Instituto Hokkaido
(REMAKE)
By: Vainiella
Capítulo 5
"Inseguridades"
-La boca del lobo-
Tai corrió tras el balón en cuanto le dio otra patada, esquivando ágilmente a su oponente de la práctica de hoy. Debía llegar hasta la portería sin que le quitaran la pelota, evadiendo no solo a la defensa, sino también al portero.
Le faltaban 20 metros solamente, cuando en eso desvió la mirada hacia las gradas por un instante.
Miso Tachikawa había llegado, como siempre, para verlo jugar junto con Koushirou. Apenas tuvieron contacto visual su compañero no dudó en saludarle desde lejos, impartiéndole ánimo.
Pero no era ánimo lo que sintió cuando Tachikawa le había sonreído desde esa distancia.
Justo en ese momento su compañero le quitó el balón con demasiada facilidad, evidenciando su descuido y por consecuente dejándolo en ridículo, cuando normalmente era Taichi Yagami quien dejaba en ridículo a los demás cuando de Football se trataba. El pitido del profesor detuvo la práctica de inmediato. Tai redujo el trote hasta detenerse, apoyando las manos en su cadera para tomar un respiro.
-¡Yagami, es la tercera vez! - el hombre se acercó al joven, realmente consternado con la extraña actitud de su jugador estrella -¿Qué es lo que te ocurre? Estás jugando fatal.
-Lo lamento, profesor. Me distraje.
-Pues, hoy te has distraído demasiado, muchacho. Sea lo que sea que te tiene así debes arreglarlo. No falta mucho para el gran partido- suspirando -Descanso de 10 minutos y continuaremos.
Taichi miró el suelo con frustración, sintiéndose derrotado. Su distracción era más que nada por Tachikawa, quien inocentemente aguardaba por él en las gradas como siempre, solo que esta vez algo había cambiado.
El beso de anoche.
No era homosexual. Taichi Yagami nunca había sentido atracción hacia su mismo género…hasta ayer. Sin embargo, no sabía explicarlo. En ese momento, con más lucidez -Es decir, sobrio-, no entendía por qué había besado a Miso anoche, y lo peor del caso es que estaba seguro que el pobre no había hecho nada. Había sido él quien le había robado el beso, y todo gracias al tequila. Y mentiría si dijera que no lo disfrutó, o al menos los pocos segundos que había durado. Indudablemente había sentido intriga por el chico, y le gustaba estar cerca de él, pero de eso a gustarle es un gran recorrido, ¿Cómo era posible que le gustara un chico?
Esta mañana Miso lo interceptó saliendo de clases, queriendo conversar sobre el tema. Sino hubiese sido por Koushirou, que justo llegó en ese momento, habría tenido que encarar la situación.
Y no podía. Ni siquiera podía verlo sin sentirse avergonzado.
¡No sabía qué estaba ocurriendo con él!
-¡Eh, Tai!
De repente, descubrió a Tokumori correr hacia él, sacándolo de sus pensamientos y de esta manera disimular el camino que estaban tomando.
-¿Qué carajos…?- le preguntó tan pronto estuvo frente a él -Primera vez que te veo jugar así.
-Es-Estoy cansado, es todo.
-Ya, claro, ¡Ya sé lo que te pasa, idiota!- Taichi lo miró estupefacto, ¿Era posible que Yamato o Miso hayan abierto la boca? -Es la resaca.
El moreno suspiró aliviado.
Está claro que si Yamato hubiese abierto la boca ya sería el hazmerreír de todo el instituto. Incluso estaba sudando frío, temeroso con lo que puedan pensar sus amigos, ¿Eran capaces de alejarse de él de saber lo que ocurrido?
-No te preocupes, mañana estarás como nuevo- entonces Tokumori miró curioso hacia las gradas -Oye, creo que Maru-chan te está llamando.
Tai se fijó hacia las gradas también, notando como el castaño le hacía señas.
Si lo evitaba en frente de Tokumori levantaría sospechas.
-Iré a ver qué quiere.
El Yagami trotó hacia donde estaba Tachikawa. Una gran reja de metal los separaba, pero a un metro de distancia se detuvo. No podía mirarle a los ojos, así que apenas estuvieron cerca desvió la mirada, lleno de vergüenza.
Mimi, por su parte, supo desde temprano que Taichi Yagami la estaba evitando. Cuando había intentado decirle que no se preocupara por el beso, que ni ella ni Yamato abrirían la boca, este simplemente se esfumó, aprovechando que Izumi le había llamado.
-¿Cómo estás?- preguntó Mimi sonriente, tanteando el terreno.
Ella intentaba hacer como si nada hubiese ocurrido, pero…
-Bien- mirando el suelo -¿Qué necesitas?
…Mientras él siga sintiéndose incómodo, nada sería igual.
-¿Estás listo para ensayar?
-Ehm, no podré, Miso. Tengo algo…que hacer.
Vale, era oficial. La estaba evadiendo.
De pronto Mimi sintió indignación. Ella también se sentía avergonzada por el asunto, y aunque Tai era bien atractivo ella no sentía nada por él, solo una sincera amistad. Se había dejado besar porque estaba ebria, no al nivel de él, por supuesto, pero lo suficiente como para dejarse llevar por un instante y dar la idea equivocada.
¡Aunque había sido él quien la había besado!
-Tai, ¿Cuánto más seguirás evitándome?- el moreno la miró con sorpresa -Oye, ya te he dicho que lo olvidaras. No pasó nada.
-No sé de qué hablas.
-Si no lo supieras no me estarías tratando como una escoria- cruzándose de brazos -Si lo admites es más fácil olvidarlo.
-Oye, Miso, tengo una imagen que mantener, ¿Entiendes?- Taichi se había acercado a ella con enfado, señalándola amenazante con el dedo -No hables más del tema. Lo empeoras.
-¡Solo quiero que las cosas sean como antes!
-Pues, no lo serán, así que ya déjalo.
El Yagami entonces se alejó de ella, trotando de vuelta al campo.
No era justo.
Eran amigos, ¿No? ¿Por qué era tan cruel con ella, si no había hecho nada malo?
-Idiota- dijo en un murmullo, sintiendo como las lagrimas volvían acumularse en sus ojos.
Mimi caminó con paso lento, llevando el libreto en sus manos y su bolso en la espalda. Sentía una ligera tristeza en ella, más una decepción que otra cosa. Al final decidió que era mejor ensayar sola, o al menos hasta que el idiota de Taichi Yagami se dejara de estupideces y volviera a ser su amigo.
Amigo.
¿Realmente tenía amigos en ese lugar?
De pronto se le quitaron las ganas de ensayar, y se encontró deambulando por el instituto, conociendo pasillos que aún no había visitado.
Seamos honestos, no tenía amigos en aquel instituto. Y quizás era mejor así, para evitar despertar sospechas. No obstante, extrañaba a Miyako, y a su vez extrañaba sentirse querida. Mimi siempre había sido una niña mimosa y encantadora, y todo el tiempo se le veía rodeada de amigos. Y ahora, ¿Qué? ¿Sería así de solitario y patético por dos años más?
Empezaba a arrepentirse de haber decidido estudiar en aquel lugar.
¿En qué demonios estaba pensando?
Divagando en sus pensamientos mientras caminaba fue como llegó a un lugar donde no había estado antes. Miró a su alrededor, para nada familiarizada con aquel sitio. Pensó que era mejor regresar, hasta escuchar una tonada que venía de alguna parte y que la detuvo en el acto. Era música. Atraída por el sonido, caminó un buen tramo con una latente curiosidad, hasta dar finalmente con una puerta de metal a un par de metros y cual tenía una ventanita en ella. A un lado, en una placa, resaltaban las letras que identificaba el lugar como Salón de Música.
De allí provenía la tonada.
Al asomarse por la ventana se sorprendió, y es que no esperaba ver a Yamato Ishida con una guitarra en mano mientras cantaba, tocando aquella agradable velada junto con Louis, este último con una pandereta en la mano. Ambos tocaban lo que parecía ser un acústico, y para Mimi fue inevitable quedarse en su sitio mientras los espiaba, reconociendo entonces que aquel era el famoso sitio donde los chicos ensayaban.
I wanna grab both your shoulders and shake baby
Snap out of it (Snap out of it)
I get the feeling I left it too late, but baby
Snap out of it (Snap out of it)
If that watch don't continue to swing or the fat lady fancies having a sing
I'll be here waiting ever so patiently for you to
Snap out of it
Yamato estaba cantando. No solamente eso, cantaba increíble. Los ojos de Mimi se iluminaron al verlo cantar, sintiéndose fascinada por como tocaba la guitarra en un constante ritmo y jugaba con su tono de voz para darle dinámica a la canción. Cerraba los ojos en ciertas partes y se movía alrededor del micrófono, como si estuviera seduciéndolo. Su ceño se fruncía y al mismo tiempo elevaba sus cejas con escepticismo, transmitiendo en expresiones lo que podría significar la canción.
Sin corbata, con la camisa arrugada y el blazer sin abotonar, parecía el típico chico malo que te dedica una sonata para disculparse.
Tan guapo…
Pero en eso Yamato abrió los ojos, y justo la descubrió viéndolos por la ventana. Mimi saltó de la impresión y salió de su área de visión en un segundo, agachándose y sintiendo la vergüenza correr en ella.
¡Que pena!
La música siguió sonando unos segundos, pero luego se detuvo. Mimi empezó a entrar en crisis, temiendo que abrieran la puerta y le dijeran algo. Inmediatamente corrió hacia un pasillo que cruzaba a la derecha, y así huir de ser descubierta descaradamente.
-¿Qué ocurre, bro?
Matt dejó de tocar la guitarra para sorpresa de Louis, quien tenía su corbata negra amarrada en la cabeza como un cintillo en lugar del cuello. El Ishida se sacó el instrumento y lo dejó cuidadosamente sobre una mesa que estaba cerca, ignorando a su amigo.
-Está bien por hoy.
-Vale. A los chicos les encantará- Louis tenía los ojos color ámbar, y sus cabellos eran del mismo color, solo que puntiagudos. Se levantó de la silla donde estaba y puso la pandereta en su respectivo lugar del salón -¿Cuándo se te ocurrió?
-Anoche- encogiéndose de hombros. Solo tenían el verso y el estribillo -Creo que podría servir para el festival.
-¡Claro!
Yamato dejó el instrumento también en su sitio, y pronto salieron del salón tras apagar las luces como siempre les ruega el profesor de música. Una vez fuera, el Ishida miró a su alrededor buscando la presencia de Tachikawa, más no lo vio por ningún lado.
-¿Vamos?
El rubio asintió, y justo cuando habían empezado a caminar ambos escucharon unas risas. Tanto Louis como Yamato voltearon a ver hacia el pasillo, notando entonces la presencia del famoso Club de los Cuervos, como se hacían llamar, y quienes no hacían otra cosa más que buscar problema en el instituto.
-Vaya, ¿Qué harán por aquí?
El Ishida frunció el ceño.
Estaba seguro que había visto a Tachikawa hace un momento, y ver a esos tres patanes en el mismo sitio solo podrían significar problemas.
Yamato, métete en tus asuntos.
-Probablemente alguna estupidez- dijo Matt encogiéndose de hombros, empezando a caminar junto con Louis para irse de allí.
Esta vez resonaron las voces de los chicos, y nuevamente las risas no tardaron en llegar. Parecían burlarse de algo.
Yamato, no lo hag…
-Ehm, Louis, ¿Nos vemos en la cafetería? Recordé que tengo un asunto pendiente.
-¿No quieres que te acompañe?
El rubio lo meditó.
Más temía que eso podría empeorarlo. Shou, el más rudo del grupo, siempre tenía roces con su amigo.
-No, tranquilo- Louis asintió -Nos vemos luego.
-Vale, hasta luego.
Yamato se despidió de su amigo hasta verlo alejarse, y no fue hasta verlo cruzar el pasillo de la salida que finalmente se puso en camino hacia donde provenían las risas.
A pesar de su personalidad, a pesar de ser un lobo solitario y un poco intimidante, Yamato Ishida no era un chico problemático. Todo lo contrario, era bastante tranquilo. Nadie se metía con él, y él no se metía con nadie.
Hasta que apareció Miso Tachikawa.
Desde lo ocurrido ayer es dificil fingir que no pasó nada, que todo fue su imaginación. Y no hablaba del catastrófico beso de Taichi y Tachikawa. Aquello lo había dejado realmente sorprendido, pero no era la razón por la cual su mente no paraba de pensar en una cosa.
¿Quién demonios era Miso Tachikawa? ¿Y por qué estaba aquí?
Las voces se escucharon más fuertes, y un par de segundos después había llegado al escondite de los chicos. Shou lanzó por los aires lo que parecía ser un libreto, recibiéndolo Jing, un chino que era la mano derecha de Shou y que provenía de Hong Kong. Ambos jugaban con aquel objeto como si fuera una pelota, y al dar unos pasos más fue que pudo ver Tachikawa, acorralado en una esquina por los tres chicos.
No pudo evitar enfadarse con la escena, y más aún con el castaño, por exponerse de esa manera.
-¡Eh!
Los jóvenes dejaron de reír, deteniéndose y volteándose para ver quien había llegado.
Pero Mimi era quizás la persona que más sorprendida estaba de todos los presentes.
¿Yamato?
-Vaya, Ishida- Shou se cruzó de brazos, adoptando una actitud desafiante -Que raro verte por aquí.
-Sí, ya, yo también me he perdido- esta vez mirando fijamente a la castaña, quien no pudo evitar encogerse desde su lugar -¿Ya terminaron? Tachikawa y yo tenemos tarea que hacer.
-¡Anda, que has venido a buscar a tu novia!- Jing se rio de su propio chiste, haciendo que Yamato lo mirara con mala cara.
Buscapleitos.
-Tachikawa- Yamato le habló a la castaña, ignorando a los chicos -Vamos.
Mimi no lo dudó un segundo más y echó a correr, cuando en eso fue interceptada por Shou, evitando su escape.
-¿A dónde crees que vas, Bambi?
-Oye, Shou.
El joven de cabellos negros y grasosos volteó a ver a Yamato, quien ya estaba perdiendo la paciencia. No dijeron nada, y algo pareció comunicarle el Ishida al joven mediante la mirada, pues este terminó por hacerse a un lado y dejar pasar a la castaña. La pobre corrió hacia el rubio como si el diablo estuviera tras ella. Casi tropieza por los nervios.
Ambos jóvenes empezaron a caminar de regreso, pero por supuesto no se iban a ir sin una advertencia.
-Será mejor que te cuides, Bambi.
Mimi se mordió los labios aterrada, encogida del miedo.
Tuvieron que salir de aquella área del edificio para finalmente romper el silencio. La castaña jamás imaginó que aquellos chicos pudieran acorralarla de esa manera, y estaba segura que si no hubiese llegado el Ishida probablemente hubiesen descubierto su secreto.
¿Cómo podían ser tan crueles?
No es que las mujeres no lo sean, pero vio una verdadera malicia en la mirada de esos chicos, ¡Quien sabe de lo que eran capaces de hacer!
-Vaya, que susto- dijo finalmente Mimi, mirando al rubio de reojo, quien seguía con cara de pocos amigos mientras caminaban hacia el cafetín. Yamato no dijo nada -Pensé que no saldría con vida de ahí.
Obviamente había dicho aquello para aligerar el ambiente, pero Yamato seguía sin decir nada.
-Oye, gracias por ayudarme. Sino hubieses llegado…
-No me agradezcas nada- con enfado -Eso fue innecesario. Fue como meterte en la boca del lobo.
-Ya, lo sé. Es que no conocía esta parte del instituto y me perdí. De haber sabido que podría encontrarme con ellos por aquí no hubiese venido.
-¿Por qué estás aquí, Tachikawa?
El Ishida se detuvo tras hacer esa pregunta. Mimi, quien había dado un par de pasos más sin esperar que se detuviera tan repentinamente, volteó a ver al rubio con cierta incomodidad en ella.
-Ya te he dicho, me perdí.
Pero aquella no parecía ser la respuesta que esperaba Yamato.
-No hablo de eso.
-¿Entonces…?
El Ishida la miró fijamente, y Mimi sintió esa mirada analítica y profunda como si estuviera tratando de atravesarla. Sus ojos azules ya no tenían el color del cielo, sino uno más oscuro, como un azul marino. No estaba muy segura, pero creyó que cuando el rubio tiene los ojos de ese color es cuando estaba enfadado.
Enfadado, ¿Enfadado por qué? Por suerte no pasó nada en el reciente encontronazo con aquellos idiotas. No había razón para enfadarse, al menos que haya sido por defenderla, sabiendo lo mal que le caía.
¿Era eso entonces?
Mimi arrugó el ceño, un poco incómoda con aquella actitud. No era necesario ser tan hostil.
-Oye, ¿Qué…?
-Sé que no eres un chico, Tachikawa.
Mimi entonces abrió los ojos estupefacta.
-Así que, vuelvo a preguntar- dando un paso hacia ella, intimidándola -¿Qué demonios hace una chica estudiando en este instituto?
Oh, boy.
Estaba en problemas.
Continuará…
Notas de la Autora:
EDITADO 02/03: Eh, perdonen la confusión con los capítulos. Ya se corrigió y se agregó el cap que faltaba. Perdonen el inconveniente.
Anda, ¿A qué no se esperaban este giro?
La historia no ha sido solamente reescrita, sino también su trama. Quiero darle más intriga a la cosa, don't blame me.
Por cierto, sé que había dicho que serían todos los miércoles, pero ayer tuve que trabajar día y noche, so, imposible actualizar. Espero que me perdonen.
Ahora bien, me gustaría preguntarles algo. En la computadora se ven las líneas separadoras perfectamente, pero en mi celular no. No sé si sea porque mi cel es picapiedra y no me permite descargar la última versión de , o qué se yo, pero si les pasa igual que a mí ustedes díganmelo y colocamos un guión centrado como separador de ahora en adelante, porque la transición de escenas son importantes para su lectura.
Si hay alguien por ahí aún leyendo espero que puedan ayudarme con esa duda.
Anyway, ¿Ya se pasaron por mis otras hijas? Este viernes actualización de Scare, Stepmom's Recipe y Encrypted.
¡Gracias por leer!
