Instituto Hokkaido

(REMAKE)

By: Vainiella


Capítulo 3

"Verona"

-Ser o no ser, he ahí el dilema-


Una semana.

Una jodida y estresante semana.

Mimi, suspirando agotada por enésima vez durante el día, enterró su rostro en su cuaderno de Historia para luego mirar hacia la ventana junto a su mesa, ahora totalmente visible gracias a la ausencia de Yamato quien, por cuarta vez en esta semana, ha faltado a clases cediéndole la paz que carece cuando él está cerca con su indiferencia asesina.

No han intercambiado palabra alguna desde ese altercado, y honestamente Mimi lo agradecía de corazón. Era tan latente el odio que dispensaba Matt hacia la castaña que una sola palabra de su boca podría significar una amenaza de muerte. Mimi nunca olvidaría la imagen que su mente creó del chico estrellando su puño contra su cara cuando se había molestado con ella, un evento que deseaba nunca en su vida experimentar. Después de todo Taichi tenía razón, haber hablado con Yamato justo luego de discutir fue una mala idea, y sin duda el que haya dicho que sabía de su adopción empeoró las cosas.

Ella y su gran bocota.

Y tampoco es como si Tokumori o Tai puedan ayudarla en algo. Ellos cumplieron con advertirle, pero esperar concejos de ellos es imposible cuando están más pendiente de meter más goles que Maradona, sabiendo que la fecha del festival no estaba muy lejos y que tendrían que jugar un partido de futbol con otro colegio tan renombrado en los deportes.

Suspiró una vez más al sentirse tan sola en esto.

Anoche estuvo a punto de hablar de nuevo con Yamato, con tal de hacer las paces con él, y es que prefiere mil veces que limpie el retrete con su cepillo de dientes –que ahora tenía bajo su almohada y que lo sacaba de ahí solo cuando iba a cepillarse- en lugar de ese silencio frívolo que siempre se intercala entre ambos cuando están en la misma habitación. Incomodo, ¡Excesivamente incomodo! Se podría cortar la tensión en el ambiente con un cuchillo.

Ser odiada por Yamato Ishida era bastante desagradable cuando debías compartir habitación con él y además mesa de estudio, como si ya no fuera suficiente encontrártelo en los pasillos.

Un papelito arrugado estrellándose contra su cabeza logró sacarla de su mente, sorprendiéndola. Al voltear descubrió a Taichi sonriéndole y haciéndole señas para que leyera el papel.

Al abrirlo encontró su letra poco elegante y oscura gracias a la presión ejercida con el lápiz.

"Necesito tu ayuda, Miso, ¿Me acompañas a la biblioteca al salir de clases?"

Mimi miró con desconcierto el papel, ¿Su ayuda? ¿En qué necesitará su ayuda? Ahora observó a Taichi esperando explicaciones, más éste solo puso sus manos en forma de ruego y le mostró la mejor cara de borrego que tiene, terminando por convencer a la castaña.

La clase culminó a las tres de la tarde, y Mimi y Tai se despidieron de Koushirou al tener que verse con el profesor de teatro y preparar la esperada reunión que se llevará a cabo dentro de una hora.

Justo cuando Mimi planeaba preguntarle a Tai sobre en qué necesita su ayuda reconoció a lo lejos, caminando hacia ellos, a Tokumori y a… Vaya, podría llamarlo como su némesis, o quizás su Voldemort personal. Yamato venia caminando al lado del pelinegro con su actitud de chico malo y que lograba intimidar un montón a la castaña. Deseó con todas sus fuerzas esconderse tras del moreno con tal de evitar encontrarse aquellos ojos fríos sobre ella, como si pudieran congelar lo poco que le quedaba de valentía.

-¿Y Koushirou?- preguntó Tokumori justo al tenerlos en frente, mirando a los lados, buscándolo.

-Tuvo un compromiso, ¿Qué harán ahora?

-Tenemos ensayo- el pelinegro miró con fastidio el suelo. Mimi recordó entonces que Tokumori también estaba en la banda. El pobre casi podría partirse en dos, con los ensayos y los entrenamientos –Te juro que no iría sino fuera porque la versión rubia de Mario Bros tiene control de mis tardes libres. No necesito más tareas extras.

-Ni yo- agregó Tai, ahora mirando a Yamato -¿Y tú por qué tan callado?

Ishida miró a su compañero con mala cara, y solo por un breve instante le dirigió una fría mirada a la castaña. La aludida se encogió incomoda sin poder mantenerle la mirada, aunque no tuvo que esforzarse mucho porque de pronto el chico siguió caminando, ignorando por completo a los tres muchachos.

-¡Eh! ¡Matt!- Tokumori frunció el ceño –Válgame, anda con un humor de perros... Nos vemos en la tarde, chicos- y tras esto empezó a correr tras su amigo, dejando al par en medio del pasillo.

-Eso fue extraño- comento distraído Tai –Me pregunto qué le habrá pasado…

Sí, ¿Por qué será que está tan molesto?

Mimi negó con la cabeza esperando que el humor del Ishida no empeore su día.

-Tai, ¿Para qué me necesitabas?

-¡Ah, cierto!- sonriendo de pronto –He visto que eres bastante bueno en literatura y, bueno, necesito un poco de ayuda para la asignación del próximo miércoles. No sé que usar para hacer el ensayo.

-¿Te refieres al ensayo de poesía?- el moreno asintió –Bueno… Supongo que podemos buscar ahora mismo algunos libros.

-¡Genial! ¡Gracias, Miso!

Mimi sonrió de vuelta, animada de poder tener la oportunidad de ayudar en algo a su amigo.

Camino a la biblioteca pudieron hablar sobre trivialidades de las que ninguno de los dos tenía idea. Mimi no dio muchos detalles de su vida por obvias razones, limitándose a contar sobre costumbres americanas de las que Tai sentía mucha curiosidad, y bueno, en cuanto al moreno éste solo supo ser amigable y gracioso, relajando finalmente a Tachikawa. La sonrisa despreocupada de Taichi es contagiosa y envuelta por buena vibra que muy pocas personas poseen, además de ser una persona con la que se puede hablar con confianza.

-¿No sabes que le ocurría a Matt?

Mimi casi se atraganta con su propia saliva, desviando la mirada.

-P-Pues… No- mintió, ¿Qué sí sabía? ¡Cómo no! Si por su indiscreción casi fue golpeada por el puño de acero del rubio. Nunca podrá olvidar aquellos ojos azules que la miraron con tanto odio, como si de Mimi se tratara una simple y asquerosa cucaracha.

-Es extraño. Usualmente es reservado, pero no tanto. Parece de verdad molesto.

Gracias, Tai, estás ayudando mucho.

-En realidad creo que compartir habitación conmigo es lo que lo tiene así- susurró enfadada la castaña –Se comporta conmigo como si yo estuviera pintado en la pared.

El moreno miró desconcertado a su compañero, notando luego el semblante preocupado de Miso Tachikawa. Sintió pena por él, después de todo ser nuevo ya debe ser lo suficientemente difícil, y más viniendo de otro país. Yamato está exagerando un poco, ¿No?, pensó, no creyendo como el rubio siendo el más maduro de todos –Aunque Koushirou podría considerarse la voz de la razón del grupo- se comporte de manera tan egoísta con Miso.

-Oye, tranquilo. A todos nos costó un poco llevárnosla bien con Matt. Como te dije, es reservado y un poco amargado, pero es un amigo leal. Dale tiempo.

Mimi miró al moreno justo antes de entrar a la biblioteca, asintiendo. Es una lástima que no pudiera decirle lo difícil que es tratar con alguien como Yamato siendo una chica disfrazada de chico.

Pero al entrar a la biblioteca selló sus labios, pues lo que sus ojos observaban era increíble.

-Genial…- susurró la castaña contemplando el sitio, al que no había tenido antes oportunidad de conocer. Es enorme, teniendo dos plantas con cientos de muebles repletos de libros. Una de las cosas que más disfruta la castaña es leer, y estar en aquel sitio era como estar en el paraíso. Claro, dudaba mucho encontrar novelas románticas, pero sin duda había un gran repertorio de poesía que podrían utilizar.

Averiguaron en la recepción sobre la ubicación de esta categoría y se adentraron a uno de los tantos pasillos angostos rodeados por libros. Tai no estaba tan interesado como Mimi por su alrededor, pero sí encontraba realmente divertido la actitud de Miso Tachikawa. Era la primera vez que conocía a un chico experto en esto, ni siquiera Koushirou, quien se consideraría el más aplicado y culto de su sección. Observó distraído la espalda del joven, notando lo realmente menudo que era. Taichi le lleva como dos cabezas y media, y comparando brazos y espaldas Miso sin duda parecía un niño de 13 años en vez de 16, o una chica, aunque claro, era remotamente imposible aquello, haciendo reír disimuladamente al moreno por pensar en idioteces.

-Bien- sonrió la chica al encontrar lo que buscaba, sacando de la repisa un libro –Obviamente no pensarás hacer un ensayo de poesía repleta de cursilerías, ¿No?- el moreno negó asustado –Entonces este es una buena opción.

-¿Edgar Allan Poe?- leyó Taichi de la portada del libro.

-Sus poemas tienen cierto toque sombrío- Mimi parecía saber con autoridad sobre el tema, siguiendo caminando por el pasillo hasta sacar otro libro –En realidad Poe es famoso por su estilo oscuro y sobrenatural. Seguro encontrarás un poema que te agrade.

-¿Cómo cual?

-Mmm…- se detuvo en el pasillo, pensativa –Creo que "El cuervo" te puede gustar. Trata sobre un hombre que llora la pérdida de su amor, Leonor, y que un cuervo le visita para hablar con él.

-Eso no tiene nada de sombrío, lo que el hombre necesita es un loquero.

-Supongo que Poe también necesitó uno de esos- alegó sonriente la castaña.

-¿Y tú de qué lo harás?

-Bueno, no sé si lo encontremos aquí, pero lo descargué de internet tan pronto supe de qué iba la asignación- sonriendo -El poema que elegí se llama El Credo de Aquiles Nazoa.

-No sabía que eras religioso, Miso.

-No es religioso, en realidad el poema se burla un poco de eso, pero de manera inofensiva. Era el favorito de mi madre. Escucha, te leeré una estrofa- dijo animada la castaña por el interés del chico, buscando en su celular el capture que hizo del poema –A ver, "…creo en el perro de Ulises, en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas, en el loro de Robinson Crusoe, creo en los ratoncitos que tiraron del coche de cenicienta…"

Leerlo en voz alta la transportó a su niñez e hizo que un calor invadiera su corazón. Cuando la muerte no la había separado de su madre, y cuando aun eran una familia feliz.

Pero un segundo luego se dio cuenta de que leer un poema a un chico no era nada macho-macho y que seguro la catalogarían aún más de chico raro. Mimi miró asustada a Tai, esperando no espantarlo. Lo último que necesitaba es que el primer amigo que ganó en el instituto la considere una amenaza para su hombría, ¡Estúpida Mimi!

-Vaya, que haya elegido un poema donde nombren a la cenicienta no es muy masculino que digamos, ¿No?

Tai estuvo de acuerdo, pero antes de burlarse de ella y hacerle sentir mal, se encogió de hombros.

-Si es lo que te gusta- le animó Taichi, verdaderamente entretenido –Suena bien. Me hubiese gustado que mi madre me enseñara cosas así. No tendría que estar pidiéndote ayuda ahora.

-No te preocupes, no me molesta ayudarte.

Mimi le devolvió una brillante sonrisa cálida, llena de alivio por no ser juzgada. Soltó que deberían ir a pedir los libros a la recepción, caminando indiferente a la expresión de Tai quien de pronto se había quedado hipnotizado por aquella sonrisa… Esperen, ¿Acaso estaba contemplando a Miso Tachikawa?

Tomándole más de un segundo para darse cuenta que había sido deslumbrado por un chico sacudió la cabeza y siguió a la castaña, intentando con todas sus fuerzas ignorar lo que había ocurrido hace instantes.


Yamato dejó su guitarra a un lado, para luego buscar el forro de la misma y empezar a guardarla.

-Vamos, brother, ¿Qué es lo que te ocurre?

Matt intentó ignorar por enésima vez a su amigo, quien desde su posición con el bajo colgando de su cuerpo observaba al rubio con honesto desconcierto. No tenía ganas de hablar con nadie ni mucho menos sobre el tema que ha estado rondando su cabeza en esta semana.

¿Por qué rayos le tocó compartir habitación con Tachikawa?

La meta de molestar al chico nuevo y hacerle tener ganas de marcharse fue abortada el día que Miso quiso "disculparse" con él, soltando la bomba de que sabía sobre su adopción, ¡Cómo si eso pudiera ayudar en algo! Por supuesto que se enfadó al ver que algo tan personal como ese detalle esté en la boca de la gente, es su vida, ¿Por qué demonios tienen que entrometerse? Y lo que más le hizo rabiar es ver una ligera lastima en los ojos del castaño, como si Yamato lo necesitara. No necesita la lastima de nadie ni mucho menos el consuelo de terceros, y si Tachikawa esperaba hacer las paces con él por eso estaba muy equivocado.

-¿Por qué le dijiste a Tachikawa que soy adoptado?

Tokumori de pronto entendió la actitud del chico, acercándose a este para sentarse a su lado, en el suelo.

-Hermano, ¿Eso es lo que te ha tenido así?- Yamato lo miró furibundo –Eh, tranquilo. Realmente no fui yo quien se lo dijo, fue Tai.

Ah, con que el guardaespaldas de Tachikawa, ¿No? El rubio prensó la mandíbula.

-Tai está esperando a que le dé una paliza.

-Oye, oye, sabes muy bien que no lo hizo con esa intención. Solo intentó defenderte. Maru-chan no tuvo tacto al decirte lo que te dijo.

-Ese idiota me sabe a mierda, Shitsuya, pero el hecho de que ustedes anden por ahí contando mi vida me encabrona, y mucho. No confío en ustedes para que hagan que la gente me tenga lastima.

Yamato se levantó bruscamente del suelo, colgándose el forro de su guitarra en el hombro.

-¿Seguro que eso es lo único que te molesta?- cuestionó curioso el pelinegro, siguiéndole los pasos hasta la puerta -¿O es que simplemente Maru-chan te afecta más de lo que quieres admitir?- de pronto el Ishida se volteó hacia el pelinegro, pasando su guitarra muy cerca del rostro con amenaza de golpearlo -¡Hey!

-Vuelves a nombrarlo y te juro que te partiré la cara, Shitsuya. Me tienes hasta los huevos con el tema- y tras esto salió del salón de música, dejando a un pelinegro sonriente al descubrir que sus palabras tenían cierta verdad.

Era la primera vez que alguien lograba molestar tanto a Yamato.


-¡Chicos, chicos! Silencio, por favor.

Poco a poco todos los chicos reunidos en el teatro empezaron a guardar silencio. En aquella enorme estancia se encontraban todos los estudiantes que cursaban el penúltimo año de preparatoria, esperando pacientes por saber qué les tocará hacer para la próxima feria que se llevará a cabo en el instituto.

Mimi se encontraba sentada en una de las butacas atenta al profesor de teatro que estaba en el escenario. Secretamente sentía una gran admiración hacia aquel excéntrico personaje con corte de hongo, y es que ya anteriormente había visto por Youtube sus demostraciones artísticas. Sobre el escenario también estaba el bueno de Koushirou, que de todos con los que estudiaba era el que le caía mejor. No era tan fortachón como Taichi, ni tan atractivo como Tokumori, pero tenía una calidez y sabiduría fácil de reconocer.

¿Por qué no le había tocado Koushirou como compañero de cuarto?

-Bien, chicos, los solicité aquí para poder anunciar la actividad para nosotros en la próxima feria- dijo el profesor irradiando seguridad. Se ubicó en el centro de la tarima para ser apreciado mejor por todos, mirando a cada uno de los chicos para no olvidar sus rostros, aunque sean más de cincuenta estudiantes –He investigado un poco las actividades realizadas en ferias pasadas, y noté una gran falta de proyecciones artísticas. Por lo tanto, he decidido que lo mejor para este año será realizar una obra de teatro.

La gran mayoría soltó un sonido de derrota, molestando al hombre.

-Vale, vale, entiendo que su testosterona tenga sed de patear pelotas o hacer el típico café de chicos lindos para atraer clientes, pero es hora de hacer algo distinto en este instituto, señores. Y aunque sea una aburrida obra de teatro puedo asegurarles que será la mejor obra de teatro en la que habrán estado, y que nadie olvidará. Además, no todos actuarán, algunos podrán encargarse del vestuario o la escenografía, incluso de la publicidad de la actividad.

Mientras todos empezaron a quejarse por tener que participar en una tonta obra de teatro la cabeza de Mimi empezó a maquinar rápidamente. No cabía duda, le pediría al profesor que le permitiera hacerse cargo del vestuario o de la escenografía, de esa forma no llamaría la atención y podrá pasar desapercibida con su identidad secreta.

Koushirou empezó a pedir silencio de nuevo, haciendo que todos se callaran una vez más.

-Recuerden que habrá un premio para la mejor actividad del año, compañeros. Y con el profesor Dhammson es una victoria segura.

-¿Cuál es el premio?- preguntó uno de los chicos, con brazo cruzado mientras miraba con curiosidad y duda al profesor.

-Pues, un viaje a la Isla de Okinawa con todo incluido.

-¡¿Okinawa?!

De pronto el caos volvió a reinar, pues todos empezaron a hablar sobre la isla y lo mucho que les gustaría ir.

-¡Okinawa!- dijo Taichi con emoción –Maldición, ¡Siempre he querido ir!

-Yo sí he ido- respondió Tokumori encogiéndose de hombros –Pero cuando era pequeño, y fui con mi familia.

-¿Y tú, Miso?

-Tampoco… Creo que el único sitio que conozco de Japón es Hokkaido.

-Vaya, tienes que conocer Okinawa entonces.

-¿Es muy lejos?

-Maru-chan, la única forma de llegar a esa isla es en avión, ¡Y ya la estadía en ese lugar es bastante costoso!

-¡Chicas en bikinis por doquier!

Mimi negó con la cabeza.

Y entonces abrió los ojos de un golpe.

¡Chicas en bikinis!

¡¿Cómo demonios pensaba ocultar su identidad en una playa?!

-Bueno, bueno, ¡Silencio!- todos empezaron a callarse poco a poco una vez que el profesor volvió a hablar, ignorando completamente la crisis nerviosa que estaba sufriendo la chica en ese momento –Si pretenden ganar ese premio tendrán que poner lo mejor de ustedes, ¿De acuerdo? Y lo más importante, ¡Obedecerme!- aquello lo dijo con un tono un poco intimidante –No pienso enseñar teatro a un poco de niños descontrolados. Y si ese premio no es el incentivo suficiente entiendan que si me hacen perder el tiempo sus notas académicas se verán afectadas.

-Dios mío, este hombre es un verdugo- le susurró el Yagami a la castaña.

-Ahora que tengo su completa atención es hora de anunciar cuál será la obra en cuestión- continuó el hombre, agarrando su pashmina color mostaza y moviendo sutilmente sus hombros –He decidido que la mejor opción es una comedia, sin embargo, será un drama, al cual le daremos un toque de gracia- sonriendo, hace una seña a Koushirou, quien corre hacia el escritorio para buscar una paca de hojas para luego ubicarse al lado del profesor –Aquí están los guiones de la obra. Ahora, ¿Alguien puede adivinar cuál es?

Nadie responde, lo que hace que el profesor ponga los ojos en blanco.

-Pour l'amour de Dieu- bufó -¿Nadie?

-¿El Gasparín de la ópera?

Aquel había sido Tokumori, quien sonrió orgullosamente de su respuesta. Taichi ahogó su risa con una tos mientras que Mimi se ocultaba el rostro, pues el graciosito del salón estaba precisamente a su lado donde el profesor podía verla también. El resto de los alumnos rieron disimuladamente, cosa que no le gustó al hombre. No obstante, algún bombillo se le habrá prendido en la cabeza, pues al detallar a los chicos un poco mejor sonrió. Poco después de mandar a hacer silencio volvió a acomodarse la pashmina, agarrando un guion de la paca para después caminar hacia las escaleras del escenario.

Todos callaron expectantes de lo que pensaba hacer el hombre. Caminó hasta la fila donde se encontraban ellos sentados hasta llegar al lado del moreno, quien justamente estaba del lado del pasillo.

-Ustedes tres- dijo señalando a los tres compañeros con el guion vuelto un rollo –Vengan conmigo.

-P-Pero…- intentó excusarse Mimi, aterrada.

Pero Susanne Dhamson la miró con una cara de que es mejor callar y obedecer, por lo que la pobre castaña gimió frustrada. Los tres se levantaron de su asiento, mirando con especial odio a Tokumori quien sonrió avergonzado. Caminaron en fila india detrás del profesor hacia el escenario, sintiendo las miradas y risas mal disimuladas de sus compañeros.

La castaña quería llorar de los nervios, ¡Justo lo que quería evitar a toda costa, ser el centro de atención en este estúpido lugar! Una vez sobre la tarima el profesor los ubicó uno al lado del otro en frente de todos sus compañeros.

-El Fantasma de la Opera sería una excelente opción sino fuera por el hecho de que su mejor adaptación al teatro sería mediante un musical… Y tengo la ligera sospecha que ya es suficiente tortura para todos ustedes tener que actuar una obra, como para que sea además un musical, ¿Correcto?

Mimi se abrazó a sí misma.

–Ahora, con esa sugerencia tan cliché, intenten adivinar otra vez. Si no adivinan en este momento de qué será la obra, los haré limpiar este teatro cada vez que termine un ensayo- sonriendo -Compris?

Tanto Mimi como Tai miraron con ganas de estrangular a Tokumori, quien se encorvó un poco temeroso mientras trataba de sonreír.

-Aquí les va la pista- anunció, mirándolos sonriente –Verona.

La castaña arrugó la frente, ¿De dónde había escuchado aquella palabra antes? Se mordió el labio inferior pensando, pensando, notando como el Yagami se rascaba la cabeza y Tokumori ponía cara como si tuviera cólicos. Luego miró hacia donde estaban el resto de sus compañeros, quienes algunos los miraban burlonamente y otros estaban en lo suyo, siendo hombres. Entonces notó una cabellera rubia entre el público, reconociendo un segundo después a Yamato Ishida. El chico los miraba con expresión indiferente hasta que Mimi se dio cuenta de su presencia, pues en eso el chico frunció el ceño, desviando su atención hacia su celular.

¿Es que pensaba ser de esa forma el resto del año escolar?

La castaña empezó a odiarlo también, pues era demasiado hostil con ella. Era evidente que él prefería verla muerta antes de…

Entonces Mimi abrió los ojos de un golpe.

-¡Romeo y Julieta!

Aquello atrajo la atención de muchos, pero ella los ignoró por completo ya que por dentro se sentía tan aliviada de no ser ridiculizada en público al tener que limpiar el teatro al terminar cada ensayo.

-Vaya. Felicidades…- aguardó, esperando a que la castaña se presentara.

-Miso Tachikawa, señor.

El profesor lo miró de una forma particular por un segundo.

-Felicidades, Tachikawa. Es correcto- Taichi y Tokumori suspiraron sonoramente, completamente aliviados -Gracias a usted no pasarán todas las tardes de los lunes y jueves limpiando este lugar.

-Espera- dijo entonces el pelinegro -¿Qué no es Romeo y Julieta una obra para niñas?

Mimi le dio un fuerte codazo en el costado, mirándolo con ganas de acuchillarlo.

¡Este hombre necesitaba aprender a callarse!

-Primero que nada, Romeo y Julieta es una trágica historia de amor en donde los protagonistas se suicidan, así que no, no es una obra para "niñas". Y segundo, he adaptado dicha historia para que sea una entretenida comedia en la que puedan hacer el ridículo con estilo dado su nula experiencia en el teatro- dándole un golpe en la cabeza al pelinegro con el rollo de papel, miró al chico como se mira a una cucaracha antes de aplastarla –Pero de todas maneras gracias por tu acotación, porque aquello me ayudó a decidir que gracias a tu potencial de payaso ustedes tres tendrán los papeles protagónicos de esta obra.

-¡No!- chilló Mimi con terror, acompañada por Taichi, que esta vez miró al pelinegro con furia contenida.

Esto no podía estar pasando.

Y ella que pensaba participar en la confección del vestuario o de la escenografía…

-Bien, usted- señalando al Yagami –Será Romeo.

Taichi bajó la cabeza, soltando una maldición.

-Usted…- dándole un toque con el rollo de papel en la cabeza de Mimi –Será Julieta.

¡Julieta!

Siempre había soñado en actuar como Julieta, ¡Pero no de esta forma!

-¿Por qué yo?- gimió la castaña, mirando con ojos de borrego al profesor -¡Tokumori fue quien se burló!- el pelinegro le dio un ligero empujón.

-Porque si no fuera porque estudiaras en este instituto diría que eres una mujer disfrazada de chico- Mimi palideció, mirando el piso con ganas de que la tierra se la tragara mientras sus compañeros se burlaban de ella –Será una comedia, pero este chaval llevará la obra a la ruina si interpreta a Julieta.

-¡Ja! Se van a ver tan gay- empezó a reírse el pelinegro entre susurros, pero entonces el profesor le dio dos golpes en la cabeza con el libreto, haciendo que el chico se la cubriera con las manos.

-Y tú, pequeño sabandija, serás la nodriza en cuyo vestuario resaltarán un par de tetas de vieja gorda que te golpearán la cara cada vez que corras en el escenario- todos empezaron a reírse, animados con la obra una vez que habían elegido a los primeros personajes –Y más les vale actuar maravillosamente si no quieren hacer que sus compañeros se pierdan un viaje a Okinawa por culpa de su insensatez.

A diferencia de sus compañeros, Mimi deseaba fervientemente que no ganaran ese premio, sin embargo, todos se veían tan ilusionados que sería muy injusto que perdieran ese viaje por culpa de ella. Suspiró sonoramente. Bien, se esforzaría para ganar, de todas maneras, puede inventar un resfrío y evitar ese viaje, ¿No?

A partir de ese momento el resto de la hora fue dedicarse a encontrar al Fraile, a los padres de cada amante trágico y el resto de los personajes. Algunos se ofrecieron un poco más entusiasmados al ver el tipo de obra que iban a realizar, ya sea para actuar, para diseñar o hacer la publicidad. Después de todo eran como 40 alumnos, suficientes para llevar a cabo una comedia Shakespereana estudiantil.

Mientras definían la logística para los ensayos Mimi y Taichi se encontraban sentados uno al lado del otro escuchando atentos. La castaña sentía que el Yagami era una persona muy amistosa, y de todos era el único que se preocupaba por su presencia acompañándola o incluyéndola en las reuniones.

Solo esperaba que esta obra no lo haga sentir incómodo, con la fama que ya está ganando por sus rasgos femeninos y actitud rara, no quería incomodar al moreno.

-Oye- dijo Mimi de pronto, atrayendo la atención del moreno –Lamento que te haya tocado ser Romeo.

El Yagami se encogió de hombros en un gesto despreocupado.

-No hay problema- sonriéndole –Creo que será divertido.

En ese momento Mimi supo que Taichi Yagami se volverá su mejor amigo.


Continuará…


Notas de la Autora:

Hello, hello!

Aquí Vai reportándose. Todos los viernes verán actualización de esta historia, al menos que tenga un Lapsus mentis, y de ser el caso serán avisados. Espero.

¿Cómo les pareció este capítulo? Ya les he dicho que esta actualización de IH tendrá ciertos giros. Espero no haberlos decepcionado. Y no se preocupen, que es un Mimato, se los aseguro. Solo hay que darle un poquito de tiempo, es todo.

Por cierto, extrañaba a Susu, ¿Ustedes no?