Instituto Hokkaido

(REMAKE)

By: Vainiella


Capítulo 1

"Primer día de clases"

-Persona non grata-


Las campanas empezaron a sonar avisando que el receso del desayuno había llegado. Todos los estudiantes de secundaria abandonaron sus clases para luego poblar los pasillos y cafeterías, descansado por un breve lapso de tiempo antes de volver a ingresar a sus respectivos salones para continuar con las clases matutinas. A decir verdad, en cuestión de segundos todos abandonaban sus salones, pero cierta castaña estaba demasiado agobiada como para salir corriendo hacia la cafetería donde más humanos con el Cromosoma "Y" atormentarían su vida.

La joven se levantó de su puesto con gesto ausente mientras arreglaba sus pertenencias. Para ser honestos, no le había prestado atención alguna a la clase, pues había estado demasiado ocupada insultándose a sí misma por haber terminado en un sitio como este. Pero ya no había vuelta atrás, es más, luego de haberse matriculado a esta institución se dijo a sí misma que era esto, o regresar a USA… y sinceramente la segunda opción no estaba en sus planes.

La pregunta era, ¿Cómo había terminado en un instituto para chicos?

Su padre había llegado de la nada planteando una disparatada idea que, al principio, Mimi creyó que todo era una simple broma, pero la seriedad de su padre y la expresión falsamente preocupada de la mujer fue lo que la conllevó a entender lo que sucedía. Laura la creyó un posible riesgo para su matrimonio, y para deshacerse del estorbo se le ocurrió influir una vez más en su padre como para convencerle que mandar a su hija a otro continente es la mejor forma de hacerla madurar.

Mimi casi grita al cielo por semejante tontería.

No solamente eso, ¿Vivirá con unos abuelos a los que ha visto una sola vez en su vida? ¿Qué padre tan terrible puede ser como para enviarla al medio de la nada con unos viejos desconocidos?

Sabiendo lo irresponsable que estaba siendo su padre, más las malas intenciones de la mujer, Mimi entendió que no podía luchar contra ello. Lo único bueno de toda esta situación es que no volvería a ver a esa mujer. De pronto la idea se volvió conveniente, y dos semanas después tomó un avión a Japón.

Sus abuelos paternos, dos viejos anticuados que la recibieron gustosos, y ahora tutores, se aseguraron de que se encargarían de la matriculación y más… Pero son tan viejos y anticuados que no fueron lo suficientemente rápidos para asegurar un cupo en el Instituto Hokkaido para chicas, siendo la única alternativa ya que los institutos mixtos están a 6 horas de carretera.

La terrible noticia significaba que debía regresar a USA, y Mimi en medio de la desesperación pidió a sus abuelos que le permitieran intervenir, dando finalmente con el Instituto Hokkaido para chicos.

Vale, eso no podía ser una opción, pero para situaciones desesperadas, medidas desesperadas, ¿No?

El Instituto para chicos recibirían gustosos a Miso Tachikawa, cuyos padres eran unos importantes empresarios que no podían asistir a la entrevista y ahora estaba bajo la tutela de dos excelentes y muy adinerados ciudadanos de avanzada edad. Y cuando hay mucho dinero de por medio, el protocolo tiende a ser lo de menos. Sobre todo cuando se tiene a una buena amiga que era una experta falsificando documentos y que podía hacerse pasar por su madre por teléfono.

Gracias, Sarah, por tu oportuna criminalidad.

-¡Tachikawa!- El saludo inesperado del moreno alertó a la castaña, quien a voltear y notar al chico a su lado se cohibió inevitablemente. Tenía la pinta de ser el más atlético de su salón a juzgar por sus anchos hombros y torneados brazos. Parecía tener todas las características del chico popular y atlético de su salón –Lamento el regaño del profe… No suele ser tan cabrón.

-Ah… Bueno, no te preocupes por eso- respondió repentinamente tranquila ante la actitud del moreno, fingiendo una forzada pero masculina voz. La había practicado tantas veces que ya no era tan difícil hablar así –Ehm, Taichi, ¿No?

-Puedes llamarme Tai- alegó contento –Y, ¿Por qué llegaste tarde?

-Taichi, no seas entrometido- le regañó entonces el mismo chico de cabellos pelirrojos de antes, cual se había ubicado al lado de su compañero para luego sonreírle amablemente a la castaña –Soy Koushirou, un gusto conocerte.

-Igualmente- sonrió Mimi, contenta, ¡Que chicos tan simpáticos! –La verdad es que me perdí, no conseguía el aula y de paso me caí.

-Supongo que eso no será una novedad contigo, ¿No?- rio Tai, logrando que la chica se sonrojara –Venga, ¡Tranquilo! Es que este instituto es muy grande… Si quieres luego de clases te enseñamos las instalaciones.

-¡¿De verdad?!- entusiasmada quiso agradecer de corazón el detalle de estos chicos por ayudarla, cuando en eso siente un pequeño empujón en su brazo, dándose cuenta que justo en ese momento el rubio había pasado por su lado chocando su hombro sin siquiera disculparse -¡Oye…!- le llamó molesta, más este la ignoró por completo -Rayos, ¿Cuál es su estúpido problema?

Taichi rio ante el comentario de la chica, mientras que el pelirrojo solo negó con la cabeza, ya acostumbrado al malhumorado comportamiento del rubio.

-Aparentemente no le caes bien a Matt- Mimi lo miró como si estuviera hablando en chino, así que el chico continuó –Se llama Yamato Ishida. Ya de por sí es un amargado.

¿Amargado? Ese hombre tenía un palo metido en el culo.

Los tres chicos salieron del salón para luego encaminarse en los pasillos del instituto. La castaña escuchaba atenta los comentarios de los que parecían ser sus nuevos compañeros de clases. A decir verdad, eran bastante amables, y lo mejor de todo es que no se inmiscuían en su vida con preguntas que bien podría ser un poco peligroso responder. En varias oportunidades le preguntaron sobre su procedencia y alguna que otra tontería fácil de responder, pero cuando Tai intentaba averiguar sobre otra cosa automáticamente el pelirrojo interrumpía… Mimi se dijo internamente que estar cerca de "Izzy", como pidió que le apodara, era más seguro, pues el chico parecía entender perfectamente las indirectas de "No-quiero-responder-tu-pregunta".

Justo al salir a la cafetería Mimi pudo notar entonces las miradas del resto de los estudiantes sobre ella, cohibiéndola. Ella particularmente no era una chica ni tímida ni mucho menos introvertida, pero su situación lo ameritaba. Todas las miradas sobre ella la hacían sentir expuesta. La verdad no comprendía, pues estaba bien vestida y no había nada de ella fuera de lugar.

O quizás sí, ¿Es posible que había perdido su cabeza y aún no se había dado cuenta? Quien sabe, luego de haber tomado la decisión de estudiar en este lugar era muy probable.

-Tranquilo, siempre ser el nuevo es molesto al principio. Solo ignóralos- trató de reconfortar el moreno tras notar la preocupación de la castaña.

Ella sonrió, no muy segura si hacerle caso.

Los tres jóvenes se dirigieron a una de las mesas de la cafetería, donde para alivio de Tachikawa era la más apartada. Ella preguntó dudosa por qué razón no pedían su desayuno como lo hacían el resto de los estudiantes, justo en el cafetín, pero el Taichi alegó despreocupadamente que hoy el desayuno irá a ellos, y que no tardaba mucho en llegar.

Estaba atenta escuchando charlar a los chicos cuando en eso una cesta cayó en frente de ellos, sobre la mesa. El susto le provocó un jadeo a la chica difícil de disimular, había estado tan absorta que no se dio cuenta de la presencia de un nuevo chico, particularmente uno de cabellos negros con corte moderno que la miraba curiosamente con sus ojos café.

-Vaya, vaya, tú eres el nuevo, ¿No?- le dijo el muchacho con una reluciente sonrisa, sentándose al lado de Koushirou, justo en frente de ella –Con que eran ciertos los rumores- rio tras esto, extendiéndole la mano a la chica en un gesto amistoso –Mucho gusto, me llamo Shitsuya, pero todos me dicen Tokumori… Imagino que tú eres Tachikawa Miso, ¿No es así?

Mimi le dio la mano luego de un segundo de desconcierto, ¿Quién era este y a qué se refería con rumores?

-Tokumori es el presidente de nuestro piso de dormitorios- trató de explicar Taichi, justo en el momento en que metía las manos dentro de la cesta y sacaba un par de emparedaros bien elaborados, no sin antes de darle uno a la castaña –Y digamos que se describe como "los oídos del instituto".

-No hay chisme que se me escape- alegó el pelinegro guiñándole un ojo a la castaña –Bienvenido al Instituto Hokkaido.

-Ah, gracias, supongo- hizo una mueca, recordando un detalle al momento en que Taichi le daba un refresco –Disculpa, pero… ¿A qué rumores te referías?

-Que el chico nuevo tiene cara de niña… Hasta unos dijeron que lo que tienes en la cabeza es una peluca.

Inevitablemente, en el mismo instante en que Mimi le daba un primer sorbo a su bebida, escupió todo lo que había tomado de un golpe tras escuchar semejante barbaridad. Incluso algunos estudiantes sentados en las mesas cercanas se voltearon a verlos, curiosos. La castaña no sabía si esconder la cabeza bajo su mesa o meterla en la estúpida cesta que tenía en frente.

¿Y se supone que debe sentirse bienvenida luego de escuchar aquello?

-Hoe, tranquilo, brother… Quienes lo han dicho solo son unos idiotas- trató de calmarla rápidamente Tokumori, pasándole una servilleta –No es tu culpa tener cara de niña. Eh, Taichi, deja un poco para los demás, ¿Quieres?- Mimi miró de reojo como Taichi ingería su tercer emparedado, y ella apenas con el primero –Por cierto, puedes comer lo que quieras. Es por un juego de Poker que perdí, traje de sobra…

-¿Y ya sabes cuál es tu habitación, Tachikawa?- preguntó el amable de Koushirou.

-Ehm, creo que…- trató de hacer memoria, sonriendo después -La 82.

-Interesante…- dijo entonces el pelinegro, con una sonrisa -¿Y ya conoces a tu compañero de cuarto?

Taichi pareció haber estado a punto responder la pregunta que fue dirigida hacia Mimi, pero Tokumori había sido lo suficientemente rápido y suspicaz para tapar la boca de su amigo y así permitirle a la chica dar su respuesta.

-No, no he preguntado- curiosa -¿Ustedes saben quién es?

-Nop- dijo Tokumori para sorpresa del pelirrojo y Tai, quienes lo miraron como si estuviera de repente una gallina empollando un huevo sobre su cabeza –Pero sabemos en donde está tu habitación, podemos llevarte a ella después de clases, Maru-chan.

-¡Eso sería genial!- agradecida, sonrió ante la hospitalidad de los muchachos. Sinceramente las cosas no estaban siendo del todo desagradable para ella ahora que había conocido a unos chicos tan amables, después de todo no todos los hombres de este lugar son unos cerdos y desconsiderados. Estaba a punto de agradecerle a sus nuevos amigos por aquel favor cuando en eso su cerebro pareció mandarle señales por un detalle que había pasado por alto –Espera, ¿Cómo me llamaste?

-Oh, ¿Maru-chan?- la castaña asintió –Ah, pues bien… Tienes nombre de sopa, fue imposible no inventarte un apodo.

¿Sopa?

-¿Miso es sopa?- Mimi pareció absorta con aquel descubrimiento, y es que con su pobre japonés era difícil aprenderse todas las palabras de aquel idioma. Casi se da una bofetada al darse cuenta de su desliz al buscarse un nombre masculino para su nueva identidad, y es que preguntarle a su mejor amiga Sarah por un nombre japonés para chico no había sido la mejor idea, ¡Ya ahora entendía porque se había reído cuando propuso "Miso", ¡Con lo mucho que le gusta el ramen o cualquier comida de origen oriental!

-Miso es un tipo sopa de pasta de soya fermentada…- explicó entonces Koushirou con su aire inteligente.

Una mueca se dibujó en los labios de la castaña tras recordar la pequeña travesura de su mejor amiga.

-¡¿Qué hiciste que…?!

Mimi se mordió el labio al ver el rostro espantado de su amiga por la videocámara de su Ipad. La había llamado apenas tuvo la oportunidad tras llegar a Japón. La nueva apariencia de la castaña la había espantado por completo. Miyako, una chica un año menor que ella y de cabellos purpuras amarrados en una descuidada trenza, miraba anonada a su mejor amiga que ya no tenía su largo cabello castaño ni brillo en sus labios. Ahora veía a un chico, pues aquel cabello corto era de uno, y a juzgar por la falta de maquillaje en su rostro daba a ver que la chica femenina de labios rosas había quedado en el olvido.

-Por favor, Miyako… No te pongas histérica justo ahora cuando te necesito.

-¡Mimi Tachikawa! ¡¿No te das cuenta de lo que acabas de hacer?! ¡Solo mira tu pelo, por Dios!

-No seas tonta, es una peluca…- comentó sacándosela, provocando un gran suspiro en la pelimorada.

-Uff, por poco me da un infarto. Casi me creo lo del instituto para chicos.

-La broma era el pelo, lo del instituto es verdad.

Miyako la miró como si hubiese visto un fantasma.

-¡¿Qué?!

-Miya, por favor.

-Na-ah. No me vengas con tu Miya. Mi mejor amiga se fue a Japón a vivir y, no solo eso, ¡Ahora se está haciendo pasar por un chico!- bufó -Cielo santo, Mimi, si querías cambiarte de sexo podrías haberme avisado, ¡No sabía que tenias un trastorno de personalidad múltiple!

-Miyako…- suspiró la castaña, cansada –Ya te he dicho que no es por eso. Estoy bien segura de mi identidad, todo esto es por otra razón.

-¿Ah, sí? ¿Cuál?

-No fui aceptada en el Instituto para chicas de Hokkaido, pero el de chicos aceptaron entrevistarme para darme el cupo…- dijo ya en un susurro –No quiero regresar a USA, y por eso estoy haciendo esto.

-¿Y entrar a un instituto de varones es la solución?- silencio –Amiga, no pensarás que con solo ponerte una peluca podrás engañar a todo un instituto… Eres una chica, Mimi, ¡Esta idea es una completa estupidez!

-No te he llamado para pedir tu opinión al respecto- comentó ya molesta la castaña, tratando de no ser absorbida por el pesimismo de su mejor amiga –Entiendo que estés molesta por no haberte avisado antes, pero ya es tarde, o me apoyas o me das la espalda, tú decides.

Miyako la observó seria, con brazos cruzados y con la misma mueca dibujada en su rostro.

-Sinceramente, Tachikawa, disfrázate de chico, pero no adquieras cromosomas "Y" con esta tontería… Sabes muy bien que soy incapaz de darte la espalda en esto.

-Entonces, ¿Me ayudarás o no?- la pelimorada rodó los ojos ante lo obvio de su respuesta –Necesito que falsifiques mis documentos con mi nueva identidad, aquí no tengo a nadie de confianza para que lo haga, y tú eres la única persona que conozco que sabe hacer eso.

-Vale, de acuerdo- suspiró –Agh, ¿Por qué Japón? Bien podrías hacer esta estupidez en USA, no entiendo para qué tuvieron que mandarte tan lejos.

-Ya te dije que fue idea de la bruja- Miyako mostró una mueca.

–¿Cómo harás para que nadie se entere?

-Mis abuelos son muy viejos para trasladarse al instituto, y mi padre trabaja mucho como para tener tiempo para visitarme, de existir una oportunidad puedo encontrarme con él en otro lugar y listo.

-Ajá, pero seguro querrán hablar con tus abuelos o con tu papá para matricularte, ¿No has pensado en eso?

Mimi sonrió.

-¿Podrías hacerte pasar por mi abuela por teléfono? Sabes japonés.

-¿Bromeas?

-Nop.

Miyako no parecía convencida del todo con aquella cuestión, pero poco a poco se podía notar como el chiflado plan su amiga cobraba sentido, o al menos en un mundo tan particular como Wonderland. Mimi era su más antigua amiga y aunque bien pueda sacarle de quicio sus esporádicas decisiones no podía evitar estar ahí para ella, ¿Quién mejor que Miyako para apoyar a la castaña en sus extrañas aventuras?

Finalmente, la chica sonrió.

-Insisto, la peluca me parece una bobada… Cuando se te caiga tendrás una cara de Pokerface memorable- Mimi rio aliviada ante el comentario de su amiga, contenta de contar con su camaradería luego de tanta insistencia –Dime algo, ¿Cómo harás en "Esos" días? Aunque te hagas pasar por un chico al final de cuentas sigues siendo una mujer.

-Ya se me ocurrirá qué hacer- dijo encogiéndose de hombros -¿Contaré contigo?

-No te alcanzan los números para eso- sonrió Miyako –Mándame todos tus datos para falsificar tus nuevos documentos, ¿De acuerdo?

-¡Enseguida!

-¿Cómo te llamarás?- Mimi la miró confundida –Para tu nueva identidad necesitas un nombre de chico, ¿No?

-Naruse.

-Oh, por Dios. Suena fatal. Deja que yo te elijo uno, ¿Vale?

Mimi estrelló su frente contra la mesa, agobiada. Haber recordado aquel momento hizo que todo tuviera sentido, ¡Pues claro que su amiga querría elegir su nombre! Con lo traviesa que es –Desde pequeñas siempre le encantó hacer bromas pesadas-, que le haya dado un nombre de sopa no era gran cosa, pero por supuesto, cuando debes vivir en un instituto para chicos tener un nombre como aquel era el target perfecto para bromas, ¡Esa Miyako se las pagaría con creces!

Tokumori se levantó entonces de la mesa, animado.

-Pues bien, al salir de clases te acompañaremos a tu nueva habitación, Maru-chan- la castaña lo miró confundida, aunque luego se sintió aliviada al poder contar con este nuevo chico en su primer día de clases –Quien quiera que sea tu nuevo compañero de cuarto, sin duda estará contento de conocerte.

No fue difícil percibir una mirada pícara en el pelinegro, pero tanto Tai como Koushirou no dijeron nada, aun cuando ellos ya sabían de quien se trataba.

El primer receso había concluido y cada chico regresó a su respectiva aula de clases. En el trayecto Mimi fue acompañada por sus nuevos amigos mientras conversaban animados sobre cualquier tontería para actualizar a la castaña, ya sea explicándole las reglas del sitio –Tanto las de los profesores como las de los alumnos- o concejos para que no se le haga difícil el adaptarse. La verdad estaba sorprendida, pues jamás imaginó que las cosas se le facilitaran tan bien en su primer día. Ya sabía ella que apenas estaba empezando, que no podía cantar victoria todavía, pero vamos, ¡Con amigos como estos no será tan difícil!

Mimi se manejó sin problemas en las otras materias. La tarde llegó finalmente y con ella la hora de regresar a los dormitorios o bien el inicio de actividades deportivas o culturales que acostumbraban los alumnos del instituto. Los chicos habían prometido acompañar a la castaña a su dormitorio, y luego debían asistir a sus respectivas actividades. Según se había enterado Mimi, Taichi y Tokumori eran miembros oficiales del grupo de Soccer de su escuela, y Koushirou era representante del grupo de ciencias, por lo que quizás era el más ocupado de todos.

La castaña detalló con sorpresa la excelente distribución que poseía aquel instituto. Ya recorriendo el edificio de dormitorios, observó que estaba dividido en cinco pisos y cada uno representaba un grado. A ella y a sus amigos le correspondía el piso cuatro, y para su sorpresa era tan grande como lo era todo en esa institución. Cada piso además estaba dividido en áreas para su mejor organización, y para Mimi fue genial saber que aunque las habitaciones estaban cercas una de la otra cada una mantenía su privacidad.

Claro, el único problema era tener que pasar desapercibida con su nuevo compañero de cuarto. Solo esperaba que este no fuera ni entrometido ni un asqueroso pervertido, es decir, podría ser un poco optimista con esto al menos, ¿No?

-Esta es nuestra habitación- comentó Tai señalando la puerta de un cuarto, la 73. Yagami y Koushirou comparten la misma habitación.

-Normalmente ponen al más retrasado mental con el más inteligente para compartir habitaciones, ya sabes, costumbres de los colegios por ayudar a gente como Tai- explicó Tokumori antes de que el moreno le propinara un golpe en el hombro, falsamente ofendido para luego reír -Yo la comparto con Motoharu, se sienta delante de ustedes en clase. Y por aquí…- siguieron caminando un tramo más por el pasillo hasta que, finalmente, a solo unos pasos lograron reconocer la puerta con el numero 82 escrito en su centro –Ahí está tu habitación, Tachikawa.

Mimi apresuró el paso emocionada, aliviada porque ya sus cosas se hallaran en su habitación. Tuvo la cautela de meter todas sus pertenencias en una gran maleta con candado, y según la dirección el mismo instituto se encargaba de llevar sus cosas a la habitación para no retrasar su nueva adaptación, después de todo no es nada económico la matriculación, y que sea atendida de esa forma era lo de menos.

Luego de tanto stress por esta nueva experiencia Mimi pudo ver por fin la luz al final del túnel, sintiéndose repentinamente aliviada y ansiosa. Las cosas irían bien, una vocecita se lo estaba diciendo en ese preciso momento.

Sí, debía actuar como un chico por 2 años consecutivos, ¿Pero no valdría la pena? Mimi sentía que s'i.

Metió la llave sintiendo a los chicos siguiéndole los pasos, y al abrir la puerta y contemplar por primera vez lo que será su habitación por el siguiente año, supo que aquella vocecita tenía la razón, y más al detallar lo agradable y cálido que era aquel lugar.

-¡Genial!

Justo en ese instante la puerta que pertenecía al baño de su dormitorio fue abierta, atrayendo por completo la atención de la castaña al recordar que bien podría ser esa persona su nuevo compañero de cuarto. Extrañamente esperó por conocer al chico sintiendo a sus compañeros detrás de ella. En aquel segundo Mimi aprovechó para imaginar a un joven de estatura media, muy delgado, y de apariencia tímida, algo así como Koushirou. Sería un candidato perfecto para ser su compañero ya sabiendas lo tranquilo y educado que es.

Pero las parcas habían decidido un destino distinto para ella… Porque del baño no había salido el tipo de chico que Mimi aspiraba como compañero de cuarto. Vaya que no. Ante ella estaba quizás el hombre más atractivo que haya visto en su vida, semidesnudo, sí, pero endemoniadamente guapo. Paralizada contempló como aquel chico salía del baño envolviendo completamente su cabeza con una toalla para secar sus cabellos y rostro, dejando al descubierto únicamente su torso y brazos debido a la toalla que amarraba su cintura ocultando sus partes bajas. Sus brazos, sin exceso de músculos, estaban perfectamente torneados, al igual que el resto de su cuerpo. Era imposible apartar la mirada de sus anchos hombros o de lo perfectamente esculpido que estaba su vientre, repleto de cuadros con ángulos exactos como en los modelos de Calvin Klein.

Mimi ha visto muchos hombres guapos en su vida, pero jamás imaginó tener a un Adonis semidesnudo ante ella, logrando que el calor se concentrara inmediatamente en sus mejillas al verse tan descaradamente hipnotizada.

Pero entonces ocurrió algo inesperado. El que parecía ser su compañero de cuarto se dio la vuelta sin que esta vez la toalla ocultara su rostro, e instantáneamente Mimi dejó de respirar al reconocer aquellos despeinados cabellos rubios y esos ojos azules que anteriormente la habían mirado con desprecio, sintiendo como Murphy volvía a cobrar factura en su vida.

Cuando crees que las cosas pueden empeorar, es porque van a empeorar.

-¡¿Qué haces tú aquí?!- le gritó ella en un arranque impulsivo al chico que los miraba con sorpresa, y quien no tardó mucho en volver a mirarla con aquel mismo desprecio y frialdad de antes.

-Mejor dicho, ¿Quién demonios te dejó entrar a mi habitación?

Deben estar bromeando si esperan que comparta habitación con Yamato Ishida.


Continuará…


Comentarios de la Autora (C/A):

Se ha hecho una edición en este capítulo, he sustituido el personaje de Sarah por Miyako. Perdonen si se me escapa algún error al respecto.

Segundo capítulo UP, ¿Qué les pareció?

Estaré atenta a sus comentarios. Por favor, cualquier sugerencia es más que bienvenida, ¡Estoy contenta de poder reescribir IH! Me trae tantos recuerdos.

By the way, ¿Ya pasaron por Scare? Y Stepmom's Recipe, ¡Los veo por allá también!

A la proxima respondo sus reviews por aquí.

¡Hasta la vista, babys!

Atte.

Vai