"La Corona."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: Gotham (2014).
Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne (principal). Alfred Pennyworth/Harvey Bullock. Bárbara Kean/Leslie "The Doc" Thompkins. Menciones de Bruce/Selina, Bruce/Otros, Jim/Sofía, y Jim/Lee.
Rating: ADULT.
Resumen: Post-4x11. Después de perder la jugaba ante Sofía Falcone, Jim busca una forma de recuperar el control de la ciudad. Sin embargo, lo que empieza como un simple plan de contraer nupcias de conveniencia con Bruce Wayne, termina siendo más de lo que Jim había estado buscando.
Continuidad: Universo Alterno de las temporadas 2, 3, 4 y 5 (¡Así es, abarcaré la siguiente temporada!). Spoilers de 4x19, "To Our Dead and Beyond," pero reinventado a mi estilo. No esperen que lleven la misma secuencia de escenas que el episodio. Además, hay un pequeño spoiler de la Temporada 5. Si lo ubican, se merecen una galleta.
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xvi.
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"Hasta el fuego "
-Isabel Aretas, Bad Boys For Life (2020).
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"¡Ra's intentó matarme por tu culpa!"
"¡Pudiste haberle regresado la Garra del Demonio!"
"La CABEZA. Es la Cabeza del Demonios y es MÍA."
"Suficiente, ustedes dos."
Ambas mujeres se congelaron ante el gruñido profundo invadiendo el estudio. Cuando Jim Gordon se añadió al grupo, el peso de los hombros de Bruce se aligeró. Su Alfa estaba en casa. Su Alfa no se marcharía. Bruce agradeció la ayuda de Alfred para vendar su palma lastimada, pero le indicó dejarle el resto de la tarea.
"Bruce." Jim apareció en su línea de visión, hincado frente a él. "¿Estás bien?"
"Sobreviviré."
El Alfa inspeccionó su mano semi-vendada, concluyendo el trabajo de Alfred. Prosiguió a presionar el hombro del Omega sutilmente con su mano opuesta, dando confort. Bruce se derritió con el gesto. Quería cerrar sus ojos y desaparecer en la calidez.
"No puedo creerlo, ¡me traicionaste!"
"Estaba intentando salvarte de ti misma. Sin olvidar, que tú intentaste mandarme matar primero."
"Era meramente una nalgada, querida. Una lección para que aprendieras a respetarme. Si en verdad te quisiera muerta一"
"Bárbara." Levantándose del piso, Jim gruñó con menos sed de castigo, y más control de su preocupación. "¿Qué dije?"
La Omega se sometió al comando de su viejo amante de manera más definitiva. Aunque la locura por poder aún se escurrió por su ojos claros. La Cabeza del Demonio aparentaba afectarle más de lo que la mujer quería admitir.
"Ra's Al Ghul podría estar en camino a la Mansión." Alfred se dirigió al escritorio de Thomas Wayne. Extrajo más armas, escondidas para emergencias.
"Tengo el perímetro rodeado."
Selina saltó del sofá. "Gordon, no lo viste. Le arrancó la garganta a un tipo como si hubiera estado hecho de plastilina."
"Entonces, el perímetro lo alentará mientras formamos un plan. Un plan sólido. ¿Cómo lo mataste la primera vez, Bruce?"
Todavía aturdido, Bruce parpadeó. Tragó saliva con el recuerdo. La sangre rebozando de la garganta del pobre Alex. "Con un cuchillo. Un cuchillo especial."
"Es cierto, el cuchillo de la subasta." Bárbara giró hacia ellos.
Jim la ignoró. "¿Bruce, Dónde se encuentra?"
Suspirando, Bruce levantó su rostro cabizbajo. "Lo entregamos de vuelta a la embajada de Nanda Parbat."
"Perfecto, vamos por él, y yo me encargo de filetear al zombie."
"Tengo que ser yo el quien sostenga el cuchillo, Señorita Kean." Bruce talló su frente. "Es parte del ritual. Como la sangre. Tengo que matarlo de nuevo."
"¿Por qué?" Jim se interpuso entre Bárbara y el Omega con una mano alzada. Su necesidad por comprender fue sincera. "¿Por qué tú, Bruce?"
"Ra's dice… que es parte de mi destino."
"Ra's Al Ghul, ¿el psicópata?"
Bruce sonrió con ironía. "Es un buen vendedor."
"¿Por qué no lo intenta Bárbara?" Jim se tornó a la mujer. "Ya que posee esta cosa llamada la Cabeza del Demonio. ¿Por qué no puede ser ella, y no Bruce?"
La Señorita Kean brincó ante la oportunidad de ser la protagonista de vuelta. "Podríamos definitivamente intentarlo. ¡Oooh! ¿Qué tal si matando a Ra's, desbloqueo el resto de mis poderes, Tabitha?"
"Dios mío, ¿te estás escuchando?"
"Preocupémonos por conseguir el cuchillo antes de Ra's, primero." Alfred añadió, colocándose a espaldas de la silla donde Bruce seguía recuperándose del shock. "Estamos en un extremo límite de tiempo, después de todo. Tenemos una boda en menos de 48 hrs."
"Diablos. No recogí mi vestido de la tintorería." Bárbara murmuró. Se ganó una mirada incrédulo hasta del mismo Bruce. "¿Qué? Es un Versace. Lo voy a usar, maldita sea."
"Si estás viva aún." Tabitha insertó. "Las embajadas tienen la más alta seguridad y no podemos esperar a que sea de noche. ¿Cómo nos escabullimos en el lugar sin ser detectados?"
"Me encargaré del acceso." Jim interrumpió a Galavan. "Pero ustedes necesitan garantizarme que no apuñalarán a Bruce por la espalda cuando les convenga."
"Cariño." Bárbara sonrió con dulzura. "Le quitas la diversión a todo."
Jim no se mostró impresionado. "El momento en que el pensamiento siquiera cruce por tu cabeza, tendré tu club de noche clausurado por venta de sustancias ilegales, Bárbara."
"Cielos, eres un risco rayado." Kean rodó sus ojos. "Fue sólo una vez."
Jim pareció tomar tal réplica como un acuerdo. "Necesitaré a Alfred de respaldo."
"¿Qué hay del Amo Bruce? No podemos dejarlo así nomás."
Fue el turno de Bruce de rodar sus ojos. "Alfred, puedo cuidarme solo."
Jim apuntó hacia Selina y sus compañeras. "Tiene a tres de las mujeres más peligrosas de Gotham haciéndole compañía. Creo que estará bastante seguro. Sin olvidar el perímetro de policías alrededor de la Mansión."
"Sí, porque sirvieron mucho la primera vez…" Alfred refunfuñó en voz baja. Bruce sonrió ante su ilimitable dosis de sarcasmo.
Ambos Alfas terminaron de armarse hasta los dientes, compartiendo parte del arsenal con las chicas, antes de darle marcha a su plan. Curioso, Bruce siguió a Jim fuera del estudio, antes de dejarlos ir. "¿Cómo lo obtendrás?"
"Tengo mis trucos." Jim pausó en el recibidor. Detrás de él, Alfred se apresuró en colocarse su abrigo. "Ese cuchillo forma parte de una investigación policiaca. Como el caso ha sido reabierto, el GCPD necesitará toda evidencia de vuelta para volver a ser analizada."
"Bien pensado." Bruce apretó sus puños, parado en medio del vestíbulo sin mucho que ofrecer. No quería admitir sentir miedo. No quería admitir, que la noción de que Jim saliera de la Mansión y se cruzara con Ra's Al Ghul, le causaba pavor. "Tengan cuidado."
Alfred les arrojó una vistazo tras abrir la puerta frontal. "Calentaré el auto."
Jim asintió. Alfred dejó la puerta semiabierta. Estaba atardeciendo.
Jim caminó de regreso hacia él. "No confíes en nadie, Bruce. Ni siquiera en Selina."
Cuando los dedos de Jim se acercaron a su mano derecha, Bruce se apresuró a apretarlos con los suyos. Al soltarlos, observó a Jim dejar el vestíbulo para seguir el mismo camino que Alfred, cerrando la puerta detrás de sí.
"¿Todavía quieres arrancarme la cabeza?"
Bruce carraspeó su garganta. "Estoy pensándolo."
Selina apareció a su lado, no tan segura de sí misma como era lo usual. En verdad debía sentirse culpable.
"Deja que Bárbara lo intente, al menos."
Parpadeando, el Omega dobló su perfil hacia ella. "¿Intentar qué?"
Selina rodó sus ojos. "¡Matar al zombie! ¿De qué otra cosa crees que podría estar hablando?"
"Tengo que ser yo, Selina."
"¡No lo sabes!" Selina lo sujetó del brazo en el momento que Bruce quiso alejársele. "Hasta Gordon no quiere que lo mates. Si Ras' le cedió la Cabeza del Demonio a Bárbara, puede que ella pueda matarlo."
Aturdido, Bruce le empujó con más fuerza de la que tuvo intención. "¿Por qué te importa tanto?"
Selina le golpeó el hombro con su puño cerrado en represalia. "Perdón por no querer que regreses a ser un total imbécil."
"No serían las mismas circunstancias." Sin embargo, al mismo tiempo que Bruce consideró el miedo de Selina de lo más radical, una idea nueva comenzó a tener forma en su cabeza. Tal vez…
Tal vez no tenía que tratarse del mismo Bruce. Pero, sí de una versión de sí mismo.
"Oh no, ya conozca esa cara."
Bruce sonrió. "Llama a las chicas."
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Selina se preguntaba si hoy era el día en la que todos habían perdido sus cabezas. "¿Sabías que Five seguía vivo y no me lo dijiste?"
Adentro del elevador elegante que los dirigía al Penthouse de la Torre Wayne, Bruce repitió la misma excusa que había repetido todo el camino hasta acá. "Ya te lo dije, no lo supe hasta hace poco tiempo."
Bárbara metió sus narices, literalmente, en medio de Selina y Bruce. "¿Quien diablos es Five?"
"Alguien con un cheque de muchos ceros, si vive en este lujoso lugar." Tabitha murmuró.
El elevador llegó a su destino y las puertas se abrieron. Bruce les arrojó una mirada de advertencia a cada una de ellas antes de permitirles avanzar por el único pasillo que los separaba de su objetivo. "Será más fácil de comprender cuando lo vea por sus propios ojos, Señorita Kean."
"Si es él, le patearé los testículos." Selina gruñó. Al ver otra maldita puerta en su camino, Selina giró sus ojos en blanco. "Dios, es como jugar con muñecas rusas."
Bruce tocó el timbre.
Una mujer abrió la puerta. Selina la reconoció.
La Tía.
"Interesante entourage." Usualmente, Selina se mantenía lejos de esta mujer y su mirada láser era una de las razones principales. Siempre miraba a Selina como si fuera goma de mascar pegada en la suela de su bota. Esta ocasión no fue la excepción. "Hubieras llamado antes, pollito."
"No tengo tiempo para tus juegos. ¿Dónde está?"
La tía de Bruce se hizo a un lado para dejarlos pasar. No lució intimidada ni un centímetro. Pareció estar entretenida con las acciones de su bobo sobrino. "Sólo decía para haber cocinado para visitas."
Selina se deslizó por detrás de Bruce, para tener una vista clara del lugar antes que todos. El Penthouse tenía una sala enorme con vista a la ciudad. Las cortinas estaban abiertas. Podían ver todas las luces de Gotham como luciérnagas.
Sus ojos se fijaron en el comedor acomodado al final de la sala y se congeló por un momento.
Selina sintió su esternón apretarse de coraje al reconocerlo entre la pulcreza del lugar.
Five ahora portaba lentes. Su cabello era platinado, vacío de los tonos chocolates que había compartido con los de Bruce. Su rostro, cuando intercaló miradas con Selina, enrojeció, tal vez por vergüenza, tal vez por sus usuales hormonales que nunca había podido controlar en su presencia.
Selina evocó la dolorosa caída que había sufrido en manos de este maldito. Comenzó a caminar hacia el comedor con la vil intención de regresarle el favor.
La silla de ruedas la frenó en seco.
Five rodó sobre la maldita cosa con buena práctica. "Los he estado esperando."
"Huh." Fue el gran comentario viniendo de Bárbara. "Con que un clon. Dejenme adivinar, ¿Strange?"
"Deberías estar muerto." Selina escuchó a Bruce reprochar. Momentos posteriores, el Omega la flanqueó físicamente, atrapando a este bicho contra la pared. Hubo una pausa donde Bruce indicó observar los más nuevos cambios de su clon. "Algo me dice que no te faltaría mucho."
Debajo de su nueva apariencia, Five siguió siendo Five, su arrogancia brillando como una daga. "No matarías a tu propia primo. ¿Qué dirían las masas?"
Selina brincó de sorpresa con la velocidad que Bruce se movió. En un parpadeo, el chico se le abalanzó a su doble, sosteniendo los brazos de la silla de ruedas con nudillos tan tiesos que se miraron blancos. Nariz a nariz, el Omega escupió todo su veneno. "Obviamente no has estudiado a detalle la historia de las Dinastías."
Antes de que Selina quisiera intervenir, Bruce ya había soltado su presa.
"No puedo creerlo. ¿Este es su gran plan, Majestad? ¿Tirarle a Ra's Al Ghul un inválido encima?"
Selina se tornó hacia Tabitha con incredulidad. "Oye, al menos él sí tiene un plan que no se reduce a tener una lámpara en la mano de Bárbara que ni siquiera puede controlar."
"Puedo controlarla一"
"¿En serio? ¿Qué puedes hacer, entonces?"
"¡He tenido visiones!" Bárbara flexionó ducha mano para enfatizar su punto. "Bueno… una visión. Ayer."
Selina alzó sus cejas. "¿Sobre qué? ¿Números de la lotería?"
"Um." Bárbara hinchó sus mejillas con aire, haciendo pucheros. "No importa de que era. Lo que importa es que mi poder está despertando. Sólo necesito entrenar más."
"No tenemos tiempo." Tabitha gruñó en frustración. "Ni para tus sueños de grandeza, ni para estas reuniones melodramáticas con los gemelos maravilla. Regresemos a la Mansión para al menos tener el cuchillo一"
Las luces del Penthouse parpadearon.
-Mierda. Selina endureció su postura en desconfianza. Esto olía a serios problemas.
"¿Más visitas sin anunciar?" La tía de Bruce cambió su compostura de manera muy familiar. Parecía ser herencia, la facilidad con la que los Wayne escupían armas por escondites secretos.
"Es Ra's. Viene por mi." En la quietud de la expectativa, Bárbara no sonó temerosa.
"¿Cómo supo dónde estábamos?"
"Debe sentirlo… La Cabeza del De一"
"Si vuelvo a escuchar ese maldito nombre de nuevo, te arrancaré la mano yo misma, Bárbara."
Las luces se apagaron.
"Thomas."
"¡Lo tengo!"
A oscuras, Selina no supo exactamente lo que sucedía, ni quién rayos era Thomas. No hubo sonido por un minuto; solo las respiraciones de todos los presentes.
Las sombras, de repente, se fundieron en la forma de un invasor. Selina sintió un brazo rodear su cuello, apretando. Pateó en instinto, luchando por recuperar su respiración con todas sus fuerzas. ¿Cómo demonios se habían infiltrado sin ser detectados? Gemidos y gruñidos de combate cuerpo a cuerpo resonaron por todo el penthouse, en una explosión de movimiento y caos.
Selina logró liberarse de su asalte por una fuerza externa. Cayendo al piso, se deslizó rápido para alejarse. Incluso al percibir una mano en su hombro; giró su cuerpo en dirección opuesta.
"Soy yo." La voz de Bruce gruñó. La mano insistió, ayudándole a levantarse. "Cuidado con los escalones."
Se oyó un disparo.
El primero de muchos.
"¡Tabitha!"
"¡Bárbara, huye!"
Una patada en el abdomen la frenó de seguir avanzando. A sus espaldas, escuchó a Bruce gemir en sorpresa semejante. Mierda, mierda, mierda…
Las luces volvieron. Selina parpadeó, encandilada.
Distinguió con ojos ligeramente borrosos a la perra femme fatale que la había pateado. Aprovechando el momento de confusión, tomó lo primero a su alcance一un florero一y lo estrelló en la cara de la mujer.
"SUFICIENTE."
La puerta del Penthouse fue abierta con impulso sobrenatural, golpeando tan fuerte contra la pared que Selina estuvo segura que Ra's Al Ghul la había averiado.
Selina se aplanó contra la pared de lo que parecía ser la cocina. Se asomó hacía la sala con cautela.
Bruce estaba inmovilizado por uno de los matones de Ra's, al igual de Tabitha. Bárbara estaba acorralada contra las ventanas, sangrando de la nariz, pero sosteniendo una pistola contra los dos miembros de la Liga de las Sombras que la acosaban. Desde su escondite, a Selina no le fue posible distinguir a la Tía de Bruce.
Con Ra's Al Ghul, la historia fue distinta.
"¿En verdad te crees tan especial, Bárbara Kean?"
El hombre encapuchado entró al Penthouse con gracia. La Cabeza del Demonio actuó como un imán, jalándolo directamente hacia Bárbara.
"Tú dímelo, guapo. ¿Todavía crees que sólo soy una prostituta en una de tus pinturas? ¿Cómo lo explicaste? Oh, sí. ¿Jefa de un vulgar club nocturno, quien tiene como mayor logro el haber asesinado a sus propios padres?"
"En otra vida, hubieras sido importante. Pero esa línea de tiempo está perdida, querida. Las reglas han cambiado."
"Toma."
Selina gimió en sorpresa al escuchar a Bruce por detrás一No, a Five. Se trataba de Five.
El mango del cuchillo se le fue ofrecido con más insistencia. "Tómalo. Sé que odias las pistolas pero ocupas algo más que tus puños, ¿no crees?"
"No esperes que te lo agradezca." Selina tomó el cuchillo de combate y lo metió al interior de su botín. "¿Huyendo como siempre?"
A pesar de su situación involucrando una silla de ruedas, Five fue hábil en escabullirse por la cocina hasta copiar la posición de Selina contra la pared. "Fui a activar las luces de emergencia. ¿Quién ese sujeto? Además de una mala imitación de Freddy Krugger."
"El sujeto que tendrías que matar." Si tan sólo tuvieran el maldito cuchillo.
"¡Bárbara, no!"
El grito desesperado de Tabitha llamó su atención de regreso. Selina sintió su corazón en su garganta, al ver a Bárbara siendo sometida a la fuerza por Ra's contra el piso, una de sus garras ahorcándola sin misericordia, y la otra tratando de robar de regreso el poder extraño que Bárbara tenía en su mano derecha.
Maldición. Plan B.
"¡Oye, grandulón, deja a mi amiga!" Selina se puso de pie, estirando sus brazos para convertirse en un blanco llamativo. "¡Sí, te estoy hablando a ti, apestoso a cementerio!"
Bárbara aprovechó la oportunidad; golpeó a Ras directamente en el rostro esquelético para ser liberada.
Ra's Al Ghul se tornó en la dirección de Selina, riéndose. "Parece ser, que tienes buenas amigas, Bárbara."
Atacandola de las espaldas, Selina fue de inmediato capturada por uno de los sirvientes de la momia. Tragó saliva al ser jalada de los cabellos, el filo helado de la navaja rozando一
"¡SELINA!"
一abriendo su garganta en un sólo corte.
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"¡SELINA!"
Bárbara permaneció inmóvil ante la horrorosa escena.
Los gritos de Wayne retumbaron por sus orejas. El cuerpo de Selina se desplomó al piso.
Bárbara abrió su boca para gritar por igual一
Su mano comenzó a resplandecer. Su cuerpo quemó por entero, y por un momento一
El mundo retrocedió.
"¡Sí, te estoy hablando a ti, apestoso a cementerio!"
Bárbara tragó una bocanada de aire一o eso intentó一de regreso a la merced de un monstruo. Esta vez, Bárbara tuvo las fuerzas de luchar y golpear a Ra's en el rostro tres segundos antes que la última vez.
"¡SELINA, CUIDADO! ¡A TUS ESPALDAS!"
Selina hizo caso al comando con la anticipación justa para voltear hacia su asaltante y clavarle su propia daga en el cuello de ésta. Bárbara casi lloró de la alegría.
"Mírate nada más." Ra's se levantó del piso. "Manipulaste la Cabeza del Demonio."
"Sí. Mirame." Bárbara le sonrió, rodeándolo de manera estratégica. "Un paso más y te quemo hasta hacerte cenizas, Señor Fósil."
"Sólo prolongas lo inevitable, Bárbara." Era perturbador tener la certeza de que si Ra's pudiera sonreír, lo estuviera haciendo. "¿Crees que podrás aferrarte a lo que tienes? Mira a tu alrededor."
Bárbara lo hizo. Sus amigos seguían luchando, pero no llevaban las de ganar.
Su puño derecho vibraba con energía, al punto de un dolor agudo.
Aun así…
La visión.
Bárbara no podía dejarla ir, sin una pelea decente. "Todavía hay una posibilidad de obtener lo que deseo. Todavía puedo tener una familia con un buen hombre. No puedo regresarte este poder."
"Mm." Ra's torció su cabeza con interés. "¿Por qué lo viste? Siempre mal interpretas la realidad a tu conveniencia, querida. Es parte de tu narcisismo… ¿Por qué no ves de nuevo?"
"¡TABITHA!"
Bárbara cerró sus ojos, hundida en la agonía del gemido que escuchó de la garganta de Tabitha.
一"¿Puedo?"
Jim estaba sonriendo, carmín manchando su dentadura.
Sostuvo algo en sus brazos con recelo. La sangre se derramaba por el resto de sus extremidades. Sus manos mancharon el bulto arropado, cuando hizo su mejor esfuerzo por mantenerlo a flote contra su pecho.
"No sé cómo llamarle."
Bárbara intentó articular un nombre pero descubrió que no le correspondía proveer una respuesta. La visión se amplió, un filme expandiéndose por el ojo de su mente. Jim seguía siendo Jim. Sonreía como nunca había sonreído, y su apariencia le indicaba que esta visión estaba cerca, tan cerca de los dedos de Bárbara, que si tan sólo se aferraba un poco más…
"Alan. El forjador de Puentes."一
Bárbara abrió sus ojos. Sintió una lágrima cruzar una de sus mejillas.
El silencio fue lo primero que la recibió. Desconcertada, exploró su nueva realidad.
Reconoció el Penthouse. Reconoció los cuerpos tirados en el piso.
Tabitha. Selina. Muertas.
Frente a ella, Ra's tenía a Bruce Wayne en sus brazos, inmovilizado de la yugular con una daga.
"Te haz dado cuenta, ¿cierto?"
Bárbara sintió más lágrimas correr por su rostro. No hubo coraje. Sólo tristeza. Bárbara no había tenido idea de que aun tenía un corazón que quebrar. Su mirada se conectó con los ojos ópacos de Wayne. Vencidos. -Tienes todo lo que alguna vez deseé, le acusó en la privacidad de su propia mente. -Y ni siquiera lo sabes.
"Dime, Bárbara, ¿todavía lo vale? ¿Perder a tu verdadera familia por una ilusión?"
Bárbara sabía la respuesta.
El mundo retrocedió en otra capa de luminosidad.
"Sólo prolongas lo inevitable, Bárbara."
El silencio fue reemplazado por un vivo caos一la mejor música para los oídos de Bárbara. "¡Tienes razón!" Gritó a todo pulmón. Levantó su mano derecha en ofrenda. "Tu ganas. Te daré la Cabeza del Demonio de regreso, sólo… no las lastimes."
"Bravo." Ra's carcajeó. "Finalmente. El día que Bárbara Kean pensó en otros aparte de sí misma." Al levantar su mano, los miembros de la Liga arrojaron los cuerpos detenidos de Selina y Tabitha al suelo en desprecio. Vivas. "Me sorprendes. Quizá no me equivoqué contigo, después de todo."
Bárbara endureció sus dedos, expandiéndolos en espera. La mano de Ra's le imitó, haciendo contacto con la suya sin más preámbulos. Bárbara sintió el calor omnipresente dejarla de una vez por todas, transfiriéndose a su verdadero dueño sin renuencia.
En instantes, la transacción fue hecha. La pesadilla terminó.
O apenas comenzó.
El cuerpo de Ra's se retorció con nueva vitalidad. Bárbara fue testigo de su transformación de hueso a piel humana con lujo de detalles. La capucha fue descartada, y el esqueleto fue rellenado rápidamente por el rostro de su antiguo amante; todo en cuestión de segundos.
Bárbara tragó saliva, fría por dentro de la impresión.
"Ra's Al Ghul." Wayne se levantó del piso. Caminó lentamente hacia el hombre desde las espaldas de Bárbara. "Tengo el cuchillo. Puedo matarte otra vez… Justo como la última vez."
Ra's, fascinado con su cuerpo restaurado, miró a ambos con ojos excitados. "No, Bruce."
"¡Es lo que querías!"
El monstruo les sonrió. "Hoy no es el día que moriré."
Las luces parpadearon de nuevo. Brevemente la oscuridad los cubrió, para luego la electricidad siendo restaurada de manera permanente.
Ra's Al Ghul había desaparecido.
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"Al menos, tenemos el cuchillo."
Bruce, sentado en el escritorio de su padre, cerró el libro en sus manos. "¿De qué nos sirve?"
Jim Gordon se introdujo en el estudio con pasos cautelosos, manos dentro de los bolsillos de su pantalón. Al contrario de Alfred, el hombre parecía todavía no estar listo para irse a dormir. "Para protegernos, Bruce. Si Ra's Al Ghul viene tras de ti otra vez, por lo menos tendrás un arma al que es vulnerable."
"No estoy seguro de que servirá de algo si Ra's no quiere morir."
"¿Quién dice que pediremos su permiso?"
Bruce sonrió. Siguió la figura del Alfa con párpados pesados, observándolo acomodarse en uno de los sillones. El hombre estaba cansando por igual. Era obvio. Probablemente había adquirido más arrugas por su preocupación, inconsciente de lo que había estado transpirando en el Penthouse de Agatha mientras había ido en busca del cuchillo.
Culpa le provocó a Bruce levantarse de su asiento, queriendo reafirmarse que, en efecto, estaba con vida.
Había sobrevivido uno de sus peores miedos aquella noche一enfrentar a Ra's, cuando le había fallado a Alex la última vez.
"Lo siento por no llamarte." Bruce deliberó, pausando cerca de Jim. "Pero estoy aliviado de que ni Alfred, ni tú, hayan estado presentes. No quiero ni siquiera imaginar lo que Ra's hubiera hecho con ustedes dos."
Los hombros de Jim estaban duros con tensión. Bruce acarició su nuca suavemente para tranquilizarlo.
"Parece que me perdí de toda la diversión."
Bruce suspiró. Se dejó caer a lado del Alfa, el sillón absorbiendo su peso. "Tu interpretación de diversión necesita algunos ajustes."
Jim torció su rostro hacia Bruce. A pesar de todo, ambos compartieron una sonrisa.
Más relajado, Bruce carraspeó su garganta. "Bárbara Kean hizo lo correcto el día de hoy. Nos salvó, por más que se haya rehusado al principio."
El cambio de tema dejó a Jim con su ceño torcido. "Eso escuché. Procuraré darle las gracias la próxima vez que la vea."
"Oye." Bruce estiró su brazos, oprimiendo sus yemas sobre el antebrazo del Alfa con suavidad. Obtuvo lo que quería, la atención completa de Gordon. "Gracias por creer en mí, Jim. No me refiero a sólo ahora pero… Desde antes. Siempre has creído que por más que me hunda en mi propia oscuridad…"
Un nudo en su garganta le dificultó terminar la frase. Su afectación no pasó desapercibida por su acompañante. Gordon terminó de recargarse en el sofá para rodear los hombros del Omega con su brazo. Aliviado, Bruce se permitió perderse en la invitación. En el aroma. En la calidez que había estado tentándolo todo el día.
Jim no era un hombre que regalaba sus gentilezas al por mayor. Bruce se consideraba afortunado. Era de los pocos que podían experimentar al Alfa sin asperezas; sin máscaras.
Abrazó el torso del hombre con recelo, frotando su rostro en la fineza de su saco.
"Tu también hiciste lo correcto, Bruce. Fuiste muy valiente el día de hoy."
El Omega exhaló, el vapor casi saliendo de algo más profundo que sus entrañas. La voz rasposa de Jim le recordó de todos los encuentros sin frutos que los habían interceptado, desde que los preparativos de la Boda habían comenzado. Resultaba ridículo. Bruce quería reír y llorar al mismo tiempo.
Se conformó con levantar su rostro y besar a Jim con toda su frustración sexual albergada en su ser.
Un gemido de sorpresa, fue el primer reflejo del Alfa al recibirlo. Bruce no desistió en su ataque, sin embargo. Se sostuvo de la boca del Alfa con cizaña, mordiendo la comisura superior para provocarlo fuera de toda compostura. Sus manos se dieron rienda suelta, tocando el pecho de Jim, su rostro, su cabello, sus hombros.
"Maldición." Gordon atrapó su rostro, jadeó la profanidad contra sus labios apartados y lo volvió a besar.
-Sí. Bruce chilló en victoria. -No te detengas.
Jim presionó su nuca para llamar su atención. "Quítate tus pantalones."
Dios. Bruce asintió, sus manos dirigiéndose a su propio cinturón, casi incompetente por las ansías. Ocupó despegarse de Jim para llevar la tarea con efectividad. Su corazón sólo se aceleró al ver a Jim hacer lo mismo. Sus zapatos siguieron a los pantalones. Luego, su suéter.
El saco de Gordon fue arrojado a la mesa de estar. Bruce se encargó de ayudar a deshacer su corbata, una vez que tuvo la oportunidad. Sonriendo, Jim le dejó encargarse de los botones de su camiseta por igual, ambos desacelerando el momentum por algo más cuidadoso.
Sonrojado, Bruce empujó la camiseta de los hombros del Alfa, ayudándolo a quitársela de los brazos. Se reafirmó que la piel semi desnuda de Gordon no había cambiado desde la ultima ocasión que la había acariciado. Las cicatrices permanecían, así como las pecas esparcidas por sus bíceps. Jim removió la barrera de su camisa interior y Bruce hizo lo mismo, concluyendo los propios botones de su última camiseta de vestir.
Al estirarse para retirar la camisa de sus brazos, el beso a su pecho fue inesperado.
Jadeando, la mano de Bruce se hundió en los cabellos rubios de Jim, sintiendo su boca marcando un sendero hasta el pezón del joven一Bruce gimió con la estimulación inmediata.
Esto no había sucedido en su último encuentro.
Jim lo tuvo acorralado contra la longitud del sofá sin mucho esfuerzo, su boca lamiendo y besando con una dedicación que no había mostrado con anterioridad.
Bruce lo rodeó con sus piernas, buscando fricción. El cuerpo del Alfa la brindó, apretando sus cuerpos con el perfecto atine.
"Détente, no voy a… Jim."
"Está bien, cariño." El Alfa murmuró contra su yugular, lamiendo ahora su pulso. "Déjalo ir."
Bruce recibió un par de brutales embestidas que no le dieron mucha elección. Con eso tuvo, para que su orgasmo le golpeara. Un chillido inevitable siseó de su garganta con la dulce liberación. Su cuerpo se tensó con la nota alta de breve placer; luego cayó sobre el sofá, todavía enredado a las piernas de Gordon.
Viendo el techo, Bruce exhaló con dicha.
Otros bóxers arruinados, ¿pero quién llevaba la cuenta?
"¿Te sientes mejor?" Se le fue susurrado.
"Mmmm." Bruce dejó sus párpados caer. El aroma de Jim lo tenía invadido. Fue glorioso tenerlo todo para él.
Juguetón, el Omega empujó el cuerpo de Jim por entero al piso de alfombra. Un gruñido de sobresalto hizo eco por el estudio; sólo creciendo, al ver a Bruce saltando sobre su cuerpo.
"Bruce一Vamos, ya no estoy tan joven."
"Abuelo." Bruce le besó con gusto, elevado en feromonas y endorfinas. Prosiguió a quitarse sus bóxers, haciendo una mueca ante la sensación. "Y me debes otro par."
"No es mi culpa que seas una pistola con el dedo siempre en el gatillo." Jim acomodó un brazo debajo de su cabeza. "Sólo falta una brisa para que te dispares."
Bruce se ahogó con su propia saliva. "Un fetiche por eufemismos involucrando armas. ¿Por qué no estoy más sorprendido?"
Jim le tiró a matar con un guiño pasajero. "Y apenas estás rasguñando la superficie."
"No me molesta llegar hasta el fondo de la caja negra." Bruce murmuró, agazapándose sobre el Alfa para bañar de pequeños besos sus anchos hombros. Sintió la erección de Jim palpitando a la reunión de sus regazos. Se estremeció al ser acogido por nueva cuenta por los brazos de su amante, gimiendo directo al paladar a su disposición.
Luego, Jim jugó sucio.
"Uumh."
La mano del Alfa acarició su glúteo, y no poco después, Bruce volvió a sentir sus dedos explorar su centro.
Bruce embistió al aire, regido por una necesidad ya muy conocida. El dígito regresó, insertándose de a una. "Jim." El Omega gimió. Jim lo manipuló para tener su cuello a su merced, succionando un punto especial entre su hombro izquierdo y clavícula. Un lugar que sabría esconderse bajo su traje. "Si quieres一"
"No aquí, Bruce." Jim gruñó con posesión.
Dos dedos se ondularon, estimulando a Bruce a un camino sin retorno. Jim lo rodeó de todos los puntos ciegos; lo tuvo persiguiendo su mano con desesperación, y sus pulmones sin oxígeno.
"Así, cariño."
Bruce mordió sus labios para no causar más escándalo. Estar en el piso del estudio no era lo mismo que tener la privacidad de su propia recámara. Lo último que necesitaban era otro maldita interrupción.
Jim se lo dificultaba, sin embargo.
"La próxima vez que esté… dentro de ti… será como debe ser."
Bruce no podía creer las cosas que salían de su boca. Jim Gordon era una bestia hasta para brindarle placer a otro ser.
El siguiente orgasmo lo dejó temblando como una hoja. Eyaculó sobre los bóxers del Alfa sin aviso alguno, su cuerpo electrocutado hasta el pezón que Jim seguía lamiendo.
Mierda.
Los dedos del Alfa dejaron su centro, húmedos. Bruce suspiró entrecortado con el repentino vacío. Le asustó一la facilidad con la que su cuerpo se acostumbraba a ser llenado.
"Ven aquí." Mudo con la dulce serenidad inyectándose en sus extremidades, Bruce se dejó manipular al antojo del Capitán, quedando acostado a lado del Alfa, cara a cara. Jim besó su frente sudada, sus párpados, su nariz一al mismo tiempo que su mano一la que había estado en el interior de Bruce momentos previos一destapó la parte frontal de sus bóxers para liberar su miembro.
Bruce no quiso perderse ni el más mínimo detalle.
"Dios." Jim cerró sus ojos, atrapado en la urgencia. Acarició su erección con experiencia, la lubricación de su amante mezclada con la propia. Bruce besó su hombro desnudo en solidaridad, su rostro enrojecido por sus propios pudores al ser un blanco tan directo del placer de alguien más. Se escondió en el pecho de Jim y mordió sus labios hinchados. Sus propias feromonas se escurrieron por el estudio con una densidad que lo hizo ver doble.
Dios, Dios, Dios…
Sus dedos se tropezaron con los del Alfa, masajeando la punta de su miembro. Los murmullos de Jim le comunicaron aliento, así que encontró valentía para ir más allá, acariciando el pequeño nudo en la base de su miembro. Fue una reacción en cadena a partir de allí; la imaginación de Bruce voló con posibilidades一posibilidades que pronto evolucionarían a altas probabilidades, si uno tomaba en cuenta la naturaleza de su inminente compromiso juntos.
Su próximo ciclo no podría ser interrumpido con supresores. Sería su responsabilidad no negarle tal privilegio a su Consorte si este así lo demandara一estuviera el propósito de procrear involucrado en el asunto, o no. La Ley era clara.
Así que la imaginación de Bruce no sólo voló, pero hizo efecto ricochet por las paredes de su mente一queriendo emular la sensación de Jim dentro de él, verdaderamente dentro de él, sellado a él, en algún momento en el futuro…
Jim le arrancó otro beso en plena culminación, ambos quemando de adentro hacia afuera.
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Horas después, Bruce observó la figura de Jim Gordon dormir en su recámara, su cabello todavía húmedo por la ducha nocturna que habían tomado. Le aprisionó algo en su pecho, al contemplarlo roncar suavemente, y no supo cómo interpretarlo.
Bueno, sí tuvo una idea.
Pero Bruce no estaba preparado para nombrarlo y disecarlo.
Había acomodado la caja de terciopelo del lado derecho de la cama, donde Jim ahora dormía. Entre su arma y su móvil. Al despertar, el anillo sería lo primero que Jim tendría que descubrir.
Bruce no deseaba hacer un gran espectáculo al respecto. Sólo quería que Jim lo tuviera en su posesión antes de la boda.
Se sentía como el último reto一ver a Jim Gordon aparecerse en la Catedral y caminar hasta la meta final.
Suspirando, Bruce supo que no podría conciliar el sueño. Se colocó su bata de dormir y regresó a la planta baja.
Terminó en el estudio, analizando el cuchillo que Jim había extraído de la embajada.
"Gran día el de mañana."
Bruce se congeló.
De las sombras, Ra's Al Ghul caminó frente a la chimenea. Por un momento, Bruce pensó estar alucinando.
Guardó el cuchillo de vuelta a su funda de cualquier forma, no confiando ni en su propio subconsciente. "¿Cómo entraste aquí?"
"Si te lo dijera arruinaría el misterio." Esta vez, cuando Ra's sonrió, lo hizo con un rostro común y corriente. Bruce se convenció de que su visita sí estaba de hecho, sucediendo. "Lo admito. No pude creerlo cuando lo escuché. Bruce Wayne… Consolidándose como el Rey de Gotham. Y no sólo eso." Cuando Ra's quiso avanzar un paso demasiado cerca, Bruce se puso de pie a la defensiva, el cuchillo aún en su puño derecho. Ra's retrocedió con sus manos levantadas, fingiendo ser de lo más inofensivo. "Te casas mañana. Con James Worthington Gordon. El Capitán de la Policía de Gotham. El hombre más bruto sobre la faz de la tierra."
"¿A eso viniste? ¿A cotillear sobre mi vida de farándula?"
"No." Ra's colocó sus manos detrás de su espalda. "Quería que supieras que te respeto, Bruce. Te respeto por lo que te has convertido. Por lo que te convertirás."
Bruce caminó lentamente hacia el centro del estudio. "No tienes idea en lo que me convertiré."
"Por supuesto que sí." Ra's frunció el ceño. "Por lo menos, en lo que podrías convertirte."
Harto de los acertijos, Bruce tomó otro paso, inflando su pecho, mentón en alto. "¿Qué haces aquí?"
"Sentía que te debía una explicación… en cuanto a por qué elegí vivir. Verás… Cuando recuperé la Cabeza del Demonio, tuve una visión. Una visión… de un acontecimiento catastrófico que caerá pronto sobre esta ciudad."
"¿Cual evento?"
"Un fuego liberador que destruirá, purificará… Que creará. Te creará, Bruce. Porque voy a usarlo como una poderosa forja. Para moldearte en un Caballero de la Noche. No en el Rey que deseas ser一Pero el Héroe que Gotham en verdad necesitará... Claro, si es que sobrevives."
-Bastardo. Bruce no quería creer ni una sola palabra que salía del hombre. Pero, sentía que no tenía una opción; la voz de Ra's funcionaba de cierta forma profética e inevitable. "¿Algo más?"
"Oh, sí." Ra's se dio la media vuelta, comenzando a salir del estudio hacia el vestíbulo. Bruce le siguió, temiendo que se escurriera al resto de la Mansión. "¡Mis más profundas felicitaciones!"
Al correr hacia el pasillo, Bruce sólo encontró el eco de las carcajadas de un fantasma.
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Fin de Parte 16.
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NdA: Dos capítulos en un día, y no puedo creer que TODAVÍA no llegué a la fucking boda. DIOOOOOS MIIIO. YA ES EL PRÓXIMO, LO JURO.
Trivia: Alan, forjador de los Puentes de Gotham. Alan Wayne. Fundador de la Casa Wayne. ¿Eh? ¿Eh? Wink-wink. Nudge-nudge. El que entendió, entendió.
