Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei y uno que otro más). El resto es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.

Advertencia: cierto nivel de desvarío, que espero les resulte más divertido que molesto.

Dedicatoria: a Hitzuji, a quien se agradece la tabla del TodoBakuDeku Advent 2019, del cual derivaron los tuits en los que se basa todo esto. Y claro, también porque es una persona sensacional, ¡feliz cumpleaños!


Uno: Rivalidad.

Katsuki era de los que no sabía de amistades normales, ya no se diga de relaciones románticas típicas.

No era como si le importaran en primer lugar. Su meta no contemplaba relaciones interpersonales, de ningún tipo, así que cultivaba solo las indispensables y eso, de mala gana. Por eso se había ido ganando la fama de "inaccesible" conforme crecía, y en U.A. no parecía que la cosa fuera a cambiar.

Por eso, si alguien se atrevía a preguntarle cómo inició su actual situación sentimental, respondería algo como "¡esos dos no saben lo que es rivalidad, joder!"

Aunque nadie lo creyera, decía la verdad.

Para Katsuki, Deku y el Mitad y Mitad eran contrincantes, unos tipos de lo más molestos a los cuales iba a vencer para alcanzar su tan ansiada meta. Como no era idiota, podía ver lo que cada uno tenía para superarlo y, en ciertas áreas, lo hacían siempre. Lo único que le quedaba por hacer era avanzar, pelear con uñas y dientes por lo que quería y dejar a esos dos mordiendo el polvo.

¿Por qué esos idiotas le habían salido con…? ¡No, de ninguna jodida manera!

No quería admitir su incredulidad, su miedo ante algo semejante.

¿De dónde les había nacido a esos dos el quererlo, si se la pasaba haciéndolos menos cada maldito día?

Katsuki desconocía la respuesta al principio, pero la sabría y no tenía idea de cuánto iba a costarle.