Diecinueve: Miedo.
Esto tenía que ser un trabajo más para Katsuki, con el añadido de poder vengar las heridas de Izuku y Shoto.
Porque sí, el villano que los mandara directamente al hospital estaba en prisión, pero había sido demasiado pedir que no tuviera cómplices.
El que Katsuki estaba persiguiendo quizá no tenga el aspecto de alguien poderoso, pero parece que su singularidad lo ayuda a absorber energía del ambiente y convertirla en fuerza física. No parece la gran cosa, al menos comparándola con otras singularidades existentes, pero al igual que el otro imbécil, este sabe perfectamente cómo emplear esa fuerza. Por lo general, aunque las cosas no se vean tan bien como le gustaría, Katsuki solo se encoge de hombros y se ríe del peligro en su cara.
Pero esta vez no. Por primera vez en mucho tiempo, está enfrentando a un villano de cuidado y sería estúpido no sentir miedo.
¡Pero ganaría, joder! ¡Por ellos ganaría!
