NACEN FLORES EN UN ARIDO DESIERTO
" ¿Qué fue lo de hace un momento?¿Me pareció escuchar los pensamientos de Yuzuchi?" Se preguntó Harumin mientra Yuzu movía sus dedos dentro de ella.
Yuzu estaba conduciendo a Harumin a la cumbre más deleitosa de placer que jamás ella hubiera imaginado. Se aferró a ella, arqueando su espalda. Pero hacía un instante, pudo "ver",si así pude decirse, a Yuzu pensando en Mei y en lo que sufría por no poder estar con ella en ese momento. Intentó concentrarse para entregarse de lleno a las caricias de su amor, cuando una fuerte ráfaga de viento abrió la ventana de la habitación, dejando entrar una fría bocanada de aire gélido, que la hizo temblar.
-Haru- dijo Yuzu muy suavemente a su oído, a la vez que soplaba en él-vamos a pillar un resfriado si nos quedamos aquí.
-Contigo a mi lado jamás sentiré frío.-Miró la cara de Yuzu, que, inexplicablemente, se estaba volviendo algo difusa, como si fuera un fantasma. Ella no dejaba de decirle con mucha insistencia:
-Vamos, Harumin. Cuando llegue a tres, abrirás los ojos. -Besó su cabello-Uno...dos...tres.
Harumin pegó un brinco, sobresaltada. Frente a ella estaba el rostro de Yuzu; sus ojos verdes llameaban, mirándola con algo de preocupación.
-¿Qué?-Harumin estaba confundida-¿Por qué...?
Estaba acostada en la banca del parque, con la cabeza recostada en las piernas de Yuzu. El helado viento del otoño gemía entre las hojas de los árboles del parque;en el cielo brillaba la luna y las estrellas parpadeaban débilmente. Yuzu le besó la frente.
-Al fin despertaste, dormilona. Parece que tenías un sueño muy agradable, porque te veías tan feliz y tranquila mientras dormías.
-¿Ah?-Harumin se enderezó, sentándose al lado de Yuzu-¿No estábamos en mi casa...?
-No nos hemos movido de aquí. Hablábamos de lo terrible que me estaba saliendo la melodía que estaba tocando, e intenté tocar otra, pero sonaba tan patética que hice que te durmieras. No quise despertarte enseguida, así que te apoyé en mis regazo para que estuvieras más cómoda.
Harumin miraba a Yuzu, totalmente en shock. Se llevó la mano al pecho,respirando con dificultad, tratando de calmar los latidos de su corazón. Una profunda pena comenzó a invadirla.
"Todo fue un sueño. Era demasiado bonito para que fuera real. No fue más que un sueño, un sueño que mis deseos proyectaron en mi mente. No puede ser...se veía tan real."
No pudo contener las lágrimas de amarga desilusión que se agolparon en sus ojos. Tuvo que cubrir su cara con las manos.
-Haru- Yuzu estaba sorprendida al ver el estado en que se encontraba- ¿Qué ocurre?- la abrazó con cariño-Dime qué tienes. Me apena verte llorar.
Harumin no contestó. Recordó que, aún en sus sueños, Mei estaba presente, tenaz y persistente, en los más profundos anhelos de Yuzu. Aún allí Mei era dueña absoluta del corazón de su querida Yuzu, y por eso lloraba.
"Acaso si hiciéramos el amor en verdad, lo más seguro es que piense en ella mientras lo hacemos. Es tan fuerte lo que siente por Mei que llegaron esas vibraciones a mi subconsciente; tal vez mientras dormía deseaba tener a su lado a su hermanastra y no a mí."
Yuzu levantó su mentón, besándola profundamente. Besó sus labios por un largo rato, para que Harumin dejara de llorar. Después, fue secando sus lágrimas con más besos, hasta que Harumin sintió derretirse ante tal muestra de afecto por parte de ella.
-Haru- dijo Yuzu estrechándola con fuerza-Creo que sé el motivo de tu tristeza. Soy yo ¿Cierto? Me siento miserable. No puedo hacerte feliz.
Harumin sacudió la cabeza.
-No. Yo ya sabía a lo que me enfrentaba cuando empecé a salir contigo. No te eches más cargas de las que ya tienes.
-Tú no eres una carga. En ese caso, yo soy una tonta por no querer ver más allá de mis narices.-Empezó a besarla nuevamente. Los besos de la mujer que tanto amaba excitaban a Harumin; recordó el sueño.
"Aunque Yuzu aun ame a Mei, no debo darme por vencida.-pensó-Si logramos tener intimidad, tal vez Yuzuchi me vea con otros ojos. Tengo que luchar por ella."
-Yuzu, duerme en mi casa hoy.
-Pero...
-No te preocupes por Mitsuko; ella está ocupada con la universidad y vendrá mañana.
Yuzu sabía que si iba a la casa de Harumin, esta esperaría algo de ella. Iba a rechazar la oferta, pero no quiso ponerla triste de nuevo.
-Bueno. Vamos; es lo que más deseas¿No?
-Con todo mi corazón.
"Ojalá todo se haga realidad. Yo haré que el espectro de Mei se desvanezca de su mente"
Al llegar, Yuzu ya se había propuesto dar todo su ser a Harumin; era lo que ella quería y se lo merecía. Sin muchos preámbulos, se quitó la chaqueta y la corbata.
-Haru,ven aquí.-Esta se acercó más a Yuzu, quien a su vez la despojó de la suya, mientra se unía a ella en el beso más apasionado que jamás le diera. Las manos de Yuzu parecían haberse multiplicado; botones desabrochados, dedos inquietos que recorrían cada centímetro de su piel hambrienta. Paso a paso,se dirigieron su alcoba. El espíritu de Harumin se expandió, y sintió que en cualquier momento estallaría. Sólo quería que Yuzu se apresurase un poco más. Ya no soportaba un segundo más la aguda ambición que sentía por su cuerpo. La ropa de ambas formaban un camino hasta la cama, donde se dejaron caer. Eso no había sucedido en su sueño.
"Es real, esta vez es real."
-Te amo con todas mis fuerzas, Yuzu.
-Harumin...-deslizó una mano por su espalda, con la intención de quitar su sujetador.
-Hazme tuya, mi amor.
Y entonces, súbitamente, Yuzu quedó como alelada. Miró a Harumin con torpeza. Un sudor frío caía de su nuca, haciendo camino hasta su cuello y pecho, helàndole el cuerpo. Apartó sus ojos de los de Harumin, que la miraban con creciente desilusión. No se sintió capaz de proseguir.
-Es inútil, Haru; no puedo. No me siento bien. Dejèmoslo para otro día.
Se irguió, levantándose. Recogió su uniforme y empezó a vestirse, sin atreverse a mirar a Harumin. Esta también se había levantado. Tenía que alejar a Mei a como diera lugar. Rodeó a Yuzu con sus brazos.
-Entiendo que estés afligida por todo lo que has tenido que pasar últimamente; pero eso no significa que debas cerrar tu corazón. Déjame un espacio en su interior y podrás sentir la grandeza de mis sentimientos. Si tú no puedes, yo sí.-Acto seguido,la empujó muy suavemente hasta caer nuevamente en la cama. Se apoderó de su boca, chupando con delicia sus labios y succionando su lengua de vez en cuando. Yuzu dejó que Harumin la tocara cuanto quisiera. Tal vez tenía razón; Si ella no era capaz de consumar un amor que no sentía, Haru sí. Porque ella Sí la amaba. Sin embargo, a pesar de que Harumin actuaba despacio, con mucha ternura y devoción, nada de lo que hiciera lograba sacarla del embotamiento mental que sufría. Quería, sí, a Harumin; pero no quiso sacrificar un momento que debería vivirse con verdadero amor y genuina pasión y no de manera forzada. Por eso, cuando la mano de Haru se deslizó hasta su braga e intentó penetrar en su interior, la detuvo, quitàndola de allí.
-Yuzuchi, por favor...
-Perdóname, Harumin- Yuzu estaba a punto de llorar-Dios, parece que me pagaran por llorar. Se limpió los ojos-Siento ser tan egoísta. Soy tan lamentable.
Harumin estaba dolida. La fantasía fue demasiado bella para superar la realidad: Yuzu estaba encadenada al amor que sentía por Mei. ¿Qué debía hacer para que Yuzu fuera libre?
-Yuzuchi, si no eres capaz de olvidarla,¿Por qué no la perdonas y vuelves con ella?
-NO. Sería una tortura. Me conozco. Siempre estaría recordando su traición y eso me impediría ser la misma con ella. Es imposible que volvamos.
-No tengo posibilidad, Yuzuchi. De ser así, a estas alturas ya sentirías un poquito de amor hacia mí. Lo que no está predestinado, nunca será.
-Haru, eso suena tan triste. Yo deseo quererte como tú deseas. -La haló del brazo y la acostó junto a ella, delineando su rostro con sus dedos. Ella la miró, enamorada. Quería todo de ella, pero tenía tan poco...
-Te tengo tan cerca, pero estás tan distante a la vez.
Yuzu no supo qué contestarle. Al cabo de un rato, empezó a pasar suavemente la mano a lo largo de su cabello, haciéndole tenues masajes hasta que logró dormirla. La contempló un largo rato, escuchando su suave respiración. La nostalgia comenzó a invadirla
"Debería amarte. Me pregunto ¿Por qué no puedo ser la de antes? Mei siempre está conmigo, no como algo material y tangible, sino como yo misma. Ella está en mí como parte de lo que soy y sin ella me convierto en un ser mutilado. Perdóname, Haru. Perdóname por no dejar de pensar en ella ni siquiera en estos momentos."
Miraba el plácido sueño de su novia, mientras su corazón lloraba silenciosamente, lleno de pena por no poder corresponder al gran amor que Harumin profesaba por ella, y también por no ser capaz de dejar de amar tan ciega y estúpidamente a Mei. Se llevó a la cara la mano que tenía libre, cubriéndose los ojos, sin poder detener el llanto que ya no cabía en su interior.
"Amo a Mei. La amo tanto que duele hasta morir. ¿Cómo hago para dejar de amarla? Me siento tan miserable. Haru me ama y yo... tengo que fingir tantas cosas. Ni siquiera me siento capaz de entregarme a ella; dentro de mí sigue estando el deseo de hacerlo con Mei. Aunque ella no lo quiso así. Cielos, estos pensamientos y esta tristeza están matándome."
Con mucho cuidado, apartó a Harumin para no despertarla. Se levantó con el fin de salir a refrescarse un poco, ya que no soportaba la presión que sofocaba a su pecho. Tomó su saxofón y salió , sentándose en el césped que estaba a un lado del porche delantero del pequeño departamento. Allí intentó no pensar en aquellas cosas que le angustiaban, porque iba a amanecer con sus ojos hinchados y ¿Qué explicación le daría a Harumin? No quería que la viera en ese estado tan deplorable. Empezó a tararear algunas notas con el saxo-soprano, para así dirigir su atención a algo externo; no obstante, aunque intentó tocar algo alegre, su situación emocional se vio reflejada en sus actos. Era muy bella la interpretación, tanto, que hasta la luna pareció detenerse para escuchar la hermosa composición. Pero, así como era de bonita, lo era abrumadoramente triste. Estuvo a punto de dejarla pero, muy a su pesar, logró terminarla de manera magistral.
-"Love Story"-Dijo una voz que parecía provenir de la misma oscuridad.
Yuzu dejó caer el saxofón ante la sorpresa y sobresalto que le causó el saberse observada y escuchada sin que ella lo supiera. Levantó sus ojos, encontrándose con la profunda mirada de Mitsuko, que quien sabe cuanto tiempo llevaba allí. Se miraron largamente, diciéndose muchas cosas con esa simple expresión. Al cabo de un rato, Mitsuko se sentó a su lado, diciendo en voz muy baja:
-Esa composición que acabas de tocar inspiró la historia de un gran amor que se pierde, sin posibilidad de recuperarlo. ¿Sabes algo, Yuzu? Tu instrumento parecía llorar. Así es como te sientes por dentro ¿No?. Y eso es algo que me entristece a mí también.
Yuzu escondió su rostro entre sus rodillas. Hacía tiempo que no veía a Mitsuko. La había evitado deliberadamente porque verla sólo podía ocasionar conflictos con Harumin. Aún tenía muy presente lo que sus besos habían hecho en ella, y era probable que volviera a ocurrir si estaba a solas con ella, por lo que intentó levantarse y regresar al lado de Harumin; pero su sola presencia le transmitía cierta tranquilidad, por lo que decidió quedarse allí un rato más.
Por unos minutos ninguna de las dos dijo nada. Yuzu la miraba de reojo de tanto en tanto y Mitsuko estaba contenta y a la vez nostálgica, porque al fin pudo verla después de tantos días.
-Mitsuko- Yuzu estaba algo nerviosa-Perdona por no dirigirte la palabra las pocas veces que nos hemos encontrado en todo este tiempo, pero supongo que conoces mis razones para hacerlo.
-No te preocupes por eso. Mientras Harumin sea feliz, el sacrificio bien vale la pena.
-¿Sacrificio?
Mitsuko miró directamente los ojos verdes de Yuzu, que en ese momento brillaban débilmente.
-Desde aquel día no he podido dejar de pensar en ti. Saber dónde puedo encontrarte, verte y hablar contigo, y no poder hacerlo, ha sido un sacrificio muy duro para mí.
Instintivamente, Yuzu alargó su mano y acarició el largo mechón que caía junto a la mejilla de Mitsuko, mientras dejaba escapar un suspiro.
-Ese día en que me dijiste adiós, estuve a punto de ir corriendo tras de ti, y dejar a Haru para quedarme contigo. Pero no tuve el valor de lastimarla de esa manera. Yo..., a veces, cuando recordaba lo segura que me sentí con tus palabras y tus expresiones de afecto, que estuve tentada a buscarte y pasar tiempo a tu lado; pero creo que ya te dije que soy una cobarde. Ni siquiera he tenido la fuerza de voluntad para intentar amar a Harumin y olvidar mi amor por Mei. Soy una...
-Basta.-Mitsuko no quería verla llorar, y hacia allá se dirigía Yuzu- No eres nada de eso. Sólo estás enamorada. Dejar de amar a alguien no es tan sencillo, sobre todo si es tu primer amor. De eso yo soy una buena muestra.
-¿Amas a alguien, Mitsuko? Tú eres mayor que yo, y muy hermosa además. De seguro tienes más experiencia en estas cosas y, por lo que dices, existe una persona que está en tu corazón de forma especial. Es muy afortunada, quien quiera que sea.
-Yuzu, tú eres mi primer amor.
Yuzu abrió mucho los ojos ante la sorprendente revelación. Podría ser que...La mirada de Yuzu era un amplio interrogante directo al corazón de Mitsuko.
Mitsuko tenía plena conciencia de que no obraba lealmente con Harumin, pero el amor que sentía por Yuzu le impidió actuar de otra forma. Pegando su frente a la de Yuzu, murmuró:
-Te amo. No fue algo inmediato, pero cuando quise darme cuenta, ya estabas en mí. No quise que pasara. Simplemente sucedió.
Yuzu miró los ojos que estaban frente a ella. Tenían algo cautivante, que la atrapaba; y sus labios, tan tentadoramente cerca, parecían pedirle a gritos que los besara.
-Mitsuko, en este momento desearía besarte hasta dejar hinchados tus labios.-musitó Yuzu con voz ronca.-No sé qué, pero tienes algo que ofusca mis sentidos.
-Y yo deseo que lo hagas.
Yuzu rozó con sus labios los de Mitsuko, cerrando los ojos. De improviso, se detuvo. Se levantó, con un ligero temblor recorriendo su cuerpo.
-Yuzu...
-No. No debemos hacerlo. Harumin está dormida en su cuarto y yo debería estar con ella. Si me dejo llevar por mis impulsos¿En qué me diferenciaría de Mei? Haru es mi novia y yo sería la persona más ingrata del mundo si llegara a serle infiel, así sea con un simple beso.-Yuzu tomó su saxofón e intentó retirarse, cuando se sintió rodeada por detrás. Mitsuko había atrapado su cintura, abrazándola fuertemente.
-Yuzuko- su voz era apasionada-. Me has demostrado que valoras a mi hermana y que no deseas hacerle daño. Pero te amo. No puedo evitarlo.-La respiración de Mitsuko, y su aliento en su cuello, hizo que Yuzu se estremeciera más aun. Por poco se da vuelta y empezaba a besarla como loca, pero resistió. Le costó mucho no hacerlo.
-Mitsuko, agradezco tus sentimientos, pero Harumin es mi novia ahora.
Mitsuko percibió la lucha que libraba Yuzu. Ambas se sentían de la misma manera. Sin embargo, comprendía y admiraba su lealtad. Puso sus manos sobre las de ella. Ante el contacto, entrelazaron sus dedos, que temblaban. Yuzu pensaba.
Cuando vio a Mei con Misaki, se embotó toda la sensualidad que emanaba naturalmente de su carácter apasionado, aunque lograba sentir deseo por Harumin y mucho más hacia Mei. Pero desde que viera el fatídico video, toda esa pasión se fue al garete, dándole paso a una fastidiosa indiferencia por todo cuanto la rodeaba. Antes de eso, Harumin era capaz de enardecer su deseo sexual a niveles que la enloquecían; actualmente, nada la motivaba. Por eso, se sintió muy sorprendida al sentir cómo la fiebre característica del deseo sexual se posesionaba nuevamente de su cuerpo al sentir las caricias de Mitsuko. Tal vez... inconscientemente, sentía algo por Mitsuko. Pero debía rechazar esos pensamientos.
-Mitsuko, ya voy a dormir. -Yuzu intentó liberarse de sus brazos, pero ella la retuvo con más fuerza. Besó su nuca, haciendo que Yuzu exhalara un suave gemido.
-Veámonos el domingo- Mitsuko hablaba acariciadoramente a su oído- Hemos estado evitándonos, cuando en realidad nos morimos de ganas por estar juntas. Yo ya no lo aguanto más.
Sujetó el mentón de Yuzu, girándole el rostro hasta dejarlo frente al suyo. Los ojos de Mitsuko ardían.
-Yuzuko, déjame ir a descansar con el sabor de tus labios en mi paladar, que está sediento de ti.
-Por favor, no quiero hacerlo. -Pero miraba su boca como hipnotizada.
Mitsuko puso a Yuzu frente a ella y, en un rápido movimiento, emboscó sus labios. Yuzu la empujó para huir de sus besos, pero ella la sostuvo con firmeza. En medio del forcejeo, Mitsuko la arrinconó en la puerta de entrada y, sin rodeos, introdujo su lengua en la boca de Yuzu, besándola con desesperación. Era tan recia su pasión que, aunque Yuzu intentó resistirse golpeando su pecho con los puños, cuando quiso darse cuenta, ya había bajado la guardia, sujetando su blusa y atrayèndola aun más contra su cuerpo, devolvièndole sus besos con mayor ímpetu que ella. Ninguna de las dos razonaba ya; sus bocas bailaban con loca pasión. Después de un momento, Yuzu logró separarse, abrazando a Mitsuko, con la respiración entrecortada, presa de un sentimiento que no comprendía.
-Mitsuko, yo no puedo hacerle esto a Harumin.-Sentía como si hubiera cometido un crimen. Mitsuko acarició su larga melena rubia.
-Ella no tiene por qué saberlo. Sólo fue un beso.
-Es lo mismo...Haru me quiere más que a su vida, y yo burlándome de ella en su cara. Esto no volverá a pasar.
-¿Eso es lo que en verdad quieres?-Mitsuko volvió a abrazarla, capturando su oído con su lengua. Yuzu se estremeció.
"Cálmate, Yuzu"
Se puso de puntillas para llegar a a la frente de Mitsuko, depositando un beso en la misma y separándose de ella.
-Yo elegí a Harumin.-Cabizbaja, tomó su saxofón y entró en la casa. Mitsuko se quedó fuera, pensando en lo mucho que había llegado a querer a Yuzu y en lo lejos que estaba de ser correspondida por ella. No podría estar así por mucho tiempo más. No era de las personas que le gustara alargar demasiado un conflicto; por lo tanto, haría algo al respecto para ponerle punto final a su difícil situación.
Con sus latidos en total descontrol, Yuzu se acostó nuevamente al lado de Harumin, quien seguía profunda. Aun tenía el sabor de Mitsuko en su boca; hubiera querido seguir un rato más con ella, porque descubrió que en su compañía el recuerdo de Mei no la atormentaba con su horrible insistencia.
Eran cerca de la seis de la mañana cuando Harumin despertó. Yuzu estaba acurrucada junto a ella, dormida aun. Besó su mejilla, abrazándola con mucha ternura. Yuzu se agitó un poco, abriendo los ojos perezosamente, encontrándose con la dulce mirada de Harumin.
-Buenos días , Yuzuchi.
-Haru...-Yuzu no pudo evitar avergonzarse al recordar la noche anterior.-Hmmm...¿Cómo amaneciste?
-Contigo ami lado es más que suficiente. Te amo.
Yuzu no contestó. Pasó la mano por su cabello, rozando con sus labios su hermoso flequillo.
-Yuzuchi ¿Cómo pudiste dormir con tu uniforme puesto? Eso debió ser sofocante.
-No tanto como crees. Simplemente, me quedé dormida.
-Entonces, vamos a bañarnos juntas.
-No creo que sea conveniente hacerlo.
-¿Por qué?
-Anoche, después de que te dormiste, salí a tomar un poco de aire. Mientras aun estaba fuera, tu hermana llegó.
Harumin se incorporó. No le agradó saber que Yuzu se había encontrado con Mitsuko.
-¿Hablaste con ella?
-Sólo la saludé y volví aquí inmediatamente.
Harumin escudriñó la expresión de Yuzu, pero ésta tenía su habitual seriedad, con ese desalentador brillo de tristeza titilando en la profundidad de sus ojos.
-Yuzu, te quiero.-Dijo de repente. La estrechó posesivamente. Temía perderla.
-Voy a bañarme primero, Haru. Menos mal que hoy es sábado y no hay escuela.
Se levantó con presteza, dirigiéndose a la ducha. Le estaba mintiendo a Harumin; si supiera...
Poco después, ambas fueron a la cocina. Harumin pensó que encontraría a Mitsuko allí pero, al parecer, aun no se levantaba.
-Yuzu, yo prepararé el desayuno.-dijo Harumin -¿Qué te apetece?
-Lo que te apetezca a ti. Por mí está bien.
Harumin observó que al actitud de Yuzu se había vuelto más apática de lo normal; eso la entristecía. Estaba mucho más sombría y taciturna. Tenía el saxofón y tarareaba con él una melodía tan lúgubre como el ánimo de la que la ejecutaba.
-Yuzu ¿Qué tienes? Hace un momento te veías tan bien, y ahora te falta muy poco para que empieces a llorar.
Yuzu dejó a un lado el instrumento.
-Harumin, debo parecerte una loca. ¿No crees? Mi humor cambia de un modo tan exasperante que me enojo conmigo misma por ser tan débil.
-Toma, y deja de pensar así.-Contestó Harumin tendiéndole un taza de café.
En ese instante, Mitsuko entró en al cocina.
-Buenos días.-dijo, tratando de no mirar a Yuzu, quien levantó al cabeza al escuchar el saludo; Harumin notó, con mucho asombro, cómo el rostro de Yuzu pareció iluminarse al ver a Mitsuko, como si un rayo de sol hubiera se hubiera filtrado en las penumbras de su corazón.
-Hola, hermana. -respondió Harumin, tratando de desechar esas ideas raras.- Pensé que llegarías hoy.
-Terminé con mis ocupaciones antes de lo previsto.-Miró a Yuzu- Hola, Yuzuko. Tiempo sin hablar¿eh? Ayer huiste sin darme a tiempo a saludarte.
-Ah... es que estaba cansada y no tenía muchas ganas de conversar.
-¿Ya desayunaste?
-Harumin está preparando algo para comer.
-Así es-intervino Harumin- También haré algo para ti.
Cuando estuvo preparada la refacción, comieron en silencio. Harumin estaba incómoda. Yuzu no comía mucho y Mitsuko no hacía más que mirarla disimuladamente.
"Tengo que comprobar algo".
-Mitsuko, voy un momento al minisùper. Me di cuenta de que no tenemos azúcar.-Yuzu hizo ademán de levantarse-No, Yuzuchi, no es necesario que me acompañes.
-Harumin...
-Tú tampoco, hermana. No quiero que Yuzu quede sola. Acompáñala mientras vuelvo¿Quieres?
Se levantó y salió, haciendo mucho ruido al cerrar la puerta. En realidad, no iba a a comprar nada. Permaneció alrededor de diez minutos fuera, dando vueltas en la terraza del departamento, ansiosa por volver a entrar y a la vez temerosa. Quería ver cómo se comportaba Yuzu estando a solas con su hermana; por eso decidió dejarlas para corroborarlo. Transcurridos los diez minutos, entró con cautela, haciendo ruido casi nulo a fin de no ser escuchada por ellas y, casi sin respirar, se apostó junto a la entrada de la cocina, mirando con mucho cuidado en su interior.
Yuzu estaba sentada al lado de Mitsuko, quien tenía el saxofón entre sus manos, dispuesta a tocar.
-Mira, Yuzu- decía Mitsuko- Este es un fragmento de un jazz que toqué en una presentación en mi Universidad. Se llama "A Love Supreme, y es de un compositor muy famoso.
Mitsuko aplico la boquilla a sus labios, ejecutando la parte llamada "Persuance". El aire se llenó de hermosas notas de gran belleza estética, que conmovieron el corazón de Harumin, que se había sentado para escuchar mejor. Yuzu había cerrado los ojos, escuchando la gran demostración de talento que le regalaban a sus sentidos, gratamente sorprendida de que Mitsuko tocase tan bien. No sabía mucho de ella y sus gustos, pero lo que iba descubriendo le agradaba cada vez más. Cuando terminó de tocar, Mitsuko miró a Yuzu, diciéndole:
-Esta canción es para ti.- Alargó su mano y con sus dedos acarició unas hebras sueltas de su cabello rubio.
Yuzu se sintió algo cohibida.
-Este...gracias, pero no era necesario que me lo dijeras. Aparte de eso, eres maravillosa con ese instrumento.
-Bueno, es sólo una aficciòn. Yo estudio Finanzas para ayudar en el futuro a mi familia con el grupo empresarial, pero ingresé al club de música para desestresarme cuando los estudios se pusieran difíciles, y vaya que me ha servido.
-Hace un tiempo, jamás se me habría ocurrido entrar al club de música de la escuela. Tal vez a una banda de rock o algo así, pero nunca pensé terminar en sinfónica. La Academia Aihara no cuenta con clubes frívolos y sólo logré encajar a medias en el de música.
-¿Por qué entraste entonces?
Yuzu bajó la cabeza, perdiéndose en tristes recuerdos.
-Para pensar en algo distinto a la angustia que me persigue.
Las sombras volvieron a cubrir el ánimo de Yuzu.
-No mires atrás; muchas veces corremos hacia lo que creemos que nos hará feliz, sin lograr alcanzarlo jamás. Pero si nos detenemos, ese algo se sentará a nuestro lado sin que nos demos cuenta,aunque no sea lo que en un principio perseguíamos. No rechaces el amor que se te brinda por el pasado que alguna vez consideraste feliz.
-Lo siento.
-Sé feliz con Harumin. Ella te ama.
-Lo sé. Pero...-Miró su rostro." Se ve tan hermosa hoy. Oh, dios, quiero besarla."
Mitsuko pareció leer sus pensamientos. Acercó sus labios a los de ella, pero Yuzu se echó atrás.
-No lo haremos. Te juro por mi vida que no lo haremos. Permaneceré al lado de Haru.
Mitsuko esperaba esa reacción. De todos modos, lo que quería era apartar a Mei de la mente de Yuzu, y lo había conseguido.
-Sé que no dejarás a mi hermana. Por favor cuida de ella.
-¿A qué te refieres?
-Luego te digo. Por ahora, quiero que escuches algo.
Encima de una mesita había un pequeño equipo de sonido. Tomó un cd y lo puso a sonar. Era un jazz muy bonito y suave.
-Ven.
-¿Qué?
-Bailemos.
-Ni loca.- se negó Yuzu categóricamente.
-¿No sabes bailar?
-Claro que sé, pero no quiero hacerlo.
-Ven, no seas aburrida.-le guiñó un ojo-Yo no sé bailar, pero quiero, al menos, crear este recuerdo contigo.
Yuzu miró fijamente a Mitsuko. Sus ojos reflejaban el mismo amor que veía a diario en los de Harumin.
-Está bien, pero sólo unos minutos.
Mitsuko enlazó al cintura de Yuzu con una mano y entrelazando la otra con la de ella. Los movimientos de Mitsuko eran torpes, y en un momento dado, pisó los pies de Yuzu.
-Eres fatal bailando.
-Te dije que no tengo ni idea de esto. Nunca me gustó ir a fiestas y allí es donde uno aprende a hacerlo.
-Después dices que yo soy la aburrida.
-No me gustan, pero contigo iría al infierno si así me lo pidieras.
Yuzu comprendió el sentido de las palabras de Mitsuko, pero no quiso darle largas.
-No, gracias. Yo quiero conocer el cielo.
-También me sé el camino.
-¿Ah, si? ¿Y cuál es, si puede saberse?
-Comienza en mis labios y termina en mis dedos-Dijo Mitsuko con maliciosa picardìa.
Yuzu abrió mucho los ojos cuando entendió lo que quiso decir.
-E-eres...eres una degenerada! Le voy a decir a Harumin que no estás respetando a su novia.
-Je,je,je. Yo soy más inexperta que una niña de primaria. Sólo repetí lo que leí en una novela.
-Pues a mí no me hizo gracia.-Pero sus ojos sonreían.
Mitsuko pudo ver, al fin, a la verdadera Yuzu aflorar después de tanto tiempo.
"Lo estoy consiguiendo. Falta muy poco."-Pensó.
Harumin, desde su escondite, pudo ver el cambio en la expresión de Yuzu. Su corazón se aceleró ante lo bella que se veía en ese momento, preguntándose: "¿Por qué? ¿Por qué yo no pude hacer que volviera a ser ella misma?"
Yuzu y Mitsuko seguían bailando muy lentamente.
-Estás mejorando tus movimientos, Mitsuko.
-Tengo una gran maestra. Me alegra que estés tan relajada. Deberías ser siempre así.
-¿Así cómo?
-Tan encantadora y libre.
-Estás exagerando. No soy tan encantadora.
-Nada de eso. En este momento te ves realmente adorable.
-Hoy estás muy atrevida con tu cuñada. ¿Que pasaría si Haru te escuchara hablarme así?
-Se enojaría, supongo. Pero valdría la pena.-Mitsuko sonrió dulcemente mientras la miraba-¿Te molesta que te hable de este modo?
-Creo que a Haru no le importaría mucho. Yo estoy con ella y eso es lo que cuenta. Por otro lado, me divierte tu manera de ser.
Lo que sucedió a continuación, dejó a Mitsuko en estática.
-¿Qué te pasa?-Preguntó Yuzu.
-Creo que ya puedo morir en paz.
-Te estás volviendo loca. ¿A qué viene eso?
-¡Mírate!- La abrazó, demasiado feliz para poder expresarlo con palabras-¡Acabas de sonreír!
Yuzu se tocó la cara como si algo extraño su hubiera posado sobre ella.
-Tienes razón-Dijo, muy sorprendida.- Pensé que esa expresión me había abandonado para siempre.-Sus ojos se iluminaron de gratitud, regalàndole otra sonrisa-Gracias, Mitsuko.
-Si supieras lo hermosa que te ves así; siento que mis problemas se vuelven polvo con sólo ver esa sonrisa.
-Esas palabras dan algo de tranquilidad a mi corazón.
Atrás, Harumin miraba la escena, casi con resignación.
"No me equivocaba. Yuzu se siente mejor al lado de Mitsuko, pero no se había dado cuenta. Ella sí podía amar de nuevo. Sólo tenía que escoger a la persona correcta."
-Mitsuko- dijo Yuzu- Haru está tardando mucho¿No crees?
-Tienes razón. Tal vez se entretuvo con algo. Pero, antes de que vuelva, quiero preguntarte algo. ¿Piensas seguir a su lado?
Yuzu contestó inmediatamente.
-Sí,claro.
-Es bueno que la valores tanto. Mira, Yuzuko, yo te quiero a ti y la quiero a ella. Tú y yo no podemos ser amigas, y ya sabes por qué. Tenerte tan cerca y no poder hablarte será algo insoportable para mí; por eso he decidido irme de Japón.
Harumin dio un respingo y Yuzu quedó petrificada.
-¿Hablas en serio?
-Sí. Poner distancia es lo mejor. Voy a transferirme a una gran universidad en América. Ya le había comentado algo a Harumin sobre esto, pero no estaba segura de hacerlo; ahora, ya estoy decidida.
Las sombras volvieron a cubrir el rostro de Yuzu. Mitsuko lo notó.
-¿Te entristece que me vaya?
-¿Cuándo te irás?
-La próxima semana.
"Tan pronto"
-No...no quiero que te vayas.
-Debo hacerlo. Sabes que debo hacerlo.
Yuzu aspiró fuertemente. Sentía que el aire se escapaba de sus pulmones.
-Cuida de Harumin. -añadió Mitsuko- Me has demostrado que ella te importa mucho.
Yuzu se preguntaba por qué le entristecía tanto saber que ya no podría ver más a Mitsuko. Sin embargo, entendía las razones que al obligaban a ello.
-Sí, claro. No te preocupes, yo estaré a su lado. Aunque ella es la que me cuida. Yo soy muy llorona.
-Quiero pedirte una última cosa.
-¿Qué es?
-Déjame besarte.
-Pero...
-Te lo suplico. Sé que no quieres fallarle a Harumin, pero quiero un recuerdo. Cuando esté en América, recordaré los pocos momentos que viví a tu lado y deseo que el último de esos momentos sea un beso.
Desde hacía un rato, Yuzu deseaba besar a Mitsuko, pero su compromiso con Harumin estaba muy presente en ella, y eso la retenía.
Harumin estaba desesperada. No quería presenciar la escena, pero los seres humanos somos muy contradictorios la mayoría de la veces. Se quedó donde estaba.
-Mitsuko...-Dijo Yuzu con voz temblorosa.
Hacía rato habían dejado de bailar. Ahora sólo estaban perdidas una en la mirada de la otra, anhelándose mutuamente. Yuzu se puso de puntillas, cerrando los ojos y se unió a ella en el beso más cálido que hubiera dado jamás. Mitsuko se refugió en ella, estrechándola con toda sus fuerzas, poniendo toda su alma en ese cautivador contacto, que se prolongó un tiempo indeterminado; y Yuzu la besaba con desesperación porque sabía que esa sería la última vez que lo hicieran ;su pecho se inflamó de un sentimiento acogedor, dulce, embriagador, que nunca antes había sentido, ni siquiera con Mei. Aún no sabía que existían distintas formas de amar. En realidad fue un beso que ninguna de las dos podría olvidar jamás.
¿Y Harumin? Cuando vio la intensidad de ese beso, comprendió que debía impedir que Mitsuko se fuera. Yuzu tenía que ser feliz, y ella no sería tan egoísta como para retenerla sabiendo que había un modo para que olvidara a Mei.
No lejos de allí en la casa Aihara, Mei estaba sentada en la cama de su habitación, contemplando el lugar vacío. Un sentimiento de soledad que nunca antes había experimentado se apoderó de ella. Algo en su fuero interno le decía que las cosas no iban bien. Sintió que algo se estaba perdiendo.
