Catorce: Entrenamiento.
Izuku no culpaba a Shoto ni a Katsuki por no permitirle participar en el entrenamiento físico. Apenas habían sido dados de alta Shoto y él.
Fue raro permanecer en cama tanto tiempo. No le pasaba desde que era estudiante, en los raros días libres que le daban entre las clases, los entrenamientos y los locos acontecimientos que le tocó vivir. Incluso al ser hospitalizado, no duraba mucho en convalecencia, debido a los competentes médicos que lo llegaban a atender, varios con singularidades que ayudaban a su rápida curación.
Esta vez, como se había lesionado la cabeza, la recomendación médica fue que sanara a un ritmo natural, para vigilar que no hubiera daño cerebral (¿así de grave había sido la herida?), por lo cual no podía volver a la actividad heroica enseguida. Shoto sí, aunque también tuvo heridas de gravedad, pero habían sanado bien y ninguna era de tan alto riesgo como la suya.
—¡Vas lento, Shoto! ¡Pon atención!
—Tú eres el impaciente, Katsuki. Como siempre. Izuku, ¿cómo aprovecho eso?
—¿En serio le estás preguntando eso? ¡Eh, Izuku! ¿Cómo logro estallarle la cara?
Era frustrante no entrenar, de verdad. Sin embargo, lo alentaron como en ese momento, pidiéndole exponer todas las estrategias que se le ocurrieran.
Amó que lo incluyeran de esa manera, sin duda.
