Instituto Hokkaido

(REMAKE)

By: Vainiella


Capítulo 2

"Compañero de cuarto"

-Prohibido fumar-


Se recostó contra la pared mientras sacaba del bolsillo de su franela escolar una cajetilla de cigarrillos y un mechero color azul que usualmente carga encima. No tardó mucho en encenderlo, después de todo la práctica hace al maestro, pero aún era difícil recibir la nicotina como si fuera parte de su organismo, muy a pesar de tener tendencias superficialmente curativas para su humor que solo en días como este empeoraba de manera radical.

Pero, ¿Qué más daba? Desde ayer necesitaba urgentemente un cigarrillo, y recién ahora es que tenía la oportunidad de degustarlo. Solo y en paz. Lejos de la muchedumbre que en aquel instante asistían a clase.

-Vaya, vaya, ¿Escapando de las responsabilidades, bro?

Pero el joven de cabellos rubios y ojos azules comprendió que, lastimosamente, era imposible estar solo en un sitio como el Instituto Hokkaido, lugar donde además de él habitan jóvenes con las mismas decadencias sociales.

-¿Y no deberías tú ser responsable también, Tokumori? Tienes clases de Inglés.

-Suck my dick- dijo con suficiencia el pelinegro, aproximándose hasta su amigo y devoto compañero de locuras hasta recostarse contra la pared a su lado –También lo sé decir en alemán.

El rubio rodeó los ojos, intentando ignorarlo.

-Cuéntame- continuó conversando el pelinegro, sacando un cigarrillo de la cajita que le ofrecía su amigo, prendiéndolo luego el mechero del rubio -¿Qué tal te la llevas con tu nuevo compañero?

Anda que te den, pensó Yamato.

La imagen que golpeó entonces contra su cabeza hizo que el poco buen humor que había ganado con la nicotina se fuera al demonio en menos de un segundo. Obviamente no tendría porque dejarse molestar, después de todo su amigo lo estaba haciendo para joderle la paciencia, pero, ¿Cómo no enfadarse luego de la discusión tan amena que había tenido con aquel espécimen?

Yamato se visualizó a sí mismo saliendo de la ducha mientras secaba sus cabellos con la toalla, anoche, justo luego de un baño rejuvenecedor. Había esperado toda la tarde a quien sería su compañero de cuarto, no para darle una agradable bienvenida, como bien haría un ser humano normal, sino para poder aclararle los limites que existían en la habitación ahora que tendrían que compartirla. Limites inofensivos, pero limites al fin, como por ejemplo no tocar sus cosas bajo ninguna circunstancia.

Aquello era parte de la rutina, pues siempre hay cambios en el Instituto Hokkaido, pero lo que no esperaba Yamato era que al ver quien había entrado a su cuarto era un gran cambio.

Y es que se necesitaban más que limites para lidiar con un chico como él.

Miso Tachikawa, un chico menudo con una prominente delgadez en sus extremidades en comparación con el resto de sus compañeros, había llegado tarde a la clase de matemáticas para luego presentarse de manera exageradamente bochornosa en frente de su clase. Lo único que sabe Matt de él es que le gusta caerse y parece también gustarle los chicos. No es como si su apariencia particularmente femenina fuera suficiente advertencia, sino sus gestos, sus movimientos y forma de hablar, los que hacían sus rasgos las características en los chicos como él.

Pero Matt era muy atractivo, sí, lo era, pero además era bastante perspicaz, y un solo día le bastó para descubrir que aquel extraño chico que proviene de USA ha puesto los ojos sobre él.

Y aquello era desconcertantemente desagradable.

-¡Debes estar bromeando!- había gritado el chico menudo, con el rostro enrojecido por la rabia –No pienso compartir esta habitación contigo.

-Me parece excelente- respondió Yamato con frialdad –Cierra la puerta antes de salir.

-¡Venga, gente, no hay que ponerse tan tensos!- Tokumori había entrado a la habitación para ubicarse en el medio, estirando las manos en son de paz. Tai y Koushirou, en cambio, se quedaron como espectadores, entendiendo entonces por qué razón Shitsuya no había dicho nada sobre esto.

Y eso era porque Ishida y Tachikawa no parecían agradarse nada de nada.

-No pueden ponerme a vivir contigo, ¡Es antiético!- insistió el castaño, cruzándose de brazos. Tokumori sonrió divertido cuando Matt bufó por lo bajo -¡No bufes en mi habitación!

-Maru-chan, relájate, ¿Sí? Mira, si los han puesto juntos es por algo- ambos chicos enarcaron una ceja –Quizás uno puede complementar la falla del otro, es así como funcionan las cosas en este instituto, para mejorarse mutuamente.

-¿Fallas?- pero entonces Ishida dibujó una sonrisa cínica en su rostro, mirando al chico de arriba hacia abajo –Ni Ghandi podría arreglar las fallas de este.

-¡Ya verás…!

Taichi tuvo que estirarse para agarrar a Tachikawa y evitar que se le abalanzara encima al rubio, no usando realmente toda su fuerza pues el chico era demasiado delgado comparado a los músculos que poblaban los brazos del moreno. Yamato no movió ni un solo centímetro de su cuerpo, sereno en su sitio, mirando al castaño como si se tratara de alguna clase de insecto intentando defenderse dentro de un vaso de cristal.

-No voy a compartir la habitación con él- insistió el rubio esta vez hablando con Tokumori, ignorando por completo la presencia del chico –Vivir con un homosexual siempre trae problemas.

Pero aquel comentario fue como si hubiese hecho click en el cerebro de Tachikawa, pues inmediatamente habían enrojecido hasta sus orejas para luego zafarse con facilidad de los brazos de Taichi.

-¿Homosexual?- gritó enfurecido, esta vez aproximándose al rubio sin que le detuvieran hasta reducir las distancias en solo 30 centímetros -¿Qué te hace pensar que soy gay, tu…?- vaciló, buscando el mejor insulto -¡…Tonto!

Matt elevó sus cejas, incrédulo.

-Me acabas de llamar tonto, ¿Eso no te parece suficiente?

-¡Lo he dicho es porque eres un tonto!- Tokumori intentó entrometerse, más el castaño no lo dejó –Que te quede bien claro, yo he venido a estudiar, solo eso, y lo último que aspiro en este año de clases es lidiar con gente como tú.

-¿Cómo yo?

-¡Sí! Gente grosera y que discrimina a quien no lo merece, ¿Acaso me conoces?- Matt ya le iba a responder con su usual indiferencia, pero Tachikawa levantó el dedo de forma intimidante exigiendo silencio -¡Eh, que no he terminado!- todos miraron al chico con sorpresa -¿Sabes qué? El solo hecho de que creas que soy gay y que no me soportes por eso hace que quiera compartir esta estúpida habitación contigo, para que aprendas a ser tolerable. Así que lo quieras o no tendrás que compartirla conmigo, ¡Porque de aquí no me voy!

Un silencio le siguió luego aquella cascada de palabras. Se podían atisbar incluso llamaradas haciendo erupción en los ojos del chico, quien con su apariencia debilucha y femenina le había dicho a Yamato todo lo que jamás nadie le ha dicho, logrando además que Taichi y Koushirou miraran ahora con respeto al que fue un instante el blanco perfecto para burlas.

-Olé, toro- susurró divertido Tokumori, interrumpiendo el silencio -¿Qué dirás al respecto, Yama?

El rubio miró fijamente al castaño, estudiándolo más de la cuenta. Cierto, el chico era menudo y debilucho, pero sin duda tiene carácter, ¿Podría lidiar con alguien como él? Compartir la habitación será un jodido dolor de cabeza.

Nadie ha sido tan osado como para enfrentarlo de esa manera en frente de sus únicos amigos, que son pocos por una sencilla razón.

Matt solo es tolerable con sus amigos, y el tal Miso lo aprendería a las malas.

Luego de aquella noche, cuando el amanecer ya pintaba un nuevo día, las alarmas resonaron lo necesario para despertar a los estudiantes. Algunos se tomaban su tiempo, otros hacían lo imposible por ser los primeros en llegar al salón de clases, que después de todo no queda muy lejos. Matt, en cambio, no es el típico chico aplicado en sus estudios que le gusta levantar la mano durante la clase con cada pregunta, pero sin duda alguna no era un mediocre. Le gustaba levantarse temprano por la sencilla razón que de esa forma no tendrá que lidiar con el bullicio que implica cada mañana cuando todos se dirigen a su respectivo salón. Le va muy bien en cada materia y no es tan rebelde como lo aparenta ser.

Solo era un chico indiferente a la vida, con un humor negro.

-¡Ishida!- le escuchó gritar por décima vez -¡Apúrate, se me hará tarde!

Finalmente, tras un largo baño rejuvenecedor, abrió la puerta, encontrando el rostro malhumorado del castaño y quien un segundo después apartó la mirada con un gran sonrojo surcando sus mejillas.

-Todo tuyo- respondió indiferente el rubio, cediéndole el baño para luego escucharse un portazo. Aprovechando la soledad se quitó la toalla y vistió su uniforme. Esperó un instante antes de salir para escuchar la ducha. Varios minutos después sonrió victorioso.

-¡Idiota, te has acabado todo el agua caliente!

Sí, Miso Tachikawa se las vería negras.

-Maru-chan no paró de decir la travesura que le hiciste en la mañana- comentó de pronto Tokumori, sacándolo de su mente. Matt se hizo el que no sabe nada, encogiéndose de hombros –Mira que dejarle sin agua caliente a las seis de la mañana con este frio fue algo cruel.

-Quien le manda de no levantarse temprano.

-¡Hey!

Ambos jóvenes saltaron de la sorpresa al notar a un profesor aproximándose a ellos rápidamente. Los cigarros en sus bocas y el humo adherido a sus uniformes eran suficientes como para ganarse un buen castigo del director, por lo que no tardaron mucho en echarse a correr. Entre risas se metieron por cortos callejones entre los edificios escolares y escalaron paredes para cruzar a otros patios con tal de perder el rastro del hombre. Por suerte era un profesor con unos 50 años encima y que por obvias razones no podría alcanzar nunca a un par de adolescentes con la energía suficiente de correr unos cuantos kilómetros. Cerca de los salones fue que pudieron detenerse con la seguridad de no ser castigados, solo esperaban no cruzarse con el profesor por lo menos por una semana.

-M-Mierda- soltó aun riendo el pelinegro, recuperando el aliento –Eso estuvo cerca.

-¡Chicos, ahí están!

Ambos notaron a Koushirou aproximándose a ellos. En sus manos lleva unos papeles engrapados con una etiqueta en su pecho con su nombre escrito. Matt y Tokumori se acercaron hasta saludar al chico menos problemático del instituto y quien además mantiene una buena relación con todos. El estudiante prodigio.

-Kou, ¿Por qué no estás en clases?- cuestionó dudoso el rubio.

-Válgame, nuestro querido estudiante del mes finalmente se ha fugado de una clase…

-Cállense, saben que yo no me dejo influenciar por ustedes- Matt sonrió amistoso ante la respuesta –Recuerden que soy el representante de nuestra sección, y hoy hay reunión en el teatro para hablar sobre la próxima feria.

-Vaya, la feria- silbó el pelinegro -¡Genial!

-¿Y ya sabes que nos tocará hacer?

-Sí, pero será mejor que nos apuremos, por buscar estos papeles se me hizo tarde, ¡Vamos!

Los tres jóvenes caminaron rápidamente hacia el teatro y entonces vieron que todo el instituto se encontraba allí. Tenía asientos suficientes como para cientos de personas, y todo se debía a que era un teatro muy aclamado por Hokkaido, al ser uno de los principales sitios para los eventos culturales. Koushirou se fue directamente hacia la entrada que lleva a los camerinos y Matt y Tokumori empezaron a buscar la ubicación de su salón. De lejos Taichi les hizo señas, y los chicos no tardaron mucho en alcanzarlo, notando a Taichi.

Y a Miso Tachikawa a su lado.

-Bravucones, fugándose de nuevo de clases, ¿Ah?- el pelinegro le dio un golpe en el brazo a su amigo para luego sentarse al lado de Miso, a quien le hizo una pequeña burla como forma de darse la auto bienvenida. Matt se sentó justo al lado de Tokumori, ignorando por completo su alrededor –Koushirou va a presentarnos.

-Sí, eso nos dijo- respondió el pelinegro –Eh, Maru-chan, ¿Qué tal va tu día de clases?

-Bien- respondió secamente –Aunque por culpa de cierta persona ando con gripe.

-No ha parado de estornudar en toda la mañana- acotó divertido Tai.

-Y a esa cierta persona, ¿A quién te refieres?

Matt intentó no prestar atención a la conversación, pero era divertido escuchar el tono malhumorado del chico.

-Pues, del cabeza oxigenada que tienes al lado...

-Que bueno que hayas disfrutado del agua fría- respondió Yamato con voz tranquila, sin siquiera mirarles –Una pregunta, ¿Por casualidad no le sentiste un mal sabor a tu cepillo de dientes?

Sabía que esa insinuación era suficiente para despertar sospechas en el castaño, y aunque era mentira será divertido verle la cara de traumado.

-¿Q-Qué quieres decir?

-Ay, mierda- soltaron Tai y Tokumori por lo bajo, sabiendo lo que se avecinaba.

-Ya el retrete está limpio, solo te diré eso.

-¡Lo mataré!

-Buenos días, alumnos.

Todos guardaron silencio instantáneamente cuando el profesor empezó a hablar, atrayendo la atención de todos los estudiantes. La esperada reunión se llevará a cabo y muchos sabrían del plan para la próxima feria, la cual se celebra todos los años. Muchos estaban interesados en ello y otros solo agradecían poder evitar ver clases, con lo tediosas que se ponen en las mañanas. Pero un alumno en particular de todos ellos no le prestaba ni un poquito de atención al director, y es que toda su ira estaba centrada en la mirada asesina que le estaba dedicando a su peor pesadilla.

Mimi Tachikawa jamás imaginó que convivir con ese idiota sería tan abominable.

No solo tuvo que pasar la noche entera despierta atenta a cualquier movimiento de su compañero al ser la primera vez que comparte la habitación con otro hombre, sino que además se despertó tarde por ello, esperando por casi una hora para poder bañarse ya que al chico bonito le provocó una ducha de spa justo en su segundo día de clases. Mimi lo odió aún más cuando el agua de la ducha no salió caliente, sino condenadamente fría. Tan fría que al salir no paro de estornudar, ni durante toda la clase de Ciencias. Se llevo unas cuantas malas caras por interrumpir la clase con sus espontáneos estornudos.

Mimi había considerado que el día no podía empeorar, como ayer, y de verdad lo creyó así cuando su compañero de mesa no acudió a clases, dejando la silla junto a ella completamente vacía y ausente de un amarga días como Yamato Ishida. Pero bastó y sobró que apareciera justo en ese momento para decirle con tods tranquilidad que había limpiado el baño –en donde él pone su sucio trasero- con su cepillo de dientes, ¡Maldito el día que decidió aceptar la propuesta de su madrastra!

Aguantó las ganas de llorar y de propinarle un buen golpe en la nariz de ese idiota, mirando al frente para distraerse. Pero las ganas de vomitar persistían. Eso sin contar el bochorno de que además Tai y Tokumori tenían otra excusa para molestarla con sus chistes de macho-macho-man, ¡Joder!

-Eso fue bajo, Matt- le susurró Tokumori al rubio, pero Mimi pudo escucharlo claramente –¿Por qué hiciste eso?

-Solo fue para darle la bienvenida…- respondió con el tono lo suficientemente audible para la chica, ignorando como poco a poco estaba llegando a su punto de ebullición –Ya sabes, para que sepa con quien estará viviendo.

-¡Entonces desearás nunca haberme conocido!- le gritó furibunda la castaña.

-Estudiantes de la fila 12, por favor haced silencio- regañó el director en medio de su paraulata. Taichi se encogió de la risa ante la situación.

-¡No es nada gracioso!- susurró molesta la chica.

-Oh, vamos, Miso. No creerás que lo hizo en serio.

-Cierto, Maru-chan. Matt no es así, solo está bromeando.

-Pues, que siga bromeando todo lo que quiera, que seguro por eso está aquí- escupió Tachikawa con brazos cruzados –Sospecho que sus papás no lo soportan y por eso lo enviaron acá…

Mimi se calló al notar como el chico se paraba de golpe y se marchaba, pasando delante de ella sin dedicarle ni una sola mirada. Tokumori lo llamó un par de veces pero más no podía hacer al tener al director hablando continuamente y pendiente de su fila. Mimi se quedó desconcertada, intentando no dedicarle interés a la abrupta marcha del rubio. En lugar de ello se animó a sentirse a gusto, pues seguro logró molestarlo lo suficiente como para que se largara y así de esa forma no volverá a meterse con ella.

-Oh, brother. Eso estuvo mal.

Entonces la castaña volteó a ver a Tokumori, molesta.

-A ver, a ver, ¿Se puede saber qué he hecho de malo yo?- respondió la chica -¡Él fue quien limpio el inodoro con mi cepillo!

-Por favor, fila 12, guarden silencio.

-Vas a hacer que nos boten, Maru-chan- ella bufó –Te llevaste el premio Nobel de las Cagadas porque lo que dijiste no es mentira.

-¿Qué he dicho?- preguntó extrañada.

-Que está en este instituto porque no lo soportan, aunque no son necesariamente sus papás.

¿Cómo?

-N-No comprendo…

-Verás…- continuó Taichi –Yamato Ishida es adoptado- Mimi lo miró boquiabierta –En realidad sus tíos se encargaron de él y de su hermano luego de que sus padres murieran en un accidente de tránsito.

-Bromeas.

-No, no bromeo. Ocurrió cuando aún era un niño,- la castaña cada vez se sintió más miserable, imaginando todo lo que le iba narrando Taichi –Ya viste que Matt es un chico un poco difícil, y por esa razón sus tíos lo mandaron para acá luego de un par de años, y desde entonces nunca ha vuelto a casa y solo ha recibido como 3 visitas en estos 5 años desde que ingresó al Instituto Hokkaido.

Oh, mierda.

Ahora sí podía decir con autoridad que tiene sobre sus hombros el peso de un elefante de seis toneladas, y es que haberle soltado aquella sarta de estupideces fue la cereza que le faltaba al helado para mejorar su día. Como bien había dicho Tokumori, había metido la pata gravemente. Peor aún, lo había hecho justamente con quien menos debía, nada más ni nada menos con quien debe compartir habitación, y quien además posee la creatividad para inventar travesuras con que joderle su existencia.

Ay, no.

-De todas maneras, no es algo que a Matt le gusta comentar- agregó Tokumori, mirando al frente –Lo único que de verdad le duele de todo esto es su hermano. A diferencia de Matt, a él si lo tienen en casa, y aparentemente le tienen prohibido hablar con él.

-Por Dios, ¡No pueden ser tan crueles!- soltó Mimi indignada, no podía consolidar la idea de tanta crueldad entre familias. Es decir, ella vino al Instituto Hokkaido porque su madrastra le ha hecho la vida imposible y su padre ha sido demasiado ciego como para notarlo, pero de eso a ser abandonado por tus tíos cuando más necesitas el apoyo de alguien es una tragedia, ¡Pobre chico!- ¿Acaso Matt no puede denunciarlos?

-No hay razones. Sus tíos siempre han pagado a tiempo este instituto, ni siquiera tienen que pagar mensual porque pagan el año completo de una vez, por no decir que son socios del dueño del Instituto Hokkaido. Siempre donan una gran suma de dinero. Además, depositan sagradamente en la cuenta de Matt una buena cantidad para cualquier gasto, quizás para que no tenga excusas para llamarlos. Legalmente no están haciendo nada malo, y tampoco a Matt le importa mucho. Él solo quiere graduarse, ser mayor de edad y sacar a su hermano de ahí.

Mimi miró sus manos con una extraña mezcla de sentimientos. Vergüenza, tristeza, indignación. No entendía como pueden ser tan crueles con Matt. Por supuesto que el chico es un caso serio en cuanto a actitud y educación, pero no es un monstruo, o al menos seguro no lo fue de niño.

Solo necesitaba a sus papás… Ella sabe perfectamente como se siente eso.

-Tengo que hablar con él- dijo de pronto la chica, mirando a Tai –Tengo que disculparme.

-Ahm, yo siendo tú me olvido de eso.

-¡Pero…!

-Buenos días, compañeros.

Aquella fue la voz de Koushirou, quien finalmente fue su turno de hablar luego del director y de los representantes de los grados inferiores.

-Como ya saben, a cada grado le toca una actividad para animar la feria. A nosotros, segundo grado de preparatoria, haremos algo distinto a lo que hemos hecho en los antiguos años escolares. Por suerte contaremos con un asesor para que podamos trabajar profesionalmente en esto y ser los mejores. Solo es necesario la participación de cada uno de nosotros- Mimi seguía pensando en lo que había hecho, intentando figurar una manera pacífica para disculparse con Matt –Demos la bienvenida al profesor Susanne Dhammson, quien vino directamente desde Francia para darnos clases de teatro.

-¡Buenos días, alumnos!

De pronto a la tarima apareció un hombre bajo y regordete, vestido con ropas bohemias y de colores pasteles. Su cabello rubio era su característica más conocida, pues aquel corte de honguito es bastante particular. Era caucásico pero su japonés es entendible a la perfección, aunque mantenía su acento francés.

Un bigote fino al estilo Dalí del mismo color que su cabello y dos enigmáticos ojos azules fue lo que necesitó Mimi para confirmar sus sospechas.

Sobre el escenario estaba nada más ni nada menos que Susu Dhammson, un reconocido artista francés y que incluso ha ido a actuar a Broadway, actuando en obras tan famosas como Hamlet, Sueño de una noche de verano y muchas más, y a las que Mimi tuvo el honor de ir a ver junto con su mejor amiga Miyako, quien lo admiraba profundamente. Un artista desde los pies hasta la cabeza, como decía ella.

Y quizás fue por eso que Mimi fue la única de todos en admirar aquel personaje, pues ningún otro le dio la misma importancia que ella, identificando al profesor como un hombre raro.

-Les invito a que dentro de una semana asistan a este mismo teatro después de clases a todos los estudiantes de segundo grado de preparatoria- dijo el hombre sonriente, con aires del fallecido cantante de Queen –No puedo darle adelantos de que nos tocará hacer, pero sin duda es algo distinto a lo que están acostumbrados. Aunque ya deben imaginar que se trata de una obra de teatro.

-¡Genial!- soltó emocionada la castaña, mirando al profesor con ojos soñadores.

-No puede ser- pero aquel no parecía ser el mismo caso para el moreno y Tokumori, quienes se enterraron en sus asientos con rostros enfermos.

-¿Qué ocurre?

-Pues,- suspiró Taichi -El teatro nunca ha estado en los planes para la feria de este instituto por la sencilla razón de que eso es para niñas.

-Oh, vamos, no sean exagerados- intentó animar la castaña –El teatro es unisex, incluso los mejores escritores de obras han sido hombres. Shakespeare fue uno. Además, es Susanne Dhammson, un artista muy famoso. ¡Es un honor que nos dé clases!

Ambos chicos se miraron por un segundo, para luego mirar a la chica.

-Eh, Maru-chan, ¿Seguro que no eres gay?

Cierto, Mimi, recuerda que eres una chica, para ti el teatro siempre será más genial que para un hombre, pensó.

Rayos.

-S-Solo decía…- agregó riendo un poco, avergonzada. Había olvidado por completo su lugar en este instituto.

-Los espero el próximo lunes, chicos. Y procuren llegar a tiempo, o al menos llegar. No toleraré irresponsabilidad con nadie, y quienes quieran dársela de graciositos y ausentarse en las clases de teatro tendré que hablar seriamente con sus otros profesores. Si falta a mi clase es porque tendrán tiempo de sobra, y por lo tanto no habrá problema que hagan tareas extras, ¿Cierto?

-Ese tipo es el demonio- gruñó Tokumori, molesto con la sutil amenaza. Mimi en cambio intentó contener las ganas de defenderle, siendo un hombre tan reconocido en su labor.

Una media hora más tarde y pudieron retirarse todos los estudiantes a las actividades que restaban durante la mañana. Tokumori y Tachi se reunieron con un par de chicos para poder practicar Futbol, teniendo que jugar un partido contra otro colegio durante la feria. Invitaron a Mimi a acompañarlos, después de todo estaban durante la hora de receso y quedan 30 minutos para volver a entrar a clases. Ella en cambio se negó alegando que tiene que hacer una cosa en Dirección, con respecto a su reciente inscripción. No insistieron, por supuesto, pues no sabían de las verdaderas intenciones de Tachikawa.

…Cuales eran enfrentar a Yamato Ishida y disculparse con él.

Ella no consideró en serio las palabras de Tai, quien con sus mejores intenciones aconsejó a Mimi. Y es que no podía ser tan grave hablar con Yamato ahora, seguro está molesto, claro, pero no tanto como para asesinarla y jugar a las malabares con sus órganos. Se dio ánimos a sí misma, porque ella de estar en el lugar del rubio se sentiría muy mal, una honesta disculpa seria lo mejor para todos. Y quien sabe, de repente sus problemas con el chico amargado acabarían.

No estaba muy segura en donde poder encontrarlo, pero a lo lejos, en el pasillo, reconoció a Koushirou. Corrió rápidamente hacia él, esperando que sepa algo del Ishida.

-¡Koushirou!- el pelirrojo volteó sorprendido, sonriendo cálidamente a la castaña quien ya estaba a su lado -¡Buenos días!

-Buenos días, Miso- saludó el joven con ánimo -¿Asististe a la reunión en el teatro?

-¡Claro! Fue genial- de pronto se corrigió –Es decir, hasta que dijeron que haríamos una obra de teatro.

-Ah, vaya. A mí me parece bastante interesante. He oído cosas buenas del profesor y creo que haremos un buen trabajo.

Mimi sonrió con ganas.

-¡Pensé exactamente lo mismo! En realidad, juré que te burlarías de mí si decía eso. Taichi y Tokumori me molestaron.

-Bah, no les prestes atención. Ellos se creen muy machos pero en las mañanas a veces Tai me confunde con su mamá cuando lo despierto. Si te vuelve a molestar pregúntale hasta que edad su mamá le hizo tetero.

-¡Oh, Dios, eso es comiquísimo!- se burló contenta Tachikawa, para luego recordar un detalle –Oye, Koushirou, ¿Sabes en donde podría estar Ishida? Necesito… En realidad se fue antes de que acabara la reunión, y Tokumori fue un partido de futbol y me pidió que le avisara sobre lo que haremos en la feria.

-Bueno, normalmente está con Tokumori o desayunando en las gradas con sus amigos de la banda.

-¿Banda?

-¿No sabes?- la castaña negó curiosa –Matt toca en la banda del instituto. Son muy conocidos, incluso vienen fans a visitarlos.

-Increíble, jamás lo imaginé- ¿Aquel amargado de pacotilla tiene fans? –Vale, gracias, Koushirou. Iré inmediatamente.

-Claro, nos vemos.

Mimi siguió las indicaciones del pelirrojo y decidió buscar a Yamato a las gradas. Tokumori se encontraba practicando en ese momento, entonces sin duda estaría con sus otros amigos, que no conoce, por cierto. Caminó un largo trecho hasta llegar al patio en donde se encontraban las canchas de basquetbol y el campo de futbol, rodeado por unas inmensas gradas. Era impresionante todo lo que han invertido en las áreas de deporte en este instituto, es decir, ¡Hasta el césped era más verde que los campos suizos! Como tiene que ser realmente un campo de futbol.

Al llegar reconoció de inmediato a Taichi y al pelinegro trotando alrededor con otros estudiantes, entrenando antes del partido. Parecían bastante concentrados, con sus uniformes de deporte. Según habia dicho Tokumori tienen baños con lockers para poder cambiarse y eso.

Mimi esperaba fervientemente nunca tener que entrar a esos baños.

Echando una rápida ojeada a las gradas pudo distinguir a Yamato en la parte superior, y con él estaban dos chicos más. La castaña intentó no dejarse ver tomando un camino por atrás para poder llegar a ellos, de Yamato notarla seguro se marcharía, o haría algo para alejarla. Honestamente Mimi solo quería hacer las paces con él.

Un par de segundos más y ya estaba lo suficientemente cerca como para escuchar sus voces, por suerte están demasiado distraídos que no han notado su presencia.

-Entonces, ¿Qué tal tu nuevo compañero de cuarto?

Mimi se detuvo, curiosa.

-Tokumori nos dijo que te tocó uno bien raro.

-Joder, ¿Por qué no me hablan de los suyos?

-Bueno, el mío es un gordo cochino que lo único que hace es comer y llenar de migas toda la habitación- dijo uno de los chicos, cuyo cabello rubio corto al ras y ojos caf'es le hacían ver bastante atractivo, aunque no se podía decir lo mismo de su voz. Estaba en pleno desarrollo, como todo adolescente. Seguro debía de tener unos 16 años –Pero es buena onda.

-El mío es un nerd, está en el mismo club de computación que Koushirou. Nada interesante- este había sido uno de cabellos oscuros y trenzados como un rapero americano, recordándole bastante al hijo de Will Smith que actuó en la versión más actual de Karate Kid. Eso sí, su tono de piel era como el de todo japonés, pálido, de ojos achinados y nariz un poco aplastada. Su uniforme desgarbado daba a entender que parece vestir la misma camisa por toda una semana –Pero en cambio el tuyo es famoso, Matt. Todos comentan sobre el chico gay.

Y de nuevo con el chico gay…

¡Estos chicos y sus prejuicios!

-Prefiero no hablar al respecto.

-Anda, Matt, solo queremos saber si se acurrucó contigo por la noche.

Un sonrojo pobló en las mejillas de la castaña, contemplando luego como Yamato le daba un fuerte golpe en la cabeza al chico rubio, como defensa este solo se echó a reír.

-Váyanse a la mierda- gruñó Ishida –Si quieren se los regalo, es insoportable y habla de más. Honestamente no sé porque carajos lo pusieron en mi habitación, debería estar con los de su clase- soltó con desagrado, ignorando por completo como cada palabra aumentaba el enfado de la chica, quien escuchó todo con detalle, observando a los jóvenes con real molestia –Es desagradable.

-Pues tu compañía tampoco es miel sobre hojuelas, grandísimo idiota.

Los tres chicos se asustaron al escuchar aquella voz, volteando para reconocer a un chico de cabellos castaños y piel blanca que los miraba furibundo. Los compañeros de Matt miraron al joven con sorpresa, intercambiando una mirada entre ellos para luego notar el semblante indiferente del rubio, quien observaba a la castaña con rostro inexpresivo.

-Ehm, ¿Lo conoces, Matt?- cuestionó el de pinta rapero, curioso.

-Oye, ¿No es acaso el chico nuevo, Sato?

El tal Sato se levantó de las gradas y caminó hacia Mimi, mirándola con detalle al tener solo un metro de distancia entre ambos.

-Vaya, me parece que tienes razón, Louis. Este es el chico- el aludido se levantó también, acompañando a su amigo a observar a la castaña, quien terminó abrasándose a sí misma, intimidada.

-¿Q-Qué es lo que ven…?

-Ah, bueno, intentando confirmar si eres realmente gay o eres una chica disfrazada de chico.

Mimi se puso pálida al solo escuchar aquello.

-Solo hay una manera de averiguarlo- comentó Louis, según concluyó Mimi, y quien al segundo tuvo sus manos tendidas hacia el pecho de la castaña.

A punto de tocar sus disimulados pechos apretados por una venda.

-¡OYE!- reprendió la chica dándole una fuerte patada al rubio en sus partes bajas, dejándose escuchar un alarido de dolor para luego ver al chico retorciéndose en el suelo -¿Quién demonios te crees?

-No, ¿Quién demonios te crees tú?

La voz gutural de Yamato hizo que un escalofrió danzara en su columna. Un instante después el Ishida se había levantado de su puesto para caminar intimidante hacia ella, abordándola lo suficiente como para tener apenas unos pocos centímetros entre ambos. Mimi se puso blanca como un fantasma al ver la gran diferencia de estatura, pues Yamato le llevaba casi dos cabezas. Demasiado alto. E inevitablemente, con aquellos pocos centímetros separándolas, notó lo siguiente.

-¿Quién te crees para golpear a mi amigo?

Es demasiado guapo.

Sus rubios cabellos destellaban con el sol, iluminando su rostro. Sus cejas tenían una forma bonita, aunque con el entrecejo fruncido era difícil notarlo. Sus ojos, además de tener un precioso color azul con un bonito verde en el borde, eran un poco atigrados, dándole una mirada felina que hacía temblar las piernas de la castaña. Su nariz recta, sus pómulos pronunciados, su mandíbula cuadrada…

Madre mía, ¡Yamato Ishida es un bombón!

-Hey, te estoy hablando.

Pero no había notado su mandíbula prensada por el enojo o sus puños destacando las venas bajo su piel, tentados a estrellarse contra el rostro de la chica. Mierda, ¡No pensaba golpearla! ¿O sí? Mimi dio un paso hacia atrás como defensa, sin poder tener las agallas de enfrentar a la bestia en pleno ataque de ira.

-Y-Yo…

-¿A qué rayos viniste?- Mimi se mordió los labios –Estás haciendo que se me acabe la paciencia.

-Yo…Vine…Bueno- cerró los ojos con fuerza, respondiendo asustada -¡Solo vine a pedirte disculpas!

Luego de varios segundos esperando que su cara sea deformada por un golpe nada llegó, impartiéndole a Mimi la confianza para abrir los ojos. Yamato seguía a la misma distancia, solo que esta vez la miraba con la ceja enarcada. Eso es bueno, ya se le quitaron las ganas de golpearme. Louis y Sato observaron la escena bastante sorprendidos, un poco alejados, aunque en posición de meterse de haber una pelea. Tachikawa esperaba con todo su ser no tener que ser incluida en una pelea contra tres chicos.

-¿Diculparte?- Mimi asintió -¿Por qué?

-Bueno…- vaciló, no muy segura si decir todo lo que le dijeron Taichi y el pelinegro –Lo que dije antes, en el teatro… Eso no estuvo bien. Te juro que de haber sabido que eres adoptado y que…

-Espera, espera- interrumpió -¿Cómo demonios sabes que soy adoptado?

Oh, oh.

-Ahm… Taichi y Tokumori me dijeron- una risa corta salió de los labios del chico, pero la mueca de enfado no abandonó su rostro, evidenciando que la risa no era en absoluto de alegría y que ahora unas venas se habían asomado en sus brazos, mostrándose realmente tenso –No, oye, no tienes que molestarte con ellos, ¡Solamente quisieron darme a ver porque había metido la pata! Por eso vine a disculparme, y hacerte saber que entiendo cómo te sientes…

-Ahí te equivocas.

Su voz seca y fría hizo que el corazón de la chica se detuviera.

-No hables como si me conocieras solo porque te fueron con el chisme de que soy adoptado- escupió realmente molesto el chico, mirándola con repugnancia –¿Qué vas a saber tú como me siento, teniendo fotos de tu familia feliz al lado de tu camita? No eres más que un niño entrometido, inoportuno e insoportable, que está aquí por puro capricho.

-Yo…

-Así que a la próxima vez que quieras inmiscuirte en mi vida mejor averigua porque mierda odio que lo hagan, y te juro que con que vengas de nuevo a decirme que me entiendes haré que te arrepientas, ¿Vale?- Mimi tragó en seco al ver como el puño prensado de Yamato alcanzaba lentamente su rostro, en señal de advertencia –Y agradece que no lo haga ahora, porque ganas no me faltan.

Tras esto el chico se marchó siendo seguido por sus otros amigos, quienes miraron a Mimi como si no pudieran creer que aun se encontrara vivo luego del enfrentamiento con el temible Yamato Ishida. La castaña al quedar sola se sentó en donde antes estaban sentados los chicos, con su mente en la escena que acababa de vivir.

Bajó la mirada al sentir algo bajo su zapato, y al levantarlo descubrió un cigarrillo a medio usar, aplastado.

-Está prohibido fumar aquí- susurró molesta la joven, intentando mantener su enfado, pero pronto las lagrimas se acumularon en sus ojos color miel, y como un acto reflejo empezó a llorar al no poder controlar la decepción que sentía por dentro.

Jamás creyó que lo más difícil de todo esto sería llevársela bien con su compañero de cuarto.


Continuará…


Comentarios de la Autora (C/A):

IMPORTANTE: Los capítulos reescritos tendrán un (Actualizado) arriba justo debajo del título.

Hello, hello!

Miren que las actualizaciones de IH van con todo, ya que he tratado de darle un giro a las cosas para mantener un poco la intriga.

IH UP! ¿Qué les ha parecido? Un placer de estar por aquí con ustedes, just like old times! Supieran que este Yamato me gusta más que el anterior, y que esta vez le daré cierto protagonismo a Taichí Yagami, porque también nos encanta.

De ahora en adelante verán IH actualizado todos los martes, ¿Y ya se han pasado por Stepmom's Recipe? El próximo viernes estará actualizado, y de igual forma Scare, ¡Sí, sí! También tengo que anunciar que el jueves verán publicada una nueva historia, muajaja, y es un Mimato a todo dar. Y un poco de Taiora y Takari, por supuesto. Así que estén en sintonía el próximo jueves para su estreno.

Perdonen cualquier errorcillo que vean por ahí.

Y sepan que los extraño, ¡Mucho!

¡Gracias por leer!

Atte.

Vai