"La Corona."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: Gotham (2014).

Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne (principal). Alfred Pennyworth/Harvey Bullock. Barbara Kean/Leslie "The Doc" Thompkins. Menciones de Bruce/Selina, Bruce/Otros, Jim/Sofía, y Jim/Lee.

Rating: Teen.

Resumen: Post-4x11. Después de perder la jugaba ante Sofía Falcone, Jim busca una forma de recuperar el control de la ciudad. Sin embargo, lo que empieza como un simple plan de contraer nupcias de conveniencia con Bruce Wayne, termina siendo más de lo que Jim había estado buscando.

Continuidad: Universo Alterno de las temporadas 2, 3, 4 y 5 (¡Así es, abarcaré la siguiente temporada!). Spoilers de 4x19, "To Our Dead and Beyond." Sin embargo haré mi propia versión de los eventos. No esperen que lleven la misma secuencia de escenas que el episodio.


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xiv.

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"Debo

Dejarte ir."

-Trevor Something, "Let Go."

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Todo cambió después de su No-Cumpleaños.

La mansión se convirtió en una estrujante tortura a partir de la rueda de prensa.

Bastaron 48 hrs, para que Bruce encontrará difícil transitar por su propia cocina, por el estudio, los jardines, el gimnasio, y hasta en su propia habitación. A donde fuera que se dirigiera, había empleados. Gente trabajando en la decoración del salón, gente trabajando en los menús de la cena de recepción. Y afuera en el ejido, empleados dando mantenimiento a la Capilla Wayne para la posterior coronación de Jim Gordon como Consorte.

A pesar de sus quejas, Alfred, la cabeza de la operación, no prestó misericordia.

Pronto, Bruce descubrió el garaje como una de las pocas áreas restringidas en las que no sería molestado. Se convirtió en su asilo favorito. En más de una ocasión, huyó de sus citas con el sastre, para encerrarse dentro del BMW con la música a todo volumen.

Todo empeoró cuando se decidió que el viejo salón de baile necesitaría ligeras remodelaciones para llevar a cabo allí la Recepción.

Los sonidos de construcción fueron constantes por cuatro días seguidos.

Su aguante se quebró al quinto día.

Después de desayunar un plato con cereal, de pie en una esquina del gimnasio, Bruce rellenó una mochila con herramientas indispensables, se metió al BMW y se dirigió a la ciudad sin avisarle a nadie.

Decidió darse una vuelta por Saturn, el club nocturno que había frecuentado en sus últimos días de parranda. No encontró caras conocidas. Resignado, optó por el Sirens.

Cerrado.

Llamó a Selina.

Ignorado.

Genial.

Bruce podía ser impulsivo bajo estrés extremo. Lo reconocía. Sabía que Alfred debía estar furioso por su constante evasión a sus responsabilidades respecto a la Boda, pero por un maldito momento, todo lo que Bruce buscaba era un lugar donde poner su mente en blanco.

Terminó visitando el búnker de Jeremiah.

El joven, aunque al principio desconfiado de su primera aparición, fue abriéndose con más manía sobre sus generadores de energía, conforme las visitas se fueron replicando por los siguientes tres días.

Fue entonces que Bruce encontró una manera productiva de desestresarse por las tardes, sin tener que acudir a malos hábitos, desafiando características que podrían mejorar de los aparatos, antes que entraran en manufacturación en el taller de R&D.

Jeremiah, posesivo de su creación, pareció disfrutar de sus retos, defendiendo el valor de las baterías tal como eran, hasta que su rostro tomaba tonos púrpuras de la falta de oxígeno.

Para su cuarta visita, Jeremiah ya parecía resignado a ser picoteando mentalmente sin cesar. "¿Deberías estar aquí?"

Bruce, revisando uno de los planos, produjo un sonido meditativo. "Hay muchos lugares en los que no debería estar. Eso no me detiene."

"Quiero decir, no deberías estar en un lugar considerado… ¿seguro?"

Bruce deliberadamente miró a su alrededor. "Creo que este búnker ha sido el lugar más seguro que he visitado, Jeremiah."

Jeremiah limpió sus lentes con sumo cuidado, evadiendo contacto visual. "Sólo pensé… con ser miembro de la realeza y todo eso…"

"Eso no significa que esté desahuciado. Puedo cuidarme solo."

"Sí, lo vi en la plaza." Jeremiah le ofreció una sonrisa para apaciguar el cambió de humor de su visitante. "Oye. Estaba pensando en las turbinas…"

Particularmente en aquella tarde, Bruce sintió las siete de la tarde llegar más rápido de lo habitual. La alarma de su reloj de muñeca le avisó que tenía que tenía irse de inmediato si quería alcanzar su meta antes de las ocho de la noche. Siempre era un largo camino de regreso a la Mansión.

"¿Volverás mañana?"

Bruce hizo una mueca. "Lo siento. Será sábado. Mi agenda está más apretada de lo usual. Alfred juntó todos los compromisos que he pospuesto durante la semana en un sólo día. Será infernal." Colocándose su mochila, Bruce se dejó ser encaminado por Valeska hasta la superficie. Al respira el aire fresco de la tarde, Bruce se tornó a su nuevo compañero de laboratorio con una sonrisa. "A decir verdad, no creo poder venir tan seguido la semana entrante."

"Casi el gran dia." Jeremiah rió con sus usuales nervios. "No hay problema. Sólo checaba."

"Mandaré a Lucious, sin embargo. Para guiarte durante el proceso de R&D. Puedes supervisar cada fase de la manufacturación. No me ocuparás para esa parte."

"Gracias, Su Majestad." Fue el murmullo recibido. Bruce no detectó burla. Sólo frío respeto.

Bruce asintió. "Gracias a ti, Jeremiah. Tu contribución a la ciudad de Gotham ayudará a mucha gente."

Jeremiah lo acompañó a su auto. Bruce miró su figura desaparecer por el espejo retrovisor, y no pudo evitar sentir escalofríos al notar que Jeremiah lucía como un fantasma a lo lejos.

Aceleró gran parte de la carretera para regresar a la ciudad.

Jim Gordon era una criatura de hábitos.

Siempre dejaba la puerta de su apartamento bajo llave. Pero la ventana que daba a la escalera de incendios no cerraba como debería y Jim no era un hombre con suficiente tiempo libre para arreglarla.

Bruce se introdujo con cautela. Encontró el lugar vacío, justo como todas las noches anteriores.

De su mochila retiró el material que Agatha había insistido en compartir con Jim. Una recopilación de todo lo que Jim necesitaría saber para la ceremonia, así como copias del libro que su tía había utilizado para instruir al mismo Bruce, durante el secuestro de Sofía Falcón. Dejó una nota sobre el grueso volumen de sobres tamaño oficio.

"¿Quiere mi consejo, Capitán? Memorize lo subrayado e improvise lo demás."

Sonriendo, Bruce caminó por el apartamento del hombre por unos momentos, antes de pegar huída. Encontró los restos de un desayuno deporable en el lavamanos一una taza con la mitad de café frío aún dentro y un plato con migajas de pan tostado. Explorando más íntimamente, encontró un par de camisas sin planchar, colgadas en la orilla del espejo del tocador. En la recámara, no hubo señal en la cama de haber sido habitada.

Bruce lo olió, sin embargo.

A Jim.

En cada recoveco de la habitación.

Fue al pie de la cama, que Bruce acomodó el montón de documentos.

La Mansión lo tomó por sorpresa en su regreso.

"¿A dónde se fueron todos?" Bruce gruñó, al entrar a la cocina.

Alfred tenía una taza con té en sus manos. Su respuesta fue una mirada acusante. "Miren quien decidió regresar. Justo a tiempo para el postre."

Bruce abrió el refrigerador, sabiendo que su cena ya estaría empacada. "¿Y los empleados?"

"Los dejé ir temprano. Casi terminan, de todos modos. El Salón será el único lugar que ocupará más atención, porque los pisos están descuidados. No que le importe, por supuesto."

Bruce metió su estofado al microondas. "Me importa."

La ceja blanca de Alfred hizo una contusión muy curiosa, desde el comedor, donde sólo dependía de un banco para disfrutar de su té.

"Me importa." Bruce repitió, ahora con firme resolución. "Aunque no puedes esperar que tenga idea alguna de lo que conlleva preparar una recepción, o escoger sabores para los soufflés, Alfred. Son tonterías."

Alfred suspiró. "Tiene razón. Acepto sus excusas por esta vez. ¿Pero qué hay del sastre?"

Atrapado y culposo, Bruce prefirió darle la cara a su cena, girando dentro del microondas. "De acuerdo. Dejarlo plantada dos veces fue sólo para satisfacer mi sentido de rebeldía."

"Ya veo. Jim Gordon adicionalmente llamó en el último momento para reagendar al pobre hombre. El asalto de banco más conveniente de la historia, si me lo pregunta. Me atrevería de acusarlo de la misma cobardía que usted, si no estuviera mirando las noticias de las 9PM justo ahora."

Acercándose con su estofado en manos, Bruce frunció el ceño al ver los encabezados del noticiero en la televisión de la cocina. En efecto, una reportera detallaba el asalto a cinco de las sucursales del Banco de Préstamos y Ahorros de Gotham; todas en la misma noche. Se reprodujeron imágenes en vivo de los cuerpos policiacos en la escena del crimen.

"Quien sea el responsable, está volviéndose más atrevido. Empezaron los asaltos con bancos menores, y ahora está escalando de manera casi burlesca."

"Mm-hm." Alfred compartió su punto de vista. "La reportera dijo que los empleados no se enteraron de haber sido asaltados hasta que abrieron las bóvedas. Se infiltraron por las alcantarillas, al parecer. No es un asaltante común."

"Es alguien listo, tratando de dejar un mensaje."

"Como sea. Será mejor dejar el caso a los profesionales, ¿no lo cree?"

Bruce rodó sus ojos. "Sútil."

"No he escuchado noticias sobre nuevas aventuras del Buen Samaritano por los últimos diez días, pero sé que puede ingeniárselas para involucrarse en aprietos sin ser detectado."

"No he hecho nada." Bruce gruñó. "Les di mi palabra que no me arriesgaría, ¿recuerdan?"

Desde la visita a los muelles, y en contra de sus instintos, Bruce había hecho todo en su poder por buscar una distracción, y cumplir con su promesa. Por ahora, trabajar con Jeremiah estaba funcionando. Pero Bruce se conocía a sí mismo. Sabía que dentro de poco, los generadores de energía estarían completos y listos para entrar en producción. Después de eso, Bruce no haría más promesas imposibles de cumplir. Necesitaría patrullar eventualmente.

"¡Oh! Casi lo olvido." Alfred se levantó de su banco para dejar su taza ya vacía en el lavaplatos. Al turnarse de regreso al comedor, el hombre se apresuró a extraer del bolsillo de su saco, una pequeña caja aterciopelada. "El anillo está listo, Amo B."

La cuchara golpeó ruidosamente el plato hondo de estofado cuando Bruce le abandonó con la fuerte impresión que sintió. Extendió su palma, y con suma solemnidad, Alfred cedió el tesoro.

Bruce tragó saliva. Abrió la caja.

"Las alianzas están listas también." Alfred susurró, asomando por un lado para admirar la pieza de joyería. "Optó por un buen estilo, si me lo pregunta. Tan sencillo como el hombre mismo."

"Jim no apreciaría nada extremadamente ostentoso." Bruce observó detenidamente la hermosa manera que la luz se reflejó en la insignia de la Familia Wayne, marcada en el sello dorado de la sortija. "Realizó un gran gesto al ofrecerme el anillo de su padre. Espero… Espero este gesto pueda expresar qué tan honrado me siento por llevarlo conmigo. Todos los días."

Sintió la mano de Alfred apretar su hombro. No hubo palabras de más. Alfred le permitió su silencio de introspección, en favor de recoger el resto de los cubiertos.

Resoluto, Bruce guardó la sortija en su propio bolsillo.

No tenía idea aun de como se lo presentaría al Alfa. Jim solía ser una persona orgullosa, hipersensible a regalos costosos que podrían poner su honor en juego. Bruce tendría que ser creativo para que Jim no pensara del regalo como un daño a su ego.

A la mañana siguiente, el caos estuvo a la orden, y con impecable puntualidad.

Porque Alfred era un hombre vengativo, su cita con el sastre fue programada a las 7:30 AM. La tortura se alargó a dos horas一dos miserables horas para escoger el material de su traje y tomar medidas.

"Nos sentimos plenamente apasionados por el negro, por lo que veo." Al salir el sastre de recamara, pronto Alfred entró husmeando por el lugar.

"Es un buen color." Bruce respingó, mientras enredaba su cabeza de vuelta a su sueter. "¿Me preferirías de blanco?"

"¿Por qué no? Gordon apenas se quejó al respecto."

Bruce se congeló. "¿Jim?"

Alfred fingió aire confundido. "Es tradición, Amo Bruce. El Consorte Real siempre viste de blanco."

El mentón de Bruce casi tocó el piso con la inmensa sorpresa. "Debiste triquearlo."

Alfred le guiñó el ojo. "Y nunca sabrá cómo. Sólo agradezcamelo con un par de semanas en el Caribe, porque debo decirlo: El hombre sabe cómo vestir un Dior Homme."

-Ya lo creo que sí. Bruce se reiteró mentalmente, todavía perplejo. "Asumo que Jim todavía se encuentra en la Mansión."

"Abajo. Terminó primero que usted con sus medidas. Está estudiando el salón donde se llevará a cabo la recepción para diseñar su plan de seguridad con su Escuadrón."

Bruce no ocupó más incentivo para dirigirse a la planta baja. Saltó de dos en dos los escalones con sus ansías, pero en el momento que estuvo en la cercanía del Salón, alentó su velocidad. Sus entrañas se estremecieron al oler al Alfa.

Sintiéndose ridículo, Bruce se dejó guiar por las risas de Jim dentro del salón. El hombre estaba conversando con el arquitecto a cargo de las remodelaciones. Era la primera ocasión que Bruce pisaba el piso de esta ala de la Mansión. Su inesperada aparición tuvo consecuencias obvias. El arquitecto, observándolo acercarse desde las espaldas de Jim, endureció su porte al asumir su identidad.

"Su Majestad."

"Señor Wayne basta, por favor." Bruce se sintió mal al no haberse molestado con anterioridad con averiguar el nombre del hombre. Aceptó el saludo formal con una sonrisa casual, acomodándose a lado de Jim, conforme el Capitán se giró hacia él. "¿Cómo van las remodelaciones?"

"Mi estimación es que habremos terminado con el piso laminado y las ventanas en dos días más. Lo siento si mis chicos son demasiados ruidosos."

"No hay cuidado. Gracias por tratar de terminar lo más rápido posible. Sé que una semana de aviso coloca mucha presión."

"Para nada, para nada. Lo más pesado ya se terminó, Su一Señor Wayne."

"Estaba planeando en asignar a Harvey a ese punto." Jim interceptó. "Justo a lado del banquete."

Bruce resopló suavemente. "Estoy seguro que lo encontrará estimulante."

Comenzaron a caminar alrededor del salón, dejando al Arquitecto volver a su trabajo. Jim lo guió con una mano en su espalda lejos del área de las ventanas del lado norte, donde los carpinteros estaban instalando los marcos remodelados.

"Bruce, todo esto... es una locura."

"Dimelo a mi." Bruce suspiró.

"Hay más de 200 personas circulando por la Mansión. Debemos tener un registro de todo empleado que será parte de la Boda. Lo digo en serio. Necesitamos controlar todo tipo de circulación."

"Le diré a Alfred." Bruce estiró su brazo derecho con curiosidad, al notar el sobre de papel manila asomándose por el borde del rompevientos del Capitán. Sonrió con inocencia, al pronto ser frenado por el propio Alfa. "¿Puedo ver?"

Jim giró sus ojos, pero sus dedos se aflojaron. "Es mi lista de invitados. Nada clasificado, o tremendamente emocionante. Alfred la quería a más tardar hoy."

En efecto, las tres páginas enlistaban la mayoría del GCPD. La gente que Jim realmente apreciaba. "Mm. No veo a nadie que comparta el apellido Gordon en esta lista."

Jim jaloneó el folder de regreso.

"Dime, Jim. ¿Está tu familia siquiera enterada de la Boda?"

"Resultaría increíble, considerando que hasta las hormigas parecen estar enteradas."

Evasión. Clásica maniobra. El Omega lamió sus labios, pensando bien en cómo proseguir. "Sin prestarle mucha atención a las circunstancias que nos han guiado hasta este momento… Me gustaría pensar que si tuviera la oportunidad de tener a alguno de mis padres presentes en este dia, no la mal gastaría. Incluso cuando sé que mi padre desaprobaría de mi decisión por completo."

"Son casos diferentes." Minúscula fue la torcedura defensiva arrugando los labios del Alfa. Minúscula, aunque notable para la mirada clavada del Omega. "Mi familia… Bueno. Somos hechos de un material distinto, Bruce. Tus padres eran rebeldes, y aunque no te parezca posible, sé que eventualmente te hubieran apoyado en lo que quisieras ser en tu vida. Los Gordon no son criaturas tan dóciles." Sarcasmo endureció su discurso. "O abiertos."

"Ah. Son personas conservadoras, ¿quieres decir?"

Jim echó un vistazo a los carpinteros para no atar conexión visual. "No soy cercano a la familia de mi padre por muchas razones, pero su mente cerrada es una de las principales."

"¿Y tú madre? Me comentaste que ustedes dos siempre fueron muy cercanos."

"Ha cambiado en los últimos años. Honestamente no sé qué debe estar pensando justo ahora. Ciertamente he notado que no se ha molestado en levantar el teléfono para llamarme. Soy un Detective, sé como leer las sutiles señales."

-Y me llaman a mi el infantil. Bruce suspiró. "Tal vez sea muy parecida a su hijo y en vez de llamar, está consumida con dudas, adelantándose a conclusiones no certeras." Decidido, Bruce extrajo el sobre del saco de Gordon una vez más. "Llama a tu madre, Jim. Te arrepentirás si no lo haces."

Jim achicó sus ojos. Examinó al Omega con su usual intensidad láser. No mostró una obvia aceptación a la orden, pero Bruce tenía fé en el hombre. Su cabeza no podía ser tan dura.

Por las siguientes cuatro horas, ambos compartieron la tarea de escoger el platillo principal del menú, y acomodar a los invitados para la recepción. Si eso no fuera suficientemente soso, Alfred les tuvo listas otras tareas tediosas para suplir las que se fueron completando.

Su único consuelo fue el hecho de estar acompañado.

"¿Por qué importa dónde estén sentados? Cuando se embriaguen, poca atención le prestarán los invitados a quien tengan a lado."

"Gordon, no seas ridículo. No puedes creer que escoger los lugares al azar sería la mejor fórmula."

"Bien. Coloca al GCPD cerca de todas las salidas." Jim apuntó con la punta de su bolígrafo hacia el perímetro indicado, rodeando la totalidad del salón con oficiales. Alfred pegó una serie de post-ins por el plano del salón. Luego, Jim prosiguió a acomodar a los invitados del Ayuntamiento que finalmente habían accedido a asistir, dejando de ser neutrales en la riña contra la Dinastía. Bruce observó más post-ins ser adheridos justo frente a la mesa reservada para la singular mezcla de Alfred, Agatha, y la familia de Jim que fuera asistir.

Bruce mordió su labio, sintiéndose insolente. "Agrega a Selina a los invitados de honor."

Alfred refunfuñó. "¿En verdad cree que asistirá?"

"Lo hará si la Señorita Kean y la Doctora Thompkins son invitadas también." Bruce le dirigió una mirada a Jim. "Considerando que son nuestras aliadas del Inframundo, se sentirían insultadas si no reciben invitación."

Jim suspiró. "De acuerdo. Pero, excluyan a Tabitha. No quiero a ningún Galavan en mi propia maldita boda."

"Hecho." Alfred hizo anotacione en su tabla y se marchó de la habitación de Bruce con otras mil cosas pendientes que hacer.

En el piso alfombrado, Jim dio otra mordida de su emparedado. "En una escala del uno al diez, ¿qué tan incómodo crees que será tener a nuestras exes a un metro de distancia en la recepción?"

El pecho de Bruce brincó con tan fuerte que fue su risa sorprendida. "¿Doce? Probablemente un cincuenta en tu caso."

Jim sonrió, sin pena alguna.

Bruce aclaró su garganta. "He atraído el apoyo de las familias de antaño de Gotham. Los Dawes, los Elliots, los Crownes, los Cobbs…" Bruce pausó en su listado, recordando la menos deseada asistencia de todas. "Del lado de mi madre, mi tío Nathan ha confirmado su asistencia junto con su reciente adquirida esposa, Katherine."

Jim se mostró interesado. "¿Qué tal tu otro tío?"

Una mueca agria prosiguió a la pregunta. "Dudo que aparezca por Gotham. El Tío Philip intentó tomar mi custodia después de la muerte de mis padres, pero mi madre dejó una cláusula especial para evitar que ni él, ni otro miembro de la familia Kane, pudiera tenerla. Desde entonces, sólo muestra interés en luchar por parte de mis acciones de Empresas Wayne. Sospecho que por igual, el Tío Nathan asistirá a la boda por conveniencia financiera, más que por solidaridad entre familia." Bruce resopló por sus narices, recordando la única visita que había recibido del Tío Philip el dia del funeral de sus padres. Alfred había terminado echándolo de la Mansión. "A veces me pregunto por qué mi madre no me involucró con su familia desde el inicio. Ahora estas personas son sólo extraños para mi."

En posición perpendicular a Bruce a lo largo del piso, Jim cruzó sus piernas, pensativo. "Puede que yo sepa un poco más de las razones de tanta animosidad."

Bruce parpadeó confundido por un larga instancia, mirando a Jim sin comprender. "¿Disculpa?"

"Tu madre hizo lo correcto al apartarte de ellos, considerando que su familia básicamente fundó la Corte de Búhos…" Jim se encogió de hombros. "Según tu tía Agatha."

Bruce continuó mirándola en shock. "¿A qué te refieres?"

"Sabía que la mujer no hablaría contigo." Jim gruñó a lo bajo. "Tuve una reunión en el Precinto con Agatha Wayne. Me entregó evidencia física de los orígenes de la Corte y de Indian Hill. De acuerdo a los documentos que tengo一"

"¿Mi tía Agatha tuvo una reunión contigo? ¿Cuando? ¿Por qué no me lo dijiste?" La cabeza de Bruce comenzó a girar sobre su eje con la explosión de ideas y nuevas cuestiones desplazando su cerebro.

"Le prometí darle un plazo para hablar contigo a solas, por la delicadeza del asunto. Por supuesto, la mujer ha sido una cobarde la mayoría de su vida. No sé por qué confié que esta ocasión sería diferente."

Bruce se levantó del piso de manera precipitada. "Y ahora decides revelarlo. Repito, ¿por qué hasta ahora?"

"Bruce." Jim respiró hondo. Luego se apoyó de la cama para levantarse del piso. "Estoy casándome contigo, con un demonio. No hay forma de que pudiera contener esta información de tu alcance. No sería lo correcto."

La recámara de sus padres nunca se sintió más claustrofóbica que en aquellos momentos. Bruce hizo un recorrido de un extremo a otro, pensando y pensando. "Tu familia también fue parte de la Corte."

Si Gordon lo sintió como un ataque, su expresión pasiva no lo demostró. "Así es. Mi padre y luego… mi tío. Aunque mi tío era un doble agente. Se suicidó el año pasado para que yo pudiera infiltrar la Corte y tomar su lugar."

Bruce conocía la historia. Jim ya se lo había compartido. Aun así, Bruce sintió la frustración montar. "No sería la primera vez que alguien tratara de manchar la imagen de mi madre, Jim. ¿Qué tan de confiar son los documentos que te cedió Agatha?"

La mirada turbia de Gordon lo aseguró todo. De mucho. "Hay más."

"¿Más?" Bruce exaltó.

"Indian Hill." Jim emitió en un gruñido. "Tenemos evidencia que incrimina a tu padre一"

"No." Bruce sacudió su cabeza. "Sabemos perfectamente que mi padre fue una víctima de las malas prácticas de Hugo Strange."

"Lo era. Pero al principio de su alianza con Strange las líneas fueron bastante borrosas. Es difícil definir qué tan involucrado estaba tu padre en los experimentos iniciales. Recuerda a Karen Jennings. Ella misma lo dijo, tu padre cometió errores de juicio antes."

"¿A qué quieres llegar?" Bruce frenó en seco, justo cuando estaba por estrellarse con su propio escritorio de la agitación. "Sólo dímelo de una vez, Jim."

El Alfa fue una silueta de firme neutralidad al enfrentarlo desde su lugar al pie de la cama. "Karen no fue el único sujeto de prueba que recibió tratamientos especiales de Thomas Wayne. En los documentos de tu tía, Bullock y yo encontramos otro proyecto que fue abierto poco antes de que Pinewood Farms fuera clausurado. De alguna forma, el proyecto prosiguió a existir en Indian Hill. Involucra una réplica de tu material genético. Sé que puede oírse como una locura, pero los reportes narran un muchacho que podría compartir tu apariencia y mucho más一"

"Él no es nada como yo." Bruce gruñó, al mismo tiempo que los engranes de su mente hicieron un efectivo encaje. "Five no es nada como yo, Jim. Créelo."

La expresión de James Gordon fue un espectacular montaje de incredulidad y desfase de paciencia. "¿Te refieres al Sujeto 514A? ¿Lo conoces?"

"Escapó de Indian Hill junto con todos los demás pacientes, cuando arrestaron a Hugo Strange. El también iba en el camión escolar que Stranger había evacuado. Intentó asesinar a Alfred y a Selina. Usurpó mi identidad mientras la Corte me lavaba el cerebro."

"Dios." Jim murmuró. "¿Es verdad que posee habilidades… más allá de humanas?"

Bruce frunció su ceño, recordando las pasadas interacciones con su clon. "Inmunidad al dolor. Fuerza física duplicada. Reflejos mejorados. Sin olvidar que era un gran manipulador一"

"¿Fue?"

"Al regresar a Gotham todavía bajo la hipnosis de Sensei escuché que Five había sido… aniquilado."

"¿Y le tomaste la palabra a un culto egomaniaco, así como así?"

Bruce sacudió su cabeza. "No es posible otra opción. Existían fallas en su ADN que le impedían tener una vida prolongada… Kathryn sólo lo valoró como un objeto, y cuando ya no le fue útil, Five一"

"Puede que Kathryn ya no le encontrara utilidad, pero Strange no permitió que una de sus creaciones fuera desechada tan fácil."

-No. El corazón de Bruce se aceleró con la noción. No podía ser. "Si lo que insinuas fuera verdad. ¿Donde crees que estaría? ¿Cómo pudo haber sobrevivido?"

Jim bajó su mirada sutilmente.

Bruce tragó saliva. "Agatha."

Jim asintió. "Parece ser que lo aloja en alguna parte de Gotham. Agatha no sólo formó parte de la Corte, Bruce. Ella, junto con mi padre, mi tío, tu madre, Kathryn Monroe, Carmine Falcone y Hugo Strange, fue fundadora de la organización. Por eso tiene acceso a toda información altamente de confiar. Agatha además…" Por primera vez, Jim mostró señas de incomodidad al seguir con su relato.

Bruce caminó hacia él con ansias. "Más vale que me digas todo de una vez."

"Hay partes que no estoy seguro que sean mías para compartir, Bruce."

"Dímelo todo." El Omega se sujetó de los antebrazos del Capitán, apretando sus dedos con insistencia. "Tú mismo lo dijiste, tenemos que ser honestos el uno con el otro."

Jim rodó sus ojos. "¿Como tú lo eres conmigo, al cien por ciento?"

Bruce bajó su perfil. "Lo intento ser."

"No." Jim plasmó una de sus manos sobre las del Omega con suavidad. "Creo más que antes, que esta parte debes recibirla de tu propia familia. Ya te he contado lo suficiente. Ve a hablar con Agatha. Búscala en donde esté escondida."

Bruce apretó su quijada. Sintió el calor de la palma de Jim sobre su piel. No ayudó a calmar el acelere de su corazón, ni la inyección de adrenalina. "Gracias, de todas maneras. Por contarme sobre mi familia."

"Todos tenemos un lado mierda involucrando a nuestros seres queridos." Jim soltó su mano para optar por atraerlo de la cintura. Bruce se dejó guiar directo al pecho del Alfa, cerrando sus párpados al ser abrazado. "Ése es el verdadero desafío a la hora de amarlos."

Bruce presionó su rostro contra la camisa de vestir de Jim, oliendo su colonia. "Cada vez es más frecuente… que no reconozca a la gente que creí que eran."

"Eso no resta que sean tus padres. No fueron malas personas. Tu madre eventualmente rompió lazos con la Corte para estar con tu padre. Se amaban. Estaban intentando rectificar sus errores, haciendo cosas buenas por la Ciudad y su gente, y por ello fueron asesinados. Sigue siendo una injusticia."

Bruce odió sentirse de vuelta a sus doce años, sentimental y vulnerable. Abrazó a Jim con fuerza para evitar recaer en malos hábitos, tragando de regreso el nudo en su garganta. Sabía que era más fuerte que aquel niño en el callejón. Sabía que de nada serviría llorar en el hombro de Gordon. Su rol ya era otro.

Un Rey debía poseer autocontrol. Un Rey debía comportarse de manera imparcial, no sumergirse en la intensidad de sus propias emociones. Bruce ya no era un niño.

El sonar del móvil de Jim ya era una ocurrencia común en su tiempo a solas. Bruce no dejó de aborrecerlo, de todas formas.

Dejó ir al hombre para que éste buscara por el celular en su chaqueta, descartada en el suelo junto con sus botines. Lo vio contestar. Resultó ser obvio que se trataba del Detective Bullock del otro lado de la línea.

"Voy en camino." Jim ladró con urgencia, menos de cuatro minutos después. "Tengo que irme, Harvey tiene una pista sobre dónde será el siguiente asalto."

"Que suerte la tuya." Bruce suspiró.

Jim le sonrió, mientras se colocaba sus botines de vuelta. "Vamos, quite esa cara, Su Majestad. Sólo piense en que…" Ya con su usual ensamble bien puesto sobre su monumental cuerpo, el Alfa regresó hacia Bruce. Se deslizó como un depredador para sujetarle de la cintura, y al besarlo, se sintió como fuego en su boca. "Cuatro días más y todo se acabará."

Bruce se le abalanzó en un segundo enlace, obligando a Jim a ceder ante su lengua impaciente. Ambos se jalonearon para juntar sus cuerpos, la fricción encendiendo los nervios de Bruce de la hebras de sus cabellos, hasta las puntas de sus dedos. Bruce se comportó como un arma, filosa contra las buenas defensas que Jim presentaba en todo momento.

Bruce lo había extrañado.

Extrañaba besarlo. Tocarlo.

Sentirlo.

Bruce gimió al sentir la palma del Alfa aferrarse a su mandíbula, controlando la profundidad de su beso.

Un segundo después, el mismo Alfa despegó sus bocas, jadeando y todavía sujetando el cuello del Omega.

"La próxima vez no dejes que uno de mis oficiales se te acerque lo suficiente para dispararte."

Bruce resopló. Sospechó que su rostro era un desastre de rojo sangre pitando sus poros, al igual que el Alfa ruborizado frente a él. "La próxima vez no me distraigas." Susurró en desafío recíproco, extasiado.

Deliberadamente, Jim encajó su uña, marcando un sendero descendente por la manzana de Adán de Bruce. Eso bastó para que el regazo del Omega se endureciera.

Jim retornó a él, de nuevo, más suave. Arrancó un gemido débil del joven con la dulzura de su beso final. Quiso seguirle el rastro a la boca del Capitán, al sentirle huir de nuevo. Jim le detuvo con su mano, ahora plantada en su pectoral.

"Ve a hablar con tu tía."

Sin aliento, Bruce asintió.


[+]+[+]


"¿Qué demonios, Lee?"

En la sala de interrogaciones, Lee fue una estatua, gélida y rebozando de sarcasmo. "Me atrapó, Capitán."

Asi no había visualizado Jim terminar su sábado por la noche. Cuando habían obtenido una pista sobre dónde sería el próximo gran asalto a una de las sucursales de Ahorros de Gotham, Jim había esperado ver a Nygma salir con las manos en alto, al ser interrumpidos.

No a Lee.

"No creo que nadie esperaba que nuestra historia terminara aquí." Leslie intentó provocarle, mirada al frente para evadirlo.

Desde el umbral de la puerta, Jim se obligó a respirar hondo. "¿Así que está acabando?"

Lee ladeó su mentón hacia él. Esta vez, su voz perdió frialdad. "Es difícil imaginar que quede algo de valor entre nosotros."

"¿Está Bárbara involucrada con los robos también?"

Lee fue directa. "No."

Jim caminó lentamente hacia la mujer. "No necesitabas llegar a este punto. Siempre puedes acudir a mi para pedir ayuda, Lee."

"¿Ahora quién, está engañando a quien?" Lee sonrió. "Dime, Jim. ¿Cómo crees que hubieras reaccionado al preguntarte ¿Podrías mirar al otro lado mientras robó unos cuantos bancos, querido?"

"¿Te causa gracia?" Jim enunció con incredulidad. "Quiero ayudarte, Lee."

"¿Cómo?"

"Entrega a Nygma. Devuelve el dinero y pídele a tu abogado libertad condicional vigilada."

"No traicionaré a mi amigo."

Jim aventó el folder de evidencia contra el escritorio. "Nygma es un psicópata. Incapaz de ser el amigo de nadie."

"Lo mismo podría decir de Cobblepot, pero parece ser que ese tipo de amistad si te resulta aceptable cuando te conviene pedirle favores, ¿cierto, Jim?"

"Yo no me miento a mi mismo cuando hago tratos con él." Jim peló sus dientes. "Cuando estoy vendiendo mi alma al demonio, lo hago preparado para las consecuencias."

"Y heme aquí, Jim." Lee extendió sus brazos. "Enfrentando las consecuencias."

Jim rodó sus ojos. "Pueden llamarte La Doctora, puedes robar bancos, luchar contra mafiosos… pero te conozco. Eres Leslie Thompkins… y todo esto es sólo…" Jim gesticuló hacia el folder de evidencias sobre la mesa. "... una manera de ayudar a las personas."

Lee permaneció impávida.

"Entiendo. ¿A quien no le gustaría jugar a Robin Hood? Aún así, estás infringiendo la ley."

"¡Jim, desearías poder hacer lo que yo hago!" Lee plantó sus manos sobre la mesa. "¿Ayudar a la gente sin la camisa de fuerza de la ley? Hazme el favor, como si la ley funcionara en Gotham."

"Si la ley perdió su significado, es porque gente como tú le da la espalda." Jim se agazapó sobre la mesa para enfrentar el tonto argumento con su propio fervor.

Lee se levantó de su asiento. "¡Estoy contraatacando!"

"¡Este no era nuestro trato!" Jim gruñó. "Todo estaba marchando bien, estamos a punto de lograr una alianza de inmenso poder sobre el control de Gotham, ¿y haces esto? Acabas de destruir todo por lo que haz estado trabajando, Lee. Bruce estaba por ayudarte y a los Estrechos一"

"Ayudarte a ti, querrás decir." Lee articuló. El veneno algo tangible en su lengua. "Si en verdad crees que Bruce Wayne compartirá parte de su influencia con los Capos y la escoria de la ciudad, ¡he sobrestimado tu inteligencia! ¡Porque eso nunca sucederá!" Lee levantó una mano y le apuntó justo en el pecho. " nunca dejarás que suceda. Porque sabes que el sistema se rompería. La Ciudad no será una paraíso económico en el momento que portes una Corona. No sacarás una varita mágica para arreglar todos los problemas en Gotham, Jim. Tu mismo me lo estás demostrando, ahora mismo… Te escudarás en la ley, e implementarás tu propio sentido de justicia sobre este pedazo del mundo."

Helado, Jim retrocedió. "Hay otras formas de ayudar sin provocar anarquía, Lee. Tu mejor que nadie, lo sabe."

"De acuerdo." Lee rió con cierto tono de locura. "Dime esto, desde que nos convertimos en aliados, ¿qué ha hecho Bruce por mi, y mi gente?"

"No coloques la culpa en él, cuando tú fuiste la que asaltó los bancos." Jim rodó sus ojos. "Bruce está trabajando en su campaña. Una campaña esencial para lograr una transición exitosa de poder, que eventualmente, hubiera ayudado a ti, y a la gente de los Estrechos. Ahora, no será posible, porque los has convertido en criminales al aceptar el dinero de la ciudadanía. Tu misma te has disparado en el pie."

"Como quieras." Lee se encogió de hombros, dejándose caer de vuelta a su silla de metal. "¿Quieres enviarme a Blackgate? Adelante."

"¡No quiero mandarte a Blackgate!" Jim golpeó la mesa. Vio rojo. "Es lo último que quiero hacer."

Hubo una pausa tensa donde Lee pareció por fin romperse un poco.

"¿Qué quieres, entonces, Jim?" La mujer susurró. "Todavía no es tarde. Nuestra historia puede tomar otro giro inesperado."

Jim cerró sus ojos. Si tan sólo fuera así de fácil.

"Solía desear por regresar en el tiempo para hacer las cosas diferentes. Pero, parece ser que de todas maneras encontraríamos nuevas formas de lastimarnos, el uno al otro." Al re-abrir sus ojos, Jim logró nitidez ante su tumulto de emociones. "Puedo ayudarte si lo deseas, pero no esperes que comprometa mi integridad para lograrlo, Lee."

Frustración pareció desintegrar el rostro bello de la mujer, al oírlo. "¿Qué hay de tu pasión? ¿Qué hay de tu sentido de fidelidad contigo mismo? Hay cosas más importantes en este mundo que la integridad, Jim." A través de la mesa, Lee estiró su mano. "¿Qué hay del amor?"

Jim retiró su mano y el resto de su cuerpo. "Es tu desición. Entrega a Nygma, o serás transferida a Blackgate."

Comenzó su retirada.

Al salir, Jim se recargó en la puerta cerrada unos momentos, incrédulo ante sus previas acciones.

Había roto el enfermizo ciclo.

Deseaba sentirse mejor al respecto.

Harvey estaba esperándolo en su oficina. "Dale un par de horas. Entregará a Nygma. Lo sé."

Jim así lo esperaba. Con esta versión de Lee, ya no sabía qué opción tomaría. "Quien sabe. Puede que prefiera irse a Blackgate solo para joderme la cabeza."

"O eso tambien." Bullock replicó. "Checaré con ella en un hora, para ver si ha cambiado de parecer. No necesitas estar aquí."

"Harvey一"

"En serio, Jim. ¿No tienes una boda por armar? Este caso está prácticamente cerrado."

"No puedo irme." Jim gruñó, tomando asiento en su escritorio.

"Pero quieres hacerlo. Puedo notarlo. Quiere correr con la cola entre las patas fuera de aquí y de regreso a la Mansión Wayne." Harvey alzó su ceja. "Dios. En verdad te tiene bien atado a su meñique, ¿huh?"

Jim rodó sus ojos. "Dile a Harper一"

La explosión fue una fenómeno que lo dejó ciego. Sordo. No puso qué sucedió o la procedencia del impacto.

Jim cayó al suelo, perdiendo la consciencia.


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Fin de Parte 14.

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