Trece: Sonrisa.
Katsuki no respiró tranquilo hasta que Izuku y Shoto despertaron.
Había ido de una habitación a otra desde que llegara al hospital y se informara de dónde estaban. Lo dejaron entrar con ambos por ser uno de sus contactos de emergencia; pues no era tan estúpido como para decir a cualquiera la verdadera conexión entre los tres.
Fue después de informar a Shoto e Izuku que el otro estaba bien y consciente, que Katsuki se tomó un respiro, comprando una bebida en la primera máquina expendedora que encontró, y entonces recibió una llamada de Eijiro acerca de lo que había pasado.
Aprovechando su patrulla, Denki había investigado un poco más el incidente y parecía tener pistas sólidas de cuáles eran los planes del villano que Shoto e Izuku habían interrumpido. Según Eijiro, con esa información solicitó aliarse con otro par de agencias para terminar la captura del tipó
—¿Qué mierda…? ¿Por qué hiciste eso, Kirishima?
La agencia de Katsuki era más o menos nueva, sí, pero ya se estaba formando una buena reputación sin necesidad de apoyo externo, ¡tenía a tres de los mejores héroes jóvenes como dueños, joder! ¿Qué se le había metido en la cabeza al pelo de mierda?
—Lo de Midoriya y Todoroki ya salió en las noticias —avisó Eijiro, aunque eso a Katsuki le importaba muy poco—, y en menos de media hora, Hagakure nos estaba llamando. Ella y Tokoyami le siguieron la pista al tipo hace menos de una semana, por un caso que investigan sus agencias en conjunto. Me sugirió proponer la alianza, ahora que Midoriya y Todoroki se vieron implicados. Cuando le comenté que seguro querrías participar, contestó "entre más, mejor, ¡claro que Bakugo está invitado a la fiesta!"
Nunca lo admitiría en voz alta, pero Katsuki sontió ganas de agradecerle a Hagakure.
Quería encargarse del bastardo que dejara tan heridos a Izuku y Shoto, pero eso podía esperar.
—Bien, Hanta y tú arréglenlo.
—Sin problemas. ¿Vas a quedarte allá toda la noche?
—Sí. No me llamen para algo que no sea el maldito fin del mundo o los mato.
—¡Enterado, Bakubro! ¡Cuidaremos el fuerte!
La llamada terminó y Katsuki suspiró levemente, con cansancio acumulado.
Sabía que los molestos locos que tenía por amigos podrían encargarse de todo por unas horas, en lo que concretaban la misión en conjunto con esas otras agencias. Podrían molestarlo bastante con sus tonterías, pero eran competentes en el trabajo, sin duda.
Ahora mismo, el volver a ver una sonrisa en los dos que amaba, el que vieran que sonreía para ellos, era suficiente.
