Diez: Peligro.

Katsuki era de temer, nadie lo ponía en duda.

Cualquiera que lo conociera bien, sabía que no debía encender su lado malo, o no se libraría de él. El rubio era inteligente, poderoso y con una memoria aterradoramente buena, así que nunca olvidaba una ofensa y mucho menos a quien la cometiera.

Por eso, al Bakusquad no le sorprendió la fría cólera de su líder ante el aviso de que Izuku y Shoto iban camino al hospital.

Cuando, un par de meses antes, Katsuki los llamara para cenar, se sorprendieron bastante y no lo ocultaron al llegar al restaurante que el otro les indicara. ¿A qué venía eso? Katsuki Bakugo era el menos social de los cinco, al que casi había que arrastrar a las pocas salidas que lograban organizar tras convertirse en profesionales (acción que recaía en Eijiro, que podía resistir las explosiones de Katsuki, y en Denki, que no parecía temerle ni a la ira de Dios).

Lo supieron cuando, sin muchas ceremonias y muy a su estilo, el rubio les anunció dos cosas: que los invitaba a trabajar a la agencia que estaba formando y que se había mudado con sus novios.

Si bien ninguna de las noticas se la esperaban, tampoco armarían un escándalo. Desde el primer momento que aceptaron ser amigos de Katsuki, lo aceptaron tal cual, sin querer nunca cambiaría algún día porque así era él y así les agradaba. Aceptaron las nuevas como siempre, entre risas y alocados planes lanzados al aire, por lo que al final de la cena ya tenían claro quiénes podían aceptar enseguida su oferta en la agencia y que tenían que ir pronto a cenar al nuevo hogar de su líder porque se morían por verlo con Izuku y Shoto (para vergüenza de Katsuki, como no tardaron en notar).

Así pues, estaban todos presentes cuando se recibió la llamada del hospital. En realidad, había sido una afortunada casualidad, porque Mina y Sero recién regresaban de una patrulla, Eijiro había tenido jornada de escritorio y Denki acababa de salir de los vestuarios, pues le tocaba patrulla con Katsuki.

Cuando colgó el teléfono temieron que el auricular explotara, tal era la expresión de Katsuki mientras daba la noticia a toda carrera.

—Haces la patrulla solo, Pikachu. Me voy.

A continuación, salió corriendo.

Sin embargo, sabían que no se quedaría mucho en el hospital, no si podía hacer algo. ¿El villano responsable sabía el peligro que se le venía encima?

Seguramente no. Pobre idiota.