esta ciudad."
Jim se fue acercando lentamente, justo como Bruce esperó que sucediera. La noche era fresca, así que sentir el calor del cuerpo de Gordon cubrir sus espaldas, fue una sensación más que agradable. Sus feromonas corrieron a la nariz del Omega; un suave saludo. Bruce inhaló profundo y su cuerpo se estremeció.
"Yo también." Se le fue susurrado desde la oscuridad.
Cuando Jim había aventado pequeñas rocas a su ventana durante la madrugada anterior, Bruce no lo había podido creer. Una escena extraída de cualquier novela de Jane Austen. Al ver a Jim de cerca en el recibidor, sin embargo, había cambiado el humor de la visita. Con un moretón en su sien, Jim había lucido patético.
Así como, terriblemente solo.
Bruce dejó sus párpados caer. Cuando los brazos de Jim lo rodearon, Bruce dejó toda barrera caer, confiando en que el hombre lo sostendría. Sin gastar saliva, Bruce acarició la mano izquierda que ahora sostenía su cadera. La apretó con sus propios dígitos.
La nariz de Jim paseó por la piel de su cuello, marcando a Bruce con su esencia. Fue tan íntimo como sentirlo dentro de sí. Bruce ladeó su rostro, divisando aquellas facciones duras.
Bruce tragó saliva. "No tienes que acarrearlo todo tú solo, Jim."
Una bocanada de vapor salió de los labios del Alfa. "Estoy comenzando a creerlo."
[+]+[+]
Jim salió del auto, y un flash de cámara lo cegó por un momento.
"¿Qué demonios一?"
"Capitán Gordon, ¿qué opina de las declaraciones del Alcalde de que su boda se trata de una estafa nacional?"
"Sin comentarios." Fue una avalancha de preguntas y más flashes lo que lo persiguió hasta la entrada trasera del GCPD. Una vez adentro, se recargó en la puerta para respirar hondo.
-Paciencia. Esta sería su vida, de hoy en adelante.
Tomó rumbo hacia su oficina, escuchando los sonidos que hacían del precinto un lugar vivo y en constante movimiento. Las máquinas de escribir. Los teléfonos recibiendo llamadas. Las risas, cuchicheos y quejas de los detenidos recién entrando al precinto en esposas. Las maldiciones que salían de las celdas.
Se sintió bien regresar al trabajo.
No hubo señal de Bullock en el transcurso. Aunque Harper le asintió en bienvenida desde su estación, donde estaba atendiendo una llamada.
Su puerta estaba abierta. Jim dio un paso dentro, investigando la presencia de alguien desconocido dándole la espalda desde su escritorio.
Así que, su cita de las 9 había llegado temprano.
"Buenos días."
Fue fácil reconocer la melena castaña de Agatha Wayne. Al voltear, la mujer lo impactó con el enorme parentesco a Bruce. Jim la rodeó para poder colgar su abrigo en el perchero de la oficina y tomar asiento en su lugar correspondiente.
Frente a él, Agatha Wayne emanó un aura de misterio. Su sonrisa no fue como las de Thomas Wayne, plasmadas en sin número de retratos públicos. No había nada de amabilidad en su gesto.
"Por fin nos conocemos, Capitán."
Jim extendió sus brazos alrededor de su asiento, actuando relajado. "Nos vimos en la Coronación."
Wayne gestionó con su mano. "Oh, eso no cuenta. Apenas noté su existencia."
Jim sonrió, más por ser cortés. "Me notó lo suficiente para mandarme un caballo de Troya para ayudar a su sobrino."
"Listo." La mujer hizo una mueca que dejó en claro que no estaba otorgando un halago. "Sólo esperaba que las catacumbas no terminaran derrumbándose sobre ustedes. Dios sabe que son más antiguas que el completo ejido."
"Gracias." Jim le miró directo a los ojos. "No hubiéramos podido llegar a tiempo a detener a Sofía, de lo contrario."
Agatha bajó la mirada. Se encogió de hombros. "El chico le tiene fe. Quería ver si tenía fundamentos."
Fue el turno de Jim de desviar la mirada. "¿Qué puedo hacer por usted el día de hoy, Señorita Wayne?"
La mirada de la mujer fue un intenso láser que lo hizo sentir bajo la lupa.
"Odio tener que desenterrar viejos pecados del pasado, pero dadas las circunstancias..." Jim analizó la manera titubeante en la que la mujer levantó del suelo un maletín. Lo colocó en medio de ambos sobre el escritorio. "No tengo opción si quiero evitar que la historia se repita."
"¿Qué es esto?"
"Parte de la investigación... que eventualmente crearía los cimientos de Indian Hill."
Interesado, Jim extendió su mano. El cuero del maletín era viejo. Lucía como si hubiera permanecido la última década escondido en lo más remoto de una cueva. Probablemente lo había estado. "¿Indian Hill? ¿Por qué importa? Nos encargamos de deshacer los laboratorios de Hugo Strange hace dos años."
"Conoció a Katryn, ¿no es así?"
Jim se congeló de pies a cabeza. Asintió con extremo cuidado. Frente a él, Agatha Wayne suspiró.
"Bruce cree saberlo todo. Cree que Thomas y Martha nunca fueron capaces de realizar un mal. Pero, las personas que él conoció no se formaron de la noche a la mañana. Thomas cometió muchos errores. Martha... Su historia es mucho más turbia. Katryn fue su madrina de nacimiento. Aunque no fue la encargada de su crianza, tan sólo podrá imaginar el impacto que tuvo su presencia en la vida de Martha. La entrenó. La esculpió."
Jim jaló ligeramente del maletín en su dirección. Abrió la tapadera con ayuda de uno de los lapices de su escritorio para evitar dejar huellas digitales, sin saber en cual lío se estaba metiendo. Al ser destapado, Jim se asomó a los contenidos. Encontró gruesos tomos de documentos. Expedientes. Fotografías sueltas.
Evidencia.
Jim tragó saliva. "¿La esculpió para qué, exactamente?"
"Para ir en contra de la Dinastía Wayne. Para formar una organización secreta que eventualmente robaría el control de la ciudad a su favor."
Jim comenzó a comprender. "La Corte de Búhos."
"Así es." Agatha aguardó un momento. Acto seguido, apuntó con su ceja izquierda hacia la botella de ron que Harvey había dejado de nuevo al descubierto sobre uno de los gabinetes. "¿Podría...? Me temo que continuar con esta maldita conversación lo amerita."
Jim se levantó a servirle un vaso, sin más. Aprovechó para servirse una porción de una vez.
Al regresar a su asiento y disfrutar del primer sorbo casi al unísono, Agatha por fin encontró el impulso necesitado para continuar con su relato.
"La Corte de Búhos siempre ha existido, bajo diferente nombres o identidades. Por siglos fue una fuerza oposicionista contra el poder de la familia Wayne. Aunque nunca alcanzaban sus metas de lograr destronarlos. Con el tiempo fueron olvidados... Pero luego, la Distanía fue desactivada, y como cucarachas saliendo de las cloacas, también lo hicieron Katryn y sus parientes. La mujer supo aliarse con gente poderosa desde su juventud. Con el tiempo, al no tener el dinero e influencia para dar ese último salto, decidió adherirse a alguien que sí lo tendría."
"Los Kane, me imagino." Jim murmuró.
Agatha bebió otro largo sorbo que vació el vaso de cristal. "Los Kane fundaron la Corte de Búhos."
"Dios mío." Jim se recargó de golpe sobre el respaldo de su silla. "Pero, mi tío..."
"Frank era un doble agente." Filoso fue el tono, con el que Agatha interceptó a Jim. "No podías confiar ni un sola palabra que salía de su boca."
Jim respiró hondo. "Puede ser. Pero al final hizo lo que creyó correcto para intentar arreglar sus errores."
Agatha bajó su mirada. "Su padre confiaba en él con su vida. Debe saber, Capitán, cómo fue pagado por su fe."
"Parece conocer bastante sobre mi familia." Jim gruñó. "Algo desconcertante, considerando que más allá de su nombre, desconozco sus motivaciones, Srta. Wayne. ¿Por qué me está contando todo esto? ¿Qué hay de Bruce?"
"Nunca confié en los Gordons." Agatha, ahora similarmente agitada, retumbó el vaso de cristal sobre la madera del escritorio. "En mi opinión, fueron una familia de traidores y mártires, dependiendo de la hora del día. Se alzaban de hacer lo correcto一Oh, sí. Siempre trataban一Al final, Peter Gordon fracasó. Y Frank era un cobarde en el mero fondo."
Jim rió con incredulidad. ¿Quien se creía esta mujer que era, para venir a hablar mierda de su familia en su propia oficina? "Así que, ¿qué hace aquí perdiendo su tiempo conmigo?"
Wayne lamió sus labios de restos de ron. "Fui parte de la Corte. Por un tiempo. Cuando recién comenzaba. Antes de que Katryn mandara matar a Thomas y a Martha. Dejé la ciudad justo cuando las cosas se estaban tornando difíciles. Sabía de los experimentos que Thomas estaba haciendo con Hugo Strange. Sabía que Martha sería desechable para Katryn, una vez que la mujer obtuviera el control absoluto de la Corte."
"Y aun así, usted no hizo nada para detenerlos."
La mujer se encogió de hombros. "Opté por... correr en la dirección opuesta." Agatha se levantó por su cuenta a rellenar el vaso. De espaldas a Gordon, la mujer pareció obtener más agallas. "Nunca me lo perdonaré."
Jim desvió su mirada hacia su mini-clóset, contando los ganchos de ropa que siempre tenía ocupados con diferentes sacos de emergencia. "Algunas maquinaciones están fuera de nuestras manos. Las decisiones de otras personas con poder... No son controlables por nosotros."
"Thomas fue la persona que más amé en este mundo." Un resoplido amargo salió de la mujer. "¿De qué sirve? ¿Amar a alguien? Ahora me doy cuenta de que si lo hubiera amado menos, hubiera podido intervenir en sus proyectos ilegales. Thomas no se dio cuenta de que tan profundo estaba implicado en las locuras de Strange hasta que fue demasiado tarde. Luego, creyó que tan sólo con romper su amistad sería suficiente para seguir con su idílica vida de samaritano de Gotham. Siempre fue tan ingenuo en ese aspecto... Idiota." Una fuerte exhalación rompió parte de la tenue atmósfera vulnerable de la habitación. La máscara frívola de Agatha Wayne volvió a ser vestida sin mayor problema, al regresar a su asiento. "Mi sobrino me acusó de no estar allí cuando realmente me necesitó. Me caló hondo, lo admito. Dijo... comparada a usted, Capitán, salgo corta."
Jim endureció su torso. "Bruce siempre podrá contar conmigo."
"Sólo por eso le daré el beneficio de la duda."
-Hazme el favor. Jim frunció su ceño. "Suena agradable. Pero, siendo honestos, difícilmente necesito su aprobación."
"Whoa." Agatha rió con sorpresa. "Suena bastante seguro para alguien que estuvo acostándose con Sofía Falcone hace un par de meses."
Jim rodó sus ojos. "¿Sabe qué? He terminado de disculparme por eso. En el momento, hice lo que creí mejor para la ciudad. Estoy seguro que podrá apreciarlo desde mi punto de vista, considerando que tan bien pareció congeniar con Don Falcone todos estos años."
Bingo. Agatha fue sacudida. Sus ojos azules se engrandecieron. "¿Cómo...?"
"Soy un Detective, Ma'am." Jim reiteró con firmeza. Se acercó sobre el escritorio, uniendo sus manos de manera profesional. "Para que Sofía tuviera un enlace tan cercano con usted, debió de haber una razón. ¿Por qué la llamó a usted para iniciar la Coronación? ¿Por qué usted le siguió la corriente por tanto tiempo, sin usar fuerza mayor en su contra, mientras tenían secuestrado a Bruce en la Mansión? Debió haber un vínculo sentimental. Algo que le estuvo frenando de lastimar a Sofía directamente. Y no me estoy refiriendo a la historia del hijo usado de rehén. Busqué por él en los reportes. Nadie más que la Detective Harper pudo corroborar su existencia. ¿Después de eso? Nadie pudo tomar su declaración de haber sido capturado por Sofía. Nadie puede tan siquiera encontrarlo. Así que, no hay otra conclusión a la que puedo llegar: usted mintió. No existe ningún hijo; sólo un señuelo. "
Algo muy parecido a coraje inundó las facciones de Agatha Wayne. "¿Se lo... Se lo dijiste?"
Jim bajó su mirada brevemente. "Estoy dándole la cortesía de sincerarse con Bruce primero. No debería escucharlo de mi parte."
Agatha ocupó un momento para controlarse. Sacudió su cabeza. Peinó mechones sueltos de su cabello. Limpió las orillas de su pintura roja labial一Lo de esperarse de una persona atrapada en su propia telaraña de complots. Una parte de Jim sintió lástima. Agatha Wayne estaba tan compenetrada en su propia careta de mujer fría y amargada con la vida, que no podía ver que todavía había tiempo para empezar de nuevo. Todavía estaba Bruce en el presente, esperando一cuando estos fantasmas en su familia estaban atascados en el pasado.
Jim carraspeó su garganta. "Selina sabe sus orígenes. Creo que sería prudente que Bruce sepa todo lo que enfrasca esta situación de herederos legítimos y no tan legítimos, antes de que la situación se exponga por su cuenta. Y créame, ¿en Gotham? Eso pasa con frecuencia."
Agatha asintió. Lució como una adolescente siendo maltratada en la oficina del Director. Jim no sintió culpa por su dureza, sin embargo. La mujer había invadido su territorio creyendo que había tenido el derecho y altura moral para hacerlo sentir diminuto. Avergonzado de su familia. Jim nunca sería el tonto de nadie.
Ya no.
Justo cuando Jim estaba por tomar la visita por terminada, Agatha mostró tener una bomba más que aventar.
"Su nombre es 514A."
Jim la observó levantarse para colocarse su abrigo. "¿Perdón?"
Agatha caminó a la puerta. Antes de abrirla, una mirada furtiva le indicó que Agatha no quería pasar ni un segundo más en su presencia, si no era necesario. "Búsquelo, Capitán. No haré la tarea por usted."
Y con eso, la endemoniada mujer desapareció de su vista.
Jim respiró hondo, descreído一
一La puerta se volvió a abrir, la cabeza de Harvey asomándose frescamente. "Demonios. ¿Qué le dijiste? La mujer salió como el mismo Diablo."
Jim rodó sus ojos. Empujó del maletín en dirección opuesta, hacia Harvey. "Revisa cada hoja de papel. No lo compartas con nadie, más que con Lucius Fox. Y hablo en serio, Harvey. Con nadie más."
"¡De acuerdo, de acuerdo!" Harvey agarró el maletín, sacudiéndolo como si tuviera monedas dentro. "Perfecto. Justo lo que quería hacer con mi dia, leer hasta quemarme las pestañas."
"Una cosa, enfócate primero en 514A."
Harvey lució aún más decepcionado, ahora que miraba los contenidos. "¿En qué? ¿Qué rayos es eso?"
"No lo sé. Sólo busca cualquier referencia a ello."
Suspirando, Harvey retrocedió por el sendero que lo había traído. "¿Supongo que no me ayudará, Su Majestad?"
Jim sonrió abiertamente. "¿A menos que quieras suplirme en mi siguiente junta con el Alcalde y el Comisionado?"
Harvey no pudo salir de la oficina lo suficiente rápido.
[+]+[+]
Fin de Parte 11.
[+]+[+]
NdA: Capítulo dedicado especialmente a Gotham, que sólo está a un sólo episodio de terminar. ¡Gracias por cinco geniales años! Te extrañaré, así como a todos estos epicos personajes, encarnados en los actores perfectos. *Sale llorando.
