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Aceptación

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—Akane, ¿te gusta Ranma?

Esa pregunta le cayó como un baldazo de agua y bien helada para colmo. Aquella chica nueva había vuelto a interrumpir otra vez la tranquilidad de su vida. Ya hacía mucho tiempo las cosas y las preguntas incómodas desde que el muchacho de la trenza llegó a su vida se habían calmado. Pero cada vez que alguien nuevo llegaba, volvían a revivir. En el salón se encontraban cuatro muchachas que se habían quedado haciendo la limpieza del día, aunque solo le tocara a Akane y Yuka, las otras dos las esperaban para ir de compras después.

—Sí, Akane, nunca nos has respondido —y eran las mismas frases que decían sus amigas de la escuela.

—No contestaré eso —dijo completamente sonrojada. Y era la misma respuesta que ella siempre daba.

—El que calla otorga —habló la chica nueva levantando ligeramente los hombros en un gesto de indiferencia.

—Akane no seas así, somos tus amigas, ¿o no? Además, no hay nadie aquí, solo nosotras. Y lo que se diga aquí, se queda aquí —trató de insistir Yuka mientras barría con devoción.

—Sí, Akane no seas odiosa. Esta vez no te dejaremos salir si no dices la verdad —Sayuri se acercó con un gesto molesto.

—¡Ya, está bien! ¡Está bien! —levantó la voz, pero después de ello, hubo un largo silencio.

—¿Y bien? —carraspeó la muchacha de cabello castaño.

—Sí —susurró sin pensar siquiera lo que estaba diciendo. ¿Acababa de aceptar que le gustaba Ranma en frente de sus amigas? ¿En verdad lo había hecho? Comenzaba a angustiarse cuando los gritos histéricos de las cuatro muchachas resonaron por todo el lugar.

—¡Ahhh! ¡Es la primera vez que lo acepta! —exclamó Yuka

—Aunque ya todas lo sabíamos —dijo con obviedad Sayuri—. ¡Pero qué lindo que nos los hayas dicho al fin!

—Sí, ahora sí que fuiste honesta con nosotras, tus amigas —otra vez los chillidos llenos de emoción.

—Oigan… —expresó Akane algo incómoda ya, mientras todas se habían acercado a abrazarla.

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Ranma detuvo su mano en la manija de la puerta del salón cuando oyó aquella pregunta. Esas muchachas no eran de lo más discretas. La voz tímida de Akane y los alaridos posteriores confirmaron su respuesta. Sus ojos viajaron hasta el suelo y sintió una calidez en su corazón. Sus labios se curvaron en una sonrisa inconsciente.

Decidió entonces que esperaría a que saliera, mientras dejaba que esa sensación lo siguiera embargando.

Al rato, la puerta se abrió.

—¡¿Ranma?! —pronunció con sorpresa Akane al verlo ensimismado detrás de la puerta ¿Qué hacía allí parado? ¿Acaso la había escuchado? ¡¿Lo había hecho?!

—¡Oh! —exclamaron las demás chicas al unísono.

—¿Eh?

—Bueno, bueno. Creo que nosotras ya nos vamos —habló Yuka percibiendo el ambiente enrarecido.

—¡Sí, claro! —respondieron las demás.

—¡Adiosito! ¡Pórtense bien!

—¡Sayuri! —gritó la chica de cabellos cortos extremadamente avergonzada, pero ellas ya se habían ido y la habían dejado. ¿Acaso no irían de compras juntas? Malas amigas.

—¿Nos vamos ya? —preguntó sin hacer caso al escándalo que se había formado alrededor.

Akane asintió tímidamente.

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El primer trayecto a casa transcurrió en silencio, el sonido de las cigarras pronto empezó a oírse cuando iniciaron la caminata al lado del canal.

—Ranma… —entonces decidió romper la tranquilidad.

—¿Sí?

—¿Acaso tú…? —quería preguntarle si la había escuchado. Estaba más callado de lo normal y se sorprendió más cuando él no tomó su camino de costumbre encima de la valla, sino que lo hacía a su lado.

Entonces él la miró a los ojos, pero rápidamente la esquivó y adelantó sus pasos. ¿Por qué tenía que ser tan cobarde? Ella había aceptado sus sentimientos. Él también, sin embargo, ¿no podía tomar la iniciativa aunque sea una vez?

Se detuvo abruptamente haciendo que la muchacha casi chocara con su espalda. Akane retrocedió un poco; iba a reclamarle, pero, en ese instante percibió la mano temblorosa y sudorosa de Ranma rozando la suya.

Se quedó estática. El muchacho de la trenza estaba confirmando sus dudas, él había escuchado todo. Respiró ansiosamente, mientras él terminaba de rodear su suave extremidad. Por un momento, no supo qué hacer, más por lo que conllevaba, porque así terminarían de confirmar su extraña y atolondrada relación.

—Akane… —susurró haciéndola volver a la realidad.

Ella buscó su mirada, pero Ranma había girado su rostro hacia el otro lado tímidamente. Así que ella acabó de tomar su mano, sin importarle que él se enterara al fin de todos sus sentimientos. Percibió que su cuerpo se relajó.

Sus pasos se volvieron cada vez más lentos, querían alargar el momento antes que tuvieran que soltarse al llegar a casa. Deseaban disfrutarlo lo más que pudiesen, porque ahora sentían que sus manos encajaban perfectamente, así como también, sus corazones.

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Notas: Un escrito algo simplecito y cliché. Aunque me salió un poco más largo de lo que planeé.

Ranma84: Gracias por tus palabras :)

clairesamiya: También lo hubiese querido, pero para eso existen los fanfics :D

terry. mhel: ¡Muchas gracias!

JHO: Gracias querida Jorgi por seguir leyendo. Un beso.

nancyricoleon: ¡Gracias!

Psicomari: Es que estos son pequeños y clichés, jaja. Con el otro me demoro porque tengo que terminar de atar cabos y me da flojera, y el tiempo no me ayuda D: ¡No dudes que lo haré, Mari Di! (sí, así como Lady Di) XDD. Beso, reina.

SARITANIMELOVE: ¡Gracias!

Gracias por leer, no se olviden de dedicarme un review si les gustan estos pequeños relatos.

Un beso.