PERDIDA

Harumin sostenía la mano de Yuzu. Ambas estaban sentadas en el parque donde acostumbraban a hablar de vez en cuando. Después de lo presenciado, Harumi creía que Yuzu se pondría a llorar o algo parecido; esa reacción tan pacífica no era propia de ella. Sólo notaba un fulgor misterioso que salía de sus tristes ojos verdes, que miraban el cielo, perdidos.

-Oye Yuzu, ¿Por qué no dices nada? Me preocupas. Deberías gritar, golpear a Mei o algo así; no es bueno reprimirse.

Yuzu la miró, sonriendo a medias.

-¿Qué quieres que diga? Siempre supe que, de las dos, era yo quien más amaba. No fui capaza de llegar a su corazón.-Yuzu se cubrió el rostro con las manos, pero no lloraba.

Harumin quería sacudirla. Algo andaba mal, tenía que hacer algo para sacar aYuzu de ese estado tan extraño en que se encontraba.

-Yuzu, vamos a mi casa.-dijo-Llamaré a tu madre y le diré que te quedaste a dormir conmigo. Debes pensar cómo hablar de esto con Mei.

Yuzu se estremeció cuando Harumin pronunció el nombre de su hermana. Había quedado en shock desde que la había visto en brazos de la tipa esa, pero, de improviso empezó a reaccionar. Cuando habló, la voz le temblaba con rabia contenida.

-Sí, hablar con ella. ¿Qué le puedo reclamar? Es obvio que soy poca cosa para ella y que no me toma en serio. Yo no le diré nada. En estos momentos lo único que deseo es olvidar, así sea por un minuto, todo lo que la querido-apretó los puños-Quisiera arrancarme el corazón para no sentir esta tristeza.

Al fin, las lágrimas empezaron a fluir. Harumin intentó abrazarla, pero Yuzu la apartó, levantándose.

-Por favor, déjame sola. No quiero que me compadezcas.

-¿Compadecerte, dices? -respondió Harumin dolida- Yo te amo Yuzu. ¿Olvidaste lo de ayer? Yo quiero verte feliz, sonriendo con esa alegría que llena de calidez mi pecho y que me hace amarte cada día más.

-Perdóname, Harumin. Tú no tienes la culpa-dijo, levantando la voz, casi gritando-¿Por qué Mei no pudo ser como tú? Siempre he estado persiguiendo este amor a cambio de nada. ¡Quisiera desaparecer, para no verla nunca más!

-No digas esas cosas. Si tú desparecieras, creo que moriría.

Yuzu observó a Harumin con la vista nublada. Quiso arrojarse a sus brazos pero, impulsivamente, echó acorrer.

-¡Yuzu!—gritó Harumin asustada-¿A dónde vas?¡¡YUZU!!

Intentó perseguirla, pero corría tan rápido, que la perdió de vista. Ahora la que lloraba era Harumin. Dejar a Yuzu sola en ese estado era peligroso. La buscó como loca por todos los sitios que frecuentaba, sin resultado positivo.

"Yuzu,mi amor, ¿adónde fuiste" Intentóllamarla al celular , pero no contestó. "¿Qué puedo hacer?" Harumin se estrujaba la cabeza, intentando pensar en algo; entonces, se le ocurrió llamar a Matsuri. Ella podría ayudarla a encontrar a Yuzu; lo malo era que tenía que contarle todo y con lo mordaz que podía llegar a ser, quizás empeoraría las cosas.Sin embargo, decidió acudir a ella; era mejor su ayuda que nada. Marco su número rápidamente. Afortunadamente, contestó enseguida.

-¿Matsuri?

-¡Vaya, que grato oírte, Taniguchi! ¿Para qué soy buena?-Contestó Matsuri con su acostumbrado tono burlón.

-Iré al grano. Yuzu está pasando por una crisis y ha desaparecido; así como está, podría ocurrirle algo grave y necesito ayuda para encontrarla.

-¿Dónde estás?

Al cabo de quince minutos, Matsuri ya se había reunido con Harumin y ésta, sin dar demasiados detalles, le contó todo. Matsuri, seria, dijo, con el enojo a flor de piel:

-Ya sabía que esa Mei era una zorra, pero no pensé que llegaría a tanto. Cuando la conocí, no me cayó nada bien y esto lo confirma. Cuando la tenga en frente…

-No harás nada-la interrumpió Harumin-Hablar con ella le corresponde sólo a Yuzu. Yo también tengo ganas de hacerla picadillo, pero hay que aguantarse. Ayúdame encontrar a Yuzu y después maldice todo lo que quieras.

Ambas recorrieron diversos sitios, sin éxito. Harumin estaba como loca, recordando las palabras de Yuzu: "…quisiera desaparecer". No podía concebir una existencia sin ella a su lado. Los besos y caricias que le diera el día anterior aún la tenían en las nubes. Nunca, desde que la conoció, pensó que podría tenerla así, a un paso de poseerla, y ahora la sentía tan distante…

Ya eran las seis de la tarde. Pronto se haría de noche y sería más difícil continuar la búsqueda. Tanto Matsuri como Harumin estaban agotadas y se miraban, sin saber qué hacer.

-Creo que la hemos buscado en los sitios más obvios-dijo Matsuri-Vamos a buscarla en esos sitios que frecuentan los adultos.

-¿De qué hablas?

-Bares y cosas así. Vamos a esa zona antes de que oscurezca.

-Somos estudiantes. Esa área no es apta para nosotras y no creo que Yuzu esté allí.

-Si no quieres ir, voy sola.-Dijo mientras se encaminaba al referido sitio.

-¡Oye, espérame! Vaya carácter el que tienes.

Algunos tipos las miraban de forma pervertida. Matsuri se asomaba discretamente en algunos locales mientras Harumin buscaba en las callejuelas.

-Creo que estamos perdiendo el tiempo-Dijo Harumin desesperada.

-Vamos a tener que llamar a su madre.- Matsuri temblaba de preocupación. En ese momento, un grupito deuniversitariospasó a su lado, tambaleándose; en medio de ellos, una chica despeinada reía estruendosamente, con una botella de whisky en una mano. Los chicos la conducían a un pequeño motel que estaba en frente del lugar donde se hallaban.

-Matsuri, ¿esa no es Yuzu?-Preguntó Harumin impactada.

La aludida ni la escuchó. Se acercó, al grupo, sacando Yuzu de en medio de ellos.

-¡Oye!-gritó uno de los chicos-¿Qué crees que haces? Ella va con nosotros.

-"Con nosotros" mi culo.- respondió Matsuri clavándole un puñal visual al asqueroso grupo-Son unos cerdos. Querían aprovecharse de ella ¿cierto? Me repugnan. Debería llamar a la policía por abuso de menores.

-Ey, cálmate mocosa! Ella fue la que se acercó nosotros y nos pidió bebida, ya que no le vendían por su edad. Nosotros sólo le hicimos un favor.

-¡Si, y querían cobrárselo llevándola al motel para violarla entre todos, cerdos asquerosos!-gritó Matsuri- Llamaré a la policía.

Los muchachos, para evitar complicaciones, se alejaron, vociferando:

-¡Quédate con ella, puta!

Mientras, Harumin había tomado a Yuzu quien estaba totalmente mojada de licor. Parecía como si le hubieran echado un balde encima.

-Yuzu, estás borracha.-Dijo mientras ella y Matsuri la llevaban con dificultad.

-¡Estoy muy feliz! No tenía idea que el whisky fuera tan delicioso.-Decía Yuzu, riendo y murmurando incoherencias.-

-Oye, Harumin, Yuzu se salvó por los pelos. Cinco minutos más tarde y esto se hubiera convertido en tragedia. Nos va dejar anegadas con esa bebida que lleva encima.

Harumin sólo miraba a Yuzu. Estaba tan aliviada, que pensó que se desmayaría. Ya tenía a Yuzu; lo demás no importaba.

-Llamaré a la madre de Yuzu- prosiguió Matsuri -y le diré que ella se quedaráhoy en tu casa estudiando con nosotras. Obviamente no podemos llevarla así.

-Estoy de acuerdo.-respondió Harumin débilmente.-Menos mal que Mitsuko está de viaje.

-Ah, otra cosa. He notado que chorreas miel cada vez que miras a Yuzu. Dale mucho amor ¿vale? Yo lo haría con gusto, pero sé que contigo estará mejor; así que mímala, demuéstrale que la amas. Eso es que ella necesita. En cuantoa a Mei- añadió frunciendo el ceño-le cobraré el haber lastimado a mi Yuzu.

Harumin no respondió. Sólo abrazó a Yuzu con todo su ser.

Esa tarde, Mei había prolongado su trabajo en la escuela. No sabía cómo mirar a la cara a Yuzu después de lo ocurrido en la oficina ese día. No podía negar que le había gustado mucho pero la culpa era más demoledora; había rechazado a Yuzu muchas veces, que era sumamente tierna con ella, pero se entregó sin mucha resistencia a una chica que no veía desde hacía mucho tiempo.

Cuando al fin volvió a casa decidida a resarcir de alguna manera el error cometido, su madre le informó que Yuzu no dormiría esa noche allí, explicándole las razones que le dio Matsuri. Ante tal contrariedad, intentó llamarla para, al menos, darle las buenas noches, pero el teléfono sonaba apagado. ¡Quería escuchar su voz para tranquilizar la angustia que sentía por haberle sido infiel! Cuando se acostó, tomó la almohada que recibía al cálido rostro de Yuzu cada noche y la estrechó fuertemente.

Matsuri y Harumin sentaron a Yuzu en un sofá. Aún estaba consciente y seguía riendo y cantando tonterías.

-Harumin, ya tengo que irme. Dejo lo demás a tu cargo.

-Gracias por tu ayuda. Si no hubiera sido por ti….

-Ni lo digas. Es mi Yuzu y por ella haría cualquier cosa. Trata de hacer que se bañe para que se le despeje un poco la cabeza y pueda sacarse todo ese intenso olor a alcohol que trae encima. Lo mismo va para nosotras dos, que nos dejó en el mismo estado.

-Vale. Yo me encargo.

Cuando Matsuri se marchó, Harumin, intentó hablar con Yuzu.

-Yuzu, ven a bañarte. Lo necesitas urgentemente.

Yuzu miró a Harumin y, de improviso, se lanzó a sus brazos.

-No, mejor vamos a bailar.-dijo con voz pastosa.

-No seas terca. Ven.

Tomó su mano y la condujo a su cuarto. Era evidente que Yuzu no controlaba sus movimientos debido a la reacción del licor en su cuerpo, por lo que decidió bañarla ella misma. ¡Uf! Eso sería difícil, pero debía hacerlo. El sólo pensar en ver el cuerpo desnudo de Yuzu agitaba su respiración. "Tienes que controlarte, Harumin" Se repetía una y otra vez. Las manos le temblaban cuando empezó a desabrocharle la camisa. Primero le quitó la corbata, que estaba desmantelada de cualquier forma alrededor de su cuello. Lo hacía despacio, tratando de pensar en cosas triviales. "La gallina es un ave y el salmón es un pez".

-Debo de estar loca.-Pensó en voz alta.

Yuzu, que tenía la cabeza algo caída, levantó la mirada, con la suficiente lucidez para notar el nerviosismo de Harumin. Le dijo con tono inquietantemente sensual:

--Vamos terminas de desvestirme. Yo misma no puedo hacerlo.

Harumin se agitó aún más. Despacio, le quitóla camisa. Yuzu la miraba fijamente, con sus esmeraldas brillando más de lo usual. Empezó a sacarle la falda, y mientras lo hacía, las hermosas piernas de Yuzu se convirtieron en una tentación difícil de superar. Las acarició, deslizando ávidamente sus manos, recorriéndolas en toda su magnitud.

-Yuzu, esto es demasiado para mí. – Dijo- Estoy perdiendo el control.

Yuzu se arrodilló a su lado, inestable.

-Te entiendo. Yo te ayudaré.- Y diciendo esto, se quitó ella misma la ropa interior y el calzado.

-Ahora si, vamos.

Harumin quedó extasiada ante la exquisitez que se presentaba ante sus ojos. Se remangó y llevó a Yuzu a la ducha, tratando de no mirarla demasiado. Llenó la tina con agua tibia.

Yuzu intentó entrar, pero tropezó y cayó de bruces en el agua. Harumin sonrió, calmándose un poco la pasión que palpitaba en sus venas. Le conmovía esa actitud tan típica de Yuzu: por momentos actuando con coquetería consumada y al instante se convirtiéndose en una niña torpe y vulnerable.

-Yo te bañaré. Estás ebria, tonta.-dijo dulcemente.

Se desvistió y se sentó en la bañera. Yuzu chapoteaba el agua como si de un bebé se tratase, mirando pícaramente a Harumin. Esta la rodeó por detrás enlazando los brazos alrededor de su cintura. Enjabonó suavemente el cuerpo de Yuzu y le lavó el cabello; y ella simplemente se dejaba hacer. Se sentía confortada en brazos de Harumin y sólo quería seguir recibiendo ese cálido contacto en su cuerpo. Al ver esaexpresión tanapacible en el rostro de Yuzu, Harumin sintió desbordar el gran amor que sentía por ella con tanta intensidad que su pulso se aceleró nuevamente. Recorrió con el dedo índice los rosados pezones de Yuzu, mientras besaba su cuello, excitándose a más no poder. Yuzu alzó el rostro y, poniéndose frente ella, la besó. Harumin cerró los ojos, dejándose llevar por la embriagante sensación del momento. Fue un beso ardiente, profundo y prolongado. Harumin acarició el cuerpo de Yuzu en toda su extensión. Lo que másdeseaba era hacerla suya en ese momento pero era consciente de algo: Yuzu no estaba en sus cinco sentidos y siactuabaasí, era por el efecto de la bebida. Si hacían el amor, Harumin la amaría aún más, y se llenaría de ilusiones, pero Yuzu, probablemente, no recordaría nada. Y quería que ese momento fuera consentido como era debido; por eso, sesolazó unos momentos más con el sensual cuerpo de su amada, lamiéndoleun poco los pechos, haciendo que Yuzu se estremeciera. La besó una vez más y, antes de que su determinación claudicase, se levantó y salió del baño. Yuzu saiò tras ella y la atrapó, sujetándola por la cintura.

-Harumin-dijo con tristeza-¿Tú también me vas a rechazar?

Harumin, llena de amor por ella, la abrazó, respondiéndole con dulzura:

-Yo jamás haría tal cosa. Sólo quiero que estés en tus cabales. Estás dolida por lo de Mei y no quiero aprovecharme de eso. Sería una canallada. Es cierto que deseo tu cuerpo y que no me importaría hacer el amor contigo aun sabiendo que no me amas; pero no quiero que sea así. Si mañana, cuando estés sobria, aun deseas hacerlo, no me detendré y te hare gemir de placer hasta que quedes sin aliento. Por el momento, es hora de dormir.

Le puso un pijama y la llevó a la cama; la acostó y acarició su cabello húmedo. Yuzu la miraba algo aturdida y, al fin, se quedó dormida. Harumin lanzó un suspiro.

-Menos mal. Creo que deberían darme un premio al autocontrol.

Se acostó a su lado, contemplándola fijamente. ¡Fue tan difícil contenerse! El verla allí, totalmente a su disposición, aceleraba sus latidos, pero se negaba a hacer las cosas de esa manera. Mientras la miraba, llevó una de sus manos a sus voluminosas tetas, acariciándolas intensamente, mientras resbalaba la otra hasta su sexo húmedo, y no precisamente de agua. Empezó a frotarlo, tratando de no gemir en voz alta.

-Yuzu,te amo-susurró con voz entrecortada por la agitación-Te amo.

Introdujo dos de sus dedos en su vagina palpitante, acelerando el movimiento, estremeciéndose.

-¡Yuzu, Yuzu, te amo!...! ¡Ah, no puedo más!- sus dedos, enloquecidos, incrementaron el vaivén, entrando y saliendo agónicamente.

-¡¡AHHH!- Todo su cuerpo se sacudió ante la fuerza de la corrida, mojando con sus fluidos el pijama y la sábana. Jadeante, mirando, a su querida Yuzu, murmuró:

-Me pregunto cuántas veces he hecho esto mientras pienso ti, mi amor.

Algo cálido despertó a Yuzu a la mañana siguiente. Abrió los ojos y frente a ella, a centímetros de su rostro, estaba el de Harumin, quien la miraba extasiada.

-¿Haru?- preguntó extrañada. Intentóincorporarse,pero un terrible dolor de cabeza la arrojó de nuevo la cama.

-¿Por qué estoy en tu casa?-preguntódébilmente.

-Como era de suponerse, no recuerdas nada. Anoche te pegaste la primera borrachera de tu vida. Estos son los efectos de la resaca. Obviamente no podía llevarte a tucasa en ese estado, así que entre Matsuri y yo te trajimos aquí. No te preocupes por tu madre, ella sabe que estas aquí.

Yuzu rememoró los eventos del día anterior. De pronto, sintió una punzada dolorosa allí donde ese cree que se encuentra el alma. Recordó a Mei y su faz se endureció. Con algo de dificultad se levantó.

-Yuzu ¿qué vas a hacer?

-Voy a la escuela.

-¿Así? No soportaras le trajín del día. Si quieres te acompaño a tu casa. Con esa cara que tienes tu madre no se opondrá a que te saltes la escuela por hoy.

-¿Dónde está mi uniforme?- preguntó Yuzu, ignorando las palabras de Harumin.

-Está en la secadora. Yuzu, por favor, no vayas así a la escuela.

-Debo ir.

-¿Vas a hablar con Mei?

-Algo así.

- Harumin formuló cautelosamente otra pregunta.

-¿Vas a cortar con ella?

Yuzu se riò estruendosamente.

-¿Qué es tan gracioso?

Yuzu respondió con una expresión amarga, pero Irónicamente sonriente:

-¿Terminar? ¿Quiénhabló de terminar?

Harumin brincó, con el rostro crispado por la sorpresa.

-¿Acaso piensas seguir con ella después de…

-Claro-la interrumpió Yuzu-Voy a seguir con ella. Pero de un modo diferente.

-¿Eh?

-Así como lo oyes. Y-añadió con un fulgor llenode ira e sus ojos- la voy torturar psicológicamente. Voy a estrujar su corazón hasta que sienta el mismo dolor que siento yo. Y, entonces, ahí sí que la voy a dejar. Así me duela.

Harumin escuchó algo triste las palabras de Yuzu. Esta expresión no pasó desapercibida para Yuzu. Suavizó sus palabras y se acercó a ella.

-No te preocupes. Esta rabia es solo contra Mei. Con los demás y en especial contigo, todo seguirá igual.

Y, de improviso, la besó con pasión.

¿Qué va hacer Yuzu? Continuará en el siguiente capítulo.

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