Dieciocho: Compañeros.

Shoto no podía pedir mejores compañeros de batalla que Izuku y Katsuki.

Era algo digno de mención, considerando que su agencia estaba en crecimiento y la gente comenzaba a fijarse en ella más por su buen trabajo que por sus héroes, que tampoco eran nada despreciables. Si cualquier otro le preguntara, diría que no es gran cosa, pero él sabía un poco más que otros en lo que se estaban metiendo.

Han logrado atraer atención del público, subsidios gubernamentales y lo que es mejor: gente. Cuando menos lo ha notado, en sus modestas oficinas deambulaban más personas, entre héroes, pasantes y empleados que los ayudaban con las más humildes tareas de escritorio. Shoto se concentró en crear el plan de acción escrito para ir manejando ese crecimiento, porque no siempre estaría presente para acelerar un trámite, llamar a un contacto de una agencia aliada o dar las órdenes adecuadas a los pasantes.

No, sabía que si no estaba en la agencia haciendo su parte, se le hallaría en trabajo de campo y de ser posible, con Izuku y Katsuki, más si eran misiones de alto rango.

Le guardaban las espaldas y permitían que él hiciera lo mismo por ellos. Nunca le gustó tanto el ser héroe como cuando estaba con ambos. Era tan maravilloso que a veces dolía.