Nueve: Regalo.

Lo que acababa de confesarle Izuku no era una carga, pensó Shoto.

Ciertamente, era impactante. De entrada, no tenía idea de que pudiera existir una singularidad que pudiera transferirse, por más que hubiera visto algunas bastante raras a lo largo de su vida. Él mismo, si lo pensaba, era una especie de anomalía (gracias, Endeavor), pues su singularidad era la suma de dos completamente diferentes.

A juzgar por su expresión, Katsuki ya sabía toda la historia de la intrigante One For All. De hecho, eso explicaría muchas cosas que hallara confusas durante su estancia en U.A., comenzando por la "mejora" en su trato hacia Izuku. Nadie podía conocer un secreto semejante sin sentir respeto por la persona que se lo había confiado y pese a los defectos de carácter que tuviera en aquella época, Katsuki podía ser confiable cuando se le requería y claro, jamás habría decepcionado a All Might de manera intencional.

No, Shoto no podía ver aquello como si Izuku colocara un gran peso sobre sus hombros. Lo considera un regalo, una muestra de la confianza que él le tiene, de la fe que deposita en su amor.

—Gracias por contármelo —dijo al final, en un tono suave y amable, tomándole una mano y dedicándole una leve sonrisa.

Tras eso, no le extraña que Izuku lagrimeé un poco. De hecho, le sorprendía que no hubiera empezado antes, con tremenda historia que le había contado.

Que Katsuki le sonriera al reaccionar bien al secreto, también era un acto de fe que sabía valorar. No era tan expresivo como Izuku, pero Shoto supo leerlo y también le sonrió.

Haría todo lo que estuviera en su mano para jamás defraudarlos.