CAPITULO 12

Y la misteriosa chica es ...

Declimer: Los personajes de CCS no m ellos mismos son hijo de CLAMP y no busco lucrar con ellos

Bien chicas, aquí les dejo otro cap, sé que a veces puedo tardar mucho, pero algunas veces tengo bloqueos y otras tengo que estudiar así que no puedo hacerlo tan seguido.


Estaba muy feliz de volver a ver a su amiga, pero al terminar el abrazo, la miró bien, ¿Qué había hecho esa mujer?

—Sakura Kinomoto, ¿Por qué estas vestida así? - Al momento pudo ver como todas las miradas se centraron en ella.

—Tomoyo, Tomoyo, no tenemos tiempo que perder, es hora de que Sakura tenga ese vestido, recuerda que todo es para mañana.- y sin más Eriol la condujo hacia las escaleras. La pelinegra lo miró con gran sospecha, "que extraño", pero después resolvió este asunto, ahora lo que realmente importaba ¿Qué vestido le probaría primero a Sakura?


Se acomodó las lentes, mientras miraba fijamente a su hermano menor, aceptaba su carácter era algo de admirar, su sola presencia transmitía fuerza, pero ahora lo miraba diferente, desde hace unos días estaba un tanto pensativo.

—Sabes que faltan seis meses ¿verdad? - Yue tan solo siguió observando por su ventana aquella luna que aparentemente parecía sonreírle.

—Lo sé, dijo de la forma más natural. Yukito sospechó. Agradecía infinitamente a su hermano por sacrificarse por él, pero no estaba de acuerdo en lo que tenía que pagar. Es cierto, podría ser su hermano tenía todas las cualidades para llevarlo a cabo pero simplemente no estaba seguro si era lo que realmente quería.

- ¿Y estás seguro de esto? - Comenzaba de nuevo el interrogatorio.

- Claro, ¿Por qué no perderían estarlo? - Pero siempre era la misma respuesta, siempre era muy cerrado, aunque Sakura había logrado cambiarlo, un poco. Ahora que recordaba ella también tenía un destino similar al de Yue ...


—¡Sakura! -Gritó despertando a la castaña.

La chica abrió los ojos de inmediato, el grito de su prima se escuchaba desde kilómetros, no dudaba que ahora mismo se encuentra corriendo por todo su casa y sin demora en entrara a su cuarto de manera abrupta.

—¡Sakura, despierta! - Sí, había llegado y le había arrebatado su preciada cobija.

—Tomoyo déjame dormir, no iré a clase- la pelinegra puso sus brazos en jarras y respiro hondo.

- Sakurita, hoy es mi primer día de clase, ¿me dejaras sola?

- ¿te quedaras a estudiar aquí? - Sakura se siente de un brinco, con una gran sonrisa abrazó a su prima.

- Vamos, ahora cámbiate-Sakura fue directamente a su armario y pidió uno de sus uniformes habituales.

- ¡Sakura Kinomoto!, No irás con ese momento uniforme- Al escuchar el grito, la castaña tiró la ropa que tenía en mano. - Toma un baño y yo voy por un uniforme normal y mi cámara. -Teníamos cosas que no cambiarían, como la loca afición de su prima por grabarla. Estaba segura que hoy todos la verían muy diferente. Ya no había vuelto atrás, porque Tomoyo por nada del mundo cambiaba de parecer.


Entró al salón sin mucho ánimo, tenía su asiento, las ventanas estaban abiertas y agradecía que el viento entrara por ellas y lo acariciara, miró a sus compañeros, Eriol estaba en su computadora revisando algunas cosas mientras que Yamasaki tenía una foto. Con mucho disimulo se arrimó para atrás, se dio cuenta que era una foto de todos ellos, del día en que él detectó raptar a Sakura, le pareció extraño, sin embargo siguió observándolo, realmente el chico solo miraba a la castaña que sonreía, lo escuchó suspirar un par de veces, se cruzó de brazos y desvió la mirada hacia la ventana, frunció el ceño, no era consciente de la posición que había tomado, es más ahora mismo que su sangre hervía, en realidad quemaba.

Eriol lo miraba de reojo, se había dado cuenta de todos los movimientos que el castaño había hecho. Pero no podría confiar solo en lo que percibía, podríamos comprobarlo de alguna manera.

El castaño bajó la vista a la terraza de la escuela, sus ojos ámbar se abrieron, allí estaba ella, la chica que había visto la otra vez, con el uniforme de la escuela y se dirigía a la dirección, podría ser acaso que estudiar aquí , se apresuro rápidamente, tenia que saber quien era ella. Caminó a la puerta. Pero antes de salir escuchó:

—Hola, yo le declararé a Sakura- mencionó el pelí azul, Shaoran detuvo su paso, giró bruscamente, en tres pasos llegó a la mesa de Eriol, sus manos golpearon fuertemente la madera.

—Ni se te ocurra Hiragizawa— Yamasaki parpadeaba al ver tal escena, él había hecho lo mismo, al menos Eriol le había avisado antes, de lo contrario no solo el castaño estaría frente a él con una mirada asesina.

No creo que puedas evitarlo, Li - retó Eriol, las dos auras eran fuertes, la tensión era muy grande, Yamasaki no dudaba en que si no hacia algo pronto pelearían, Miro a todos los lados del salón, necesitamos una idea urgentemente.

—Buenos días señores- ¡siiiiii!, Había llegado su "idea", sonrió y movió la cabeza de arriba abajo, se sentó. Aliviado Había cerrado los ojos ante tal sentimiento, pero para cuando los abrían el momento aún no pasaba, los dos seguían allí mirándose con odio. —Li, ¿puedes sentarte? -

No lo hagas Hiragizawa, porque no sé cómo puedo reaccionar, le aconsejo y después paso a tomar su asiento.


Bajó del auto con elegante porte, tenia en la mano un libro, era un arma muy útil para eludir a todas las chicas que siempre trataban de hablarle, sin embargo, esa misma personalidad era lo que les atraía, ese gran aire de misterio e imponencia era lo que lo hacia tan cautivador. Siguió caminando.

—Buenos días Yue- escuchó que le llamaban, de inmediato bajó su escudo, esa voz la reconocía muy bien, porque se había quedado gravado en su mente.

—Princesa… - esa era la única frase que salió de su boca cuando la vio ser severamente jalada por Tomoyo, hacia la dirección. Sonrió Se vía muy bien. Y aunque le costara sus clases, hoy tenía que ser guardaespaldas, estaría enterada o no.

Se apoyó en una de las columnas, esa chica sin proponérselo siempre era dueña de su tiempo, de algún modo u otro desde que la conoció solo quería protegerla. Ella despertaba muchas cosas en él, varias de sus facetas solo eran dedicadas a su princesa, su amabilidad, su cariño y hasta su ternura solo eran para ella, era un joven muy afortunado que tenía todo, dinero, inteligencia, porte y destreza. Realmente este sentimiento era muy grande a tal grado que con tan solo verla feliz le daría todo, todo lo que tenía en esta vida, sin embargo ella no lo quería como él a ella, y lo que él le ofrecía no bastaba, este mundo era muy contradictorio, vaya que sí, porque aun teniéndolo todo nada le podría dar ...

La castaña salió de la oficina sin la pelinegra, la escuchó suspirar cansada, fue cuando la sorprendió apareciendo de tras de ella depositando un pequeño beso en su mejilla.

—¡Ahh! - gritó —Yue me has asustado-

—Prometo que no fue mi intención, ¿has terminado con tu prima? - los ojos verdes miraban en un lugar diferente a él, las mejillas arreboladas, y el viento jugaba con su cabello.

—Sí, el director se encargará del resto.-

—Es bueno saberlo, porque te pasaras el día conmigo, acompáñame princesa, sufrí su mano y se la llevó fuera de la escuela, subió al auto y condujo lo más rápido que le permitía el tráfico. Sakura lo miró, tenia algo extraño en él, no sabía que era, los ojos azules se mostraban algo cansados.

—Yue, no tiene dormido bien, ¿verdad? ¿Por qué? - él sonrió, no había tardado mucho en notarlo, pero no podría decirle la verdad, no aún más.

—El estado ocupado con cosas del trabajo le respondió tan naturalmente.

- ¿Por qué siento como si me ocultaras algo? -

No es nada, hemos llegado- Sakura apartó la mirada para ver el lugar, Yue la había llevado al templo, uno al que iban cada año cuando eran unos niños. Contempló toda la belleza que mostraba, era tan grande como lo recordaba. Bajó del auto y subió las escaleras que la separaba de la entrada.

—¡Vamos Yue no te quedes atrás! - él tan solo la observaba, alcanzaron la misma Sakura de hace cinco años, aligeró el paso hasta alcanzarla, caminaron a la par hasta llegar al gran altar donde darían sus agradecimientos, ¿Cuántas veces se habían imaginado a ellos dos entrando tomados de la mano?, ya hasta la cuenta había perdido, suspiró, ahora solo deseaba lo mejor para ella, aquí mismo había prometido velar por su felicidad y eso era lo que había hecho, y si con quitarse de en medio lo conseguía, entonces no le quedaba más remedio que aceptarlo, pero por lo pronto disfrutaría los minutos valiosos que tenía con ella ...


—¡Cómo se le ocurrió llevársela específicamente hoy! -Tomoyo estaba al borde del colapso, ya eran las 5 y no había rastro de Sakura, tenía que peinarla, maquillarla, vestirla ¡todo! y Yue nada más habia considerado desaparecer con ella, esto era el colmo, se sentó con gran molestia y miró por la ventana. Eriol estaba dando vueltas, tenía el teléfono en la mano y más preocupado se le tenía molesto. Ahora que lo pensaba todo, esto estaba muy extraño, primero él le llamaba pidiéndole un favor, porque a saber, Eriol Hiragizawa nunca pedía AYUDA, sin embargo lo había hecho, lo más raro era lo que había hecho por otra persona, por su querida prima. Fue cuando le sospechó, necesitamos que investigue y para esto necesite la ayuda de su mayor amor, su cámara, la abrió y enfocó al chico. Ahora notaba otro cambio, ¿Dónde había estado el chico cibernético que conocía? ahora estaba allí solo tratando de localizar a una chica. La puerta principal abrió. Tomoyo siguió grabando cada uno de los movimientos del pelí-azul.

-Sakura ... ¿por qué te la llevas, Yue? - La molestia de Eriol no era que Sakura estaba desaparecida, si no el que Yue estaba con ella. Sería acaso que ... no, no, tenía que reunir todas las piezas antes de concretar algo.

No, creo que deba pedirte permiso Eriol- respondió fríamente. Ok, esto se estaba poniendo intenso, no podía dejar que esto avanzara, no ahora porque podría tener una lista de Sakura. Cerró su cámara.

—Chicos, me la tengo que robar, será mejor que ustedes se vayan ya.-

—Muy bien Tomoyo, la dejo a tu cargo, vendré por ella a las 7-

—Vendremos por ella- replicó Yue. Ambos con una serenidad visual, transmiten una gran tensión ambiental.

—Ninguno de ustedes va a venir, yo la llevo así que espérenla. Ahora fuera, no los quiero aquí- ordenó la pelinegra.


Bajó de su hermoso coche, tenía en la mano un ramo de rosas rojas, vestía un traje negro, su cabello rebelde hoy tenía favorecerle. Venía a toda prisa… pero al pasar por aquella florería un instinto surgió en él, paró el carro y bajó por aquel detalle, tuvo algunos minutos de retraso, pero confiaba en que podría verla por lo menos un minuto antes de que todo esto empezara.

Abrió la puerta que conducía a la sala de recepción del lugar, como lo esperó el lugar estaba vacío, miro el reloj, aun le quedaban diez minutos, llegó a darse prisa, llegó hasta la puerta que se separó de los participantes del concurso, picaporte

—Lo siento señor, pero no puedo entrar. Efectivamente era el guardia que custodiaba celosamente la puerta.

—Pero, es que no entiende, yo ... -pero no pudo terminar su frase

—El que parece que no entiende es usted, no me obliga a tomar otras medidas- Shaoran respiró profundamente para tratar de apaciguar su enojo, bien, la suerte no parecía sonreír esta vez, pero realmente quería que ella tuviera estas flores antes de que todo esto comenzara.

—Entonces, ¿podrías hacerme el favor de entregar este ramo de rosas a Sakura Kinomoto?

—Ok- una sonrisa se dibujó en su rostro, sacó una pequeña tarjeta y escribió una nota, se entregó al guardia

—Debe querer mucho a su novia, ¿no es cierto? - miró al guardia, estaba sorprendido ante tal afirmación.

—En realidad, ella será mi esposa— esas palabras salieron de su boca sin pensarlo - muchas gracias, soy Shaoran Li y con esto salió de aquel pasillo para dirigirse al auditorio en donde se llevaría a cabo el concurso.


- ¡Sakurita, te vez divina! -Gritó Tomoyo, pensó a Sakura detrás de su cámara, sus ojos destellaban, estaba muy emocionada, su amiga estaba muy hermosa. El vestido largo que portaba le favorecía muy bien, los pliegues plateados que podían en su falda le daba realce a tal majestuosa creación, portaba un escote finalmente decorado con aplicaciones, el color rosa le daba un toque inocente y elegante a la castaña, que había optado por tener, en esta ocasión, su cabello era recogido y adornado con un bello broche, una flor de cerezo, su flor favorita.

—Gracias Tomoyo, me siento nerviosa- la chica bajó la cámara y se acercó a la castaña.

—Todo saldrá bien, yo estaré contigo-

—Esta es la tercera llamada-se escuchó por todo el lugar.

No te preocupes, yo me encargo de todo, voy para averiguar y vengo a infórmarte- Sakura asintió, Tomoyo salió, tuve que evitar que la vieran, o al menos hasta que se presentara, no entendía muy bien por qué pero si podía ayudar Lo hice, rió un poco, había sido demasiado malo en evitar que la vieran por todos, y todos incluían a los cuatro chicos. Eriol necesitó de estar destilando odio y Yue, de él no quería enterarse, no sabía cómo interpretar sus gestos, Sakura dijo que un buen amigo pero ella no confiaba tanto en él. Debía de dejar de pensar en sus maldades e ir directamente a preguntar qué número le tocaba a su amiga.

—Hola, disculpe me puede decir que número es la señorita Kinomoto Sakura-

—Es la tres respondió con precisión el conductor que en este momento entraba para presentar a la primera participante.

- Qué suerte, es la última-dio un pequeño salto de alegría, y luego de esta pequeña muestra de felicidad fue sorprendida por un par de brazos que aprisionaron e inmovilizaron, quien sea que sea mar, le había tapado la boca para que no gritara y la sacaba de allí, para después dejarla encerrada en lo que sería ser el cuarto de intendencia, estaba atada de manos y pies, no solo eso, sus ojos y boca también estaba atados.


Se miró en el espejo, realmente Tomoyo había hecho a la perfección su trabajo. Se recuperó el mechón que caía a un lado de su mejilla, sospechó, no podría evitar sentirse nervioso, pero hoy era el día, había trabajado tanto para llegar aquí, se lo necesitó a ellos, los chicos. Escuchó que golpeaban la puerta.

—Pase-

- ¿Es usted la Señorita Kinomoto? - ella asintió.

- Su prometido le manda esto-el ramo de rosas rosas le fue entregado.

—Gracias-el guardia se retiró, había cumplido con lo prometido.

Sakura admiró las rosas que tenía en los brazos, en medio de ellas estaba una tarjeta firmada con el nombre de Shaoran Li. La captura y dejó sobre la mesa aquel ramo, sin embargo el sonido de la cerradura evitó que la abriera, se acercó y pudo abrir pero fue inútil, golpeó la puerta.

- ¡Ábranme, ábranme! - gritó- pero nadie respondió— ¡Tomoyo, auxilio! -

- ¿Qué te pasa ?, ¿quieres salir? -Esa voz la conocía.

- ¡Meiling, déjame salir! -

- Estás loca si piensas qué lo haré, no dejaré que algo arruine mi triunfo así que te quedaras aquí hasta que alguien se dé cuenta de tu ausencia, si es lo que hacen malvadamente.

—Tomoyo lo hará, así que no… - la sonrisa de la Meiling la interrumpió.

—De esa chica también me he encargado, así que nos vemos, perdedora, estaré lista para ocupar tu lugar-

- ¿Qué le has hecho a Tomoyo ?, déjame salir- pero ya era tarde, Meiling junto con su acompañante se habían marchado.

Ella se dejó caer, todo estaba perdido, dudaba que alguien se diera cuenta, y para cuando lo hicieran todo terminado. Había pasado más de quince minutos, los aplausos se escucharon. Seguramente la primera había terminado, escuchó como llamaban a Meiling, al parecer le había tocado ser la última pero ni con eso podría lograrlo, había tenido el poder de golpear y gritar que alguien le ayudara. Sus esperanzas estaban por los suelos.

- ¿Sakura? -Creyó escuchar que la llamaban— ¿Sakura? - Ésa no era una alucinación, en verdad alguien la llamaba.

—Yamasaki, estoy aquí, me han encerrado y no pudo salir- confesó apresuradamente. El chico reaccionó, sacó de su bolsa un tipo de alambre, estuvo algunos segundos intentando abrir la puerta hasta que lo hizo, Sakura corrió a abrazarle, Yamasaki el estrecho a él, la transmisión de seguridad, y esa calidez que siempre brindaba.

—Ya estoy aquí, mi pequeño cerezo- dijo, tenerla así había despertado demasiadas emociones, alegría, instinto de protección, al igual que miedo, miedo a que esto destruya por destruirlo, ella lo tenía todo de él y era tarde para tratar de frenar lo que estaba sintiendo. - ¿Quién te encerró aquí? -Sakura se sobresaltó, había olvidado el concurso. Se separó y Yamasaki por fin pudo ver lo hermosa que estaba.

No tiene importancia, tenemos que llegar ... - pero el chico había entrado en una especie de mundo autista cuando la vio. - ¿Yamasaki ?, Yamasaki le llamaba mientras agitaba la mano para que él despertara. Cuando al fin lo hizo, la tuvo de la barbilla y se inclinó hacia ella. Su corazón latía fuertemente. La miró fijamente, era preciosa en realidad, estaba muy cerca de ella, tuvo el impulso muy fuerte de querer besarla pero no, no pudo hacerlo, había prometido así mismo no volver a robarle un beso, por mucho que quisiera, reprimirse, dio un suspiro largo y terminó la distancia depositando un beso en la pequeña nariz de ella.

—Debemos ir a ganar un concurso ¿no? - sonrió y volvió a su postura relajada, le ofreció su brazo y la carrera hasta llegar a donde tenía que hacer acto de presencia.

Los aplausos volvieron a hacer su aparición, despedían glamurosamente a la chica de ojos rubís, portaba un vestido rojo, demasiado conveniente a su figura. Estuvo poco a poco acercándose, cuando estaba frente a la castaña quedó totalmente asombrada. No emitía palabra alguna. Habíamos subestimado bastante a Kinomoto, para cuando reaccionó y trató de hacer algo para sabotear su discurso, Sakura ya estaba caminando hacia el centro. Un silencio inundó aquel lugar. Después de unos segundos, varios comenzaron a susurrar, pero todos callaron cuando ella comenzó a hablar.

—Buenas noches, mi nombre es Sakura… - Yamasaki la observaba desde las piernas del teatro, estaba maravillado, Sakura se veía tan segura. Sonrió No podía quedarse sin verla, y una guardia no lo iba a detener, no, sabía cómo burlar a toda la seguridad de su casa y también la de Sakura, así que nadie le permitía prohibir que viera a su castaña favorita. Nadie No llevó mucho tiempo encontrarla, pero vaya sorpresa que se llevó al encontrarla encerrada. Todo por esa bruja. Miró a Meiling, la chica en verdad considerada consternada, tenía que estar atento a todos los movimientos que intentase. Bueno, también tenía que buscar a la tal Tomoyo, pero eso lo haría después, primero tenía que tener que su cerezo estaba a salvo.


Quedó paralizado, igual que todos los presentes, con cada paso que ella dio que estábamos viviendo una especie de espejismo, esto era irreal, todo el tiempo ella estuvo a su lado y no se dio cuenta, que estúpido. Miró a los otros chicos que se encontraban a su lado, ellos no parecían sorprendidos, más bien solo sonreían con satisfacción. Sakura hablaba y solo podría pensar en lo maravillosa que era, bueno, eso lo había notado desde hace algunas semanas, cuando comenzó a extrañarla, sentir la necesidad de estar a su lado todo el tiempo y enojarse cada vez que sus compañeros se acercaban a ella. Los aplausos lo sacan de sus pensamientos. Pronto ya era el momento final.

- Y la ganadora es ... - las tres participantes esperaban ansiosas la noticia

El público estaba inquieto, no había duda de quién había ganado, pero todo estaba en manos del jurado. En tanto no sé dio cuenta que tanto Eriol como Yue se levantaron de su asiento y salieron sin esperar el resultado.

—La ganadora es… - ¡¿acaso no podría decirlo y ya?! - es ... - si no lo decidiría pronto, prometía qué subía y el mismo lo diría - La señorita Kinomoto ... - la ovación fue muy grande, la chica no podía creerlo, las manos del castaño se juntaron y lo aplauso. Se lo merecía, vaya que sí.


Salió del teatro, Tomoyo la esperaba para acompañarla a su cámara.

—¡Siempre supe que lo lograrías Sakurita! -

—Tomoyo, ¿estás bien? - la castaña comenzó a revisarla, tratando de hallar algún rasguño o algo que afectara a la chica.

—Estoy bien, no me sucedió nada- Sakura exhaló.

—Qué alivio, ¿y Yamasaki? -

—Bueno, tu acompañante lo espantó- Sakura parpadeó, había olvidado ese pequeño detalle. —Ve por tus cosas, detendré a ese acompañante tuyo, ahora tengo que estar de lidiando con todos los chicos que quieren conocerte- Sakura entró a su cámara correspondiente, todo había terminado, estaba un poco cansada, pero estaba feliz. Recogió su bolso, estaba lista para el baile dedicado a su honor.

—La tarjeta de Li… - Pero antes de irse notó aquella tarjeta que con lo que había pasado, la había dejado tirada en el suelo. La reveló y la abrió.

"Sakura te deseo mucha suerte, en este preciso momento quisiera verte, pero no, alguien (el guardia) me lo impidió. Sin embargo te estaré esperando en el baile, quiero ser el primero a quien le concedas una pieza, te estaré esperando ...

Pd: No te librarás tan fácilmente de mí, él decidió que no firmaré la revocación del contrato. Así que contra todos serás la señora Li "

No puede ser cierto ... -


Continuará ...