Un día éramos una familia feliz, un día todo eso acabo, solo en un día, lo que era una hermosa familia, se destruyó.

En la mañana todo había sido perfecto, todos en la mesa, ya listos, con la ropa de ese día, desayunando, conversando, riendo y sonriendo, para luego ir a donde se suponía que era la rutina de siempre; papa en su trabajo, mama en la florería, y yo en la escuela.

Había veces que no entendía porque me dolía tanto mis cadera, creía que era porque era mi condición, y papa siempre tenía listo, una medicina para mí, decía que me ayudaría, siempre me la dejaba desde hace meses, anudado en mi mesita de noche, con un poco de agua.

Aun en la escuela, me ponía al corriente, y muchas veces mis compañeros me invitaban a jugar, pero les decía que no podía, ya que no tenía buena salud, o eso decía mi padre. Era un niño dedicado y aplicado, mi maestra me felicitaba y decía que era un gran niño, que veía algo bueno en mi futuro.

Mama trabajaba y venia por mi a la escuela, la iba ayudar en su trabajo, porque me dejaba, las flores eran hermosas, más cuando las mariposas se posaban sobre ellas.

Le decía a mi mama a veces, que yo quería ser una hermosa mariposa, se reía y me decía:

➖¡Si fueras una mariposa Levi!-sonriendo con ternuura, posando su mano en su mejilla-¡serias libre de volar y siempre volvería a casa!.

Unas palabras que me agradaba y la sonrisa de mama.

Y en la tarde había que llegar y ayudar con la limpieza, algo que no era posible en las mañanas, pero terminábamos, mama y yo el trabajo, aunque faltaba que papa llegase, algo inusual porque nunca llego, por eso cenamos algo mas fácil, lavamos los trastes, mama dejo algo de comida y fuimos a dormir,

En esos momentos, pensé en lo perfecto que era mi propia familia, no pensé que eso era solamente una mentira.

Una ilusión falsa.

Como en la madrugada sentí un peso extra sobre mi, no podía respirar bien, tenía calor y sudaba, y sentía un dolor insoportable, como si me desgarrara por dentro, sentía que me partían, no podía ver nada, solo oscuridad, ni siquiera gritar, no era posible que algún sonido saliera, porque algo me impedía hablar, como ver, y mis manos me dolían, no era tonto, estaban sobre mi cabeza, sujetas algo, ni siquiera imaginaba nada, pensé que era una pesadilla, pronto despertara, pero se sentía tan real; no sabía que pasaba, pero lo único que se escuchaban eran sonidos raros, la voz de alguien y yo estaba asustado, sentía mis lágrimas escurrir por mi mejillas, tenia miedo, y dolía mucho.

Pensé en mi mama, en papa.

Quería que me ayudaran, pero escuche un grito, no entendí, porque me sentía pareado y cansado.

El peso se desvaneció en un segundo, no supe que paso, pero me encontraba en los brazos de mama, me abrazaba fuerte sentía sus lágrimas sobre mí, mi vista se empezó a aclarar, ya no tenía nada y mi voz, aun no podía decir nada coherente, y logre ver a unos policías, se llevaban a papa, esposado, y él me miro raro, ni siquiera sabía porque entraron unos doctores.

Me separaron de mama, y me cargaron para colocarme en una camilla, a esa edad, solo era un niño, de solo siete años.

Pase unos días en el hospital, lo que recuerdo es que me dolía mucho en mi parte trasera, y mama nunca se despegaba de mí, de hecho la veía hablar con personas de traje, y una ocasión escucharlos, mientras fingida estar dormido.

➖Señora debe decirle en algún momento-seria-Su hijo merece saber que su padre es un degenerado, un monstruo que abuso de el sexualmente.

➖¡Póngase en mi situación!-llorando-!Como quiere que le diga a mi pequeño que su padre le hizo algo tan horrible!, es su ídolo, su adoración, y que...

➖Lo entendemos-colocando una mano en su hombro-Si quiere podemos conseguirle ayuda. Para que sea más fácil el proceso y su hijo este preparo mentalmente para lo que debe saber.

Ese día descubrí que mi padre había abusado de mí, ni siquiera fue una vez, él era doctor, sabía perfectamente, como hacerlo, me dormía, y hacía de las suyas, todo empezó, cuando tenía solo cuatro años, no lo hacía tan abiertamente, pero empezó hacerlo tiempo después, como hace un año.

Mi proceso fue largo, lo sabía pero no lo entendía, no hasta después de cumplir los doce, fue horrible, para mí, y me sentía sucio y asqueado, usado, desilusionado. Lo único que sabía de mi padre, es que estaba en prisión, por golpear a mi mama, y a una mujer más solo eso, y yo ahora ya lo tenía claro; lo odiaba por hacerle eso a mi madre, pero ahora mi odio fue claro.

Mi padre no merecía pudrirse en la cárcel, y me costó trabajo, asimilarlo, ir con el psicólogo, era fácil, y cuando se lo conté, me pregunto:

¿cómo te siente tu sinceramente al saberlo?.

Mi respuesta fue que debía estar muerto.

Así era de sencilla, lo entendía bien, en cambio, mi madre, luchaba día a día, por sacarnos adelante, a veces siempre lucia cansada, pero ayudaba, con lo poco que se podía.